Aviso: Estos personajes no me pertenecen. :)
Capítulo 4: Quiero verte en acción...
Desde que nací, mi vida nunca fue normal. Cuando era pequeña podía sentir las presencias de los vampiros cuando los tenía cerca, pero en cuestión de años mis "poderes" fueron aumentando poco a poco.
Comencé todo esto de cazar vampiros cuando cumplí los cinco años. En ese entonces, yo ya sabía como sería mi vida si decidía involucrarme en todo esto de vampiros. Pero también sabía que si no aprovechaba mi poder, a lo mejor, algún día se esfumaría.
En el mundo no solo había vampiros, también había hadas, hombres lobos, brujos... Pero las hadas tienen una reina la cual las gobierna y los hombres lobos tienen a un líder de la manada quien los controla y los brujos... bueno, los brujos en realidad no se hacen mucho caso, se pasan todo el día haciendo estupideces o jodiendo a la gente humana. No es que haya hablado con uno, pero antes de hacerme oficialmente una cazavampiros estudié, muchas cosas sobre el mundo, y, por supuesto, a los vampiros.
Ellos son seres incontrolables, nunca se sacian de la sangre humana, matan sin piedad y no tienen sentimientos, por eso solo hay cazavampiros y no otros como... ¿Cazahadas?¿Cazalobos? O ¿Cazabrujos?. Bueno, en fin, que los vampiros son los únicos que se cren superiores a nosotros y no utilizan como fuente de alimento, por eso necesitamos un gremio donde tengamos gente con habilidad y confianza para poder matar.
Pero lo malo de mi vida, era que mis padres eran como unos "anticazadores", no les gustaba la violencia, y mucho menos que uno de sus hijos fuese por ahí con un cuchillo matando a vampiros. Por eso cuando se lo dije se pusieron como fieras, no me dirigieron la palabra en meses y meses y meses... Pero yo no iba a rendirme tan fácilmente, así que hice caso omiso de su paracer y comencé a entrenarme e ir a escondidas por la noche al gremio por las clases nocturnas. Y cuando tuve la edad suficiente para ir a cazar pequeños vampiros, fui sin dudarlo ni un segundo.
Pero por culpa de mi egoísmo, casi hice que mataran a mi hermano...
Mis padres, Grace y Patrick, ya me odiaban cuando decidí hacerme cazadora. Me trataban como una mierda, me pegaban y me insultaban de todos los modos humanamente conocidos. Por eso, cuando me echaron, esa noche lluviosa, sentí alivio de salir de esa prisión pero al mismo tiempo dolor, un dolor intenso y agudo. El dolor que se siente cuando tu propia familia te rechaza.
Cada persona tiene un sueño como: ser una estrella de hollywood, una cantante, una bailarina...
Pero el mío es distinto, desde que cumplí los quince, siempre quise una única cosa, atrapar a Jonathan Morgenster, el vampiro más buscado en todo el mundo y el único al que no han podido atrapar ni una vez en años. Y no se hable de dañarlo, seguramente está regocijándose y burlándose de los cazadores que le buscan sin encontrarle.
Nadie sabe dónde está, o cómo buscarlo. Es como una sombra, que desaparece cuando sale el sol.
Pero sé una cosa que nadie ha averiguado aún. Es que Jonathan esta en Nueva York. Y mi prioridad ahora será atraparlo lo antes posible.
El sonido del timbre de abajo me sacó de mis cavilaciones.
Bajé corriendo las escaleras y abrí la puerta.
Isabelle y Simon estaban parados en la puerta con dos maletas gigantes.
Miré la hora.
—Chicos, ¿no es un poco temprano?- pregunté caminando hacia el salón. Los dos me miraron e ignoraron mi pregunta. Izzy vestía un vestido rojo puta*, con unos tacones a juego y Simón iba ataviado con unos tejanos y una camisa blanca.
Los dos me sonrieron al mismo tiempo, tenían los ojos brillantes de...¿emoción? ¿excitación?. Bueno estos dos están tramando algo seguro.
