El Niño de la Profecía

Capítulo 4

Naruto avanzaba rumbo a Konoha, acompañado por el peculiar grupo con quien se había encontrado. Ya habían pasado tres días y los cinco miembros del gupo estaban agotados, pero no era agotamiento físico sino mental.

Naruto pasó todo el camino presionandolos a apurarse y peleándose con Deidara ante las más mínimas provocaciones. Kariko tenía que usar sus campos de fuerza para separarlos, Kazuki debía regañarlos y distraerlos con alguna otra cosa, mientras que Ichiru hacía comentarios que no beneficiaban a nadie y terminaban haciendo enojar más a los rubios.

Al joven Uzumaki le fastidiaba de sobremanera la presencia de Deidara, pero también que Kazuki se negara a responderle sus preguntas acerca de los ninjas de Konoha. El Hyuuga decía que no debía revelarle nada hasta que confirmaran su identidad, y tampoco dejaba que Kariko o Ichiru dijeran nada.

–Ya casi llegamos.– dijo Ichiru alegremente en ese tercer día, mientras caminaban por un claro del bosque.

–¿En serio?– cuestionó Naruto, no reconocía los alrededores, los árboles que conocía no estaban ahí así como tampoco otros detalles que recordaba.

–¿No reconoces aquí? Son las cercanías de la villa. – preguntó Kazuki con una mirada de sospecha.

–¡Está demasiado diferente!– se defendió el muchacho de naranja al notar el cambio de actitud en Kazuki. Le molestaba mucho que tuvieran sospechas de él, sin embargo era algo que no podía recriminarle demasiado al Hyuuga ya que quizás él pensaría lo mismo si estuviera en su situación, y justo a un lado tenía un constante recordatorio de ello.

–Han pasado muchos años, es normal que el paisaje haya cambiado, h´m– dijo Deidara, que estaba inusualmente relajado, cualquiera hubiera pensado que se encontraría tenso considerando que iba directo a territorio enemigo, pero este parecia no ser el caso con él. Eso le parecía sumamente raro no solo a Naruto sino a los otros tres jóvenes también. Nadie dijo nada al respecto, por que sabían que tarde o temprano averiguarían la razón de tanta tranquilidad.

Pronto Naruto fue capaz de reconocer algo: la gran y única muralla que rodeaba la aldea de Konoha. Había unas partes en las que se podían apreciar personas trabajando en reparaciones, unas partes tenían grietas y la pintura deslavada, y había más posiciones de vigilancia y guardias alrededor, pero seguía siendo el mismo enorme muro que Naruto conocía desde su infancia. En ese instante se sintió en casa y aliviado de ver que su hogar aún estaba ahí. El tiempo que pasó entrenando no fue mucho, pero tras todo lo que había pasado se sentía como si hubieran pasado años desde la última vez que estuvo ahí.

Sin pensarlo un segundo, Naruto apresuró el paso y echó a correr hacia la aldea ignorando los llamados de Kazuki e Ichiru que trataron en vano detenerlo.

–Está muy emocionado ¿no?– comentó Kariko curiosa viendo como Kazuki e Ichiru corrían tras Naruto. A ella el viaje ya la tenía muy cansada como para correr, y Deidara simplemente no tenía ninguna prisa.

–Es un idiota.–

–¿Por qué lo dices?–preguntó ella extrañada, la alegría de volver a casa luego de un viaje era un obvio motivo de alegría, no era algo para que Deidara llamara idiota a Naruto.

–Mira.– sin mucho interés por explicarse, Deidara señaló hacia donde se habían ido los otros tres, Naruto apenas y se había acercado a la muralla y ya tres escuadrones de ninjas lo interceptaron para impedirle el paso. –Seguro que nadie lo reconoce y el muy tonto ni lo pensó, h´n.– asumió el joven viendo cómo Kazuki e Ichiru llegaban a defender al Uzumaki y hablar con los ninjas para que los dejaran entrar.

–Lo mejor será que vayamos de una vez.– decidió Kariko preocupada al ver la escena y cómo Ichiru les hacía señas para acercarse, la chica caminó un par de pasos pero se detuvo al ver que Deidara no se movía –¿No vienes?–

–No me interesa ir a que me ejecuten, h´n.– bufó Deidara cruzándose de brazos y mirando receloso la aldea que los esperaba al frente.

–Todavía no sabemos cómo irán las cosas si vas a Konoha… pero sí sabemos muy bien lo que Kazuki hará si tratas de escapar.– advirtió la chica con una mirada seria y algo consternada, Deidara gruñó y empezó a caminar hacia la aldea.

