Holo (Le avientan una piedra) si, ya lo sé, no publiqué el lunes, lo lamento mucho, tuve diversos contratiempos que me impidieron publicar y por eso lo lamento mucho. Pero buaaaaaaaaaaaaano, vamos a empezar el capítulo.

Disclamer: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen a Kyoko Mizuki, aun así, la historia es de mi completa autoridad por lo que cualquier historia parecida que esté en otra cuenta se denominará como plagio a menos que yo avise lo contrario.

Capítulo 4: El castigo de Elisa

Todo había ido de mal en peor, o al menos eso pensaba la joven pelirroja que estaba en la oficina de la hermana superior, su día había sido un asco total, empezando por la idiota de Annie, hoy en la mañana la pelirroja pensaba estrenar su cinta nueva de seda, que fue regalo de la tía Abuela, y justo, ese mismo día, la chica Brighton tuvo que usar la MISMA cinta.

¿cómo podía ser eso? ¿ella y Annie vistiendo lo mismo? Eso era imposible, todas se empezaron a reír se ella por usar la misma cinta, se quería morir, quería matar a la tonta de Annie.

Después habló con Luisa sobre su plan para expulsar a Candy, y al terminar vio a Terry, este estaba con su yegua, el joven la ignoró y la hizo quedar en mal, a ella, Elisa Legan. Le dieron ganas de decirle lo que pasaría con la tonta de Candy, pero decidió tragarse su enojo y fue con su hermano, este aceptó dejar la carta en el cuarto del joven Grandchester al oir el plan de Elisa.

Todo iba según lo planeado, estaba a punto de llegar a la oficina de la hemana Grey cuando se enocntró con las dos amigas de Candy, no sospechó nada y ese fue su primer error, su segundo error fue contarle a las dos lo que había hecho (de manera indirecta) ya que la tonta de Annie se desmayó y tuvo que ayudar a Patty junto con Luisa a llevarla a la enfermería. Después de eso salió corriendo dejando a su amiga con las jóvenes, no se podía permitir que los chicos se dieran cuenta de que era una trampa y decidieran irse.

Su tercer y más grande error fue ir muy a prisa, por ese motivo no pudo ver al chico Grandchester y a Candy en el despacho hasta después de soltar todo lo que había ensayado desde la noche anterior.

Ahora estaba intentando enmendar su error, balbuceaba cosas sin sentido hasta que llegó Luisa, y lo primero que se le ocurrió fue:

—Luisa me dijo que los había visto a ambos ahí— La joven se quedó callada y la hermana la veía con cierto enojo.

Luisa, por su parte estaba muda, ¿cómo era eso posible? Su propia amiga la estaba vendiendo. Bajó la cabeza aguantándose las lágrimas y asintió con la cabeza.

—Si hermana superior, yo lo hice todo— Murmuro con voz queda.

La herna Grey se sobó las sienes, estaba cansada y ahora tenía un gran problema, pero enorme problema, la verdad, lo único que tenía planeado para hacer esa noche era dormir y descansar de todos aquellos chiquillos ricos que se creían el centro de atención, levantarse a las 5 de la mañana y rezar como hacía todos los días. Cierto era que ella le había dedicado su vida a Dios, pero la verdad ella nunca en su juventud se imaginó siendo una monja y madre superior de una escuela, no, la verdad esque ella siempre pensó que se casaría, tendría hijos, los criaría, envejecería, vería a sus nietos crecer y luego morir, pero su padre decidió enviarla a un conveto donde haría su voto de castidad y le dedicaría su vifa por completo a dios.

Ahora estaba divagando en sus pensamientos, suspiró y sentenció con voz fuerte y claridad.

—Este asunto tendrá que ser informado a sus familias, la señorita Luisa será expulsada y la señorita Elisa estará 2 semanas en las celdas de confinamiento en lo que se hace una investigación rigurosa el asunto.

Elisa estaba atónita, eso no era posible, ella siempre se salía con la suya, ¿por qué le pasaba eso a ella? Eso era absurdo.

—Hermana…— Empezó a quejarse pero la madre superior levantó su mano izquierda haciéndola callar y la miró con severidad.

—Si me replica, serán 3 semanas y además, tendrá que levantarse y rezar con las monjas todos los días, además de que tendrá que ayunar todos los días.

La joven se calló de golpe y tragándose toda su rabia, salió de ahí junto a Luisa y la hermana Meredith.

—Joven Grandchester, señorita Andrew, sus superiores serán citado para mañana para que estén al tanto de la situación, por ahora, pueden retirarse a sus habitaciones.

Ambos asintieron, la joven fue acompañada a su cuarto por la hermana Claire y el chico se perdió entre la oscuridad de la noche.

La hermana tocó su frente con un suspiro, se levantó del lugar y se fue a su habitación.

Candy se recostó en su cama pensativa, ¿había estado bien lo que había hecho? ¿no habría sido mucho? Tomó la pequeña muñeca que le habían regalado sus primos y la abrazó contra su pecho.

Unos toques en la ventana interrumpieron sus pensamientos, volteó la cabeza y, debido a la oscuridad en la que estaba la habitación, tardó bastante en descifrar que quien le hablaba era Terry.

Abrió la ventana extrañada ¿Qué querría Terry a esas horas de la noche?