¡Holaaaaaaaa!, y ¡Perdóóóóóóóón! Realmente me he tardado demasiado subiendo los capítulos, pero últimamente no me había sentido tan bien como para escribir, la inspiración no me llegaba y pues... See, pero ya, supongo que, como se habrán dado cuenta, subiré un capítulo por mes, por lo menos, intentaré escribir más seguido... Bueno, espero. Espero que les guste este capítulo. :P
K-On! No me pertenece.
Capítulo 3:
"Eso fue estúpido. Mierda. Mierda. ¡Es lo más estúpido que pudiste haber hecho! ¿Cómo se te ocurrió llamarla por su apellido? Ahora pensará que eres una inmadura… Pensará que aún no la superas, que aún la amas, lo cual es cierto, pero se supone que no debe de saberlo, ¡ah!, ¡Tainaka!, compórtate."
Fue una sorpresa para todas las personas presentes (excepto para el comprometido de Mio, obviamente) que la llamara por su apellido. Mugi la miraba sorprendida, sus ojos clavados intensamente en la castaña; incluso a Yui la desconcertó un poco cómo la llamó; y Mio, ella más que nada se veía dolida.
"¿Por qué me miras así, Mio? ¿Realmente te importa que no te llame por tu nombre?"
-… Hola, R-Ritsu… san – Se notó la inseguridad de Mio al pronunciar el nombre de la baterista después de tanto tiempo. Ese nombre, tan familiar pero tan distante. Ese nombre que salía de sus labios lleno de amor, pero ahora de inseguridad e incomodidad.
Pasaron unos segundo y nadie dijo una palabra. El ambiente aún tenso. Las miradas ni siquiera se cruzaban. Corazones palpitando a más no poder, pero por distintas razones. Desesperación emanando de distintos lados. Querían que acabara, y pronto.
-¡Vaya!, Entonces se conocen. – dijo el hombre, más como una afirmación que una pregunta. Todas voltearon a verlo. –Oh, por cierto, no me he presentado. Mi nombre es Kurosawa Takeshi, llámenme Takeshi, por favor. – Le sonrió a todas, Mugi y Yui le devolvieron una pequeña sonrisa, y Ritsu, muy apenas pudo forzarse a sacar una de sus labios.
-Claro, mucho gusto, Takeshi. Uh… Entonces, la razón de su visita… - Comenzó a decir la castaña, pero realmente no quería seguir hablando.
-¡Ah!, claro, entonces, ¿aceptarías asistir a nuestra boda? – Preguntó ansioso.
- ¿Qué?, ¿asistir a la boda?, pero, ¿por qué? Quiero decir, solo necesitan los servicios del restaurante, ¿no? Solo la comida y algunos meseros que puedo mandar… -
Ritsu sentía los nervios llegar a su cuerpo. ¿Asistir a la boda de Mio?, ¿ver a Mio casarse con alguien más?, ¿con un hombre?, ¿enserio esperaban que asistiera a su boda? La castaña no se creía capaz de quedarse el día entero y ver cómo Mio seguía con su vida y se casaba con otra persona que no era ella, mientras que ella se aguantaba las ganas de llorar, de gritar, de patalear una vez más.
-Sí. – Respondió Takeshi. – Escuché que podemos contratar los servicios de tu restaurante para que asistan a la boda y den algo así como un… ¿espectáculo?, de cómo hacen la comida, ya sabes, que las personas estén impresionadas de sus habilidades. Me han dicho que eres impresionante. Sí es posible, ¿cierto?-
- Bueno, sí, lo he hecho, pero… - Intentó hablar Ritsu, pero fue interrumpida por aquel hombre.
- Entonces, no hay problema, ¿no es así? Pagaremos lo que sea necesario, realmente queremos que sea la boda perfecta. – Decía esperanzado, pues sentía la duda de Ritsu al no saber si sí asistir a la boda o no.
- No, no hay problema, sin embargo… - comenzó una vez más, pero de nuevo fue cortada a media oración.
- ¡Perfecto! Quiero decir, enserio te lo agradecería mucho si sí lo hicieras, ¿sabes? Es algo sumamente especial para nosotros. – Comentó Takeshi, tomando la mano de Mio y apretándola suave y cariñosamente, a la vez que la volteaba a ver con un brillo de amor en sus ojos y le sonreía. Tenía una sonrisa, podría decirse, perfecta; el hombre en sí era bastante atractivo. Pelo intensamente negro, piel pálida, ojos verdes, alto, los rasgos de su cara eran finos.
"Mierda. Incluso parece actor de alguna película. Vaya que Mio realmente se consiguió a alguien mucho mejor que yo… ¡Ah! De nuevo vamos con esos pensamientos. Ritsu, enserio, ¿qué harás ahora? No crees que puedas ir a la boda de Mio, además, tampoco crees que Mio quiera que vayas, así que les dirás que no de la manera más respetuosa. Sí, eso harás, perfecto."
