No sé cuánto tiempo había pasado, la noche ya estaba a todo su esplendor. Yo aún seguía con la nota en mis manos sin nada más que hacer. Estaba abatido completamente. Esa frase, "no te rindas, haz lo que tengas que hacer", giraba en mi cabeza muy rápido acompañado con el eco de su voz. ¿Cómo no me di cuenta antes? Todo lo había planeado en mis narices. Pero de igual forma, ¿yo qué hubiera hecho? ¿La hubiera detenido? No, porque eso era lo que ella quería, yo no tenía ningún derecho sobre ella, a lo mejor me hubiera largado con ella. Vivir los dos libres sin estar con las expectativas de nuestros padres, ella estudiando lo que más quería y yo haciendo lo mismo.
La noche comenzó a refrescar, ya era momento de regresar a casa. Si alguien me hubiera visto lo más probable que dirían es haber visto un zombi. Cuando llegué a casa no me molesté si quiera en avisar, pasé a la sala y me senté pesadamente.
– ¿Y esa cara? – Itachi estaba ahí, aun lado y ni cuenta me había dado.
Lo miré, lo envidiaba, aun con todo, con una carrera que ni eligió, con una novia que lo quería y admiraba, con todo eso Itachi era feliz.
– ¿Qué pasa hermano? – Suspiré y me llevé una mano tapando mi rostro – vi la nota que dejaste en la mañana, ¿y? ¿Qué paso? A juzgar por tu cara seguramente te rechazó – comenzó a reírse.
– ¿Rechazarme? Hubiera sido mejor que eso… además, ¿tu como sabes que fui a…?
– ¿Declararte? Vamos Sasuke, soy tu hermano.
Recargué mi cuerpo completamente en el sillón – ella no me rechazó, tampoco me dio tiempo de decir nada.
–No entiendo… entonces ¿Por qué llegaste a esta hora?
–Porque esa tonta se largó de Japón – dije en un suspiro mientras el silencio comenzaba a reinar.
–Por eso estaba tan triste ese día… ¿Por qué se fue?
–Se ha ido a Francia a hacer lo que más ama…
– ¿Qué harás? – preguntó como si fuera obvia la pregunta.
– ¿Hacer? No hay nada que pueda hacer, ella se fue, no es como que pueda ir tras ella.
– ¿Y por qué no?
–Escucha lo que dices Itachi – respondí exaltado – sabes que lo que mis padres más desean es que crezca su empresa, confían en nosotros para hacerla grande.
– ¿Y no confías en mí? – Cuestionó profundizando su mirada aún más en mi – Sasuke, sé que mis padres, sobre todo papá quiere que hagamos las cosas como él quiere, pero hermano, ese no es tu mundo, lo admito, eres inteligente y sin duda los negocios se te darían, pero eso no es lo que más quieres.
–Pero si me dedico a esto… seguramente acarrearía muchos problemas.
– ¿A que le temes? ¿A qué papá te corra de casa?
– ¿Tú no le temerías a eso? Soy solo un chico que acaba de salir de preparatoria, qué haría para mantenerme, apenas podría pagar un piso y pagar una que otra cuenta siendo mesero en alguna cafetería y antes de que preguntes, si ya me he planteado eso, por eso lo sé, no podría ni siquiera costear la universidad.
–Has tu cambio de facultad – dijo sin más.
– ¿Qué? –Grité– ¿Qué no acabas de escuchar? Si hago eso…
–Hazlo, yo te apoyo, y cualquier cosa, descuida te mudas al departamento que compré.
–Itachi…
–No voy a dejar que tú corras con la misma suerte que yo, con el tiempo aprendí a querer lo que hago, pero tú eres diferente, a ti te apasiona otra cosa… además, ¿no te gustaría seguir a Sakura? – Me sonrojé de golpe – tomaré eso como un sí – se levantó del sillón, se puso frente a mí y me revolvió el cabello – estúpido hermano, si no hablas jamás llegaras a ningún lado. Haz lo que creas conveniente.
Maldita frase.
