Restart

Disclaimer: Five Nights at Freddy's y todos sus personajes son propiedad de Scott Cawthon, y no me pertenecen.

¡Hola, jóvenes! Aquí esta Yiyika1929, reportándose con ustedes. El día de hoy tampoco tengo mucho que decirles, así que me limitare a continuar con lo demás.

En fin, quisiera agradecerle nuevamente a Estefy Tsukino por su review, ya que estos siempre me animan a seguir escribiendo. ¡Muchas gracias! Y bueno, sobre lo de que Freddy planea decirle a Foxy que se "encargue" de Kate, eh… Realmente estaba buscando una manera de dejarle todo al suspenso. Pero, creo que me pase, jeje. Mike también es mi guardia favorito, me parece que fue uno de los pocos que pudo burlar a la muerte en el juego (Aunque de seguro luego tuvo muchos problemas psicológicos). Y de los animatronicos, bueno… Mis favoritos son Golden Freddy y Springtrap (creo que tengo un problema con esos dos, porque a veces los emparejo demasiado).

En cuanto al capítulo de hoy: Voy a hacer pausas entre las noches. Así que habrá un capitulo entre cada una de ellas, para explicar lo que sucede durante el día. Sin embargo, quizá llegue un momento en que ya no se enumeren las noches (muy pronto sabrán la razón). Pero por el momento eso es solo un plan, así que pronto sabrán si planeo hacer eso o no.

Ahora, para no alargarlo más: ¡Sean bienvenidos al cuarto capítulo!


Capítulo 4: Promesa de una nueva esperanza.

Una vez que Mike y Kate llegaron al apartamento del mayor, Doll ya los esperaba con el desayuno listo.

— ¿Gustan unos panqueques recién hechos, con miel de maple y arándanos?— les pregunto la pelirroja desde la cocina, una vez los oyó entrar al apartamento.

— ¿Panqueques?— pregunto Kate. No lo pensó dos veces y corrió hasta la cocina. Donde la esperaba Doll a un lado de la mesa que había en la habitación, sobre la cual estaban dispuestos dos platos con el suculento platillo. —Mmm…— exclamo la oji-avellana mientras se relamía los labios, y observaba los panqueques. —Espera… ¿Por qué solo hay dos platos?— pregunto, volteándose hacia la pelirroja. — ¿Usted no va comer, señora Doll?—

—Oh, Kate. Por mí no te preocupes, yo ya desayune. — le respondió la susodicha. —Además, es difícil no comerse esa clase de desayunos. — dijo Doll mientras señalaba una de los platos sobre la mesa.

—Jejeje. Eso es cierto. — exclamo la oji-avellana, mientras se sentaba en una de las dos sillas frente a la mesa. Se quedó observando por un momento, algo embobada, la torre de panqueques cubierta de miel de maple y arándanos que tenía en frente. Posteriormente, procedió a devorar dicha torre del suculento alimento.

Mientras Kate hacia eso, Doll lavaba algunos platos en el fregadero. Fue entonces que Mike llego a la cocina, luego de haber dejado sus cosas y las de su sobrina en sus correspondientes lugares. El castaño saludo con un beso a su novia, y está hizo lo mismo.

— ¿Qué tal les fue a los dos en el trabajo?— pregunto Doll.

—De magravilla, señora Dogll. — contesto Kate con la boca repleta de panqueques.

— ¡Kate! ¡No hables con la boca llena!— regaño Mike a la oji-avellana, mientras se volteaba hacia ella. —Es desagradable…—

Pergdón, tío. — se disculpó la susodicha, para luego tragarse el resto de los panqueques, que tenía en la boca en ese mismo instante. —Pero es que no me había dado cuenta de que estaba hablando con la boca llena. — dijo, y luego se llevó a la boca otro bocado del suculento alimento.

—Aja si, sobrina. — dijo el castaño mientras tomaba asiento en la silla libre, a un lado de Kate. —Y los pájaros vuelan al revés. —

— ¿Enserio, tío? ¿Ese es tu mejor sarcasmo?— le pregunto la oji-avellana.

—Sip. — respondió el ojinegro, mientras daba el primer bocado a su desayuno. — ¿Impresionante, no?—

—Si tú lo dices, tío…— dijo la peli castaña clara mientras rodaba los ojos.

—Voy a ir al centro en una hora, para comprar algunas cosas para el resto de la semana, y a atender otros pendientes. — cambio de tema la pelirroja. — ¿Alguno quiere que le traiga algo?—

—Yo estoy bien, amor. Gracias. — dijo el ojinegro, para luego seguir comiendo.

