4. Decisiones Importates
Harry estaba tumbado en la cama de su nueva habitación. Ya la tenía totalmente amueblada, al igual que la cocina, el resto de las habitaciones, el garaje, el desván,el vestíbulo, el jardín, los baños y el salón pequeño. Sin embargo, Kreacher se seguía negando en quitar el tapiz de la familia Black que había en el salón grande y el cuadro de la señora Black del pasillo. Esto tenía a Harry un poco desconcertado, pues ya no sabía de que forma convencer al elfo. Lo había intentado él con su propia varita, pero le fue imposible. También había probado a hacerlo Hermione, pero tampoco pudo hacer nada.
-Harry, cuando la Orden tenía aquí el cuartel general, intentaron quitarlo miles de veces, y nunca funcionó. No vamos a ser capaces de hacerlo con nuestras propias manos, tendrás que convencer a Kreacher.-Le dijo Hermione tras su tercer intento.
Harry lo había intentado miles de veces, pero Kreacher no accedió. Tuvo que pillarse los dedos con la puerta del horno, por desobedecer a su amo, hasta que Harry le prohibió hacerlo, aunque le desobedeciera. Y era toda una pena, porque la casa le había quedado estupenda. Ginny y Hermione le habían ayudado a elegir los muebles para la habitaciones y el color de las paredes, y la casa parecía completamente distinta. Ahora se le podía llamar "hogar".
Se levantó y fue al salón grande, el del tapiz. Lo observó detenidamente y buscó con la mirada el lugar de Sirius, donde solo había una quemadura. Justo al lado estaba Regulus. "No sé si al final se hubiera sentido muy orgulloso de pertenecer a esta familia". Harry abrió uno de los cajones del nuevo mueble que ahora adornaba el salón y sacó un encendendor. Se dispuso a quemar el lugar de Regulus, al igual que estaban el de Sirius, Andromeda y otros pocos Black. Cuando empezó a oler a quemado, un "plop" se oyó detrás de él. Era Kreacher.
-¡Amo Harry!-Exclamó el elfo con su voz chillona.-¿Qué está haciendo? ¡No haga eso con el Amo Regulus!
-Al final Regulus no estaba orgulloso de pertenecer a esta familia. Solo hago lo que la señora Black hubiera hecho.
-¿El Amo Regulus no quería ser un Black?
-Al principio se enorgullecía de ello, pero al final no, no quería ser un Black.-Kreacher pareció meditar un poco.
-¿Cómo sabe eso el Amo Harry?-Preguntó un poco dudoso.
-Me lo mostraste tú, Kreacher, cuando te pregunté acerca del medallón de Regulus. ¿Lo recuerdas?
El elfo se quedó callado. Harry continuó con la labor de quemar el rostro Regulus del tapiz. De repente, Kreacher empujó a Harry a un lado, y con un simple chasquido de dedos, el tapiz desapareció, dejando una pared desnuda de color blanco en contraste con el color salmón que Ginny había elegido para el resto del salón. Harry se quedó estupefacto pero agradecido.
-¡Muchas gracias Kreacher!
-Si el Amo Regulus no se sentía orgulloso de ser un Black, kreacher tampoco se sentirá orgullo de haberles servido.
El elfo se dirigió al pasillo y Harry vio como repetía el hechizo con el cuadro de la señora Black. Sonrió, su casa ahora era perfecta.
Harry salía del Ministerio. Acababa de tener una reunión con Kingsley. El ministro se había enterado por medio de la profesora McGonagall que Harry quería ser auror, de modo que se había puesto en contacto con él para ofrecerle entrar en la Academia de Aurores sin necesidad de tener los EXTASIS, dado el historial de Harry. Sin embargo, el joven había rechazado el puesto.
-Te agradezco mucho la oferta, Kingsley, es muy atractiva, pero preferiría no contar con ningún privilegio. Quiero entrar por los EXTASIS, como todos.-Le había dicho.
Harry estuvo realmente tentado a aceptar, pero no se arrepintió de rechazar la plaza, pues no quería ser tachado de "enchufado". Ahora se dirigía al callejón Diagon, donde había quedado con Ginny. Cuando llegó al Caldero Chorreante, se encontró a su novia sentada en una mesa acompañada de Hermione.
-Hola chicas.-Besó a Hermione en la mejilla y a Ginny en los labios.
