Cap. 4
Malos Entendidos
Por Nep
Siempre habrá un camino
No importa cuantas veces
tus sueños se hayan roto,
ni cuantas veces te hayas sentido derrotado,
porque la vida te quite salud o problemas económicos,
recuerda: "siempre habrá una manera
de solucionar todos los problemas que te aquejan,
y en lugar de lamentarte por lo que te sucede,
demuéstrales a todos que las angustias
que te aquejan son posibles de vencer
con mucha fe y determinación,
demuestra que eres un ser muy especial,
capaz de vencer todos los obstáculos
que surjan en tu camino"…
- Era temprano, podía escuchar pasos apresurados fuera de su habitación, no se sentía bien.
- Terry, ¿Estás despierta?.- Escuchó que alguien llamaba a su puerta, pero no podía distinguir la voz.
- …
- Apresúrate o los chicos te dejaran…- Dijo alegremente Clarise entrando a la habitación, la chica la miró sorprendida sin comprender sus palabras. Lo que le sorprendió más fue que llevaba personalmente una charola con su desayuno.- Es tu primer día de clases aquí… tus cosas llegaron esta mañana…
- Gr… gracias señora Ardley…- Respondió apenada, en ese momento se escucharon unos suaves golpes en la puerta y entró junto con una mucama llevando algo en las manos.- Preferiría que me llamaras Clarise… Olvidé decirte que aunque no es un internado como en Londres, tienes que llevar uniforme…- Sonrió ante la cara de fastidio de la chica.- No te preocupes… será divertido… - Cuando cerró la puerta no le quedó más remedio que levantarse y probar algo del desayuno antes de cambiarse. Cuando estuvo lista, llamaron a su puerta para avisarle que la estaban esperando. Se miró por última vez al espejo. Había detestado ese tipo de ropa desde que entró al colegio, ya que siempre era reprendida por ir en contra de las reglas al respecto. Suspiró resignada y tomó sus cosas.
- Te ves muy bien Terry…- Escuchó antes de bajar las escaleras, se molestó, y se volteó bruscamente para ver quien le había dicho eso. – Ni siquiera un resfriado…
- Gra… gracias señor Ardley… - Dijo titubeando apenada. - disculpe por haberlos preocupado…
- Es que estaba tan ocupado por el regreso, que se me olvidó mencionártelo… es una suerte que Dorothy haya preparado todo para hoy...- Ambos voltearon al escuchar un claxon.- Apresúrate…
- Claro…- Respondió mientras bajaba corriendo las escaleras, al salir vio que dentro de la camioneta estaban Annie, Mandy, y al fondo los hermanos Legan.
- Hola… me da gusto que estés bien…- La saludó alegremente Mandy, a quien por primera vez no veía con sus curiosos anteojos y muy formal. El vehículo comenzó a moverse, Terry se dio cuenta que Karl no estaba ahí, ni su primo. – Ánimo… te vas a divertir…
- Gracias…- "Espero no estar todo el tiempo junto a ellos" pensó al mirar a los Ligan, Nancy ignoraba a los demás y Edward la observaba de una forma que ella detestaba. "¿Que pasaría con Karl?" Annie observaba el reflejo de Terry en la ventana, al parecer algo le preocupaba.
- ¡Arriba!... Es hora de levantarse o llegaremos tarde a clase… como ya es costumbre…- Entró haciendo mucho ruido Andy.
- ¡RAYOS! – Se levantó a la carrera.
- Creo que no llegarás... Karl, si no te apresuras, esta vez no nos van a perdonar...
- ¡Maldición!... ¿Tan tarde es?...
- Temo decirte que hace 10 minutos nos dejó la camioneta… ¿Qué tanto soñabas que no despertabas?...- Preguntó con picardía Andy.
- Eso no te importa…- Dijo desde el baño. Andy solo reía entre dientes al verlo correr desesperado de un lado para otro.
- ¡VAMONOS!.- Dijo por fin tomando sus cosas y halando a su amigo. Sus padres los veían sonriendo mientras corrían hasta el auto y salían a toda velocidad.
- ¿Cuándo aprenderán?.- Se preguntó en voz alta William.
- Yo conozco a algunos que aun no han podido aprender…- Le susurró al oído su esposa.
- Yo siempre he sido puntual…
- Claro, solo para asuntos de negocios…- Le respondió ella.
Cuando llegaron al colegio, al bajar los chicos vieron a más alumnos que entraban a toda prisa, los prefectos les avisaban que tenían que reunirse en el auditorio, para sorpresa y fastidio de Terry se dio cuenta que eran hombres y mujeres de hábitos, con resignación tomó sus cosas y entró guiada por Mandy. Era una construcción muy antigua, cuando llegaron al auditorio, ya la mayoría estaba lleno, se apresuraron a buscar lugares, Terry recorría con la mirada todo el lugar, "ni rastro de él".
