Esto de estar subiendo todos los capítulos juntos, empieza a ser un poco cansado, pero bueno, a lo que vamos.

Esta historia participa en el Baker Slash Fest 2015.

Disclamer.-Nada me pertenece salvo la historia, escribo sin ánimo de lucro, todo esto es propiedad de Sir Arthur Conan Doyle, la BBC, Moffat, Gatiss, etc, etc, etc.

Las frases del comienzo de cada capítulo pertenecen a Poets of the Fall, desprendidas de la canción Dreaming Wide Awake.

Violette Moore fue la encargada del beteo de esta historia.

Y bien, este el prompt #9, y si este prompt es tuyo me encantaría escuchar tu opinión, espero que sea lo que tú querías.

A leer...


Capítulo IV

Algunas Veces Hacer Todo Lo Que Podemos Es Lo Mejor Que Podemos Hacer.

por

Adrel Black

Edición

Violette Moore


Cause I can't let you go
Mercy, like water in the desert...

—Tienes que ir —John subió la voz, tenía dieciocho años y su voz se había convertido en un sonido ronco y viril, impondría a cualquier persona, pero desde luego, no a Harry.

— ¿Para qué?...

—Porque está muriendo.

—No pregunté por qué Hamish —John se mordió los labios y apretó las manos, Harry había tomado la costumbre de llamarle por su segundo nombre, sabía cuánto John lo odiaba, lo hacía a propósito, —pregunté para qué.

—Para que te despidas de él.

—No me interesa.

—Los médicos llamaron, dicen que tal vez no pase de esta noche.

—Por mi puede morirse de una buena vez.

—Cállate.

—Tú no sabes nada Hamish...

—Deja de llamarme Hamish.

—… él no deja de decir lo orgulloso que está de ti, irás a la escuela de medicina, luego serás soldado como él. Eres su querido hijo, hombre, el "hombre de la familia" ahora que él se vaya…

—Se cómo es él, se cómo ha sido contigo.

—No sabes nada, no sabes lo que es sentir que te odian por lo que eres, por ser diferente, —Harry se había ido acercando, ahora le gritaba cara a cara, —dime ¿alguna vez te golpeó por ser diferente?…

—Me golpeó por defenderte, Harry, lo sabes, más de una vez.

A Harry empezaron a correrle los lagrimones por las mejillas.

—No sabes lo que es sentir que estás… defectuoso.

—Tú no lo estás.

—Pero él lo cree y es mi padre —John miró los ojos de Harry, el cabello de Harry, — ¿qué puedo esperar de los demás? —La nariz de Harry, los labios de Harry, eran tan parecidos que salvo porque la diferencia de edades podrían pasar por mellizos, —tú no sabes lo que es querer a alguien mientras piensas que te equivocas.

John pensó en mucho tiempo atrás, sentado durante un sueño, sobre un techo de tejas y recargado contra una chimenea, en compañía de Sherlock. "Tú no eres así, —la voz de su padre resonó en su mente —tú no eres un marica, John, tú eres un hombre de verdad, eres como yo Johnny, tú eres un soldado".

Luego sin pensar, tomó a Harry de los hombros y la apartó, quizás demasiado bruscamente, la chica trastabillo a punto de caer.

— ¿También tú vas a golpear mujeres?

—Tú no tienes ni idea, Harry.

Salió de la casa dando un portazo, había pensado en tomar el autobús, pero esperaba poder serenarse de las palabras de Harry antes de llegar a dónde su madre se encontraba. Ella ya tenía bastante con cuidar de su padre a pesar de los desaires que éste le daba constantemente. John apretó los puños y trató de relajar los hombros un poco, Harry no sabía, siempre estaba auto compadeciéndose de lo injusta que era su vida por ser diferente, de lo injusto que era su padre por no quererla tal como era, pero qué sabía ella sobre la vida de John. Ella había hecho lo que quería, John había hecho lo que todos los demás querían, Harry era infeliz porque no la querían como ella era, John era infeliz porque nadie sabía que era lo que él en realidad quería.

John que siempre sentía miedo, miedo de volverse como su padre, un abusón, humillando a su esposa y a su hija constantemente, un hombre enloquecido por el alcohol y la falta de ocupación hablando sobre la guerra como si fuera el paraíso. Y lo que era aún peor el miedo de que realmente eso fuera lo que estuviera buscando, cada vez que pensaba en la guerra en la adrenalina corriendo por sus venas, tal como la sentía correr cuando huía del equipo contrario en el rugby.

