¡Hola chicas!
Gracias por todos sus reviews, me hacen muy feliz.
Les dejo con el cuarto capítulo de este fic, espero que lo disfruten ^^
xxxx
Capitulo 4: Nerviosismo antes del baile
—¿Por qué debería invitar a Matsuri al baile? – Preguntó el Kazekage mientras se sentaba en su puesto de trabajo y miraba a su hermana mayor con cierta duda. Temari sonrió y apoyó ambas manos contra el escritorio.
—¿Por qué no? Que yo sepa Matsuri aún no tiene pareja y no creo que te moleste ir con ella – Dijo la rubia tratando de razonar – Ella no te fastidiará, a menos claro que prefieras ir con Kaoru.
—Por supuesto que no – Dijo Gaara rápidamente, soltando las palabras como si fuesen dagas de doble filo pues no quería saber nada de bailes con esa loca – Tienes razón, lo mejor será ir con Matsuri – Accedió al fin el pelirrojo.
¿Qué malo podía pasar?
Ahora se encontraba con la duda. Había sido muy extraño cuando la invitó, o más bien le ordenó que fuera con el. Gaara se sentía raro y no se había dado cuenta que ya era de noche y debía irse a su casa a descansar.
—¿Qué me pasa? – Se preguntó confundido, pues de pronto la imagen de su alumna no quería desaparecer de su mente.
Se puso de pie y salió de la oficina aún ensimismado en sus pensamientos, sin siquiera poder prestarle atención al hecho de que su hermano Kankuro salía del edificio también y estaba tratando de hablarle.
—¡Gaara! – Le gritó por tercera vez, al fin captando la atención del pelirrojo que lo quedó mirando con fastidio.
—¿Qué quieres Kankuro?
—Te estoy llamando desde hace rato ¿Por qué no me haces caso? – Dijo el castaño frunciendo el ceño. Gaara sólo desvió la mirada y Kankuro supo que le estaba poniendo atención – Oye, quería preguntarte si ya tienes una pareja para el baile, porque esta tarde vino un miembro del consejo a proponer a Kaoru-chan – Comentó sonriente.
Gaara una vez más sintió un escalofrío recorrer su cuerpo de sólo pensar en esa posibilidad, pero obviamente no dejó que su hermano se diera cuenta.
—Ya no va a ser necesario, iré con Matsuri – Fue todo lo que dijo, para luego deshacerse en partículas de arena y así llegar más rápido a su casa.
—¡No me dejes atrás! – Gritó Kankuro, pues él no era capaz de realizar dicha técnica y se sentía celoso; Gaara siempre se largaba en medio de las conversaciones con eso.
*· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·*
—¡¿Cómo dices? – Gritó la chica, casi dejando sorda a su amiga que se tuvo que cubrir los oídos con ambas manos para tratar de aminorar el daño a sus tímpanos.
—Por favor no grites Sari, me dejarás sorda – Se quejó Matsuri, pero enseguida Sari la tomó por los hombros y comenzó a zarandearla, dejándola mareada.
—¡No es justo que Gaara-sama te haya invitado a ti y a mí no! – Se quejó Sari moviendo a Matsuri más de la cuenta, la que terminó con los ojos como espirales – No es justo… - Se lamentó cayendo sentada de nueva cuenta sobre el sillón de su casa, soltando un suspiro.
—No… no hagas eso de nuevo… - Dijo Matsuri con ganas de vomitar. Sari la miró y una gotita resbaló por su sien.
—Perdón…
Matsuri comenzó a respirar para reponerse de lo que acababa de hacer su amiga, pero Sari apenas la vio mejor se le echó encima de nuevo, sólo que esta vez era con preguntas.
—Ahora explícame ¿Cómo que Gaara-sama te invitó al baile? ¡Explícame!
—¡Tranquila! – Le gritó Matsuri. A Sari sólo le volvió a escurrir una gotita en la frente e hizo caso - ¿Por qué tanto interés si tú vas a ir con Kankuro-san?
—Bueno… yo quería ir con Gaara-sama pero no creí que fuera a invitarme, por eso acepté a Kankuro-san – Dijo Sari algo deprimida y bajando los hombros – No es justo que a ti sí te invitara.