- ¿Te pasa algo?.- Preguntó Annie inquieta al ver la forma en que miraba alrededor.
- No… na… nada, es solo que se parece en cierta forma al internado…
- ¿Por qué?...
- Al regresar a clases éramos reunidos en la iglesia para orar…- Dijo haciendo una mueca de desagrado.
- No te preocupes… algo ha pasado, sino no estaríamos reunidos aquí.- Le respondió Mandy.
- Si gustas, yo puedo enseñarte las instalaciones…- Les interrumpió Edward
- Eres muy amable…- Dijo tratando de no sonar descortés.- Pero ya me asignaron a alguien…
- ¿Y se puede saber quien será?...
- Tengo que ir a las oficinas antes…
- Con gusto yo te llevo…- Insistió Edward.
- No te molestes, ya me indicó Mandy donde están…- Dijo esta vez cortante y sentándose lejos de él para dar por terminada la conversación.
El director Marius, tomó la palabra dándoles la bienvenida, todos habían callado, estaban a la expectativa, cuando un brusco ruido llamó la atención de todos, que comenzaron a reír al ver a Karl y Andy en el suelo, que avergonzados se apresuraron a buscar un lugar.
- Como estaba a punto de decir, antes de la sorpresiva interrupción de los Señores Ardley y Cornwell, me da gusto verlos de regreso, y presentarles a los dos nuevos profesores que impartirán Música, por lo que resta del año, el Sr. Teodore Lawrence y Psicología, Josephine May. – En cuanto terminó de hablar, ambos profesores se pusieron de pie y saludaron a los alumnos, quienes hicieron una gran algarabía. Terry no podía creer que se les permitiera todo eso en el colegio.
- Eso es todo, pueden regresar a sus clases…- Andy y Karl estaban apunto de salir cuando escucharon la voz del director: - Señores William Charles Ardley y Andrew Brown Cornwell, quisiera verlos en mi oficina en este momento.- Todos los alumnos comenzaron a reír ante semejante vergüenza pública que les hizo pasar.
- Esto si que no te lo perdono… - Dijo en un susurro Andy mirando de reojo a Karl.
- Andando… - Dijo Karl encogiéndose de hombros y empujando a su amigo. Cuando llegaron a las oficinas escolares, esperaron afuera del despacho del director, quien se tomaba su tiempo para atormentar a los chicos. Cuando se desocupó de dar indicaciones, se acercó a ellos, abrió la puerta y pasaron.
- Pasen caballeros… es increíble que aun regresando de vacaciones se atrevan a llegar tan tarde…- Comenzó a llamarles la atención mientras se dirigía a su escritorio y los chicos se sentaban frente a él.- Aún estoy pensando cual será su castigo…- En ese momento llamaron a la puerta. El indicó que pasara.
- Señor… yo…- Escucharon una voz conocida e instintivamente se giraron para ver a la persona que hablaba.- soy nueva estudiante… se me dijo que tenía que pasar a su oficina…- Karl se quedó pasmado, le sentaba muy bien el uniforme del colegio.
- Si señorita… Por favor, siéntese…- Dirigió una severa mirada a los chicos, por lo que sólo Andy le cedió el asiento, ya que Karl volteó hacia la pared ignorando las palabras del director con fastidio, lo cual no pasó desapercibido para él, quien comenzó a revisar sus papeles.- Teresa Grandchester… Estudió en el Real Colegio San Pablo… es un colegio muy importante y de prestigio en Inglaterra…
- Si no le molesta… me gustaría dirigirme a mi salón. – Dijo la chica con brusquedad.
- Claro… Permítame presentarle a los Señores Ardley y Cornwell, quienes con gusto se encargarán de mostrarle las instalaciones…
- Pero señor…- Comenzó a protestar Karl, el Director no le dio tiempo de continuar, ya que había notado el desagrado del chico por la nueva alumna.- Está bien, le daré gusto señor Ardley, usted se hará cargo de la señorita Grandchester personalmente… - Dijo mientras escribía algo en algunos papales.- de hecho la acabo de asignar a su grupo… para que pueda aclarar todas sus dudas… en cuanto a usted señor Cornwell, lo espero al finalizar las clases para determinar su castigo... Pueden retirarse…
En cuanto salieron del área de oficinas, Andy se despidió de su amigo, corriendo por el pasillo. Karl y Terry se quedaron solos, ella aún estaba sorprendida de que nadie saliera a reprender al chico por semejante falta de educación.
