Capitulo 4

Naruto despertó en el hospital, con Sakura a un lado arrullando a la niña. Parecía estar despertando de una terrible resaca de la que jamás debió tener. Solo que sentía paralizados los bazos parcialmente. Con la canción de cuna de Sakura, Naruto parecía estar completamente tranquilo.

-Vamos a la cama, mi dulce indulgencia. Trate de soñar con mama paciencia. Santo niño lindo, guardarás mis sueños. Sueño que mi madre, espanta mis miedos.

-¿Sakura?

-¡Oh, Naruto! Por fin despiertas.

-¿Qué sucedió? ¿Dónde estoy? ¡Mi bebé!

-Aquí está, Naruto. Tsunade me lo ha encargado mientras está en el juicio.

-¿Un juicio?

-Después de que Danzou te atacó, los chicos lo llevaron a donde los ancianos a explicar tu caso. Presentaron el arma envenenada con la que te atacó, y ahora están en el juicio hacia él.

-¿Qué hora es?

-Descuida, la niña acaba e comer, y ha estado tranquila desde que te atacaron. Es como si…

-Espera, hace cuanto de eso.

-Bueno… serían tres días, Naruto.

-¿¡Tres días! Mi niña. Dámela, Sakura. –En eso, Naruto se dio cuenta de que no sentía los brazos. Es por ello que comenzó a asustarse. –Mis brazos.

-Debes estar anestesiado, por eso no sientes tus extremidades. Necesitaron sedarte por que ese veneno estaba consumiéndote por dentro. Por cierto, ¿Por qué tardaste tanto en restaurarte. Según recuerdo, tú necesitabas de una noche de descanso para regresar de la muerte.

-Ya no hay Kyubi. –Dijo Naruto.

-¿Qué sucedió?

-Fue en uno de nuestros viajes. Las anciana y yo nos encontramos con un anciano que sabía del origen de Kyubi. Nos dijo que era un demonio que vivía fuera del territorio shinobi, y que un sujeto lo acarreó consigo hasta la aldea. Así fue que me informó sobre como controlar completamente a Kyubi, absorbiéndolo.

-¿Absorbiéndolo? ¿Acaso…?

-Si. Ahora soy Kyubi en humano. –Y dicho esto, Naruto comenzó a concentrar su energía en su herida en la espalda y poco a poco fue cerrándose. Si podía curarse a si mismo, pero necesitaba estar consciente para ello. –Para que un zorro obtenga sus nueve colas, necesita haber vivido demasiado tiempo, y Kyubi tiene mil doscientos años. De allí obtuve las habilidades de las sombras que él conocía. Pero soportar su poder no fue fácil los primeros días. Pero al fin se estabilizó. Con la llegada de Kaede. –Naruto elevó las manos para tomar a su hija en brazos. –Permíteme.

Sakura entregó a la niña a Naruto, que al verlo a los ojos parecía estar más tranquila que con nadie. Incluso, gesticulaba una sonrisa infantil al verle de nuevo después de tanto tiempo.

-Perdóname, pequeña. Pero papá no podía atenderte pronto. Lo siento, Kaede.

-Eres un buen padre, Naruto. Durante estos días Tsunade me ha contado de todo lo que has pasado para tener a Kaede. Enfrentar a un yack hembra para conseguir leche, o esconderte en una cueva para evitar que una guerra cercana lastimara a alguno de los dos. Pero aceptar tú la responsabilidad en lugar de dejarle el bebé a Tsunade fue mi historia favorita.

-No ha sido fácil. He dejado todo de lado por tenerla a mi lado.

-¿Sabes algo de su padre?

-Le abandonó. No merece tenerla, y jamás lo merecerá. Como sea. Vamos, Kaede. A partir de hoy viviremos en el bosque.

-Espera, Naruto. No puedes llevarla al bosque de nuevo.

-Es provisional. Al menos hasta saber que pasará con Danzou.

-No te lo permitiré. Afuera hay demasiado peligro, además de posibilidad de contraer una infección. No puedo dejarte en la calle.

-Entonces iré a mi departamento. Aunque creo que allí tendría más peligro de tomar una infección.

-No, no hay peligro.

-¿Por qué?

-Porque ya no tienes un departamento. Los nuevos ninjas ocupaban departamentos abandonados y el tuyo fue de los elegidos. El tuyo y el de muchos otros ninjas caídos en combate.

