Mil disculpas por haberlos hecho esperar tanto, espero que este capítulo logre compensar su paciencia.
Bueno, lo admito, el capítulo anterior fue más un "capítulo de relleno" y sí, me parece poco creíble que Hiashi se porte como se porta (en la parte del comedor lo más seguro es que se hubiera levantado con toda su autoridad y marcharse a dormir), pero el Hiashi de esta historia tiene que seguir cayéndome mal (xD) El objetivo de todo ese capítulo fue que se rieran un rato, mi meta como escritora es lograr crear emociones en el lector y así como los hice reír (si fue el caso) también quiero hacerlos llorar jajajaja, aunque aún no sé si será en esta historia. Ah, cierto, lo olvidaba, en este capítulo me van a odiar, ya leerán por qué ;D
Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto. Sólo me pertenece la historia y los personajes de mi propia creación
Dedicado a ti, amigo lector, espero lo disfrutes.
Capítulo 4: La misión.
– ¿Y qué dice? – Preguntó Hinata.
– Que quiere verla hoy a las 9:15 de la mañana en su oficina – Contestó Namida.
– Hum. Son las 7:15, hay dos horas – Dijo Hinata viendo al reloj de la pared – Akira-kun, Namida-chan ¿Ya desayunaron?
Los ojos de Namida y Akira resplandecieron.
– No señorita – Contestaron los dos al mismo tiempo, para después atacarse con miradas asesinas.
– ¡Deja de copiar todo lo que yo digo! – Se quejó Namida.
– ¿Qué dices mujer tonta? ¡Tú eres la que copia lo que yo digo! – Gritó Akira.
– ¡No me digas así! ¡Pelo pincho!
– ¡Repite eso!
– Chicos… ¿Quieren bajar a desayunar? – Interrumpió Hinata.
– ¡¡Sí!! – Dijeron ambos, y la batalla visual inició nuevamente.
– Este… ¿Nos vamos ya?
Al final Namida y Akira entraron en tregua, Hinata tuvo un agradable desayuno en compañía de Hideki, Yoru, Ichi, Namida y Akira; después se dirigió a sus habitaciones para bañarse y vestirse como anbu para ir a la oficina de la Hokage; su vestuario consistía en un pantalón negro a la altura de la rodilla, una blusa de malla y sobre ésta una blusa negra holgada. Su mano y antebrazo izquierdos estaban vendados dejando al descubierto sus dedos.
Hinata consultó su reloj, todavía faltaban treinta minutos para la hora en la que tenía que ver a Tsunade, para hacer tiempo, decidió dar un paseo por las calles de Konoha. La ciudad lucía exactamente igual a como lo era años atrás, con la diferencia, de que había crecido un poco. El tráfico matutino estaba básicamente formado por amas de casa haciendo las compras y vendedores de mercancías de todo tipo. Seguía siendo una villa bastante alegre, parecía que rebosaba de vida, las personas conservaban su toque cálido y amable. El ambiente era más agradable que otras aldeas que había visitado Hinata durante sus misiones.
En lo absoluto.
°º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø
Finalmente la hora llegó, a las 9:15 de la mañana Hinata se encontraba en el edificio de la Hokage, esperando que la llamaran. Shino y Kiba también habían sido llamados por Tsunade, lo más seguro era que les asignarían otra misión de rastreo o espionaje.
– Hinata-san, Kiba-san, Shino-san. Ya pueden pasar – Anunció Shizune mientras abría la puerta y los tres aludidos entraban al despacho de Tsunade. Una vez dentro los tres hicieron una reverencia.
– Buenos días. Hyuuga Hinata, Aburame Shino e Inuzuka Kiba, los he citado aquí para comunicarles una decisión que he tomado respecto a su equipo – Tsunade hizo una pausa y después continuó – Hinata dejará de formar parte del equipo por un tiempo y será reasignada a otro equipo que no pertenece a ninguna división anbu.
De no ser por las máscaras, Tsunade habría logrado ver los rostros de sorpresa de los jóvenes que estaban ante ella.
– ¿Pero por qué esa decisión así tan de repente Tsunade-sama? – Preguntó Kiba.
– Necesito a Hinata para otra misión, naturalmente, ella regresará al equipo una vez terminado el trabajo – Respondió la Hokage, ella sabía que los tres eran un gran equipo y sabían trabajar juntos; sí les había dado misiones individuales en el pasado, pero los lapsos de separación habían sido de no más de dos días.
– ¿A qué equipo se me asignará? – Preguntó Hinata.
– Al equipo Kakashi, después te daré los detalles de la misión.
– ¡Tsunade-sama! No puede separarnos, nuestras misiones son tan exitosas porque combinamos el talento de los tres, Hinata tiene un rol clave a la hora de efectuar el trabajo, sin ella podríamos tener problemas – Alegó Kiba.
– ¿Me estás cuestionando? – Tsunade no parecía de muy buen humor.
– No. Perdone mi atrevimiento – Se disculpó Kiba.
– No te preocupes Kiba-kun, yo estaré bien y ustedes no tendrán grandes problemas si me ausento por un tiempo – Dijo Hinata colocando una de sus manos sobre uno de los hombros de Kiba – Daré lo mejor de mí en la misión para regresar pronto.
Kiba conocía muy bien a su compañera y estaba seguro que detrás de la máscara que cubría su rostro, Hinata se encontraba sonriendo.
– Pero… – Kiba iba a protestar de nuevo, más un gesto de Shino para que parara y una negativa de su cabeza lo detuvieron, no logrando hacer otra cosa que crispar sus puños.
Algo en esa misión no le gustaba. Tenía un mal presentimiento.
Hinata salió unos momentos para que Tsunade les diera la información de la nueva misión a Kiba y a Shino, nada del otro mundo, tenían que llevar un pergamino a la villa de la Arena. Cuando terminó con ellos, Hinata se despidió de sus compañeros e ingresó nuevamente a la oficina de Tsunade. Justo cuando la Quinta se disponía a darle los detalles de su misión se escucharon voces en el pasillo.
– Tsunade-sama, el equipo Kakashi acaba de llegar – Anunció Shizune.
– Maldición, ya están aquí; esperaba explicarte los detalles primero, pero ahora será con todos los del equipo presentes. Shizune, hazlos pasar – Dijo Tsunade.
Shizune salió de la oficina; afuera esperaban tres jóvenes.
– Sakura, Naruto, Sai. Tsunade-sama dice que ya pueden pasar.
Cuando los aludidos entraron al despacho de la Quinta, vieron a la Hokage sentada detrás de su escritorio y a una anbu de pie dándoles la espalda.
– Buenos días Sakura, Naruto, Sai – Saludó Tsunade.
– Buenos días Tsunade-sama – Saludó Sakura.
– Buenos días – Dijo Sai.
– ¿Cuál es la nueva misión vieja Tsunade? ¿Es una difícil? Más te vale vieja que esté a la altura de un gran ninja como yo… – Comenzó a fanfarronear Naruto, pero un objeto lanzado a una velocidad impresionante le golpeó directamente en la cara, lo hizo callar y perder el equilibrio.
– ¡Ya te he dicho que no me llames vieja! – La sien de Tsunade estaba completamente visible.
– Naruto-kun nunca aprenderá – Dijo Sai.
– Es un completo idiota – Agregó Sakura con expresión resignada.
– ¿Quién es ella? – Preguntó Sai, reparando por primera vez en la chica anbu que estaba entre ellos y Tsunade.
– Oh, cierto. Para esta misión no necesitarás tu máscara, serás un ninja normal, no hay necesidad de darte otro nombre, usarás el tuyo – Dijo Tsunade a Hinata.
– Entendido Tsunade-sama.
La voz le resultó familiar a Sakura y a Naruto. La joven procedió a retirar el listón que dejaba su cabello completamente recogido y a quitarse la máscara anbu.
– Mucho gusto – Dijo la chica haciendo una reverencia a los que serían sus nuevos compañeros.
– ¡Hinata-chan! – Pronunciaron sorprendidos al mismo tiempo Sakura y Naruto. Sai no sabía quién era.
A los ojos de Sai, frente a ellos estaba una chica, alta, delgada, de cabello negro azulado largo arriba de la cintura, una piel muy blanca, sus ojos eran grandes y tenían un tono perlado, sus labios mostraban un natural color rosa. Otra cosa que notó el joven, era que la chica era realmente linda, sus facciones le daban un aspecto muy tierno.
Como si tuviera el encanto de una niña, y la belleza de una mujer.
– Bien, ahora les explicaré los detalles de la misión – Tsunade sacó una fotografía y la mostró a los presentes – La misión consiste en secuestrar a esta persona, su nombre es Murasaki Kaname, es hijo de un rico burócrata del país del rayo llamado Murasaki Akio. En siete días él celebrará su vigésimo tercer cumpleaños en una de las mansiones que pertenecen a su padre. La ubicación acaba de ser revelada, la fiesta será en lo alto de una de las montañas del país del Rayo a dos días y medio de distancia de Konoha. Para la celebración se han contratado geishas, bueno, mejor dicho muñequitas disfrazadas de geishas, en general chicas tontas que tan sólo tienen que dar la imagen de una geisha, no son geishas reales. Sakura y Hinata se harán pasar por las geishas contratadas especialmente para acompañar a Kaname a lo largo de la noche, tienen que lucir como geishas, aunque sería más apropiado que se comporten como una geisha lo haría. Sai y Naruto se infiltrarán como invitados. ¿Ya has descubierto la razón por la que quiero que estés en la misión, Hinata?