Itachi me dejó solo. Si mi cabeza era un lio ahora estaba peor. Hacer eso era una locura por todos los lados que lo viera, dejando a un lado eso, mi hermano tenía razón. No me imaginaba, no visualizaba estar en un escritorio, revisando cuentas y viendo que estaba bien o mal, no veía negociando contratos o materiales. Simplemente no me veía en el negocio familiar.
En la noche cuando llegaron mis padres, cenamos enseguida, tal vez mi padre no notó la tensión en el aire, pero mamá sí que lo hacía, y como buena madre tenía que ir a la raíz del problema.
–Sasuke, te veo desanimado, apenas has tocado tu comida, ¿sucedió algo?
No sabía que decir, quería gritar que quería hacer lo que más quería, pero no, mi hermano el boca floja de la familia tenía que hablar primero.
–Su casi novia se fue de Japón y no se despidió de él.
Mamá me vio y a juzgar por su mirada estaba confundida. Claro, había presentado a Karin como mi novia oficial hace cuatro meses, pero jamás la volví a llevarla a casa puesto que a mamá no le agradaba y mi padre decía que tenía una voz irritante.
–Sasuke, ¿estás hablando de…? – vi su cara de "decepción".
–No mamá… Itachi habla de Sakura.
– ¡Oh! – eso sí fue una sorpresa, tanto para mamá como a mi padre.
– ¿Por qué se fue? – preguntó curioso – según sabia, la familia Haruno es una familia de médicos, ¿la mandaron a alguna universidad especializada? ¿Alemania, Estados Unidos?
–No – dije con firmeza – es verdad, la familia de Sakura son puros médicos, pero ella quería dedicarse a otra cosa, por eso se fue, a seguir su sueño.
–Es un lastima la verdad…
–No lo creo – interrumpí a mi padre – ¿qué tiene de malo hacer lo que más te gusta? Ella quiere ser lo mejor en lo que eligió, por eso se fue, aun sin consentimiento de sus padres, decidió lo mejor para ella.
– ¿Ella que puede saber? – Dijo mi padre mientras se llevaba un bocado muy tranquilo a la boca – ustedes los jóvenes no saben nada de la vida…
– ¿Y tú crees que haciendo lo que ustedes dicen va ser lo mejor? – Me levanté de la mesa y tenía mis puños fuertemente cerrados – tal vez no está haciendo lo correcto o quien sabe tal vez sí, pero eso ¿Quién lo asegura? También necesitamos cometer errores, nuestros propios errores.
Sin más, dejé a mi familia, pude ver a Itachi que, a pesar de dejar a mi padre muy sorprendido, estaba con una sonrisa de satisfacción. No me importó, me subí a mi habitación muy molesto por todo. Azoté la puerta y comencé a dar vueltas por todo el lugar como si fuera un pobre león enjaulado. El día entero había sido un completo infierno. Nada salía bien, primero la ida de Sakura y por último y rematar con broche de oro discuto con mi padre acerca de la decisión loca de Sakura. Esa niña, esa tonta, todo es y siempre entorno a ella. Tenía por completo un hueco en el estómago pero eso lo hacía a un lado, el dolor en el corazón era insoportable, mi cabeza era un torbellino. Todo lo había dejado para después. Si hubiera actuado antes, si hubiera dicho todo esto antes. ¡Maldición! Mi puto orgullo, siempre es eso, jamás me arriesgo a lo contrario, jamás digo lo que realmente quiero decir, todo lo he dejado así, a medias, a lo último. Las decisiones en mi casa, lo que quiero hacer de mi vida y por todo eso, por culpa de todas esas indecisiones deje ir el amor… porque si hubiera hablado tal vez estaría con ella. Ahora, ¿qué puedo hacer con un hubiera? Nada, porque eso jamás existió.
Terminé recostado en mi cama después de un tiempo. ¿Qué haría? Creo que eso ya era lo de menos. Las cosas estaban hechas.
Se escuchó un sonido en la puerta, no conteste, al contrario lo ignoré. Aquel sonido seguía insistente pero al no responder la puerta se abrió.
