Año IV
Sonya
—¿Feliz por tu nuevo ascenso? — Johnny me abría la puerta de mi oficina sonriente para que yo pasara, a pesar de ser Teniente general me negué a cambiar a otra mas grande supongo que por nostalgia nuevamente, por Jax, todo estaba yendo viento en popa para nosotros, las fuerzas del Mundo Exterior ni el Netherrealm no eran amenazas, incluso se logró un pacto de no agresión gracias a Reiko con los primeros mencionados, los portales estaban mas seguros que nunca junto con el Amuleto.
Me senté en el escritorio esperando a ver que el actor cerrara la puerta para volver a acercarme a él.
—Si, estoy bien con eso también — Y a penas me acerqué le dí un corto beso en los labios para volver al escritorio pero sus brazos se aferraron a mi cintura prohibiéndome alejarme.
—La teniente general Blade — Me besó tras mi oreja para luego darme vuelta suavemente y hacerme mirarlo —Estoy feliz por ti.
—Gracias — Le sonreí y me besó los labios, cosa que respondí casi en el aire, me hacía bien, me gustaba estar con él, sentirlo para mí era un pequeño privilegio, ya llevábamos unos siete meses saliendo de forma romántica con precaución de los superiores y la base, a veces solíamos comportarnos de forma fría y distante para los demás para no levantar sospechas, más por mi parte que la de él, supongo que solo me seguía el juego. Sus manos se apegaron a mi espalda baja de forma suave pero firme hasta (esta es otra clase de "hastas" que rompen las malditas pelotas a cualquiera) que tocaron la puerta, casi lo empujé hacia atrás y me marché a toda prisa con sigilo a mi escritorio como si nada y poniendo mi mejor voz solté un "pase" desabrido.
—Buenas tardes Teniente general Blade — Raiden se hizo paso entre el umbral saludando con su mirada blanquizca al actor quien con una cara no muy amigable fingió una sonrisa.
—Raiden, vaya que visita ¿Está todo bien?
—Asi es Sonya Blade, está todo bien, hacía mucho que no los veía juntos, espero que hayan hecho las paces.
—Hacía mucho que no venías Raiden y con Cage ya hemos recuperado las conversaciones, ¿Verdad?
El hombre se cruzó de brazos mirándome con el ceño un poco fruncido que trataba de ocultar a máximo — Si, todo bien con la teniente.
—Supongo que esta no es una visita para vernos los rostros Raiden, cuéntame a que vienes — Era incómoda esta situación porque no era la primera en la que debía correr de una sesión de besos o abrazos con Johnny al escuchar que alguien venía pero supongo que hoy ha llegado a su colmo.
—Reiko ha muerto — Raiden dijo muy serio, puse mis manos juntas bajo mi menton, inestabilidad en el Mundo Exterior.
—¿Y quién sigue? Es decir, se supone que alguien debe estar al mando de Outworld para evitar otro caos.
—Los habitantes se someterán a elecciones dentro de unos días.
—¿Y el pacto de no agresión seguirá rigiendo cuando salga otro emperador? — Cage preguntó, acercándose al Dios del trueno.
—Ese pacto es perpetuo y fue firmado bajo el alero de los Dioses Antiguos, que no lo obedezcan significaría la intervención inmediata de ellos.
—¿Cómo cuando terminó el Mortal Kombat? — Casi escupí, mi resentimiento seguía vivo contra ellos, simplemente no confiaba en las deidades. Raiden solo bajó la mirada unos instantes.
—No sé como responder eso Sonya Blade pero quizás solo tenemos...
—Supongo que debemos creer — Corté seria el monólogo de autoconvencimiento de Raiden — Informaré a mis superiores esto, ya veremos que podemos hacer por nosotros — El hombre de ojos blancos asintió y desapareció en un rayo de forma inmediata, suspiré.
—Recuperar las conversaciones — Susurró Johnny aún con los brazos cruzados, me pase las manos por mi pelo.
—No sabía que decir.
—¿La verdad, quizás?
—¿No te lo tomarás a pecho, verdad? — Lo miré con el entrecejo arrugado y él bufó.
—No ¿como crees?— Y se marchó de mi oficina, me acaricié la frente, a veces Johnny seguía siendo Cage.