– Sí Tsunade-sama.
– ¿Y por qué hay que secuestrar a ese sujeto? – Preguntó Naruto.
– Ese detalle no lo revelaré hasta que Murasaki Kaname esté en la aldea. Secuestrar a Kaname durante la fiesta es la mejor oportunidad para llevar a cabo la misión. No la desaprovechen. Eso es todo – La voz de Tsunade tenía su característico tono autoritario.
– Entendido – Dijeron los cuatro al unísono.
Sakura, Sai, Naruto y Hinata abandonaron el despacho de Tsunade, una vez en la calle, Sai decidió de lo mejor era presentarse, ya que al parecer Naruto y Sakura sí conocían a la nueva integrante del equipo.
– Mi nombre es Sai – Dijo atrayendo la atención de la chica.
– Me llamo Hinata, gusto en conocerte – Dijo Hinata viendo al sonriente chico frente a ella.
– El gusto es mío…
Si Sai se quería ganar la amistad de Hinata, debía de seguir el consejo de uno de tantos libros que estaban a favor de los "motes" entre amigos.
"¿Algún rasgo que pueda utilizar para crear un mote para Hinata-san? ¡Vamos Sai!" – Se animó mentalmente el chico – "¡Lo tengo! Su piel es muy blanca, se parece a lo que vi el otro día de camino a una misión"
– ¡El gusto es mío lagartija albina!
Las palabras se quedaron flotando un rato en el aire.
Sai la había vuelto a hacer, Hinata estaba sorprendida, su rostro revelaba que o se echaría a reír o comenzaría a llorar, y si Hinata seguía siendo como la recordaban, lo más seguro era lo segundo.
Una dulce risa cubrió la calle, la joven de ojos perlados se estaba riendo. Naruto y Sakura estaban sorprendidos y Sai estaba esperando los ya típicos golpes que recibía cada que le daba un mal sobrenombre a alguien, pero por más que los esperó, nunca llegaron.
– Hinata.
– ¿Perdón? – Preguntó un incrédulo Sai.
– Es suficiente si sólo me llamas Hinata, y no vuelvas a llamarme lagartija albina ¿Está bien? – Exclamó la joven con una sonrisa.
– Sí, Hinata-san – Dijo Sai con una firme voz y respondiendo con otra sonrisa, en el fondo, le agradaba su nueva compañera.
– Sakura-san – Ahora Hinata dirigió su atención hacia Sakura.
– ¿Qué sucede Hinata-chan?
– Es sobre la misión, tengo algo importante que decirte ¿Podrías venir a mi casa?
– Sí, pero ¿Para qué tengo que ir?
– Tengo un par de cosas que tengo que contarte y para esta misión necesitaremos un entrenamiento especial.
– ¿Entrenar? – Sakura estaba sorprendida ¿Acaso no eran ya lo suficientemente fuertes como para secuestrar a una persona? Si así lo fuera Tsunade habría dicho algo al respecto, pero la Quinta no dijo nada; Hinata sólo suspiró.
– Sakura-san, te lo explicaré todo en mi casa ¿Nos vamos? – Sakura asintió y juntas se encaminaron a la mansión Hyuuga.
Mientras tanto…
– Naruto-kun…
– ¡Cállate Sai! – Ordenó Naruto, mientras seguía con la vista a un par de chicas que caminaban por las calles de Konoha.
– Pero Naruto-kun, no está bien espiar a Sakura-san y a Hinata-san – Sai se encontraba ante una difícil decisión: seguir el consejo de uno de los tantos libros que había leído sobre la amistad y concederles privacidad a las chicas; o bien, hacerle caso a Naruto y seguirlas.
– Pero Sai, Hinata-chan dijo algo sobre un entrenamiento para la misión ¡No podemos quedarnos atrás! Además, hay que entrenar para volvernos más fuertes y, por el momento el entrenamiento del que habló Hinata-chan es el único que está disponible. Así que en marcha – Al final, Sai decidió seguir a Naruto.
– "Total… Para eso están los amigos ¿No? En las buenas y en las malas. En todo momento." – Pensó Sai, pero la siempre existente posibilidad de que Sakura los descubriera y les diera la paliza de sus vidas le resultaba profundamente aterradora.
Hinata estaba un poco intranquila, en el camino a la mansión repetidamente había tenido la sensación de estar siendo observada, sucedió lo mismo con Sakura. Hinata volteaba disimuladamente hacia atrás, pero no veía nada fuera de lo normal.
– Sakura-san ¿No sientes que alguien nos observa?
– Sí, pero no te preocupes, cuando salgo seguido me siento así, pero son sólo aldeanos que gustan de ver ninjas y algunos viejos rabo verdes – Dijo Sakura, quien al pronunciar lo de "viejos rabo verdes" parecía molesta – Aunque claro, después de todo, soy una belleza y tú eres muy bonita Hinata-chan.
Lo dicho por Sakura era cierto, ambas resaltaban mucho entre los otros transeúntes, en primera porque eran ninjas y en segunda, porque ambas eran realmente hermosas, más de un hombre dejaba de hacer lo que estaba haciendo sólo para contemplar caminar al par de kunoichis, si una sola causaba sensación, las dos juntas eran un espectáculo que ningún caballero podía dejar pasar por desapercibido. Hinata nunca antes se había dado cuenta de que algunos hombres se detenían a observarla caminar, este descubrimiento la hizo sonrojarse mucho y bajó la mirada al piso, era cierto que ella se sentía un poco observada cuando salía a la calle, pero jamás pensó que se debiera al hecho de ser bonita, ella creía que era normal que algunas personas se fijaran en otras cuando salían a lugares donde hubiera mucha gente. Sakura vio a su compañera sonrojarse y rió por lo bajo.
– Hinata-chan, eres muy inocente, mira que no darte cuenta ¿Qué creías que hacían esos tipos cuando pasabas y se les olvidaba que tenían que cerrar la boca para mantener la saliva dentro y no escurriendo por la cara? – Si Hinata ya estaba sonrojada, ahora tenía más que un sonrojo, y Sakura se rió libremente.
Las chicas continuaron caminando hasta que entraron a la mansión, Hinata fue capaz de ver una mancha naranja y otra negra deslizándose en los tejados de su casa. La joven sonrió para sí, sí era demasiado extraño que se sintiera más observada de lo normal, sus compañeros temporales las habían seguido. No habría problemas si Sai y Naruto se enteraban de lo que ellas dos iban a hacer, después de todo entre los integrantes de un equipo no debe de haber secretos…
– ¿Sucede algo Hinata-chan? – Sakura sacó a Hinata de sus pensamientos.
– ¿Eh? No, no pasa nada. ¡Buenas tardes Yoru-san! – Saludó animadamente la joven.
– Bienvenida a casa señorita Hinata – Saludó Yoru – ¿Desea algo para usted y su invitada?
– No, muchas gracias Yoru-san. Subiremos a mi habitación, nos avisas cuando la comida esté lista por favor, tal vez se necesiten cuatro platos.
– Cuente con ello señorita – Yoru, se alejó por uno de los pasillos.
– Sígueme Sakura-san.
Sakura comenzó a seguir a Hinata. Le había sorprendido mucho la forma en la que Hinata trató a la ama de llaves; en su casa ellos no tenía servidumbre, todas las tareas domésticas las hacía su mamá y en ocasiones ella le ayudaba, pero se había hecho a la idea de que los sirvientes eran tratados con indiferencia e incluso llegaban a ser despreciados por sus amos, la amable conversación y el ambiente lleno de confianza la habían impresionado ¿Cuánto había cambiado Hinata? En sus memorias la Hyuuga era una niña extremadamente tímida que rara vez mantenía conversaciones sin tartamudear y ahora parecía una persona tan desenvuelta, tan alegre.
Y tan segura de sí misma.
– Aquí es – Hinata, abrió la puerta y entró después de Sakura.
La habitación tenía un buen tamaño para una persona, estaba ubicada en el segundo piso de la mansión, en ella había un librero, un armario, una pintura de unas montañas colgada en la pared, una cama y al lado de ésta un buró con fotos en portarretratos, entre ellas, estaba la foto del equipo ocho cuando eran niños. En el cuarto también había un cómodo sillón de dos plazas, una pequeña mesita y había una ventana que daba a un balcón. Una habitación bastante sencilla, pero había algo raro, desde afuera, el lugar daba la impresión de ser más grande. Sakura vio cómo Hinata se dirigía hasta la ventana y la abría completamente.
– En ocasiones, por la tarde, corre una agradable brisa, aunque el día de hoy está especialmente caluroso.
Sakura escuchó a Hinata sin comprenderla del todo, bueno, no importaba mucho, tal vez Hinata seguía siendo una chica un poco extraña y ahora una maniática del clima.
O quizás, la palabra 'peculiar' le quedaba mejor.
– Sentémonos aquí – Dijo Hinata, sacando dos cojines del armario y acomodándolos en el piso para sentarse más cómodamente en la mesita.
–Sí – Accedió Sakura sentándose en el cojín.
