Disclamer: Los personajes cannon pertenecen a Amano Akira-sensei, los Occ donados para esta historia pertenecen a sus respectivos creadores.
Aclaraciones:
-Dialogo-
Narracion.
-"comunicación a través de un Aparato tecnologico"-
-"Pensamientos"
-Cambio de Idioma-
Beta: 19'Mika-chan'91
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El viaje estaba siendo relativamente tranquilo, Lambo manejaba con los oídos cubiertos por audífonos a máximo volumen, Sasha y Santino hablaban de sus cosas de hombres pervertidos como amablemente declaro Gwinvere mientras ojeaba una revista en ingles.
Saviera había interrogado a Yokubo sobre su Fono-Erótico y había accedido a participar, Sasha se había unido también, pero él se encargaba de las mujeres que tenían fantasía con extranjeros, puesto que a Santino eso le salía asquerosamente horrible.
-¿Habla Stavros? –dijo Sasha mientras estiraba los pies sobre el regazo de Yokubo y casi tirando su esmalte de uñas de un naranja fosforescente- grrr, Tienes un hermoso nombre Dolores, digno de una mujer poderosa –dijo con su tono ruso-orgasmo mientras leía el guion de Yokubo.
-….sabes que me encanta la sensualidad de una habitación roja mi amado Filomeno –ronroneo Yokubo, utilizando el hombro para evitar que se le caiga el teléfono mientras se miraba las uñas- hum si querido, estoy usando la tanga roja que te encanta y estoy bañada en chocolate –dijo con tono susurrante mientras le daba un codazo a Alexandr por lo de su esmalte.
-..Ah ah, mmm….si amo, golpéame más fuerte –gimoteaba Gwinvere inexpresiva mientras que azotaba la revista contra la puerta de la Van que robaron- soy tu sumisa descarada, perra lujuriosa.
-Adivina que tengo puesto –coqueteo Santino mientras se miraba al espejo y arreglaba su cabello – oh si Candelario, estoy usando unas medias de red, baby doll y esos tacones de aguja que te encantan –declaro arrebatador mientras rebuscaba una bolsa de patatas que le gano Saviera.
-…no podemos seguir con este amor, mi padre no lo permitirá…eres mi hermano gemelo –sollozo Saviera mientras estiraba el brazo con la bolsa de patatas lo más lejos posible sin golpear a su eterno vecino de asiento, Lambo-¿qué? Espera un segundo Massimo, no podemos tener bebes incestuosos ¿Acaso no conoces la endogamia? No voy a parir bebes defectuosos –se indigno la joven saliéndose del guion y regañando airadamente a su cliente.
Lambo tenía una expresión de irritación profunda mientras trataba de ignorar los gemidos falsos de Yokubo, el acento de Alexandr, el travestismo de Santino, los azotes de Gwinvere y los regaños salvajes de Saviera.
Lambo finalmente aparco y se giro hacia sus encargos chasqueando los dedos para obtener su atención, y lo consiguió después de mandarle unas cargas eléctricas a cada uno.
-Prepárense –ordeno el hombre mientras sacaba una bolsa llena de pelucas, lentes falsos, bigotes y ropa.
-¡…oh dios, oh dios, oh dios Dolores!
-¡oh dios, oh dios, oh dios Filomeno!
-Oh dios, oh dios, oh dios Candelario!
-Oh dios, oh dios, oh dios Emericio!
-Oh dios, oh dios, oh dios Massimo!
Gimieron todos a sus respectivos clientes mientras ojeaban el libreto y luego volvieron a corear.
-Sabes Emericio? Siento que esto que vivimos fue...especial –dijo Gwinvere leyendo el guion con monotonía.
-..Generalmente no me involucró tanto con mis clientes –murmuro un jadeante Sasha con su acento ruso en tono bajo.
-..Me siento tan cerca de ti en este momento –ronroneo Santino explayando sensualidad por todos los poros.
-Me gustaría hablar contigo muy pronto –dijo Yokubo con voz sexy.
