Capítulo 4

Estaba desesperada no sabía qué hacer, por más que intentaba pararlos no podía. Kouga era más débil que Naraku pero al estar furioso sus golpes eran más fuertes. Luego de un rato Naraku se cayó con un moretón en la cara. Enojadísima con Kouga y preocupada por Naraku corrí hacia donde estaba, estaba a punto de levantarse para devolver el golpe pero se lo impedí.

¡Ya basta por favor! –supliqué con los ojos vidriosos.

Kagome, perdón. –se disculpó Kouga pero lo ignoré.

Me acerqué a Naraku para ver si le había dolido el golpe, tenía rasguños en su cara, su nariz sangraba y también había varios moretones en su cara. Fulminé a Kouga con la mirada y me dediqué a ayudar a Naraku a levantarse pero él me lo impidió por ser tan orgulloso.

Nos vemos después Kagome. –se despidió Naraku otra vez, yo no lo quería dejar ir solo pero él no me dejo acompañarlo. Antes de irse se plantó frente a Kouga y lo amenazo–. Esta me la vas a pagar y muy cara.

Yo no le presté atención a su amenaza, tenía razón en estar enojado pero me asustaba que también lo estuviese conmigo. Sin embargo no pude preguntárselo, sin decir más se fue, no se volvió a despedir y no miro hacia atrás.

Una pequeña parte de mi mente me decía que no importaba, que él no importaba pero la verdad es que estaba asustada de no volver a verlo; puede ser que estemos en el mismo colegio pero eso no lo obligaba a hablarme. Sacando esos pensamientos de mi mente, volvió el enojo que sentía hacia Kouga; sin hablarle me fui muy enojada en dirección al colegio.

No sé qué me paso. Verla ahí con ese tipo me enloqueció, no puede evitar pelearme con él. Siempre sentí algo por ella, pero Kagome siempre quiso a Inuyasha; ahora que no piensa tanto en él, ¿quién aparece? Naraku, como lo odio y no solo porque estaba con Kagome, MI Kagome, sino porque es una persona despreciable hasta podría decir que malvada, no sé qué hacia Kagome con él. ¡Y encima estaba por besarla! Mil veces intenté besarla yo pero ella siempre se negaba diciendo que quería que Inuyasha fuera el primero y el único. No lo entiendo, ¿qué le ve?, ¿por qué lo dejo? Por lo que vi no estaba haciendo nada por evitarlo y, es más, parecía gustosa de aceptar su beso. MI querida Kagome... ¿por qué me haces esto? Si tan solo me vieras como algo más que un amigo... Y lo peor es que ahora ¡te enojaste conmigo! Yo solo quería defenderte pero eres terca y no me vas a comprender, ¿por qué? Ojala que me perdone, bueno en vez de estar acá paradote como un tonto tendría que estar corriendo tras ella para pedirle, suplicarle si es necesario, perdón. Mejor voy, ya tendría que estar a dentro del colegio pero por esperar a "mi mejor amiga" se me hizo tarde y más aún por el encuentro con Naraku. Hay Kagome... solo lo hice porque te quiero, tanto te quiero...

En otro lado, lejos de ese colegio, se encontraba un grupo de chicos, al parecer esperaban a su jefe, pero este nunca llego.

Naraku pensó en ir justo con sus amigos pero no estaba de humor como para soportar sus preguntas. Ya estaba harto de ellos pero los necesitaba, más aun si quería seguir con el plan. Él no se iba a ensuciar, no si lo podía evitar.

Naraku era una persona fría y carente de sentimientos, al contrario de lo que muchos piensan, él tuvo una vida difícil, una que casi ninguna otra persona hubiera podido aguantar pero claro, él no era un humano común, no, tenía sangre youkai, lo que lo hacía distinto y por eso también algo distante y reservado. Nadie lo conocía a fondo y el creía que nadie lo haría.

O por lo menos eso pensaba hasta que conoció a la mujer de sus sueños, literalmente. Desde hace unos meses soñaba con esa muchacha y no podía evitar sentirse atraído hacia ella, hacia Kagome.

Kagome es una chica muy dulce que casi sin palabras lo encantó, pero no, él es demasiado orgulloso como para estar con ella. Orgulloso y frió. Le será muy difícil poder acercarse a el ya que el mismo se lo impedirá a menos que... una idea malévola cruzo por su cabeza. Sin esperar más salió de su casa poniéndose su chaqueta con una sonrisa cínica y malvada, se apresuró para reunirse con sus "amigos" o mejor dicho seguidores.

Kouga te odio. –fue lo único que le dije, igualmente no podía decirle mucho más porque era tarde y no quería que me pusieran un castigo.