– ¿Sigues huyendo?
Era Itachi – ¿qué quieres? – pregunté molesto mientras miraba el techo de mi habitación.
–Estas molesto – dijo con burla – ¿Qué vas hacer? ¿Sabías que en el comedor has dejado una plática pendiente pero sobre todo has dejado a mis padres sobre todo a papá con irritación?
–Era de menos después de lo que le dije – volteé a verlo – me he revelado, ¿Qué crees que pase?
–Eso te lo dejo a ti, ¿Qué harás tú?
–Dicho lo dicho ya no me puedo retractar…
–Entonces, ¿estudiaras música?
–Sí,
–El brillo volvió – dijo con una sonrisa.
– ¿De qué hablas?
–Deberías verte en un espejo más seguido. Sigo con mi oferta, si llega a pasar algo puedes quedarte donde te dije – sacó una llave de su bolcillo y me la aventó, yo la atrapé con las manos –. El departamento está cerca de la primaria Shinobugaoka, claro caminaras un poco pero al menos estarás más cerca que desde Shijuku
Sin más, se fue…
Lo tenía fácil hasta el momento. Me volví a recostar en mi cama, crucé las manos detrás de mi cabeza y suspiré. Sin duda mañana sería un día muy largo y más con la tormenta que había dejado allá abajo, casi podía sentir la tensión en mi espalda. Mañana llegaría Naruto, ya dudaba si ir o no ir, al menos tenía que desquitar mi furia con algo. Sé que no es su culpa pero maldición me siento tan frustrado…
Me quedé profundamente dormido. Cuando me desperté, me di cuenta que estaba a nada de caerme de la cama y cuando reaccioné por completo me caí de esta. Molesto y perezoso, me metí al baño y me di una ducha de agua caliente. Aunque solo dejaba caer el agua, pues en cuanto lo sucedido de ayer me invadió, me volvía sentir frustrado pero más que eso, triste. Para dejar mi lamento, decidí apresurarme con lo del baño. Salí, me sequé y me puse ropa limpia. Cuando decidí que todo estaba perfecto salí de mi habitación. No había nadie cerca y era lo mejor puesto que no sabía cómo iba a reaccionar. Así como ayer, dejé una nota, ahora diciendo que iría al aeropuerto a recibir a Naruto. Las calles no tenían tantos transeúntes, pero para ser domingo y primer fin de vacaciones para muchos era de esperarse. Llegué a la estación de tren y abordé con dirección al aeropuerto de Haneda, claro hice escalas y cambié de tren un par de veces. Saquécd e de mi pantalón mi móvil y sin querer la carta de Sakura había salido a la luz. Dios, ese estúpido papel rosa pálido pesaba, dolía y calaba. Un simple papel, más chica que una hoja tamaño carta, doblado en cuatro partes, era el producto de todo lo que sentía. Joder, ¿Qué hubiera sido peor? ¿Qué me lo dijera de frente o que me dejara este estúpido papel?
Llegué a la última estación, el aeropuerto sí que estaba abarrotado. Fui a la sala de arribos y comencé a esperar. Ahora que lo recuerdo, no sabía muy bien a qué hora llegaría, pero siendo Naruto de desesperado no tardaría en llegar.
Me dirigí a una de las pocas butacas libres que había, me senté a lado de una pareja de ancianos, no sé con exactitud si repudiarlos o tenerles envidia de la forma en que se miraban. Aun con su edad avanzada parecían colegiales enamorados. ¡Me cago en la suerte de otros!
Había pasado como cuarenta y cinco minutos. Comenzaba a desesperarme pero en cuanto vi la cabellera rubia de mi amigo y su estúpida sonrisa me levanté de inmediato. Me acerqué y una vez que él pasó la puerta de cristal que nos dividía le di un tremendo zape en la cabeza.
– ¡Pero qué te pasa imbécil…! –comenzó a reclamar mientras le corte.
– ¿Por qué no me dijiste nada idiota?
