Un dato para éste capítulo. Estoy asumiendo que Dipper tiene un teléfono celular, aunque en la serie no se le vea uno. O simplemente no lo muestran, pero a lo mejor si tiene uno, o en todo caso, es sólo una licencia que me estoy tomando.

Ah sí. Cifrado numérico para una parte del texto, Atbash al final.


GRAVITY FALLS: ALAS OSCURAS

Capítulo 4:

- Y eso es todo por hoy, nos vemos mañana, manteniéndolos como siempre al tanto de cualquier eventualidad ¿realmente el nuevo edificio "Cute Biker" es necesario para el pueblo?…- dijo Shandra Jiménez antes de pasar a los créditos del noticioso.

- Bueno…al menos ahora justifica su trabajo, alcalde bobalicón… – dijo burlonamente Stan.

- No entiendo …¿Linda Susan y otras personas también lo vieron y nada en las noticias?…- dijo Mabel.

- Si aparece de nuevo por aquí, le pego un tiro…a él, y al idiota que llamó anoche y cuando contesté, no dijo ni pío…- gruñó Stan, en el fondo, tratando de calmar un poco a sus sobrino nietos. Mabel luego tomó su celular para contarle la experiencia a Candy y Grenda además.

- Tío Stan…no creo que sea simplemente un monstruo más…- dijo Dipper.

- No sería el primero que aparece por aquí, Dipper…a ti te consta…-.

- Lo sé…pero…sabes…alguien…alguien me dijo que, y yo averiguando por ahí…supe que cuando esa criatura en particular aparece en algún lado, lo que ocurre después…es terrible…¿has oído hablar de Point Pleasant? El puente…-.

- Dipper…yo, no dudo que haya algo por ahí…pero…las desgracias, chiquillo, suceden…todo el tiempo, y en todo lugar. Bajo esa lógica, en cada parte del mundo donde hubiera ocurrido algo malo, hubieras visto también a esa especie de Batman de saldo…-.

- ¿No…sospechas siquiera que haya un vínculo?-.

- Lo que se llama sobrenatural…que a veces es sólo para disfrazar lo que no entendemos…eso es real…pero a veces, la gente ve lo que quiere ver…-.

Dipper no dijo nada más, pero Stan pudo ver en su rostro que no lucía del todo convencido.

Más tarde, Mabel y sus amigas estaban reunidas afuera de la Cabaña.

- ¿Más o menos donde dices que estaba esa cosa, Mabel? – preguntó Grenda, mirando al cielo por si las dudas.

- Por allá – señaló la chica de suéter – antes de llegar aquí.

- Oh, lo recordé – dijo Candy sacando algo de su maleta – basado en lo que me contaste, hice una escultura en cerámica al frío del Mothman…¿qué te parece?-.

- Rayos…es casi igual…- dijo Mabel.

- ¿Alguna idea de qué podría ser? ¿Dipper no dice nada? – preguntó Candy con interés.

- Él y tío Ford…o al menos lo que dice Dipper que dice tío Ford, es que esa cosa aparece antes de que pase algo horrible…-.

- ¿Premoniciones, eh? – dijo Grenda.

- No estoy segura…- dijo Mabel.

Las tres se miraron un momento, y luego fueron al pueblo.

- ¡Hola chicas! – dijo Wendy, que iba hacia la cabaña en bicicleta.

- ¡Wendy! ¿qué tal? – respondieron.

- ¿Van al centro comercial o algo así?- preguntó Wendy.

- Vamos a lo de Candy…- dijo Mabel.

- Chicas…de veras, tengan cuidado…normalmente no me importa, pero con todo esto el Mothman…-.

- No te preocupes Wendy…- dijo Grenda, confiada.

- Bueno, ahí nos vemos…-.

- ¡Hasta luego!-.

Shandra tomaba una lata de Pitt Cola, en su receso. En su carpeta tenía una serie de reportes recientes sobre la extraña criatura.

- Jejeje, tengo material para una semana…- se dijo a sí misma. De pronto, sonó su teléfono. Cuando estaba por atender, suponiendo que era alguno de sus numerosos pretendientes, se sorprendió un poco al ver que era un número que no tenía en su lista.

