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Todos los personajes son de Stephenie Meyer. Todos humanos.

CODICIA MARCADA


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*Trabajo y más trabajo*


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Me quité los zapatos de tacón antes de entrar al apartamento de Edward y me tropecé con el perchero de pie de al lado de la puerta, rompiendo de alguna manera el silencio que reinaba. ¡Maldita oscuridad!

Fui directa a la cocina a por un vaso de agua, realmente lo necesitaba, justo llegaba de trabajar, las cervicales me dolían un horror y casi no podía mantener abiertos los párpados, me había estado intentando hacer a la idea este fin de semana de todo lo que conllevaba empezar esta semana, pero claro… nunca sabes lo que tienes que hacer hasta que en realidad lo haces.

Fashion Rules, necesitaba un cambio verdaderamente drástico después de la fusión, y aún así después de todo un año no todo estaba listo. Me había quedado con Mike hasta las 02:30 de la madrugada haciendo un sinfín de tareas, y él incluso me había convencido para que volviera a casa. Se iba a quedar una hora más, para que yo mañana entrara una hora más tarde, todo un caballero.

Bostecé antes de dejar el vaso en el fregadero y me agaché para coger mis tacones y dirigirme hacia la cama, oh, sí, bendita cama. Con más cuidado del que había tenido antes entré lo más sigilosamente al cuarto, rezando por no volverme a tropezar, lo que menos deseaba en este momento era despertar a Edward.

Me acerqué a la cama y a tientas busqué el pijama que guardaba bajo la almohada. Edward estaba en el medio de toda la cama, bien a sus anchas, sí señor, con un brazo estirado en mi parte del colchón. Parecía tan inocente así, nada que ver con mi presumido y sensual novio, no. Sonreí tiernamente mientras me cambiaba y con mucho cuidado me senté sobre el colchón, esperando que él no lo notara, me tumbé, pero ¡Cielos! no me acordaba que su brazo estaba ahí… Se removió, se tocó la frente con una mano y me miró.

-Vaya, ya has vuelto. - Dijo en voz adormilada.
-Hola, amor.
-Te he echado mucho de menos.- Murmuró acercándose para abrazarme.
-Yo también a ti.- Dije sonriendo.

Y era verdad, desde esa misma mañana no le veía y me era casi insoportable pasar tanto tiempo separada de él, de su compañía, simplemente me sentía rara, pero las cosas pronto cambiarían, pronto estaría todo arreglado y volveríamos a la rutina.

Una de sus manos se deslizó por mi muslo, mientras sus labios buscaban a tientas los míos. Suspiré y respondí a su beso, pero cuando noté la intención en la dirección de su mano presioné su pecho.

-Edward, esta noche no. - Musité contra sus labios. - Estoy muy cansada, necesito dormir.

Me miró sin pestañear y después sonrió.

-Lo siento, cariño, buenas noches, descansa. - Me dio un beso en la frente.
-Buenas noches. - Me acomodé mejor en su pecho desnudo. - Edward.
-¿Hmm?
-Te quiero. - Sentí una pequeña risita y sus brazos me rodearon con más fuerza.
-Yo también.

El despertador de Edward sonó y yo me quería morir, seguía muy cansada, me removí cuando se separó de mi y lo apagó para abrazarme a la almohada, cerrando los ojos.

-Buenos días.- Me saludó besándome el cuello.

Ni siquiera tenía fuerzas para hablar, esto me recordaba mucho a la época en la que tenía que estudiar muchísimo para pasar las pruebas de la Universidad y no podía levantarme de la cama, o peor.

-¿Bella?, ¿No quieres ir a correr?
-No. - Respondí medio zombie. - Hoy llegaré una hora más tarde, sigo cansada.
-Es raro que tú digas eso, ¿estás bien? - Preguntó tocándome la frente.
-Sí, solo necesito dormir un poco más. - Dije desganada. Escuché como suspiró.
-Bueno… está bien, yo voy a ducharme, nos vemos después. No llegues tan tarde esta noche, te amo.
-Y yo a ti.- Susurré mientras él besaba mi mejilla.

Dormí un poco más, no escuché a Edward en la ducha, tampoco cuando se vistió, absolutamente nada. Entonces de repente salté de la cama y miré el despertador de Edward.

-¡Mierda!- Exclamé, yendo a por mis cosas para ducharme rápidamente y salir hacia la oficina.

