Disclaimer: siguen sin pertenecerme los personajes.
Nota: Gracias por sus comentarios n_n eee aquí la continuación espero y les agrade.
Fiebre Loca.
Capitulo 4. El muñeco que cobro Vida.
– Enseguida vamos – le aseguraba Cyborg a Raven por el comunicador.
– No, yo iré ustedes amarren a Robin y cuídenlo, yo iré a salvar a Raven y les explicare que fue lo que paso – explicaba Starfire mientras salía por la puerta, los demás titanes asintieron mientras se quedaban preguntando de el porque su compañera se había metido en semejante problema.
Sin embargo, media hora después...
– Chicos, ay un pequeño problema – susurraba Starfire por comunicador mientras fulminaba a Raven con la mirada.
– ¿Cuál? – preguntaba Cyborg.
– Estoy encerrada en la cárcel también por culpa de Raven... – decía enfadada mientras suspiraba con pesadez.
– ¿De verdad, qué ocurrió? – inquiría Cyborg.
– Luego te explico ahora por favor ¡sácanos de aquí! – exclamaba Starfire demasiado angustiada.
– Quiero a Yuki... – susurraba tristemente Raven
– Quiero salir – agregaba Starfire
– ¡Hey!, Oprah y Lindsay son mías y nada mas mías, yo soy Robin y debo protegerlas tantarán súper am... ¡yo! – gritaba el loco de el Líder quitándole el comunicador a Cyborg.
– Pues no haces un buen trabajo señor celebridad – agregaba con sarcasmo Chico Bestia.
– Estoy de acuerdo – concordaba Starfire por el comunicador.
– Voy para allá – respondía Cyborg
– ¡No! – exclamaba Starfire.
– ¿Por qué?
– Dejaras solo a Robin con Chico Bestia, los dos podrían hacer explotar la ciudad entera si se lo proponen – explicaba la extraterrestre.
– Tienes razón – admitía Cyborg mientras Chico Bestia hacia pequeños berrinches detrás de él.
– Entonces iré yo si tanto desconfían de mi – les decía enojado Chico Bestia.
– De acuerdo pero tráeme a Yuki – susurraba Raven.
– Esta bien yo te llevare personalmente a tu querido Yuki – musitaba Chico bestia con cierta malicia. Si es que no se pierde en el camino. Pensaba soltando una pequeña risa infame.
– Aquí te esperamos Chico Bestia – se despedía Starfire terminando la comunicación. – Espero ir a casa pronto... – susurraba para sí misma.
– Yo solo quiero a Yuki – expresaba fríamente Raven.
– ¡Esto es tu culpa! – exclama la extraterrestre muy enojada.
– No lo es – se defendía Raven tranquilamente
– ¡Si no te hubieras tropezado con ese niño de síndrome de Down! – la culpaba.
– Fue un accidente... – trataba de tranquilizarse Raven.
– Pero esto tampoco hubiera pasado si tú lo hubieras cubierto como a todos para evitar que no se enfermara. – agregaba Starfire.
– Como iba a saber que el que robo a Yuki fue Chico Bestia en lugar de Robin – se defendía una vez más.
– ¡ Eres una egoísta! – Gritaba Starfire sacada de quicio mientras se le aventaba a Raven para iniciar una pelea.
Todos los presos en sus celdas comenzaban a gritar emocionados por lo que estaba pasando, sin embargo al hacerlo unos policías que cuidaban las celdas inmediatamente se acercaron para ver que ocurría por culpa de el escándalo.
– ¡Que pasa aquí! – exclamaba fuertemente uno de los policías. – ¡¿porque se están golpeando?
– Me llamo egoísta – respondía fríamente Raven.
– ¡Y puedo hacerlo muchas veces! – respondía Starfire demasiado alterada.
– Y también insulto a su esposa... – mentía Raven comportándose como una niña inocente.
– ¿Qué? – preguntaba Starfire demasiado confundida.
– Si, y trae una navaja y trato de asesinarme – agregaba con malicia Raven.
