Promesa
Capítulo IV
"¡El sábado veré a Maki-chan!" Dijo victorioso Toudou a dos de sus compañeros de tercer año de Hakogaku después de terminadas las prácticas. Arakita no acotó nada debido a que se encontraba tomando Bepsi en ese momento y Shinkai Hayato tampoco ya que comía una barrita de cereal, cuando este observó que esperaba una respuesta se apresuró a terminar de comer.
"Te deseo que te vaya muy bien en tu cita" habló finalmente, su voz tan amable como siempre.
Shinkai era una pieza fundamental de Hakogaku el cual Toudou le tenía mucho aprecio, era una pena que siempre se juntara con Arakita, reflexionó. El joven era de gran contextura física y constantemente se encontraba comiendo barras enérgicas.
"El dormilón te busca" Mencionó por primera vez Arakita mientras señalaba a Manami que ingresaba al club, el joven miraba de un lado a otro posiblemente buscándolo.
"Sangaku" Lo llamó Jinpachi mientras se levantaba del banco y se despedía de sus compañeros.
"¡Toudou-san!" Exclamó de alegría al verlo, "¿Cómo le fue hoy en su práctica?" Preguntó curioso al ver que se hallaba con una toalla sobre su cuello para cubrir su sudor.
"¡Excelente! Fui el que más entrené de todos" dijo orgullosamente. "Si viniste a buscar una confirmación, la semana que viene iremos definitivamente a la zona montañosa" agregó pensando que quizás era lo que kouhai quería saber.
Ante la mención de colinas la sonrisa de Manami creció más, "¡Muchas gracias!"
"Si me disculpas tengo que ayudar a mis compañeros a ordenar, nos vemos mañana Sangaku" decía mientras empezaba a dirigirse hacia Arakita y Shinkai que ya se encontraban ordenando.
"¡Espere!" Alzando su tono voz agarró uno de los brazos de Jinpachi, este se detuvo preguntándose que otra consulta tendría, "Gracias por ser tan bueno conmigo Toudou-san" añadió lleno de alegría y luego liberó el brazo.
"¡Un placer!" Dijo brindándole una sonrisa y esta vez mientras Toudou se dirigía a ordenar, Manami caminaba hacia la salida silbando una melodía que no conocía.
"No sabía que se llevaban tan bien ustedes dos" comentó Shinkai cuando se encontraban los tres juntos.
"Pfff" refunfuñó Yasutomo buscando una escoba para barrer las hojas, "Manami cada día me parece más raro"
"No critiquen a mi kouhai" replicó al momento y lleno de orgullo dijo, "¡Nunca se cansa de admirarme!"
Shinkai y Arakita intercambiaron miradas comenzando a reírse, "¡Yo también lo admiro, Toudou-sabelo-todo-san!" habló Yasutomo en tono burlón.
Entre burlas por parte de Arakita, risas de Shinkai y protestas de Toudou la limpieza y ordenamiento del club fueron terminados.
A la salida cada uno emprendió su camino de regreso a sus respectivos hogares. Antes de subirse a su bicicleta para encaminarse a su casa le pareció ver a alguien aproximándose, para su sorpresa se trataba de Manami.
"¡¿M-manami?!" Gritó por el susto que el otro le había causado por aparecer repentinamente, "¿Qué haces aquí todavía?"
Solamente respondió "Quería verlo", luego su rostro cambió a uno con gran preocupación, sus ojos se dirigían a una de sus brazos, Jinpachi siguió la dirección de su mirada y en su brazo derecho encontró con que tenía su codo raspado.
"Ah, ¿Mirabas eso?"
Manami asintió lentamente.
Empezó a recapitular su día y probablemente se haya lastimado cuando limpiaba el club, en un momento se había tropezado con una de las paredes mientras ayudaba a Arakita a barrer.
"Fue un accidente mientras estaba en el club, no es nada" le explicó a su kouhai, el cual seguía alarmado. Sin previo aviso Sangaku empezó a tocar la herida con una de sus manos. "¿Q-qué?" Llegó a pronunciar Toudou, al instante se alejó unos centímetros de el.
"Toudou-san..." dijo mientras seguía observando su brazo.
"¿Acaso le tienes impresión a la sangre?" Eso explicaría el alboroto provocado, razonó Toudou.
"Puede ser" respondió después de un rato, "Si usted dice que se encuentra bien..." Retiró la vista de la herida y su preocupación se fue desvaneciendo, "¡Qué alivio!" suspiró "¡Nos vemos mañana!" terminó diciendo y de esta forma la conversación concluyó y Manami se fue por el lado contrario saludándolo con una pequeña sonrisa.
En busca de opiniones, antes de cenar le contó a su hermana lo sucedido en el día de hoy y también lo que Yasutomo le contó sobre la salud del joven en su pasado.
