-Mundo de las sirenas?, que lindo yo quiero conocer Sirenas de verdad, me llevas Vegeta?- pronunció Bulma emocionada, pues es bien sabido que las sirenas son un mito que a las mujeres les llama la atención.

Vegeta cruzó los brazos y refunfuñó -No hay nada que te interese en ese lugar y ciertamente a mi tampoco-. El gato Cheshire insistió -a mi me parece que si te incumbe, viejo amigo. Tienes que ir a solucionar lo que causaste-.

Bulma abrió sus ojos como platos y de inmediato empezó a atacar a Vegeta -Que les hiciste a las sirenas?- a lo que el príncipe contestó - nada que te interese-. Se volteó y dio la espalda a su novia y a su amigo el gato.

Cheshire rió de nuevo -tienes que ir a ver a Manaria, te necesita. Ahora con su permiso su alteza, me despido para hacer otros pendientes. Buen viaje- el gato desapareció, primero su cola, luego su cuerpo, luego su cabeza hasta dejar solo la sonrisa, que se desvaneció en el aire.

Bulma lanzó una mirada acusadora a Vegeta y sentenció -Dirigiremos la nave hacía el planeta de las sirenas, es mi última palabra, hazte responsable de tus tonterías.- Vegeta en realidad no tenía ganas de ir a pelear con las sirenas pero a regañadientes cambió el rumbo a Neverland.

En el viaje el príncipe estaba muy molesto, tanto que casi no le dirigió la palabra a su novia. Se sentó cruzando las piernas y los brazos y se hizo el dormido. Mientras tanto, Bulma se probaba trajes de baño y una cola de sirena. Vegeta pensó que era muy tonta.

Se levantó de su postura y le dijo a Bulma -Mujer, no seas tonta, las sirenas no son como Ariel. Son criaturas poderosas, no tienen cola de pescado en realidad se transforman en aves y debes tener cuidado porque te controlan con su horrible voz-. Bulma se quedó sorprendida -qué otro tipo de criaturas viven en neverland?- . Vegeta suspiró resignado -Duendes, unicornios, hadas, esas saben muy bien con pimienta-.

Bulma se solto un golpe en el hombro -te comiste un hada? Eres un bruto-. Vegeta al borde de su paciencia le gritó -Se llama supervivencia mujer, uno come lo qué hay disponible, todo es potencial presa y esas hadas son muy problemáticas, olvídate de los cuentos de tu infancia, son criaturas peligrosas.-

Se encendió el modo ahorro de energía, las luces bajaron al mínimo y Vegeta se disponía a darse un atracón, con semejante coraje solo se le ocurrió comer. -Por lo menos ya comes algo decente-. Ella subía sus cejas de manera sugerente. Vegeta no le hacía mucho caso, estaba centrado en su cena. -te puedo invitar a probar algo más...- Se contoneó Bulma hacía la cama, Vegeta captó de inmediato la invitación de la mujer y fue una decisión difícil. Bueno siempre podía regresar por otro refrigerio y se fue siguiendo a la mujer.

Ya en la cama ella besaba su cuello mientras el gemía un poco, a ella se le escapaban algunos gritos mientras el se transformaba en súper saiyan. La transformación ya era más natural y se podía mover con más libertad dentro de su mujer. La tomó por la espalda y la inclinó, comenzó a moverse rítmicamente mientras a ella se le escapaban semejantes gritos.

De repente el intercomunicador se encendió.-bulma, bulma estás ahí?- una voz familiar se alcanzó a escuchar. -Bulma? Esos gritos - Se trataba del ex novio que buscaba a Bulma, quien sabe para qué. -joven Yamcha, te ha contestado? A lo mejor está ocupada- se escuchó la voz de Pachy. -Si se nota que está muy ocupada- fin de la comunicación.

-Que buen polvo- dijo Vegeta saciado. -Que dijiste pelado?- lo miró Bulma enojada. -que me gustó mucho amorcito- contestó Vegeta sabiendo usar sus palabras para evitar una tunda de golpes por parte de su novia. -bien Chico- contestó la Mujer.

La nave aterrizó en un lugar plano. La vegetación era parecida a un gran bosque con planicies, para Bulma le invadía un recuerdo de las montañas en la tierra pero todo era mucho más grande. El viento olía a flores, algo parecido al jazmín y ella sentía gran paz interior.

-Qué bonito lugar Vegeta, por qué no me querías traer? - dijo Bulma sorprendida por la belleza natural del paisaje, se sentía como la magia rodeaba el lugar. De repente un olor a lavanda impregnó el ambiente.

-Ten cuidado Bulma, están aquí- mientras abrazaba a la mujer con porte protector de repente apareció ante ellos Manaria. Una joven sirena de cabellos morados, ojos color miel, piel blanca parecía una muñeca de porcelana. Plumas rosas colgaban en su cabello, era un hermoso accesorio. Traía una túnica rosa que hacía juego con sus plumas en su cabello.

-Manaria- dijo el príncipe, -Vegeta- dijo la mujer. Se quedaron en silencio con una mirada perdida hasta que Bulma hizo ruidos para aclarar su garganta, en realidad era para hacerse notar. -Hola me llamó Bulma Briefs y soy la novia de Vegeta-.

La sirena sonrió -Vaya, se cumplió el desertó que te concedí después de todo- Bulma miró extrañada a Vegeta -deseó?-. Vegeta no respondió, solo se cruzó de brazos.

Manaria sonrió amable y les invitó a un banquete, la siguieron hasta el lugar donde se reunían todas. Vegeta conocía el sitio pues ya había estado ahí. Se recargó en un rincón mientras Bulma se sorprendía con todas las sirenas y ellas estaban encantadas con la humana. -Al fin hembras- .