—Es que… fue todo muy extraño… - Dijo Matsuri también bajando la mirada con cierta depresión – Sólo se apareció y me dijo que iría al baile con él, ni siquiera me preguntó ¿Sabes? Yo creo que más bien lo hizo porque no le quedaba otra opción…
—¡No digas eso! – Gritó Sari haciendo que Matsuri diera un salto algo asustada. La castaña de cabello largo le tomó de la mano y la jaló haciendo que se pusiera de pie - ¡Ya no importa con quien vayamos, tenemos que vernos hermosas esa noche!
—Sí – Fue todo lo que dijo Matsuri, que al principio se había sorprendido por la reacción de Sari, sabía que Sari quería ir con Gaara al baile, pero ella también quería hacerlo y si él la había "invitado" no tenía otra opción. Sólo sonrió al ver a su amiga de tan buen humor.
*· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·*
Ya era de día y los ninjas de Suna se preparaban para ir en misiones o hacer algunas cosas en la aldea.
Dos chicas castañas caminaban por las tiendas de ropa observando si había algún vestido que calzara con ellas, pero en ese momento se encontraron con la embajadora de la arena que al parecer también hacía unas compras.
—Hey, hola Matsuri y Sari – Las saludó a ambas sonriendo. Las dos chicas hicieron una leve reverencia en señal de respeto y esta comenzó a agitar sus manos – Vamos, no tienen que ser tan formales.
—¿Qué haces Temari-san? – Preguntó Matsuri, pero enseguida notó como de una de las bolsas de la rubia se podía ver una hermosa tela de color azul marino, así que se acercó a mirar – Wow ¿Ya encontraste un vestido?
—Ajá ¿Verdad que es hermoso? – Dijo la rubia extendiéndolo para enseñarlo a las dos chicas, las cuales lo veían maravilladas por lo hermoso que era – Escuché que ustedes son las citas de mis hermanos.
—Tanto así como citas… - Susurró Matsuri sonrojándose levemente, pero no había sido la única pues Sari también se había sonrojado un poco al oír eso de la "cita".
—Temari-san ¿Nos ayudarás a escoger vestidos? – Preguntó sonriendo la de cabello más largo. Matsuri le miró y luego volteó su vista hacia Temari.
—Sí, por favor Temari-san – Pidió apoyando a su amiga. Las dos se pusieron en pose de súplica y la rubia terminó por soltar un suspiro resignada.
—De acuerdo, yo las ayudo – Les dijo, logrando que ambas chocaran sus manos emocionadas.
*· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·*
—Ya está listo lo de la seguridad, todo saldrá perfecto – Dijo Kankuro mientras se sentaba en el sillón de la oficina de su hermano, el cual no le miraba porque estaba firmando unos papeles – Por cierto Gaara… ¿Desde cuando tienes interés en Matsuri?
Gaara dejó lo que estaba haciendo para mirar a su hermano arqueando una ceja, algo en el tono de su voz no le había agradado ¿Qué demonios quería decir con que él tenía "interés" en Matsuri?
—¿A que te refieres?
—Sabes a lo que me refiero – Respondió el castaño con una leve sonrisa, pues la idea de todo esto era sacarle algo a su hermano, tal como le había pedido Temari – Vamos ¿Me vas a decir que no has pensado nada sobre ella?
—Sigo sin entender – Fue la respuesta del pelirrojo, que segundos después regresó su vista a sus papeles, pero Kankuro insistió.
—Me refiero a que si no te has dado cuenta de que Matsuri siempre está muy pendiente de ti, además se esfuerza mucho en sus entrenamientos sólo para impresionarte.
—Ese es su deber como mi alumna – Dijo Gaara, tan categórico como siempre, lo que exasperó un poco a su hermano, así que decidió usar una técnica diferente.
Suspiró como con decepción, pero Gaara ni lo volteó a ver – Ah, ojalá yo la hubiera invitado al baile, hubiese sido genial bailar con ella, se ha puesto tan linda este último tiempo – Comentó mirando de reojo a Gaara.
El pelirrojo dejó sus papeles para mirarle, pues al oír ese comentario sus oídos se alarmaron como antenas recibiendo una importante comunicación. No supo por que, pero aquello le molestó.
Frunció el ceño levemente y volvió su vista a los papeles.
—Si tanto querías ir con ella entonces debiste invitarla.
—Bueno… no lo hice porque no tuve la oportunidad – Dijo Kankuro, aunque sabía que eso era mentira pues a quien él quería invitar desde el principio era a Sari, sólo estaba diciendo todo esto para poner celoso a su hermano – Me pregunto si Matsuri tendrá novio.