- Bien Señorita Grandchester, ¿por dónde quiere que comencemos el recorrido?...- Dijo sarcásticamente el rubio.
- Bueno, ya que somos compañeros… supongo que... donde nos toca la primera clase…- Le respondió de la misma forma.- A menos que tú…
- En ese caso, debe apurarse…- Le dijo caminando sin detenerse.- El hermano Max no tolera la impuntualidad en su clase de Física.- Ella lo observó, mientras caminaba frente a sí. Le costaba trabajo reconocer que se había portado muy mal con él, tomando en cuenta las molestias que se había tomado por ella. Si pensaba darle las gracias por lo que hizo, ahora iba a resultar más difícil de lo que creía. Estaba claro que él se portaría lo más distante posible.
- ¡¿CÓMO PUDISTE SER TAN TORPE?.- Exclamó furiosa Annie ante un despistado Andy, cuando se reunieron en la cafetería.- NO DEBISTE DEJARLO SOLO CON ELLA…
- ¿Qué querías que hiciera?... No quería llegar más tarde a mi clase… Si de todas formas el Director me espera al finalizar las clases… todo por Karl…
- Vamos… no se preocupen.- Dijo Mandy sacando sus acostumbradas gafas.- No creo que sea para tanto…
- A TI TODO TE PARECE TAN SIMPLE…
- Es que lo es…- Respondió enigmáticamente, pero no pudo continuar porque vio que los Ligan se dirigían hacia ellos.- Intrusos a las 2 en punto…- Dijo por lo bajo para prevenirlos.
- ¿Han visto a Karl?.- Preguntó Nancy sin saludarlos.
- ¿Ya vas a comenzar a fastidiarlo?...- dijo Annie, observando que Edward buscaba algo con la mirada.- ¿Y a ti se te perdió algo?...
- Nada que sea de tu interés…- Respondió, cuando de pronto vio a Terry que llegaba junto a Karl donde estaban las charolas.- Nos vemos…- dijo rápidamente para dirigirse hacia ellos. Nancy al ver a donde se dirigía, lo siguió.
- ¿Ya encontraron una nueva victima para molestar?.- Preguntó Annie mientras picaba su comida sin mirar a dónde se dirigían.
- Su radar es tan agudo cuando quieren molestar a alguien…- Dijo Andy al ver que se dirigían a donde estaban Karl y Terry, pudo notar que ambos se hablaban con un poco más de cordialidad, "¿Que pasó con ellos?".
- ¡KARL!...- Lo llamó mientras lo veía alejarse, dudaba en levantar más la voz o correr hacia él, "¿que tal si alguien me ve y me reporta?..." pensó recordando aun las severas reglas del internado, "¡MALDICION…!", no le importó así que comenzó a correr, pues ya le llevaba un buen tramo.-¡KARL!... ¡KARL!... ¡Espera… por favor…!
- DEBEMOS APRESURARNOS… - Respondió él sin voltear. Se sentía molesto con ella y por ser su tutor, su castigo. De pronto sintió un tirón del brazo.
- Gracias…- Dijo Terry sin aliento.
- Po… ¿Por qué?...- Preguntó desconcertado.
- Por… por haberme cuidado… y disculpa… por la manera en que me he portado contigo…- dijo Terry, sintiendo por primera vez como se estaba sonrojando, así que para romper con ese momento tan embarazoso para ella le dijo: - Hagamos una tregua…
- Te escucho…- Respondió con cautela el chico, sin comprender nada su cambio de actitud para con él.
- Sé que es un castigo que te hayan puesto como mi "guía de turistas…", - Intentó recobrar su aplomo.- Así que… ¿por qué no llevamos "la fiesta en paz"?...
- De acuerdo… - Aceptó aun con dudas.- Aun así tenemos que correr si no quieres agregar un castigo a tu primer día de clases…- Dijo Karl tomándola de la mano para hacer que corriera a su lado, para sorpresa de la chica.
Durante las clases de la mañana estuvo muy atenta a las explicaciones que el chico le daba de los salones, los profesores y las reglas, le agradaba escuchar los comentarios graciosos que hacía al respecto, "Fue tan fácil disculparme con él…no me guarda rencor... ¿Qué rayos me está pasando?..."; sus compañeros los miraban con curiosidad, eran muy atentos con ella cuando Karl los presentaba, nada de la frialdad existente entre los nobles de su antiguo colegio; se sorprendió al ver que la mayoría de los alumnos no portaban el uniforme de la manera correcta, todo el mundo hacía modificaciones según sus propios gustos, los profesores no decían absolutamente nada. "Estos americanos… sí que están locos…", lo que más le sorprendió fue el bullicio que había en la cafetería, y la forma en que se servían los almuerzos, "Después de todo, creo que me agradará estar aquí…" Karl le explicaba respecto a la cafetería cuando alguien los interrumpió.