Se acercó una niña sirena, debería tener unos 3 o 4 años. Vegeta detectó un ki muy poderoso, no tanto como el en súper saiyan pero en su fase basal, La Niña podría darle una paliza. Aunque se veía algo enferma.

Tenía el cabello largo y sedoso, pero a diferencia de las sirenas adultas, su cabello era negro así como sus ojos. Su piel era menos clara pero tenía plumas en la cabeza.

-Eres una mocosa insolente- comentó Vegeta al dirigirse a la pequeña, quien se asustó ante la actitud del Saiyan y comenzó a llorar. -Ya cállate, no llores- La Niña gritó más . -Te dije que no llores-. Y pequeña ordenó -siéntate- el príncipe de sentó.

Al observarla bien, Vegeta reconoció algunos rasgos que le resultaban muy familiares. Aunque con las cejas menos pobladas, podía fruncir el ceño como él y su postura cruzando los brazos así como la actitud arrogante.

-Pepper- le llamó Manaria, Vegeta se fue para atrás, ese nombre es saiyan. La pequeña corrió con Manaria y le dijo -Mami, el hombre malo me asustó- Vegeta se quedó pasmado -ma..mami?-.

Manaria miró a Vegeta y le dijo -Si, mono fértil, si es lo que estás pensando, por eso contacté a Cheshire, Pepper está enferma y necesita tu sangre. Vegeta apenas podía procesarlo, no sabía como decírselo a Bulma quien sonreía y lo saludaba feliz.

-No te preocupes, es una princesa sirena y no puede salir de Neverland. Además es la reencarnación de Merlia.- Vegeta aún ordenaba todo en su cabeza y la sirena prosiguió -Todo fue plan de Merlia, al ver un macho compatible me pidió que engendrara una sirena, pues ella sabía que su fin estaba cerca, y no te preocupes que las sirenas siempre desechamos a los hombres, Pepper es solo mía-.

Vegeta accedió a dar su sangre, era un ritual que tenían que llevar a cabo bajo la luna llena, esa noche sería ese mismo día, el deberá ofrecer su sangre con la cual harán un brebaje que curaría a La Niña. Al ser mestiza tenía defectos en su sangre y se requería la sangre del padre para equilibrar el poder.

-Bulma, tenemos que hablar- la llamó Vegeta con un semblante serio. -Qué sucede?- Vegeta la tomó de los hombros y la acorraló junto a la pared. Seguía muy serio y tomó aire. -tienes que entender que tu eres lo más importante para mi. Pero he cometido errores-. Bulma lo miraba, el no es así, seguro algo malo pasa, me terminará para quedarse con alguna sirena?, A Bulma le dolía el corazón de solo pensarlo. -he cometido errores y caí en una trampa hace unos años, aquí mismo, lo que quiero decir es que me acabo de enterar que tengo una hija-.

Bulma gritó - que qué?- Vegeta la abrazó y le pidió perdón, fue antes de conocerla y en realidad no lo sabía. Bulma no quería escuchar más. Su corazón estaba completamente roto. Era obligación de su novio responder y quedarse con La Niña y su madre.

-Bulma escucha- ordenó Manaria. La humana se quedó quieta y era incapaz de moverse. -No fue culpa de Vegeta, nosotras lo manipulamos porque necesitábamos a Pepper, en realidad él nos está salvando a todas. Le concedí lo que más necesitaba su corazón y aquí estás tú. O acaso crees que te ibas a enamorar de este rufián teniendo hombres amorosos que esperan una oportunidad contigo?-

Vegeta reaccionó lleno de celos - Mataré a la fila de pretendientes que tienes-. Bulma volteó y le dió un abrazo fuerte a Vegeta -contigo me siento tan protegida-. Manaria miró a Bulma y le dio su bendición, podría utilizarla en caso de necesitarla.

La bendición de una sirena significa la posibilidad de cumplir un deseo. Solo uno así que debe usarlo sabiamente. A diferencia de Sheng Long, el deseo es ilimitado. No tiene que ver con el poder del creador ni tiene restricciones, puede revivir a alguien que murió de forma natural o incluso en otra línea de tiempo.

La noche llegó y Manaria pidió a Vegeta liberar todo su poder. Las sirenas miraron un súper saiyan por primera vez mientras él liberaba todo lo que tenía. En el momento cumbre se cortó las venas de las muñecas y dejó caer su sangre hasta que quedó tan debilitado que cayó desmayado.

Bulma corrió y le dio una semilla del ermitaño a su novio, Vegeta se recuperó y las sirenas hacían el ritual con cánticos en su propio dialecto. La luna se reflejó en La Niña quien bebió la sangre de su padre junto a otros ingredientes. Una luz invadió el lugar y dejó ciegos a todos por unos instantes.

Pepper parecía más sana, su cabello cambió a un azul brillante con plumas naranjas adornando su cabeza y sus ojos obtuvieron un brillo gris. Se transformó en la imagen de una joven Merlia, que miraba agradecida a Vegeta.

Manaria le dijo a Bulma que no se preocupara, su vida y la de ella estaban ligadas gracias a Vegeta. Le dijo que nadie la haría sufrir más que el príncipe, pero también sería el único que le otorgaría a felicidad eterna, su amor es el más puro que existe en los universos.

-Universos?- dijo Bulma extrañada, -Demaciada información, quieres comer algo?- dijo Manaria mientras servía una infusión.

Vegeta y Bulma se disponían a viajar a su destino cuando un estallido en el norte los detuvo. Se trataba de un Ki muy poderoso y las Sirenas no podrían controlarlo fácilmente. Al ver la vida de Manaria en riesgo y por consecuencia la de Bulma, Vegeta decidió enfrentar al enemigo.