Capítulo 4
Tal vez fui muy dura- miré su plato –bueno por lo menos esta vez comió- miré mi plato el cual estaba casi lleno –hora de limpiar- nunca había cocinado, nunca había lavado platos, había gente que lo hacía por mi… pero ahora que lo hago, recién entiendo lo que sentía el personal de servicio cuando menospreciaba su trabajo.
La casa de Inuyasha es bastante grande para una persona, tal vez pensaba vivir aquí con su novia, escuché un pequeño estruendo en una de las habitaciones del segundo piso – se mató- pensé, imaginando un cuerpo colgado del techo, busqué un secador y me dirigí a la habitación para recoger al muerto
Cuando estaba por girar la manija de su dormitorio noté que estaba hablando con alguien por teléfono –tienes que sacarla de aquí, no la soporto- al principio esas palabras dolieron un poco pero ¿Qué importaba? Retrocedí unos pasos y me dirigí a la salida
Llevaba una noche y un día en esa casa y no tenía más ropa que ponerme, necesitaba ir por mis maletas, el único problema era que no recordaba en dónde vivía mi amiga lo único que sabía era que estaba a unas calles del bar en el que me presenté.
Pensé en tomar un taxi, pero nuevamente el dinero era un problema, corrí hasta mi habitación y vi en el velador unos cuantos billetes, era la paga de la prestación en Azul oscuro. Ahora tenía para el taxi, al llegar a la calle paré un auto amarillo
-al bar Azul oscuro- el taxista intentó hacerme conversación, no tenía ganas de hablar… sabía que el camino sería un poco largo, me recosté hacia la izquierda mientras miraba el camino a través del vidrio
No te recuestes en el vidrio, serías la primera herida si es que hay un accidente recordé esa frase como si fuera mi misma madre la que lo dijese, automáticamente me acomodé en el asiento con una postura correcta. Mi madre se había accidentado, la imagen mental de la mujer que le había dado la vida cayendo por las escaleras se empeñaba en repetirse, sacudía la cabeza intentando descartar las ideas…
Cuando tenía siete años mi mayor deseo era cantar, vestirme como Joan Jett y viajar por el mundo, debido a que crecí en una familia conservadora eso sería inconcebible, tal vez una cantante de opera o una pianista estaría bien aceptado… por eso me inscribieron en clase de piano, nunca aprendí una canción completa.
quiero cantar le dije una vez a mi padre, este jamás lo permitiría y por supuesto nunca me diría que NO, pero para derrumbar mis sueños en nombre de "mi futuro" organizó una fiesta en donde yo sería el centro de atención. En ese entonces no era caracterizada por una gran desenvoltura en el escenario, por el contrario, era tímida, sufría de pánico escénico pero sabía que esa sería mi única oportunidad para demostrar mi talento – Hijo de la Luna de Mecano- era la canción que planeaba cantar, pero con lo que no contaba era que mi padre estaba decido a armar un complot en mi contra, algo que supe solo unos años más tarde, al subir al escenario y sentir todas las luces, pequeñas perlas de sudor se asomaban en mi frente, el fondo musical comenzaba a sonar, sin embargo, yo no podía abrir los labios, había más gente de la que esperaba, sentía la presión. Solo ahora, pienso que aunque hubiera sido la mejor presentación de mi vida mi padre habría inventado cualquier escusa con tal de que fracase… Al llegar a los tonos altos de la canción el fondo musical se detuvo, las luces se apagaron y desafiné de una forma muy penosa, se escucharon pequeñas risas, junto con un crujido, lo último solo yo pude escuchar, eran mis sueños rotos y orgullo destrozado, vergüenza, solo eso podía sentir… con la poca dignidad que me quedaba, y vaya que en ese tiempo era orgullosa, bajé los pequeños escalones y caminé con la frente en alto hasta mi habitación.
-ya llegamos- anunció el hombre del taxi, no me había percatado de sus grandes ojeras ¿es que nadie descansa como se debe en este país? Le pagué con los billetes que tenía y bajé del auto
-Buen día- me despedí, mire las calles, todas se veían iguales, saqué un dulce de mi bolso y me lo llevé a la boca –moriré de diabetes- supuse que la izquierda era la mejor opción, traté de recordar las casas, pero eran muy parecidas todas, preguntar puede ser una buena opción… no había gente, ¡perfecto el universo está en mi contra! Seguí caminando por más de una hora, estaba rendida, mi sentido de orientación era tan bueno como mi talento para el piano ¡casi nulo!... me senté en el pavimento totalmente derrotada, ¡poder mental!
