Capitulo 4- Locura hereditaria.
A veces me pregunto como todo comenzó. Me pregunto que tipo de drogas consumí antes de pedirle que se casara conmigo y recuerdo que estaba perfectamente lucido en ese momento. Definitivamente necesito ir a un psiquiatra a tratar esos lapsos de locura. Están volviéndose cada vez más peligrosos. Decirle que viviéramos juntos, esta bien, pedirle que nos casáramos, también. Pero, ir a la casa de sus padres el día que ella le va a dar la noticia a su enorme familia, rabiosa y que me odia con todas sus fuerzas, es suicidio.
Me gustaría saber, porque la familia es tan importante para ella. Es decir, por mi, ahora estaríamos en Italia, casándonos en secreto en alguna antigua iglesia y principalmente, bien lejos de las manos mortales de sus hermanos. Pero no, ella tiene que ir y contarle y yo, completamente loco, me voy detrás, acabando con todas las posibilidades de cumplir 26 años con todas las partes de mi cuerpo completas y en sus respectivos sitios.
Ok, vamos a ser honestos. A mi realmente no me importa un comino ese cuento de la familia. Y no es que no tenga, puedo contar con un primo de segundo grado que vive en el sur de Francia y esa loca que a cada segundo esta cambiando el color de su cabello. ¡Eso es! Descubrí la razón de mi locura: La sangre Black que corre por mis venas. ¿Será un mal hereditario?
Pero volviendo a la cuestión familiar. Ginny tiene toda una tradición. Seis hermanos (ahora cinco) padres, abuelos, tíos... bla, bla, bla... ¿Pueden creer que es la primera mujer Weasley que nace en siglos? Definitivamente ella es especial.
Ahora mírenme: padres comensales, abuelos comensales, tíos comensales, un loco fugitivo de Azkaban padrino de Harry Potter y asesinado por la propia prima, una loca casada con un hombre lobo y yo. Definitivamente para sentirse orgulloso ¿o no?
Y siendo un autentico hijo único, mimado, egocéntrico y principalmente individual, como, por Merlín logro vivir con una mujer que deja su marca en todo lo que es mío? Ni siquiera yo se. Es enserio. Antes de empezar a vivir con ella era todo YO y la única cosa MIA que quedo después de que entro a mi vida fueron mis pensamientos y estoy seguro, falta poco para que también se adueñe de mi cabeza. Increíble. Antiguamente, era mi cama, después se volvió nuestra cama y ahora es su cama. Antes era MI vida, después NUESTRA vida y ahora mi vida es ELLA. Completamente.
"Falcons pierden de nuevo el Campeonato Nacional de Quidditch"
-Porquería de equipo, no se porque a un soy fanático de el...
Draco desvió la mirada del periódico hacia el reloj: nueve y media de la noche. En ese momento Ginny debía estar terminando de cenar y preparándose para darle la noticia a sus padres. Ella estaba súper nerviosa cuando salió de la casa, y aunque Draco había intentado calmarla, el no se sentía muy diferente. A cada instante venían a su mente imágenes de los Weasley intentando masacrarlo, estrangularlo y partirlo en pedazos. El ya estaba viendo a uno de los "cabeza roja" entrando por la puerta listo para acabar con su corta vida.
¡Ding Dong!
"¡Mierda!"
"Debe ser uno de ellos furioso"
¡Ding Dong!
Sin muchas ganas, Draco se levanto de la poltrona donde estaba sentando y fue abrirle la puerta al apurado visitante, pero no sin antes tomar su varita, solo por si necesitaba defenderse.
¡Ding Dong!
Se paro frente a la puerta, nervioso, sosteniendo la varita con fuerza. Ese tipo de aventuras definitivamente no eran para el, coraje y bravura son para los Griffindor.
¡Ding Dong! ¡Ding Dong! ¡Ding Dong!
Se paso la mano nerviosamente por el cabello y al fin extendio la mano para abrir la puerta. "Creo que les voy a pedir que sea rápido e indoloro...". Finalmente giró la perilla.
-¡Ah, eres tu!- los hombros de Draco bajaron, a medida que la tensión salia de su cuerpo. Dio la espalda y comenzo a caminar de nuevo hacia la sala.
-¿Esa es la manera de recibir a un amigo? ¿No voy a ganar ningun tipo de premio por haber usado la puerta esta vez?