— ¿Y tú, Kate?— le pregunto la ojinegra, a lo cual la susodicha volteo a verla. — ¿No quieres nada del centro?—

—Um, bueno…— medito un momento la peli castaña clara. — ¿Podría traerme algunas peras, por favor si no es mucha molestia, y tres cartulinas blancas pequeñas, señora Doll?—

—Con gusto. — respondió la pelirroja con una sonrisa.

—Oh. ¡Muchas gracias, señora Doll!— exclamo Kate, también con una sonrisa.

La pelirroja soltó una leve risilla, algo alagada por la amabilidad de la chica. —No hay de que, pequeña. —

—Ah, casi lo olvido. Tengo que ir a pagar la cuenta de luz y agua. Así que te acompañare al centro, Doll. — le dijo el castaño a la ojinegra. Para luego voltearse hacia la oji-avellana. —En ese caso, ¿Vienes, Kate? ¿O crees que podrías quedarte sola una o dos horas aquí, sobrina?—

—Me quedare, tío. — le respondió la oji-avellana. —Tengo un plan de reestructuración para la pizzería Freddy Fazbear Pizza, muy importante que hacer. —

—De acuerdo, sobrina. — dijo Mike. —Tú sabes cuál es mi número. ¿Verdad, Kate?—

—Sí, tío. Mi madre me lo dio antes de venir. — exclamo la oji-avellana. Para luego ponerse de pie, puesto que ya había terminado su desayuno, al igual que lo había hecho su tío. Recogió su plato para lavarlo, y se ofreció a también lavar el de su tío.

—Gracias, Kate. — dijo el castaño, mientras le daba su plato a la susodicha.

—No hay de que, tío. — exclamo la peli castaña clara, para después ir al fregadero, en donde Doll ya había terminado de lavar los trastes. —Además, quiero contribuir mientras este aquí… — dijo la oji-avellana. —…en todo lo que me sea posible. — pensó lo último.


—Bien, Kate. Tienes mi número y el de Doll. Si tienes algún problema, o sientes que el edificio se está incendiando, no dudes en llamarnos. — le dijo Mike a su sobrina, quien se encontraba parado al frente de la puerta de su apartamento junto a Doll.

—Sí, tío. — respondió Kate, quien se encontraba parada frente a ellos dos.

— ¿Segura que estarás bien sola, sobrina?— pregunto Mike algo angustiado.

—Tranquilo, tío. Ya te he dicho que soy perfectamente capaz de cuidarme sola. — le aseguro la oji-avellana al castaño. —Además, tío Mike. Yo ya no soy una niña, tengo 16 años. No te preocupes. —

—Bien, Kate. Entonces nos vemos en una o dos horas. — dijo el ojinegro, y luego ambos adultos se despidieron de la chica con un abrazo.

—Okey, bye. — se despidió de ambos la oji-avellana. Y dicho esto, los dos mayores salieron del apartamento, cerrando la puerta al salir. —Bien. — dijo Kate, una vez que estuvo sola. —Hora de trabajar en el proyecto de reestructuración y/o remodelación, que tengo planeado para la pizzería. — se dijo a sí misma, y se fue corriendo a su cuarto.

Una vez que estuvo allí, rebusco en una de sus maletas la computadora portátil que siempre traía consigo cuando salía de viaje por mucho tiempo, o en ese caso cuando pasaba las vacaciones en otro lugar lejos de su casa. La conecto a un enchufe cercano a su mesita de noche, y coloco el aparato sobre su cama. Fue entonces que rebusco dentro de su bolsa cruzada su libreta de apuntes, sus plumas de colores, lápices de sombreado y de colores, otros lápices y plumas normales, su bloc de diseños y por supuesto, su muy preciado reproductor MP3 con sus audífonos.

Fue entonces que, con todos los materiales necesarios a mano, la oji-avellana se sentó sobre su cama justo al frente de su computadora, se colocó sus audífonos, selecciono una canción al azar de una de sus listas favoritas en su MP3 y se puso manos a la obra.