- Karl… ¿Qué sorpresa?.- Dijo una voz muy desagradable.- Te he estado buscando…- El se volteó para encontrarse de frente con Nancy, quien había corrido hasta donde estaba cuando vio a su hermano hacia donde se dirigía.
- PERO… ¿QUÉ RAYOS HACES AQUÍ?... ¿QUÉ ES LO QUE QUIERES?...
- Vamos… no seas tan malo… Solo que quería que me ayudaras con algunos problemillas que tengo…- Comenzó a decir melosamente.- Sé que eres muy buen estudiante, podrías ayudarme… así que…- Dijo mientras se le acercaba descaradamente.
- Así que por el momento no podrá…- La interrumpió Terry, mientras miraba los platillos del almuerzo sin darle importancia a la pelirroja.
- ¿PERO QUE…- Estaba furiosa, por lo que fue interrumpida oportunamente por sus hermano.
- Me… Me alegra que estés aquí Teresa…- Habló nerviosamente Edward.- No me dio tiempo de mencionártelo cuando nos vimos en el auditorio… si gustas puedo ayudarte en todo lo que necesites… Podríamos salir a pasear por la ciudad, para que la conozcas y…
- Como te dije antes, eres muy amable… pero ya me asignaron a alguien para que me muestre las instalaciones y aclare mis dudas…- Respondió tomando al Karl del brazo, para fastidio de Edward.
- Si nos disculpan… - finalizó Karl sorprendido por el gesto, quien hizo una seña a Terry, apartándose de ellos se dirigieron a la mesa donde ya los esperaban los demás. Dejando a los Ligan desconcertados.
- ¿Cómo puedes soportarlos?.- Preguntó Terry después de que rápidamente lo soltó apenada.- Es muy difícil no decir algo a ese par de…
- Me sorprende que hayas aguantado sin decir algo… como siempre lo haces…- Se quedaron callados un momento, algo les parecía familiar en todo eso. – Los chicos nos están haciendo señas…- Finalizó Karl caminando al ver a sus primos que le llamaban.
Aun cuando extrañaba la presencia de su hermana, le agradaba estar en un ambiente completamente diferente a los colegios ingleses, le agradaba el compañerismo que se vivía por todos lados y la libertad en las clases para expresar sus opiniones. De verdad que no se arrepentía de la propuesta que le había hecho su madre al ir a vivir a América con su padre. Pero eso no le quitaba la curiosidad respecto al antepasado familiar del que al parecer, no sabían nada. Al finalizar sus clases y prácticas, subía hasta la habitación vieja, cuando disponía de algún momento libre, se quedaba contemplando los afiches, no sabía porque le daba cierto miedo seguir averiguando sobre Terrence Grandchester, "¿Cómo podré averiguar sobre él?... papá ni siquiera había escuchado de él… ¿Qué es lo que esconde?"... Sólo le faltaba revisar el antiguo secreter del cuarto secreto, su curiosidad era tal que le daba la impresión de ser una completa intrusa. Un día se decidió a revisarlo, encontró cartas que jamás se habían enviado, no había tenido tiempo de leerlas, solo hacían referencia a "Mi Tarzán Pecosa". Encontró también una foto, una hermosa joven rubia con coletas a los lados, tal vez tendría unos 16 o 17 años, con uniforme de enfermera. Finalmente, debajo de otras viejas cartas con el escudo de los Ardley descubrió un cajón con doble fondo, en él encontró una caja aterciopelada. Dentro, envuelta cuidadosamente, una armónica y varios diarios con las iniciales TGG, los cuales tenían cerraduras, por más que buscó no estaban ahí las llaves. No sabía porqué razón se sentía tan triste ante sus descubrimientos, "Si estuviera Terry aquí, podría saber algo más de él…Ahora comprendo porque la amistad tan fuerte entre ambas familias… quizás finalmente lograron reunirse, después de todo, el parecido que hay entre los Ardley es asombroso…quizá ella no sea la tatarabuela del Sr. Ardley" pensó ingenuamente.
Había pasado ya un par de meses y aún no había podido decirles a todos, respecto a la carta que había recibido unos días antes del comienzo de clases. Estaba demasiado nerviosa, mientras se paseaba por su habitación, por lo que decidió decirles en la próxima reunión en Lakewood (ese mismo fin de semana), sus padres regresarían de un viaje por negocios, ya que era el cumpleaños de Annie y toda la familia se reuniría para celebrarlo. Salió de su habitación rumbo a la biblioteca, pero iba tan inmersa en sus pensamientos que no se dio cuenta de que chocó con otra persona, varios papeles salieron volando.