– Muy bien, ahora entraremos en detalles. Para la misión nos haremos pasar por geishas, sinceramente me gustaría que lo hiciéramos lo más real que sea posible, aunque es completamente imposible que una mujer logre ser una geisha en tan sólo cuatro días.
– Hinata-chan, pero ¿Cómo se supone que aprenda a ser una geisha?, debe de ser un trabajo un poco penoso, quiero decir ¿Qué haría si alguien me pide… si alguien me pide que…? – El rostro de Sakura tenía un notable sonrojo.
– ¡Ah! Ya sé a lo que te refieres, las geishas no son… –Hinata se detuvo un poco, como buscando la palabra adecuada – prostitutas – Pronunció esa palabra un poco más bajo que las demás – ni cortesanas, de hecho, la palabra 'geisha' significa 'artista', una geisha vende sus talentos, pero no su cuerpo. Si alguien te pide algo indecoroso, puedes rehusarte completamente. Verás, durante los años de esplendor de las geishas, generalmente eran contratadas para asistir a fiestas en calidad de acompañantes, eran damas de compañía en las reuniones de negocios de empresarios; entretenían un poco a quienes las solicitaban ya fuera tocando instrumentos musicales, danzando, preparando té, conversando con ellos, o simplemente con su presencia.
– Vaya, si es así entonces no puede ser tan malo, lo que todavía no termino de entender es cómo le vamos a hacer para lograr aprender todo lo que las geishas hacen en cuatro días ¿Tú sabes cómo? – Hinata sonrió ante estas palabras.
– Digamos que sí, sólo que la única que va a aprender en cuatro días, eres tú. Y yo seré quien te entrene.
Las palabras de Hinata sorprendieron de tal forma a Sakura que la dejaron con la boca abierta por unos instantes.
– Pero… pero ¿Cómo? – Sakura estaba atónita.
– No entraré mucho en detalles, pero hace mucho tiempo, conocí a una mujer que vivió como una geisha, su nombre era Aiko, Aiko-san me enseñó todo lo que una geisha debe saber, y aunque durante este entrenamiento no podré enseñarte todos los secretos, sí serán los suficientes como para aparentar que los conoces todos – Dicho esto, Hinata le guiñó un ojo a Sakura.
– I-Increíble.
– ¿Puedes empezar el entrenamiento hoy mismo?
– Sí – Afirmó decididamente Sakura, ella daría lo mejor para que esa misión fuera un éxito, como todas en las que había participado antes.
– Perfecto, pero antes ¿Te gustaría tomar un poco de té?
– Sí, me gustaría mucho – Contestó Sakura con una sonrisa, Hinata le caía muy bien, no sabía cómo era que antes le pudo haber sido tan indiferente.
Hinata salió de la habitación y Sakura se quedó sentada observando el cielo por la ventana, en la habitación se hizo el silencio y a los pocos minutos se escucharon unos ruiditos que venían del techo, justo de la parte que estaba sobre la ventana, sigilosamente se acercó.
– Sai ¿Escuchas algo?
– Nada.
– ¿Qué habrá pasado?
– No sé.
– ¿Y si empezaron sin nosotros?
– Es lo más seguro.
– No puede ser. ¡Shhh! No digas nada, a ver si logramos escuchar algo.
A pesar de que Sai y Naruto hablaban entre susurros, Sakura logró escucharlos, así que ellos las habían seguido, ya se las cobraría más tarde, pero por ahora lo dejaría pasar, porque sintió pasos por el pasillo, debía de ser Hinata que regresaba con el té. Regresó a su lugar y cuando Hinata abrió la puerta la encontró como si no se hubiera movido durante toda su ausencia. Hinata traía una charola circular con cuatro vasos servidos de té, tranquilamente la joven colocó dos vasos en la mesa, uno en frente de Sakura y otro en donde se sentaría más tarde; después caminó hacia el balcón y una vez fuera extendió la charola hacia el techo, en donde estaban ocultos Sai y Naruto.
– ¿Gustan un poco de té? Está frío y deben de tener calor allí arriba – Exclamó Hinata.
– Naruto-kun, ya nos descubrieron.
– ¡Te dije que no hicieras ruido!
– Pero Naruto-kun, tú fuiste el que hizo más ruido de los dos.
– ¡A callar! Ahora mismo se bajan de ahí, toman el té que les sirvió Hinata-chan, dan las gracias y hacen como que no están aquí ¿Entendido? – Intervino Sakura de manera autoritaria, tenía que hacerlo así porque Sai y Naruto eran peor que niños pequeños, no hacían las cosas cuando se les pedía de buena manera.
– ¡Sí señora! – E inmediatamente los dos jóvenes bajaron del techo, tomaron el té que les había preparado Hinata, hicieron una reverencia, dijeron "gracias" y se sentaron en un rincón de la habitación, minimizando su existencia al máximo.
– Buenos chicos – Dijo Sakura con una expresión satisfecha, mientras Hinata los veía sorprendida.
Eso sí era control.
°º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø
Por fin habían logrado convencer a Naruto de que el entrenamiento que Sakura iba a aprender era algo que sólo podían hacer las mujeres y que la presencia de hombres estaba estrictamente prohibida.
– ¿Lista? – Preguntó Hinata.
– Totalmente – Afirmó muy segura Sakura.
Hinata caminó hasta la pintura de las montañas que colgaba en la pared y cuidadosamente la quitó para dejar a la vista algo que parecía un sello, la joven de ojos blancos hizo un par de sellos con las manos y deshizo aquella barrera que escondía un hueco en la pared. Un hueco que daba a otra parte de la habitación.
La parte que quedaba oculta y contenía muchos de los secretos de la joven Hinata.
Sakura ya había visto antes a personas que escondían cosas de todo tipo utilizando sellos y en los ninjas era algo bastante común, ahora había encontrado el espacio que le faltaba al cuarto. Hinata entró por el agujero y le hizo una seña a la pelirrosa para que la siguiera, una vez ambas dentro se encontraron con lo que aparentaba ser poco menos de la mitad del espacio original de la habitación, ahí ocultos yacían una vitrina con armas y otra con diversas hierbas y contenedores, así como instrumentos para prepararlas y un grueso libro que hablaba sobre ellas; también había otro mueble que la hacía de armario y una mesa alta, sobre ella había un estuche, era el que contenía la flauta de plata. Hinata se dirigió hacia el armario, abrió las puertas, se agachó para abrir el último cajón, sacó diversos objetos y los fue colocando en la mesa para que Sakura los pudiera ver mejor: unas sandalias que Hinata llamó zoris, un recipiente con polvo blanco, otro con pintura roja y otro con negra, unas calcetas blancas, dos abanicos y algo que parecía un viejo álbum de fotos. Después Hinata se agachó hasta quedar a la altura del piso, estiró sus brazos para sacar una caja larga algo cubierta de polvo.
Una a una Hinata le comenzó a explicar la función de cada objeto en la vida de una geisha.
– Los zoris son las sandalias de madera que una geisha siempre debe de usar. Las calcetas blancas deben de verse lo más blancas posibles, para una geisha es normal cambiarse las calcetas varias veces en el día, aunque como nosotras sólo queremos aparentar, un solo par será suficiente. Este es polvo hecho a base de arroz, con él se cubre la cara y parte de las manos. La pintura roja es para los labios y la negra para delinear los ojos. Como podrás ver, Sakura-san, estos abanicos son más grandes que los que se usan de mano, y eso es más práctico para nosotras porque podemos usarlos como armas en cualquier momento, además, estos abanicos son especiales – Hinata tomó un abanico, lo desplegó y lo volvió a plegar – Esta parte de aquí, la que queda visible cuando el abanico está cerrado, es llamada guarda o cabera y está finamente afilada, puedes cortar fácilmente con ella.
– Interesante – Añadió Sakura.
– Bien, esos son los objetos básicos, el kimono – Dijo Hinata señalando la caja larga – Lo dejaremos para después. Ahora veamos tu postura, salgamos.
Las chicas se cambiaron a la otra parte de la habitación, Hinata acomodó nuevamente el sello y después el cuadro.
– Siéntate por favor, Sakura-san.
– Sí – Sakura se sentó sobre sus rodillas en el cojín que estaba a un lado de la mesa.
– Sakura-san endereza la espalda, alza un poco más tu cabeza, no tanto, cuida esa mirada. Tus movimientos deben ser más delicados. Ahora ponte de pie. No. No te apoyes ni en el piso ni en la mesa, usa sólo tus piernas, eso es. Siéntate de nuevo. Ahora de pie. Asombroso Sakura-san, aprendes muy rápido. – Dijo Hinata sonriendo.
– Gracias – Sakura devolvió la sonrisa.
– Ahora ponte estos – Hinata le entregó a Sakura un par de zoris y unas calcetas blancas, Sakura obedeció – Camina. Un poco más despacio, la espalda recta, pon un poco más de delicadeza en tus movimientos, los pasos un poco más cortos. Así está perfecto.
– Creí que sería más fácil, estas sandalias cansan un poco.
– Lo sé, son horribles, pero tienes una facilidad muy grande para esto Sakura-san. Ahora vuelvo.
Hinata salió rápidamente del cuarto y regresó minutos más tarde con un set para preparar té.
– Ahora aprenderás a realizar la ceremonia del té.