Miedo, miedo de no ser lo que su padre esperaba, el hombre recto y correcto que debía ser, miedo de no ser el hijo modelo que su madre merecía, miedo de no haber podido hacer nada por Harry.

Miedo de ser lo contrario, el miedo que le revoloteaba en el estómago cada vez que una chica le besaba y el corazón no se aceleraba como en su sueño con Sherlock. Miedo a que siempre fue incapaz de recordar las pocas celebraciones que pasó con sus novias, pero después de 12 años aún tenía guardada la hoja del calendario, del primer día que soñó con Sherlock.

Después de aquel sueño en el que se besaron los sueños se volvieron alarmantemente esporádicos quizás no habían pasado de cinco o seis en los últimos cuatro años y no solo eso, se volvieron quiméricos, ya no había aventuras entre ellos, nunca hubo otro beso, nunca hubo otra palabra al respecto, ya no había escapes a toda velocidad de lugares en los que no debían estar, ni hurtos en mitad de la tarde, John sentía que tenía que ver con la edad, él había crecido y al parecer Sherlock también.

Y sobre todo, el miedo más grande que John tenía y sentía, un miedo que había anidado poco a poco en él a lo largo de los años, el miedo que ahora que se convertía en un hombre sentía invadirle las venas, el miedo a que ese sueño que había hecho sus días de niñez felices ahora ya no le permitiera vivir, ¿cómo iba a sobrevivir sin saber? ¿Sherlock era real, era solo un sueño, su imaginación?, ¿Sherlock era qué? Un escape, las ideas de un niño sobrepasado por la realidad, su cabeza mostrándole lo que necesitaba para seguir.

John sacudió la cabeza, lo único que podía hacer en aquel momento era intentar enfocarse.

Entro al hospital, en la puerta de la habitación su madre estaba de pie junto al médico que trataba a su padre, lloraba en silencio de manera incontrolable mientras el médico seguía hablando.

— ¿Pasa algo? —preguntó una vez que llegó junto a ellos. Su madre estaba silenciosa, el médico una vez que ello no contestó dijo:

—Su padre, —parecía buscar las palabras con las cuales continuar —no creo que supere esta noche —se quedó callado, intentando que John asimilara lo que decía, abrazó a su madre y sintió como la mujer se refugiaba en su pecho, —o quizás mañana. —Su madre sollozó, John no podía comprenderlo, su vida al lado de aquel hombre había sido una aflicción completa ¿por qué seguía doliéndole? —Necesitamos su consentimiento para intentar resucitarlo en caso necesario, o en su caso su consentimiento para no hacerlo.

— ¿Podría firmar yo?

—Lo siento, pero —el doctor se removió incómodo —es la esposa a quien corresponde decidir.

John asintió y miró a su madre.

—No puedo hacerlo Johnny.

—Déjalo en manos de Dios —su madre siempre había sido ferviente creyente, uno de los motivos por el que las preferencias de Harry le suponían una desilusión tan grande —que sea él, el que decida.

Su madre asintió y se quedó al lado del médico firmando un legajo de papeles que él llevaba en las manos.

Al ingresar a la habitación John entendió lo que el médico decía, su padre estaba pálido y a la vez amarillo a causa de la ictericia, su esclerótica había pasado a ser amarilla también y su voz era apenas un susurro.

—Johnny, —murmuró —mi muchacho, estaba esperándote.

—Aquí estoy —John no quería acercase ese hombre que ya no se parecía a su padre, no lo había sido en los últimos doce años y ahora, cuando estaba a punto de terminar John ya no quería estar con él.

John había pasado asustado demasiados años, había encerrado todo su ser, cada cosa en un intento de ser lo que él quería, siempre temiendo no ser suficiente y ser demasiado.

—Ven hijo —John se acercó a la cabecera —necesito decirte algo que es sumamente importante —John tragó —no creo que me quede mucho tiempo... —John apretó los puños y los labios en un intento de tragarse el sentimiento "los hombres no lloran" —eres fuerte Johnny, eres mi orgullo, serás un gran soldado, tienes que prometerme que lo harás.

