Disclaimer: A song of ice and fire le pertenece a George R. R. Martin.
Advertencias: Los siguientes capítulos pueden contener spoilers tanto de los libros como de la serie. De cualquier manera, yo estaré avisando previamente a la lectura.
Palabras: 439.
Agradecimientos para Megera123, Suilen De Leon, HardLohve, Nuritxu por comentar en el capítulo anterior, ¡gracias! :)
.
.
.
.
El diamante del perro
IV: Los perros sí pueden soñar con pájaros
Una vez The Hound tuvo un sueño.
Joffrey se había quedado enamorado profundamente de una joven rubia, se había casado con ella, concediéndole ser su esposa.
Las alas en el pajarillo pelirrojo renacían, feliz de poder ser libre. La dejaron ir sin una media moneda de oro, solo con el sencillo vestido que llevaba puesto y una muñeca vieja; regalo de Ned Stark. A ella poco le importaba largarse pobre. Los cocineros le llenaron un bolso con pan y queso, a escondidas de la reina, y le recomendaron tomar agua del río hirviéndola algunos minutos.
Sir Cleagane no se molestó en renunciar a su puesto, solo salió sencillamente; con armadura y espada en su lugar, y fuera de Kings Landing alcanzaba a la pelirroja a caballo.
—¿Subes? ―Le preguntó con su voz rasposa.
Sansa no se mostró muy convencida. Podía ser una trampa de la Reina o de Joffrey, pero recordó las veces que él la había salvado en secreto, las tantas veces que la protegió de los demás guardias del castillo. Sansa decidió confiar en él. Sonrió como un sol de verano después de un largo y frío invierno. Las mejillas se le sonrojaron como rosas y solo se limitó a asentir tímidamente. Él le extendió una mano para ayudarla a subir detrás de él.
—Voy a Winterfell. ¿A dónde vas tú? ―inquirió con su voz dulce.
—El perro va donde el pajarillo.
—Ya no eres un perro.
Ella tenía razón.
—No, ya no lo soy. Soy Sandor.
—Winterfell le gustará, Sir.
—Lo sé, ya he estado allí antes.
En ese momento se despertó de golpe mientras sus sueños se diluían tristemente. Algún malestar en su pecho le indicaba que Sansa estaba en problemas. Se vistió. Caminó por los pasillos hasta llegar al trono, allí estaba Joffrey furioso y el pajarillo no tardó en llegar al centro del recinto, derramando lágrimas.
¿Por qué mierda cada vez que la veía ella tenía los ojos llorosos y la nariz roja? Le daba coraje, ojalá algún día todo Kings Landing ardiera en el infierno, sobre todo con la familia real dentro.
Intentaron quitarle el vestido, rasgándolo por la parte de arriba. Él luchó por mantenerse en su lugar, al lado del inestable Joffrey. Tyrion Lannister llegó justo un segundo antes de que el perro perdiera de vista su correa, y detuvo aquél indulto. Cleagane sin pensarlo mucho, avanzó con pasos firmes hacia el centro del recinto, se quitó la capa de un jalón y se la colocó sobre los hombros a la palomita. Ella apenas le dirigió la mirada porque estaba muy asustada.
Lamentablemente era otro día normal en Kings Landing.
¡Gracias por leer!
Cualquier duda, opinión o corrección es bien recibida a través de un review. Tengan un lindo día, bebés.
Nos leemos luego... si tú quieres.
