Capítulo 3. ¿Primera tregua?
Recostada ya en mi cómoda cama, nada que ver con la del hotel, escuché el ruido de la puerta cerrarse con llave desde fuera y miré el reloj: eran las once y media de la noche. Vaya, sí que se iba tarde este tipo… me levanté de un pequeño salto y miré por la ventana para verle salir con una mochila y su pelo completamente desordenado. Bostezó, cosa que me hizo sonreír un tanto apenada por que tuviera que ir a estas horas allí. Pero bueno, ¿por qué me iba a sentir apenada? Es un estúpido, engreído, cínico, y gilipollas. Bufé yendo otra vez para mi cama tirándome y repasando por última vez los resúmenes que tenía en la mano. De pronto, después de unos minutos de silencio y de tener la mente en blanco, vi como se rompían los papeles solos en pequeños trocitos y toda la habitación se tornaba un sitio completamente diferente, no estaban ya mi cama y mi pequeño armario, tampoco la gran ventana y por supuesto ya no estaba en mi casa, me encontraba en una casa bastante antigua. Notaba un fuerte olor que no lograba reconocer, y gritos a la lejanía. Comencé a correr para salir de aquel lugar, que no me daba nada de buena espina y corrí, corrí hasta el infinito cruzando cincuenta puertas, ochenta pasillos, y rompiendo vente ventanas para colarme por ellas, pero nada. Era un jodido laberinto sin salida, decorado de la forma más macabra que podía imaginar y con los gritos de lo que parecían niños enfurecidos persiguiéndome por toda mi ruta del horror. De pronto me di cuenta de dónde estaba.
- Lucy, estas soñando, despierta ahora – me susurré a mi misma mientras se desvanecía toda la ilusión a mi alrededor y de nuevo, estaba en mi habitación, con las hojas de mis resúmenes arrugadas y aún con la luz encendida. Bufé, ahora ya no podría descansar bien, ya que si me despierto en mitad de la noche pierdo completamente el sueño. Me levanté de la cama soltándome la coleta que tenia puesta y apagué la luz, quedándome un rato sentada a los pies de la cama, intentando de nuevo conciliar el sueño. Pero nada, solo le apetecía visitarme al señor sueño en la universidad, por supuesto. Bostecé levantándome de nuevo y saliendo a servirme un vaso de leche, a ver si así conciliaba mejor el sueño. He oído por ahí que ayuda, ¿no? Bueno, qué más da, no hay otra cosa que hacer.
Me recorrió un escalofrío al salir de la habitación. Vaya, sí que hacía un frío de cojones fuera, me dije mientras frotaba mis brazos desnudos. También, es que a quien se le ocurre dormir en camiseta de manga corta y short a principios de Octubre… en fin. Me serví el vaso y lo metí en el microondas mientras buscaba algo para comer, galletas… lo que fuera. Saqué mi bebida y me senté encima de la barra de la cocina a tomármelo mientras miraba por el gran ventanal que había en el salón. Las luces de el exterior iluminaban levemente el salón pero no se escuchaba ningún ruido, eran altas horas de la noche; lo cierto es que el ambiente era relajante. Me sentí mucho mejor al sentir el calor del vaso en mis manos y al beber un trago, que estaba ardiendo, pero realmente no me importaba demasiado. De pronto, rompiendo la tranquilidad y el silencio que inundaba la casa, se escuchó el chasquido de las llaves abriendo la puerta y un leve sonido que indicaba que había sido cerrada. Yo seguí en mi posición, hipnotizada por las luces del exterior.
Segundos después, noté su presencia en la habitación, bueno, más bien su mirada sobre mí.
- Madre mía, qué puto susto me has dado – suspiró, dejando una mochila en el suelo y acercándose a dónde me encontraba yo. Abrió la nevera, que se encontraba a mi lado, y a mi se me puso la piel de gallina al sentir el frío que provenía de ahí. Pegué otro pequeño trago a mi vaso sin apartar la mirada del ventanal. El silencio volvió a reinar en ese enorme salón, y el se sentó en una de las sillas de la barra, mientras yo seguía sobre la mesa.
- ¿Q-qué haces a las cuatro de la mañana despierta? - dijo, algo torpe y tartamudeando mientras se revolvía el pelo. Vaya, no se te da muy bien intentar ser amable, ¿eh?
Me revolví sentándome con las piernas cruzadas, y girando mi rostro para mirarle. Tenía las facciones cansadas, bueno, más bien agotadas, y sus ojos carecían de ese brillo que mostraban siempre que se metía conmigo. No sé cuantos minutos pasamos en silencio y yo mirándole fijamente, pero me sentí como si se hubiera parado el tiempo.
- No podía dormir – dije mirando a sus ojos negros, profundamente negros, como el cielo de esta misma noche. El asintió y de pronto me di cuenta de lo que estaba tomando.
- ¿Y tú por qué tomas café después de una noche despierto? - dije en un susurro que si hubiera estado unos centímetros más lejos de mi no hubiese escuchado. El soltó una sutil risita que no estaba muy acostumbrada a oír, sincera, sin ápice de ironía o maldad.
- Yo a las nueve tengo que volver a entrar, niña, así que no me sale muy a cuenta dormirme ahora – dijo con una sonrisa torcida algo cansada. Me sorprendí muchísimo.
