"¡BOLT! ¿DÓNDE ESTÁS? ¡TE NECESITOOOOO!" Y en Los Ángeles, casi al mismo tiempo… En el Dragón Azul seguían sin saber dónde vivía Akuma, pero en cierto momento empezaron a sospechar de un Águila Calva que pasaba a muy poca altura y descendiendo hacia el sur. " Akuma volvió a las 8:20 PM, con aire confiado a pesar de no haber encontrado el menor rastro del Akita Inu. No prestó atención al Águila y se dirigió a la habitación desde donde podía hablarle a Mittens una vez más.
La Gata había quedado atrapada en casa de Akuma… No sabía por cuánto tiempo la tendría allí el Kitsune y… Una canción volviendo a empezar apenas terminaba le hablaba de alguien a quien ahora estaba segura de no volver a encontrar, al igual que la nota con imágenes de un imposible Bolt viviendo en Virginia junto a otra Gata.
"¡No, ninguna de las dos cosas puede ser cierta! …Mi amado Perro, sólo tiene por esposa a una Gata, ¡Y ESA SOY YO!" -Le gritó a la que, en esa revista, acariciaba con su nariz el cuello del Pastor Suizo.
Pero si no la había cambiado de pronto, abandonándola igual que a sus hijos, ¿Dónde estaba él?
Mittens luchaba interiormente contra dos posibilidades igualmente horribles, y tendría que hacerlo durante muchas horas aún, siempre con la canción de fondo.
Akuma había salido un rato antes, en busca de Isamu. Como se sabe, dos Birmanos del "Dragón Azul" llevaron a enterrar el cadáver del Inu para que el Kitsune nunca supiera lo ocurrido con él.
Tras perder casi dos horas buscándolo, emprendió desde el norte de Manhattan el regreso a Chinatown, siempre ignorando completamente las reacciones de quienes lo veían al pasar.
"Bueno -pensaba. -Tal vez pudo salir de esta isla. Tendría que pedirle a Skybreaker que lo encontrara, pero creo tener una misión mucho mejor para él. Sí, eso estará bien".
Apenas estuvo de nuevo en su casa, llamó al Águila.
"Lleva este mensaje a Los Ángeles y déjalo caer en el Templo Shé hé Lǎohǔ". -Le ordenó. Skybreaker levantó vuelo y Akuma fue a la parte de su casa desde donde podía decirle cosas a Mittens.
"Ya volví, aunque no pude encontrar a Isamu. Pero no me extrañabas, ¿Verdad, Gata? ¿Y qué te parece ahora, esa canción? ¿Te trae muchos recuerdos?"
"Cállate, Zorrito repugnante… O mejor ven, que quiero matarte".
"¿En seriooooo? …Es una lástima, entonces. Me siento tan bien donde estoy ahora, que no tengo ganas de ir a esa habitación".
"¡Entonces déjame en paz! -gritó ella. Luego se le ocurrió otra cosa. -Mi esposo debe estar cerca. ¡Ve a buscarlo!"
"Ah, sigues negándote a aceptar la realidad… No importa. De cualquier modo no te haré ese favor. Tengo otros planes, Gata. Acabo de mandar un mensaje a ese Templo… Shé hé Lǎohǔ, pero antes que otro de esos Birmanos pueda llegar tú habrás pasado a la historia. Yo sólo tengo que esperar hasta encontrarte debilitada por el hambre y acabar contigo fácilmente. Hasta pronto, Gata, voy a dormir un rato".
"¡YA VERÁS CÓMO TE DEJA MI BOLT SI ES QUE CONSIGUES MATARME, BASURA DE KITSUNE!"
Unos segundos después, la canción volvía a empezar.
"De algún modo pagarás por todo esto, Kitsune, lo juro…" -Dijo esta vez Mittens, sólo que ahora ó para la Gata prisionera el segundo día de su encierro. No había podido dormir del todo bien y ahora la música… Sonaba más fuerte. Akuma había subido el volumen.
"¡Maldito Kitsune, deja el volumen como estaba!"
"¿Pero por qué…? ¡Si es la canción que tanto les gusta, a ti y a ese Perro!"
"Nada de eso es asunto tuyo, Zorrito. Y si no haces lo que te pedí hace un momento, por lo menos cállate".
"Bueno, si no te gusta oír mi voz, me voy. De todos modos quiero ir a buscar algunas Gatas a quienes matar ahora que ningún Gato del Dragón Azul o de Los Ángeles puede molestarme. Te dejo otra vez con la canción y… Felices recuerdos…"
"Bolt, por favor… Perrito mío, ¿Dónde estás?" -Lloró la Gata una vez más (en ese momento exactamente, el Perro y Mitsusuke empezaban a volver en el avión que acababa de despegar desde Okayama).
"Mire, Gran Maestro Shang-Po, lo que acabo de traer del patio" -le dio al Gato Jefe del Templo un Birmano estudiante de Shé Quan.
"Tengo en mi casa a una Gata que seguro ustedes conocen. No les aconsejo tratar de rescatarla, porque sólo van a llevar su cadáver si es que logran descubrir dónde vivo y entrar, además (Firmado, Akuma)".
Shang-Po terminó de leer y caminó, preocupado, por los pasillos del Templo, pensando qué haría al respecto. Luego puso al tanto de todo a los Siete Guerreros.
"No, Musashi-Sama; no sé cómo se las arregló el Kitsune para atrapar a la Señorita Mittens… Y con Bolt teniendo que volver de Japón, lo que realmente necesitamos para salvarla ahora es un milagro".