No lo ví en todo lo que restaba del día, ni mensajes ni llamadas, me empezaba a preocupar pero en eso sonó mi celular cuando ya estaba en mi casa y era de noche, volé por las escaleras para ni mirar la pantalla y contestar inmediatamente.
—¿Johnny?
—¿Teniente general Blade? — La voz rasposa del General Gillian me hizo sentir calor en las mejillas.
—General, lo siento es que Cage me dijo que me llamaría para avisarme de un papeleo con el cual tenía problemas — Mentir no me agradaba pero ya había empezado a practicarlo cuando empecé mi "algo" con Johnny.
—Teniente, le llamaba para notificarle una urgencia que ha sucedido en la base de Alaska, uno de los portales a mostrado actividad anormal en su flujo y necesitamos de su experiencia con los portales artificiales para poder estabilizarlo.
—¿Fue alterado? — Que un portar cuya tecnología haya sido hackeada solo podía significar una sola cosa; "El Dragón Negro" y con ellos, Kano —Voy en este mismo instante a la base, preparé un operativo, iré para allá.
—Muy bien Teniente general, la espero acá en treinta — El General Gillian, este hombre había sido ascendido hacía muy poco, la repentina muerte del Coronel Flagg II, su hijo el Comandante coronel Andrew Flagg había sido uno de mis mayores en mi servicio militar pero por inexperiencia en terreno y edad salió Gillian como Coronel general. Me arreglé y estaba por abrir la puerta cuando un Johnny Cage con un ramo de flores descansaba bajo el umbral de la puerta.
—Lo siento, no debí tomármelo tan a la defensiva, es solo que...
—Johnny, debo ir a la base — Lo corté de inmediato y aunque me doliera en el alma la expresión que puso al terminar mi frase no cambié mi semblante —Ha ocurrido un pequeño imprevisto en los portales, nada muy importante pero cuando regrese podremos disculparnos — Me acerqué a él y con una rápida mirada por la calle para verificar que estuviéramos solos lo abracé, su olor de perfume a canela era inconfundible y a la vez adictivo, me separé a duras penas y me enfoqué en su mirada —Regresaré antes de lo que crees — Y a penas fui capaz de rozar sus labios en el aire para marcharme a mi moto y largarme a toda velocidad.
Johnny
Sonya se habia marchado hacía ya dos semanas, ni una llamada ni un mensaje, en la base se mantenía la discreción por la misión de Alaska y estaba que me mataba de la desesperación, la necesitaba ahora, quería verla, sentirla, besarla pero de verdad me tenía idiota su discreción por nuestra relación ¿Era muy malo estar conmigo? ¿Le avergonzaba?
Sonya seguía siendo ese enigma mágicamente creado como un diamante de doble filo para apuñalarme y a la vez ser la luz guía de mis días. Era viernes y no tenía ánimos, me levanté como los otros días, tarde y empezaría a llover dentro de poco, Deacon era una ciudad fría en los inviernos pero jamás nevaba, me arropé y partí a la base, el pavimento ya estaba resbaladizo, por deducción sabía que Sonya no volvería por el clima y un aterrizaje sería arriesgado. Me tragué como todos los anteriores días los sermones del General Gillian por mis múltiples atrasos solo respondiendo con un "lo siento" apenas audible, esto de extrañar a alguien era del asco. Mi día continuaba exacto como el anterior, parecía que nunca me iría a casa a dormir, hasta que llegó esa bendita hora luego de una ardua espera y sin ninguna noticia de Sonya.
Estaba por salir de la base pero un rayo se atravesó por mi camino revelando al Raiden con Fujin.
—Johnny Cage.
—Raiden sin apellido.
—Tu simpatía no la entiendo, vengo a verte.
—¿Te parece ir a algún lado que tenga techo? porque mientras hablamos me estoy mojando.
—Claro — Y me teletransportó, odiaba la sensación, era como si por un segundo un rayo te quemara por dentro y cayeras a una profundidad, al reaccionar me percaté donde estábamos.
—¿El Jinsei?
—Con Fujin, el día que te enfrentaste a Shinnok nos percatamos de un detalle — El anciano dios del Aire habló esta vez — Un halo verde que te cubrió del poder oscuro de él.