—Eh... ¿Qué pasa? ¿Tengo algo en la cara?
Y de repente Isabelle me cogió de los dos brazos y Simón de las piernas y me condujeron hacia el baño que ocupaba la primera planta.
—¿Pero qué mierda estáis haciendo ahora?- grité cuando me sentaron en una silla que pusieron en el baño.
—Mira cariño, hoy es tu gran día y no vas a ir a Nueva York vestida como una moribunda.- dijo Izzy mientras me cepillaba el pelo.- Simón coge el vestido que compré esta mañana y tráemelo.
Simón inmediatamente salió del baño.
—¿Qué gran día?¿De qué estás hablando?- fruncí el ceño.
—¡Tu cumpleaños cariño! ¿Acaso se te había olvidado?- dijo Izzy mientras me ponía en la cara un kilo de maquillaje.
Es cierto, se me había olvidado absolutamente, con todo esto de Sebastian mi celebro solo se había concentrad en la inminente ida a Nueva York y relajarme. Mi décimoctavo cumpleaños...
No es que fuera muy emocionante, pero en mis cumpleaños anteriores mis padres nunca me dejaban celebrarlo y siempre estaba encerrada en casa fregando. O cualquier otra cosa desagradable.
—¡Ah! Es verdad...- dije dándome unos golpes en la cabeza.
—¿Es este de aquí?- dijo Simón entrando con un vestido negro.
Dios... Ese vestido era cortísimo y tenía un escote en forma de V. Vale, mis pequeñas no estarían a salvo esta noche. Y bueno, este vestido hacía que mi culo sobresaliera un poco y se viera mis nalgas... Ja. Este vestido sería perfecto para las putas que veo siempre en las esquinas de las calles o para las prostitutas porque...
—No me vas a hacer ponerme eso ¿verdad?- Pero ella solo me sonrió, y comenzó y desnudarme delante de Simón. Fue algo realmente divertido, nótese el sarcasmo...
...
Estaba cómodamente sentada en uno de los asientos de piel azul de primera clase, con el reposapiés extendido y la almohada estratégicamente colocada detrás del cuello mientras bebía champán y escuchaba los gemidos de Izzy en la habitación de atrás. Ellos no paraban de darse besos y más besos, se sobaban delante mío, así que decidí prestarles mi habitación privada durante unas horas.
Me sentía calmada, no sé porque pero tenía la sensación de que una vez que estuviera allí algo cambiaría. Es algo raro, pero lo sentía.
Me removí en mi asiento, el vestido que Isabelle me había echo poner era muy incómodo cuando me sentaba, tenía la sensación de que había muy poca tela cubriendo mi cuerpo.
Investigué sacerca del tal Valentine anoche, pero fue inútil, no había nada sobre él. Es como si desapareciera del mundo, pero que estuviera por allí en algún lugar... Pero no me importaba, el dinero me fue abonado por adelantado y me pagó bastante bien.. Un millón y medio. Me pregunto que hizo ese vampiro como para que su muerte merezca tal suma de dinero. Estaba intrigada, pero no me darían la información hasta pasado mañana...
Después de dormir durante horas por fin anunciaron que aterrizaríamos en diez minutos. Y Simón e Izzy salieron de la habitación los dos jadeando. Y teniendo aspecto de haber echado un buen polvo
...
Salimos del aeropuerto y cogimos un taxi para ir directamente hacía la quinta avenido que es donde está mi casa.
No dijimos nada en el coche, ya que todos estábamos admirando las vistas y las luces de Nueva York, todo era extraordinario había mucha gente por las calles y sobre todo había luces, luces por todas partes.
Cuando llegamos a casa, nos acomodamos y dejamos todas las maletas tiradas por el salón. La casa parecía nueva, ni me acordaba de como era realmente. Mandé esta mañana que alguien limpiara la casa y pusiera decoración. Debo felicitar a quien lo hizo porque lo dejó impecable.
Mi casa tenía tres plantas, así que yo me quedé con la primera planta y Simón e Izzy en la segunda, la tercera la dejamos vacía.