– ¡Explícate! – dijo mientras se llevaba la mano a la cabeza y una chica se le acercaba, supuse era Hinata, su novia.
– ¡Tu sabias, tu sabias que Sakura se iba!
–Idiota, yo supe apenas hace dos días.
–Si imbécil y yo supe hace 24 horas.
Le mostré la nota que ella había dejado en el árbol, él la tomo y comenzó a leerla. Su cara era de horror, sorpresa y bueno, tenía muchas cosas conjuntas, seguramente así me vi cuando la leí.
–Es tu culpa – dijo mientras me tendía la nota – si hubieras hecho lo que Sakura dijo no estarías así.
¿Así?
– ¿De qué hablas?
–Joder Sasuke, eres un estúpido… Vamos Hina–chan
–Oye, oye, ¿A dónde crees que vas? – Pregunté al ver que tomaba la mano de esa chica de cabello azulado y ojos aperlados.
– ¿Cómo que a dónde? ¡A mi casa!
Todo el tiempo estuve caminado detrás de ellos. No llevaban más que dos pequeñas maletas. Caminamos hasta la estación de tren. Pagamos el boleto y subimos al vagón en cuanto se abrieron las compuertas. Me senté enfrente de ellos. Naruto tenía los brazos cruzados y aquella chica que correspondía al nombre de Hina tenía las manos sobre su regazo, tenía la mirada gacha tal vez ante la tensión que emanábamos Naruto y yo. Cuando cambiábamos de tren era la misma rutina, yo los seguía a escasos metros y al entrar al vagón nos quedábamos en las mismas posiciones. Así fue hasta llegar a Shijuku.
Llegamos a la casa que antes habitaba, sacó las llaves de su pantalón y metió una a la reja que tenía, subió los tres escalones que llegaba al pórtico de su hogar y abrió la puerta con otra llave. Dejó pasar a su novia y puso las dos maletas en la entrada.
–Espera un momento Hina–chan ya vengo – dijo con alegría –, puedes tomar cualquier habitación.
–Claro – dijo devolviéndole una sonrisa mientras un leve sonrojo se le asomaba.
Cerró la puerta tras él y yo lo miré con una ceja levantada. Bajó los tres escalones, pasó a un lado de mí, lo seguí y llegamos extrañamente al estanque al que siempre iba con Sakura.
Naruto se sentó en el suelo y tomó una piedra, la aventó al estanque y las ondas se produjeron –, en dos años no ha cambiado nada – murmuró melancólico.
– ¿Cómo sabes de este lugar? – dije yo aun de pie, con las manos fuertemente cerradas y molesto. Este lugar sólo era de Sakura y mío.
–Sakura me dijo que este era el lugar en que siempre se reunían, me dijo que cuando regresara vendríamos los tres juntos.
–No cumplió su promesa – desvié mi mirada pero pude percibir que Naruto giro su rostro para verme.
–Sí que eres estúpido – me volvió a decir – dejaste ir a la chica que amas así nada más.
–Ella quería irse, yo no la hubiera detenido, es…
–Su sueño, lo sé. Aun sabiendo eso Sasuke, aun sabiendo que planeaba irse ¿Por qué no hiciste nada?
–Yo… – comencé a renegar pero él me interrumpió.
–No me vengas con que no te las olías – dijo mientras se levantaba y me miraba de frente – tu siempre estuviste a su lado, ¿o qué? ¿Sólo la mirabas y no escuchabas nada de lo que decía? Joder Sasuke, pudiste haberte largado con ella – gritó – la amas tanto como para haberlo hecho, pero pudo más tu puto orgullo.
– ¡Eso ya lo sé! – Dije exasperado – sé que pude haberme ido con ella, ¡lo sé! ¡Pero nunca creí que fuera a desafiar a sus padres!