– Ah, sobre eso, hace tiempo aprendí un poco, espero no haberla olvidado.
– Oh, fantástico, eso hace todo más sencillo.
Hinata colocó sobre la mesita todo lo que Sakura podría necesitar para preparar el té, y Sakura comenzó con la ceremonia, la pelirrosa pudo recordar exactamente cada paso y depositó una delicadeza y gracia en cada movimiento, que en ese momento, Haruno Sakura, pudo haberse hecho pasar por cualquier geisha sin levantar la más mínima sospecha. Al– término de la ceremonia Hinata no pudo hacer otra cosa más que aplaudir.
– Excelente Sakura-san, eres muy buena. ¿Puedes venir mañana por la mañana? Mañana terminaremos con lo que tienes que aprender, pasado mañana iremos a buscarte un kimono y el día que queda tendremos algo así como un ensayo general.
– Hasta mañana Hinata. ¿Puedo llamarte así, sin ningún sufijo?
– Por supuesto – Respondió Hinata después de soltar una ligera risa – ¿Puedo decir tu nombre sin ningún sufijo?
– ¡Claro! Hasta mañana Hinata.
– Hasta mañana Sakura.
Dicho esto, se despidieron. Ese día, ambas habían ganado una gran amiga y las dos lo sabían.
Los cuatro días de los que disponían para convertir a Sakura en una geisha pasaron rápidamente y sin contratiempo alguno, en el quinto día Sakura, Hinata, Naruto y Sai salieron de la aldea a primera hora de la mañana, el viaje que tendrían sería de dos días y medio para arribar al pueblo que estaba al pie de la montaña dónde se celebraría la fiesta medio día después de que ellos llegaran.
°º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø
– ¡Llegamos! – Anunció felizmente Naruto.
Habían llegado finalmente a la aldea que estaba al pie de la montaña donde se celebraría la fiesta de cumpleaños de Murasaki Kaname; era un pequeño pueblo de pastores, el paisaje consistía en árboles de mediana altura, arbustos y flores silvestres. En el centro de la aldea había una posada para los viajeros de paso y fue ahí donde Sakura, Sai, Hinata y Naruto se hospedaron, la gerente era una anciana de aspecto amable. Alquilaron un cuarto para las chicas y otro para los chicos. Sakura y Hinata fueron a su habitación para desempacar y preparar las cosas que utilizarían para la fiesta. Hinata estaba un poco intranquila.
– ¿Estás bien, Hinata? – Preguntó Sakura.
– Ah, sí – Contestó algo apenada.
– ¿Sucede algo? Pareces distraída – Hinata dejó escapar una risita nerviosa.
– Es que nunca antes había venido a esta parte del país del Rayo. Esta zona es famosa por poseer unas flores con potentes propiedades analgésicas, se llama Kumb. La planta en sí es difícil de encontrar, la raíz es realmente amarga y funciona como somnífero cuando se usa en las dosis adecuadas, pero dependiendo de la cantidad puede ocasionar efectos tóxicos; el tallo y las hojas son bastante ricos en proteínas. Las flores son particularmente raras, son capaces de aliviar el dolor intenso sin afectar los otros sentidos – Cuando Hinata comenzó a hablar sus ojos brillaban, estaba claro que le encantaban las plantas.
– Oh, ahora lo recuerdo, cuando éramos más pequeñas una vez me regalaste una pomada para las heridas, le diste otra a Naruto y Kiba y Shino siempre traen un tarro consigo. Esa pomada era muy buena.
– Así es, me gustan mucho las plantas medicinales, aunque como comprenderás, yo debo seguir el estilo ninja de mi clan y concentrarme en el taijutsu, jamás aprobarían que yo me dedicara a la medicina – Hinata dirigió la vista a la ventana – Pero, si Hiashi no se entera, podré seguir estudiando más sobre plantas.
Hinata tenía una sonrisa triste y Sakura la entendía, debía de ser horrible y frustrante que alguien te dijera siempre cómo debes de actuar y qué tienes que hacer, te gustara o no. Sakura había sido afortunada, ella era kunoichi porque quería serlo, se especializó en técnicas médicas porque ella así lo quiso, ella en verdad había sido libre para hacer lo que siempre quería; en cambio Hinata, ella había tenido que vivir un destino "arreglado", llenando expectativas absurdas que al final nunca satisfacían al jefe del clan, quien venía siendo su padre ¡Su papá! Los papás de Sakura siempre la habían apoyado. Después de escuchar a Hinata, Sakura sentía que su vida había sido relativamente fácil, cuando regresara a casa le daría un abrazo a su madre y a su padre.
– Muy bien Hinata, ya casi terminamos de preparar las cosas ¿Por qué no vas a buscar ese Kumb? Yo me encargo – Y dicho esto Sakura le guiñó un ojo.
– ¡Muchas gracias, Sakura! Regreso en unas horas – Hinata se veía radiante, salió por la ventana, ni siquiera se molestó en perder unos segundos usando la puerta.
Parecía una niña pequeña que iba al encuentro de su dulce favorito.
Sakura sonrió, por alguna razón, Hinata le parecía una niña adorable.
°º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø
– Qué aldea tan aburrida – Se quejó Naruto.
Naruto había salido del hotel a dar una vuelta; sin embargo, todo le parecía terriblemente aburrido, por no decir que la población de la aldea eran básicamente niños y adultos, no jóvenes. El rubio siguió caminando, ya estaba empezando a caer la noche tal vez lo mejor sería que regresara al hotel pronto, pero primero comería algo ¿Habría algún puesto de ramen en esa aldea? Naruto dobló una esquina y al final de la calle vio a Hinata caminando alegremente y con una encantadora sonrisa adornando su cara.
"Hinata-chan se ve linda…" – Pensó Naruto – "¿¡Qué!? ¿Por qué pensé eso?" – Naruto sacudió su cabeza, como si al sacudirla pudiera borrar lo que había pensado. El joven agitó su mano a manera de saludo y para llamar la atención de Hinata.
– ¡Hey! ¡Hinata-chan!
– Naruto-kun, buenas tardes – Saludó Hinata.
– ¿Qué es eso Hinata-chan? – Naruto señaló a lo que traía Hinata en las manos, era toda una planta, raíz incluida, las flores eran similares a las rosas y Naruto hubiera creído que eso eran si las hojas no salieran de justo debajo de la flor y cayeran como listones a lo largo de un tallo sin espinas. Las flores eran de un intenso color rojo violáceo.
– Esto es kumb. Es una planta que necesito para una medicina – Hinata sonaba como si hubiera encontrado un tesoro.
– Oh – Exclamó Naruto – Hinata-chan ¿Ya vas para el hotel?
– No, aún no. Quiero ir a cenar algo, vi un puesto de ramen por aquí cercas.
– ¡Ramen! Te acompaño – Naruto se había recuperado de su aburrimiento y seguía tan activo como siempre ante la expectativa de cenar un gran tazón de ramen.
Ambos siguieron caminando hasta llegar al modesto restaurante que vendía ramen y ordenaron un tazón cada uno. Esperaron pacientemente a que la dueña preparara su orden. Ninguno de los dos tenía la menor idea de cómo entablar una conversación, Hinata no se molestó en pensar en algo, ya que estaba muy ocupada (y maravillada) examinando la flor de kumb ¿Podría cultivar esa flor en su casa?; por otro lado, al no ocurrírsele nada para conversar, Naruto se había puesto a jugar con los palillos. Finalmente sus órdenes estaban listas.
– Gracias por la comida – Murmuraron ambos. Y se dispusieron a probar el ramen.
Oh desilusión.
– No está mal. Pero no es el Ichiraku – Comentó Hinata algo decepcionada contemplando su plato.
– Para nada – Suspiró Naruto. Cuando los dos escucharon lo que habían dicho, levantaron sus cabezas, se miraron y segundos después comenzaron a reír. Después de eso la cena se volvió más agradable y la conversación fluyó libremente, los dos comenzaron a platicar sobre ramen.
–… Cuando tenía unos siete años yo estaba pasando por la calle del Ichiraku y Ayame-chan estaba promocionando el restaurant regalando cupones para ramen gratis, me ofreció unos y yo los tomé. Entonces entré, le di un cupón al viejo y me sirvió un tazón. Fue lo más delicioso que nunca antes había saboreado. Esa fue la primera vez que probé el ramen, después Iruka-sensei se enteró de que el ramen me gustaba y me invitaba a comer de vez en cuando ¿Y tú Hinata-chan? ¿Cómo conociste al ramen?
Los ojos de Naruto brillaban al recordar su primer contacto con el ramen, su voz se escuchaba feliz. Hinata lo había escuchado atentamente pero cuando el rubio le preguntó a ella, dirigió su vista a su plato a medio comer, había pollo y fideos flotando ¿Cómo había conocido ella el ramen?... Ah, sí, ahora lo recordaba. Naruto le había contado su historia, sería injusto que ella no contara la suya. Naruto notó que la mirada de Hinata se tornaba algo melancólica, esa pregunta la había hecho volver al pasado, y con la dulce voz que estaba comenzando a embriagar a Naruto, ella inició su relato.