Izzy y Simón se quedaron estupefactos por los libros que había en la biblioteca. Era grande y con escaleras que llevaban a la tercera planta, también estaba conectada con un pasillo que llevaba hasta el tejado de la casa. Había un jardín gigante afuera y una fuente. También había arboles por todas partes... Vaya.. si que han cambiado las cosas aquí, la última vez que estuve no estaba la fuente y mucho menos los árboles. Pero con todo este cambió la casa quedó perfecta. Al menos a mí me gustó como quedó después de casi tres años de total abandono.
Después de tomar café en la gigantesca cocina decidimos ir de fiesta esa noche para celebrar mi cumpleaños. Como vestía con el 'fabuloso' vestido que Izzy me regaló... no podía dejar escapar esta oportunidad, porque juré que no me lo pondría nunca más en mi vida.
...
Después de discutir sobre a qué discoteca ir, al final decidimos ir a echar un vistazo al Pandemonium.
Era grande y estaba repleta de gente... gente normal y bueno.. gente no-normal, en otras palabras, vampiros.
Todos nos dimos cuenta, pero no dijimos nada.
—¡Es hora de tomar algo! Voy a pedir una copa, ¿qué queréis vosotras?
—Yo... un vodka con naranja.
—Yo champán.- dije sentándome en un sofá.
—¡Muy bien! ¡Marchando!
Después de cinco minutos Simón volvió con nuestras bebidas y nos las entregó.
—¿Queréis bailar?- pregunto Simón.
—Yo sí.- Dijo Isabelle colgándose del brazo de su novio. Los dos me miraron. Cuando negué con la cabeza los dos caminaron hacía la pista de baile.
Izzy se detuvo en el centro de la pista, sonrió y comienzó a bailar alzando los brazos y contoneando las caderas. Simón se colocó a su lado y la agarró por la cintura. Los dos se movieron con sensualidad al ritmo de la melodía. Hacen muy buena pareja la verdad, como los envidio.
Después de haber bebido tres copas de champán, me sentía un poco mareada. Después de un rato un chico vampiro se acerco a mí. Dios... era súper guapo, creo que no he visto a nadie tan impresionante como él, con sus ojos dorados buscaba los míos y Jesús... sus labios, unos labios que me gustaría saborear, pero me recordé de que era un vampiro, y yo no me relacionaría con vampiro.
—Hola, preciosa ¿estás sola?- preguntó sentándose a mi lado en el sofá.
Santa mierda, no podía dejar de mirarle, se notaban sus músculos debajo de esa camisa blanca y esos tejanos que llevaba puestos. Era rubio y tenía unos ojos...
Pestañeé y le dediqué una sonrisa.
—No, estoy con unos amigos- dije sin apartar mis ojos de su rostro.
Él se acercó más a mí hasta que nuestras piernas se tocaron. Y pude sentir un tirón de adrenalina. Dios.. como me gustaría tocar esa piel...
Él me analizo de arriba a abajo y después me miró y sonrió.
—¿Me dejarías invitarte a una bebida?
—No hace falta... tengo bastante di...- comencé a decir, pero no me dejó acabar.
—Insisto- dijo él con un brillo en sus ojos dorados.
—Está bien.
—¿Qué quieres beber?
—Mmmm... vodka.
—Perfecto. Te lo traigo enseguida. Espera.
—Espero.- dije mientras él se levantaba y se iba hacía la barra. Mis ojos no se separaron de él ni un segundo, hasta que lo perdí de vista.
Santo cielo.. estaba buenísimo, pero era un vampiro y yo tengo mis límites con eso. Pero me lanzaría esta noche, solo esta noche, solo disfrutaría de esta noche y nada más.
Lo que son las casualidades. ¿Qué probabilidad existía de que un chico buenísimo se hubiera fijado en mi? Pero yo no creía en las casualidades solo en lo inevitable.
Me senté recta en el sofá y me toqué el pelo antes de que él viniera.
—Aquí tienes- me dijo él mientras me entregaba un vaso lleno de vodka.
