Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen a si no a Masami Kurumada, esto es sin ningún fin de lucro. No yaoi.

Shun y June.

Capitulo único: Flores de tela y envolturas.

No hacia falta que los líquidos de los vasos se congelaran para saber que era invierno, la brisa incremente y el entumecimiento de dedos era suficiente, mas él creía que si eso sucediese seria estupendo.

Había permanecido en aquel sillón rojo sentado, raro en él , observando el reflejo de las cortinas de la ventana a través un vaso lleno de agua sobrepuesto en una mesita mientras esperaba a que su maestro saliera de reunión con el Patriarca. Todo el mundo estaba hecho un caos, gente corriendo de un lugar a otro y él simplemente prefería no ponerle mucha importancia más que a las cortinas atrapantes del salón.

Aquellas cortinas del gran salón Patriarcal le parecían de lo más peculiares y es que, por la fecha de ese día, las doncellas habían acomodado esas de matices extravagantes en las estancias del lugar. Su colorido rojo de centro dorado era lo de menos, si no el sin fin de flores rojas que se posicionaban unas sobre otras como devorándose y volando sobre dorados moños.

Entonces una pequeña idea se fulminó en su cabeza. Según recordaba, el año pasado además de risas y anécdotas simpáticas, el Patriarca había regalado a todos sus santos y diosa una canasta llena de chocolates, quesos y vinos de fina calidad, y este año prometía ser mejor, pero también recordaba que él no había contemplado algún regalo para su maestro y que era claro que la gente daba algo significativo a sus seres queridos ,así que sin dudarlo más ,tomó las tijeras de una doncella distraída que hacia moños dorados para el portón y lentamente se aproximó a la ventana.

Con unas tijeras, comenzó a cortar una de las flores de la cortina y cuando terminó, salió a toda prisa del salón del Patriarca.

A pesar del frio, el pequeño se acomodo la bufanda y corrió rumbo al pueblo, tenia que conseguir una flor idéntica a la de las cortinas, pero el aprendiz iba tan perturbado en su mente que no notó que una mirada ya le seguía la pista desde que había salido del Salón Papal.

— ¡Kiki¡—gritó una voz familiar que sacó de todo pensamiento al pequeño pelirrojo y detuvo sus pasos. Con una gran sonrisa, el santo de Andrómeda, quien cargaba una gran bolsa de papel y se había arropado de un suéter blanco con rombos verdes y bufanda de nieve, se acerco.

—¿Dónde anda tu cabecita?, te he gritado varias veces y no me hacías caso—objeto divertido el santo de las cadenas. El pequeño no hizo más que rascarse el cabeza, nervioso y esconder con su otra mano la flor roja que había recortado.

— ¿A dónde ibas a toda prisa?—pregunto el de ojos verdes. Entonces Kiki supuso que si le contaba a Shun sobre sus planes, seria mas fácil conseguir la flor, además que el joven sabia guardar muy bien los secretos.

—Te contare si prometes ayudarme...—espeto cubriéndose la boca el menor mientras miraba a todos lados como si le fueran a descubrir—es importante

Con un aire de misterio Shun miro a Kiki y bajó su bolsa al suelo. —Te lo prometo.

—Quiero una flor de estas para mi maestro, se la daré como regalo de navidad—de su dorso, el pequeño lemuriano mostro la recién flor recortada, cosa que causo sorpresa en el otro—así que iré a conseguirla a Rodorio. ¿Tú sabes como se llama?

—Bueno la verdad...—murmuro Shun contrariado mientras algunos copos caían sobre su cabeza—no recuerdo, pero se de alguien a quien podríamos preguntarle.

— ¿En serio?—abrió sus ojos como dos platos el menor mientras Andrómeda le asentía.

—Iré a dejar estas cosas adentro que me encargo el Patriarca y te llevare—respondió Shun mientras veía como la sonrisa de Kiki se hacia cada vez mas grande sin dejar ese brillo de ilusión en su mirar.

—¡Gracias Shun!.

Y así lo hizo, minutos después Andrómeda invito a Kiki a que le siguiera a un lugar que para él ya era más que conocido: al Templo de Piscis.

Con cierta timidez, niño y santo entraron al duodécimo Templo mientras escuchaban algunas voces que discutían en lo que parecía la cocina del privado. Mientras mas se acercaban, observaron a través de la puerta, como el santo de cabello celeste junto con Cáncer, ambos de mandil, discutían con cuchillo en mano lo que parecía un dilema bastante...difícil.