-¿Estás loco? –Saviera parecía sorprendida y luego se encogió de hombros – bueno, si no pasan nada bueno en la televisión llama a Xina, y nos sumergiremos en un amor prohibido…Te estaré esperando –exclamo alegremente antes de colgar.
Todos hicieron lo mismo y miraron a Lambo que tenía una expresión mortal en el rostro así que los cinco jóvenes se repartieron las cosas y se disfrazaron con la mayor rapidez posible.
-Stevlana Ichaboad –le dijo Lambo a Saviera que tenía el cabello rubio enrulado y lentes falsos.
-¿no puedo ser solo Saviera Ichaboad? ¡Esa coartada me ha servido por años! –pregunto la chica utilizando toda su dulzura tan antinatural en Varia.
-No –se reusó Lambo antes de girarse a Sasha y Gwinvere – los hermanos María y José de la Rosa, de España – su fulminante mirada cayó en una actualmente morena de cabello corto que tenia los labios presionados en una fina línea- y por última vez, no me interesa si no sabes hablar español Alexandr, te pegaras a Gwinvere que si lo hace –espeto antes la indignada mirada del hombre de cabello peinado en un moño y un espeso mostacho falso. El joven se había negado a muerte usar una peluca, alego que eso le hacía mal a su cuero cabelludo.
-…. Charlotte Loreen y Lorelai Smith, compañeras de un casino de Las Vegas –dijo a duras penas con un tic en la ceja mirando a una sonriente Yokubo ataviada con un ostentoso vestido de lentejuelas que le llegaba a las rodillas y con el cabello castaño, a su lado Santino trataba de acomodar sus pechos falsos ataviado en un largo vestido a lo Jessica Rabbit, tenía una larga peluca pelirroja y un maquillaje exagerado para ocultar sus fracciones masculinas.
Lambo, que estaba trajeado y con gafas les entrego sus respectivos pasaportes a cada uno.
-¿alguna pregunta? -inquirió el joven Bovino.
-¿me veo gordo con este vestido? –un golpe en la cabeza después todos se desplazaron de manera sigilosa a sus puestos, sin cruzar miradas.
Cinco minutos, Saviera caminaba con un pequeño bolso de viaje hacia el aeropuerto.
Diez minutos, los hermanos de la Rosa salieron peleándose, con Gwinvere ocasionalmente soltando insultos en español.
Otros cinco minutos después, Santino y Yokubo partieron hacia el aeropuerto, aunque atraían bastantes miradas especialmente con Santino contoneando las caderas exageradamente y tropezando de vez en cuando con los tacones que insistió en usar para completar el look.
-…por Primo, las cosas que tengo que hacer por ti Tsuna-nii –mascullo el de ojos esmeralda para ir caminando hacia el aeropuerto y pedir un boleto en dirección a Paris-Francia.
El viaje en avión fue toda una tortura, en especial porque Lambo podía oler los problemas ocasionados por sus compañeros a pesar de que ninguno compartía vuelo.
El Bovino era el único que tenía un vuelo directo, el resto haría escalas primero antes de llegar a Paris.
Fueron unas largas horas de viaje, pero Lambo se sintió libre al llegar, aborrecía esas malditas cosas desde lo más profundo de su alma, recordaba que solía llorar sin parar cuando tenía que viajar con alguno de los otros guardianes para misiones sencillas.
-..Yare, yare…me estoy poniendo sentimental –musito mientras tomaba su maleta y caminaba en dirección hacia el hotel que habían reservado con anterioridad.
Tal y como había sido previsto, era el primero en llegar puesto que la Suite estaba vacía.
Lambo se recostó en la cama, se permitió relajarse mientras se mordisqueaba el labio y por primera vez desde que se encontró con esos mocosos permitió a las lagrimas salir, aun después de tantos años, su corazón seguía llorando cual niño desamparado por la pérdida de su familia.
Uno a uno los recuerdos comenzaron a bombardear su mente, las peleas familiares con Ahodera, la eterna sonrisa de Takeshi, los escandalosos gritos de Ryohei, las espeluznantes risas y comentarios de Mukuro, la siempre dulce Chrome, el ausente Hibari que aunque siempre lo negara permitía a Lambo jugar con Hibrid.