—Gracias. Emm...
—Jace, Jace Wayland.
—Clarissa Fray, pero puedes llamarme Clary.
—Clary... me gusta, es un nombre bonito- dijo bebiendo un trago.
—Emm.. Gracias.
—Eres nueva de aquí ¿verdad?
—Sí, acabo de mudarme esta mañana. Tengo trabajo que realizar aquí.
—Cazadora ¿eh? Me gustaría verte en acción con ese vestido...- dijo mirandome el escote.
—Créeme vampiro soy más fuerte de lo que aparento.- dije desafiándole con la mirada.
Él me devolvió la mirada.
—Me gusta- dijo después de levantarse- ¿Quieres bailar?- me ofreció la mano.
Dudé, bailar con un vampiro... Bueno, Sebastian se había follado a un zorra osea que lo mío no será para tanto, así que asentí con la cabeza y le cogí la mano. Jace me llevó hasta la pista de baile.
Sin tener idea de lo que estaba haciendo, con cautela puse mis manos en sus hombros.
—Esto es una sorpresa.
—¿Porqué?
—No sabía que un vampiro fuera capaz de estar tan cerca de una mujer sin haberla devorado ya.
—Soy diferente- dijo dándome una dulce sonrisa.
Joder...
No dijo nada mientras envolvía mi intura con unos de sus brazos y extendió la mano, apoderándose de una de las mías. La música se desaceleró hasta que pareció arrastrarse por una melodía inquietante sobre un amor perdido y encontrado de nuevo. Miré hacia arriba a esos extraordinarios ojos, sorprendida de que me pudiese sostener así tan... tiernamente. Mi corazón dio un vuelco mientras la sangre se agolpó en todos los puntos de mi cuerpo. Tenía que ser el baile, el vestido...
Me acercó más a él.
Emoción y temor luchaban dentro de mí. Las deslumbrantes luces de arriba se reflejaban en su pelo rubio. Sus labios se acercaron a mi cuello y me quedé quieta.
—Si intentas morderme vampiro, te juro que te romperé el cuello.
Pero él solo se limitó a reír y después me dio un beso en el cuello.
—Yo no muerdo, cielo.
—En verdad sí que lo haces.
Después de eso no hablamos mucho, solo nos miramos y pocas veces nos dirigíamos la palabra. Cuando encontré a Simon con Izzy en brazos, sabía que nos tendríamos que ir pronto.
Miré a Jace y lo pillé mirándome fijamente.
—¿Qué pasa?-preguntó.
Yo no me quería ir, me sentía bien en sus brazos, pero sabía que esto era una locura. ¿Desde cuándo yo quería estar en brazos de un vampiro? Mejor dicho, ¿desde cuándo me relacionaba con vampiros?
Suspiré.
—Me tengo que ir. Mis amigos esperan- dije señalando con la cabeza donde estaban Simón e Izzy.
—Ya veo- dijo, pero su voz sonaba a decepción- bueno supongo que nos veremos pronto.
—No lo creo Jace, yo no me relaciono con vampiros.
—Una pena, porque yo sí que me relaciono con cazadoras como tú.- dijo acercándome más a él.
Jace hundió su cabeza en mi pelo y susurró:
—¿Porqué no me das tu teléfono móvil?
Me separé un poco de él y le dije:
—No tienes ese privilegio Jace.- Después de decir eso, me escabullí de sus brazos y fui directamente donde estaba Simón.
No sé porque pero me sentí rara. La presencia de Jace todavía estaba en mí, podía sentir cada movimiento que él daba, cada respiración como si fuera la mía. Vale, me estoy volviendo loca.
Cuando localice a Simón. Izzy estaba dormida en sus brazos. Cuando llegué le dije a Simón que cogiera el coche y se fuera primero a casa. Yo quería pasear por aquí. Todo esto de Jace me estaba volviendo loca.
Cuando salí de Pandemonium caminé un poco por los alrededores, no sé porque pero al final acabé en un calle donde no había nadie. Estaba totalmente vacío, el viento me azotaba suavemente la cara. Esto era relajante, me gustaba este aroma, era un aro...