- 9-14-4-18-9-4-3-15-12-4…ok, ¿qué rayos?- dijo, antes de contestar.

- Buenas tardes…- le dijo una voz extraña al otro lado del teléfono.

- ¿Sí? ¿quién es usted?-.

- De momento prefiero no decírselo…vamos al grano…-.

- ¿De qué está hablando?-.

- Usted tiene información sobre la criatura alada que ha sido vista en los últimos días…-.

- Claro…Toby, si estás pensando que te voy a ceder las exclusivas…-.

- No soy Toby…-.

- ¿Entonces quién es, y por qué marcó este número?-.

- Tenga cuidado con cómo maneja esos datos, señorita Jiménez…podría no estar contenta con el resultado….adiós…-.

- ¡Váyase al demonio! – dijo Shandra antes de colgar. Luego de la misteriosa llamada, se fijó en el número de nuevo. O al menos lo intentó. Parecía que nadie hubiera llamado. El extraño número telefónico parecía que nunca había estado ahí. Optó, muy acertadamente, por seguir ignorando los reportes del Mothman. Su olfato periodístico le indicaba que tal vez algo ahí no estaba bien. Y más, cuando revisó un mensaje de texto en su teléfono celular donde se leía.

- SOY INDRID COLD. LE HARÉ UNA VISITA PRONTO-.

Aterrada, Shandra pensó en denunciar, pero de pronto, el artefacto se estropeó sin razón aparente.

Stan regresaba a la Cabaña del Misterio luego de otro tour. Cuando ya se estaba poniendo cómodo, alguien tocó la puerta.

- ¡No hay reembolsos, lo dije antes de comenzar el recorrido! – respondió casi por instinto.

La puerta volvió a sonar.

- Bueno, voy…ya voy….- dijo a regañadientes Stan. Al dirigirse a la puerta, vio una mujer alta, con un traje similar a un esmoquin, pero brillante. Ésta lo miraba fijamente, como si fuera una serpiente cazando.

- Buenas tardes, señor Pines…-.

- Buenas, ¿desea algo?- contestó Stan con un dejo de duda.

- Sólo hacerle unas cuantas preguntas…no se preocupe, no demoraré mucho…-.

- Bueno, apúrese, mi tiempo es oro…-.

- ¿Sabe algo usted sobre los avistamientos recientes de una entidad alada de aspecto humanoide?-.

- ¿Usted es el gobierno o algo así?-.

- ¿Podría simplemente contestar mi pregunta?-.

- Yo no he visto nada, sólo he escuchado lo que dice la gente, y ¿sabe algo? Este pueblo es de supersticiosos, usted podría escuchar que hasta Pie Grande vive a dos calles de la casa del alcalde, y todos lo creerían. Le aconsejo no pierda más el tiempo…-.

- Está bien…supongo que por fin escucho algo más coherente…un gusto hablar con usted – dijo la visitante, extendiendo la mano, y dirigiéndole una inquietante sonrisa a Stan.

- De…igual forma – dijo Stan.

- Mi nombre es Indrid Cold…le haré otra visita pronto…- dijo la mujer, antes de desaparecer por donde vino.

Stan cerró la puerta de golpe. Ford, que estaba por ir a la sala, escuchó parte de la conversación. La forma en que Stan había cerrado la puerta…como si estuviese algo intimidado en parte…le recordó al propio Ford algo…

Cuando trabajaba con Fiddleford McGucket en el proyecto de su vida, el portal interdimensional...una tarde similar, en que estaba sentado en la sala tomando refrescos con su amigo y colega científico, no sintió en absoluto que alguien tocara la puerta, pero un impulso que no supo explicar lo llevó a dirigirse hacia ella. Y delante suyo, el ser alado de dos metros de altura y grandes ojos rojos estaba frente a él. Ford no pudo reaccionar, paralizado del miedo. La propia visión de la criatura, más la idea de que probablemente era el mismo ser visto en Point Pleasant…

- ¿Qué…qué haces aquí?- preguntó, aterrorizado. El Mothman no contestó. Simplemente retrocedió un poco para luego desaparecer volando. Ford nunca más volvió a verlo. Cerró la puerta de golpe, asustado, a diferencia de Stan, que disimuló mejor su miedo. Pero el caso es que las situaciones se parecían.