—Te dije pavo fresco, ¡fresco!—exclamaba desesperado el de Piscis mientras el otro le daba una sonrisa cínica de respuesta— Eres un idiota, Ángelo.

—¡Pues por eso!, dijiste pavo fresco y que mas fresco que uno vivo—exclamó sinvergüenza Mascara de Muerte mientras bebía más vino de una copa.

Hay que asesinarlo...—afirmo como mafioso Cáncer mientras veía a la pobre ave alejarse.

Fue entonces que Shun tosió un poco para anunciar su presencia, ante la sorpresa de ambos dorados.

— ¡Caballero, que gusto!—esbozo con alegría Afrodite mientras se acercaba a los recién llegados—Buen días pequeño Aries.

—Buen día señor Afrodite—Andrómeda se reverencio y miro a Ángelo, quien esbozo una ligera mueca—Buen día caballero de Cáncer.

— ¿Y qué tu no tienes boca para saludar?—le reprendió el otro mientras Máscara bufaba.

De inmediato, regreso su atención al dueño del Templo—No deseo importarle Afrodite, la verdad es que deseaba preguntarle sobre una flor, usted tiene bastantes y sabe del tema, así que pensé en usted.

—Nunca importunas muchacho, déjame ver...—al instante, Piscis se sorprendió al ver el retazo de tela, pero prefirió no preguntar— Ya veo, es una Nochebuena, pero estas flores no se consiguen fácilmente en Grecia.

—Oh no...—murmuro por debajo Kiki.

—Son flores muy especiales. Crecen en regiones de América en fechas como estas y cuenta la leyenda que ...—Dite iba a decir algo pero negó—que no me acuerdo... pero creo que tengo una en el invernadero que improvise.

—Vaya que... linda y triste historia, ¡imbécil no hables si no sabes que decir!—murmuro divertido Mascara de Muerte ante respuesta de su amigo.

— ¡Cállate idiota!—farfulló molesto Afrodite hacia el del cuarto Templo.

El santo de piscis se llago hasta otra parte del privado y tras unos segundos de espera, le dio una pequeña maceta al santo de las cadenas.

—Tomen, es para ustedes, se que la cuidaran bien. —Shun agradeció el regalo con una reverencia. Era muy bonita una flor rojiza de largas y tupidas hojas, cuestión que causo una sonrisa en Andrómeda. — ¡Ah ya recordé!—esbozo Afrodite divertido—, es una flor que regularmente regalan los amantes, el uno al otro, ó para personas especiales ya que se supone que dicen que una flor enamorada se desangro en espera de una rosa.

—Entiendo...—murmuro Shun. —le agradezco el regalo, pero debemos irnos, ¿verdad Kiki?

El dorado les asintió. —Les deseo suerte y nos vemos en la celebración de la noche.

Pronto Kiki y Shun salieron del duodécimo Templo con flor en mano, aunque el segundo sentía gran alegría cuando vio la sonrisa del menor al ver que ya tenía el regalo que tanto deseo para su maestro.

—Bien Kiki , la encontramos, ojala tengas buena suerte, veras que la flor le gustara mucho a tu maestro.

— ¡Gracias Shun!—tras un largo abrazo Kiki se despidió del santo de bronce, quien se quedo fascinado ante la alegría que le había dado a Kiki.

Fue entonces que la meter su mano al pantalón, sintió un pedazo de tela y sonrió mientras dirigía sus pasos hacia el recinto de las amazonas.

June quizá se había acomodado en mas de mil maneras el cabello y al final había optado por dejar caer su cabello a un lado, deseaba estar lo mas hermosa posible, ya que era la primera Navidad que sabia se celebraba en el Santuario y sobretodo porque, Shun estaría ahí.

Se había puesto un abrigo rosado y un vestido blanco regalos de Saory, mientras comía chocolates en su cuarto tratando de calmar su ansiedad pues la hora se acercaba de que Shun apareciese por pronto su cuerpo se tenso cuando unos golpeteos resonaron de la puerta.

Ansiosa, se levanto a abrir y al ver la presencia tras la puerta, se abalanzó sobre el a punto de cortarle la respiración. Era Shun que a sus ojos se veía hermoso, y quien sonrió ante la efusiva bienvenida.