Ahora lo único que sentía eran presencias, presencias de vampiros. Me concentre en las energías. Había mas de cinco, después mas de diez... Dios.. había una docena de ellos. Que raro, los vampiros siempre andaban solos, ¿Porqué había tantos en un lugar como este?
No me preocupé demasiado, todos tenían poca energía, podía acabar con ellos con un poco de esfuerzo. Pero ¿era una casualidad que todos acabaran en el mismo lugar? Solo existía una respuesta a esa pregunta para mí: Para mi las casualidades no existen solo lo inevitable.
Saqué la daga que tenía escondida bajo la mini falda y me preparé para el juego.
Después de varios minutos, personas salieron de entre las sombras. Todos iban de negro, así que no pude distinguir el sexo de cada uno.
Respiré profundo y dije:
—¿Qué queréis?- pregunté.
Todos me rodearon formando un círculo y uno de ellos habló:
—Aléjate de aquí, cazadora, si no quieres salir lastimada.- dijo lanzándome una mirada aterradora. El hombre era más alto que yo, y parecía tener más edad. Pero no pude ver muy bien su rostro. Estaba todo muy oscuro.
—Este es un lugar público, puedo venir si me da la gana.- Me encogí de hombros y le sonreí. Desafiándole con la mirada para que viniera a por mí. No tendría mucho éxito. Todos tenían potencial, podía verlo en sus energías pero no podrían derribarme. He cazado a vampiros más poderosos que todos ellos juntos.
—Te avisé, después no te arrepientas- dijo el hombre.
—No me arrepentiré- susurré para mí misma.
Después de aquello, todos intentaron cogerme. Pero esquivé a cada uno sin mucha dificultad. Yo iba golpeando en la cabeza de uno en uno para dejarlos inconscientes. No podía matar a un vampiro sin un motivo, y además tenía que averiguar porqué estaban todos en grupo. Aquí pasa algo raro.
Un vampiros intento morderme desde atrás, me agaché y le di una patada que conectó con su entrepierna. El vampiro cayó al suelo, gimiendo. Después le di con la reversa de mi cuchillo un golpe seco. Él hizo como todos, desmayarse. Buf... Mañana cuando se despierten tendrán un dolor de cabeza insoportable.
El simple hecho de pensar eso me hizo sonreir por la tontería que había pensado. Ellos se curarían en questión de horas así que no les pasaría nada.
Después de acabar con todos ellos. Fui hacía el hombre que me había hablando antes. Me agaché y le susurré al oído:
—Te dije que no me arrepentiría.
Me levanté, decidida de irme a casa. Pero sentí una presencia conocida... me sonaba de algo, él estaba justo detrás de ese hombre en el suelo.
—¿Todavía falta alguien?¿Pensé que ya había acabado con los do...- dije mientras me giraba, pero no acabe la frase porque me encontré de bruces con una cara con la que hace solo media hora había hablado.
Pelo rubio, ojos dorados y esos labios irresistibles...
Jace sonrió y dijo:
—Te dije que quería verte en acción con ese vestido.
Notas de las autoras:
Holaaa! chicos! Somos Paula y María!
Lo sentimos mucho mucho muchisimo por retrasarnos una semana. Ha habído mucho lio con los examenes... :)
Pero aquí teneis el capitulooo un poquita más largo que de costumbre.. jajaja...
YA HA SALIDO JACE! Os ha gustado? Jajaja... y.. que paso con el hermano de Clary? Porque casi muere? jajaj.. eso lo diremos mas adelante..:)
Espero que hos haya gustado este capitulo y nos apoyeis en acabar este fanfic hasta el final.. :)
Y... bueno... como siempre hemos dichoo! NO OS PERDAIS LA PELICULA DE CITY OF BONES ESTE VERANO!
NEM4P gracias por leernos! :)
Os Queremos!
PD:Alguien nos puede decir si la película es estrenada el 23 o 30 de agosto en españa? :) Gracias ;)