Al reunirse con el resto, en medio del alboroto que Naruto hacía exigiendo a los guardias que lo soltaran, un Ninja mayor que hablaba con Kazuki notó a Deidara y no dudó en expresar su disconformidad al percatarse del protector en la frente del muchacho.

–¿Un renegado de Iwa? ¿Trajiste a la aldea a un renegado de Iwa y a un supuesto Ninja de Konoha del que no tenemos registros? ¿Cuál es tu problema, Kazuki?– reprendió el hombre mirando seriamente al Hyuuga –¿Luego me dirás que esta niña es una miembro de Akatsuki?– bufó señalando a Kariko.

–¡La chica es una civil, Ryokazu! ¡Ella no tiene nada que ver con esto! ¡Puedes preguntarle a Hokage-sama al respecto! Su salida de la aldea está en tu registro.– defendió Kazuki.

–Es cierto, señor. La señorita salió con ellos hace unos días, sus datos están en el registro.– intervino otro joven Ninja que traía consigo un folio con varios papeles.

–A ver usted, identifíquese.– ordenó Ryokazu a Deidara, haciendo que este se irritara más.–

–Deidara.– soltó el rubio cruzándose de brazos y mirando con molestia al Ninja.

–Deidara y Uzumaki Naruto… bueno, ya veremos si ustedes realmente son quienes dicen ser.– Ryokazu se volteó a ver al Ninja de los papeles –Llama a Ibiki-san, dile que tiene dos nuevas víctimas. ¡El resto de ustedes acompáñenlos al edificio de interrogación! Kazuki e Ichiru, ustedes vengan conmigo a la oficina de Hokage-sama.–

–¡Suéltenme! ¡Yo puedo ir solo!– exigió Naruto a los hombres que trataban de forzarlo a ir dentro de la aldea, pero estos solo lo ignoraron y continuaron jalándolo y empujándolo. Otro escuadrón se acercó a Deidara para aprehenderlo de la misma manera y, aunque él opuso menos resistencia que Naruto, le echó una última mirada llena de rencor a Kazuki antes de irse.

A ambos rubios se les vendaron los ojos antes de cruzar la puerta de la aldea y así fueron llevados durante varios minutos antes de entrar a un edificio. Una vez dentro los Ninja llevaron a sus prisioneros a celdas diferentes en las cuales les quitaron el vendaje antes de cerrar la puerta. Cada celda era un pequeño cuarto con cuatro paredes grises, una banca y una puerta de metal con una rendija por la cual pasaba apenas un poco de luz.

–¡Maldición! ¡Déjenme salir! ¡Estoy diciendo la verdad!– gritó Naruto golpeando la puerta un par de veces sin recibir respuesta alguna. –Maldición.– masculló y se sentó en la banca resignado. Esos guardias simplemente lo habían interceptado y atacado sin decir palabra alguna, y cuando Naruto quiso explicar quién era simplemente se burlaron de él y continuaron atacándolo como si no les interesara. Si Kazuki e Ichiru no hubieran llegado a defenderlo, quien sabe hasta donde hubiera tenido que llegar la pelea. El estar encerrado en una celda de su propia aldea le dolía de sobremanera. En su niñez muchas veces hizo travesuras y cosas malas, los aldeanos lo despreciaban e ignoraban, pero nunca sus propios camaradas lo habían atacado ni mucho menos había recibido un castigo de este tipo. Naruto no era un Ninja traidor ni alguien de otra aldea, de eso estaba seguro, y si no lo reconocieron… entonces todo ese asunto del viaje en el tiempo iba en serio y ésta ya no era la aldea que él conocía.

Un par de minutos después, que para Naruto parecieron una eternidad, la puerta de la celda se abrió y Morino Ibiki hizo acto de presencia. Uzumaki recordaba muy bien a ese hombre, era quien le había puesto la tortuosa parte escrita del examen chuunin, alguien que según después escuchó era un experto en interrogación y una persona de gran seriedad. Sin embargo los ojos de Ibiki al ver a Naruto expresaban sorpresa. Ibiki nunca olvidaba un rostro, mucho menos uno tan importante como el del portador del kyuubi, y ese joven frente a él era idéntico.

–¿Uzumaki Naruto?– preguntó adoptando su típico tono de seriedad. Si esa persona no era quien decía ser, él era quien debía descubrirlo.

–Sí.– respondió Naruto con casi la misma seriedad.

–Eso es simplemente imposible. Uzumaki Naruto está muerto.–

–¡¿Qué? ¡Eso no es cierto!– negó Naruto poniéndose de pie

–¿Entonces cómo explicas su ausencia durante quince años?– interrogó Ibiki.