-Demonios.

-Escucha, puedo ofrecerte una habitación en mi casa.

-¿Una habitación?

-Mis padres, fallecieron durante el año pasado.

-Lo siento.

-No tienes por qué. De cualquier forma, comienzo a sentirme sola. Y me vendría bien la compañía de una preciosura como Kaede. Entonces, puedes ocupar la habitación que me pertenecía. Y yo ocuparé la de mis padres.

-Vivir con Sakura. Ese es como un sueño hecho realidad.

-Pero será alquilada, o de lo contrario tendrás que buscar otro sitio.

-No importa. Pagaré puntual, así tenga que trabajar como peón en una construcción.

-Pero el problema principal es Kaede. No puedo atenderla yo, por que trabajo en el hospital. Si me tomé el día de hoy fue por Tsunade, pero no puedo atenderla todos los días.

-No importa. Verás. –Naruto se levantó de la cama, dejando a un clon en su lugar. Este era un clon especial, era una copia exacta y resistente de él mismo. –Este personaje podrá ayudarme con ello. Es resistente a los golpes, y solo puede desaparecer si me vuelve a tocar. Mientras él va al trabajo, yo atenderé a mi hija con atención completa. Y al regresar me dará recuerdos, pensamientos, experiencias… y heridas que pudiera haber tenido.

-Eso no es chistoso.

-Es verdad. El anciano me enseñó esto mismo. Clon astral, le llamaba, yo lo llamo saca problemas por lo mismo de que se gobierna solo. Aunque actúa como lo haría yo.

-No se mueve.

-Es que está haciendo lo que yo haría.

Sakura volvió a ver al clon, y en un instante entendió. El clon estaba observándola a ella, solo a ella. Pero no de una forma pervertida, como posiblemente muchos creerían. Era una forma pasiva, como soñando despierto.

-Eres un pervertido, Naruto.

-¿Acaso es pervertido soñar con la chica de tus sueños? Tú soñaste muchos años por Sasuke.

No podía haber dicho algo más impactante para dejar a Sakura en medio de una encrucijada sentimental. Hacía tiempo que no pensaba en Sasuke. No después de lo que hizo en la aldea cuando Naruto se había ido.

-Naruto, debes saber algo.

-¿Qué sucede, Sakura?

-Sasuke estuvo aquí el año pasado.

-¿Qué?

-Vino a buscarte, y no entendía de razones. Todos le decían que habías salido de la aldea a quien sabe donde. Como los interrogados éramos todos nosotros, tus amigos y maestros, creyó que te estábamos escondiendo. Estaba armado con un ejército que amenazaba atacar la aldea si no te entregábamos. Pero como hacerlo. Aunque quisiéramos entregarte, no sabíamos donde estabas. Y en su desesperación me atacó a mí. No física, sino mentalmente. Solo hizo falta un descuido de mi parte, y él asesinó a mis padres enfrente de mí. No podía creer que había asesinado a mis progenitores así como así. –Sakura comenzaba a llorar recordando ese momento. –Les rompió el cuello de un solo movimiento. Era la escena más aterradora que yo jamás hubiese visto. Y él, seguía preguntando por ti. Cuando por fin entendió que tú no estabas en la aldea, decidió que había perdido su tiempo y se marchó no sin antes tirar abajo la cabeza de Danzou de los montes de los Hokages.

-Lo siento.

-Descuida. Ya me recu…

-No estuve aquí para ustedes. Tal vez si no me hubiese marchado, no hubiese sucedido esto que te atormenta. –Naruto cerró los ojos y en puño. Si tan solo hubiese estado aquí, no hubiesen sido dos los fallecidos. Solo sería uno.

-¡No digas eso! –Naruto se vio sorprendido por Sakura. –Si tú hubieses muerto, Sasuke hubiese atacado la aldea solo para satisfacer su deseo de venganza. Tú eres el único que puede vencerlo. Lo sé por que te vi pelear afuera. Puedes pelear uno a uno contra él sin sudar una gota.

-No, no puedo.

-Naruto, necesito me hagas una promesa. –Naruto comenzaba a anticipar esa promesa, por lo que se adelantó a las palabras de Sakura.

-La venganza no es buena, Sakura. El deseo de venganza fue el que llevó a Sasuke a ser lo que es.

-No quiero que asesines a Sasuke.

