Con el tiempo, Skitty y Roselia comenzaron a pasar más tiempo fuera de la sala de concursos. La naturaleza alegre del tipo normal buscaba ser buena amiga del planta, pero como todas las rosas tienen espinas, él seguía insistiendo que dos rivales no podían ser amigos sin que eso les perjudicara en combate. Y hablando de espinas, meter las suyas entre esos dos se convirtió en el pasatiempo favorito de Cacturne.
"Roselia, debo decir que tu presentación de hoy fue asombrosa" dijo ella un poco sonrojada. "Verás, me gustaría saber qué piensas de"… "¡Ay, los tórtolos ya se van a declarar! Sorry, ¿interrumpí algo?" coreó Cacturne saliendo de detrás de unos arbustos. Los dos pokémon gritaron que no eran unos tórtolos y que no tenía por qué andarse metiendo en cosas que no le competían. Era divertido hacerlo y… al príncipe le gustaba ver a Skitty con cara de enfado, pensaba que se veía más mona así. Las bromas del pokémon esmeralda se volvieron algo habitual y no pasó mucho tiempo para que esos dos torpes se las tomaran con calma, de algún modo esa forma de convivir… era casi una amistad.
Eso no significaba que todo fuese miel sobre hojuelas…
El gran día llegó y todos estaban emocionados por el Gran Festival. Cacturne estaba no sólo decidido a ganarle a Skitty sino a llevarse la copa a casita, si eso por alguna injusta razón no llegaba a pasar, al menos se deleitaría llamando la atención de la felina… y vaya que lo logró…
—Le dijo algo bo… Le hizo otra maldad, ¿verdad? —preguntó la niña un poco decepcionada.
—Depende, ¿hacer un disfraz de ella y exhibirlo frente a todos sus amigos es una maldad? —la niña imaginó a un Cacturne con orejas y cola de gato, haciendo "miau, miau" y bailando al ritmo de una pegajosa canción de pop. Entonces comenzó a reír. Claro está que si hubiese visto el verdadero disfraz, seguramente se hubiese puesto a llorar nuevamente.
Llegó la ronda de exhibiciones y ninguno de los tres tuvo problemas en calificar, tanto Cacturne como Skitty se encontraban más que satisfechos con sus resultados; el rostro de Roselia estaba lejos de reflejar eso. El sexy pokémon salió a tomar aire fresco antes de entablar su próximo combate cuando vio a la planta diva entrenando duramente en un parque, pero algo no estaba bien, estaba usando ataques muy difíciles de maniobrar que aún no manejaba por completo y se hacía daño en el proceso. Por ser tan sabio y observador, sabía bien que si intervenía en el peor de los casos, era capaz de redirigir sus ataques sobre él… así que pasó de largo…
Pero se detuvo un poco más adelante.
"Skitty… podría hacer algo" se dijo para sí mismo. "¡Oh, pero qué tontería! ¿Y yo para quiero ayudar a esos bobos? Total, es su problema, no el mío". Dio un par de pasitos más con los brazos cruzados. "Bueno, quizá si le digo… ella se preocupe mucho… o se pongan a pelear y se deprima… sí, seguro pasará eso… que conste que no hay buenas intenciones en esto". Y corrió a buscarla.
Skitty estaba con sus amigos festejando su pase a la siguiente ronda y Cacturne no fue muy bien recibido en el ambiente fiestero.
"Skitty, ¡qué bueno que te encuentro! Se trata de Roselia, creo que algo malo le está pasando". Mudkip y Pikachu protestaron. "No le hagas caso, seguro se trata de una trampa para distraerte" dijo el renacuajo. "Sí, después de todo ustedes se van a enfrentar, ¿no? Ignóralo hasta que le ganes en la batalla" comentó la rata. Cacturne dio una patada al piso cabreado de que lo ignoraran así en una de las pocas veces que decía la verdad. "Bueno, si se sigue haciendo daño, allá tú, yo te lo advertí; no es mi problema después de todo". Tal vez eso sonaba crudamente sincero o esa tonta se preocupaba demasiado por Roselia, pero ignorando los consejos de sus amigos, corrió a ver de qué se trataba.
Al llegar, encontró a Roselia malherido tras tanto esfuerzo. Ella corrió preocupada para ver si se encontraba bien y preguntar qué le había pasado. Roselia fríamente le respondió que simplemente estaba practicando para perfeccionar su técnica, pero ella insistió en que no debía exponerse de ese modo y lo mucho que le preocupaba que algo malo le fuera a pasar. Roselia se enojó mucho ante el comentario y volteó a verla con una mirada iracunda: "¡Yo no seguiré siendo un pokémon débil como tú!" y como pudo se alejó lo antes posible.