- ¡Auch! – Dijeron a la vez. Cuando se comenzaba a poner de pie, vio una mano extendida frente así.
- ¿Estás bien?...- Levantó la vista, Patrick estaba frente a ella.- Discúlpame… Yo… yo no te vi…
- La culpa fue mía, salí demasiado rápido…- Dijo nerviosa mientras se incorporaba con su ayuda.- ¿Buscas a mi tío?...
- Si… le traía unos documentos importantes.- Respondió mirando el desorden que había en el pasillo, para evitar que viera su sonrojo.
- Creo que está en su despacho… - dijo apresurándose a ayudarle, cuando los documentos estuvieron en orden, se dirigieron hasta allá. En cuanto lo dejó con su tío ella entró a la biblioteca, ahí encontró a Annie, que miraba hacia el jardín cubierto de nieve.
- ¿Tienes algún problema con tu tarea?...- Annie brincó sobresaltada al escucharla.
- ¡RAYOS!... NO VUELVAS A HACER ESO…
- ¿Tienes algún problema?.- Le preguntó nuevamente mientras se acercaba a ella, pudo darse cuenta que ni siquiera había comenzado, ya que todos sus libros estaban cerrados y esparcidos por la mesa.
- Karl prometió ayudarme… y aún no viene…
- ¿De casualidad estará con Terry?... – Mencionó tratando de no darle importancia.
- ¡NO!...- Dijo con fuerza volteando a verla con ira.- ¡TERRY ESTÁ AFUERA, FUMANDO COMO SIEMPRE!…
- Entonces no tienes de que preocuparte…- Dijo tranquilamente Mandy.- Tengo un poco de tiempo… si quieres puedo ayudarte…- dijo mientras tomaba uno de los libros que iba a buscar.
- Él fue a ver al Dr. Martin… me preocupa…
- Sabes que le agrada ayudarlo, además de que aprende junto a él…
- Lo que me preocupa…- Dijo sin hacer caso de nuevo a su hermana.- es que pase tanto tiempo con esa chica "Terrible"… Después de haberlo llevado a esa última crisis…
- Bueno, ella es nueva en el colegio, además… él sabe como manejar las situaciones… deja ya de pensar en tonterías…
- ¿Te agrada Teresa Grandchester?...- Preguntó con recelo Annie
- Sólo creo que la estamos juzgando aún sin conocerla… hay que darle tiempo…
- Tiempo… - Se burló Annie mientras se dirigía a la mesa para comenzar con sus deberes.
- ¿De quien te estás escondiendo ahora?.- Preguntó Andy a Karl cuando entraron a una cafetería del centro, viendo a su primo mirar por todos lados como buscando algo.
- De nadie…- Respondió mientras se quitaba la chaqueta para sentarse en una de las mesas del rincón. Andy lo miró, por lo que tuvo que responder.- Es solo que… ya no me siento a gusto en casa… Nancy buscándome todo el tiempo para tonterías, Annie me vigila demasiado… - Llegó la camarera para darles la carta, tomar su orden.
- ¿Y Terry?.- Preguntó con picardía cuando ésta se retiró.
- No lo sé… no me agrada lo que siento junto a ella… - Andy lo miraba de forma penetrante, obligándolo a hablar.- No me mal interpretes… me molestan ciertas actitudes autodestructivas que tiene… sus repentinos cambios de humor… y la forma en que dice las cosas… nadie me había exasperado de esa forma…
- Pero ahora se llevan bien…- dijo mientras se ponía a jugar con la servilleta.
- Es solo una tregua…
- ¿A qué te refieres?
- Que sólo se está comportando por que la cuidé cuando llegó…- Dijo molesto Karl.
- ¿Qué te ha dicho Annie al respecto?
- Nada… y eso también me preocupa…- Dijo mientras se ponía triste.- Andy, de verdad que eres un tonto… hace tiempo que debiste decirle…
- ¿De qué serviría?... Ella jamás ha sentido nada por mí…
- ¡DIABLOS! ¡Eres un cobarde Andrew Brown!- Reclamó exasperado, pero fue interrumpido con la llegada de la camarera que llevaba sus ordenes. Cuando se retiró, ambos se quedaron en silencio.- Creo que debes arriesgarte a hacerlo, si no jamás sabrás de sus verdaderos sentimientos y sólo sabrás lo que tú te imaginas.- Habló por fin.