Ella dio su opinión inmediatamente "¡Nunca escuché de algo tan extraño! Tu kouhai es un gran misterio, ¿Qué te parece si hablas con el francamente?" Sugirió, "Preguntarle el porqué de sus acciones"
"Estás en lo cierto" La única forma de resolver sus dudas era en ir a la fuente. Debía buscar a Manami y preguntarle directamente sin saber lo que estaba por provocar.
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No prestó atención a sus clases de inglés ni tampoco a las de literatura, gastó toda su concentración en pensar como llevar adelante su charla con su kouhai y a la vez no veía la hora de que fuese el día de mañana para su cita con Yuusuke ya habiendo ideado que sitios mostrarle en el transcurso de su visita. La charla que tuvieron la semana pasada fue en el patio en este mismo horario, al mediodía en la hora del almuerzo, en un comienzo dudó entre si ir al aula de Manami o dirigirse al patio directamente, optó la segunda opción.
Su deducción fue cierta, el joven se encontraba en el mismo lugar en que se habían encontrado la semana pasada, dormía pacíficamente en el césped y abrazaba a su mochila como si se tratase de un peluche, ya casi finalizaba el recreo por lo tanto Sangaku a simple vista era el único que se encontraba allí, parecía pasar desapercibido por el lugar.
"Sangaku" Lo llamó elevando su voz acercándose a el, "Tenemos que hablar" sentenció.
Increíblemente el joven reaccionó y poco a poco abría sus ojos, despegándose de su mochila empezó a bostezar.
"¿Q-qué ocurree T-toudou-saann?" Llegó a decir entre bostezos, escuchó apenas lo que Jinpachi le decía antes. Cuando ya empezaba a entrar en razón, le ofreció su mano a su kouhai para ayudar a levantarse, Manami tomó la misma y ya se encontraba enfrente de el esperando a que el otro comience a hablar.
"¡Hay actitudes tuyas que a pesar de tratarse de mi, la Sleeping Beauty, no puedo entender!" dijo señalándolo dramáticamente hasta el punto de que la situación se tornaba graciosa. "Sé honesto conmigo, Sangaku" añadió mientras dejaba de señalarlo y se cruzaba de brazos "¿Acaso no soy tu kouhai?" Preguntó sonando exageradamente decepcionado.
"¿Su herida cómo esta Toudou-san?" Preguntó después de unos segundos de escuchar el discurso de su senpai luciendo preocupado.
"¡Ah cierto mi herida!" Exclamó en sorpresa, se había olvidado completamente de su raspadura, al ver su codo observó que estaba cicatrizando, "Está mejor por suerte" respondió con una sonrisa "Un momento... ¡No me cambies de tema!" Empezó a gritar, el joven estalló a carcajadas sabiendo que el otro había caído en su engaño.
"¿Quiere que sea franco con usted?" Hizo otra pregunta Sangaku, su compañero de tercer año asentía.
Nunca Jinpachi esperó semejante respuesta y menos lo que le aconteció.
El joven de primer año acortó la distancia que los separaba y con una de sus manos empezó a tocar delicadamente su codo donde se encontraba su herida, "¿S-Sangaku?" Lo llamó, en respuesta Manami retiró la mano del brazo para ponerla en su mejilla.
"Tienes un lindo rostro" pronunció en su tono de voz alegre de siempre, sin embargo su mirada por extrañas razones le provocaba cierto temor, sus ojos eran de un azul oscuro y la intensidad de esos ojos provocaban que Toudou desviase su mirada.
"¡¿Q-qué crees que estás haciendo?!" Reaccionó quitando la mano de Sangaku bruscamente.
No hubo respuesta, ya no quedaba rastro de la sonrisa que su kouhai presentaba minutos atrás. En cuestión de segundos se encontraban a cortos centímetros de distancia. Sentía un leve cosquilleo en su cintura, al observar esa área estaba la otra mano de Manami deslizando sus dedos, el joven se agachó un poco y ya con ambas manos empezó a recorrer los muslos de sus piernas. "Eres hermoso" agregó, su voz sonaba sucia y sino estaría viendo al joven, le hubiese costado reconocer de quien se trataba esa voz. Paralizado sin siquiera pensar en que como poder reaccionar, de repente le dominó el temor de que quizás alguien los estaría viendo. Empujó al joven rápidamente, casi provocando por un momento que este cayera en el césped y a paso elevado se retiró del patio.
Antes de volver a sus clases pasó por el baño, al verse en el espejo observó lo colorado de sus mejillas, también su pelo estaba despeinado, miró su cintura y recordando las manos de su kouhai en ella suspiró en profunda irritación. La charla no terminó como el lo había esperado. Manami cada vez era más extraño para los ojos de Toudou.