—Hemos investigado y creemos que es importante que sepas de dónde vienes.
—¿Cómo? ¿O sea que ese escudo que me protegió tiene alguna particularidad y no me lo habían dicho?
—Supongo que era irrelevante Johnny Cage ya que antes de saberlo, yo ya creía en que eras superior en el torneo, un héroe Johnny — Raiden habló mirándome fijamente —Provienes de un clan mediterraneo que fue creado para proteger a los Dioses Antiguos.
—No sabíamos que aun quedaban herederos ya que fueron aniquilados hace mucho tiempo, este clan podía crear plasma de sus cuerpos y distribuirla, lo que no sabemos es como pudiste activarla en todo tu cuerpo como un escudo — Fujin explicó — No sabemos como ya que ningún miembro de este clan era capaz de hacerlo y los que lo intentaban morían por la sobrecarga de poder y explotaban como bombas.
—¿Me estas tratando de preguntar como lo hice?
—Yo supongo que fue por la situación — Raiden puso una de sus manos en su mentón — Viste el peligro que corría Sonya, un ser que amas, ¿Lo habías hecho antes?
—No, de hecho al hacerlo fue como un instinto contra mi voluntad, no sabia que pasaría — Después de decir eso me percaté de los últimos dichos de Raiden —¿Ser que...yo amo?
—El hecho que seas actor no significa que puedas engañarnos — Raiden soltó y me sonrieron ambos dioses y como de la nada estaba otra vez mojandome bajo el estacionamiento de la base militar de Deacon hasta que sentí un pequeña sequedad en mi garganta que sabía donde podía ir a curar.
Llegué a mi departamento sin ganas pero dentro de la oscuridad y la luz que daban apenas los faroles de las calles pude ver pisadas húmedas sobre el piso y la alfombra, la puerta no había sido forzada, me empecé a preparar mentalmente para lo que venía, una mano tocó mi hombro y me volví hacía atrás listo para pelear pero en ese momento escuché los suaves lamentos de un llanto al frente de mi, no podía ver ni una mierda, asi que tomé el cuerpo que me tomaba ya por ambos hombros hacía la fuente de luz más cercana.
—¡No la prendas! — Era Sonya definitivamente — me estaban siguiendo.
—¿Quienes?
—El Dragón Negro — Su agitación era evidente — De hecho pensé que...— Me tomo por ambos hombros — Pensé que te habían atrapado — Y me abrazó, no existía algo que me pudiese llenar más que un abrazo suyo pero necesitaba respuestas.
—Sonya — Le dije cuando su agarre se mantuvo en normalidad al igual que su respirar — ¿Me confiarías lo que ha pasado hoy o estos últimos días? — Ella se apartó lentamente para mirarme ya más calmada.
—No — Su mirada se oscureció y penetró mis ojos, era una expresión nueva de Sonya hacia mí —Hoy no es momento — Soltó un largo suspiro — Gracias por todo.—¿De que hablas? — A penas pude pronunciar cuando sus labios arremetieron contra los míos con un toque salvaje e innovador, esto era extraño, Sonya no es así de efusiva. Ella había estado en mi departamento para ver papeleos o jugar unas partidas de póquer, poco me di cuenta del lugar en el que estábamos hasta que sentí el colchón chocar contra mi espalda y a la rubia teniente general subiéndose de forma suave a horcajadas con un rostro irreconocible de placer.
—Gracias por todo nuevamente Johnny — No podía creer lo que estaba sintiendo, sus caderas fuertes sobre la mía en un compás silencioso pero conmocionante, rozando despacio y con dolorosa lentitud mi ser, habían veces que hasta podía jurar que buscaba profundizar soltando tímidos gemidos, una preciosa melodía para mis oídos de fondo.
—...y disculpa por lo, tu sabes, lo de las flores pero tu bien sabes que el maldito de Kano debe estar atrás de las rejas o bajo cinco metros de tierra — Seguíamos en la oscuridad del pasillo de mi departamento, pasar al bar contiguo a la base quizás haya sido un error considerando mis antecedentes y los tiempos que estamos viviendo — Hueles a alcohol, lo sentía hasta antes de que cruzaras esa puerta.