Desde muy pequeña Kate se había interesado en la mecánica, una pasión que había heredado de su padre, y la cual solía compartir con él cada vez que iba a su taller automotriz a visitarlo. Fue así como el padre de Kate, cuyo nombre era Paul Rogers, se dio cuenta de que aun a muy tierna edad su hija Katetlyn tenía un don para la mecánica. Posteriormente esté descubrió que la pequeña también se desempeñaba excelentemente en el campo de la robótica, luego de que fuera a una feria de su escuela en donde su hija participaba junto a sus compañeros de clase, y en donde está había armado un modelo funcional de algo parecido a un mini dron. Luego, el señor Paul descubrió el tercer talento de su hija: la informática; y esto lo supo después de que su computadora de mesa se averiara una mañana antes de ir a su trabajo, y de que al regresar de su taller esté encontrara el aparato como nuevo, allí fue cuando su hija fue a decirle que ella misma había arreglado su computadora mientras él no estaba.

Ciertamente, Kate había nacido para convertirse en una licenciada en robótica avanzada. Y su padre era capaz de confirmar aquel hecho; deseaba lo mejor para su hija, y por ende siempre la apoyaba en todo lo que podía, porque anhelaba verla cumplir sus sueños de la mejor manera como cualquier otro padre. Sin embargo, el señor Paul tenía otra razón más para apoyar a su hija. Pues en el fondo, aún más allá de querer verla cumplir sus metas, deseaba que ella se dedicara a un proyecto en específico: Ayudar a reconstruir la franquicia que alguna vez lleno de magia su infancia y la de muchos. Ayudar a que volviera a ser como era antes. Él quería que su hija Katetlyn, aun de manera imposible, fuera la futura de esperanza de Freddy's; pues el más que nadie deseaba ver a la pizzería de nuevo en su antigua gloria, aunque fuera prácticamente imposible. Y aunque fuera una locura, el señor Paul Rogers se había encargado de cultivar una nueva esperanza. Que quizás, era la última que quedaba…


—Hmm… Tal vez si hago esto… y esto…— murmuro Kate mientras diseñaba algo en un archivo de su computadora. —Y… ¡Listo!— exclamo alzando los brazos, para luego guardar el archivo y así no perder su amada creación. —Ya tengo lista la presentación de la nueva campaña de publicidad para la pizzería. Creo que con esto se podría, en teoría, atraer más clientes al local. Y así habrían más ganancias y no tendrían por qué cerrar Freddy's, ya que se mantendrían en pie por al menos… unas diez temporadas más. Luego, se haría otra cosa…— la peli castaña clara observo fijamente la pantalla de su computadora, analizando hasta el más mínimo detalle de su plan. —Aunque… si quiero hacer que esto funcione, se necesitaría hacerle una ligera remodelación al Dining Area, al Show Stage y una un poco más profunda al Pirate Cove. — Kate se alejó un poco de su monitor para pensar mejor, y mientras lo hacía se puso a mordisquear uno de sus bolígrafos. —Si de verdad quiero que esto funcione…— dijo. —Necesito…— exclamo mientras se sacaba su bolígrafo de la boca. —Hacerles mantenimiento a los animatronicos, y… cambiar un poco… ciertos detalles de sus diseños. —

Allí fue cuando Kate se quedó en blanco. ¿Modificar a los animatronicos? ¿De qué manera? Era cierto que había muchas posibilidades, pero… ¿Cuál de ellas seleccionar? ¿Y cuál sería la más indicada para atraer al público en general, y para demostrarles a los padres de familia que sus hijos no corrían ningún peligro con las mascotas del local?

—Probablemente un diseño un poco más "amigable", haga que las personas dejen de verlos como una… amenaza. — pensó la oji-avellana en voz alta.

Aunque era cierto que los animatronicos habían sido diseñados para ser, por así decirlo, atracciones infantiles y familiares, la verdad era que con los años ese aspecto amigable se había perdido. Más aun luego de que varios periodistas y presentadores de televisión, habían entrevistado a algunos guardias de seguridad nocturnos que habían trabajado en Freddy's y sobrevivido. Tan solo digamos que buenas críticas no dieron. Después de eso muchos padres optaron por no llevar a sus hijos de nuevo a la pizzería, ya que no deseaban que estos corrieran peligro. Pero aun así, aun había padres que estaban a favor del local. Pocos, pero habían. Quizás no todo estaba perdido a final de cuentas.

—Bueno. — exclamo Kate para luego tomar su bloc de diseños y un lápiz. —Si quiero cambiar ciertos detalles en los animatronicos, necesito hacer un par de modelos nuevos para cada uno de ellos. — dijo, para después colocarse boca abajo en su cama y así empezar a dibujar.