—Está bien…

—No, escucha, tu madre y tu hermana siempre han sido una decepción —su padre hizo una mueca de desprecio que John guardó en pecho junto con todo el resto del remolino de sentimientos no expresados —son incapaces de ser mujeres de verdad, —John sintió el odio burbujear en el pecho, lo dobló y lo encerró también —tu madre siempre anda lloriqueando por los rincones, incapaz de satisfacerme —John sintió que se ahogaba —tu sabes a lo que me refiero ¿no Johnny? —a ti las mujeres te persiguen, conmigo eran iguales —John se mordió los labios, de alguna manera el intento infructuoso de Vanessa Carter de seducirlo cuatro años antes le había convertido en una especie de reto para todas las chicas. John por principio creyó que tenía algo que ver con su carisma, luego entendió que en realidad ellas lo veían como una especie de reto a cumplir. —En la base todas las enfermeras querían acostarse con un Mayor —soltó un risotada y John pudo ver sus encías rojas contra su tez amarilla, se sintió sobrepasado, —y tu hermana, ella va incluso contra la naturaleza, es una incapaz. Pero tu Johnny, tienes que llegar a General, promételo Johnny.

El chico miró los ojos de su padre, aquel hombre había jugado con él en su infancia, había besado a su madre y despeinado el cabello de su hermana, sus ojos tenían aun el mismo color que los de John y los de Harry.

—Promételo Johnny.

—Lo prometo.

—Júralo.

—Lo juro…

Cuando aquella noche su padre por fin expiro entre estertores y toses John se sintió desfallecido, su madre se veía aliviada y John la odio un poco por eso y se odió también por sentirse igual. Cuando por fin él y su madre fueron a casa para comenzar con los preparativos para el funeral se dieron cuenta que Harry había huido.


John miró la mesa de la cocina con talante sombrío, no había dormido bien en casi un mes mientras preparaba sus exámenes para el ingreso a la escuela de medicina, pero no era solo eso, eran demasiadas cosas.

Escuchaba a su madre trajinar a sus espaldas, la mesa estaba cubierta de libros, anotaciones, resúmenes, apuntes, diccionarios, hojas sueltas, plumas de montones de colores, gráficos, no había manera de encontrar un orden en aquel montículo. Sin embargo, a pesar de eso, era lo que menos le preocupaba a en aquel momento.

Hacía un mes apenas su padre había expirado a causa de la cirrosis hepática, también un mes exactamente desde que Harry les había abandonado, un par de días después de irse se había puesto en contacto con John para decirle que estaba en Londres, aunque no quiso decirle nada más. John le había avisado del fallecimiento de su padre, sin embargo la chica no había hecho comentario alguno al respecto.

John miró una vez más la mesa con todo su desorden la mesa de cuatro en la que ahora solo quedaban su madre y él.

—Quizás debas descansar esta noche, Johnny —John se pasó la mano por el cabello, su madre empujó algunas notas de la superficie de la mesa y puso dos tazas, una con te para ella y una con café para John, ella bebió un poco y luego empezó a hablar —hace mucho tiempo que los perdí, —John levantó la vista, el cabello de su madre se había puesto cano hacía ya varios años, a pesar de que era joven aun —a pesar de eso sé qué es lo que atormentaba a Harry, su… —su madre buscó una palabra para describirlo —diferencia. —John asintió, —pero de ti Johnny, nunca entendí qué era lo que te ocurría a ti, —John quiso decirle, que odiaba estar ahí, que odiaba lo que era su vida y que daría todo por poder por una vez olvidarse de ellos y volver a soñar con Sherlock, pero no lo hizo, porque los hombres no lloran —no sé qué es eso que estás guardando, solo quiero decirte que aunque no apruebe el comportamiento de tu hermana, aun así la amo, y que aunque no entienda que es lo que te ocurre, te amo tanto que no importa lo que sea voy a quererte siempre igual.

—¿Por qué te quedaste con él? —John sintió las lágrimas escociéndole ¿Por qué estuviste hasta el final con él?

—Tu padre no siempre fue así, la guerra lo cambió. Él nunca me dijo que fue lo que ocurrió para que él se convirtiera en… —su madre se quedó callada —juré que estaría con él siempre, en la salud y en la enfermedad Johnny.

—¿Valió la pena?

—Sí.

—¿Por qué?

—Hice todo lo que pude por salvar a la persona que amaba…

—Pero no pudiste…

—Hice todo lo que pude, John. Algunas veces hacer todo lo que podemos es lo mejor que podemos hacer.