—Si has venido a perder el tiempo hablando de tonterías mejor lárgate – Dijo cortante Gaara, dejando algo helado a su hermano con su comentario. Sí, definitivamente lo estaba cabreando.
—Pero que genio te traes hoy, ya decía yo que en cualquier momento te ibas a poner así de temperamental de nuevo, si sigues así vas a espantar a todas las chicas y no tendrás nunca una novia – Kankuro se puso de pie y se acercó a la puerta, sintiendo como la rabia de su hermano aumentaba aunque no lo estuviera mirando – Bueno… creo que espantarás a todas menos a Matsuri, ella es la única que siempre está a tu lado a pesar de lo antipático que eres – Y dicho esto salió de la oficina, pero sus palabras no habían pasado desapercibidas por su hermano menor.
Gaara se quedó algo sorprendido, pero ahora que Kankuro lo mencionaba, era cierto, Matsuri siempre estaba ahí aún cuando él no quería ver a nadie. Cuando estaba fastidiado por tanto trabajo ella siempre venía a ayudarle a aminorar su carga. Cuando quiso ser un sensei ella fue la única que lo escogió, siempre ella… sólo ella.
—Otra vez… - Masculló sosteniéndose la cabeza, pues una vez más no podía dejar de pensar en ella. Se estaba sintiendo como un idiota por esto, porque no podía quitarse la sonrisa de su alumna de la cabeza, sus gestos al hablar, su cara sonrojada; era tan linda.
Una muy leve sonrisa se apareció en sus labios y volvió a su trabajo.
—Matsuri… - Susurró.
*· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·*
—¡Que vestido tan lindo Sari! – Decía Matsuri emocionada mientras veía a Sari con un hermoso vestido amarrillo puesto, el cual le quedaba bastante ceñido y marcaba su figura haciendo que se viera aún más linda. Sari se dio una vuelta y miró su vestido, ajustándoselo un poco.
—¿De verdad me queda bien? – Preguntó algo preocupada. Levantó su cabello y se miró la cintura para ver si se veía delgada o no, pero al cabo de unos segundos sonrió.
—Claro, te ves muy linda Sari – Respondió Matsuri, que al cabo de unos segundos bajó la mirada con cierta tristeza. Sari se dio cuenta y se le acercó preocupada.
—¿Qué sucede Matsuri?
—Es que… yo no soy tan bonita… Gaara-sama va a desentonar a mi lado… - Dijo abatida, pues no creía que ella fuese a ser una buena pareja para el Kazekage. Sari le tomó de las manos y sonriendo trató de levantarle el ánimo.
—Tonterías Matsuri, tú eres muy linda también y si Gaara-sama te invitó a ti deberías estar feliz ahora, no así como estás… sonríe un poco y sigue buscando, encontrarás un vestido que te quede bien.
—Gracias Sari…
Temari se acercó a las dos chicas que aún estaban tomadas de las manos y sonriendo tocó el hombro de Matsuri, la cual se volteó y le miró confundida.
—Matsuri, acabo de encontrar el vestido perfecto – Aseguró la rubia enseñando lo que traía en sus manos, pero de la forma en que lo enseñaba Matsuri sólo pudo distinguir una hermosa tela blanca y al tocarla se dio cuenta de lo suave que era.
*· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·**· - _ - ·*
Ya caía la noche, un día menos que faltaba para ese dichoso baile.
Gaara estaba caminando por las calles de Suna hacia su casa, pero daba pasos muy lentamente, observando a algunas personas que aún no se iban a dormir, entre ellos niños que estaban jugando con una pelota roja.
Al verles se recordó a si mismo cuando era un niño, como había sido rechazado y jamás pudo jugar con ellos, ninguno de ellos quiso estar a su lado por temor a ser asesinados por él. Le llamaron monstruo y lo lastimaron, con un dolor que era aún peor que el físico. Todos quienes lo rodeaban alguna vez le habían lastimado, incluso sus hermanos porque ellos también le tenían miedo, también lo veían como a una simple bestia asesina sin sentimientos.
Pero fue cuando se detuvo; no todos le habían visto de esa forma, nuevamente se daba cuenta de que Matsuri jamás lo había tratado así, ella nunca había huido de él y nunca le había llamado monstruo, ni una sola vez.
Matsuri iba por las calles de la aldea hacia su casa. Estaba bastante satisfecha con su compra aunque aún pensaba que no sería buena idea ir con Gaara al baile, pues creía que ella a su lado sólo lo echaría a perder.