-¡Ahorratelo, Zabine! No haces más que tu obligación al usar la puerta. Ya estaba cansada de que te aparecieras de la nada en mi escritorio y presenciaras alguna "escena".
-Por hablar en "escena" no interrumpi ninguna, ¿o si?- le pregunto, sentandose en el sofá, al lado de Liz que dormía.
-No, ella no esta en casa.
-¡Ahhh! ¿Peleearon de nuevo? ¿Cual fue el motivo esta vez? ¿Cuantas cucharas de azucar ponerle al te?
- No, no peleeamos, ella esta cenando en la Madriguera, dandole la noticia a su familia.
- Dejame ver si entendí: ¿Ella fue a contarle a TODA la familia que ustedes se van a casar?- Draco afirmo con un movimiento de cabeza.- Adios socio querido, fue un placer conocerte, puedes irte para las profundidades del infierno tranquilo, voy a cuidar muy bien de la empresa...- el moreno le extendio una mano, intentando, en vano, esconder la sonrisa burlona.
-Ah, ah, ah, muy gracioso Blaise. Es bueno ver como mi amigo logra animarme y tranquilizarme. No se te vaya olvidar recordarle a Ginny que quiero un ataud negro.- le respondio sarcastico.- Al final de cuentas, además de venir a molestarme y acabar totalmente con el resto de buen humor que tenía, ¿que viniste hacer aquí?
-¿Qué más podría ser caro amigo?- Blaise se levanto del sofá.- Al principio vine a visitarlos, pero como Ginny no esta, ¿que tal una 'noche de farra', hein? ¿Como antiguamente?
Draco lo miro, sonriendo. Solo Blaise podía hacerlo reír con la perspectiva de su inminente muerte.
-¿Noche de farra? ¿como aquella en la que fuimos a un bar y te ahogaste en tequila, y si no fuera por mi, habrías despertado al lado de un travesti?
Blaise cambio de expresión, pasando una mano por su rostro.
-¿Nunca lo vas a olvidar? ¡Sabes que se parecia mucho a una mujer!
-¡Claro! Pero creo que la presencia de sangre en tu alcohol no te dejo ver la baraba y los pelos en las piernas...- Draco ahora caracajeaba.
-¿Cambiemos de asunto? Estaba pensando, si sobrevives hoy, puedo ir organizando la despedida de soltero, ¿no?
-¡Dios! ¿Cuando vas a salir de la pubertad? ¿Ya notaste que 99 de las cosas en que piensas, cuando lo haces, es sexo? Eso es una enfermedad ¿sabias?
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El aroma de comida casera invadia la Toca y la nariz de sus ocupantes. Era otra cena de domingo que Molly Weasley insistia en hacer sola, apesar de las protestas de la hija y nuera 'tuerta' que era como llamaban a Luna. Hermione estaba totalmente fuera de cuestión, ya que la barriga de nueve meses mal le permitia estar de pie.
-¡Fuera, las dos!¡Donde se vió, mi vida entera lo he hecho, no va hacer ahora que voy a dejar de preparar la cena de mis queridos!- Molly golpeaba las manos y empujaba a las dos jovenes hacia la sala, bien lejos de su adorada cocina.
Ginny y Luna entraron a la sala riendo, pero luego pararon al ver a Alex muy entretenido con la cabeza en la barriga de Mione. Al ver a Ginny, el niño inmediatamente se levanto y fue corriendo hacia los brazos de la pelirroja.
-¡Tía Ginny!
-Hola, querido. ¿Como estas? ¿Ansioso? Las clases comienzan la proxima semana...- ella luchaba para seguir cargando al chico pero se rindio sentandose en el sofa al lado de Mione y Luna.
-¡Mucho, no veo la hora de pasar el día entero contigo!
-¡Dios, GinnY!- Hermione exclamo al ver la mano derecha de la chica jugando con el cabello rubio de Alex.- ¡Que anillo tan lindo! No me digas que...
-¡Ah, diablos!- Ginny susurro y rapidamente se quito el anillo.- ¡Habla bajo!
-¡No puedo creerlo! ¿Cuando te lo propuso? – le pregunto Luna ansiosa.
-¿Les vas a contar hoy?- pregunto Mione al mismo tiempo.
-Tranquilas. El me lo pidio el día de mi cumpleaños y si, planeo decirles hoy.