Cogí las llaves del Mini y lo saqué del parking, conduciendo algo más rápido de lo que solía hacer, ahora mismo tendría que estar tragándome todo lo que le llevaba diciendo a Edward sobre la velocidad de los coches.

Aparqué y rápidamente salí, subí en el ascensor, saludé a Eric y entré.

-Pensaba que tendría que llamarte a casa, ya me estabas preocupando.- Dijo Mike levantándose.
-Lo siento Mike, de verdad, es que estaba muy cansada, bueno, de hecho sigo muy cansada. - él se acercó más.
-Puedes tomarte el día libre, digo, eres la jefa.
-No, no… no puedo dejarte solo con todo este trabajo.
-No te preocupes, puedo sobrellevarlo. - Le sonreí agradeciéndole su disposición.
-Creo que no podría haber encontrado a un mejor ayudante.
-Y yo creo que no podría haber encontrado una jefa tan guapa, inteligente, extremadamente sensual y…
-¡Mike! - Exclamé anonadada por lo de "extremadamente sensual". Había notado como los colores me subían a la cara.
-¿Sí? - Sonrió divertido.
-Vamos… a ponernos a trabajar.
-Sí.

La mañana pasó rápida, sí demasiado quizás, casi era la hora del almuerzo y habíamos hecho relativamente poco. Nos habíamos sentado en mi mesa del despacho, él en la silla de adelante yo en la mía.

-Uff, dime ¿cómo lo hago?, Mike. No puedo estar en todo, ascensores averiados, la obra para la reforma de los servicios, menos mal que Edward se ha puesto a tope con el siguiente número… ¿Qué va a ser lo siguiente? - Él me miró con esos ojos azules serenos.
-Tranquila Bella, lo peor que puedes hacer es estresarte.- Giré mi cabeza hacia el ventanal al escuchar música, no sé de donde provenía, quizá de la avenida.

Noté como Mike se levantó y volví la mirada hacia él extrañada, entonces sonreí avergonzada cuando él estiró su mano, ofreciéndome lo que me estaba imaginando. Negué con la cabeza pero él insistió.

-Necesitas relajarte.- Me mordí el labio, de verdad me daba vergüenza bailar con él, pero tenía razón, necesitaba relajarme un poco. Reí y me levanté.

Una de sus manos se acomodó en mi cintura y la otra cogió mi mano y comenzó a moverse a un ritmo algo torpe, nada que ver con Edward, por lo que comencé a reírme cada vez que sus pies me pisaban y me pedían perdón. Me giraba y hacía conmigo lo que le daba la gana, realmente me lo estaba pasando bien. Mike me cogió la mano me estiró dejándome separada de él y cuando me estiró para volver a unirse conmigo me tropecé con su pie y hubiese caído al suelo si no hubiese sido porque me aguantó.

Me sentí intimidada e incómoda cuando su rostro se quedó tan cerca del mío, sus ojos me miraban sorprendidos, incapaces, impotentes… me asusté.

-¡Amor..!- Y se hizo el silencio.

En seguida me deshice del abrazo de Mike y me giré para encontrarme a Edward en la puerta con la mano en el pomo, con el ceño muy fruncido, mirando a Mike con furia, podía ver la llama de la ira en sus pupilas.

-Hola cariño. - Intenté saludarle lo más tranquilamente posible.

No había pasado nada realmente, ni hubiese pasado, pero sabía que Mike no era del agrado de Edward y estaba segura de que ahora mucho menos. Me acerqué y le besé en los labios, pero lo sentí tan frío a él.

-Será mejor que me vaya a comer Bella, creo que ya tienes quien te acompañe. - Asentí y salió de mi despacho.

Mike cerró la puerta al salir, intenté quitarle la importancia que seguramente Edward le estaba dando a la situación que acababa de ver y le sonreí.

-Que sorpresa.
-Quería… darte una sorpresa y veo que el sorprendido soy yo. - Pasé mi mano por su brazo, intentando tranquilizarle.

Me quedé callada, ¿Qué hubiese pensado yo si me hubiese encontrado a Edward en la misma situación? La verdad debía ser algo comprensiva, pero tenía que confiar en mi. Aún así las palabras no salían de mi boca y no podía hacer otra cosa más que mirar su rostro tenso.

-¿Vienes a almorzar o prefieres ir con Mike?
-No, claro que no.

