CAPITULO 4 LA SOLUCIÓN MUERTA.
Tuve muchas dificultades para seguir esta historia, estaba pensando la mejor forma de armar los capítulos. Al final me ha salido esto… Espero y les guste. Ya que esto será demasiado oscuro…
"El día en que todo comenzó, era tan perfecto que casi parecía imposible que fuera ultrajado.
Pero su corazón, devorado por la ambición y la envidia no lo noto…
Estaba ciego a mi realidad sobre este mundo. Ellos no entenderían la complejidad del destino.
La frialdad de mi cuerpo me lo dijo a gritos, yo no lo escuché, deseaba en silencio que el curso de las cosas siguiera con los tics del reloj.
Los corazones no lo notaron… me han desterrado de mi dinastía, de mi mundo.
El sueño que algún día debió hacerse realidad, se convirtió en un susurro… uno que el viento te ha arrebatado. Mientras camino por este frágil sendero de repetición."
Cerró la libreta, solo para contemplar el hermoso día… era como cualquier fin de semana de una primavera. Exquisito y cálido…
-¿Cuánto tiempo….?- preguntó metiendo sus manos a los bolsillos de su chamarra, a pesar de la tibieza de los rayos del sol… tenía frío…
-¿cuánto tiempo he esperado aquí?
Vanitas llegó arrastrando los pies directo al comedor, donde un montón de sirvientas decoraban con manjares apetitosos, sin embargo, el hombre apenas los probaba, estaba ocupado poniéndose su saco y ordenando los papeles de su portafolios.
-Buenos días, papá de Vanitas.- la chica había aparecido detrás de su novio, sentándose apresuradamente en una mesa para comenzar a desayunar, ya se había vuelto una costumbre, a pesar de que Vanitas le había advertido varias veces que no quería verla a horas tan tempranas.
-Hay una reunión de último minuto en el trabajo. Me voy.- contestó el hombre, salió todo atareado de papeleo mientras discutía con alguien en su celular. Nada raro.
Vanitas siguió con la mirada a su novia, ella también estaba terminando de comer y se arreglaba el cabello frente al espejo de la puerta.
-¿A dónde vas?- le preguntó extrañado con su actitud, tenía una rara sonrisa en su cara y no paraba de untarse brillo en los labios.
-Tengo un compromiso.- le contestó, a pesar de la mirada no muy contenta de el.
-¿Compromiso con quién?
-¡Mis amigas!
-Yo puedo llevarte.
-No, está bien, iré yo sola. No está lejos.
-Pero…
-¡Se hace tarde! Nos vemos mañana, ¡te quiero!
Vanitas la miró irse apresurada directo a la salida, casi estaba por soltar un suspiro cuando ella regresó corriendo, buscó con la mirada desesperada y se lanzó a la libreta descolorida que estaba en la silla, abrazándola como si se tratara del tesoro más valioso de toda la casa
-¿Qué pasa contigo?- se molestó Vanitas, ya era suficiente con saber que su novia tenía un compromiso de fin de semana, se suponía que esos eran los días en que ellos se la pasaban juntos…
-¡Olvide mi libro!- le guiñó el ojo despidiéndose. Pero había algo raro en esa libreta, el recordaba haberla visto en otra parte, ¿dónde?
El de cabello oscuro estaba por volver a detenerla, solo para insistirle en llevarla, pero por una extraña razón desistió… las palabras se le fueron de la boca y se quedó en blanco. Seguía la maldita duda de la libreta en su cabeza.
-Nos vemos mañana.- salió dejando a un mortificado Vanitas bajo el cuidado de cientos y sofocantes sirvientes.
Como a la media hora se encerró en su habitación. Hizo de todo para intentar entretenerse, jugó basquetbol en la cancha instalada junto a su cama. Resolvió las tareas de la escuela y hasta jugó videojuegos, que para nada le gustaban…
Pero solo pasaron 40 minutos… se preguntó que estaría haciendo Ventus… el siempre sabía como desaburrirlo…
Buscó su celular y marcó al número con su nombre… no contestaba… estaba por rendirse cuando escuchó la voz del otro lado de la bocina:
-¿Hola?
-Ventus
-¿Vanitas?
-¿Puedes venir a mi casa?