-¡Ah, lo sabia! Sabia que la gatita era solo para esconderlo, despues te daría este lindo anillo.- Comento Luna, examinandolo.
-¿Pedir que?- les pregunto Alex confundido.
-El solo me dio el anillo ayer. Creo que la proposición no fue una cosa demasiado planeada...
-¿Como te lo pregunto? No fue nada estupido como lo que hizo Ron ¿ o si?- ahora era Mione que admiraba el anillo.
-Ah, me parecio muy romantico que Ron gritara en pleno Callejón Diagon '¡Mione casate conmigo!'- dijo Luna.
-Definitivamente ustedes no conocen a Draco. Nunca haría ese tipo de declaración en publico. Me desperto a las tres de la mañana para preguntarme. Hasta crei que estaba hablando solo...
-¡Que ternura!- las dos suspiraron.
-¿Que? ¿Quien es lindo? Ustedes son muy raras, le voy a pedir al tío Jorge que me enseñe a usar las nuevas bombas de estiercol.- Diciendo eso, Alex se bajo de las piernas de Ginny y salió por la puerta.
Mirando al niño irse, Mione dijo, ahora en un tono más bajo:
-Sabes que van a tener un ataque ¿cierto? Ni quiero imaginarme como va a reaccionar Ron.
-Tengo miedo de la gente, miedo de que ellos no lo acepten. Y Draco, apesar de no demostrarlo, esta totalmente apavorado.
-Si yo estuviera en su lugar, ya habría pedido mi ataud...- dijo Luna, riendose y colocandole una mano sobre el hombro a Ginny, en señal de apoyo.
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-Jaque-mate.- dijo Draco lentamente extendiendo la mano hacia Blaise.- !Estoy esperando que pages la apuesta!
-No, vamos a calentar un poquito este juego. Me distraiste, por eso perdi. Otro juego. – Blaise contesto mientras arreglaba el tablero nuevamente.
-¿Cúal va a ser la apuesta ahora?
Blaise le dio la espalda, buscando algo en el bolsillo interno del saco. Despues, coloco sobre la mesa un llavero de metal con dos llaves.
-¿Quieres calentar el juego apostando un llavero? No, no, prefiero los mil galeones de antes.-le dijo empujando el llavero.
-¡No es un simple llavero, anormal! ¡Son las llaves de mi más nueva adquisición: una Kawazaki! ¡Tienes que verla, es un espectaculo!
-Negativo. Además de que no me gustan las motos no tengo una para apostar.
-Apuesta a Hector.- completo simplemente el moreno.
-Ah, ah, ah, Blaise, últimamente estas tan gracioso... ¿Estas loco? ¿No voy apostar a mi mejor caballo?
-¿Por qué no? ¿Crees que no vas a ganar señor soy-un-experto-en-ajedrez?
-No voy a caer tan fácil Blaise. No voy apostar mi caballo de 500.000 mil galeones en un estupido juego de ajedrez. Al contrario tuyo no me envician los juegos y aun no he bebido hoy.
-Tienes miedo.- confirmo Blaise convencido.
-Bah, no quiero jugar más.- dijo cerrando la conversación y miro su reloj comentando.- Diez y media y ella aun no da ni señales de vida...
-¿Potter esta allá?
-Claro que si. Pero al final de cuentas, eso qué tiene que ver con que ella se este demorando.- pregunto irritado.
-Nada.- le dijo inocentemente.- Pero sabes que a Ginny le gustaba el cuatro ojos...
-Aunque ignorará el hecho de que onfio plenamente en Ginny, no puedo olvidar que Potter esta casado.
-¿Y? Kathlen Winston lo era cuando salia conmigo...
El rubio castañeo los dientes, lanzandole una mirada mortal a su amigo.
-Estoy bromeando. ¡Sabes que me encanta irritarte!- le dijo sonriendo.
-Sinceramente aun me pregunto porque no te he matado...
-!Porque soy tu abogado y socio perfecto¡
-¡No eres único idiota!
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-Y le dije a Dino: Esas son mejores que las bombas de estiercol tradicionles, el olor se queda impregnado por días...- decía Fred animado.
-Pero no las quizo, dijo que preferia las antiguas. La gente con miedo de inovar...- comnpleto Jorge.
-Por hablar en Dino, ¿saben quien se va a casar? ¡Simas! El y Parvati por fin se arreglaron.- Ron comento, tomando un poco de cerveza.