Pasó antes que yo, algo raro en él, me despedí de Eric y cogimos el ascensor hasta llegar a su coche en silencio.

-Entiendo porqué llegas a casa tan cansada, lo pasas muy bien por lo que veo.- Dijo hosco mientras conducía. Miré su rostro, seguía demasiado tenso, se lo estaba guardando todo.
-Mike solo intentaba relajarme haciéndome bailar, casi me caigo, cuando has entrado acababa de salvarme de un buen golpe en el suelo. - Intenté explicarle, me acerqué y besé su hombro.
-Así que de empleado a maestro de baile.- Aseguró con la ironía plasmada en la voz. Suspiré y puse mi mano sobre la suya que estaba en la palanca de marchas.
-Edward… por favor, sabes que no haría nada con nadie que no fueses tú, solo tú. - Se desvió por una carretera secundaria y aparcó en el arcén de tierra entre dos árboles. Cerró los ojos y apoyó con fuerza la cabeza en su reposacabezas.
-Ese tipo siente algo por ti.
-Mike solo trabaja para mi, no siente nada más hacia mi que no sea admiración. - Rió irónicamente.
-¿¡Cómo puedo quedarme tranquilo, cuando sé que ese presumido está intentando ligarse a mi novia!? - Gritó con la ira en el rostro mirándome y dándome hasta miedo.
-Edward… Aunque él sintiera algo hacia mi… yo solo te pertenezco a ti. - Dije acercándome, posando mi mano en su mejilla intentando tranquilizarle. Cerró los ojos intentando tranquilizar su respiración, pero aún con la mandíbula tensa. - Solo te quiero a ti, solo puedo quererte a ti.

Abrió sus ojos y nos miramos, él aún con aquella ira desbordante y yo con el temor seguramente plasmado. Temor por que él desconfiara de mi. Entonces miró mis labios, se acercó de manera brusca hasta ellos y los presionó violentamente, besándome de manera desesperada, respondí con algo de desconcierto a su urgencia. Por más que intentaba encontrar alguna razón negativa, no podía, notaba como mi centro se humedecía cada vez más ante sus caricias.

Su lengua acarició la mía sin dejar ni una parte de la misma marginada, su mano presionaba mi nuca acercándome más a él, mientras que la otra se aferraba en mi cadera. Sin dejar de besarme, noté como se agachaba para echar completamente hacia atrás su asiento.

-Eres mía, Bella. - Murmuró ayudándome a quedar a horcajadas sobre él, en el sillón.
-Edward… estamos en medio de una carretera.- Murmuré en su cuello. Quería ir a casa, pero sabía que si iba, seguramente no volvería al trabajo y tenía que acabarlo con Mike.
-No importa, nadie pasa por aquí, además necesito sentirte mía, solo mía. - Musitó en mi oído, mordiendo el lóbulo al final.
-Edward soy tuya, siempre, no solo ahora. - Aseguré entrecortadamente, ya que su mano había subido por mi muslo hasta encontrarse con mi centro retirando el tanga, gemí.
-Dímelo otra vez.- Pidió posando su frente sobre la mía.
-Soy tuya
-Otra.
-Soy tuya. - Susurré.

Escuché su gruñido y me volvió a besar desenfrenadamente. Podía sentir a mi corazón latir de manera ensordecedora, mi respiración estaba aumentando tanto que no era capaz de controlarla. Desabroché su camisa, pasando mis manos por la piel de su torso, por cada una de las partes del mismo, fuerte, como siempre, y suave y me encontré con la cinturilla de su pantalón, lo desabroché y me ayudó a bajárselo hasta las rodillas.

Volví a envolver su cuello con mis brazos y rocé mi intimidad en su hombría, sintiéndolo grande y duro, perfecto para mi, mientras mordía el lóbulo de su oreja y escuchaba sus jadeos, tan incontrolados como los míos. Me elevé un poco más cuando Edward retiró la tira de mi tanga y bajé introduciendo su miembro en mi, una vez más sin protección.

-¿Es que nada puede salirme bien? - Susurré entrecortadamente, mientras comenzaba a moverme.
-¿De qué hablas? - Murmuró sobre la piel de mis pechos, pasando al final la punta de su lengua en medio de los dos, me moví más rápido.
-El preservativo. - Gruñó.