-Entonces…

-Quiero que hagas lo que hagas, no dejes que entre en la ciudad. No lo quiero volver a ver en lo que me resta de vida.

-Pero, Sakura eso significa…

-Significa que te libero de la promesa que hiciste en la infancia. Ya no necesitas convencer a Sasuke de que regrese a Konoha. No podría hacerte cumplir esa promesa, no después de la serie de acontecimientos que han sucedido. Si logras en alguna ocasión regresarlo al buen camino, no lo motives a regresar, por que cada vez que lo mire, llegará el recuerdo de mis padres.

Naruto observaba a su hija, pensativo. Sabía lo que era perder familia. Simplemente perder a Jiraiya era una situación que aún no podía creer. Sin embargo, dejar a Sasuke fuera de la aldea era algo que no había pensado antes. La mayor parte de su vida la había pasado tratando de buscar la manera de cumplir esa promesa de regresar a Sasuke a la aldea, nunca antes pensó que ahora el objetivo sería tratar de alejarlo de la misma.

-Lo prometo.

-Gracias Naruto. Tu siempre buscar la manera de ayudarme.

-No te preocupes por ello nunca más. Sasuke no volverá a meterse en tu vida.

-Nuestras vidas.

Naruto pareció estar soñando. Sakura no se refería a su vida, sino a la de los dos. Parecía un arco reflejo, pero al instante sacó el motivo por el cual dijo "nuestras" en la oración.

-A partir de hoy comenzarás a vivir conmigo. Tu y tu encantadora hija Kaede.

-Sakura, en verdad no creo sea correcto.

-¿Por qué no?

-Es que, entiende que no podría controlar algunos impulsos.

-Él te ama.

-Silencio, estúpido clon traicionero. –En ese instante la niña comenzó a emitir una risita encantadora que hizo que Sakura se estremeciera de alegría. –Ha, tu también estás en mi contra, cierto, Kaede. –Otra risita que le alegraba el corazón a cualquiera que la escuchara. –No puedo creerlo. Mi hija está en mi contra. Será que nadie me ama en este mundo.

-Naruto, no…

De afuera de la habitación la voz de Tsunade parecía agobiada. Como si fuera presa del cansancio ante el juicio de Danzou. Lo primero que vio al entrar en la habitación fue la espalda de Naruto. Recopilando información, Naruto, bata de baño, Tsunade. Resultado próximo a dictar.

-Naruto, que buen lejos tienes.

-No me mire como pervertida, Tsunade. –Naruto se volvió a ver a Tsunade, dándole la espalda a Sakura. El resultado en diferentes factores parecía ser el mismo. Diferencia fue lo que pensó sakura del buen lado de Naruto.

-Le estás dando la espalda a Sakura.

-¡Ah! ¡Lo siento, Sakura!

-No te preocupes, Naruto. Soy enfermera, y ya he visto esa clase de atributos. Aunque, para ser sincera, ese ha sido uno de los mejores atributos que he visto.

Que tan apenado no estaría Naruto, que al verlo así, Kaede intentó alcanzarle la cara creyendo que era una de esas fresas que Naruto acostumbraba darle cuando podía.

-Veo que a Kaede se le antojaron las fresas que le dabas, Naruto.

-¿Qué sucedió en el juicio? –Preguntó Sakura curiosa de ello.

-Danzou ha sido destituido. Todos declaramos que Naruto había accedido a irse cuando él lo atacó por la espalda. Un Hokage, además de proteger a la aldea, es una figura a seguir. Por ello lo destituyeron y le advirtieron no volver a acercarse a ti. Pero el puesto de Hokage estará vacante por un rato.

-No estoy segura de que Danzou deje esto así de fácil. Hace un año le costó haber dejado entrar a Sasuke a la aldea, y ahora que el ha sido destituido le será demasiado perturbador.

-No solo. Los ancianos han decidido quitarle el titulo del sexto hokage.

-No entendí. –Dijo Naruto.

-A partir de hoy el titulo del sexto Hokage le ertenecerá a alguien más. Él será borrado de la historia de los Hokages, incluso el rostro de Danzou será borrado de los montes. ¿No creen que la única Hokage femenina allí se ve increíble?

-Alabanza en boca propia… ¬_¬ -Dijo Sakura. –Como la extrañe, maestra.

-Por cierto, ¿Cómo está eso de que me han quitado mi casa?

