Waaaa, me tarde lo siento, no tengo excusa, pero es que no me llegaba la inspiración, y yo quería hacer un capitulo realmente bueno y mas largo, pero solo pude hacer este que no me quedo tan bien como quería, ni tan largo. Pero esta decente. Espero que lo disfruten
AGRADECIMEINTOS: kariko-12, Houshi Kasahaya, Ferpechi-14, Iriany,marynuyasha91, wig black,Inujocelyn,Fesabi,kira christopher,jegar sahaduta,PsS,ErickSmoke91, nuRiietaa,Dana-samay por ultimo a mi amada y admirada Alma-Oneechan (Hidari Kiyota)
A lo que íbamos.
Disclaimer: Inuyasha, Sengoku O Togi Zoushi es de la propiedad de Rumiko Takahashi.
Capitulo 4: Cuenta Regresiva.
¡¡Oh, Inuyasha besaba tan bien!!
Pensó Kagome muy a su pesar, los labios varoniles, se movían expertamente sobre los suyos, eran tan suaves, a pesar de la fuerza y el salvajismo con el que la besaba, se sorprendió a si misma de que le encantara aquella forma de recibir su primer beso, no era gentil ni tierno, era apasionado, exigente, embriagador, esa y tantas emociones que no podía definir. Inuyasha no pretendía ser rudo, pero no sabia cuanto tiempo mas tendría que soportar el esconder esa parte suya, que era la mas predominante de todas, su rudeza casi cruda y el salvajismo que lo distinguía… eso era él; como acto reflejo, acerco mas el pequeño y menudo cuerpo de su prometida, contuvo un gruñido cuando la diferencia de cuerpos se hizo notorio, era tan suave, cálida y olía endemoniadamente bien, y lo mejor de todo ¡estaba respondiendo a su beso con la misma efusividad! Era tanta la felicidad que sentía en ese momento, que casi sentía que se salía de su piel, los minutos pasaron y el aire se hizo necesario, Inuyasha se alejo de su boca, con renuencia, a pesar de todo no la soltó. Observándola atentamente, comenzó a serenarse.
Kagome parpadeo confundida un par de veces, antes de darse cuenta de lo que había hecho.
¡Se había besado con Inuyasha Taisho!
Quería darse de patadas.
Y quería darle a Inuyasha donde no le llegara el sol, para quitarle aquella sonrisa engreída. ¡Que descarado era! La había besado tan… tan… Argh, le daba pena de solo pensar en lo mucho que había disfrutado de los besos de aquel hombre, eso era lo que mas le molestaba, que no sólo haya correspondido, sino que también, le haya gustado.
—Espero que repitamos la lección, en otra ocasión.-dijo con voz juguetón, ella frunció el seño indignada.
Como respuesta Kagome le dio un manotazo, para que la soltara, Inuyasha mascullo una sarta de maldiciones, al sentir el ardor en su mano, había olvidado que Kagome tenia un carácter muy fuerte.
Ella se levanto de pronto, mirándolo desde su altura, con la barbilla alzada y los ojos brillando de rebeldía, el sonrió con arrogancia, seria mejor confrontar a Kagome como él mismo, a demás de que no soportaría actuar tan tranquilo, con una persona que tuviera el mismo carácter explosivo que él.
—Espero, que pueda seguir ayudándote en ese tipo de cosas.- Sonrió enigmáticamente. — Puedo ayudarte en muchas… primeras experiencias.- Kagome se sonrojo violentamente, ante sus palabras y el brillo pícaro de sus ojos dorados.
—Yo… ehm, será mejor que me vaya, que tengas un buen día, Inuyasha.-la chica había casi huido de él, al correr a la puerta, como si esta fuera una salida de emergencia en un incendio.
Inuyasha no pudo reprimir una carcajada de felicidad, y diversión, al ver la reacción de Kagome; pero aun tenia muchas cosas que hacer, Kagome era muy especial, por lo que debía tener cuidado, quería que ella le amara, con sus defectos y todo.
Salió de la habitación un poco mas calmado.
Con un sabor a fresas en los labios.
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Mou, ¿Por qué tenia que llover, el día que a ella se le había olvidado la sombrilla?
Ahora esta empapada de pies a cabeza, lo peor de todo fue que se había molestado tanto, por aquel suceso en la embajada, que tomo el autobús equivocado y tuvo que bajarse y caminar 3 cuadras de regreso, a eso se le sumo, que empezó a llover y se le paso su autobús.
Ahora llevaba 20 minutos, esperando el siguiente.
Estúpida lluvia.
Estúpido autobús.
Estúpida embajada.
Estúpido Inuyasha, que besa tan bien.
Mou.