Sus manos pasaron de mi cadera a mi cintura y subieron hasta tocar la piel que estaba descubierta, mis pechos casi estaban fuera del sujetador. Enredé mis manos en su cabello y elevé su rostro, que se había entretenido con uno de mis pezones, para besarle.

-Eres mía. - Dijo sobre mis labios y continué moviéndome.

Me moví sintiendo que estaba llegando en ese preciso momento al cielo, estiré de su cabello ganándome un gemido de mi novio y luego notando como mi interior se llenaba de él. Me abracé muy fuerte.

-Te quiero.
-Yo te amo, Bella.

Me lo dijo con tanta convicción en la voz, que hasta por un segundo creí ser culpable por lo que él había presenciado en mi despacho, pero ¿no podía confiar un poquito en mi? Lo amaba hasta los huesos, era algo enfermizo lo que sentía por él. Estuvimos abrazados, yo con mi rostro escondido en su hombro, él con el suyo escondido en el mío. Noté como su mano subía hasta acariciarme la mejilla, después de besarme el mismo y me aparté para mirarlo, cerró los ojos y apoyó su frente en la mía.

-Siento… si te he asustado, pero de verdad, me revienta que otro pueda…
-Shh.- Lo callé poniendo dos de mis dedos en sus labios y haciendo que su mirada colapsara con la mía. - No más bailes con Mike, aunque… deberías saber que el único que puede despertar algo en mi eres tú. - Hizo una mueca de disculpa, y suspiró.
-Es que, muero con la simple idea de que alguien pueda despertar algo en ti, no puedo…
-Pues no pienses en eso.- Dije sonriendo mientras acariciaba su rostro.
-Es difícil cuando sé que en realidad le gustas a ese tipo. - Puse los ojos en blanco.
-No le gusto a Mike. - Él suspiró, parecía haberse dado por vencido. - Vamos a tener que ir a casa a cambiarme, que desastre. - Dije sentándome en el sillón del copiloto y abrochándome los botones de mi camisa. Edward rió entre dientes.
-Podrías aparecer así.- Dijo listo y arrancando el coche, con una sonrisa de suficiencia. - Me gustaría ver su cara ahora mismo.

Decidí ignorar su comentario. Llegamos a casa, no quería tardar mucho, tenía que volver a trabajar, me duché en cinco minutos y saqué algo precocinado. Edward no paraba de mirarme, sentía su mirada fija en mi cuerpo, me senté en la mesa con él y me di cuenta que estaba serio. Suspiré y puse mi mano sobre la de él.

-No deberías pensar más en…- No me dejó acabar.
-Todo sería más fácil si me dejaras trabajar contigo.
-Edward… sabes que eso es imposible, lo intentamos y no funcionó. Estamos más tiempo distraídos… que trabajando. - Sonreí de manera pícara, intentando que me siguiese el juego, pero su sonrisa no apareció, suspiró.
-No insistiré, pero es que… - Bufó, aparentemente impotente.
-No tengas miedo, sabes que no me interesa ningún otro hombre, lo sabes. - Me miró intentando buscar algo en mi mirada y después siguió comiendo.

Por si no tuviera suficiente, tenía que subir las escaleras hasta mi despacho, saludé una vez más a Eric y suspiré antes de entrar otra vez al infierno.

-Buenas tardes, Mike.
-Hola, preciosa.- Elevé una ceja involuntariamente al escuchar aquel apelativo, pero decidí ignorarlo.

Nos sumergimos en el trabajo durante toda la tarde, Edward llamó cuando salió de su despacho para preguntar como estaba. Sabía que solo intentaba estar más pendiente de mi por lo que había presenciado esa misma mañana, porque no solía hacerlo, pero tenía que admitir que me gustaba. Miré mi reloj cuando acabamos lo que nos habíamos propuesto.

-¿Ya es la 1? - Pregunté levantándome de la silla y poniéndome la chaqueta.
-Sí, es más pronto que anoche.
-Pensaba que era más temprano.- Dije bostezando.

Cerré la puerta y bajé con Mike las escaleras, solo estaban nuestros coches y el coche del hombre de seguridad en el parking. Me despedí de Mike y me metí al coche, pero cuando intenté arrancar mi precioso Mini parecía haber muerto.