Los sollozos salían ahogadamente de sus labios, mientras a duras penas reprimía sus gritos y gemidos.
-Mamma…-gimió Lambo recordando a Nana Sawada, la mujer más maravillosa en el mundo – Haru-nee, Kyoko-nee…-recordó a las sonrientes chicas que siempre procuraban jugar con el- I-Pin... I-Pin –soltó un grito mientras se llevaba las manos a la cara mientras recordaba a la china, su preciosa hermana, su gemela y secretamente su primer amor- Fuuta…-sollozo recordando al otro niño de cabellos arena que también había perecido en batalla.
Comenzó a golpear la cama mientras dejaba salir sus gritos y lamentos desgarradores para pronunciar el último nombre.
-¡Tsuna! ¡Tsuna-nii! –sollozo con la vista nublada recordando al sonriente Decimo Vongola, el mismo que lo defendía contra todos, que siempre tenía dulces guardados para él. Maldición incluso lloraba por el bastardo de Reborn- ¿¡Porque me dejaron solo!? No puedo hacerlo, no puedo hacerlo…-lloro con impotencia mientras intentaba calmarse, su voz reflejaba un dolor inhumano, porque Lambo aun no había madurado por completo, seguía siendo el mocoso llorón de Vongola.
Tras la puerta el grupo de jóvenes miraba silenciosamente hacia el techo, todos esparcidos alrededor de la habitación escuchando los lamentos del único sobreviviente de la masacre de Vongola.
Ellos habían perdido a sus maestros, si. Pero Lambo lo había perdido todo, a sus maestros, a sus hermanos, a sus padres, a su familia y aun así tenía que cargar con el peso de reconstruirla, tenía que pararse sobre los cadáveres de sus camaradas y empezar con los cimientos sobre sus tumbas.
Alexandr cerró los ojos mientras a su lado Gwinvere hacia una mueca, Santino estaba inusualmente serio mientras que Saviera se veía francamente triste, probablemente recordando la muerte de sus padres. Yokubo solo mantenía su expresión impasible, con una botella de vodka en la mano y un cigarro en otra.
Ellos permanecieron fuera de la habitación toda la noche, escuchando silenciosamente, mientras que el respeto hacia su superior crecía.
Finalmente cerca de las tres de la madrugada, sintieron como el cansancio terminaba de arrullar a Lambo y lo cubría con la dulce inconciencia.
Yokubo se levanto desde su posición en el suelo y con movimientos suaves despertó a sus compañeros masculinos.
-..Sasha, carga a Gwinnie, Bambino... tu lleva a Saviera –pidio mientras abria la puerta sigilosamente, ambos hombres obedecieron y metieron a las dos exhaustas jovencitas y las depositaron en las camas de la habitación, Yokubo se sento en el borde de la cama de Lambo y le sonrio con ternura nada propia de ella. Sus manos brillaron de amarillo por unos momentos mientras pasaba sus manos por el rostro de Lambo sanando los estragos de su cuerpo y le echo una frazada encima para cubrirlo- …ya no estás solo compañero, nosotros también estamos aquí –murmuro antes de acostarse en una de las camas y cerrar los ojos.
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Al día siguiente todos despertaron normalmente y nadie menciono en lo absoluto lo ocurrido la noche anterior. Lambo actuó normalmente al igual que todos los demás.
En el desayuno, cortesía del servicio a la habitación, Lambo pregunto a Alexandr el lugar donde se encontraba la siguiente Varia.
-Bueno, sé que Corinne pudo recuperar parte de su fortuna y vive aquí con su madre, la última vez que hablamos me dijo que encontró a Liv en América y se la llevo con ella –menciono masticando una tostada. A su lado Saviera prácticamente ronroneaba con una taza de té en su mano.
Lambo asintió con la cabeza mientras sorbía su vaso lleno de jugo de uva, Gwinvere se tomaba una malteada de chocolate que le daría diabetes a cualquiera con los auriculares puestos, Yokubo se tomaba un vaso de whisky (la Varia alego que solo se puede combatir la resaca con más alcohol) y Santino tomaba café negro para despertarse o de lo contrario terminaría durmiendo de pie.