– Ah...con que insultando a mi esposa ehhh – decía el iluso de el policía creyendo todo lo que Raven le decía. – Puedes salir – agregaba refiriéndose a Raven para después abrirle la celda.
– Muchas Gracias, dios lo bendiga – susurraba Raven mientras salía de la celda.
– Y en cuanto a usted señorita se quedara otra noche ahí por insultar a mi esposa – expresaba el policía refiriéndose a Starfire.
– Pero... yo no...
– Guarda silencio – la callaba el policía, mientras que por detrás desaparecía Raven con una sonrisa burlona en su rostro
– ¡Ya veras, yo sé dónde vives! – gritaba Starfire mientras se desesperaba mas.
Mientras tanto, Chico Bestia iba muy tranquilamente por las calles en camino hacia la prisión. Su mirada se posaba en la de él muñeco Yuki. Tramaba algo, pretendía hacerle algo a ese muñeco.
– Muy bien es hora de asesinarte – le decía al muñeco mientras lo acercaba a un encendedor, pero para su sorpresa el muñeco se movió, alertando al pobre de chico bestia.
– Oye viejo, no querrás hacerme eso –le decía el muñeco Yuki con su dulce vocecita. – Mi ama se molestara mucho – agregaba dibujando una sonrisa en su pequeño rostro.
– ¡Esta vivo! – exclamaba aterrado Chico Bestia mientras lo aventaba muy lejos de él para comenzar a correr como niñita asustada.
– ¡Espera no me dejes! – exclamaba Yuki mientras trataba de alcanzar a Chico Bestia.
– ¡Auxilio un muñeco endemoniado me quiere matar! – gritaba fuertemente mientras seguía corriendo por "su vida", pero inesperadamente de lo rápido que corría tropieza con Raven que apenas esta reaparecía en el suelo.
– Ten más cuidado Chico Bestia – lo regañaba Raven mientras se levantaba.
– Espera... ¿No estabas en la cárcel?, ¡y por favor dile a tu muñeco endemoniado que deje de perseguirme! – gritaba Chico Bestia asustado y confundido.
– ¡Ama! – exclamaba Yuki mientras corría a los brazos de Raven. – Te extrañe mucho.
– ¡Yuki! – susurraba mientras lo sujetaba en sus brazos.
– ¿?
– No me vuelvas a dejar Yuki – susurraba Raven con tristeza.
– No lo are... – le respondía el muñeco mientras abrazaba a Raven tiernamente.
– Me estoy volviendo loco... – susurraba para sí mismo Chico Bestia.
– Te explicare todo cuando volvamos a casa – le respondía Raven fríamente.
– Espera... – susurro parándola en seco. – ¿Dónde está Starfire?
– Ella...está un poco ocupada – excusaba nerviosamente.
– ¿No estaba con tigo en prisión? –preguntaba aun confundido Chico Bestia.
– Me dijo que...tenía que salir a buscar algo – insistía.
– ¿Y porque estas tan nerviosa? – seguía interrogando.
– Eso no importa...volvamos con los demás. – inquiría Raven mientras cargaba a Yuki.
– Ama ese chico verde intento asesinarme. – acusaba Yuki señalando a Chico Bestia.
– ¿Qué dijiste? – preguntaba Raven.
– Dijo...que el también quiere volver a casa – se apresuraba a decir Chico Bestia mientras le tapaba la boca al muñeco.
– De acuerdo volvamos. – susurro Raven no tan convencida para después girar hacia su hogar.
Ya en la Torre T...
– ¿Cyborg como sigue Robin? – preguntaba Raven.
– Al parecer la fiebre a disminuido – aseguraba no tan seguro.
– ¡Mami! – gritaba Robin mirando a Raven.
– Bueno...creo que sigue igual – admitía Cyborg mientras suspiraba pesadamente.
– El dijo que eras mi mami – susurraba el loco de el líder apuntando a Cyborg.
– Que hiciste que... – regaño a Cyborg.
– Em...