Pero Kagome... –intento disculparse el pero ya no lo escuchaba, había entrado en el salón donde, por suerte, no había llegado el profesor todavía.

Era difícil poder escuchar algo con ese ruido, era un descontrol el aula si el profesor o preceptor no la controlaba. El mayor causante de ese descontrol era nada más y nada menos que Inuyasha, mi amor prohibido. El, como un total estúpido, había repetido un año y por eso estaba con nosotros. Miroku también estaba en el mismo salón que nosotros pero él no había repetido, había habido un error en su anterior escuela y por eso iba atrasado un año. A mí me alegro que Inuyasha esté en el mismo salón que yo ya que lo vería más tiempo aunque siempre estaba con Kikyo besándose, lo que me causaba una gran tristeza.

Cuando entré en el salón los encontré abrazaditos y besándose pero, por alguna razón, no me causó el mismo impacto que antes; yo seguía demasiado enfurecida como para entristecerme, me mentí a mí misma. Fui directo a mi banco el cual compartía con Sango, estábamos en la fila de la ventana en uno de los bancos del medio. Atrás estaba Miroku con Hoyo y detrás de ellos Inuyasha y Kikyo. Se podría decir que yo era amiga de Inuyasha, éramos los mejores amigos, Miroku, Sango, Inuyasha y yo pero todo cambio cuando Kikyo entró en el colegio.

Flash back

Era el primer día de clases, yo estaba ansiosa ya que pronto vería a mi adorado Inuyasha pero me llevé una sorpresa. No sabía que Kikyo se había cambiado de colegio, ella había querido sorprenderme y no me lo había contado. Cuando la vi me alegre, corrí a abrazarla ya que en ese tiempo éramos muy cercanas.

¡Kikyo! –exclamé al verla en la puerta de salón con el uniforme–. ¿Qué haces acá?

¡Me cambie de cole! –respondió soltándose de mi abrazo; estábamos en el patio, faltaba poco para que formáramos y luego para que entráramos al salón

¿En serio? –no me lo podía creer, estaba contentísima, vería a Inuyasha y mi prima Kikyo estaría conmigo.

¡Sí! –me aturdió de la emoción

Fin Del flash back

Intente sacarme esos recuerdos de mi mente, Kikyo y yo éramos tan amigas… Me sentía mal ya que fui yo la que quiso separarse. Me llamaba y no la atendía, la evitaba en el colegio y cuando iba a mi casa inventaba una excusa para no estar con ella. Me dolía demasiado verla ya que recordaba quien estaba enamorado de ella.

Mi prima e Inuyasha se pusieron de novios hace dos meses, no sé si un poco más, sin embargo, desde hace un poco más de un año que no le hablaba ya que sabía que sentía algo por Inuyasha. No era difícil adivinarlo, se le iluminaban los ojos cuando lo veía, se ponía nerviosa cuando estaba cerca y cuando le hablaba se sonrojaba. Todo eso era muy extraño ya que no es una persona que muestre demasiado sus sentimientos. A Inuyasha le pasaba lo mismo, cuando Kikyo estaba cerca se volvía torpe y nervioso, sus ojos tenían el mismo brillo que los de Kikyo y se le iluminaba la cara al hablar o mirarla. Todo era mi doloroso para mí pero ahora al recordarlo ya no lo era tanto.

No sé como pero de estar pensando en Inuyasha pasé a pensar en Naraku, me sonrojé, habíamos estado tan cerca de darnos un beso y yo no entendía por qué no lo había parado.

Sango, al notar mi sonrojo estuvo a punto de preguntar la razón pero me salve ya que el profesor ya había llegado, es más me estaba gritando.

¡Higurashi! –me llamó por última vez, solo ahí lo noté.

¿Qué, que pasa? –pregunté confundida, ¿cuándo había llegado? De tan inmersa que estaba en mis pensamientos no noté que la clase ya había comenzado y que el profesor me estaba preguntando como resolver esa inecuación.

Higurashi a la dirección. –ordenó, al parecer estaba de muy mal humor, me sonrojé violentamente; yo era una buena alumna y nunca me habían mandado a la dirección pero no repliqué y me marché sin decir nada más. Al poco rato de caminar una voz me saco de mis pensamientos.

¡Kagome! –era Inuyasha, al parecer volvía a estar castigado, que novedad.

¿Qué haces acá Inuyasha? –pregunté imaginándome todo tipo de respuestas, sobre cualquier cosa menos sobre lo que contestó.

Hice que me mandaran a la dirección porque quería hablar contigo de algo muy importante. –dijo Inuyasha algo nervioso, yo me ruboricé pero lo intenté disimular aunque muy mal.

¿De que querías hablar? –pregunté intentando parecer normal, aunque estaba inquieta.

Veras, lo que yo te quería decir era que...