- ¿Qué hay respecto a ti?...
- ¿A qué te refieres?- Preguntó sin comprender.
- ¿Cuándo dejarás atrás el pasado?...- Vio que quería protestar, por lo que continúo diciendo: - No creo que a Tony le hubiera gustado que estuvieras siempre triste… siempre pensando en ella… Tienes que seguir adelante…- Guiñó un ojo al decir: - Tal vez se te presente una nueva oportunidad…
- Lo pensaré…- Respondió mientras comenzaba a comer.
Recostada en la alfombra frente a la chimenea, se aburría mientras revisaba las revistas de modas, no podía creer que él la rechazara; muchos chicos ya quisieran estar en su lugar, de eso se dio cuenta en cuanto llegó al colegio, cuando bajó de la camioneta, muchos la miraron e incluso algunos soltaron pequeños silbidos aprobatorios, siempre había detestado que sus padres decidieran que estudiara en un colegio para señoritas, lo que le molestó mas la mañana de su llegada, es que no era la única chica nueva y atrajera la atención de los chicos, que a ella no le hayan asignado a alguien diferente a su hermano para mostrarle el colegio, y encima de eso ver que Karl había sido asignado para acompañar a Teresa Grandchester… "Teresa Grandchester..." resopló con enfado; desde que la conoció en las vacaciones de fin de año en Nueva York, le desagradó, cuanto desearía poder tener la fortuna de ella, un título nobiliario, ser tan sofisticada como ella, especialmente, atraer la atención del chico que por años le había interesado, pues no le fue indiferente la forma en que se miraban cuando los encontró en la cafetería. Algo debía de hacer para que se alejara de él. Recordó que su hermano se desvivía por ella, tal vez pudiera ayudarla a separarlos. "¡Maldición!… ¿Dónde estará?... Annie estaba mintiendo cuando fui a buscarlo esta tarde…Esa tonta… ¿Qué no puede comprender que no le interesa?" Se sentó lentamente mientras miraba el fuego. "Algo hay que hacer… no permitiré de nuevo que me lo quiten…"
Esa tarde, disfrutaba la tranquilidad, escondida entre las ramas. Era curiosa su convivencia con los Ardley, siempre pensó que terminaría igual que en Inglaterra: sola, ellos a punto de mandarla con su padre o peor, de regreso a Europa. No sabía muy bien la razón pero le agradaban mucho, al igual que sus compañeros del colegio, nunca recibió algún regaño por sus ocurrencias en clase, los profesores le respondían con el mismo ingenio y todo era más ameno. Por primera vez en mucho tiempo, se había sentido relajada y tranquila. Sin embargo, había notado que dos personas se sentían incómodas con su presencia: Annie Cornwell y Nancy Legan. Pero jamás les tomó importancia, aun cuando era obvio que la evitaban. Aunque detestaba que el hermano de Nancy se presentara ante ella e insistiera en que salieran, estaba harta, por lo que buscaba la forma de no estar en la mansión cuando anduviera por ahí. Se había convertido en su rutina salir por las tardes al gran jardín de la casa, para contemplar los rosales que abrirían la próxima primavera, mientras eran cuidados por los jardineros con muchísimo esmero; había encontrado un lugar con muchos árboles, por lo que le agradaba trepar a alguno de ellos y quedarse ahí por un buen rato, mientras fumaba. Se había comunicado con Alice, no había podido dejar de reírse de su hermana que continuaba jugando a la detective.
FlashBack
- ¿Por qué no olvidas ya el asunto?
- ¿No te da un poco de curiosidad que haya existido alguien de la familia tan misterioso?
- No sé… ni me importa…- Dijo tratando de sonar indiferente. – rescatar viejos esqueletos familiares…
- Podrías ayudarme…
- ¿Cómo?... si estamos a kilómetros de distancia…
- Si pudiste ir hasta Lakewood en pleno invierno, en motocicleta…
- ¿Vas a comenzar?
- Me parece divertido.
- ¿Qué ha pasado con la chica reservada y seria de Londres?
- Digamos que… América la cambió por completo
Fin del FlashBack
Exhaló el humo de su cigarrillo. Se percató de que había comenzado a nevar, así que descendió rápidamente, se dirigió a la entrada que había por la cocina.