– Y que tu eres Picoro de Dragon ball Z – añadía el pelinegro esta vez apuntando a Chico Bestia.
– Cyborg le lavaste el cerebro – apuntaba Chico Bestia.
– Estaba aburrido – excuso Cy mientras soltaba una pequeña risita.
– ¿Y a donde fue la pelirroja? – preguntaba el pelinegro.
– Hey...es verdad – se preguntaba Cyborg mientras miraba sospechosamente a Raven.
– Fue a buscarlos... – inquiría nerviosa.
– Entonces ay que avisarle que estamos en la torre – comentaba mientras sacaba su comunicador.
– No hace falta...ella vendrá – excusaba Raven quitándole el comunicador.
– Um...de acuerdo – respondía Cy confundido.
Pasaron varios minutos después y ya todos los titanes estaban cansados, había sido un largo día...y muy largo en verdad, Robin se encontraba en su habitación aun con fiebre mientras se hallaba jugando a las muñecas con Yuki y su fiel osito Bobo, el cual al parecer se encontraba todavía sin cabeza.
– Yo soy la señorita Nesvi – aseguraba el loco de él pelinegro mientras tomaba el té.
– ¿Y a ti que te hicieron bobo? – preguntaba confundido Yuki esperando una respuesta de Bobo pero este no respondió.
– ¡Tu hablas! Qué bonito – susurraba el pelinegro alegremente refiriéndose a Yuki.
– ¿Por qué no hablas? – insistía Yuki apuntando a Bobo, pero no respondió. – o cierto no tienes cabeza, perdona.
– Este está loco... – le susurraba Yuki.
– Y que lo digas – respondía el loco líder.
– Bien yo seré la mamá y tu serás el papá y Bobo sin cabeza nuestro hijo – le explicaba alegremente, mientras Yuki asentía.
– Bien, Según tu Yuki llegas de el trabajo.
– Siii – asentía alegremente el muñeco. Para agregar después – Ya llegue mi amor.
– O que bien cariñito, ya debes tener hambre – le seguía el juego Robin mientras esperaba a que Yuki dijera algo... – Yuki deberías besarme...
– ¿A si? – preguntaba el muñeco confundido.
– ¡Pues claro! Yo soy la mamá y tú el papá, deberías hacerlo – le aseguraba el loco de el líder.
– ¿Te beso de verdad? – insistía Yuki aun confundido.
– Pues si... – asentía el pelinegro mientras paraba su boca para recibir un beso, pero sorpresivamente Raven al notar que la puerta estaba abierta entra al instante.
– No ama, no es lo que piensas...él me quería obligar además yo era el papá – se defendía Yuki, percatándose que Raven estaba ahí.
– ¡Y deberías haberme besado porque yo era la madre! – exclamaba enojado el líder.
– ¡Alguien podría explicarme que está sucediendo! – gritaba Raven alterada, rompiendo una lámpara con sus poderes.
– Con gusto Oprah, yo te explico – se ofrecía Robin.
– Explícame tu Yuki – susurro ignorando a su líder.
– ¡A mí nunca me dejan opinar! – se quejaba el pelinegro ofendido.
– Ama ese psicópata me quería besar a la fuerza – explicaba el muñeco.
– ¡No solo estábamos jugando! – se defendía el pelinegro mientras Raven lo miraba con ojos de furia.
– Cúbrete los ojos Yuki, porque lo que veras será muy violento – Susurraba Raven mientras se le acercaba peligrosamente a Robin, y este en reacción se alejaba para enseguida volver a correr por su vida.
– ¡No huyas cobarde! – le gritaba Raven mientras trataba de alcanzarlo.
Continuara...
Nota: n_n hasta aquí le dejo, espero y les haya gustado...perdón si cometo Occ con Raven y con los demás, pero como mencione en el primer capítulo, este fic lo hice hace mucho tiempo con mi nee-chan xD por eso, así que sean comprensibles, y bueno espero continuarlo pronto xD.
Nos vemos ~