Tras unos segundos de un largo abrazo, ella se separo unos centímetros.

—June...te ves preciosa. —y en realidad lo estaba, aunque sus ojos azulados llenos de ilusión era lo que había atrapado

—Gracias Shun, ¿vamos a caminar?—él asintió.

Y así lo hicieron escuchando el resonar de sus pasos en el hundir de la nieve mientras ambos se tomaban de la mano. El Santuario parecía un lugar diferente envuelto en toda esa nieve, la mayoría de las personas se escondía y fugaces romances aparecían en la nieve tratando de pasar desaparecidos y robándoles una que otra sonrisa a ellos.

—Me parece un sueño...el que estemos aquí tú y yo juntos. —justo en un arbusto quebrado, June se recargo invitando a Shun a seguirle.

—Si es extraño, pero real y eso es lo importante, que estas aquí. —de inmediato, el santo se acomodo en un abrazo para darle calor.—dame tus manos, hace frio—Shun apreso las manos del la rubia y las alzo hasta su barbilla, resoplándole aire caliente a pesar de los guantes que ella poseía.

—Oye te tengo un regalo—de inmediato Shun metió su mano en su bolsillo mientras en su ardua tarea sacaba su lengua al instante, aumentando la curiosidad de ella.

—Abre tus manos—June rio cuando lo hizo y Shun deposito un trozo de tela de una flor mal recortada. —Es para ti.

—Es muy linda, de verdad—ella afirmó.

—Se que hubiera sido mil veces mejor una de verdad, pero creo que así podrás ir con ella a todos lados y jamás se marchitara. Sera la manera en que me recuerdes cuando este lejos.

—Shun...—la rubia se conmovió y tímida le dio un beso fugaz en la mejilla al santo, cuestión que lo ruborizo y le hizo desviar la mirada a la nieve.

—Me encanta, la llevare conmigo a todos lados. —pero ella también sacó algo de su abrigo.

—Yo también tengo un regalo para ti, Shun.

— ¿Enserio?—sorprendido Shun abrió las manos ante las palabras de la rubia.

Al instante, una pequeña envoltura de chocolate se apareció sobre las manos de Shun.

—Gracias—esbozo divertido el santo.

—Ya que hoy es día de regalo peculiares, te regalo una envoltura de chocolate, para que la cuides y cada que la lleves hasta tu nariz, te acuerdes de mi con el aroma. Así que no la pierdas ó estarás muerto, ¿de acuerdo?

Fue entonces que tras una risa, ambos volvieron a mirar a la nada, pero a Shun se le antojo hacer lo mismo que ella había hecho con el al darle el regalo. Algo nervioso, suspiro fuerte y aun en el abrazo, tan cercana así, la llamo por su nombre:

—June...

Sin pensarlo y justo cuando ella giró, sus labios se rozaron con tibieza sobre los de June, quedando quietos unos segundos mientras sus alientos se tornaban pesados.

Fue un instante, quizá muy corto pero para ambos había sido una eternidad, Shun se alejo lentamente mientras sus ojos se mantenían cerrados aun y se reencontraban con la mirada de la rubia. Sin embargo, ella antes de que se alejara más de si, con una mano libre apresó el rostro del santo y lo allego hasta ella de nuevo. Tenia que sentirlo otra vez.

Esta vez, la calidez de June le hizo corresponder, accediendo ala caricia casi por instinto mientras la abraza mas a su cuerpo. Y casi por broma del destino, una gran cantidad de nieve posaba en las ramas del árbol, cayeron sobre ambos, sorprendiéndolos al punto de detenerse en la caricia y haciéndoles reír.

—Vamos a la reunión —comento Shun mientras le quitaba el excedente de nieve del abrigo de June y la tomaba de la mano.

—Vamos, parece que la naturaleza no quiere vernos así—bromeo June mientras le seguía los pasos al santo.

Continuara...

Lindos lectorcitos, me costo mucho trabajo este capitulo ,no puedo escribir romance ahora, mi cabeza esta bloqueada, mi corazón seco sin emoción aparente y es difícil hacerlo malditas canciones me pusieron depresiva!hahah, pero se las debía, así que espero les haya gustado aunque ya haya pasado la garadezco su apoyo,paciencia y espero velros pronto con los ultimos capis!