-Un momento Sin, sé que la respuesta será no, pero - lo dije con una sonrisa en la cara, mientras lo miraba cínicamente - no dejaste que te robaran todos tus contenedores metálicos, ¿verdad?

Con una sonrisa despreocupada y una mirada sincera me dijo

-Sí, creo que fue cuando me quedé dormido por ebrio en medio del desierto – en ese momento mi sonrisa se borró y mi rostro se puso pálido – ahora que lo pienso, tal vez fueron los mismos que se robaron mi ropa jajaja

-¿Cómo puedes reírte tan despreocupadamente? Estamos en serios problemas – puse mi mano enfrente de mis ojos intentando tranquilizarme – si no tienes los contenedores metálicos contigo, nuestros contenedores familiares tampoco funcionarán

-Tranquilízate Ja'far – se apuntó a sí mismo con toda seguridad – yo solucionaré todo

-Tu actitud no me tranquiliza en lo más mínimo – le dediqué una fría mirada con algo de rabia – será mejor que vayamos a comer o terminaré golpeándolo su Majestad

Él sólo siguió sonriendo y asintió con la cabeza.

El almuerzo pasó sin más novedades, nos dedicamos a conocer un poco más a los jóvenes que acompañaron a Sin. La joven de cabello rojo resultó ser una Fanalis al igual que Masrur, eso explica su parecido, pero lo más sorprendente es que el pequeño de cabello azul poseía las habilidades de un Magi. Podía invocar a un Djinn de la flauta que colgaba de su cuello, eso nos dejó a todos con la boca abierta. Pero la sonrisa que se dibujó en la cara de Sin no me daba nada de confianza.

-Majestad ¿no estará pensando nada malo verdad? – le dije acercándome a su oído para que nadie más pudiera oírme.

Sin sacar esa espeluznante sonrisa de su rostro me dijo

-Si las oportunidades se presentan, sería un pecado no tomarlas

¿Pero qué clase de respuesta era ésa? Él se alejó de mí para conversar más con el pequeño Magi. Sólo pude dedicarle una mirada de lástima por lo que se le avecinaba.

Tras las audiencia con el actual rey de Balbadd (primogénito del anterior gobernante), se nos fue revelado que la única forma de reanudar las relaciones comerciales era derrotar a la "Tropa de la Niebla" quienes impedían el arribo de los barcos comerciantes.

Y gracias al recorrido que había dado Sin la tarde anterior descubrimos que la crisis económica por la que estaba pasando este país era a causa de que el imperio Kou estaba dándoles una serie de préstamos y quería unir ambas naciones haciendo que una de sus princesas se casara con el actual Rey.

-Qué bueno que sea la princesa Kougyoku a quien encomendaron esta misión ¿no es así? – dijo mientras nos dirigíamos al salón para cenar

Aquella joven tenía sentimientos hacia Sinbad, era incapaz de lastimarlo o siquiera de interponerse en sus planes. Sería muy sencillo y conveniente utilizarla pero, aún así, no estaría bien.

-¿Qué piensa hacer respecto a ella, su Majestad? –evité el contacto visual, sólo lo miré de reojo para ver la sonrisa estratégica que esbozaba como respuesta.

Durante la cena, los jóvenes nos relataron el porqué de su viaje a aquel país, estaban buscando a uno de sus amigos de nombre Alibaba, el cual coincidía con el nombre que el Rey nos dio sobre el líder de aquel grupo que estaba en contra de su gobierno ¿Acaso podría ser el mismo joven? El pequeño se adelantó a mi comentario y dijo que tenía el presentimiento de que si nos ayudaba a derrotar a aquel grupo opositor podría encontrar a su amigo, a lo cual Sin no puso ninguna resistencia. Nos dispusimos a elaborar un plan para lograr nuestro cometido

Nos pusimos en marcha para atraparlos y para nuestra sorpresa no tardaron en aparecer. Tal como supuse el líder de la Tropa de la Niebla resultó ser el amigo del pequeño Aladdin. Nuestro plan no salió tal y como esperábamos, pero el Rey parecía satisfecho con lo sucedido.