Se produjo un largo silencio, podía escucharse el sonido de voces y autos, indicando que estaba en la calle.
-Lo siento… pero, tengo un compromiso.
Se le hizo raro escuchar esas palabras viniendo de su amigo.
-¿Compromiso con quién?- preguntó malhumorado.
-Con… con… ¡mi hermano! Quiere ir a comprar unos nuevos tenis y ya sabes que le da vergüenza ir solo a esos lados…. Creo que te veré hasta mañana.
"Compromiso" ¿Era demasiada casualidad compararlo con el asunto de su novia?
-¿Vanitas? ¿Vanitas?
Colgó el celular sin querer contestarle, era muy propio de el enojarse con facilidad, sobre todo porque desde hace días que Ventus lo estaba evitando. ¿Qué clase de problemas podría traer un chico tan tranquilo como Ven?
De pronto, un fuerte ventonazo corrió y abrió las ventanas de golpe, alborotando las hojas de su escritorio y una que otra cosa ligera.
Vanitas la cerró, pero volvió a ser insistente, abriéndola nuevamente…
¿Qué había sido eso? Un terrible escalofrío recorrió todo su cuerpo.
Se quedó ahí hipnotizado en la soledad de su cuarto, dejando que el viento azotara contra su cara y lo envolviera.
Ventus sintió el cambió de luz de ese paisaje tan perfecto, se estaba nublando, era cierto… un día perfecto podía ser completamente opacado por algo tan sencillo…
Miró la hora de su celular después de que Vanitas le había colgado, eran las 11 am en punto.
Se sentía horrible por mentirle a su amigo, pero sobre todo por el asunto de su novia.
Ese día, como desde hace una semana, estaría encontrándose secretamente con ella…
No quería, no quería mentirle a su amigo… pero ¿qué había de la amenaza de ella? Un movimiento en falso o una palabra equivocada podría sacar todo a la luz.
Ya estaba hecho, había prometido hacer lo que ella pidiera, con tal de que no lastimara a su amigo. Pero ¿qué había de el?
Se sentía tan impotente y furioso, no podía pensar en alguna solución… ¿es que el destino tenía que ser cruel con el después de todo?
-¡Hola, amor!- ella apareció de repente, plantándole un beso espontáneo. Por supuesto que Ventus retrocedió, irritado con su descaro.
No quería dejar a Vanitas y quería estar con Ventus. Era tan cruel…
-¿Qué vamos a hacer hoy?- lo jalo del brazo incitándolo a caminar.
-No podemos. Si alguno de la escuela nos llegara a ver.- el rubio se zafó de ella, mirando a las gentes que pasaban por la calle.
-¡Pero si somos novios! No podemos estar todos los días en el mismo lugar. ¡vamos a pasear por las plazas y luego a comer! Después dejaré que me tomes de la mano de camino hasta mi casa.
"¿Por qué no puedo terminar con esto? ¿Por qué no hay una solución?"
-Mejor vamos al cine.- le sugirió pensativo, -hay menos gente y será más difícil ser notados por ese lugar.
Ella gritó encantada, lo tomo de la mano y entraron al cine. La verdad la película fue muy mala, pero esa fue la idea del rubio, ningún compañero de la escuela entraría a ver una película como esa.
Ella que no era para nada discreta y considerada, se comía a besos al mortificado chico y lo manoseaba todo cuanto podía. Se sentía tan sucio y desahuciado…
Pareció eterno, pero la película terminó…
Él también escogió el restaurante, era uno viejo y sin gente, lo único que podía hacer si iba a seguir con este engaño, era procurar no ser vistos.
-¿Sabes lo que le dije a Vanitas hoy en la mañana?- le dijo mientras le acariciaba coquetamente la mejilla.
Esa pregunta le heló la sangre.
-¡Le dije que tenía un compromiso con unas amigas!- se puso reír cuando vio a Ventus relajar la cara.
-Me encanta ponerte nervioso.- se le abalanzó a besos apasionados, mientras Ventus intentaba recuperar el aire. Se alejó limpiándose la boca con asco.
-Tu lo que quieres es destruirnos.- la reprochó con enojo.
Ella borró su sonrisa simulando no escucharlo.
-Terminemos con esto, antes de que pase algo malo.