– Fue cuando tenía seis años, mi hermano Neji y yo solíamos dar un paseo cuando terminaban los entrenamientos, a él no le gustaba mucho caminar por la aldea pero jamás se atrevió a negarme algo, prefería acompañarme a verme triste en la mansión. Una vez pasamos frente al Ichiraku, toda la calle olía a ramen, había un niño de más o menos mi misma edad, él era el único cliente, estaba solo y comía ramen. Parecía disfrutar tanto esa comida que yo nunca antes había probado. El niño seguía comiendo y reía, el dueño y su hija también reían. Se veían tan felices, la escena lucía tan familiar, tan cálida. Sentí envidia. Las cenas en mi casa eran silenciosas, Hanabi era todavía una bebé, mi madre estaba enferma y Hiashi cada vez más frío y distante, debió haber sido muy difícil para él el que mi madre estuviera tan grave y que al mismo tiempo su heredera no mostrara las habilidades que a él le hubieran complacido. Al día siguiente le dije a mi hermano que no quería pasear después del entrenamiento, fingí encerrarme en mi habitación, pero lo que hice fue tomar un poco del dinero que me daban como mesada y salí de mi casa sin que nadie me viera, caminé directo al Ichiraku, me senté y pedí un tazón de ramen. El dueño y su hija me trataron muy bien, incluso platicaron conmigo, fue una charla trivial, pero fue la primera conversación cálida y sincera que tuve con alguien que no fuera empleado de la mansión. Cuando tomé el primer bocado de ramen sentí la sopa, los fideos, el sabor, todo era delicioso. Así fue como conocí el ramen y al Ichiraku…
Ese era uno de los más preciados recuerdos de Hinata y también la primera vez que vio a Uzumaki Naruto.
Naruto escuchó cada palabra de la chica, se sintió transportado al tiempo y lugar del que Hinata hablaba, la vio a ella, al Ichiraku y al ramen. Estaba completamente conmovido por esa historia.
– ¡Hagamos algo Hinata-chan! Cuando regresemos a Konoha vayamos los dos a comer ramen ¿Te parece? – Dijo Naruto con su característica infantil emoción.
– Seguro, Naruto-kun – Aceptó Hinata.
– Es una promesa.
°º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø
Ese era el día, ahora entrarían en acción.
Sakura y Hinata no tuvieron problemas para integrarse al grupo de geishas contratadas, mientras que Sai y Naruto consiguieron falsificar unas invitaciones gracias a las habilidades de Sai como dibujante. La infiltración fue un éxito.
El grupo de las chicas estaba localizado en una amplia sala en el ala oeste de la mansión en la montaña, ese era el lugar designado para que las geishas se prepararan. Fue fácil para las kunoichis adaptarse, sólo había que fingir que tenían la cabeza llena de aire y reírse como tontas. Bueno, tal vez no fue tan fácil, las otras chicas contratadas tenían claramente la cabeza llena de aire, caían en lo absurdo.
– Jamás creí que una persona podía tener menos intelecto que una nuez, estaba completamente equivocada – Murmuró Sakura.
– Y todavía falta lo peor, espera a escuchar los estúpidos comentarios que dirán en la fiesta – Agregó Hinata.
– ¿No es delito ser tan idiota? – Hinata rió ante el comentario de Sakura.
– ¿Ustedes son las acompañantes de Kaname-sama? – Preguntó una de las chicas de voz chillona.
– Sí, nosotras somos – Respondió Sakura con fingida amabilidad, no podía soportar platicar con ese tipo de mujeres.
– Ay, Kaname-sama es tan guapo – Dijo otra de aspecto soñador.
– Me hubiera gustado ser su acompañante – Agregó una de cabello rubio.
– Escuché que su padre personalmente escogió su compañía.
– Más les vale que lo traten bien chicas, aunque probablemente Kaname-sama caiga rendido ante mis encantos antes de la cena, no les importaría ¿Verdad? – Y dicho esto la rubia soltó una irritante risa. Sakura y Hinata sólo sonreían ante los demás comentarios, las geishas esas eran unas cabezas huecas.
A las 7:00 pm comenzó la fiesta y las geishas de mentes vacías abandonaron el salón para ir a atender a los invitados, Sakura y Hinata se quedaron en el salón para hacer su entrada cada una al lado del anfitrión de la fiesta, la cual sería a las 8:15 pm.
– ¿Todo listo Sakura?
– Sí.
– Repasemos el plan – Dijo Hinata y Sakura asintió – Bien, las dos nos haremos pasar por las acompañantes de Murasaki Kaname, el plan consiste en apartarlo de los demás invitados, necesitamos que captes su atención, pero con tu belleza y tus dotes para actuar será fácil que crees algún interés en Murasaki. Después de la cena lo más seguro es que quiera beber té, entonces tú harás la ceremonia y agregarás esto al té – Hinata le entregó un pequeño sobre de papel a Sakura – Este es un somnífero, si todo sale bien, comenzará a hacer efecto en quince minutos después de que lo beba todo, en ese momento lo alejarás de los demás invitados, hay un jardín detrás de la mansión, a esas horas estará solo, una vez bajo los efectos del somnífero no despertará hasta mañana por la mañana pero aun así tenemos que actuar rápido para evitar que los guardias se enteren, habrá mucha seguridad pero de eso se encargarán Naruto-kun y Sai-kun; mientras tú te encargas del somnífero yo me mezclaré entre los invitados y esparciré en rumor de que el anfitrión no se siente bien y que se ha retirado a descansar, se supone que su padre no acudió a la fiesta por unos asuntos, así que no habrá nadie para sospechar que no es cierto. Tendrás dieciocho minutos para dormirlo, cuando vallan al jardín yo iré por Naruto-kun y Sai-kun. Eso es todo – Sakura suspiró.
– Entonces, básicamente lo que tengo que hacer es seducir a este tipo.
– Técnicamente.
– ¿Y qué pasa si no logro que se sienta atraído?
– Oh, vamos Sakura, ya viste a los otros "intentos de geishas" que hay en esta fiesta, las únicas geishas aquí que valen la pena y que pueden sostener una conversación inteligente somos tú y yo. Además de que las probabilidades de que no se fije en ti son bastante bajas, mírate, estás vistiendo uno de los kimonos más bonitos de todos, tu cabello luce hermoso, hueles a cerezos, tus ojos contrastan de maravilla con el rojo de tu kimono, incluso tu nombre de geisha es encantador: Shizuka, si ese tipo no se fija en ti es porque seguro es homosexual – Ante las estadísticas de Hinata y la acusación a la sexualidad de una persona a la que desconocían hicieron estallar de risa a Sakura; si antes se sentía nerviosa, ahora Hinata le había subido el ánimo y matado su inseguridad.
– Muy bien, ¿Y qué pasa si le gustas más tú que yo? – Comentó Sakura, todavía con un todo risueño.
– Ah, eso es fácil. Él no se va a fijar en mí porque todo este plan está diseñado para que se fije en ti, todo está delicadamente planeado, cada detalle ha sido previsto. Pero si lo imposible ocurre y este tipo nos quiere complicar las cosas poniéndome atención, entonces invertiremos roles ¿De acuerdo?
– De acuerdo. Por cierto, no te lo había dicho, me gusta tu nombre de geisha, Nana es lindo, significa siete, nos traerá buena suerte.
– Aiko-san me dio ese nombre, ese era su número favorito, por no decir que me conoció un siete de julio – "Y que fui la séptima persona que entrenó su hermano" – Recordó la joven.
– Increíble. Ah, una cosa más ¿Cómo se supone que debemos llamar a este sujeto? ¿Kaname-sama? Ni hablar, no pienso llamar así a ese tipo.
– Yo tampoco quiero ¿Kaname-kun? Ese debería estar bien.
– Sí, suena lindo, aunque cuando tú lo dices se escucha mejor – Las dos chicas rieron. Minutos después las puertas se abrieron y uno de los sirvientes anunció que Kaname las esperaba para hacer su entrada.
– Inicia el show – Dijo quedamente Hinata para que sólo Sakura la escuchara, ésta sonrió.
Ambas chicas caminaron detrás del sirviente hasta llegar a la escalera por la que Kaname haría su entrada como el anfitrión, al doblar por un pasillo vieron que al final se encontraba un joven alto, delgado, de cabello ondulado negro con matices rojos, sus ojos eran color miel y vestía un kimono blanco para hombre, traía puestos unos pantalones grises llamados Hakama y un saco negro. El chico lucía espectacular, fue una lástima para su ego que sus geishas fueran inmunes y no se derritieran de placer al verlo, aunque la perspectiva de reto le gustaba.
Lo que Kaname vio caminar por el pasillo le gustó, cualquier mujer normal le habría saltado encima tan sólo al verlo, pero esas dos chicas no, caminaron tranquilamente hasta llegar a su lado, no se veían nerviosas, mucho menos emocionadas. Kaname las analizó de arriba abajo, estaban bien, al parecer su padre había hecho una buena elección.
– Feliz cumpleaños Kaname-kun – Dijeron las dos chicas al mismo tiempo que hacían una reverencia. Vaya, y eran lindas también.
– Sus nombres – Dijo en un tono autoritario el chico.
– Shizuka – Dijo suavemente Sakura "Pero qué chocante, esta misión va a ser un fastidio"
– Nana – Kaname comenzó a caminar, Sakura y Hinata se miraron confundidas y se apresuraron a alcanzarlo, Kaname comenzó a bajar las escaleras y ellas lo seguían.