Traicionado y deprimido, el joven Magi se encerró en su habitación del hotel sin mediar palabra alguna, comprendía sus sentimientos, pero Sin insistió en que nos quedáramos a vigilarlo con la excusa de que algo interesante pasaría. Sorprendentemente luego de un rato escuchamos las voces de Aladdin, Alibaba y Morgiana, hablaban sobre como el chico pelirrubio había terminado uniéndose a la Tropa de la Niebla. Luego de una larga y conmovedora historia descubrimos que él en realidad era el tercer príncipe de aquel país. Sin tenía una mirada de estar tramando algo grande.

-Esto es estupendo – dijo en voz muy baja, con un tono que me hizo estremecer de terror, mi mirada se clavó en él sin parpadear.

Escuchamos un fuerte estruendo… La Tropa de Niebla apareció atacando el hotel y en ese momento Sin intervino para manejar la situación, los rebeldes estaban reducidos y a punto de rendirse.

-¡Deténganse!

Apareció la princesa Kougyoku junto con Judar para ayudar a los enemigos. La joven no era un problema, pero con Judar no era lo mismo. Miró fijamente a mi Rey para luego sonreír malévolamente y lanzarle un ataque despiadado, me interpuse para que mi cuerpo absorbiera el daño

-Maldito– dije luego de escupir la sangre que se había acumulado en mi boca a causa del ataque, mientras lo miraba ferozmente. ¿Cómo se atreve ese desgraciado a tratar de lastimar a Sin? – Te mataré – mi mirada perdió todo rastro de vida y mi mente sólo se podía concentrar en asesinarlo

-¡Ja´far, detente! – mi cuerpo se paralizó al escuchar la orden de mi maestro – Judar, ya basta. Esto no es de tu incumbencia

-Soy el oráculo del imperio Kou, mi deber es intervenir – decía entre risas acercándose a Sin, hasta quedar justo frente a él y tomarlo por el cuello de sus ropas para impedir su huida. Acercó aún más sus miradas – aunque, me gustaría más servirte a ti, estúpido Rey – acto seguido lo tiró fuertemente hacia él y sus labios se juntaron en un beso. Pasó sus brazos alrededor del cuello de Sin para hacer aquella unión aún más íntima y prolongarla lo más posible.

Me paralicé ante aquella escena, en mi pecho se sentía una opresión que prácticamente no me dejaba respirar, mi rostro se sonrojó y sentí como si fuera a llorar. Apreté mis puños y dientes con fuerza, ocultando mi rostro para no ver aquel momento que lastimaba mi corazón. De reojo divisé a la joven princesa, la cual estaba muy sonrojada con ojos llorosos, mientras apretaba sus puños desesperadamente contra su pecho ¿Acaso experimentaba el mismo tipo de dolor que yo? Ella comenzó a retroceder lentamente hasta por fin darse media vuelta y retirarse del lugar en un artefacto mágico junto con sus súbditos.

Decidí armarme de valor para volver la vista hacia ellos y su beso acababa de finalizar, un poco de alivio se hizo presente en mi corazón al ver la expresión vacía de Sin, aquel beso no significaba nada para él ¿verdad?

Al ver que Sin no había reaccionado en lo más mínimo ante su beso, Judar pareció enloquecer de furia. Invocó a un Djinn oscuro que aquellos tres jóvenes se encargaron de derrotar. Su Majestad se acercó rápidamente hacia mí

-Ja'far, ¿te encuentras bien? – dijo con rostro preocupado, mientras ponía su mano en mi hombro

Dirigí la mirada hacia otro lado y alejé su mano de mí con un movimiento brusco

-Estoy en perfecto estado, gracias por preocuparse su Majestad – mostré una mirada vacía hacia él, quien se quedó boquiabierto y con un tono de desconcierto en el rostro

¿Pero qué maneras de reaccionar son estas?

"Realmente lo lamento"