-¿Qué malo puede pasar? ¡No se porque le tienes tanto miedo! ¡es tu amigo!- lo interrumpió malhumorada.
-Me da miedo lastimarlo, ¿qué tu no sientes lo mismo?
Ella negó con la cabeza mientras se le acercaba para besarlo por el cuello.
-Por favor, al menos termina con él.- la detuvo insistente.
-¿Estás celoso?
El rubio la miró perplejo, ¿cómo podía llegar a esa clase de conclusiones?
-No. Pero no me gusta la manera en que lo estás usando.
-Pues lo siento, pero no.
-¿Por qué?
-¿Necesitas que vuelva a leer "la carta" en voz alta?
Ventus negó con la cabeza bajando la mirada, ella no cedería ni un poco.
-Además deberías agradecérmelo, porque él está feliz conmigo. Y yo sigo cooperando con mantener nuestra relación cubierta.
-Pero… ¡él es mi amigo!
-No puedes hacerte la víctima en todo esto, Ventus. Tú también quieres mentirle… "Tú tienes la culpa de todo esto"
Sacó los billetes y los aventó en la mesa, totalmente mortificado con la manera de pensar de ella.
Iban caminando, ella sosteniéndolo de la mano y conversando sobre todo lo que los rodeaba, el clima, las tiendas y hasta el paisaje. Mientras Ventus estaba ardiendo de rabia dentro de sí, rompiéndose la cabeza para encontrar una buena solución.
Se detuvieron en una esquina, esperando que la señal de alto volviera a ponerse para cruzar la calle. No eran los únicos, muchas personas estaban a su lado.
"¿Qué voy a hacer? ¿cuál puede ser la solución a todo esto?"
Un ventonazo frío le recorrió su cuerpo, sacándolo de sus pensamientos, escuchó el derrapón de un auto no muy lejos de ahí, lo vio doblar la esquina y acelerar hacia esa avenida, era negro, con cristales polarizados.
Volvió su vista hacia la chica a su lado, su cuerpo había sido impulsado por una desconocida fuerza hacia adelante. La vio salir de la banqueta directo a la calle, sus manos seguían enlazadas pero él no avanzó.
Escuchó al auto más cerca, fueron cuestión de segundos, en que su cuerpo le gritaba por dentro para un impulso, pero no sucedió… se quedó quieto, mirando como el auto pasaba enfrente y le arrebataba la mano de ella. Elevándola varios metros en el aire y aterrizando frente a los autos que frenaban.
La gente gritó y comenzó a correr hasta esa figura quieta sobre el suelo.
Pero Ventus no lo hizo, miró su propia mano que había estado congelada en el aire, después miró hacia la multitud. No podía razonar lo que acababa de suceder.
-¡Dios, es solo una niña!- gritaba una mujer.
-¿Estará bien?
-¡El conductor huyo!
-¡Llamen a una ambulancia!
Se abrió paso entre la multitud, estaba mirando en silencio. La sangre empezaba a escurrirse hasta sus pies…
Sintió tanto frío.
-¡Está muerta!
"¡¿Muerta?!" No se lo podía creer. Viendo ese cuerpo inmóvil sobre la acera, llenó de sangre y tierra.
Miedo…
Comenzó a retroceder… se alejó discretamente, sin querer llamar la atención. Sus manos le temblaban, tuvo que meterlas a sus bolsillos. Sentía nauseas, le faltaba el aire y le dolía terriblemente la cabeza.
¿Cómo podía haber llegado a todo esto?
Casi tropezó con un objeto, mirándolo bien, era su libreta descolorida. Seguramente el impacto la había mandado hasta allá.
La recogió sacudiéndola un poco y se la guardó debajo de la chamarra.
Las personas seguían pasando apresuradas, gritaban y lloraban. Se hizo un congestionamiento de tráfico. Pero él para nada puedo reaccionar, siguió su camino en silencio sin pensar mas que en la absoluta nada.
"He ahí tu solución Ventus… he ahí tu "Solución Muerta"
Fin del capítulo. Que mala suerte tiene Ventus. ¿Qué pasara ahora que la novia de Vanitas ha muerto?
¿Habrá sido en realidad un accidente?
¿Cómo reaccionará Vanitas a todo esto?
¿Y qué hará Ven?