-Que coincidencia, ¿No, Ginny?- dijo Luna sin pensar, colocandose la mano en la boca inmediatamente después, al ver la mirada de su amiga.
En ese momento, la mesa quedo en un terrible silencio, todos pararon de comer y miraron a Ginny, con excepción de Alex que parecía muy ocupado luchando con un pedazo de carne.
-¿Coincidencia por qué Ginny?- pregunto lentamente Charles. A su lado Bill daba sonreía. "Sabia que no debí dejar a Draco conversando solo con Bill" Ginny se culpo mentalmente.
-Errr... bien...- intento explicar.
-¡Ah, no! ¡No lo digas! ¡Por favor no lo digas!- Ron abrio los ojos, colocandose inmediatamente rojo.
Toda la familia Weasley parecía atonita. Los gemelos tenían expresiones identicas: ojos y bocas muy abiertos. Charles fruncio las cejas, pensativo. Molly tenía una expresión de confundida y Arthur estaba serio. Ron parecía un toro furioso. Bufando y dandole pataditas a la mesa. Harry tenía cara de asco y miraba interrogante a Ginny. Los únicos que no parecían sorprendidos, además de Luna y Hermione, eran Alex y Bill.
Ginny miro a su hermano más viejo, pidiendo socorro. El apenas le sonrío. Después su mirada paso por Luna que se sentía muy culpable y en seguida a Hermione, que intentaba calmar a Ron susurrandole cosas. Y Alex, por más increible que sea, parecía sinceramente feliz por ella.
-Por favor... digan algo...- Ella gimio, queriendo terminar con el silencio mordaz que envolvia el ambiente.
Y su pedido fue aceptado. Al decir eso, Ginny había prendido la caja de sonido de la familia Weasley, pues todos comenzaron a hablar al mismo tiempo. Pero la voz de Ron sobresalia entre todas gritaba y golpeaba la mesa con los puños cerrados.
-¡Voy a matar a ese desgraciado! ¡Lo voy a desquartizar!
-Sinceramente Ron, no se para que todo este escandalo.- Bill decia calma y pausadamente.- Todos sabiamos que tarde o temprano eso sucederia...
-¡No lo puedo creer! Ese tipo, cretino, mujeriego...- grito Ron aun más alto, haciendo que Hermione se levantará de la silla y tomará su mano, pidiendole que se calmara.
-¿Por qué hablas así, el se quiere casar con Ginny?- Bill ahora también estaba de pie.
-¿Por qué lo defiendes Bill?- se podian ver claramente las arterias pulsando en el cuello de Ron.
-No estoy defendiendolo, Ron, estoy defendiendo a nuestra hermana. Creo que ella ya esta bien grandecita como para diferenciar que es lo bueno y lo malo.
-El tiene razón Ron. Cuando Ginny dijo que se iba a vivir con el, no importo todos los ataques que te dieron, ella se fue de la misma manera.
Los gemelos parecian concordar con Bill, balanceando la cabeza. Jorge tenia una expresión pensativa, miro a Fred y pareciendo transmitirle un pensamiento, sonrieron maldadosamente al mismo tiempo.
-Piensalo Fred, en los beneficios de tener un cuñado rico como Malfoy, el tiene muchas influencias...- Jorge le coloco la mano en el hombro.
-Si... ya lo puedo visualizar... Genialidades Weasley por toda Europa...- Fred hizo un gesto con la mano en el aire.
Ignorando los hermanos, Ginny le presto atención a sus padres, Arthur aun miraba pensativo y Molly sostenia su mano. Ella estaba a punto de llorar.
-¿Mamá? ¿Papá? ¿Estan bien?
-Estamos bien hija.- Molly se seco las lagrimas con una servilleta.- Es sólo que, hace tan poco tiempo eras una niña...- ella ahora sollozaba y las lagrimas caian libremente.
-Calma Molly, sabiamos que sucederia tarde o temprano, paso con todos los chicos, ya era hora de que le pasara a Ginny.- mientras decia eso, Arthur le acariciaba la espalda a su esposa, intentando calmarla.- Y estoy seguro que Malfoy no seria tan estúpido como para lastimarla, querida.- dijo, mirando a su hija.
Ella afirmo con la cabeza, para en seguida escuchar otro grito de Ron:
-¡No puedo creer que esten de acuerdo con esta locura! ¡Es Malfoy! – Ron empujo su silla, con violencia, iba a retirarse de la sala, cuando Hermione tomo su brazo con fuerza.