-Mierda.- Susurré, ¿podría salirme algo peor aquel día? Ahora tendría que llamar a Edward. Entonces unos golpecitos en mi ventanilla me sobresaltaron. -¿Mike? Pensaba que te habías ido.
-Esperaba que salieras. - Fruncí el ceño.
-Gracias… creo que la batería se ha muerto.
-Vaya… Puedo llevarte a casa si quieres.
-No, no, iba a llamar a Edward ahora mismo. - Dije cogiendo el móvil del bolso.
-Oh, vamos Bella, estará durmiendo, ¿para qué quieres asustarle cuando puedo llevarte yo?

Lo pensé, realmente no era una idea tan descabellada, ¿iba a hacer venir a Edward cuando podía estar en la cama esperándome? Lo único que deseaba era llegar a casa y dormir, y estaba claro que con Mike llegaría mucho antes. Además la cosa de la batería era una tontería, mañana lo arreglaría. Abrí la puerta del coche y cerré con la llave, para dirigirme al Mercedes de Mike.

-¿Voy bien por aquí?- Preguntó.
-Sí, y ahora justo la siguiente calle a la derecha. - Paró frente al bloque.- Gracias, Mike.
-Ha sido un placer llevarte en mi coche.- Dijo con una sonrisa. - Si quieres mañana puedo venir a recogerte.
-Oh, no… mañana Edward se encargará de llevarme. - Abrió la boca, pero me pareció que pensó algo y volvió a callarse.
-Bien, pues… nos vemos mañana.
-Hasta mañana.

Salí y cerré la puerta, como la noche anterior intenté hacer el menos ruido posible para no despertar a Edward, pero fue todo en balde, ya que cuando entré a la habitación y me desnudé para ponerme el pijama sus brazos me arrastraron al centro de la misma y comenzó a besarme, le respondí, pero me encontraba en las mismas condiciones que la noche anterior, no tenía humor para nada más que no fuese dormir, así que presioné sus fuertes brazos intentando separarlo de mi.

-Déjame adivinar, estas cansada.
-Mucho. - Alcancé a ver por el reflejo de la luz de la luna como ponía los ojos en blanco y volvía a recostarse dejando caer el peso de su cuerpo sobre el colchón bruscamente, me recordaba al comportamiento de un niño malcriado. Seguí poniéndome el pijama.
-Amor… he estado trabajando hasta muy tarde, ¿no puedes entenderlo?- Pregunté acercándome a él.
-Has vuelto en su coche. - Aseguró. Mi corazón dio un vuelco, ¿cómo sabía él…? Vamos Bella, no has hecho nada malo. - Te he visto por la ventana.- Explicó adivinando mi duda.
-La batería de mi coche se ha acabado.
-Que casualidad.- Soltó irónicamente.
-Mira Edward Cullen, si no puedes entenderme, lo mejor será que nos durmamos, no tengo ganas de discutir.- Bufé y me giré hacia el otro lado, dándole la espalda, lo único que me hacía falta para tener el día completo era una fuerte discusión con él.


Aquí teneis el siguiente capítulo, espero que lo disfruteis. :)

Paolastef, yolabertay,gaby, Isabella Marie Cullen-1989, Lauri R, Ale89, , Carmen Cullen-.i love fic, E. Cullen Vigo, NessiBella, kisara-kagura, Mrs. P and C, swansea mexico ale, Danika20, elli8907, V, Maggice, lokaxtv, Jos WeasleyC, katlin, L0kiicita Cullen, Solangee Cullen, GRACIAS! :)

Sil, jajaja creo que en el capitulo anterior, Bella explico que Edward conocio a sus padres poco después de que ella conociera a los Cullen :), y también dice que le pareció a simple vista a Charlie y Renee, pero no te preocupes algo saldrá más adelante :)

saraes, pues si por desgracia comencé clases otra vez este lunes jajaja gracias por preguntar :)

yiyielo, jajaja pues si Edward debe tener una fuente de poder integrada. Y en cuanto a la pregunta del bebé, puede ser que el quiera, o le convenga... quien sabe.

Marylouu, creo que te dejo ver un poco quien será un poco el causante de todo, y tranquila en cuanto tenga un huequito me paso por tu perfil :)

chels, la verdad no pasa nada con Edward, jajaja simplemente ya sabes como es, piensa un poco como él y ponte en su lugar, :P

Bueno como ya he dicho en el otro fic, solo para quien no lo sepa aun, si os pasais por la Web que os dejé el otro día a veces subiré adelantos, ya colgué uno de este capítulo, así que igual esta semana cuelgo algo del siguiente ;)

Muchas gracias!

MUUÁ!