- ¿Cómo puedes aguantar eso? - dije casi sin aliento. Vaya con lo de ser bombero. Él me guiñó un ojo, divertido.
- Pues… sabiendo que después de una noche y un día enteros de trabajo, me dan dos días de vacaciones como compensación – susurró acabándose su negro café.
- Vaya… aún así, no sé cómo lo aguantas – giré mi rostro de nuevo mirando al ventanal.
- Bueno, me gusta mi trabajo… a veces – reí ante su última frase, y de nuevo reinó el silencio. Después de un buen rato mirando al suelo y con la mente en blanco vi una luz que me cegaba completamente. Entrecerré los ojos mirando al exterior. ¿S-sol? ¿Pero que hora es? - miré mi móvil, que marcaba las siete de la mañana. Vaya… pero, ¿cuánto tiempo llevaba ahí? Miré a mi lado y vi a Natsu dormido, apoyando sus brazos y cabeza en un pequeño rincón en la mesa dónde yo estaba sentada.
- Hey, Amargado – susurré para despertarlo sin que se sorprendiera. - Hey… - balanceé un poco su hombro. Vaya, si que estaba fuerte el tío, parecía una roca. - Hey, despierta, Natsu – dije un poco más fuerte, ya que no había ninguna reacción por parte de él.
- ¿Qué coño…? - dijo con voz ronca y adormilada. Ciertamente me pareció un poco tierno. Intenté con todas mis fuerzas no hacerlo, pero mostré una tímida sonrisa.
- Te habías quedado dormido – dije soltándole el hombro al ver que se incorporaba en la silla y bostezaba mientras se despeinaba aún más el cabello.
- Es que eres tan aburrida que me he quedado dormido – dijo con una risa, aun que esta no mostraba tanto odio como las de antes. Yo inflé mis mofletes, enfadada y soplé moviendo mi flequillo.
- ¡Cállate! ¡Tu eres el viejo amargado que no es divertido! - dije dándole un pequeño empujón amistoso. El arqueó una ceja, sorprendido.
- ¿Cuántos años crees que tengo, niña? - dijo cruzándose de brazos y mirándome calculador. Yo me levanté de la mesa de un pequeño saltito y saqué un brick de zumo de la nevera.
- Pues no sé cuantos tendrás, ¡pero aparentas 40! - dije sacándole la lengua y sirviendo el contenido de el brick en un vaso pequeño. - ¡Oh! Mierda – Esto te pasa por hablar mientras haces algo… vaya torpe; me dije a mi misma, limpiando el zumo que había desbordado del vaso. El chasqueó la lengua.
- ¿Es que no sabes hacer nada? - dijo mirándome divertido.
- Si me distraes y enfureces es normal que no haga las cosas bien – refunfuñé tirando el papel mojado que había usado para limpiar el estropicio.
- Así que te distraigo, ¿eh? - dijo levantándose de su asiento y estirando un poco la espalda, que debía tenerla entumecida después de dormir unas horas en una postura tan incómoda. Inesperadamente, puso una mano sobre mi cabeza y me miró atentamente.
- Y para tu información, tengo 23 – dijo desordenándome y enredando mis cabellos. Segundos después, desapareció por el pasillo.
- ¿Y a mi qué me importa? - grité lo suficiente para que él me oyera pero no molestar a los demás. Escuché una risa viniendo de el lugar por el que se había ido.
Así que ya se ha acabado la tranquilidad de esta noche, ¿eh? Pensé para mis adentros divertida.
Buenas de nuevo! Sí, muy seguido, lo sé xDDD soy pesada jajajajaja pero me encanta escribir esta historia! Espero que os haya gustado este capítulo... primera tregua de estos dos! Y ahora las discusiones parecen más amables, ¿no? Bueno, ya veremos... jujuju. En fin, muchísimas gracias como siempre por los favs, follows y reviews, que me ayudan mucho a seguir y lo cierto es que me siento muy apoyada... y bueno, voy a responder a los nuevos reviews! de nuevo gracias y espero que os haya gustado!
Nowi: Me alegro mucho de que te haya enganchado! Espero que este lo haya hecho aún más sadljalsdjlksadj. Muchas gracias por el review! :D
Luna-chan: Me he reído muchísimo con tu review, ha sido muy divertido! Jajajaja me alegro de que te guste la historia, y no te preocupes! te entendí xDD
Ema Hinata: Me alegro de que te guste mi historia! La verdad me sentía un poco angustiada por si no se entendía bien o no gustaba... Me alegro muchísimo de verdad y espero que este capítulo también te haya gustado! :D
UsagichanLoveStories: 1. YA LO HICE! XD 2. ME ALEGRO MUCHÍSIMO! Y SÍ, PRONTO ACTUALICÉ JAJAJAJA ES QUE NO PUEDO VIVIR SIN ESCRIBIR ESTE FIC aslkdjlaskdjlkasdj. Espero que el nuevo cap te haya gustado!
Y esto fue todo, espero vuestros comentarios, reviews, follows, favs, lo que sea! Me hacen sentir muy apoyada para continuar con esto! Me despido hasta dentro de poco... Adios! :33333