— ¡Katetlyn!— la llamo Mike mientras abría la puerta de su apartamento. — ¡Ya volvimos!— exclamo, para luego entrar junto a Doll, quien cerró la puerta tras de sí.

— Aquí estoy, tío Mike. — dijo Kate, llegando de repente a la habitación.

—Allí estas. ¿Te portaste bien, señorita?— dijo el castaño mientras la observaba atentamente.

—Sí, tío. Recuerda que ya no soy una niña. — dijo la oji-avellana con algo de fastidio. — ¿Cómo les fue en el centro?—

—Bien. Solamente hubo mucha fila en el supermercado. — respondió el ojinegro.

—Pero, aun así logramos traer todo lo que necesitábamos. — dijo Doll, quien traía consigo las compras del supermercado, uniéndose a la conversación. —Y a propósito Kate, te traje lo que me pediste. — exclamo la pelirroja mientras le entregaba a la susodicha dos bolsas de papel, una con las peras y otra con las cartulinas blancas pequeñas.

— ¡Muchísimas gracias, señora Doll!— exclamo la oji-avellana con una sonrisa de oreja a oreja.

—No hay de que, pequeña. — dijo la pelirroja, también con una sonrisa.

—Y, Kate. ¿Para qué son exactamente esas cosas?— pregunto Mike, a la vez que señalaba las dos bolsas de papel que su sobrina tenía en las manos.

—Oh, bueno… Necesito las cartulinas para hacer los modelos físicos de las pancartas que, tengo planeadas para promocionar la nueva campaña publicitaria que hice para la pizzería, tío. — respondió Kate.

—Entiendo esa parte. Pero, ¿Y las peras, Kate?— pregunto el castaño arqueando una ceja.

—Ah, eso. Siempre como peras para ayudar a incentivar mi creatividad, tío. — respondió la oji-avellana.

— ¿Las peras te ayudan a ser más creativa, sobrina?— pregunto el ojinegro.

—Sí, tío. — dijo Kate.

—Tanto como a ti te ayuda el café a no volverte una gallina en tu turno. — dijo esta vez Doll.

—Touché, mi querida Dolly. — exclamo Mike, mientras se encogía un poco de hombros.

—Eso es para que no te inmiscuyas mucho en los asuntos privados de otras personas, Mikey. — dijo la pelirroja, para luego irse a paso lento a la cocina.

—Yo no me inmiscuyo, Doll. Tan solo me preocupa lo que sea que involucre a esa… "Pizzería" de mala muerte y a mi sobrina. — dijo el castaño mientras seguía a su novia a la cocina.

—Sí, pero si Kate quiere ayudar a ese local a volver a ser lo que era antes, no tienes porque atosigarla con tantas preguntas. —exclamo la pelirroja, mientras dejaba las bolsas que contenían las compras sobre la mesa de la cocina.

—No la atosigo, la cuido. — discutió el castaño.

—Vamos, Mike. Kate resistió ayer la primera noche en que la llevaste a la pizzería, ella estará bien. — dijo Doll volteándose para encarar a su novio, ya que esta se encontraba de espaldas hacia un momento.

—Doll, ella tan solo tiene 16 años. No puedo dejarla hacer cualquier cosa y esperar a que se lastime, Rachel cuenta conmigo para que no la pase nada malo a su hija. — exclamo el castaño algo molesto.

—Sí, pero que tenga dieciséis no quiere decir que sea una niña. — exclamo la pelirroja cruzándose de brazos.

—Ya lo sé. — dijo Mike. —Pero yo solo quiero lo mejor para ella. —

— ¿Y si lo mejor para mi es ayudar a la pizzería Freddy Fazbear Pizza, tío?— interrumpió Kate llegando repentinamente a la habitación, y a quien ambos adultos habían dejado sin querer sola en la sala para empezar su mini discusión. — ¿Me dejarías entonces hacer las cosas sola, sin preocuparte tanto?—

—Kate, tú sabes que tu madre cuenta conmigo para que te cuide. — se explicó Mike, mientras se acercaba a su sobrina.

—Hicimos un trato, tío Mike. No me ha pasado nada malo, y además el que quiera ayudar a la pizzería a volver a su antigua gloria no tiene nada de malo. — exclamo la oji-avellana.

—Sí, pero eso no era parte del trato. Así que puedo actuar de la manera que yo considere que es mejor para ti, señorita. — exclamo el castaño.