Los invitados vieron bajar al anfitrión de la noche con todo su esplendor, el muchacho irradiaba majestuosidad, poder y egolatría. Pero la atención que se suponía todos le debían de estar prestando se vio drásticamente afectada cuando los invitados vieron a sus acompañantes, eran dos jóvenes muy hermosas. La primera era una chica de cautivadores ojos verdes resaltados con delineador negro, vestía un kimono de seda roja en la parte de abajo y al ir subiendo el color se iba aclarando hasta llegar a un pálido rosa, tenía unos bordados de flores de cerezo rosas y detalles con hilo de oro, su cabello rosa estaba suelto y adornado con broches dorados y un tocado de flores de cerezo, sus labios rojos y su piel blanca por el polvo. La segunda era unos centímetros más alta que la primera, tenía unos enigmáticos ojos perlados delineados en negro , vestía un kimono azul oscuro con bordados de mariposas azul cielo e hilo de plata, en la parte inferior del kimono había unas ondas horizontales simulando niebla estaban bordadas en un azul más claro que el de la seda, la mitad de su cabello estaba recogido en un chongo y la otra mitad caía finamente por sus hombros, una peineta de un lirio blanco lo adornaba, un fleco enmarcaba su rostro, sus labios estaban pintados de rojo y su piel polveada de blanco.
Cada paso, cada movimiento, el más mínimo gesto, todo era un despliegue de gracia y delicadeza, parecían dos frágiles muñecas que se romperían si te quedabas viéndolas mucho tiempo, eran perfectas. Sai y Naruto estaban entre los invitados, no podían creer que esas dos chicas eran actualmente Sakura y Hinata. Incluso el contraste entre las dos parecía perfecto ¿Sería alguna clase de hechizo? ¿Alguna magia? Lo que sí era innegable, es que ambas lucían espectaculares. Más de alguno de los invitados se quedó con la boca abierta.
Kaname comenzó a saludar a sus invitados, conversaciones vacías de personas interesadas, un ridículo protocolo. Durante ese tiempo Sakura y Hinata no fueron más que un adorno, se mantuvieron calladas. Las geishas habían montado una especie de escenario en el que subían, bailaban, cantaban o tocaban algún instrumento. Kaname, Sakura y Hinata se encontraban sentados en una mesa.
– Vallan allá y hagan algo – Ordenó autoritariamente Kaname.
– ¿Quiere que hagamos algo en especial, Kaname-kun? – Preguntó dulcemente Sakura, mientras más coqueteara con él, más pronto podían secuestrarlo.
– Bailen, Shizuka-chan usa la sombrilla y Nana-chan el abanico. Diviértanme.
– Como desee – Las dos chicas caminaron hacia el escenario, una tercera se acercó a tocar el Shamisen.
Ambas chicas comenzaron a bailar, habían ensayado un número cuando estaban con los entrenamientos, todo eso sería sencillo. Sakura tomó una sombrilla y Hinata dos abanicos, ambas hicieron una reverencia al público, la música comenzó, esperaron un poco y comenzaron con su número, había un dilema entre los espectadores ¿A cuál de las dos ver? Ambas eran hermosas y delicadas, Sakura parecía toda una maestra, abría, giraba, cerraba la sombrilla como si fuera tan fácil como respirar, caminaba, sonreía, daba una vuelta, su mirada estaba tranquila. Por otro lado Hinata plegaba y desplegaba los abanicos, movía los abanicos con delicados y seguros movimientos de muñeca, desplegaba los dos abanicos, los agitaba suavemente, arrojaba uno al aire, giraba un cuarto de vuelta y lo atrapaba con una mano detrás de su espalda, mientras que con el otro cubría su cara. Naruto no logró apartar sus ojos de Hinata, había algo en ella, algo que lo hacía desear estar cercas de la joven. Fue un espectáculo profesional, cuando terminaron hicieron una reverencia y muchos de los presentes aplaudieron.
– ¿Fue el espectáculo de su agrado? – Preguntó Sakura a Kaname, muchos de los que la escucharon desearon ser Kaname en ese momento.
– Estuvo bien – Kaname no estaba viendo a Sakura, él veía a Hinata.
Uno de los sirvientes anunció que la cena estaba lista, todos los presentes pasaron al comedor, el sitio era enorme. A la izquierda de Kaname se sentó Sakura y a la izquierda de Sakura se sentó Hinata. Kaname estaba platicando con uno de los invitados y no quitaba la vista de Hinata quien mantenía una plática con Sakura, la chica de ojos blancos tenía expresiones que a Kaname le parecieron interesantes, la muchacha tenía expresiones naturales y espontáneas, justo acababa de sonrojarse, a los ojos del chico ella parecía endemoniadamente linda. Hinata podía sentir la mirada de Kaname y se estaba sintiendo incómoda.
– Nana, Kaname-kun no me hace caso, ni siquiera me ve cuando le hablo, ahorita te está mirando – Dijo Sakura.
– Esto es incómodo – Agregó un poco sonrojada Hinata.
– Te está viendo, levanta lentamente la cabeza y míralo directamente a los ojos, luego bajas la mirada y lo repites, ahora tú tendrás que coquetear, cambio de roles – Comentó Sakura aliviada de que ya no le tocaba la parte del coqueteo.
Hinata levantó tímidamente la mirada y sus ojos blancos se encontraron con los dorados ojos de Kaname, el efecto de los ojos de Hinata fue muy efectivo, Kaname pareció sonrojarse un poco y comenzó a ver a su interlocutor. Sakura estaba sorprendida, su compañera podía poner a cualquiera a sus pies con esos movimientos tan tiernos y lo más sorprendente era que ella ni lo sabía. La cena terminó, Kaname se puso de pie y Hinata y Sakura lo siguieron, fueron hasta una parte más apartada del bullicio de la fiesta.
– Tú – Dijo Kaname a Hinata – Estoy sediento y quiero beber té. Prepáralo. Y tú – Ahora se dirigía a Sakura – Ve a entretener a mis invitados, déjanos solos.
– Como desee – Sakura se retiró. Hinata se encontraba sentada en el piso preparando el té en una mesa especial, Kaname se sentó frente a ella y comenzó a verla, cada movimiento.
– ¿Por qué no hablas, Nana-chan? Casi no has dicho nada desde que la fiesta comenzó – Preguntó Kaname, su tono mandón se había apaciguado un poco.
– No tengo mucho que decir – Dijo Hinata sin levantar la mirada de la preparación del té.
– Mírame cuando te hablo – Ordenó Kaname. Hinata congeló sus movimientos y lo vio directamente a los ojos, aprovechó ese momento para usar el somnífero, Kaname no resistió el contacto y lo rompió – Apresúrate con el té – Hinata regresó a su labor, pasados dos minutos Kaname volvió a hablar – Habla – Hinata parpadeó confundida – Habla, es una orden. Tienes que complacerme.
– ¿Sobre qué desea que hable?
– Sobre lo que sea, quiero escuchar tu voz.
– Entonces podría comenzar a preguntarme lo que desea escuchar.
– ¿Cuántos años tienes?
– Diecinueve.
– ¿Sabes cuántos tengo yo?
– Veintitrés.
– Bien Nana-chan, ¿Cuál es tu color favorito?
– El blanco.
– ¿Por qué?
– No lo sé, simplemente me gusta. El azul tampoco está mal.
– ¿Comida dulce o salada?
– Dulce.
– ¿Frío o calor?
– Frío – ¿Qué clase de interrogatorio era ese?
– Su té está listo Kaname-kun – Hinata extendió el vaso a Kaname, él se quedó mirándola.
– ¿Qué fue lo que dijiste?
– Su té está listo – Repitió pacientemente la joven.
– No, eso no, después.
– ¿Kaname-kun?
– ¡Eso! Repítelo.
– ¿Por qué?
– ¿Y eso qué importa? Si te digo que repitas algo, lo tienes que repetir todo lo que yo quiera. Estás aquí para complacerme – Kaname tomó el té y comenzó a beber. Ese tipo estaba comenzando a molestar a Hinata, valla criatura mandona.
– No.
– ¿Qué dijiste?
– Dije que no ¿Acaso está sordo? Yo no estoy aquí para complacerlo, estoy aquí para acompañarlo, no soy un juguete, soy un ser humano.
– Yo te pago.
– Eso no le da derecho a tratarme como le dé la gana – Hinata estaba algo molesta.
– Como sea. ¿De qué es este té? Sabe bien.
– Es una combinación de té de jazmín con té negro – "Y somnífero" – Pensó Hinata, pero no era necesario que Kaname lo supiera.
– Me gusta el sabor.
– Sí, es bastante sutil, mezcla la dulzura del jazmín con la fuerza del té negro – Ya habían pasado diez minutos desde que Kaname tomó el somnífero.
– Kaname-kun, cuando llegué pude ver un poco del jardín trasero ¿Sería tan amable de llevarme a verlo?
– Sí, no hay problema – Kaname no le pudo decir no al tierno rostro de la joven y la amabilidad con la que preguntó.