-Durante mucho tiempo se le creyó muerta. Y como la aldea está creciendo, decidieron darle su casa a alguien más.

-¿Qué hay del distrito Uchiha?

-Es considerado propiedad de ese mal nacido.

Esa fue la primera vez en la vida que Naruto había escuchado a Sakura maldecir a Sasuke, día que jamás creyó llegaría. Pero, al parecer, mientras él no estuvo en la aldea muchas cosas habían cambiado.

-[Me pregunto, ¿Qué más ha cambiado desde que yo no he estado aquí?]

-Como sea, es mejor darlo todo por perdido. Vamos, Naruto. Vístete y vamos al bosque.

-Es que…

-Naruto vivirá conmigo a partir de ahora.

-¿Disculpa?

-A Naruto también le quitaron su casa, y le dije que podía vivir conmigo, rentando una habitación, claro está.

-¿Por qué le rentarías una habitación al hombre que amas?

Kaede estaba imposibilitada. Veía fresas por doquier y no podía alcanzarlas.

-Como sea. Si le vas a rentar una habitación a él, cóbrale dos. Yo tengo que vivir donde él.

-¿Eh?

-No dejaré a Kaede en manos de este atolondrado. Es mejor que me quede con el antes que le haga daño.

-Esa es la confianza que me tienes abuela Tsunade, nueva bisabuela.

-¡No te metas con mi edad mocoso! ¡Sabes que aún con los zorros de tu lado, te puedo vencer en un abrir y cerrar de ojos!

-¿Contrato con los zorros?

-Larga historia. –Naruto tomó su ropa y con un movimiento apenas perceptible les indicó a las dos que salieran de la habitación. Entregó a Tsunade a Kaede y comenzó a cambiarse. Afuera, una enfermera amiga de Sakura estaba haciendo sus rondas cuando vio a la niña que cargaba Tsunade. El mundo se volvió un melocotón alrededor de esa niña, todos estaban fascinados con la belleza del pequeño ser.

-¿Quién es la pequeña?

-Hola, Maho. –Dijo Sakura diciéndole entre dientes que no había saludado antes

-Se llama Kaede. Es la hija de Naruto.

-¿Naruto tiene una hija? Déjeme verla, señora Tsunade.

-Señorita.

-Que lastima. –Dijo Sakura cabreando a su maestra. Tsunade descubrió al bebé, y a Maho le dio un ataque diabético representado en un ataque de…

-¡ESTA PRECIOSA! Pero, no se parece en nada a Naruto. ¿Quién es la madre?

Y Tsunade daba diminutos azotes a su cabeza indicando que la madre era la tercera dama, Sakura.

-¡Eso es mentira! Aunque, no me molestaría ser la madre de una niña así.

-Sakura, tenemos que hablar seriamente sobre la niña. Quiero ser la madrina, y no aceptaré un no como respuesta.

-Madrina, ¿De qué?

-De lo que sea, yo me apunto para estar más cerca de ella. Seré su pediatra, su enfermera, su nana si no hay remedio, pero no puedo vivir sin ver a esta preciosura cerca.

Naruto salió en ese momento de la enfermería. Solo que ahora, el color naranja había sido cambiado por otro tiempo de ropajes. Era el negro el completo predominante. Una camisa color negro con una cruz inclinada estampada en toda la parte de enfrente. Un pantalón de gabardina en negro y unos zapatos acostumbrados por los shinobis. Esa vez, la ocasión en la que Sakura vio salir así a Naruto, sintió algo dentro de si estallar. Algo que había guardado para su regreso y no pudo soportar. Es que ahora, verlo así le parecía ver a un sujeto atractivo. Naruto había crecido mucho, y así lo demostraba.

-¡Santo cielos! –Dijo Maho. –Naruto, ¿eres tu?

-Hola, Maho.

-Te ves diferente. ¿Te ha pasado algo?

-Me convertí en padre. Eso es todo.

-[Que bien le sienta la paternidad]. –Pensó Sakura.

-¿Nos vamos, Sakura?

-Cla-claro.

Sakura tomó a Naruto del brazo y comenzó a caminar justo detrás de Tsunade, que en ese momento estaba cargando al pequeño ser. Seis meses tenía la niña, y con esos seis meses dejaba a muchos sin habla. No obstante su padre, solo dejaba sin habla a algunas personas. Incluidas Sakura y Maho.