—Fui por unos tragos al bar que queda cerca de la base — Fui sincero.
—¿Por qué? Digo, no es que me preocupe pero venías manejando.
—¿Tienes idea de cuanto te he extrañado? — Sonya muy poco visible lentamente fue quitando su ceño casi fruncido para hacer una pequeña mueca de disgusto.
—Si no hubiese estado segura de que Kano estaba allí no hubiese ido a ningún lado.
—Kano — Asentí y me crucé de brazos — ¿Lo atrapaste? — La rubia se separó de mí.
—No — Algo no me concordaba.
Lo hacían pero...
—¿Estas herida? — Sonya resopló fuertemente.
—¡Argh, mierda! No lo estoy tanto, pensé que era una buena excusa para venir a verte — Escuché como se rascaba la cabeza — No sabes cuanto me cuesta decir las cosas.
—No te pido que me las digas — Bufé — Te pido que me las demuestres, no se si te doy vergüenza como para que nadie sepa lo nuestro, si soy suficiente para ti.
—Johnny... — Su voz de pronto perdió seguridad — No es eso, definitivamente no.
—¿Entonces?
—¿Cómo es que nunca sientes miedo?
—¿Quien dijo que no? — Sentí a Sonya acomodarse en su lugar y prender la luz, un moretón cruzaba parte de su labio inferior, la herida era fresca sin dudas.
—A esto le temo y no precisamente que me pase a mí, Johnny, todos los que me rodean siempre estaran en riesgo hasta que Kano no este muerto — Se rascó suavemente la cabeza — Mi prioridad es destruirlo para que nadie este en riesgo, tu lo estas desde el momento que me besaste por primera vez — Puse mi mano sobre su labio herido.
—Hay cosas que son mejor de a dos, no quiero que pienses que me tienes que proteger, te propongo ser con el que luchas codo a codo — Sonya se quedó quieta y expectante — Tu Sonya Blade — La apunté con mi dedo anular — ¿Te parece ser mi compañera de puños y mi novia de forma oficial?
La rubia me miró varios minutos en silencio, recordé lo incómodo que me sentí cuando estaba confesandole mis sentimientos, cero expresión.
—Sonya por favor reacciona, di algo, enojate, golpeame pero haz alg... — La mujer rubia se lanzó hacia mi con un beso desesperado, rodeo sus brazos mi cuello, un pequeño sabor a sangre me invadió la boca pero no importó nada, a penas la abracé por la espalda baja junto con un ligero salto rodeo con sus piernas mi cintura, de corazón esperaba que no fuera otra alucinación de borrachera.
—Llévame — Cortó de pronto el beso para susurrarme sobre mis labios.
—Hasta dónde quieras — Caminé hasta la cocina y la puse sobre el mesón, estaba seguro ya de dos cosas, amaba sentirla así, arriesgada en todo ámbito, que sus sacrificios eran puros, que sin duda de amar ella sabía hacer mas y que la amaba, amaba a esta mujer de formas indescriptibles y que si no paraba esto ahora terminaría en sexo y honestamente estaba indeciso si era correcto.
Sonya
Estaba absolutamente nerviosa, había intimado ya más de una vez pero con sólo había sido con uno y fue con Pete, en este momento era un mar de dudas, ¿Lo estaré haciendo bien? Obviamente esa era la que primaba porque podía suponer que Johnny no era tan casto que digamos a comparación de mi y eso realmente era un gran desafío. El olor del alcohol y su perfume era una mezcla extraña pero agradable, temí aparte por su lucidez ¿Estaría realmente diciendo que sea su "novia"? ¿O esta muy ebrio como para discernir de manera correcta? Digamos que yo no soy ninguna princesa Disney o una tipa cien por ciento plásticas como a Johnny de seguro estaba afianzado, no tengo un carácter bueno, despierto de perras todos los días y cuando me enojo exploto a todo mi rango cercano, sería una mentira si dijese que el actor no conoce mi peor faceta porque la ha visto y a comparación de muchas personas que han pasado por mi vida no se ha ido e incluso, a veces siento que me trata de ayudar a ser mejor y eso, sin duda, es bello.