Ambos se dirigieron al jardín y Sakura comenzó el rumor sobre el malestar de Kaname, Naruto había estado muy atento a Kaname y Hinata, cuando salieron al jardín él se ocultó en una parte en la que podía verlos y ellos no podían verlo a él. Los dos siguieron caminando, esta vez Hinata iba delante, parecía emocionada al ver el jardín, a veces daba ligeros saltos mientras caminaba, sus movimientos eran todavía más delicados y naturales, Naruto y Kaname no dejaban de mirarla, no podían y ambos alcanzaron su límite cuando Hinata caminó hacia un árbol de cerezo de flores blancas, era la temporada en la que caían las flores de los cerezos blancos. La noche ya tenía rato de haber tomado posesión del cielo, la chica se acercó al tronco del árbol, la imagen era única, Hinata estaba de pie sobre las flores que estaban en el suelo y las ramas bajas del cerezo decoraban su silueta, una suave brisa provocó que el cerezo se agitara y la lluvia de pétalos comenzó de nuevo mientras el cabello de Hinata ondeaba con el viento.
– Kaname-kun, mira esto – En ese momento Naruto se dio cuenta de que Hinata no lo veía a él, de hecho ella ni siquiera sabía dónde estaba. La chica no estaba junto a él, esa era la primera vez que veía a Hinata a su alrededor y ella no le dedicaba toda su atención, ella no estaba sonriendo para él, lo que sintió en ese momento no le gustó, eran celos. Pero Hinata no tenía la culpa, él fue el que decidió esconderse y Hinata sólo hacía eso por el bien de la misión, porque todo eso de verse irresistible era parte de la misión, cuando todo terminara Hinata volvería a estar ahí para él ¿Verdad?
Kaname se acercó a Hinata, ni siquiera se molestó en ver qué era lo que la joven quería enseñarle, caminó hacia ella, ante la cercanía la geisha se sintió incómoda, después molesta, las cosas no estaban marchando bien, tenía que mantener la actuación al menos por un minuto más, fingió estar asustada y retrocedió un poco para ganar tiempo. Kaname se acercó más a la chica que estaba contra el árbol de cerezos, apoyó sus brazos en el tronco eliminando cualquier salida de escape para Hinata y justo cuando Kaname iba a decir algo el efecto del somnífero se hizo presente y Kaname cayó a los pies de Hinata, la chica tomó una amplia bocanada de aire y suspiró aliviada, unos segundos más y hubiera tenido que golpear a Kaname en la cabeza para dejarlo inconsciente. Ese sujeto no le caía nada bien. Casi en el mismo instante en el que Kaname se durmió, Naruto, Sakura y Sai aparecieron al lado de Hinata.
– ¿Estás bien Hinata-chan? – Preguntó un poco alterado Naruto.
– Estoy bien Naruto-kun – Naruto se sintió aliviado.
Y no tenía ni la más mínima idea de por qué.
– Vámonos, tenemos cinco minutos antes de que los guardias pasen por aquí – Anunció Sai.
Naruto y Sai ya habían recogido sus cosas del hotel, Sakura y Hinata lo harían después para cambiarse y que no se levantaran sospechas de que ellos eran los secuestradores. Veinte minutos después las chicas estaban listas y el equipo comenzó su viaje de regreso a la aldea.
°º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø °º¤ø,¸¸,ø¤º°`°º¤ø
Se encontraban a medio día de camino de Konoha, Kaname había despertado un día después de que lo sedaran y se había vuelto insoportable, era un niño mimado en toda la extensión de la frase, afortunadamente ya no se había mostrado interesado en Hinata pero se la pasaba discutiendo y quejándose de cualquier cosa todo el tiempo. Sakura estuvo a punto de golpearlo en repetidas ocasiones y un golpe de Sakura no es cualquier cosa, Naruto y Sai tenían que hacer grandes esfuerzos para contener a la pelirrosa.
El cielo se había oscurecido y acamparon en el bosque, los jóvenes estaban cenando.
– ¿Y cuál fue el motivo exacto por el que me secuestraron? ¿Quieren dinero, poder? – Preguntó Kaname, quien se encontraba atado de pies y sostenía el plato con su ración de comida.
– No lo sabemos – Contestó Sakura.
– ¡Secuestran a alguien y ni siquiera saben por qué! Son todos unos profesionales – Ironizó Kaname.
– Oye, no es nuestra culpa que la vieja Hokage no haya querido decirnos nada – Dijo Naruto a modo de defensa.
– ¿Y qué van a hacer conmigo?
– Te llevaremos a la aldea y Tsunade-sama nos dirá la razón por la que te secuestramos y lo que harán contigo – Intervino Sai.
– Ya estoy cansado de que mi vida la decidan otros – Los ninjas intercambiaron una mirada – Primero mi padre diciéndome la forma en la que debo vivir, lo que debo hacer, a lo que debo de dedicarme, lo que no debo hacer aunque quiera hacerlo, el que tenga que estar siempre a la altura de las expectativas de cualquier imbécil que nunca queda satisfecho con lo que hago. Estoy cansado de escuchar estandarizados comentarios de fingida lástima, las desagradables voces que salen de esas bocas venenosas, miradas de desaprobación, desprecio, el saber que por más que lo intente jamás seré aceptado por nadie. Estoy harto de todo. Y ustedes bastardos sólo me hacen la vida más difícil con su estúpido secuestro, para ustedes debe ser fácil hacer lo que se les dé la regalada gana, ni siquiera saben quién soy, no tienen ni la más remota idea – Dijo Kaname con la cabeza gacha y la voz impregnada de frustración.
Sakura parpadeó sorprendida, esa era una historia bastante similar a la de Hinata. La pelirrosa dirigió su mirada a la ojiblanca quien estaba sentada justo frente a Kaname, lo miraba fijamente, el rostro de la chica tenía una mueca de asco. Hinata se puso de pie, caminó hasta quedar frente a Kaname, el chico al sentir la presencia de la joven levantó la mirada. Hinata estaba de pie, las piernas separadas, mano izquierda en la cadera, y la cabeza un poco inclinada a la izquierda. Las facciones de Hinata mostraban que estaba claramente fastidiada. En cuando Kaname terminó de levantar la cabeza sintió un agudo dolor en la mejilla derecha. Hinata le había dado una bofetada con la parte contraria de la palma de su mano derecha y con la fuerza del golpe Kaname se había caído al suelo. Sakura, Naruto, Sai y Kaname estaban boca abiertos y paralizados.
Había que admitirlo, la chica tenía estilo.
– ¡¿Pero qué haces mujer tonta?! – Gritó enfurecido Kaname.
– Te regreso a la realidad. Deja ya de hacerte el mártir. No eres la única persona que tiene problemas, deja de ser tan egoísta, el mundo no gira en torno a ti. Si has vivido y sufrido todo eso, es porque has decidido aceptar el destino que no quieres vivir; si has dejado que los demás te menosprecien, toda la culpa es tuya porque tú permitiste que todo lo que pasó pasara. El que seas miserable es el resultado de tu debilidad, no eres una víctima, eres un cobarde. Dejaste que el miedo a tratar de conseguir lo que querías te condujera al abismo en el que estás. Deja ya de auto compadecerte, sientes lástima de ti mismo, tienes miedo, estás enojado con el mundo porque no has sabido defenderte. Despierta ya, allá afuera hay más personas que están dispuestas a dañarte que a tenderte la mano. La humanidad no es perfecta y mucho menos piadosa. El que te sientas tan frustrado no es culpa de ninguno de nosotros como para que descargues lo que has venido guardando a lo largo de tu vida. Tú que has sido un cobarde, no tienes ningún derecho a juzgarnos. Y uso las mismas palabras que usaste, "tú no nos conoces" no sabes nada de lo que hemos tenido que enfrentar para estar aquí. Todos tenemos problemas y situaciones que nos ponen a prueba, Sakura, Naruto-kun y Sai-kun las han superado sin importar lo difíciles que fueran, lo que son no se lo deben a nadie. Vivir no es fácil. Qué patético eres – La voz de Hinata fue firme, fría y sincera, una reacción producida ante el hastío de ver a un humano que tomaba un papel que no le correspondía – Tú y yo no somos iguales, no podemos serlo – Dijo la joven más para ella que para Kaname – Yo tomaré la primera guardia.
Hinata trepó a un árbol para mejorar su campo de visión. Sus compañeros de equipo habían quedado muy sorprendidos, en especial Naruto y Sai. Sakura estaba preocupada por Hinata, la vida de Kaname era parecida a la de ella ¿Cuánto había sufrido Hinata?
Sólo una persona que está igual de dañada puede leer a otra de ese modo.
Hinata se quedó en la guardia, no tenía sueño y si esa noche no podría dormir, no valía la pena despertar al siguiente en turno. Las estrellas brillaban intensamente en esa oscuridad de luna nueva, no había viento, pero la fragancia de los pinos resultaba muy agradable. La chica había comenzado a relajarse, Kaname le había recordado sus memorias más tristes. Ella simplemente no podía soportar ver a alguien ahogarse en su propia miseria, era demasiado humana como para permitirse no ayudar, Kaname pasó por algo similar a lo de ella y sus palabras de horas atrás habían sido la manera en la que Hinata lo ayudó. Esas palabras cambiarían la vida del chico.
– ¿Hinata-chan?
– Buenas noches Naruto-kun – Saludó la pelinegra sin apartar la vista de las estrellas, Naruto se había sentado junto a ella en la rama del pino.
