*nota* lo que se encuentra en letras cursivas es que bella recuerda su sueño humedo..

***los personajes pertenecen a S.M o al menos la mayoria***

Capitulo 3

El sueño

Rayos… no sé porque me siento tan caliente estos días, bueno la verdad es que ya había escuchado que las embarazadas, se ponían cachondas, pero esto… esto es insoportable; además no puedo sacarme de la mente ese sueño tan raro que tuve, el sueño por lo que comenzó todo…

Me encontraba en una habitación con paredes azules, jamás pensé que el azul pudiera quedar tan bien, pero creo que eso hacía esa habitación tan acogedora. Gire mi cabeza hasta que mi vista se topo con una enorme cama…una enorme cama con sabanas blancas que te invitaban a tocarlas.

Me acerque lo más lento que pude, y mis dedos se deslizaron por las sabanas de seda, definitivamente jamás había tocado algo tan suave en mi vida…

-Te estaba esperando.- una voz de terciopelo se oyó tras de mi, y por un momento me asusté.

-No te asustes- esta vez pude sentir un aliento frio en mi oreja, y su olor ¡por dios! jamás había olido un perfume tan cautivador en mi vida- ven pequeña Bella- sentí sus manos abrazar mi cintura.

Rayos eso si que se sentía muy bien, a pesar del miedo que me provocaba la situación, jamás me sentí tan excitada, y es que ahora esas manos frías estaban puestas en la curva debajo de mis senos, que para este momento me dolían a causa de la excitación, y qué decir de mi entrepierna, me sorprende que no hubiera inundado la habitación ya.

-Vamos Bella, puedo olerte.- dijo la voz a mi espalda, inspirando como para remarcar su punto.-puedo oír como tu corazón se acelera y te preguntas si seré o no capaz de lastimarte.-en ese momento unas manos expertas bajaron por mi para nada estético abdomen, hasta posarse en mi centro, donde comenzaron a incitarme con maestría por encima de mi pantalón de pijama.

-¿Quién eres?- pregunte con voz ronca-¿Qué quieres de mí? ¿Estoy soñando verdad?

-Quien soy, realmente no es importante pequeña… y lo que quiero.- dijo con un suspiro- es todo…te quiero a ti- ¡oh mierda! eso realmente sonó tan jodidamente caliente.

En ese momento giré, para ver quién era este ser que me estaba poniendo en extremo cachonda y desesperada. Solo que una sombra cubría con tal precisión su cara de manera que no pude ver con claridad su rostro. Solo unos ojos color ámbar tan hermosos que por un segundo olvide respirar.

-Ven a mi Bella.- dijo extendiendo su mano.

En este punto era medianamente consiente que tenía que tratarse de un sueño, ósea, vamos, las cosas así no pasan, y menos a alguien como yo. Así que olvide cualquier pensamiento coherente y me decidí a disfrutar…

Tome su mano y me guio hasta la gran cama, una vez parados frente a ella, fui consciente que sus maravillosas y heladas manos recorrían mi espalda, primero mi cabello, después acarició mi nuca y comenzó a descender, hasta encontrar mis glúteos los cuales apretó fuerte y acerco mis caderas a las suyas, movimiento que me tomo desprevenida y arranco un jadeo por mi parte.

Sus labios se acercaron a los míos y me besó, con un beso cálido, lento, hasta que sentí su legua delineando el contorno de mi labio inferior y no pude frenar mi reacción de abrir los labios, donde mi lengua salió al encuentro de la suya, embriagándome de su sabor, penetro e inspecciono mi boca con su bendita lengua, mientras sus manos ahora estaban encima de mis seños, acariciando mis pezones sobre la ropa.

Separo sus labios de los míos, y comenzó a recorrer mi cuello y clavícula con su nariz, regando besos húmedos, buscando un camino más al sur, se separo de mi completamente para tomar la parte inferior de mi playera para dormir, y la sacó por mi cabeza, como no llevaba sujetador quede desnuda de la cintura para arriba.

Sus ojos me observaron por varios segundos como bebiendo la imagen, y de no ser por esa mirada llena de lujuria y fuego que me lanzó, hubiera salido corriendo a cubrirme con lo primero que encontrara, mi reacción fue cubrir mis pechos con mis manos, el sonrió de lado y negó con la cabeza, tomo mis manos para apartarlas de mis pechos y las remplazo con las suyas.

Yo por mi parte acaricie esa maravillosa y musculosa espalda, esos hombros anchos y fornidos y esas brazos macizos, maravillada de cómo cada musculo se tensaba bajo mi toque, todo él era frio, pero si soy sincera siempre me ha gustado el frio. Retiré esa playera color gris claro, y me petrifique cuando comprendí la belleza de este ser, tenía un pecho lampiño esculpido y tonificado, un abdomen perfecto, y justo debajo del ombligo comenzaba un caminito de bellos, como guiando a un tesoro prometido.