-¿Qué tal la reunión con Kingsley?-Le preguntó Hermione muy curiosa.
Harry les contó la oferta y su rechazo, algo que a ambas les pareció estupendo.
-¡Genial! ¡Así estaremos juntos todo el año!-Exclamó Ginny encantada.
-Me parece muy madura tu decisión, Harry.-Le felicitó Hermione.
Los tres fueron a Sortilegios Weasley, a recoger a Ron, que era su hora de salida.
-Será mejor que entres, Hermione, creo que Ron necesita ayuda.-Dijo George nada más entrar.
Entrarno a la trastienda y lo que vieron les sorprendió. Ron estaba en el baño, agarrado a la taza, sin parar de vomitar.
-¿Qué ha pasado?-Preguntó Hermione, algo asustada, mientras iba al lado de Ron.
Ron intentó explicar por qué se hallaba en esa situación, pero una nueva arcada lo impidió.
-Hemos estado intentando mejorar las pastillas vomitivas, pero creo que nos hemos pasado con los ingredientes.-Respondió George.
-¿Cuánto tiempo lleva así?-Preguntó Ginny, comenzando a preocuparse también.
-Una media hora, sin parar.
Hermione se puso manos a la obra rápidamente.
-Necesito ópalos, huevos de doxy, púas de erizo y ortigas secas, ¿tenéis? es para preparar una poción que le corte los vómitos.
-Hermione, fabricamos surtido saltaclases, por supuesto que tenemos todo eso.-Respondió George con autosuficiencia.
George se dirigió a las estanterías a recoger los ingredientes y Hermione a una mesa donde George y Ron normalmente investigaban y creaban nuevos productos. George le dejó los productos y en un santiamén, Hermione tenía preparada la poción, que tenía una pinta horrorosa y apestaba.
-Cariño, esto sabe asqueroso, pero te pondrás bien.-Le dijo cariñosamente a Ron.
Con una mueca de asco, Ron tragó el contenido del vaso.
-Puaj. Casi hubiera preferido seguir vomitando.-Todos rieron excepto Hermione, que le dio un pequeño cachete en la cabeza.
-Pues la próxima vez, te quedarás vomitando.
Salieron a la Calle. Estaba comenzando a anochecer, y una grandes nubes cubrían el cielo. Harry les contó a Ron y a George su decisión de volver a Hogwarts.
-¿De modo que sigues con la idea se ser auror?-Preguntó Ron. Harry asintió.
-¿Tú ya no?
-No, bastante he tenido ya con los mortifagos y compañía.-Sonrió-. Me gusta en trabajo de la tienda, y vendemos bastante, este mes nos hemos podido subir el sueldo.-Añadió. George asintió complacido.
-Entonces ¿no volverás a Hogwarts este año?-preguntó Harry.
-No, ¿para qué?
-Pues para terminar tu formación.-Respondió Hermione, algo enfadada.
-Hermione no me hace falta seguir formándome para trabajar aquí, y, además, nos va bastante bien.
-Sí, como esta tarde por ejemplo ¿no?
-Lo que ha pasado hoy no suele pasar, son accidentes ocasionales.
-Y ¿si no hubieramos llegado?¿qué hubierais hecho?
George y Ron se miraron y se encogieron de hombros.
-Pues si terminaras tu formación sabrías preparar una simple poción antivómitos.-Reprochó Hermione.
Ron prefirió no replicar. A Harry le entristeció la noticia de no contar con su amigo para el próximo curso, pero eso tampoco le hizo cambiar de opinión, él continuaría con su sueño de convertirse en auror. Un trueno interrumpió los pensamientos de Harry.
-Será mejor que nos vayamos a casa.
Se despidieron. Ginny se apareció en la Madriguera, George fue al piso que había adquirido con Fred y que ahora compartía con Ron encima de la tienda, pero Ron se quedó con Hermione.
-Se ha empeñado en que vaya a cenar a su casa, que me quiere presentar formalmente a sus padres.-Le explicó Ron a Harry, sonrojado.
Harry le deseó suerte a su amigo y se apareció en Grimmauld Place. Justo detrás de la puerta de entrada se encontró un pergamino doblado. Lo abrió y lo que leyó le hizo abrir los ojos con sorpresa. El pergamino, con letras recortadas de diversos periódicos y revistas, decía:
IREMOS A POR TI, POTTER.