Skitty tenía lágrimas en los ojos, no porque se hubiese sentido ofendida de que la llamaran débil, ella reconocía que podía ser muy frágil y que aún estaba lejos de ser la mejor pokémon de concursos, pero lo que en verdad le dolía era que a pesar de los buenos momentos que ya habían pasado juntos, la rosa mantuviera un frío corazón que le impedía disfrutar a los demás no como rivales, sino como algo muy valioso. "Roselia… si tan sólo pudieses ver que los concursos no sólo se tratan de ganar sino de hacer amigos". Aquellas palabras, una vez más movieron algo dentro del corazón de Cacturne, más que si le hubiesen clavado una espina… era que le habían removida una.
Después de todo, él se prometió que nadie más haría llorar a Skitty…
—¡Awww! ¡Qué romántico!
—¡Porque sólo él tenía derecho de hacerla llorar!
—Ah…
"Vaya, pero qué testarudo, al menos yo se molestar con estilo. ¡Skitty! No te dejes engatusar -nunca mejor dicho- por esa hierba de jardín, patéale el trasero para que yo me sienta mucho mejor cuando yo te lo pateé a ti". Tal vez no era como la cosa más políticamente correcta del mundo pero, ¡ey! Al menos funcionó ya que ella comenzó a sonreír un poco. "Gracias, Cacturne… creo… Pero no creas que me voy a dejar vencer ni por ti ni por él… aunque no sólo en batalla… yo les demostraré que… así como tú no eres malo todo el tiempo, Roselia también puede aprender el verdadero valor de la amistad". Cacturne se puso de mil colores e inventó un pretexto rápido para salir corriendo de ahí.
"Cielos… si no conociera a ese rufián, hasta diría que está enamorado de ti" aseveró Ralts. Todos los demás echaron a reír. "Oh, hermano, se nota que no sabes nada de romance, lo que dices es completamente imposible". El tipo psíquico sólo puso de cara de 'bueno, tú eres la experta, según'.
—En el festival, Roselia se había encontrado a una vieja conocida —en ese momento su expresión volvió a cambiar, no por el pasado lejano sino por uno más… presente—, una… una Lapras chismosa, poco agraciada y de malos gustos —aquella descripción sonaban mucho a las palabras que a veces sus padres, en especial Drew, solían usar para referirse a su tío favorito—. Pero bueno, no sé si entrar en detalle en esa parte porque es aburrida y de todos modos ¿a quién le importa un Lapras? Al menos no si eres un Milotic…
—A mí me gustan los Lapras.
—Recuérdame decirle a tus padres que para el próximo verano te llevaré a mi residencia en Portual, necesito enseñarte muchas cosas antes de que terminen de malcriar.
Lapras ya había tenido un encuentro con Skitty, en quien vio un pokémon adorable y entusiasta por lo que hacía pero también una rival a considerar. A Roselia en cambio, lo encontró muy cambiado… Verás, aún más tiempo atrás; cuando Roselia empezó a competir en los concursos, su primer contrincante fue esa Lapras que ya tenía algo de experiencia, en su estuche ya tenía cuatro hermosos listones. Sencillamente no tenía modo de ganar, pero se negaba a aceptarlo.
"Sniff, sniff, he perdido… y contra un pokémon de agua" se recriminaba en un rincón donde pensó que nadie más podría verlo… pero como digo, esa odiosa siempre tiene las orejotas metidas en todo. "¿Roselia? Oye, ¿estás bien?" le preguntó con algo de preocupación. "¡No estoy llorando! Yo sólo… estoy un poco cansado después del combate" mintió porque era un pokémon muy orgulloso. Lapras le dijo que no tenía por qué sentirse triste ya que la diferencia de puntos había sido pequeña y que, de todos modos, ella era quién debía sentir admiración por él ya que sin tener experiencia le había dado más combate que muchos otros pokémon de tres o más listones con los que había enfrentado. "Nunca te desanimes, tienes mucho potencial y con el tiempo y tu esfuerzo, serás un gran concursante".
Pero el cerebro de ensalada entendió algo como "vuélvete un amargado que sólo piensa en competir y ganar para ver si un día me puedes hacer frente".
Estaba sentado en la banca de un parque no muy lejos de donde todo había pasado. El pokémon acuático decidió no hablar todavía y procedió a darle una baya para que se recuperara; de cualquier otro hubiese rechazado el ofrecimiento, pero aceptó en parte por la admiración que le tenía. Pronto, Roselia comenzó a 'soltar la sopa'.
"Ya veo", exclamó mientras pensaba un poco en la situación. "Sabes que Skitty no es débil, lo que pasa es que hay muchos tipos de fuerza" atinó a decir. La flor de jardín no dijo nada porque sabía que era verdad y de hecho, le aterraba saber que esa bolsa de pulgas tenía mucha más fuerza de voluntad que él.
"A ambos les falta crecer… incluso, puede ser juntos". Roselia, hizo su arrogante gesto de toda la vida. "Prefiero llegar a 'evolucionar' por mi cuenta; pero… cuando eso pase, espero que Skitty ya sea toda una gran Delcatty con quien pueda enfrentarme… estoy seguro que lo hará". Y con eso se retiró para irse a preparar para su combate.