Sonrió de lado nuevamente, y me apretó fuertemente contra él, ahora nuestros pechos estaban desnudos, y se sentía jodidamente excitante como mis pezones se clavaban en su pecho perfecto. Volvió a asaltar mi boca, pero esa vez fue más demandante, más salvaje, mordiendo mi labio suavemente penetrando y arrasando mi boca con su legua, al mismo tiempo que sus manos bajaban por mi cuerpo, hasta la pretina de mi odioso pantalón de pijama, no fui consciente de cuando lo bajo, hasta que oí un gruñido gutural escapando de su garganta, y sus frías manos meterse en mis braguitas.

Tuve que morder mi labio para no gritar vergonzosamente, y no queriéndome quedar atrás, acaricie su espalda, hasta que mis manos se posaron en su delicioso trasero el cual apreté, claro que lo que más me apetecía era darle un mordisco a ese par. Lentamente metí mi mano derecha entre nosotros, y no fue feliz hasta que sentí su duro miembro sobre su odioso y estorboso pantalón.

Gruño más fuerte y me levanto sin esfuerzo, colocándome sobre la cama, él parado ahí en toda su gloria, se quito el pantalón y me percate de que no llevaba nada debajo, si antes había dicho que era bello, ahorita simplemente no tenia palabras. Nuevamente lo recorrí con la mirada, desde esos ojos ambarinos, que ligeramente estaban más obscuros, bajando por sus fuertes hombros y pecho perfecto, siguiendo por las abdominales, el delicioso hueso de su cadera, deleitándome por ese lindo camino de vellos debajo del ombligo, y como decía antes, guiaba hacia un enorme, duro y grueso tesoro.

Se subió a la cama con sigilo, como si de un depredador acechando a su presa se tratase, se coloco encima de mí, sentí como su delicioso peso me tenia prisionera, y su boca comenzó a dejar un reguero de besos por mi cuello, bajo hasta mis pechos, donde tomo uno de mis pezones, lo lamio y mordió, para después brincarse al otro, mientras una de sus manos acariciaba el pecho que había sido abandonado, así estuvo torturándome hasta que mis gemidos se hicieron más intensos, lentamente fue descendiendo, por mi estomago dejando mas besos a su paso, hasta que llego a la pretina de mis braguitas. Con los dientes tomo un extremo y lo fue bajando, por lo que yo levanté mis caderas para ayudarle.

Una vez que estas últimas fueron retiradas, levanto mi pierna y comenzó a besarla desde la pantorrilla, lentamente fue subiendo, beso y mordió suavemente la parte interna de mi muslo, provocando otro gemido de placer por mi parte, y cuando creía que nada en el mundo podía ser mejor, lo sentí, sentí esa maravillosa lengua en mis labios vaginales, separándolos para después penétrame, a la vez que su pulgar torturaba mi ya muy sensible botón, haciendo círculos a la par que su lengua se sumergía en mi interior.

Cerré mis ojos en ese momento, y comencé a sentir como en mi interior todo se derretía, convirtiéndose en lava incandescente buscando liberación, poco a poco comencé a notar como mis paredes comenzaron a contraerse, y mis caderas tomaron vida propia, comenzando a brincar, yendo al encuentro de esa maravillosa lengua que estaba penetrándome.

-Eso es, córrete en mi boca Bella.- dijo con voz ronca por la excitación.

Y eso fue todo lo que pude soportar, eché la cabeza para atrás, y sentí claramente como mis ojos se pusieron en blanco por el placer, hasta que llegue al orgasmo con un fuerte grito… El jamás dejo de estimularme, bebiendo de mi, recogiendo todos mis jugos con su lengua, como si deseara que no se desperdiciara nada, y cuando creí que eso iba a ser todo, coloco mi pierna derecha sobre su hombro y me penetro, fuerte, duro y profundo, a lo que los dos lanzamos un gemido al unísono, sus embestidas eran precisas, retirándose casi completamente de mi, para dejarse venir duro, fuerte, y con esa posición juraría que lo podía sentir hasta el ombligo.

Nuevamente note que estaba a punto de llegar a mi segundo orgasmo, y comencé a notar como mis paredes se contraían a su alrededor, sorprendentemente el acelero el ritmo de sus embates, hasta que comencé a caer de nuevo en ese espiral de placer, esta vez enterrando mis unas en su espalda a la vez que lanzaba otro grito de placer. El por su parte se enterró dos veces más, hasta el fondo, hasta que sentí su dulce semilla caliente en mi interior, provocando mi tercer orgasmo…

Se quedo encima de mi por unos minutos, y yo luchaba enérgicamente por controlar mi respiración, cuando él se removió, le suplique piedad, él solo, lanzo una ligera risilla y salió de mi interior, yo no pude evitar hacer un puchero, al sentir el vacio en mí, pero el rápidamente me atrajo hacia si, donde conseguí la inconsciencia absoluta…

D-E-M-O-N-I-O-S… Recordar eso fue una muy mala idea, si bien ha sido la noche más candente de mi existencia, no ayuda con lo caliente que estoy, ahora sí que definitivamente no podre dormir; además que mañana es la dichosa cita con el Dr. Gudin.

Y eso es lo que menos me preocupa, lo que realmente me tiene en vela, claro aparte de mis ganas, es que mañana también veré a "El hermoso" Cullen, el residente…

Solo espero ser lo suficientemente fuerte para no saltarle encima… realmente lamentaría dar a luz en prisión, por haber sido encerrada por intento de violación…