—Eso no importa, tío. Confía en mí, te aseguro que nada malo me ocurrirá. No te preocupes tanto, estoy segura que el hablar con tu jefe no me hará ningún mal. — dijo Kate confiada en que su decisión era la mejor.

—No es el hecho de que hables con mi jefe, o el hecho de que quieras ayudar a esa "pizzería" de mala muerte lo que me preocupa, Kate. Sino que… — dijo el ojinegro mientras se rascaba la nuca.

— ¿Sino que?— pregunto la oji-avellana arqueando una ceja.

—Sino que… me preocupa que esos "animatronicos" te hagan algo, mientras estas en la pizzería ayudando a arreglarla o a adornarla. — respondió Mike con una expresión de preocupación en su rostro, la ira se había esfumado hace mucho. — ¿Ahora si entiendes la razón de mi preocupación, Kate?—

La susodicha se quedó callada un momento mientras reflexionaba. —Pero, tío Mike… Yo puedo. Te lo aseguro. — dijo Kate con convicción. Y aunque aquella frase corta no fuera suficiente para convencer a algunas personas, para Mike eso era otra historia.

—Si te dejo hacer esto, Kate. ¿Me prometes que tendrás mucho cuidado con esos "animatronicos", y que no dejaras que nada malo te suceda?— dijo el castaño mientras ponía su mano en el hombro de su sobrina, y se arrodillaba ligeramente para quedar a la misma altura que ella.

—Lo prometo con mi corazón y mi alma, tío Mike. — respondió la oji-avellana, en su mirada se podía ver la determinación y el compromiso.

—Sera una promesa incorruptible entonces. — dijo el castaño quitando su mano del hombro de su sobrina, y levantándose. —Te dejare hacer lo que tengas que hacer, sobrina. —

—Gracias por confiar en mí, tío. Cumpliré con la promesa que te hecho. — dijo Kate, para luego sonreír. Mike hizo lo mismo.

—Bien, entonces. — dijo Doll, quien había estado escuchando atenta y respetuosamente la conversación de ambos familiares, acercándose a tío y a sobrina. —Creo es hora de que olvidemos la ira, nos calmemos y nos organicemos para cenar. —

Ambos asintieron.


— ¿Estas lista, Kate?— le pregunto el castaño a la oji-avellana.

—Lista, tío. — respondió la susodicha.

Mike y Kate se encontraban en el auto del mayor, ya eran cerca de las 11:30 p.m. y ya era hora de iniciar otra tanda de "pesadillas" en la pizzería. Ambos llevaban consigo las meriendas que Doll había hecho para ellos; mientras que Kate traía su mochila en donde tenía su computadora portátil, sus modelos de pancartas, su libreta de apuntes, su bloc de diseños, un par de bolígrafos, lápices normales y de colores.

—Pongámonos en marcha, entonces. — y dicho esto Mike puso en marcha el motor de su auto, y se dirigieron a la pizzería.

Durante todo el trayecto hacia el local tío y sobrina hablaron de temas variados. Sin embargo, los pensamientos de Kate siempre fueron los mismos: Cumplir su objetivo y la promesa que había hecho. Y una vez llegaron a su destino Mike se aseguró de estacionar su automóvil cerca de la pizzería, ambos bajaron y entraron al local.

En ningún momento ambos temieron por sus vidas. Y en realidad ninguno de los dos sabía lo que les esperaba esa noche…


Y bueno, hasta aquí el capítulo de hoy. Y ya saben que si les gusto, no olviden dejarme un review. Lamento la tardanza, pero hace poco inicie el tercer trimestre en mi escuela y estuve algo ocupada. Pero no se preocupen, seguiré trayéndoles nuevos capítulos de esta historia que me gusta tanto, e incluso ya estoy trabajando en la portada para el fanfic.

¡Oh! Por cierto, sobre los diálogos de Kate al inicio: Como ella tenía la boca llena de panqueques con miel de maple y arándanos (escribir eso me dio algo de envidia :P) quise hacer sus diálogos un poco más realistas, y por ello agregue unas cuantas ges para imitar el habla de una persona con la boca llena.

En cuanto a lo de las discusiones: Lamento si se hizo un poco tedioso leer todo eso, de nuevo quería meterle realismo a la historia y creo que me pase un poquitín con la cantidad. También creo que le metí un periquete de relleno a este capítulo, aunque creo que ya estoy exagerando.

En fin, tan solo me resta decirles que: ¡Nos vemos en la próxima!

-Yiyika1929.