– ¿Por qué no me despertaste? Tu turno ya acabó.
– No tengo sueño… – Hinata sintió un movimiento entre los pinos, activó su Byakugan y lo que vio no le gustó – Nos atacan.
Hinata y Naruto saltaron del árbol, gracias a que Hinata los había visto tuvieron el tiempo justo para despertar a los otros. Ante ellos estaba un grupo de cinco ninjas renegados.
– ¡Hey! – Habló el que parecía ser el líder – Venimos a matar a un sujeto llamado Murasaki Kaname ¿Quién de ustedes es?
– Oh, déjate de idioteces Haita y matemos al tipo de una vez – Habló la mujer del grupo.
– Ya escucharon a la dama chicos, hora de asesinato – Los otros tres compañeros sonrieron sádicamente.
– ¡Ja! Como si pudieras derrotarnos – Los enfrentó Naruto.
– Kaname-kun, quédate aquí, escóndete en este tronco, nosotros nos encargaremos de protegerte, no te vayas a mover de aquí – Ordenó Hinata.
La lucha comenzó. Naruto enfrentó al líder, Sakura a la mujer, Sai a dos de los sujetos y Hinata con el último. Todo estaría bien, los ninjas de Konoha eran profesionales y esos asesinos no les costarían mucho trabajo.
Kaname era una historia distinta.
–"No quiero morir" – Pensó Kaname mientras cubría su cabeza con sus brazos, no podía dejar de temblar – "Si me quedo aquí seguro me encontrarán y me asesinarán, tengo que huir, si escapo también me libraré de los ninjas que me secuestraron, debo aprovechar este momento en el que todos están ocupados".
Mientras en la batalla, estaba casi terminada, victoria inminente para Konoha. Sakura ya había derrotado a la mujer y ahora se encontraba ayudando a Naruto, al parecer el líder sí era fuerte. Sai les estaba dando una paliza a los hermanos que usaban espadas para pelear. Y a Hinata sólo le bastó inmovilizar a su oponente con el Juuken, después colocó sus dedos índice y medio de la mano izquierda en el centro de la frente del ninja renegado, acumuló chakra en sus dedos, un rayo plateado comenzó a surgir de ellos.
– Nijigasumi – El cuerpo del ninja cayó a los pies de Hinata. Bien, ahora iría a ayudar a Sai. Los dos comenzaron a enfrentar a los espadachines.
Y todo hubiera salido bien si la estupidez humana no se hubiera hecho presente.
Esta vez Hinata no había inmovilizado a los oponentes porque Sai los tenía ocupados, comenzó a acumular chakra en sus dedos para repetir su jutsu. Todo se dio en una fracción de segundo, la misma en la que Sakura y Naruto derrotaron al líder, Kaname salió de su escondite y comenzó a correr en dirección al corazón del bosque, uno de los espadachines lo vio, se libró de Sai y se lanzó a su caza, preparó su espada para atravesar a Kaname justo por la mitad, Naruto lo vio y trató de evitarlo, Hinata se movió lo más rápido que pudo, pero fue demasiado tarde. La chica no había logrado detener el ataque. La confusión se apoderó de la escena, la espada atravesó la carne humana, una herida mortal, la sangre comenzó a fluir del cuerpo atacado. El equipo de Konoha miró con horror.
– Ni… Nijigasumi – La voz de Hinata fue apenas audible. El cuerpo del espadachín cayó. Hinata sujetaba su abdomen, estaba ligeramente encorvada por el dolor, había demasiada sangre. Lo siguiente fue el sonido de un cuerpo que caía livianamente sobre la cama de líquenes y helechos del bosque.
– ¡¡¡HINATA!!! – El grito de horror retumbó en cada rincón del oscuro bosque.
Notas de la Autora:
Oh, Dios. Hasta yo creo que me pasé cortándole ahí.
Me van a odiar por hacer eso ¿Verdad?
Nuevamente ofrezco una disculpa por la tardanza, haré todo lo posible por que no se repita, debo confesar que había llegado a un punto en este capítulo en el que dije: "Bueno, ¿Y ahora qué?". Gracias al cielo ya pasé esa etapa de incertidumbre.
¿Qué tal?
Vaya misión, Kiba tenía razón al no querer que Hinata fuera asignada a otro equipo ¿Por qué nadie lo escuchó?, aunque es cierto que Hinata fue pieza clave para el éxito de ese trabajo ¡Pero ahora su vida está en riesgo! Eso no es justo, el que debió de haber terminado herido debió de haber sido Kaname y no ella, pero Hinata es demasiado noble como para dejar que alguien más salga herido en su presencia, ya vimos los resultados.
No quise involucrarme mucho con el tema de las geishas por eso lo tomé a grandes rasgos.
Kaname es un chocante, pedante y ególatra de lo peor, veamos si escarmienta, ¿Por qué habrá alguien queriendo matarlo? pero más importante ¿Lo notaron? Este chico es nuestro "catalizador". Siempre que Naruto está cercas de Hinata, él siempre obtiene toda la atención de la chica y no ha habido un sólo factor de riesgo que haga ver a Naruto que Hinata no tiene obligación de prestarle atención porque no son nada especial, veamos la reacción de nuestro ninja número uno en sorprender a otros, ya vimos las de hoy pero el chico sigue confundido y Hinata todavía no se dá cuenta. Todo a su tiempo.
Nuestra heroína hizo uso una vez más de su habilidad con las palabras, lo que le dijo a Kaname puede calar a cualquiera.
Y tenemos este jutsu de Hinata "Nijigasumi" (significa neblina arcoiris) esta es la técnica que le valió el apodo de "La estrella de Plata", les cuento que este jutsu está enfocado en una descarga eléctrica al cerebro que afecta directamente la parte que nos permite recordar cosas, cualquiera que sea atacado padecerá pérdida de memoria a corto plazo, ningún inja puede ser ninja si olvida lo que no debe de olvidar. Cuando una persona es herida por la técnica, su vista se nubla como si hubiera niebla, después su cerebro le muestra los colores de la luz, es decir, los del arcoiris y finalmente un destello plateado, después nada, la persona queda inconciente y no despierta sino hasta un lapso de 48 a 72 horas. Ah, esta técnica es completa invención mía, se aplica lo mismo en el caso de la planta Kumb (el nombre se me ocurrió como una distorsión del nombre de la Bruja Kúmbrica, del libro Wicked: Memorias de una bruja mala). En esta historia la naturaleza del chakra de Hinata es de rayo (plateado) en su mano izquierda y agua en la derecha, pero no puede crear otro estado porque no posee esa barrera de sangre.
Oh, ¿Les gustó la historia que acomodé para el ramen? Los dos quedaron de ir a comer ramen cuando lleguen a Konoha, la cuestión es ¿Podrán los dos regresar a la aldea?
Añado que ayer no dormí nada escribiendo, me dormí a las 7:30 am de hoy y mi papá me levantó a las 8:20, a mis 16 años hoy manejé por primera vez en carretera, tenía tanto sueño. Finalmente acabé y ahora lo publico.
¡Gracias por leer! Espero y me permitas seguir conociendo tu opinión. Saludos ;)
Próximo capítulo: No mueras...
Muchas gracias por continuar apoyándome en la historia. ¡Feliz Navidad a todos y todas! ¿Les gustó su regalo?
Contestación a reviews:
Baldur Prime: ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Gracias! Gracias por leer, una disculpa por la tardanza, haré lo posible porque no se repita. Feliz Navidad.
dark angel: Tu pronóstico fue bastante acertado jajaja Las situaciones que vivieron Hiashi y Hanabi fueron terribles para ellos pero divertidas para los lectores, así que vale la pena divertirse un poquito con el ego del clan Hyuuga. Sineto mucho la tardanza. Feliz Navidad, espero que te la pases muy bien, cuídate.
Tania_chan: ¡Gracias! jajaja lo sé el día de "familia" fue casi un desastre. Perdona por haber tardado tanto en actualizar. Espero que hayas disfrutado las fiestas navideñas. ¡Saludos!
Vadhir: n///n Muchas gracias por tu comentario. Espero que hayas pasado una linda Navidad. Perdón por haber tardado tanto en actualizar.
Marianela de Argentina: Siempre me gustan tus reviews :) Te pido disculpas por haber tardado en actualizar, trataré que no se repita. Me alegra que te hayas reído un rato, ese era mi propósito. Oh, mi país es México y aquí nunca antes había oído del día del Amigo ¡Muchas gracias! Espero que tú también hayas disfrutado ese día. Y con lo del asunto de mi mamá, sigue necia a que me duerma temprano xD pero cuando se pone así, le enseño algún comentario (ya ha visto los tuyos) y se pone más flexible. Que pases unas felices fiestas ¡Cuídate!
irideuchiha: ¡Gracias por comentar! Perdona por haber tardado tanto con la continuación. Estoy feliz de que te hayas reído :) . Espero que te la hayas pasado bien en Navidad.
Hinata_love: Perdona por haber hecho la espera tan larga u.u ¡Muchas gracias por tu comentario! Espero que hayas disfrutado la Navidad :)
Andy: Gracias por tu review, trataré de actualizar más regularmente, perdona la espera. Espero que disfrutes las fiestas :)