–¡No sé qué fue lo que pasó! ¡Yo estaba entrenando con Fugakasu-sensei y entré a una cueva extraña! ¡Después de eso aparecí con Kazuki y los otros!–

–¿En serio esperas que crea una historia así?–

–¡Es la verdad! ¡Yo no sé qué rayos era esa cueva, pero me trajo aquí! A mi también me costó creerlo al principio.–

–Hmm.– Ibiki se quedó mirando a Naruto un par de segundos. El muchacho no había hecho ningún gesto o movimiento que indicara una mentira, y tampoco se había activado el jutsu de la habitación que le lanzaba pulsos de chakra si el interrogado mentía. Sin embargo la historia era muy extraordinaria como para ser creída –Así que entrenabas en el territorio de los sapos… –

–Sí.–

–Muy bien, entonces supongo que una de tus invocaciones podrá confirmarlo.– sugirió el hombre, Naruto lo miró sorprendido. En los días que pasaron desde el incidente jamás se le había ocurrido intentar invocar un sapo y que le explicaran lo que pasó. Al darse cuenta de su estupidez, se golpeó la frente con la palma de la mano.

–¡Por supuesto! ¡¿Cómo no se me ocurrió antes?– exclamó el rubio sonriendo ampliamente antes de morder su pulgar para sacar algo de sangre. Seguido, realizó la secuencia de sellos y moldeó el chakra necesario para invocar un sapo de tamaño medio, no necesitaba más para demostrar su inocencia. Al instante apareció entre una nube de humo un sapo que de altura apenas y llegaba arriba de la cadera de Naruto. –¿Lo ves? Aquí está.– sonrió Naruto, sin embargo al despejarse el humo se dio cuenta de que no conocía al sapo que había invocado.

–¿Qué es esto? ¿He sido invocado?– preguntó el sapo mirando a su alrededor extrañado –¿Quién me invocó?–

–¡Fui yo! ¡Uzumaki Naruto!–

–¿Uzumaki Naruto? ¿Acabas de hacer el contrato? Yo no te conozco.–

–¡¿Qué? ¡Pero si yo hice el contrato hace tres años!... o mejor dicho… hace quince años… ¡no! ¡hace dieciocho años!–

–Pero si tú no te ves mayor de dieciséis.– comentó el sapo mirando a Naruto extrañado.

–¡Argh! ¡Voy a invocar a Gamakichi para que él te diga la verdad!– dijo el rubio a Ibiki, que observaba la situación en silencio.

–¿Gamakichi-nii-san? El no va a caber en este cuarto, es más grande que una casa.– intervino el sapo.

–¡¿Qué? ¿Cuándo creció tanto?–

–No sé, yo nací hace unos siete años, no me doy cuenta de esas cosas.–

–Bien, ya he visto suficiente.– declaró Ibiki dándose la vuelta.

–¡Espere!.– pidió Naruto –¡Déjeme salir para invocar a Gamakichi! ¡El aclarará esto!–

–Déjalo así, no necesito ver más. Desinvoca a ese sapo y espera aquí.–ordenó Ibiki cerrando la puerta.

–Muy bien hecho.– bufó sarcásticamente Naruto al sapo que tenía al lado.

–No sé qué habré hecho, pero fue un placer ayudarte.– dijo el sapo antes de desaparecer en una nube de humo. Y Naruto solo pudo lanzarle insultos a la invocación mientras daba vueltas por su celda furiosamente.

Alrededor de una hora después, que para Naruto fue una eternidad y hasta le dio tiempo de apreciar las moléculas de polvo en el aire, la puerta se abrió nuevamente, revelando a una persona que el joven rubio conocía demasiado bien.

–Vaya, en verdad no has cambiado nada, Naruto.– comentó Kakashi Hatake con sorpresa al ver a Naruto. Naruto bien podía haber contestado lo mismo, pues la máscara de Kakashi no permitía notar alguna arruga o diferencia en su cara, pero su único ojo visible se notaba cansado y su cuerpo un poco más delgado, además ahora utilizaba un saco blanco encima de su ropa de jounnin y tres ANBU lo acompañaban.

–¡Kakashi-sensei! ¡Ya era hora de que vinieras! ¡Me han tenido aquí por siglos y no me dejaban hablar con nadie! ¡Por favor dime qué está pasando! ¡Kazuki-teme dice que estoy quince años en el futuro! ¡El sapo que invoqué no me reconoció! ¡Esto es muy extraño!– gritó Naruto desesperado, sin embargo Kakashi solo atinó a rascarse la nuca confundido.