En la noche, Mabel dormía plácidamente.

De pronto se levantó. Vio en el suelo una lata de Pitt Cola que parecía llena todavía. Se bebió lo que quedaba, y de pronto escuchó su tema favorito de Sev'ral Timez. ¿por qué no? Pensó, y se puso a bailar. De pronto vio varias latas más de Pitt Cola, y a Pato cerca a ellas. Estuvo por beberse otra, pero al hacerlo, un sabor ferroso invadió sus papilas gustativas. Era sangre. Mabel gritó horrorizada. Pato ya no estaba ahí. Cuando quiso regresar, vio tanto las latas de soda como su propia cama arder hasta ser reducidas a cenizas. Escuchó un chillido atronador, y al ver de dónde provenía…la imagen del Mothman una vez más…a sus pies, Mabel vio la estatuilla de cerámica de Candy. Y al alzar la vista, al mismísimo ser.

- ¡Dipper! ¡tío Stan!- gritó. Pero nadie la oía. Repentinamente, se vio sobre el puente principal del pueblo, aquel donde ella y su hermano habían tenido esa batalla con Gideon. El Mothman estaba de pie, cerca de un rincón. Y entonces el puente de hizo pedazos…Mabel gritaba desesperada, mientras se sentía caer a cámara lenta. Lo último que vio fue una estrella fugaz, como la de uno de sus tantos suéteres.

- Seis…seis…doce…- exclamó una voz escalofriante.

- Dipper…Dipper…- escuchó el chico Pines. Cuando se despertó, pudo ver a su gemela llorando, al pie de su cama.

- ¿Mabel? ¿tuviste una pesadilla?- dijo Dipper, algo somnoliento.

- Fue algo atroz…- dijo su hermana – había sangre…y el puente se cayó…el Mothman…estaba ahí…fue como la vez pasada, pero peor…-.

Dipper sintió su estómago revolverse…

- ¡Mabel! ¿por qué no me dijiste nada? -.

- Dipper, ¿hay…algo que no me estés diciendo?-.

- Está bien, sí, pero…por favor, no te calles simplemente…-.

- ¿Acaso imaginaba que era importante?-.

- Está bien Mab…está bien…dime…-.

Seis…seis…doce…¿algo coherente? Parece una suma - pensó Dipper - ¿o tal vez no..?-.

- ¿Mabel en realidad soñó eso? – dijo Ford inquisitivamente.

- Si…y yo ya no pude conciliar el sueño…- dijo Dipper, aún más paranoico.

- Quiere repetir el incidente del 66…¿por qué lo revela, entonces?- dijo Ford, mirando al techo – y además…esos números…al menos dos coinciden con el primer año, pero nada más…-.

- Tal vez sí esta…advirtiendo…pero, ¿con qué propósito?-.

- Tengo entendido que Mabel tiene una gran imaginación, disculpa si sueno ofensivo, ¿pero qué tal si realmente tuvo una pesadilla? Además…esa cosa ha seguido apareciendo en el pueblo, pero nada más parece haber ocurrido…-.

- Yo…no suelo desconfiar de Mabel…-.

- Entiendo…pero…simplemente queda, por ahora, esperar…por ahora…-.

Esa mañana, el cielo estaba nublado. Dipper regresó al lugar donde habían visto al Mothman aquel día. Por costumbre, tenía el diario 3 a la mano, aunque sabía que el monstruo no se hallaba descrito ahí. Mabel, por alguna razón, insistió en acompañarlo. Le importó poco que la batería de su teléfono estuviera muerta para ese momento.

- En realidad, comenzó a seguirnos desde un poco más antes…- dijo Dipper.

- Bueno…vamos allá entonces…-.

- Oye, Mab…no tienes porqué venir, sé que estás asustada…-.

- Sí, pero no quiero que te patee el trasero…tengo la pistola gancho por si acaso…-.

- Jajaja…está bien…-.

En eso, el teléfono de Mabel sonó. Cuando lo vio, se trataba de un mensaje de texto.

- Número desconocido…- dijo Mabel – espera…¿qué? Pensé que la batería se agotó antes de salir de casa…-.