- Vaya… por fin te encuentro…- Escuchó en cuanto entró, le ignoró y comenzó a sacudirse la nieve mientras se quitaba la chaqueta. – Sabes… no deberías entrar por aquí, no es digno de alguien de la nobleza…- Al decir esto, Edward miraba de forma despectiva a los pocos trabajadores que estaban ahí reunidos, provocando un malestar general.- Es de mal gusto asociarse con la servidumbre… Podría presentarte a gente agradable, de acuerdo a nuestra categoría…
- Sr. Ligan…- Respondió con sarcasmo.- En ese caso dígame, ¿Qué está haciendo aquí?... ¿A caso quiere experimentar que se siente ser parte de la clase trabajadora y ganar el salario mínimo?. - Les dirigió una sonrisa a los sirvientes mientras le daba la espalda, Edward se quedó helado.- Me parece que su tío por el momento tiene todo el personal que requiere… Pero si quiere, con gusto hablaré con él por usted… - El ama de llaves le ofreció una taza de té, agradeciéndole con la mirada.- haber si hay algo…Así que con su permiso, me retiro…
- Terry… ¿Cómo puedes…
- Me parece que en ningún momento le he permitido que nos tuteemos…Como usted mismo lo dijo: soy de la nobleza…- Salió de la cocina.
- ¡MALDICIÓN!... ESTO NO PUEDE SER…- Dijo dando un golpe en la mesa, los sirvientes trataron de contener las risillas.-… ¡¿Y USTEDES QUE VEN?...- Salió dando un portazo, en ese momento todos comenzaron a reír a gusto, ya que era la primera vez que alguien que no fuera de los jóvenes Ardley, le daba su merecido.
Terry se dirigió a la biblioteca, en cuanto entró se dio cuenta de que había alguien ahí, estaba a punto de salir cuando Mandy la vio.
- Terry… Edward te estaba…
- Sé lo que vas a decir…- La interrumpió haciendo un gesto de impaciencia.- Tuve la desagradable suerte de encontrármelo…
- Disculpa…
- ¿Por qué?.- Preguntó extrañada.
- El que tengas que pasar por tan malos ratos a causa de los Ligan.
- No se preocupen… es divertido bajarle los humos a personas como esas…
- Ahora comprendo por qué te enviaron a América…- Dijo Annie sin mirarla, fingiendo que leía. – Seguramente insultaste a unos cuantos nobles…
- ¡ANNIE!…
- No te preocupes.- Tranquilizó Terry a Mandy.- No voy a negar que lo hice…
- Y encima de eso te sientes orgullosa…
- La verdad es que sí… jamás he querido pertenecer a ese tipo de personas…
- Annie, creo que tenemos que terminar tu proyecto…- Intervino Mandy al notar que estaba saliéndose de control la situación. Annie la miró con cierta ira, ella sólo meneo la cabeza, comenzando a recoger sus cosas.- Tenemos que probarlo en el taller. -Annie no tuvo más remedio que hacerle caso, mientras Terry se dirigía a los estantes buscando algo.
- Nos vemos mañana…- se despidió Mandy.
- Claro…- Respondió sin quitar la vista de lo que estaba haciendo. En cuanto escuchó cerrarse la puerta, soltó un largo suspiro. "Vaya que la Top Model tiene su carácter… me pregunto: ¿Cuál será el motivo para su aversión hacia mi?"... No pudo evitarlo, encendió un cigarrillo, mientras lo meditaba.
Después de haber hablado con William, se sentía más tranquilo respecto a su hija, no había sido mala idea que viajara a Chicago. Sonrió mientras se dirigía a la mesita de las bebidas, pensó que en menos de una semana ya la tendría de regreso y nuevamente estarían peleando por saber adónde la enviaría. Ambas chicas se habían adaptado muy bien a América, después de todo, parte de su herencia era de ahí. Recordó que Alice estaba obsesionada por descubrir quien era Terrence Grandchester, las pocas veces que escuchó hablar de él en la familia siempre fue con desprecio, él lo admiraba por dejar todo ese mundo de apariencias, vivir como él quiso. Solamente sabía que abandonó Inglaterra para establecerse en América; era por eso que estaba trabajando duramente en la remodelación del teatro de la antigua Compañía Teatral Stradford, tenían parte de sus acciones en ella, pero él lo hacía como homenaje al hombre que cambió el rumbo de los Grandchester, al menos una muy pequeña parte. Como le agradaría ayudar a su hija, pero entre tantas cosas que tenía por hacer, prefirió dejarle la tarea a ella. Pronto vería a Terry, pensó mientras bebía, ya que habían sido invitados al festejo del cumpleaños de una de las jóvenes Ardley.
Ya era tarde, después de que Andy lo dejara en la entrada de la residencia, recordó algo que tenía que buscar en la biblioteca, al abrir la puerta un aroma peculiar lo molestó, comenzó a buscar de donde procedía, no había nada en el primer piso, subió por la escalera de caracol que adornaba el lugar, cerca de una esquina, junto a un ventanal estaba sentada Terry, mientras fumaba.