-¿sabes donde vive? –pregunto Saviera con una sonrisa suave y relajada.
-Sí, saliendo un poco de la ciudad, en el viñedo de la Familia Leroux –dijo empujando sus lentes a su lugar puesto que estaban a punto de caérsele, era increíble que pudiera verse tan despierto a esa hora de la mañana y sin un solo pelo fuera de su lugar.
Después del desayuno resolvieron salir a buscarla, esta vez sin robar nada, se limitaron a alquilar un taxi y darles la dirección mientras admiraba el paisaje.
-Fran-sempai era francés –sonrió Santino mirando el paisaje y recordando al absurdamente sincero Varia que solía ayudarlos a todos a hacer trastadas.
-… vivía con su abuela –agrego Sasha, el cual había sido bastante cercano al muchacho puesto que había sido su maestro.
-..Hum hum, Papi siempre solía chillar lo lindo y adorable que era –expreso Yokubo alegremente.
-… siempre pensé que era un Troll, Bel-sensei siempre se quejaba de él –dijo Gwinvere aun con los auriculares puestos, pero con afecto resbalando en su voz. Ella, aunque lo negara a muerte, había amado cada minuto de su estancia entre los psicópatas de Varia, todos lo había hecho.
-Padre siempre se quejaba de que Tío Bel y Tío Fran se la pasaban peleando –cuchicheo Saviera recordando a su arisco y malhumorado padre, que solo parecía medianamente contento cuando ella o su madre estaba cerca.
Los chicos siguieron hablando de sus recuerdos en Varia, mientras que Lambo permanecía en silencio, las memorias un frescas, dolorosamente frescas.
Finalmente llegaron, agradecieron al taxista mientras caminaban por un sendero lleno de viñedos con uno cuantos trabajadores.
Uno de ellos les indico el camino hacia la casa y les explico que la señorita no estaba, pero si su amiga y madre.
Al llegar les abrió una preciosa mujer adulta, elegante y de mirada amable.
-¿en qué puedo ayudarlos? –pregunto la Dama con cortesía.
-Buenos Días Madame Leroux, buscamos a Corinne –dijo Saviera haciendo gala de sus excelentes modales. La Señora los miro sospechosamente antes de suspirar.
-Mi hija se encuentra en la universidad en estos momentos, así que será imposible poder verla ahora. ¿Desearían dejarle algún recado? –dijo diplomáticamente, pero sin permitir que ninguno de ellos entrara a su casa.
Entonces pudieron escuchar el sonido de unos pasos y una azabache cabeza desordenada con un mechón que desafiaba a la gravedad al alzarse hacia el cielo cual mesías salvador apareció curiosamente tras el hombro de la madura mujer.
-¿Quiénes son Marie? –pregunto con la curiosidad brillando en sus ojos de un tono zafiro, ligeramente rasgados, que sin embargo se abrieron con todas sus fuerzas al ver a la comitiva -¿Vaca-chan? ¿Loca-san? ¿Señorita Delicada? ¿Obsesivo perfeccionista? ¿Zorra? ¿Lengua de Víbora? –inquirió nombrándolos a cada uno con asombro y ganándose un tic nervioso de cada uno de ellos.
-¿los conoces Olive? –pregunto la Señora Marie sorprendida y girándose hacia la menuda jovencita que parecía estar a la última moda de los vagabundos con su sudadera enorme(a pesar del calor) sus pantalones rasgados y sus converse negros.
-¡Claro! Esta panda de ridículos excéntricos son los más grandes asesinos de Vongola –dijo la chica señalándolos con descaro- Te presento a lo que queda de Varia –expreso con ligera malicia en su mirada.
Los jóvenes pertenecientes al escuadrón Zero hicieron una mueca ofendida ante el obvio sarcasmo.