"De todos modos tenemos que ir -continuó Musashi. -Pues ese fue nuestro propósito desde que conocimos a la esposa de Bolt: proteger a la Señorita Mittens".
"Es cierto, pero ya pudimos ver el mensaje de Akuma… Nos ve entrar a su casa, y la Gata muere".
"¿Y si mandamos a Hatsumi, aunque ahora este ocupado entrenando a Gino?" -Sugirió Nobunaga.
"Estuve pensando en esa posibilidad. Hoy voy a preguntarle".
Pasó por su habitación mientras buscaba al Gato experto y allí encontró un nuevo mensaje de Fuji.
"Mitsusuke y el Perro acaban de salir escondidos en el avión. Llegarán a Nueva York en unas quince horas (aproximadamente a las 11 AM)".
Pasó otro día y, poco antes de las 12 AM, un avión que llegaba a Manhattan desde el Aeropuerto de Okayama trajo dos pasajeros de incógnito: Mitsusuke y Bolt… El Perro blanco al fin estaba cerca de su amada Mittens.
Para ella sólo había empezado su tercer día como prisionera en un cuartito sin ventanas, con la única compañía de una canción programada en ciclo sin fin y la ocasional voz del Kitsune Akuma.
Ahora además tenía hambre de dos días y comenzaba a sentirse debilitada. Ese día él lo pasaría afuera hasta la noche, intentando encontrar al Inu Isamu; no quería aceptar que había logrado escapar tan fácilmente.
"Bolt, por favor… Si estás con vida ven pronto, o… Tendremos que reunirnos allá, aunque nuestros hijos… Pero al menos todos ellos, tienen que poder vivir sin amenaza ni temor. Bolty… Tu Gata te amará y esperará hasta su último minuto de vida".
Se durmió otra vez, esperando con eso aliviar un rato los dolores del hambre.
También una hora y diez antes del arribo de ese avión, apareció en el Templo Shé hé Lǎohǔ nada menos que Tsé Kiang; traía la famosa revista con la falsa historia donde Bolt aparecía junto a una Gata de Virginia.
"El Kitsune va a tener una pequeña sorpresa" -Comentó Shang-Po apenas pudo acabar de leerla.
Bolt habría ido así de rápido por toda la ciudad, para estar otra vez junto a ella.
"No, Boruto-san. Te dejaría ir, pero no podrías mover ni una mano, tal como estás; ni siquiera para ayudar a la Señorita Mittens. Debes recobrar tus fuerzas y venir conmigo primero al Templo de esta ciudad: el Dragón Azul".
El Perro tardó en aceptar el consejo de Mitsusuke.
"¿Y acaso también le dicen así a Nueva York?" -Preguntó luego.
"No, ese es el nombre del Templo. Y ahora tal vez hayas comprendido porqué necesitas descansar. Vamos allá, pues".
Casi una hora más tarde, entonces…
"¿QUÉ? ¿Mi esposa en manos de ese Kitsune y desde el otro día?" -Preguntó shockeado Bolt luego de enterarse, mientras algunos trataban de calmarlo.
"¿Pero cómo puedo quedarme aquí? ¡Tengo que sacarla ya mismo de esa casa!"
"Es que aún estamos tratando de descubrir dónde vive el Kitsune -se apresuró a decir un Birmano, y le explicó lo del Águila. -Además, no puedes ir allá sin esto".
Bolt miró extrañado una bolsa con comida; había supuesto que le darían algún tipo de arma especial.
"El Kitsune no se habrá molestado en darle de comer a tu esposa, como te imaginarás".
"Si es que… Por supuesto…" -Tembló el Perro sin siquiera atreverse a terminar la temida frase".]
"Estamos seguros de que sigue con vida. El Gran Birmano Pou-Miang hizo llegar a cada rincón de Manhattan la orden de que si cualquier ser viviente encontraba algo de tu esposa lo comunicara de inmediato y personalmente en nuestro Templo, y hasta hoy nadie trajo tales noticias".
El Perro no se sintió mucho mejor sabiendo eso.
"¿Pero cómo haré para compensarla? …Mi pobrecita Mittens. ¡Tres días así!"
"Ya se te ocurrirá algo. Ahora sólo espera que alguien descubra dónde está esa casa".
"Háganlo pronto, entonces… Creo que ya sé cómo compensar a mi Gatita".
Poco después del mediodía, un Manx vio a Skybreaker pasando a muy baja altura -quince metros- sobre su jardín. La casa del Kitsune estaba muy cerca.
El Gato subió a una rama para ver dónde iba aunque sólo por curiosidad. No sabía nada, de la relación entre el Águila Calva, Mittens y el Dragón Azul.
Skybreaker de todos modos desapareció tras unos tejados antes que el Manx pudiera verlo. Pero al encontrar la casa vacía excepto por Mittens, el
Águila se quedó a esperar al Kitsune en el techo, junto a la ventana de una buhardilla.
"Sigues ahí, ¿Verdad? …No pude venir antes porque estaba buscando a uno de mis Inus".
La respuesta tardó un poco en llegar.
"Eso no me importa, Zorrito…" -Hasta su voz se notaba débil.
"Me imagino. Pero esto sí te importará: mañana voy a entrar ahí en algún momento del día, para eliminarte de una vez. Disfruta tus últimas horas, Gata. Y la canción, casi olvido mencionar".
Mittens esta vez ni siquiera tuvo fuerzas suficientes para insultarlo. Su mente buscó un refugio en el recuerdo de Bolt.
"Mi… Bolty. Yo… Te amaré incluso aunque lo de esa revista sea verdad".