-Ron, la bolsa...- gimio.
-¡Que bolsa Mione, vamos! ¡No traje ninguna bolsa!
-La bolsa... rompi... el bebe... va a nacer... ahora...- grito, sintiendo las primeras contracciones.
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Miro el reloj de nuevo. Once de la noche y ni una sola señal de Ginny. Talvez sus hermanos no aceptaron bien la noticia y la encerraron en el sotano.
-¡Haz el favor de dejar de mirar ese maldito reloj cada cinco segundos! ¡No va huir!- le dijo Blaise tamborileando los dedos en la mesa. –Sabes, a veces me pongo pensar, ¿Que sucedio con el 'Dragón Slytherin' que eras?
-Hizo algo que necesitas hacer urgentemente: crecio. Sabes salio de la adolescencia, se volvio un adulto... las personas acostumbran hacerlo.
-Si crecio, pareces más una lagartiga. ¿Será que si te cortas el brazo seguira moviendose? ¿Crecera de nuevo? – Blaise pregunto pensativo.
Draco sólo lo ignoro y miro de nuevo el reloj. Si ella no le daba ninguna notica, el encontraria una forma de saber que estaba pasando.
-¿Por qué no te apareces allá y acabas con esto de una vez?
-Ah, claro. ¿Y vas a ir después con una pala a recoger mis restos mortales?
-Ve en el carro.
-Y darles la oportunidad de que me atropellen, y se queden con mi carro.
-¿Flu?
-Sabes que odio el Flu. Además de que quedas todo sucio te, mareas.- Draco dijo, recostandose nuevamente en la silla y bufo irritado.
De repente, los ojos de Draco se abrieron, al enfocar un objeto. Blaise, acompaño su mirada, dando una sonrisa maliciosa, la misma que estaba en el rostro de Draco. Probablemente nunca había estado tan feliz de ver un objeto muggle en su vida.
El rubio se levanto de la silla, yendo en dirección de la mesa del telefono, seguido por Blaise. Los dos pararon en frente de la mesa, mirando el objeto pensativos, hasta que Blaise quebró el silencio:
-¿Sabes usarlo?
-Errr, no... si... más o menos...- "Diablos, sabia que debia ponerle más atención a Ginny cuando intento enseñarme" pensó, recordando el día en que se mudaron al apartamento y en lugar de dejarla explicarle como el maldito aparato funcionaba, la persuadia a probar la cama.
-No debe ser dificil, todos los Weasley lo saben usar. Dejame ver, primero ella toma esto y se lo coloca en la oreja.-Draco tomo el telefono, acercandolo a su oreja, solo que al contrario, con el lado por el que se escucha en la boca.
-¡No retardado, es al contrario!- Blaise giro el telefono con violencia.-Ahora apretas el numero de la otra persona...- apunto las teclas.
Draco miro abobado a su amigo.
-¿Desde cuando sabes usar tan bien un telofeno?
-¡Se dice: T-E-L-E-F-O-N-O!- deletreo.- Sabes, aprendi a usar muchas cosas muggles cuando estaba con Aly, ¿o Jennifer? No se, solo se que se puede ordenar hasta comida con una cosa de esas, es espantoso.
-Blaise y sus amores. Bueno, vamos a lo que nos interesa: ¿Cuál es el número de la casa de los Weasley?- pregunto Draco, levantando una ceja.
-¿Si tu que eres el novio de la pelirroja no lo sabe, como lo voy a saber yo?
Se paso la mano por el rostro nervioso, aun sosteniendo el telefono. Y entonces recordo que en la gaveta de la mesa había un cuaderno con varios números telefonicos. El maldito número de la Madriguera debia estar allí.
Después de revisar la agenda, Draco finalmente encontro la pagina donde estaba el telefono con la pequeña letra de Ginny. Intento leerlo varias veces, recordando que sus gafas estaban encima de la mesa del escritorio.
-¿Qué paso cieguito? ¿No puedes leerlo? Cuando la vejez va llegando es algo triste...- Balise tomo el cuaderno de la mano del rubio, dictandole el numero.
-¿Estas seguro que era ese? Sólo escucho un tu... tu...- pregunto Draco incierto.
-Alo.- alguien había respondido al otro lado de la linea.