Acerqué a más no poder su cuerpo al mio con mis piernas, no me sentía completamente lista, tiraba con suavidad sus cabellos, el beso paso de grados de ternura a jadeos y júbilo del otro, mi chaqueta de cuero ya no estaba en mí, Johnny se había encargado de ello y de moverme nuevamente pero a otro lugar, a juzgar por lo que demoró pude darme cuenta que estaba en la habitación de él, me dejó sobre la cama y en mi mente pasaban sabias palabras de mi hermano que según él decían antes de entrar en una obra de teatro, cosa que mantenía en silencio de todos en la casa menos a mi, el deseaba ser actor y mi padre por más que nos amara él esperaba que todos fueramos militares como todos nuestros familiares.
"Mierda, mierda, mierda", el pecho del Cage bien trabajado jamás me había llamado tanta la atención como ahora luego de que se quitara la polera para instalarse entre mí, beso mis labios por cortesía para luego bajar de a poco por mi cuello, pude sentir la sangre acumularse en mis mejillas cuando escuché mi primer gemido y fue tan tosco, era como el de un leñador golpeándose un dedo, Johnny soltó una risita tonta y rodé los ojos pero de pronto su rostro se volvió muy serio.
—Sonya Blade, amo estar contigo antes de todo quiero que lo sepas pero... — Mi maldito corazón, juro que en ese momento dejó de latir pero ni loca lo hice evidente en mi rostro, se sentó junto a mi y besó dulcemente mis labios — No deseo que nuestra primera vez sea porque te sientes presionada a demostrarme algo, ni estar en esta forma — Hizo un gesto con sus manos como una botella y la bebió imaginariamente — En nuestra primera vez ¿Me entiendes?
Wow, w.o.w deletreado ¿De dónde salió este hombre? No es que lo desconociera pero en serio, jamás lo hubiese visto venir de él algo así, eso pasa cuando creemos en los estereotipos y honestamente cada vez Johnny me sorprendía así era un puto placer. Atiné a abrazarlo.
—Gracias por todo — Dije sincera, me devolvió el abrazo aun más efusivamente.
—Gracias a ti Sonya — Reí ligeramente.
—¿Por qué?
—Por ser así, por mejorar cada vez más y darme el placer de ser quién te ame — Cosita linda, maldito sentimentalista.
—¿De nada? — Y nos fuimos soltando de a poco para quedarnos mirándonos por varios minutos a los ojos hasta que Johnny rompiera el silencio.
—Voy a ducharme, duerme aquí yo iré por el sofá.
—¿Estas enfermo? — Johnny abrió los ojos muy grande y solté una carcajada — Duerme conmigo, si quieres hacemos un muro de almohadas para no caer en tentación — Y lo besé en los labios fugazmente. Esa fue nuestra primera noche juntos.
General
—Y este es el último año que dejamos pasar señores — Quan Chi vociferaba en el Netherrealm junto a un ejército de orochis y los retornados — La misión que las Fuerzas Especiales se traen acá está cerca y debemos estar listos para hacer más grande nuestro ejército y darle a la Tierra lo que les hizo a ustedes, la muerte — Y la murga se descontroló en gritos de guerra, Jackson Briggs veía mas serio todo el espectáculo generando dudas en sus compañeros retornados.
—¿Algo va mal? Tu diste la idea de hackear las F.E, deberías estar orgulloso.
—Son sanguijuelas poderosas Stryker, si van a terreno traeran todo el arsenal.
—Y a esa zorra rubia se quedó como idiota mirándote como yo te mataba —Sindel soltó.
—Abuela, esa idiota es lo que menos nos debería preocupar, es el actor — Kung Lao se sumó al grupo.
—En realidad, fue él quién derrotó a Lord Shinnok y detuvo nuestro avance — Pensó en voz alta Liu Kang.
—Deberíamos ir tras él antes de que lo vuelva a hacer — Kitana propuso.
—No — Jax detuvo los murmullos —Sé a quién debemos atacar para matar al actor sin rozarle ni un pelo pero antes de eso, debemos ser pacientes que si las cosas van como yo creo que van en la Tierra según lo que Kano nos ha informado podemos matar a tres pájaros de un solo maldito tiro.