Quince minutos después todos estaban dentro de la casa, acomodados en el sofá. Olive tenía los ojos pegados a su Game-play mientras tratada con todas sus fuerzas de no hacer una mueca despectiva hacia Yokubo, la cual parecía haber sido escupida por un arcoíris fosforescente. Ocasionalmente soltaba algunos comentarios y veía divertida las reacciones explosivas de sus inocentes bromas, como extrañaba eso.
Habían decidido esperar a la llegada de Corinne para no tener que repetirse, así que todos charlaban relajadamente entre ellos, cuando de repente la puerta se abrió y una figura femenina se adentro a la habitación con paso majestuoso.
Cabello caramelo ondulado con un flequillo en forma de V que contrastaba bellamente con su piel blanca y su altura de modelo, sus ojos de un intenso verde agua los analizaron uno por uno antes de que una sonrisa se abriera paso en sus rosados labios.
- ¿reuniéndose sin mí? –pregunto con cierta sorna mientras apoyaba los brazos en las caderas en forma de reproche.
-Awww… -arrullo Yokubo compartiendo una mirada cómplice con Santino y Saviera, puesto que Alexandr y Gwinvere la ignoraron descaradamente.
-Las extrañamos taaaanto –corearon el cielo y la lluvia haciendo movimientos veloces para lanzarse hacia la recién llegada y apretujándola en un abrazo de oso mientras que Yokubo se lanzaba cual bestia salvaje sobre Liv y apachurrándola como un koala mientras la otra intentaba apartarla completamente sonrojada.
Los tres soltaron risotadas al ver los sonrojos de las dos chicas y las soltaron para correr a esconderse detrás de Lambo que permanecía con los brazos cruzados y ojos cerrados mientras reprimía una sonrisa ante las reacciones infantiles.
-Tsundere, Tsun-Tsun-Dere –canturrearon los tres, antes de que Saviera se pusiera pálida y se tambaleara.
Por un segundo todo se detuvo mientras que la chica parecía a punto de desplomarse y Lambo reacciono con rapidez tomándola entre brazos.
-Yokubo –llamo a la única Doctora de Varia con premura mientras que la pelirroja prácticamente se aparecía al lado del Guardián del Rayo.
-Corinne, por favor trae agua... Sasha, rebusca en el bolsillo dentro del estuche de violín de Saviera, allí tienen que estar unas pastillas de emergencia –instruyo velozmente mientras checaba su temperatura y su pulso.
Todos se apresuraron a obedecerla de inmediato mientras que Santino la abanicaba con una almohada, Gwinvere permanecía apartada, pero con su mirada fija en su compañera, la preocupación escrita en sus fracciones.
Liv les cedió su lugar en el sofá de inmediato, moviéndose con una agilidad nada propia de alguien que se pasaba la vida haciendo la misma cantidad de movimiento que un oso perezoso…o una ameba.
Corinne y Sasha llegaron al mismo tiempo y Yokubo se apresuro a asegurarse de forzar el agua y la pastilla por la garganta de Saviera.
-Ahora estará bien –dijo alegremente mientras se dejaba caer en el otro sofá.
-.. ¿De verdad lo estará? –inquirió una preocupada Corinne, después de todo ellos eran sus amigos desde hace mucho tiempo a pesar de haber estado separados una década.
-Obviamente que estará bien, ¿acaso no puedes ver su palidez, sudor y escasa respiración? –replico una sarcástica Liv, aun exaltada. Corinne la fulmino con la mirada y Saviera comenzó a despertar.
-No se atrevan a mirarme con lastima o los matare, estoy perfectamente bien –dijo la chica sin abrir sus grises ojos, ellos suspiraron con alivio al ver que se comportaba como siempre.
-Bien, bien...volvamos a lo importante. ¿Harán la misión? –dijo Lambo cambiando de tema con brusquedad y miro a las dos chicas.
-..Por supuesto –respondieron las dos con sendas expresiones de arrogancia en los ojos.
Lambo sonrió cual gato antes de adoptar una expresión solemne, sacar una caja de madera y un pergamino.