Estúpida ella y sus hormonas.
— ¿Kagome-chan…?
La aludida y muy molesta chica, se volvió ante la persona que le llamaba, una chica pelirroja, de piel morena y ojos verdes como la esmeralda, estaba de tomada de la mono por un chico alto, de tez morena, sus ojos eran azules y tenia el cabello negro, amarrado en una coleta alta, bajo la protección de un paraguas. Sonrió al reconocerlos.
— ¡Ayame-chan, Koga-kun!
—Kagome-chan, estas empapada, ¿Qué te paso?
—Huh… lo que pasa es que… fui a la embajada.
Ambos jóvenes no necesitaron saber más, Kagome les había contado de la frágil relación que ella y sus primas mantenían con su abuelo, a quien siempre llamaban embajador Higurashi.
Koga se quito la chaqueta, para pasársela a una casi congelada Kagome. Ella se lo agradeció con una sonrisa, años atrás, Koga había intentado ganarse a la chica, ahora solamente eran amigos, aun que aun había rastros de los sentimientos de Koga, hacia Kagome, lo que tenia con Ayame era mas importante, además de que sabia que él no era lo que Kagome necesitaba, por lo que ahora tenían una solida amistad, Ayame era amiga de Kagome desde hacia unos 3 años, ella sentía atracción hacia Koga, atracción que se convirtió en amor, después de haber salido por un mes, ahora, eran novios oficialmente, desde hacia 1 año.
—Kagome-chan, podemos llevarte a casa, Koga tiene su auto cerca de aquí.
Kagome miro a Koga, quien le dirigió una sonrisa gentil, asintiendo levemente con la cabeza, Kagome sonrió agradecida, a sus amigos y los siguió hasta el auto, después de lo agotador que había sido el día de hoy, lo único que quería, era darse un baño e ir a dormir.
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No era posible.
Esto era simplemente… imposible.
En la sala, el comedor, las escaleras, su cuarto, el pasillo…
Todo estaba abarrotado de violetas.
Sus flores favoritas.
—Pero… Okaasan ¿de donde salieron estas flores?-Cuando Kagome llego a su casa; el templo Higurashi, a las afueras de la ciudad de Tokio, se extraño del fuerte aroma a violetas que parecía provenir del templo y casi se infarta al darse cuenta que el aroma provenía de su casa, mas al percatarse de los miles de arreglos florales, que había con esas flores.
Todas ellas.
—En realidad, no tengo idea, solamente comenzaron a llegar, una tras otra.
Koga y Ayame, que estaban detrás de ella, estaban igualmente sorprendidos, algunos arreglos eran tan exquisitos y sofisticados, que debían ser realmente caros.
—Ne, Kagome. Creo que tienes un admirador secreto, uno que por cierto, debe ser rico.-comento burlonamente Koga, robando una flor de algún adorno, para dársela a Ayame.
—"En estos 6 meses intentare conquistarte."
Las palabras de Inuyasha regresaron a su mente con fuerza, haciéndola sonrojar, vaya, si que lo había dicho en serio, pero… ¿Cómo sabia Inuyasha cuales eran sus flores favoritas?
Trago con dificultad, a pesar de que debería estar molesta por lo que le había hecho esa mañana, no pudo reprimir un sentimiento de felicidad, nunca ningún chico con el que había salido antes, había hecho un gesto tan bello como este.
Podía darle una oportunidad a Inuyasha.
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—Pareces de mejor humor.
Inuyasha aparto su vista de la pantalla de televisor, para ver a un divertido Miroku frente al marco de su puerta, sonrió de manera enigmática, desconcertando a su amigo.
—Hoy tuve… una charla muy productiva con Kagome.
—En serio.
—Si.-comento despreocupadamente, recordando que había tenido algo más productiva con la chica, que una simple charla. Su sonrisa se ensancho.
—De acuerdo, me estas crispando los nervios, dime que paso entre tu y Kagome.-rogó Miroku, ante la actitud tan enigmática, poco usual de su amigo.
—Feh, claro que no, quédate con la duda pervertido.
Miroku frunció el seño, fingiendo indignación, al ver que su amigo no le hacia caso, en un arrebato infantil, le saco la lengua, como un niño malcriado.
Inuyasha estaba más preocupado por lo que pasaría de ahora en adelante.
Kagome había aceptado el pacto y eso le agradaba, pero…
— "¿Y si no logras conquistarme en el transcurso de esos 6 meses?"
—"Te daré tu libertad."
… ¿Y si no lograba conquistarla?
¿Realmente estaría dispuesto a dejarla ir, ahora que la tenía?
La cuenta regresiva había empezado.
6 meses, tenía solo 6 meses para ganársela.
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¿Review?