– ¿Y tú no puedes? –Gritó – ¿Sabes al menos lo que le costó a ella? Dejó a sus padres, dejó la comodidad de su casa, dejó su país, a sus amigos, ¡te dejo a ti! ¿Crees que no le costó? – cada palabra era como un golpe, un duro golpe. Me sujeto por el cuello de la camisa mientras escupía sus palabras – ¡deja de actuar como la pobre víctima y muévete! – me soltó y caí al piso – A lo mejor te ganaras el desprecio de unos o malas caras, pero si no te arriesgas a lo que más quieres jamás llegaras a ningún lado. ¿Quieres seguir siendo el mismo mediocre de siempre?
– ¡Yo no soy ningún mediocre! – ataqué mientras me levantaba del suelo.
– ¡Entonces deja de comportarte como uno! – Y me volvió a dar en el orgullo.
Suspiró cansado y se volvió a sentar en el suelo. Resignado, derrotado y apaleado completamente me senté a lado de él.
–Es bueno que volvieras – murmuré
–Sí, es bueno volverte a sermonar – soltó con gracia.
– ¡No te pases idiota!
–Admítelo, tengo razón – dijo con toque triunfal – ¿Qué harás ahora?
–Seguirla.
– ¿Te vas? – Dijo emocionado –, por cierto – soltó con su típica cara de idiota – ¿A dónde se fue?
–Si serás idiota – regañé mientras le daba un golpe en la cabeza – ¡primero me regañas y no sabes mínimo a donde se fue!
– ¡Oye! ¡Deja de hacer eso! – chilló mientras se agarraba la cabeza.
–Francia… ella se fue a Francia – solté mientras veía el estanque melancólicamente –. Ayer discutí con mi padre, creo que la oveja negra de la familia ya salió a la luz.
–Tu padre te va correr – se burló mientras se rea de mí.
–Ya sé, pero no me importa, pediré mi cambio de facultad mañana, me quedaré un año aquí en Japón y después me iré a Francia.
–Sabes que cuentas con mi apoyo hermano – me dio un golpe en el hombro.
–Lo sé… – por cierto – ¿Qué vio tu novia en ti?
–No te metas con Hina–chan, ¡idiota!
–Nadie se mete con ella, solo quiero saber qué mierdas te vio, eres un completo imbécil.
–Si claro, al menos ella está conmigo… – golpe bajo – lo siento – se disculpó al verme.
–Descuida, creo que me lo tengo bien ganado.
–La verdad si – dijo otra vez triunfal.
–Y… ¿Por qué regresaste? – vi su mirada molesta – y antes de que te enojes… pensé que te quedarías allá bastante tiempo, después de lo de tu madre…
–Lo hablé con papá muchas veces, ahora está bien, claro que la idea de que regresaría aquí le dolía, además de vivir en la misma casa– sonrió tristemente, tomó una piedra del suelo y la lanzó hacia el estanque –, no le agradaba mucho. Tenía muchas ganas de venir, aquí estaba mi vida, claro no me arrepiento de haberme ido, conocí a Hinata y me ayudó muchísimo.
–Cuando partiste lo resentimos mucho…
–Y no perdieron el tiempo para unirse más – concluyó mientras se tumbaba al suelo – aun no me explico cómo no te diste cuenta.
– ¿Crees que se ponga en contacto? – la pregunta era más que fácil de responder.
–Tú deberías saber.
–Seguro lo hará con sus padres pero nosotros…
–Tal vez yo tenga la fortuna de recibir una postal –dijo con burla –, para ti no habrá nada.
–Gracias por lo que me toca – dije con sarcasmo.
Seguimos charlando un rato más acerca de cómo había pasado estos dos años en Sapporo y de cómo había conocido a Hinata… que por cierto hablando de ella, en cuanto la mencionó, se echó a correr para ver como estaba, mientras que yo me quedé solo.
Sin duda tendría mucho de qué hablar llegando a casa. El hijo sumiso desaparecería y la oveja negra saldría a la luz. Bienvenido al comienzo de tu infierno.
ºOº xDD Sasu-chan se revela!
Muchas gracias por sus lecturas y comentarios C: también agradezco a los que han puesto la historia en favoritos ^^
Desde el fondo de mi kokoro se los agardezco :p
buscame en FB como Seirit TP
Mata ne!