–A decir verdad, soy yo quien está más confundido. No puedo creer que seas el verdadero Naruto.–

–¡Pero si soy yo! ¡Mira!– dijo levantando la parte inferior de su sudadera y camisa a la vez que moldeaba algo de chakra para mostrarle el sello del Kyuubi en su estómago. La expresión de Hatake se volvió seria. –¡¿Lo ves?–

–Si en verdad eres Naruto… entonces serás capaz de responder esto…– el tono tan serio de Kakashi hizo que Naruto tragara saliva y lo mirara fijamente en espera de la pregunta que podría decidir su futuro –Cuando entrenábamos tu técnica del rasen shuriken, ¿Quién ganó nuestro juego de jan-ken-po?–

El joven Uzumaki sonrió al recordar ese momento, y relajándose al recibir una pregunta tan fácil.

–Mi clon le ganó al tuyo, Kakashi-sensei.–

Al parecer Kakashi no esperaba que Naruto respondiera tan bien, por que en su mirada se notó un gran asombro, seguido de alegría, y otros cientos de sentimientos entremezclados. El muchacho rubio no pudo haber estado más confundido por el silencio de su sensei.

–Realmente eres tú… no puedo creerlo.– alcanzó a decir Kakashi en un hilo de voz, Naruto sintió una punzada en el pecho, nunca había escuchado a su maestro hablar con un tono tan lleno de dolor.

–Kakashi-sensei… ¿qué es lo que está pasando?– cuestionó Naruto consternado.

–Este no es el mejor lugar para hablar.– el hombre de pelo plateado se giró hacia uno de sus ANBU escoltas –Dile a los guardias y a Ibiki que he confirmado la identidad del prisionero y lo liberaré de inmediato. Ustedes dos acompáñenos a mi oficina.– los tres enmascarados asintieron con la cabeza y uno de ellos se fue, Kakashi posó una mano en el hombro derecho de Naruto –Síguenos, iremos a otra parte.–

Siendo acompañados por los dos ANBU, Naruto y Kakashi salieron del edificio donde estaban, ante las miradas extrañadas de todos a los que pasaban por enfrente. El rubio de ojos azules sabía que eran miradas de desconfianza, y alcanzó a escuchar cuchicheos, pero el ver a Kakashi caminando tan seguro de sí mismo frente a él le dio algo de certeza.

La sorpresa y las dudas nuevamente atacaron a Naruto cuando, al llegar a la oficina que él recordaba le pertenecía a la anciana Tsunade, Kakashi fue directo detrás del gran escritorio lleno de papeles y se sentó en el sillón del Hokage. Kakashi lo invitó a sentarse en una silla frente a su escritorio, y los ANBU nuevamente se colocaron tras el maestro.

–Muy bien, antes que nada, quiero que me digas qué es lo que pasó. La última vez que te vi fue cuando te fuiste a entrenar con Fugasaku-sama y jamás volviste.–

–P-pues… eso es lo que estuve haciendo. Estaba entrenando con los sapos, y el viejo Fugasaku me pidió que entrara a una cueva como parte de mi entrenamiento, pero cuando salí me encontré con Kazuki y los otros peleando y terminé aquí.– explicó sencillamente, los detalles de sus tres días con ese grupo no eran muy importantes.

–Esto es extraño ¿has intentado invocar algo en estos días?–

–No, sólo hace rato cuando el tipo del pañuelo me lo pidió.– respondió refiriéndose a Ibiki. –Pero ese tonto sapo no me reconoció, tal vez si intento invocar a Gamakichi él pueda llamar al viejo.–

–Eso será imposible.– dijo Kakashi –Hace catorce años confirmamos la muerte de Fugasaku-sama y cientos de otros sapos que habitaban ese monte. Fue el líder de Akatsuki quien los eliminó mientras te buscaba.–

–¡¿Qué cosa? ¡¿Hace catorce años? ¡Pero si lo acabo de ver hace cuatro días!–

–Naruto, tal y como Kazuki te dijo, para nosotros han pasado quince años desde la última vez que nos vimos. No tengo idea de por qué para ti sea diferente ni que haya pasado cuando caminaste por esa cueva, pero es un hecho que de alguna forma viajaste algunos años en el futuro.–

–N-no puede ser… tienes que estar bromeando.–

–Me temo que no es una broma.–

Naruto estaba tan confundido como cuando recién Kariko se lo dijo, y no lo pudo creer, pero esta vez tenía a una persona confiable enfrente de él, alguien a quien él conocía y que jamás le mentiría. Tenía tantas preguntas que no podía decidir por donde empezar. Justo en medio de sus cavilaciones alguien tocó la puerta y Kakashi le indicó pasar. El rubio se preguntó quién sería tan idiota como para interrumpir en una situación tan seria, pero al ver a la persona en la puerta se quedó sin palabras y sintió una presión en el pecho.