-Guardiana del Cielo, Saviera Di Vongola –llamo y la chica se forzó a levantarse del sofá y pararse con solemnidad, activo su llama y la acerco al pergamino que brillo de naranja.
-Guardiana del Sol, Yokubo Soleil Della Notte –la pelirroja de distintas tonalidades sonrió y beso el pergamino que brillo en amarillo unos segundos.
-Guardiana de la Tormenta, Gwinvere Zabini –La pelirroja de mechones negros hizo lo mismo que la primera y el pergamino brillo de rojo por un momento.
-Guardián de la Lluvia, Santino Cromwell – dijo y el hombre de cabello plata sonrió dejando que su flama acariciara el pergamino dejando un resplandor azul.
-Guardián de la Niebla, Alexandr Vorobiov –el castaño de largos cabellos repitió la acción de sus compañeros y el pergamino brillo en tono índigo.
-Guardiana de la Nube, Corinne Leroux – la chica de cabellos caramelo toco al pergamino sintiendo la calidez de las flamas de sus compañeros y esta resplandeció en purpura.
-Guardiana del Rayo, Olive Evans –la ultima joven permitió a su llama envolver al pergamino en flamas verdes y este brillo por última vez- Ustedes son el escuadrón independiente de Varia, cuyo jefe anterior fue Xanxus Vongola, actualmente encabezados por la Decimo Primera Guardiana del Cielo Varia, Saviera Di Vongola. Entrenados para conformar la fracción más selecta del escuadrón Varia, su misión es…-sus ojos escanearon los ojos solemnes y ansiosos de los jóvenes-…encontrar a la Neo Seconda Generazione y entrenarlos para hacer resurgir a Vongola desde sus cenizas.
Todos ellos se pusieron firmes cuando Lambo abrió la caja e inspiraron al ver a los siete anillos Vongola, uno a uno ellos se arrodillaron con las cabezas gachas.
-Esta es una orden del Decimo Jefe Vongola, Id por el mundo y buscad…La misión Apocalipsis, entra en vigencia –dijo mientras que ellos alzaban la cabeza con el fuego brillando en su mirada.
-¡A la Orden! –corearon al unísono mientras se levantaban y llevaban un puño al corazón, firmes.
Lambo sonrió y el pergamino brillo con una pura y cálida llama del cielo, la llama de Tsunayoshi.
Se dividió en siete partes y cada uno de ellos fue a parar a manos de cada uno de los guardianes.
-Ustedes deberán de hacer la búsqueda solos, yo no puedo ayudarles. Sin embargo, allí tienen toda la información necesaria –dijo Lambo con ojos serios mientras volvía a cerrar la caja y ocultaba los anillos Vongola celosamente.
-Nos veremos en la base de Namimori, sean cuidadosos y que nadie los vea. Tienen un plazo de dos semanas –ordeno con voz seria- la esperanza de Vongola está en sus manos.
Ellos sonrieron ante el evidente desafío.
-No te preocupes Mucca, tu solo asegúrate de que ese frio lugar este adecuado para subsistir –replico Gwinvere con arrogancia, sus compañeros asintieron ante las palabras de la pelirroja.
-Que Primo este de su lado mocosos –dijo Lambo dando media vuelta saliendo de la casa de la mujer rumbo al lugar que no había visitado desde hace más de diez años.
Los siete Varia se miraron antes de irrumpir en carcajadas y gritar con entusiasmo.
-¡POR VONGOLA!
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Aw yeah, este capítulo conmovió mi corazón. Espero que les haya gustado .u.
A partir del próximo comenzaran a salir los jóvenes Vongola jujujuju
Gracias a todos por sus comentarios y lamento de veeerdad no haber actualizado este tiempo.
De acuerdo a su participación en este capitulo vere si actualizo el viernes..o directamente la próxima semana, por que si…tengo una gran cantidad de capítulos hechos.
Lynne
Fuera
PAZ!
PD: Quien adivine que bebe Vongola será presentado primero, le permitiré hacerme una pregunta personal sobre la trama, y un adelanto de la participación de su personaje en los próximos capítulos.
Los amo a todos –corazón gay forever-