- ¿Eh? ¿mensaje, dices? Pero…¿cómo?-.

En el mensaje se leía "CÁLLATE. ES MEJOR QUE NI CUENTES LO QUE SOÑASTE"

- Cielos…¡Chispas! – exclamó Mabel alterada.

- Yo no he hecho esa estupidez, por si te lo estás preguntando…- dijo Dipper.

- ¡No le he contado a nadie más, solo a ti, a las chicas, a Soos, a Wendy, al tío Stan! ¿crees que tío Ford se haya puesto cruel?-.

- No sabe manejar teléfonos celulares, Mabel…-.

- ¿Crees que haya sido…?-.

En eso, el teléfono de Dipper sonó. Era Pacífica.

- Dipper…hola…- dijo la rubia.

- ¿Pacífica? Qué sorpresa – dijo sorprendido Dipper.

- Esa cosa…el Mothman…creo que está aquí por mi familia…tú y tu hermana tengan mucho cuidado…¿podemos vernos en el centro comercial mañana? Los necesito a ambos…son los gemelos misterio después de todo…y…y aquí ya no se puede confiar en nadie…-.

- ¿Por tu familia, dices? – dijo Dipper intrigado.

Entretanto Mabel vio como de la nada su móvil se apagó de nuevo.

- Es una larga historia…- dijo Pacífica nerviosa- mis padres están aquí, tengo que colgar…ojalá consideren venir…-.

- Ok, Pacífica…nos estamos viendo…-.

- Dipper…mira…- dijo Mabel – el teléfono estaba sin batería… -.

- ¿Estás segura? – dijo Dipper, mirando también el artefacto.

- Claro, tontito…-.

- ¿Estás segura que la batería no está defectuosa? Porque suele suceder así cuando…-.

- Dipper, el teléfono está bien…-.

- Entonces….mmm, ¿falla del servicio? Ni idea…-.

A las afueras del pueblo, un vehículo negro, y otro plateado, circulaban. El plateado se desvió de la carretera. El negro siguió su camino a Gravity Falls.

- ¿Te aseguraste de traer artillería pesada esta vez? – dijo el agente Powers, quien conducía el auto de color negro, que lucía como recién salido de la fábrica, y esta vez tenía camuflado el emblema de la agencia.

- Así es…no volverán a agarrarnos del mismo modo…y deberíamos buscar otra vez al niño de gorra…- contestó su rubio compañero.

- Eso ya está de más, Triggers…- dijo Powers con seguridad. Además, con esa noticia circulando en Internet…tenemos más de que preocuparnos…-.

-¿Se refiere a lo del Mothman? Pensé que sólo era una curiosidad de varias…ni siquiera en Washington le han puesto atención…-.

- Estamos aquí para investigar, considere lo del dichoso Mothman como una raya más al tigre en este lugar…ni siquiera creo que esté sucediendo en realidad…lo único que sé es que alguien estuvo reportando por lo bajo otra oleada de incidencias…-.

- ¿Para qué las armas, entonces?-.

- No sea imprudente…eso en caso vayamos a encontrarnos con algo similar a lo de esa noche…-.

- Ahora que puedo recordarlo…creo que esos cadáveres dejaron de atacarnos cuando…alguien tocó una horrorosa canción a lo lejos…-.

- No sea ridículo…probablemente, y como sale en algunas películas, simplemente la fuerza que los mantenía animados cedió por alguna razón…es justo lo que hemos venido a averiguar…-.

En la maletera del auto, portaban escopetas Remington 870, además de pistolas 9 mm. Si algo más ocurría, no los iba a agarrar desprevenidos.

Mientras, en el bosque, Dipper repasaba mentalmente lo ocurrido en su propio sueño, y los de Mabel. El detalle del puente le hizo tener una terrible sospecha, pero aún no conseguía hallarle sentido a los números.

- Seis…seis…seis más seis es doce, ¿qué querrá decir? No lo entiendo…ojalá lo del puente sea sólo una imagen en mí, pero…¿por qué lo soñó Mabel entonces? No…debe ser un recuerdo de esa vez, cuando peleamos con Gideon…¿o no?-.

OL IZIL HVIZ OZ MLINZ