- Sango! Aparece, aparece, aparece!- eso jamás va a funcionar pero el cielo ya estaba naranja y mis esperanzas se habían tornado grises…
-¿Kagome qué haces en el suelo?- esa voz… alcé la mirada y ahí estaba con una luz a su alrededor, bien me estaba afectado la ardua búsqueda
-no lo puedo creer esto parece sacado de un manga- la abracé fuerte y no la solté hasta que llegamos a su departamento, el cual se encontraba a tan solo diez metros de donde estaba, busqué otro dulce y comencé a disfrutarlo, Sango me miraba algo sorprendida
-¿quieres uno?- le pregunté ofreciéndole uno de los tantos que habían en mi bolso
-pensé que odiabas los dulces- si era verdad los odiaba, pero cuando te empeñas en dejar de fumar lo único que te queda es la goma de mascar y los caramelos, opté por los segundo.
-cambié- su departamento se encontraba en el cuarto piso de un edificio blanco que ahora se veía más como gris, llegué algo agitada, anoté en mi agenda mental el inscribirme en el gimnasio, pero dentro de mí sabía que eso no pasaría.
-¿en dónde piensas quedarte?- preguntó con su típico tono preocupada, Sango era lo más cercano que tenía a una amiga, ella no intentaba comprenderme ni ponerme etiquetas, me dejaba ser yo misma mientras no lastimes a nadie puedes hacer lo que quieras me hubiera gustado ser más como ella, carácter fuerte pero amable.
-un amigo prácticamente me rogó y suplicó para quedarme en su casa- excelente mentira, me imaginé a Inuyasha rogándome y no pude evitar reir
-mientes, te reíste- además de pésimo sentido de orientación era realmente mala mintiendo -
-Estaré bien- tomé mis maletas y me dispuse a salir del pequeño departamento –gracias por todo- me despedí
-espera Kagome, toma- en su mano extendida tenía una tarjeta – ¿llámame si? Para lo que sea, no te hundas sola- esas últimas palabras fueron como un puñal, quise abrazarla y decirle que no soportaba más que cada minuto era más difícil al anterior…
-claro, sé que puedo contar contigo- sé lo mucho que le gusta a las personas sentirse confiables, al dirigirme a la salida sabía que Sango seguía en el marco de la puerta pero no quise voltear, bajé las escaleras con mi gran maleta color naranja y caminé hasta un paradero cercano, no me alcanzaba para el taxi, mientras esperaba el bus saqué mi reproductor de música, un regalo que me dio mi madre en mi décimo cuarto cumpleaños, three days grace- never too late no era el mejor momento para escucharla, pero mi cerebro necesitaba ser comprendido y nada mejor que música triste en momentos como estos
Cuando llegué a casa de Inuyasha pude percibir algo diferente, sentía una mirada sobre mi, una sensación no muy agradable, giré sobre mis talones en 180°, al parecer a Inuyasha le afectó lo que le dije y más de los que pensé, había colocado un gran cuadro en una de las paredes de la sala principal, una mujer de piel blanca, de ojos y cabellos negros, tenía las mejillas un poco sonrosadas, estaba con un vestido blanco, parecía una muñeca de porcelana, estaba sentada sobre un sofá antiguo
-ella era mi prometida- emití un pequeño grito, me sorprendió saber que inuyasha estaba atrás mio –ahora no puedes decir que estará olvidada en algún marco de fotos polvoriento-
- lo que tú digas- no tenía ánimos para discutir, cada quién con su muerto, aunque esta vez era literal.
Nota: este capitulo muestra un poco del pensamiento de Kagome, un pedazo de su mundo, por eso está escrito en primera persona, su personalidad complicada y su deseo de ignorar los pensamientos tristes… por otro lado, está un Inuyasha con muchos temores, con miedo a olvidar a la persona que más amó.
Espero que les haya gustado, gracias Alice Moonlight B por tu comentario, me dio seguridad para seguir escribiendo y Paula también por tu consejo Gracias por su tiempo. :D
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