Justo cuando Ritsu acomodaba sus pensamientos de cómo decirles que no, y cuando estaba a punto de hablar, alguien habló primero. Una voz tan suave y delicada, era como música para los oídos de la baterista.
-Takeshi, no es necesario… Mejor vámonos, estoy segura que podemos encontrar un mejor restaurante… - Al decir lo último, Mio se dio cuenta de su error, pues fue algo ofensivo de su parte. – Ah, no, Ritsu, yo… - Pero la castaña no le dio el tiempo para terminar.
- Oh… ¿Así que piensas que mi restaurante no es lo suficientemente bueno? Verás, Akiyama-san, justo como tu NOVIO comentó antes, mi restaurante es uno de los mejores en todo Japón, encontrándose en segundo lugar de los diez mejores, ¿sigues creyendo que no es lo suficientemente bueno? Bien, te lo demostraré. Asistiremos a la boda, si es que aún nos lo permiten, por supuesto. – Cada palabra que salía de su boca se sentían como puñaladas en el pecho de Mio, pues Ritsu las decía de una manera algo agresiva y resentida, su mirada era determinada, ella le enseñaría a Mio que su restaurante realmente era de los mejores.
- ¡Increíble! Por supuesto que queremos que estés en la boda. ¿Escuchaste eso, Mio? ¡Irán! Ah, aquí, nos dimos el tiempo de ver el menú de tu restaurante y esto es lo que nos gustaría que sirviesen. – Takeshi sacó del bolsillo de su saco un papel doblado y se lo entregó a Ritsu, quien lo tomó, lo abrió y comenzó a leerlo.
- Bien, considérenos presentes, les daremos el mejor festín que jamás olvidarán. – Su voz sonaba determinada, así como sus ojos ahora demostraban un brillo, pues ahora tenía una meta que realmente deseaba cumplir, y ella sabía que lo haría.
- Perfecto, realmente te lo agradezco mucho. Entonces, nos vemos después, te dejaré mi celular por si acaso hay algún inconveniente. – Añadió el hombre, extendiendo su brazo y dándole a Ritsu su tarjeta de trabajo, en donde venía su número de celular. Ritsu lo tomó.
- Por supuesto, también pueden llamar al restaurante si quieren añadir o cambiar algún platillo, estaremos atentos. Hasta luego. –
La pareja se despidió de la baterista, de Mugi y de Yui, y después se retiraron. Alrededor de las tres chicas, todo seguía normal, clientes llegaban y otros se iban, pero para ellas, algo extraño acababa de suceder. Para Ritsu fue algo más… intenso… extraordinario, incluso. Era algo que no podía creer que acababa de ocurrir. Quiero decir, ¡vamos!, acaba de ver a Mio y… al prometido de Mio; asistirá a su boda, será su chef; la verá casarse con alguien más; Yui estaba por comerse uno de sus pasteles de chocolate…
-¡Yui, deja el pastel ahí! – La mencionada inmediatamente lo dejó e hizo un puchero mientras cruzaba sus brazos encima de su pecho, y Ritsu le sacó la lengua para luego voltear a ver a Mugi; en la cara de la castaña se podía ver el arrepentimiento que sentía por haber aceptado tal propuesta.
- ¡Mugiiii! ¿Qué acabo de hacer?, no puedo asistir a la boda de Mio, no quiero. – Era la baterista ahora quien hacía pucheros y se abrazaba de la pierna de su rubia amiga. – ¿Qué hago ahora?, no, en primer lugar, ¿por qué demonios acepté? ¡Agh! Ayúdame, Mugi, te lo suplico. –
Mugi suspiró y acarició la cabeza de Ritsu como si fuese un cachorro. – Ya, ya, Ricchan, está bien, no pasa nada, solo tienes que llamar a Takeshi y decirle que no puedes, que saldrás de la ciudad el mes de su boda… ¿Qué mes dijo que se casarían? … Ahora que lo pienso, no lo mencionó, ¿o sí?-
-Dijo que se casarían en dos meses, Mugi-chan. – Se metió, por fin, Yui en la conversación.
- Oh, ¿a qué mes estamos ahora? –
- Junio, Mugi-chan. –
-Entonces, eso quiere decir que se casarán en… -
- En Agosto, Mugi-chan. –
- Oh… en ese mes es el… -
-Sí, el cumpleaños de Ricchan, Mugi-chan. –
- Yui-chan, realmente pusiste atención, ¿no es así? –
-¡Claro!, Mugi-ch-… -
-¡Ah!, Yui, ¡basta de decir tanto "Mugi-chan, Mugi-chan"! Tengo que pensar en qué voy a hacer ahora, demonios… -
-Ricchan, no es culpa de Yui-chan, tú fuiste quien aceptó la propuesta cuando la pudiste haber rechazado. – La regañó Mugi, quien posaba sus manos en sus caderas, se veía como toda una madre regañando a su hija pequeña, pensaba Ritsu.