Draco salto, abriendo los ojos. Calmandose, finalmente intento decir alguna cosa.
-¡Ei!
-¿Quien es?- la otra persona pregunto.
-¿Quien es?- repitio Draco.
-¿Malfoy?
-¡Imposible, yo soy Malfoy!- el rubio se exaspero.
-¿Qué quieres Malfoy?- la voz pregunto de nuevo.
-¿Es la casa de los Weasley?
La persona en el otro lado de la linea solto una carcajada leve.
-Obvio.- la persona dijo, y en ese instante, Draco escucho un 'Ahhhhhhhhhhh'.
-¿Que fue eso?- pregunto, ese grito realmente lo había asustado.
-Fue Mione. Di lo que quieres, Malfoy, no tengo toda la noche.
-¿Qué le estan haciendo? ¿Torturardola con crucio?
-No, ella esta, hum... dando a luz.- se escucho otro grito.
-¿Y Ginny?
-Esta con ella. Creo que esta muy ocupada. Escucha Malfoy, si no tienes nada importante que decir, chao.- colgaron el telefono.
El se quedo unos segundos con el telefono en la oreja, medio abobado, escuchando el "tu, tu, tu" del aparato. Necesitaba organizar sus pensamientos. Finalmente colgo el telefono y miro a Blaise, que caminaba hacia una poltrona frente al escritorio de Draco.
-¿Y?- le pregunto.
-Granger esta dando a luz.- Blaise puso una expresión de asco.- Y Ginny esta con ella, no se, creo que ayudando. Sólo se que no creo que les haya contado sobre nuestro compromido.- dijo, sonriendo y tomando su saco de la silla.
-¿Por qué crees eso?
-Porque hable con uno de sus hermanos por el telofeno, telefono, como sea. Lo que importa es que no me amenazo de muerte, no dijo siquiera que me estrangularia.- sonrio de nuevo colocandose el saco.- ¿Vamos?
-¿Qué? ¿Cómo así "vamos"? ¿Decidiste que una noche de juerga no te haria mal?
-Claro que no idiota. Vamos a la casa.
Blaise carcajeo, cruzando los brazos recostandose en la silla.
-¿Qué quieres decir con 'nosotros'? ¿Acaso tengo cara de Crabble o Goyle? ¡No soy tu guarda espalda!
-¿Y? Vienes conmigo, aunque sea para reconocer mi cadaver después.
-Me debes una.- el moreno se levanto de la silla, arreglandose el traje gris.
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El clima en la sala de la Madriguera sólo podía ser traducido en una palabra: ansiedad. En el cuarto más cercano estaban Hermione, Ginny, Molly, Luna y una partera encerradas. Sólo se escuchaban los gritos esporádicos de Hermione. Ron andaba de un lado hacia el otro, con las orejas más rojas que nunca.
-¿Quién era?- pregunto Charles, al ver a Fred colgar el teléfono.
-Malfoy. Increíble el trabajo de adiestramiento de Ginny, le enseño a usar el teléfono, dar la patita, hacer sus necesidades en el sitio correcto...
-Si te oye diciendo eso...- Bill comenzó a hablar, pero fue silenciado por un lloro alto y estridente, de bebe. Inmediatamente Ron paró de caminar, mirando asustado a sus hermanos y a su padre abriendo una gran sonrisa.
-¡Nació! ¡Nació! ¡Nació!- gritaba, mientras corría para abrazarlo. Pero todas las cabezas se giraron hacia la puerta del cuarto, cuando esta se abrió. Luna salió, sonriendo y abrazo a Ron, diciéndole que entrara.
Al entrar al cuarto, la primera cosa que Ron vio fue a Hermione en la cama su madre al lado. Después vio a Ginny caminando hacia el, con un pequeño bultito en las manos. Ella se acercó, colocando el bebe en sus brazos.
-Mira Ron, tiene las orejas rojas como las tuyas...- la pelirroja le dijo, organizando el pequeño en sus brazos.
El bebe tenia las orejas rojas iguales a las de su padre y un copete dorado. Ron sonreía, maravillado al mirar a su hijo y fue caminando hasta la cama, cargándolo de manera un poco desastrosa. Molly le dio un beso en la mejilla y salió del cuarto, seguida por Ginny y la partera, dejando la pequeña familia a solas.
