hola lamento el retrazo no se me ocurria nada para sandman, mas la flojera, espero les guste mucho, y gracias por todo, por leer y dejar comentarios. ahora lean y disfruten espero haber inventado algo genial.


LOS SUEÑOS

En el sur de aquel gran Egipto se libraba una guerra, se libraba por el afán de aquel tirano sultán que quería someter esa parte de Egipto, el ejército tomo a sus mejores hombres y a un hijo varón de cada familia, lucharían por su libertad, sus sueños.

No serian aplastados por aquel sultán horrible. Entre todos aquellos elegidos para la guerra, había un hombre mayor, muy atractivo, rubio, de piel morena, ojos amarillos con un gran perfil y sin duda con muchas habilidades.

Su nombre era Hamadi.

Hamadi, era aquel hombre rubio de unos 24 años, tenía un par de hermanos menores que él, su madre pobre y un tanto gastada, los años de lucha reposaban en su rostro, ella les había sacado adelante sola, cuando su padre murió en la guerra hace ya unos años.

La esperanza de aquella familia moriría, y no era lo peor, sus sueños comenzaban a romperse. Hamadi no podía dejarlos así, era duro que sus hermanos no conciliaran el sueño en la noche por pensar en la horrible guerra que se desataría.

Hamadi partió de su hogar, traería la paz y la reconstrucción de los sueños de su familia, no solo eso, traería paz para todo el pueblo.

La guerra comenzó el plan era llegar ante aquel sultán y acabar con él. Así acabaría su legado y terminaría la guerra. Hamadi mostro tanta habilidad para aquello, tenia destreza, visión, convicción y mucha voluntad.

No paso mucho tiempo para que nuestro hombre se volviera el general de aquel ejercito, en el campo de batalla era temido. Los enemigos le conocían como Hombre de arena, o mejor dicho Sandman.

Se abrieron paso hacia entre el gran imperio de aquel sultán tirano, el cual no se rendía, ni siquiera al ver como todo aquello que él había construido se derrumbaba ante sus ojos, como castillos de arena su ejército se derrumbaba.

Hamadi o mejor conocido como Sandman guio al ejercito hacia haya, pensando en una cosa y solo una cosa, volver con su familia. Ahí en la noche arropar a sus hermanos y a su madre, dejándolos profundamente dormidos, tranquilos como la noche, y disfrutar de sus cálidos gestos al dormir, sin preocupación alguna.

Había llegado el gran día, debía enfrentar a aquel implacable sultán maldito, que había arrebatado la paz de sus vidas, y planeaba destruir el pueblo para extenderse. Había subestimado a sus enemigos y la voluntad con la que fueron guiados. A lo largo de la guerra Hamadi había perdido a muchos hombres que no volverían a casa con sus familias, no solo hombres si no también niños y adolecentes. Jamás le perdonaría a aquel sultán haberlos orillado a la guerra, si no fuera por su arrogancia jamás se habrían perdido a aquellos hombres.

Todos estarían bien y felices, pero el egoísmo le podría mas, nunca perdonaría aquel hombre, rogaba poder contemplarlo arrepentido en el suelo, postrado a sus pies, pidiendo clemencia y salvación, pero no se la daría, si quería acabar con aquel tirano no debía tentarse el corazón y matarlo.

El gran sultán jamás creyó verse así, debía hacer algo contra aquel gran líder, si no, terminaría aplastando su imperio, no se lo permitiría, decidió usar lo único fiable que tenia…el desierto. Esta noche se movería a lo mas gélido de el desierto, el lugar más caluroso y engañoso donde las tormentas de arena tragaban todo a su paso, el estaría preparado, pero aquel chico líder no lo esperaría.

Y ahí lo olvidaría en la arena.

La batalla se desato. Hamadi cayó en la trampa. Se dejo guiar por la ira y no la sabiduría, pero así mismo su corazón era noble, solo buscaba acabar con la guerra y llevar la paz a sus hogares. El desierto era engañoso, el calor les azotaba y perdían energías.

El sultán bajo de sus ostentosos aposentos, y se dirigió ante el derrotado Hamadi.

-así que el gran Hamadi llego hasta acá, el gran Sandman ha caído a mis pies, y yo tomare su pueblo, una lástima que te esforzaras tanto por algo sin sentido, si no fueras mi enemigo te haría el jefe de mis tropas, pero prefiero exterminarte, hombre de arena…-Sandman no podía siquiera ponerse de pie, el desierto lo estaba consumiendo, sus hombres se hundían en el desierto.

Y ahí el sultán se dio la vuelta, dio la orden de acabar con aquel hombre moribundo que se hundía en la arena, llevaba su sonrisa triunfal en los labios. Y ahí se demostró una única cosa, la mayor fuerza motriz, es la voluntad.

Con su último aliento el hombre de arena, pensando en los sueños de su familia, se alzo tomo su estaca y por atrás se dedico a atacar a aquel sultán. Golpe bajo atacar por la espalda. Pero no sería en vano tanto esfuerzo.

Le vio caer frente a él, mientras la vista se le nublaba, perdió el conocimiento y sintió como la vida escapaba de su cuerpo. Pronuncio los nombres de sus hermanos y su madre, mientras en su último suspiro pidió:

-sueñen en paz- y ahí falleció, fue consumido entre la arena dorada de el desierto. Al caer la noche, la luna ilumino la mano que sobresalía de la arena, el cuerpo de aquel hombre había sido demacrado en la guerra, lo que la luna le ofrecía era vida. La oportunidad de asegurarse el mismo que los sueños de su familia fueran ideales al dormir, de igual manera los de todo el mundo, lo que no podía ofrecer aquel cuerpo celeste, era un cuerpo. Así que aprovechando la naturaleza le brindo la oportunidad de reconstruirlo con arena.

La conciencia de aquel hombre era pobre solo recordaba su apodo, Sandman, la voluntad que lo había llevado ahí; su familia. Pero de su cuerpo nada, intento pronunciar una palabra, pero le habían arrebatado la voz, sin un cuerpo no tendría cuerdas vocales. Esa era la vida que le esperaba. Pero podía hacer felices a el resto del mundo con dulces sueños, quizá no sea tan malo aceptar la propuesta de el hombre de la luna.

La luz segó sus ojos de nuevo. Jack se encontraba con la mirada hacia el suelo, sin poder entender lo duro de los pasados. Los guardianes habían pasado por algo difícil. Una prueba más difícil.

-Jack, quizá debas ver los demás otro día- ella reposo su mano en el hombre de aquel chico, intento consolarlo, pero el alzo la mirada y le dedico una gran sonrisa.

-claro que no. Estoy orgulloso de ellos, deseo ver más, deseo terminar con esto hoy. Así que reproduce el tuyo deseó admirarte, saber qué cosa tan genial has hecho para ser una guardiana-Thoot le miro sorprendida, y decidió mostrarle al pequeño aquello que le había ocurrido, su pasado. La razón de ser la guardiana de la felicidad.


bueno les gusto?...nose creo que me gusto vastante la historia junto con la de bunny, sigue thoot w esa hadita intrepida y maternal, veremos como sigo, y les traigo el siguiente capitulo. adios ^^

Chao Chao

¿review?