Estaba caminando muy animada -a pesar de eso- hasta que se detuvo de golpe al ver al Kazekage observando a unos niños que jugaban a la pelota. Matsuri sintió como su corazón comenzaba a latir y sus mejillas se colorearon levemente, tenía ganas de acercarse y hablar con él ¿Pero que le diría?
—G… - Estuvo a punto de pronunciar su nombre, pero se detuvo en seco al ver la expresión que él ponía, como si estuviera triste. Jamás lo había visto así, él nunca demostraba sus sentimientos, por eso le parecía algo irreal el verlo ahora de esa manera, pero aquello la hizo sentir mal, ella no era quien para animarlo, pero no quería verlo triste – Gaara-sensei – Lo llamó acercándose a él.
Al verla Gaara se sorprendió un poco pues justamente estaba pensando en ella, pero como siempre lo disimuló y sólo desvió la mirada.
—¿Qué haces por aquí a esta hora? – Cuestionó el pelirrojo notando que ella como siempre se veía alegre.
—He estado algo ocupada todo el día, estaba escogiendo un vestido Gaara-sensei, ya que seré su pareja no quiero lucir mal – Matsuri bajó la mirada sin dejar de sonreír – No quiero que usted se sienta avergonzado por ir conmigo…
—¿Por qué habría de sentirme avergonzado? – Gaara la miró fijamente, clavando la vista de sus dos orbes aguamarina sobre la chica, la cual al verlo se sonrojó levemente.
—Sé que me invitó sólo porque no tenía otra opción, pero aún así yo… - La castaña quiso seguir hablando, pero fue interrumpida por las palabras de su Kazekage.
—Te equivocas, si yo te invité es porque quiero ir contigo – Dijo con seguridad, aún con esa gélida expresión que a pesar de ser tan fría demostraba mucho más de lo que él quería. Sabía que había invitado a Matsuri para no tener que ir con esa molesta chica, pero no sólo había sido por eso, pues perfectamente se pudo negar e invitar a cualquier otra; pero no, porque la verdad era que sí quería ir con ella, con la única persona que jamás lo había juzgado.
—Gracias Gaara-sensei… - Dijo Matsuri sonriendo sinceramente. Abrió sus ojos después de esa sonrisa y notó que ambos estaban completamente solos, que los niños se habían marchado y no había absolutamente nadie en la aldea a esta hora, las calles estaban vacías. Al darse cuenta de eso su corazón otra vez se aceleró, estaba a solas con él y esto no era bueno para sus nervios – G-Gaara-sensei, creo que me iré ya a mi casa… p-perdone las molestias – La chica trató de caminar, pero al estar tan nerviosa se enredó con sus propios pies, lo que provocó que cayese, pero por suerte no tocó el suelo porque al darse cuenta Gaara se había movido para atraparla entre sus brazos.
—¿Estás bien? – Preguntó tratando de mantenerse de pie, pues como había sido todo tan rápido no se había aferrado lo suficiente al suelo – Deberías fijarte más por donde caminas, eres muy torpe Matsuri.
—Perdón Gaara-sama – Se disculpó la castaña apenada y alejándose de él, ya que sus palabras la habían hecho sentir muy triste – Sé que soy muy torpe, lo siento de verdad…
—No, no te disculpes – Gaara desvió la mirada algo molesto, pero no con ella sino con él, por haberle hablado de esa manera y hacer que la chica dejara de sonreír. Debía admitirlo, le gustaba mucho verla sonreír y que ella dejara de hacerlo por su culpa le hacía enojarse consigo mismo.
—Bueno… ahora sí me voy, nos vemos mañana Gaara-sensei – Después de despedirse Matsuri se alejó corriendo, apretando contra su pecho la bolsa donde llevaba su vestido. Una pequeña lágrima se había deslizado por su mejilla y Gaara se dio cuenta, sintiéndose un poco inquieto por ella.
—Matsuri… - Murmuró en medio de la oscuridad de esa noche fría, iluminada sólo por el brillo de las estrellas y de la luna.
Continuara…
Próximo capítulo: Pequeño acercamiento.
00000000000000
Bien, hasta aquí se queda por ahora, espero que les haya gustado.
¿Quién cree que Gaara es un tonto con las mujeres? xDDD Pero descuiden, que ya lo arreglará ^^
¡Bye, bye!