Una linda mujer como de treinta años estaba de pié viéndolo impactada. Su cabello era rosa y corto sujeto en una coleta por detrás, vestía de rojo vino con un pantalón negro, zapatillas y su banda de Konoha en la cabeza en vez de su frente. Aunque se notaba mayor, sus ojos verdes eran inconfundibles, sobretodo cuando las lágrimas empezaron a humedecerlos. Sin duda alguna se trataba de Sakura Haruno, la compañera de equipo de Naruto que a diferencia de él ahora era una mujer adulta.

–Esto es imposible… no puedo creerlo…. Kakashi-sensei ¿esto es…?– balbuceó la mujer tratando en vano de contener sus lágrimas y mirando de Naruto a Kakashi varias veces.

–Sí, Sakura. Es Naruto.– reafirmó el Hokage.

–¿Cómo es posible? Es un milagro.– dijo Sakura viendo a Naruto con lágrimas en los ojos.

–Sakura-chan…– fue todo lo que Naruto alcanzó a decir. Ver a su compañera de equipo llorar siempre lo había hecho sentir triste, pero verla en su forma adulta mientras él solo seguía siendo un niño… el ver como había cambiado pero a la vez seguía siendo la misma… el darse cuenta de que todo lo que pasaba era real… no podía manejar tanto.

–¡Naruto!– gritó la mujer y lo abrazó sollozando –¡¿En donde habías estado, grandísimo idiota? ¡Pensamos que estabas muerto!–

–Sakura-chan… yo… no lo sé… ya no sé nada.– el joven rubio tuvo que hacer uso de todas sus fuerzas para no empezar a llorar él también.

–Tranquilízate Sakura, lo estás abrumando aún más.– pidió Kakashi tratando de sonar calmado, pero era evidente que a él también le afectaba todo ese asunto.

–L-lo siento.– se disculpó la mujer apartándose de Naruto y limpiándose las lágrimas –Mírame, han pasado quince años y llorar sigue siendo todo lo que hago.– bromeó.

–En eso no has cambiado en nada, Sakura-chan… ¿o debería decirte Sakura-san?– preguntó el rubio confundiéndose un poco.

–Sakura-chan está bien, si de por sí verte en ese estado me hace sentir más vieja… Kakashi-sensei ¿por qué Naruto está así?–

–Ni idea. Tal parece que hizo un viaje en el tiempo o algo así, tenemos que investigar esto a fondo, el miembro de Akatsuki al que trajeron también se ve igual que siempre, pero esos tipos siempre han sido así de extraños.–

–¡Es verdad! ¡¿Qué ha pasado con Akatsuki? ¿Y con Sasuke? ¿A la anciana Tsunade qué le pasó? ¿Qué es lo que ha ocurrido en estos años?– quiso saber Naruto.

–Es mucha información como para resumirla, pero haré lo mejor que puedas. Verás… después de que te fuiste a entrenar el líder de Akatsuki atacó la aldea y muchas personas murieron, Tsunade-sama incluida. El Raikage invocó a una reunión de Kages, y el concejo decidió enviar a Danzou, pero Sasuke fue a atacar a Danzou por lo que después de su muerte fui nombrado Hokage. Hubo varios conflictos en la aldea con respecto al tema de Akatsuki, las acciones de Sasuke y mi nombramiento. Nuestras relaciones con los demás países fueron decayendo, una cuarta guerra Ninja estalló y hemos estado luchando desde entonces. Akatsuki se ha vuelto muy poderoso, han reclutado ninjas de todas las aldeas e invadido algunos países, incluso algunos países los están contratando como mercenarios para seguridad o para crear más guerras. Podría decirse que una gran extensión del mundo está bajo su dominio.– explicó Kakashi.

–¿Y qué pasó con Sasuke? ¿Volvió a la aldea o…?–

–Nadie sabe donde está Sasuke ahora ni qué esté planeando. Ha estado moviéndose por muchas partes haciendo varias cosas en secreto, pero después de algunos incidentes jamás ha vuelto a pasar por Konoha.– dijo Sakura ahora con un tono sorprendentemente serio y tranquilo –Pero no te preocupes por él ahora. Lo importante será ver qué hacemos contigo ahora.–

–Así es, con esta situación hay muchas cosas de las cuales debes ponerte al corriente y tenemos que buscarte un lugar donde dormir esta noche. Ya mañana arreglaré para que te quedes con alguien.– expuso el Hokage –Por ahora voy a pedirle a alguien que te acompañe a descansar, ya después hablaremos con más calma.–

–De acuerdo.– asintió Naruto. La verdad era que sí estaba muy cansado y no deseaba más que un enorme plato de ramen y una cama.