- ¡No podía rechazarlo! Insultó mi restaurante… Nadie hace eso en mi presencia. ¡Jum! – Sí, definitivamente parecían madre e hija.
- Ricchan, ¿qué no entendiste que Mio-chan se sentía incómoda también? Ella estaba tratando de sacarte a ti y a ella de esto… - Continuó Mugi.
- … Pudo hacerlo de otra manera, no insultando mi restaurante, sabes que me he esforzado mucho por llegar a donde me encuentro ahora, no dejaré pasar algo como eso así de fácil. – Dijo Ritsu, quien agachaba su mirada ya más tranquila. Soltó un suspiro. – Está bien, estaré bien, debo seguir adelante, ¿sabes? No puedo seguir sintiéndome de esta manera por Mio. Tal vez, solo tal vez, verla casarse con alguien más me ayudará… -
Ni siquiera ella misma creía lo que acababa de decir. El simple hecho de volver a ver a Mio le trajo todos sus sentimientos reprimidos de nuevo, sentía aquellas mariposas en su estómago, sus pensamientos se habían desvanecido, su cuerpo temblaba y su corazón latía tan rápido como podía, todo por un chica con la cual no podía regresar jamás. Por una chica que ya no sentía nada por la castaña, por una chica a la cual no veía desde hace tres años, por una chica que se casaría en dos meses.
"Qué patética me siento ahora mismo." Pensó para sí misma la baterista.
-Ricchan… - Mugi se sentía impotente por no poder hacer nada para hacer sentir mejor a su amiga, le dolía el corazón de tan solo ver a Ritsu de esa manera. Le gustaría poder quitar todo ese dolor del corazón de la castaña, le gustaría poder hacerla feliz, le gustaría poder abrazarla tanto como quisiera y hacerla reír…
- Oh, bueno, no puedo hacer nada más que asistir a su boda, tengo que dejar mis sentimientos de lado y estar feliz por ella. –
- … - "Ricchan… Déjame hacerte feliz."
*ÑOM, ÑOM, ÑOM*
- … -
- … -
*ÑOM, ÑOM, ÑOM*
- … -
- ... Yui… Sí te das cuenta que es el cuarto pastel que te comes en la semana, ¿cierto? –
- ¡Sí, Ricchan! Están muy buenos. –
- Gracias, pero, sí sabes que te los rebajaré de tu sueldo, ¿verdad? –
- ¡¿Qué?! ¡¿Por qué no me lo dijiste antes, Ricchan?! ¡No podré llevar a Azunyan a cenar y va a matarme! No, Ricchan, por favor, te lo suplico, no me quites dinero. – Lloraba Yui mientras comenzaba a perseguir a Ritsu.
- ¡Siempre te lo digo porque siempre te estás comiendo mis pasteles! Y no es mi culpa, deberías aprender a controlar ese gran apetito tuyo. – Gritaba Ritsu escapando de una llorosa Yui y corriendo por todo su restaurante. La gente se les quedaba viendo con una sonrisa en sus rostros, pues para ellos ya era algo normal estas situaciones con Yui y Ritsu.
"Supongo que todo estará bien, mientras estemos con Ricchan, podemos apoyarla en todo."
.¡Ah, cierto! – Ritsu paró en seco frente a Mugi. – Mugi, ¿qué era eso que tanto querías decirme? – Preguntó la castaña dudosa.
-¿Mnh? ¡Oh! Sí, quería avisarte que Mio-chan vendría con su prometido a tu restaurante. – Dijo muy casualmente y con una sonrisa encantadora en sus labios.
- ¡¿Qué?! ¡¿Tú sabías que Mio vendría y no me avisaste?! ¡Ven aquí, no escapes! – Se quejaba una enojada Ritsu que ahora trataba de atrapar a Mugi.
- ¡No es mi culpa, te marqué miles de veces y no me contestaste, Ricchan! – Decía Mugi divertida escapando de Ritsu.
Bueno, esto sí que era nuevo para los clientes. Una llorosa Yui corriendo detrás de una enojada Ritsu quien perseguía una divertida Mugi dentro del restaurante de la baterista. Vaya que sería un desayuno peculiar para los presentes.
Y... ¿qué tal? ¿Les gustó? ¿No les gustó? ¿Me lo podrían decir en sus comentarios en qué puedo mejorar? :D Se los agradecería mucho Jaja
No sé si se dieron cuenta o así, pero siento que mi manera de escribir este capítulo fue muy diferente, no me sentía con tanta inspiración y siento que no salió tan bien... pero bueno, trataré de escribir un poco más como antes.
Gracias por seguir mi historia y estar atentos a los siguientes capítulos, ¡nos vemos después! :D