John bebió el café frío y solo murmuró.

—Creo que iré a dormir.

—Descansa.


La casa estaba en completo silencio, las palabras de su madre resonaban en su cabeza: "algunas veces hacer todo lo que podemos es lo mejor que podemos hacer."

Quizás era el momento de dejar de desear soñar y empezar vivir.


—¿Qué opinas?

John abrió los ojos, Sherlock con dieciocho años y los rizos aún más salvajes que nunca le miraban, estaban de pie frente a una pared cubierta de fotografías, recortes de periódico, anotaciones a mano e hilos que unían unas con otras formando una red de colores.

Sin embargo John no podía quitarle los ojos de encima, hacía cuatro años que se habían besado sobre el tejado, desde entonces John no había soñado de nuevo con Sherlock, sus sueños se habían convertido en pesadillas, sueños hilarantes en los que John tenía que correr tras él sin nunca poderlo alcanzar.

—Yo…

—Sobre la pared, John —dijo Sherlock cuando se dio cuenta que el rubio no le quitaba los ojos de encima.

—Yo…

Sherlock hecha una mirada a su espalda buscando que es lo que John está viendo.

— ¿Qué es lo que te sucede?

—Nada —John sonríe, —solo —la sonrisa de John comienza a convertirse en risa franca, siente tanto alivio, es como haber perdido a Sherlock y encontrarlo de nuevo, John se acerca y abraza a Sherlock.

Sherlock parece sorprendido de inicio, luego regresa el abrazo, pasan un par de minutos antes de que ninguno diga nada, John permanece con los ojos cerrados, no quiere abrirlos, no quiere despertar, recuerda fuertemente la sensación de querer, de necesitar quedarse, éste es su lugar. El moreno ha crecido mucho más que John, ahora se alza sobre el metro ochenta, mientras que John se ha quedado en el metro setenta, lo cual es maravilloso pues puede perfectamente acomodar el rostro contra el pecho vestido de seda azul. El más alto con mucho tiento separa al otro de su pecho y le mira.

— ¿Qué es lo que te sucede? —Sherlock se inclinó y rozando los labios de John, que respondió con hambre, era como si después de haber aguantado la respiración por años y años por fin pudiera respirar de nuevo, tomó al moreno por la solapa y lo acercó aún más —John —el aludido hizo un sonido por completo indecente escuchar su nombre con aquella voz ronca que Sherlock tenía ahora —John.

—Dios.

— ¿Estás bien?

—Es solo que había esperado tanto.

—No exageres, nos hemos estado besuqueando por los últimos cuatro años.

— ¿Estamos juntos?

—Claro.— Sherlock obviamente no percibe, para él no parece haber pasado el tiempo, es como si John estuviera con él en todo momento —¿Qué sucede?

—Te extrañé.

Sherlock niega con la cabeza sin comprender.

—Nos vimos ayer, si tú no te hubieras empeñado en estudiar medicina habríamos podido irnos a Londres, pero en cuanto termines la carrera nos iremos. Ya no tendremos que separarnos. Estaremos siempre resolviendo casos —Sherlock volvió la vista hacia la pared —ahora tengo que hacerlo solo y es más complicado, pero cuando estés conmigo esto será genial. Será como cuando éramos niños, y nos pasábamos las tardes, juntos.

Esta es la vida que John quiere vivir, esta es la vida que John necesita.

—No estás concentrado en el caso —murmura Sherlock y luego en un tono que sugiere demasiadas cosas en la mente de John dice: —mis padres volverán tarde y Mycroft ha tenido que ir a Edimburgo.

Luego Sherlock toma a John por el cuello y desliza la lengua dentro de su boca, el rubio gime y se aferra a los hombros del moreno. John siente la conciencia volver.

—No —susurra John.

Lo siguiente de lo que se da cuenta es que está en su cama, en su casa, los labios le queman extrañando el sabor de la lengua de Sherlock, su miembro está más duro de lo que ha estado nunca y su pecho está más vacío de lo que es capaz de recordar.

"Algunas veces hacer todo lo que podemos es lo mejor que podemos hacer" resuenan en su mente, necesita, necesita saber si Sherlock es real, si existe o existió en algún momento, necesita saber, porque en este momento saber es todo lo que puede hacer y probablemente también sea lo mejor.


Alguien más me odia en este momento por hacer sufrir a John?