–Le pediré a Kariko-chan que lo lleve a mi casa.– decidió Sakura y salió de la habitación, Naruto miró a Kakashi de manera interrogante y éste solo sonrió y respondió.

–Kariko-chan ha estado viviendo con Sakura por algunos meses, es una buena muchacha.–

–Oí que Ichiru dijo algo sobre que no es Ninja…–

–Ah sí. Kariko llegó aquí hace tiempo. Es la hija de una sacerdotiza, viene de un que fue atacado por Akatsuki, Kazuki fue quien la trajo aquí. Tiene algo de habilidad con su chakra y por eso la mandé en una misión con Kazuki e Ichiru, pero normalmente ella siempre está aquí.–

–Ya veo…–

–Volvimos.– anunció Sakura entrando con una sonriente Kariko.

–¡Naruto-kun! Me alegro mucho de que estés bien. Estuve muy preocupada. – comentó Kariko riendo.

–Gracias Kariko-chan, estoy bien.–

–¿Pudiste averiguar algo? ¿Ya sabes como llegaste hasta aquí?– preguntó la chica, pero la mirada cabizbaja de Naruto fue suficiente respuesta –Ya veo… bueno, debes estar hambriento. Vamos a casa de Sakura-san y te preparo algo para comer ¿te parece?–

–¡Claro! ¿Kariko-chan sabe hacer ramen?– preguntó Naruto mientras salía con la chica.

–No, pero podría intentar.–

–Ehm… entonces mejor vayamos a comer otra cosa.–

Ya teniendo a los dos jóvenes fuera, Kakashi y Sakura se quedaron serios en la oficina. Aún tenían mucho que hablar, no solo sobre Naruto, sino también sobre el otro rubio al cual todavía tenían como prisionero.

Luego de caminar un largo rato, en que Naruto pudo darse tiempo de ver lo diferente que era la aldea ahora y analizar la información que tenía, Kariko abrió la puerta de una casa que al Ninja con vestimenta naranja se le hizo familiar.

–Este lugar se parece mucho a la casa de Sakura-chan.– analizó el muchacho después que Kariko lo invitara a sentarse en la sala.

–¿Sakura-chan? Eres más grosero de lo que pensé. Esta es la casa de Sakura-san.– regañó la chica haciendo énfasis en el sufijo que utilizó para referirse a la mujer de cabello rosa.

–¡¿Vives con Sakura-chan? Eso significa… acaso… ¿tú eres su… hi…?–

–¡No! ¡Por supuesto que no soy su hija!– exclamó Kariko no sabiendo si enojarse o reír –Dices que desapareciste hace quince años ¿no? ¿Qué acaso viste a Sakura-san embarazada a esa edad? Yo tengo diecisiete años, Naruto. Sakura-san no pasa de los treinta.–

–Diecisiete… ¡ah! ¡es verdad!– recordó Naruto sonrojándose un poco ante su error y rascándose la nuca –Eso significa que tú eras una bebé antes de que yo desapareciera.–

–Exactamente, creo que apenas y sabía caminar en ese entonces.–

–Increíble… yo debería ser trece años mayor que tú, y ahora aparento ser dos años menor… que raro.–

–Sí, bastante.– rió Kariko antes de ir a la cocina –Espera aquí, voy a preparar algo de comer.–

–¡Ok!–respondió Naruto animado. Estaba muy hambriento y hacía bastante que no probaba comida casera, después de tantas semanas comiendo sopas de insectos y otros platillos extraños durante su entrenamiento nada de lo que Kariko pudiera preparar sería peor.

Sin embargo nuevamente el rubio se sintió aburrido a los pocos minutos de que Kariko se fue, y empezó a mirar alrededor en busca de algo que hacer. Fue entonces cuando notó en un librero algunas fotos y se levantó para verlas. Casi de inmediato sintió un fuerte dolor en el pecho: la primera fotografía que vio fue la del equipo siete. Junto a estas había fotografías de sus demás amigos en diferentes edades, desde que eran niños hasta algunas en que se veían mayores de lo que él les recordaba. Había también fotos de personas que él no conocía, sobre todo muchas de un niño de cabello oscuro y ojos negros que le recordaba mucho a Sakura por el tamaño de la frente, y finalmente una que llamó su atención por sobre todas las demás. En esa última fotografía estaba Sakura adulta junto con tres muchachos. De entre esos muchachos pudo reconocer a un Kazuki más joven y notablemente más alegre, y estaba con una niña de cabello naranja y un chico castaño con una gran sonrisa.

