Oh my! este cap si que me costó, no sólo por el bloqueo de ideas, sino también por el tiempo(clases en la univ ya comenzaron) y estas dos últimas semanas he estado escribiendo en mis horas libres, ah bueno también porque estoy trabajando en otro fic pero bueno eso no viene al caso, pido disculpas por la demora u.u y tambien agradezco los reviews^^, gracias muchas gracias
Cuando Arthur entró a la sala encontró a Alfred tirado en la alfombra de la sala. Colores y crayones esparcidos a su alrededor.
"¿Qué haces Alfred?", preguntó.
"Dibujando."
"¿Ya terminaste tu tarea?"
"Sí, como tú me lo explicaste, lo terminé rápido", le respondió mientras seguía concentrado en lo que hacía.
"¿Y qué dibujas?", preguntó Arthur, haciendo un pequeño intento de asomarse para ver lo que dibujaba.
"Ya verás, es una sorpresa", con sus pequeñas manos cubrió la hoja y le brindó una gran sonrisa.
"Oh, me pregunto qué será." Decidió que era mejor no indagar más y esperar a que terminara.
"Sólo espera un poco."
Arthur se sentó en el sofá y comenzó a leer un libro, cosa que hacía cada vez que Alfred estaba ocupado, era su actividad favorita. Siempre procuraba que Alfred entendiera la importancia de leer un libro. Podría decir que lo estaba educando muy bien, lo ayudaba con sus deberes, le inculcaba valores, le enseñaba los buenos modales, y por supuesto a elegir la ropa apropiada para vestirse. Esperaba que cuando sea grande, sea un hombre de bien.
Poco tiempo pasó antes de que el pequeño terminara lo que hacía.
"¡Ta-da! ¡Terminé!", levantó su pequeña obra maestra y se la mostró al otro rubio, quien al voltear se quedó algo sorprendido y deleitado.
Era un dibujo de él y Alfred tomados de la mano y sonriendo.
"Alfred…"
"¿Te gusta?"
"Sí…es…realmente hermoso."
"Lo hice para ti."
"…muchas gracias Alfred… lo cuidaré muy bien", tomó el dibujo entre sus manos, sonriendo ante el pequeño gesto.
El pequeño Alfred se sintió muy satisfecho, como se sentía cada vez que Arthur sonreía ante cada una de las cosas que le daba, como cuando le traía algo hecho por él mismo en el colegio, o cuando una vez en el parque le regaló una flor que había caído de un árbol.
"Arthur, vamos a jugar."
"Ah, sí, ¿dónde está tu pelota?"
"Yo la traigo." Se fue rápido a traer la pelota, cuando regresó ambos fueron al pequeño jardín de la casa para jugar un poco como hacía cada tarde después de los deberes.
Arthur pensó que sería fantástico si las cosas siguieran siendo como lo eran en ese momento.
Pero el destino no siempre estaba de su lado.
Meses después cuando el año escolar había terminado y se encontraban en medio de las vacaciones, lo sorprendió una noticia.
Alfred se iba a mudar.
"Arthur eres casi de la familia, por eso nos entristece decírtelo."
"Me halaga que piense eso señora Jones… pero ¿cómo lo tomó Alfred?"
"Aún no se lo hemos dicho, él te aprecia mucho, eres como su hermano, y sé que no le gustará oírlo."
"¿Cuándo se lo piensa decir?"
"Hoy, es mejor que se vaya acostumbrando a la idea."
"¿Y cuándo se mudarán?"
"La próxima semana."
"Entiendo."
"Eres un buen chico Arthur, te vamos a extrañar", le dijo poniendo una mano sobre su cabeza en señal de aprecio.
Salió rumbo a su casa pensando en lo que le acababan de decir, ya era algo tarde y las luces encendidas de su casa le indicaban que su madre ya había regresado. Al entrar le preguntaron si quería comer algo, dijo que no. No se sentía con ánimos para comer. Fue directo a su habitación, cerró la puerta y se tiró de espaldas sobre su cama.
Alfred se iría pronto.
Más pronto de lo que hubiera imaginado.
¿Cuánto tiempo había pasado desde que lo conoció? ¿Casi 2 años? Eso le parecía muy poco. En sólo dos años Alfred había ocupado un lugar en su vida que sería irremplazable, esa pequeña personita había hecho desaparecer la soledad que muy dentro de él sentía. No tenía personas a las que podría llamar amigos, dicho sea de paso no confiaba en las personas, aunque éstas parecían querer su confianza. Una sonrisa de cortesía y palabras de adorno era todo lo que necesitaba para mantener su distancia.
Hace tiempo que no tenía esos pensamientos, ¿será que todo volvería a ser como antes?
Era como si esa pequeña personita hubiera salido de la nada para alegrar y "alumbrar"su vida, y ahora así de repente saldría de ella.
Ni siquiera se molestó en cambiarse de ropa, sólo se cubrió con una manta y cerró los ojos esperando que el sueño llegara.
Lo había escuchado antes, no todo es y será como lo quieres.