Draco paro el auto, en el lugar que siempre usaba, a una distancia prudencial de la Madriguera. Aun con las manos en el volante, cerro los ojos, respirando hondo y enseguida lo golpeo con la cabeza. Varias veces.
-A pesar de que me encante observarte auto flagelándote, ¿ Creo que no fue para eso que vinimos aquí? – Blaise comento, haciendo que Draco parara y lo mirara.
-Cierto.- Draco se soltó el cinturón de seguridad, abrió la puerta y salió del auto. Después de un tiempo abrió la puerta nuevamente, colocando la cabeza dentro.
-¡Vamos Zabini!
-¿Qué? ¿Quieres que entre al matadero contigo? ¡Estas loco! -el moreno balanceo la cabeza negativamente y comenzó a buscar una estación de música en el radio del carro.
-Si no vas conmigo le cuento a Michelle que eres el mayor mujeriego que conozco. Y quiero ver si luego logras convencerla de cenar contigo.- al decir eso, cerró con fuerza la puerta del carro.
-¡Eso chantaje! ¡Ella esta apunto de aceptar!- grito Blaise irritado, también cerrando con fuerza la puerta.
-Soy un Slytherin, ¿qué esperabas? – Draco empezó a caminar hacia la puerta respirando hondo.
Se podían escuchar algunas voces, pero no lograba distinguir ninguna. Levanto la mano, y golpeo dos veces la puerta de madera después miro hacia tras, buscando a Blaise, que estaba escondido estratégicamente por una sombra. Pero no tuvo tiempo de hacer ningún comentario. Un instante estaba abriendo la boca y en el otro estaba siendo preso contra la pared, dos enormes manos apretando su cuello.
-¡Chicos, miren lo que encontré!- grito Jorge, llamando la atención de los otros ocupantes de la casa.
Probablemente los ojos de Draco nunca se habían abierto tanto como en ese momento. "Mierda Blaise, aparece desgraciado" pedía mentalmente, ya que era inviable pronunciar cualquier cosa. Atrás del gemelo que lo estaba estrangulando, aparecieron otras dos cabezas rojizas y agradeció porque Ron no había aparecido aun.
Los otros dos Weasley fueron acercándose, como lobos aproximándose de su presa. O leones, no importa, el punto es que lo miraban como si fuera un pedazo de carne que debía ser cortada en pedacitos.
-Err... humm... creo que no deberían matarlo aun...- Blaise surgió, hablando medio nervioso, con las manos levantadas. "¡Ah, Gracias a Merlín!" Draco nunca había estado tan contento al oírlo en toda su vida.
-¿Y por qué no?- preguntó Charles, cruzando los brazos y caminando amenazadoramente hacia el.
-¡Por que aun no se si me dejo el Ferrari a mi en su testamento! ¿Por qué más sería? – contesto, como si fuera la cosa más obvia del mundo.
Los tres pelirrojos lo ignoraron, mientras Draco le lanzaba una mirada asesina.
-Entonces es verdad que le pediste a nuestra hermana que se casara contigo...- comenzó Jorge.
-¿Cuáles son tus intenciones con ella?- Completo Fred.
-¿No creías que ibas a salir vivo de aquí?- esa vez fue Charles.
En ese momento Draco no sabia que hacer. "Necesito un milagro. Si, necesito que un ángel baje a la tierra y me rescate" rogó y por más increíble que parezca, Dios parecía haber atendido sus plegarias.
-¡Suéltenlo ya!- Ginny apareció furiosa en la puerta, corriendo en dirección de sus hermanos. -¡Que cosa más infantil!¡Hasta parece que estuvieran aun en Hogwarts!
Inmediatamente después de que lo soltó, Draco busco aire, agachándose con una mano en la rodilla y la otra en la garganta. Sintió la mano de Ginny acariciarle el cabello y entonces levanto el rostro mirándola.
-¿Qué haces aquí?- le pregunto.
-Llame, y escuche unos gritos. No te pasaron y hummm... estaba preocupado.
-¡¿Usaste el teléfono?!- Ginny sonrió y lo abrazo.
-Yo lo ayude.- dijo Blaise animado, saliendo nuevamente de las sombras. Ginny le sonrió al moreno, y luego volvió la atención hacia su novio.
-Gran cosa que use el teléfono. ¡Yo lo hago desde pequeño!- un Fred celoso se giro y entró a la casa, seguido por los otros.
Draco observo los tres hombres salir y después se giro hacia Blaise y vocifero.