–Ese era el equipo de Kazuki-kun.– dijo la voz de Kariko desde la puerta, sacando a Naruto de sus cavilaciones. –Sakura-san fue su sensei.–

–Ah, con razón Kazuki usa jutsus médicos.– entendió Naruto y Kariko sonrió levemente.

–Ya casi está listo, solo esperaré que termine de cocer el arroz.– anunció la muchacha para cambiar de tema. Naruto estaba a punto de preguntarle qué habría para comer, pero el sonido de varios golpes en la puerta los distrajeron. Kariko fue a abrir y se sorprendió al ver a Kazuki e Ichiru en el portal, casi sin aliento –Chicos ¿qué hacen aquí? Creí que tenían unos reportes muy largos que escribir.–

–No… podía… e-estar… tranquilo…– musitó Kazuki tratando difícilmente de respirar –Naruto… fue… libe-libe…liberado…–

–Lo sé, está aquí.– puntualizó Kariko señalándoles al rubio

–¡¿Qué?– gritaron ambos muchachos.

–Hace ya como una hora y media.– gruñó Naruto viendo lo patéticos que lucían los muchachos.

–¿Ves? Te dije que podíamos esperar.– regañó Ichiru viendo a su compañero.

–Por supuesto que no, te dije que Kariko-chan iba a ir a buscarlo en cuanto supiera.–

–Se enteró más rápido que nosotros ¿y eso qué? Igual no le ha pasado nada.–

–¡Pero por qué lo trajiste aquí! ¿Tienes idea de lo que Sakura-sensei diría si…?– empezó a reprender Kazuki, a lo que Kariko respondió calmadamente.

–Ella me dijo que lo trajera aquí.–

–Sakura-sensei ha perdido la cabeza.– decidió Kazuki encorvándose y limpiándose con la manga de su chaqueta el sudor que tenía en la frente.

–¡¿Todavía desconfías de mí?– gritó Naruto molesto.

–Sí.– admitió Kazuki sin miramientos, lo cual irritó aún más al rubio.

–Calma Kazuki, Hokage-sama dijo que estaba bien. El y Sakura-san reconocieron a Naruto-kun como el mismo que ellos conocían, ellos mismos me pidieron que lo trajera aquí.– explicó la joven de azul.

–¿Hokage-sama también? ¿Qué pasa con los adultos de ahora? ¿Qué no saben lo que es un peligro?– lamentó Kazuki.

–Oye…– gruñó Naruto levantando los puños –¿Qué insinúas con eso?–

–Naruto, escucha.– pidió Ichiru interponiéndose entre los otros dos muchachos del lugar –Tal y como es el caso con Deidara, es muy peligroso dejar a cualquier Ninja deambular libre por la aldea si no se sabe quien es realmente. Quizás Sakura-san y Hokage-sama sepan decir quien eres, pero no puedes esperar que toda la gente confíe igual, tu historia es demasiado extraña.–

–Yo sí confío.– intervino Kariko.

–Tú también eres rara.– declaró Ichiru ganándose un golpe en la cabeza cortesía de Kazuki. Kariko hubiera reclamado más, pero el sonido de la máquina para cocer arroz la llamó, y los tres shinobi se quedaron solos en esa sala.

–Y bien… ¿te molestaría contarnos qué fue lo que pasó?– preguntó Kazuki a Naruto, y él procedió a platicar todo lo ocurrido desde que lo llevaron a su celda, yendo los tres a comer alguna parte en medio de la historia.

–Ya veo… entonces lo que te pasó sigue siendo un misterio…– analizó Ichiru luego de tomar un sorbo de su té.

–Debe de estar relacionado con lo que le ocurrió a Deidara… ambos incidentes no pueden ser casos aislados, alguna relación debe de existir.– comentó Kazuki.

–¿En dónde está ese idiota ahora?– quiso saber Naruto, quien no había recordado al Akatsuki sino hasta ese instante.

–Cerca de donde tu estabas, en alguna celda. Probablemente Ibiki-san lo esté interrogando ahora mismo.– asumió Kazuki.

–¿Interrogando? ¿Ibiki-san?– preguntó Kariko un poco consternada. –¿No es Ibiki-san ese hombre malo que dices que te causa pesadillas?– le dijo a Ichiru, quien se sonrojó y negó rápidamente con la cabeza.

–¡No a mi! ¡Dije que ese hombre le podía causar pesadillas a cualquier niño con solo verlo!–

–¿Cuál es la diferencia?– se burló Kazuki, y todos excepto Ichiru empezaron a reír.