Ese fue su último pensamiento antes de quedarse dormido.
***
Al día siguiente, por la tarde se encontraba en la sala de su casa leyendo un libro.
"Arthur."
La vocecita le indicó quién era el que lo llamaba.
"¿Mm?"
"Arthur." Algo no estaba bien con el tono ese voz, así que levantó la mirada, al hacerlo se encontró con un Alfred al borde de las lágrimas.
"Alfred... ¿qué pasa?", preocupado dejó a un lado su libro y se acercó al pequeño que se aferraba a sus ropas y apretaba los dientes para no dejar salir el llanto.
"Oye, tranquilo, no me digas que saliste sólo de tu casa." Alfred era un niño muy alegre y raras veces lo había visto llorar, por no decir nunca, así que no encontraba un motivo que lo dejara en ese estado. "Alfred te he dicho muchas veces que no debes sa…"
De pronto unos brazos rodearon su cintura fuertemente, Alfred escondía su rostro en la camisa de Arthur, en los dos años que habían pasado desde que se conocieron, había crecido y ahora le llegaba un poco más arriba de la cintura.
"¡No me quiero ir! ¡No quiero!", gritaba sin levantar aún el rostro. Arthur podía sentir algo de humedad en su camisa.
Ah con que esa era la razón, al ver al pequeño rubio en ese estado había olvidado por completo que hoy sus padres hablarían con él.
"Alfred, ven vamos a hablar", tomó su mano y lo guió al sofá en el cual momentos antes estaba leyendo, y lo hizo sentarse en su regazo
"Arthur…yo no me quiero ir, quiero quedarme contigo", le dijo entre sollozos.
"Alfred tienes que entender a tus padres, de seguro hacen esto por tu bien, para que tengas un mejor futuro, además no es como si nunca nos volviéramos a ver", le explicó, dentro de él deseando que así fuera.
"¿Y si te olvidas de mí?"
"Eso es imposible, lo más probable es que tú lo hagas, aún eres un niño y cuando seas grande habrás experimentado muchas coas y conocido a más personas, de seguro ni me recordarás."
"¡No! Yo no nunca te olvidaré Arthur."
"Está bien, está bien mejor no hablemos de eso."
"¿Seguro que no me puedo quedar contigo?"
"Aún necesitas a tus padres y ellos se pondrían muy tristes si los dejas."
"¿Tu estarás triste?"
"Ah…claro, porque ya no tendré a mi pequeño Alfred a mi alrededor."
"…", Alfred no estaba satisfecho con esa respuesta, cómo podría estarlo si la persona que más quería le decía que estaría triste.
"Estoy seguro que nos volveremos a encontrar, así que…", hizo que Alfred se parará e hizo lo mismo, poniéndole una mano sobre la cabeza continuó, "durante todo el tiempo que no nos veamos deberás tratar de convertirte en un hombre de bien, ¿de acuerdo? Así harás que me sienta orgulloso de ti."
"…", se le quedó mirando brevemente a los ojos para luego decir: "de acuerdo, iré."
Y como si en ese instante tuvieran que separarse, lo abrazó con todas sus fuerzas y Arthur se inclinó un poco para corresponder mejor al abrazo. A pesar de esfuerzos, una lágrima se le escapó y recorrió su mejilla.
***
El día en que Alfred tenía que partir finalmente llegó, Arthur ayudó con algunas cosas llevándolas al carro de mudanza. Ahora sólo faltaban las despedidas.
Recibió un apretón de manos del señor Jones y un abrazó por parte de la señora Jones.
Cuando estuvo frente a Alfred se inclinó para estar a su altura y al instante el niño se le abalanzó encima. Otro abrazo. Sus padres les dieron un momento para despedirse y subieron al carro.
"Adiós Alfred, cuídate mucho."
"Sí", asintió con la cabeza.
"Pórtate bien."
"Sí."
"Recuerda todo lo que te he enseñado."
"Sí."
Cuando se separó le dio una gran sonrisa.
"Creceré y seré un hombre de bien, un modelo para todos, y entonces…", de pronto corrió hacia el auto, antes de subir le gritó: "¡Y entonces te casarás conmigo, Arthur!"
El auto arrancó, llevándose a la familia Jones en su interior. Pudo ver que Alfred aún le decía adiós con la mano, hasta que el vehículo dobló en una esquina.
Él sólo se quedó parado en la acera, sorprendido ante lo último que Alfred le había dicho.
Sonrió.
Niños, pensó.
Cruzó la calle y entró a su casa.
Mañana cuando volviera a salir...sería diferente.
Ok lo admito no salió como esperaba ni como lo imaginé, porque en realidad esto nunca lo imaginé. Tuve un debate conmigo misma sobre si Alfred se quedaba o se iba, y los argumentos a favor de que se vaya ganaron T^T , no los quiero hacer mucho "OOC" así que me pareció la mejor opción.
Y bueno aquí sí pongo fin a chibiAlfred (no literalmenteXD)
¿Franada? No me olvido de ellos pero aquí no aparecen porque es "la despedida".