–Como decía…– prosiguió Ichiru con algo de fastidio –Ibiki-san no es un hombre malo, Kariko-chan. Es solo algo estricto, y es quien se encarga de interrogar a los criminales para sacarles información necesaria.–

–¿Y si no quieren hablar?– cuestionó la joven con preocupación, Ichiru dudó en responderle.

–Eso es algo de lo que solo Ibiki-san debe preocuparse.– dijo Kazuki cortantemente, ganándose una mirada de reproche de Naruto. –¿Podrías por favor servirme más té?– pidió ignorando las miradas puestas sobre él.

–Claro, déjame ir por más.– anunció Kariko saliendo del comedor.

–No es bueno preocuparla.– susurró Kazuki viendo a Naruto en cuanto Kariko no estuvo presente –Ella no sabe de estas cosas ni debe de saberlas.–

El joven Uzumaki asintió con la cabeza, entendiendo a lo que se refería Kazuki. En ese momento la puerta se abrió nuevamente dejando entrar a Sakura y a Kakashi con sus ANBU. Los dos jóvenes de diecisiete años se levantaron e hicieron reverencia al notar a sus superiores, lo cual confundió a Naruto, y Kariko los imitó cuando volvió al comedor.

–Me alegra ver que esten los cuatro reunidos aquí, estaba a punto de mandar a alguien a buscarlos.– dijo Kakashi mirando a Kazuki e Ichiru.

–¿Hay algo que necesite, Hokage-sama?– preguntó Kazuki formalmente.

–Quería informarles lo que hablé con Naruto, pero me imagino que él ya los puso al tanto.–

–Así es, señor.– respondió el Hyuuga nuevamente.

–Bien, entonces Ichiru, a ti tengo que informarte algo que he decidido tras mucho meditarlo.–

–¿Qué cosa, señor?–

–Debido a que tú eres nuestra conexión con Suna y seguramente te pedirán un reporte más detallado sobre el asunto de Naruto, te asignaré que lo vigiles por esta noche y mañana partas a tu aldea para informar a Kazekage-sama tus observaciones. Naruto, por esta noche te quedarás en el departamento de Ichiru, él tiene bastante espacio ahí así que estarás cómodo, será una medida temporal hasta que recibamos aprobación de Suna y del consejo para dejarte vivir por tu cuenta.–

–Ah… está bien.– aceptó Naruto, no por que la idea le pareciera buena o le agradara sino por que sabía que sería muy extraño si se rehusara, pero por su cara y la de Ichiru se notaba que ninguno estaba muy conforme con la idea.

–Kazuki, luego que Ichiru parta, tú estarás encargado de vigilar a Naruto por los siguientes días. También envié un mensajero a Iwa para ver qué podemos averiguar sobre Deidara antes de hacer nuestro juicio sobre él.–

–¿Aún no saben si se trata del verdadero?– quiso saber Naruto, Kakashi negó con la cabeza.

–No tenemos manera de confirmarlo hasta que un Ninja de Iwa lo analice. Dependiendo de la respuesta del Tsuchikage sabremos que hacer con él.– respondió Kakashi mirando a Kariko mientras decía la última frase.

–Lamento que esto le cause tantos problemas… si no lo hubiera encontrado…– se disculpó la chica.

–Esto no es culpa tuya, al contrario si otro lo hubiera encontrado estaríamos en más problemas. Hiciste un buen trabajo, Kariko-chan.–

–Ya te dije que no te preocupes, lo que pase podremos solucionarlo.– aseguró Sakura, para sorpresa de Naruto.

–Bueno, entonces lo mejor será que nosotros nos vayamos.– dijo Ichiru sonriéndole a Naruto –Ya casi anochece y tenemos que comprarte un cambio de ropa, un cepillo de dientes y otras cosas, por que yo definitivamente no compartiré todo contigo.–

Y tras despedirse de todos los presentes, Ichiru y Naruto se fueron.

Fin del capítulo 4

Bueno, pues en este capítulo por fin empezamos a ver a algunas otras personas del futuro y los cambios que ha habido en Konoha pasados quince años. Las respuestas sobre el extraño viaje de Naruto no se responderán tan rápido, y la situación del muchacho se pondrá cada vez más difícil, pero espero que sean pacientes conmigo y sigan esta historia hasta el final. Sé que me he tardado mucho con este capítulo, pero tenía muchos detalles que pulir, sobretodo con el encarcelamiento y el como soltar la información, y como deseo que este fic salga muy bien me cuesta trabajo hacerlo más rápido. Muchas gracias a todos los que leen y dejan reviews, ustedes hacen que el desvelarme hasta las 2am con gripa para terminar la página trece del fic valga la pena.