- Al parecer la tregua terminó… - Dijo Karl molesto por el humo.
- ¿Por qué lo dices?...- Dijo tranquilamente sin mirarlo, estaba observando el jardín.
- ¿Por qué te empeñas tanto en hacerte daño?.- Dijo acercándose, intentando arrebatarle el cigarrillo de las manos. Ella tomó una bocanada y la soltó en dirección a él.
- No sé de que hablas… Es más… deberías probar…- Dijo mostrándole la cajetilla.
- ¿Estás loca?... – Dijo arrebatándoselos.- Si deseas morir, hazlo lejos de todos nosotros… pero no quieras hacernos parte de esto.- Dijo molesto mientras los rompía y le quitaba el otro apagándolo al instante con el pie.- Estás en la biblioteca, puedes causar un incendio…
- ¿Por qué dices que la tregua terminó?.- Preguntó tranquilamente.
- Al parecer hay algo que no cabe dentro de esa cabeza hueca tuya…-Dijo molesto mientras abría el ventanal.- Hay muchas personas que te aprecian… aun cuando te empeñes en decir lo contrario… Y se están preocupando por ti…
- ¿ASÍ?… ¿QUIÉNES SON?... ¿MIS PADRES?... – Se burló la chica parándose en la orilla de la ventana abierta, Karl la miraba sorprendido.- Ellos solo se han preocupado más por sí mismos y sus tontos asuntos personales… Mi hermana siempre ha sido demasiado… sobre protectora conmigo… Tal vez a causa de algún viejo sentimiento de culpa en alguna otra vida…-Ella miraba al vacío su voz tenía un dejo de burla y amargura.
- ¿Cómo puedes ser tan cínica con ellos?...- Preguntó incrédulo. Ella caminaba peligrosamente por la orilla, parecía no prestarle atención.
- NO LO SOY… SOLO SOY REALISTA…
- ¿A qué le llamas ser realista?... No ves que estás en un error… de verdad eres una chica caprichosa y egoísta…- Karl se sentía asustado, ella estaba al borde, dándole la espalda, cualquier movimiento en falso y caería, por lo que trataba de estar tranquilo y alerta.- No te das cuenta de todo lo que tienes a tu alrededor… Eres muy afortunada…- Trataba de suavizar su tono de voz.
- ¡CÁLLATE!... ¡NO DIGAS ESTUPIDECES!… ¡TU NO ME CONOCES!… ¡NO SABES ABSOLUTAMENTE NADA DE MI!…- Gritó furiosa.
- Es porque tú misma no lo has permitido… ¡NO ME LO PERMITES!…- Al escucharlo se sorprendió demasiado abriendo mucho sus ojos azul intenso, recordó que ya le había dicho algo parecido en otra ocasión, quiso debatirle, pero no pudo, al girar para encararlo, resbaló, Karl al verla corrió para alcanzarla. - ¡TERRYYYYY!.
- ¡KAAAAAARL!- Gritó ella asustada, apenas si había alcanzado a sostenerse de la orilla, pero el aire frío la estaba haciendo temblar, Karl se apresuró a tomar sus manos y ayudarla a subir.- ¡POR FAVOR… NO ME SUELTES!…
- ¡SOSTENTE BIEN!
- ¡ESO HAGO!... ¡KAAAARL!...
- ¡YA FALTA… POCO!...- Dijo al sentir lo frío del aire y el temblor de la chica.- Estás un poco pasadita de peso… pero podré subirte…- Quiso bromear, mientras hacía esfuerzos para sostenerla.
- Ya verás… Me las pagarás… Pecoso…- Dijo mientras ella hacía esfuerzos por subir, Karl aprovechó esto, para poderla halar con todas sus fuerzas, tomándola por sorpresa, cerró los ojos, sólo sintió un tirón muy duro. Cuando se sintió segura abrió los ojos, estaban en el suelo, abrazada fuertemente al chico, quien comenzó a pasar una mano por su largo cabello castaño, mientras la abrazaba intentando tranquilizarla.- Ya todo está bien… todo… estás conmigo… yo… no vuelvas a asustarme así… tu… me importas…- No supo porqué, pero sintió tantas ganas de llorar, como jamás lo había hecho, él escuchó sus intentos por esconder sus sollozos, al instante ella lo empujó para salir corriendo de la biblioteca rumbo a su habitación.
- ¡TERRYYYYY!...- La llamó sin comprender nada.
Había sido un día muy ajetreado, entre su trabajo y la organización de la fiesta de Annie en Lakewood, los padres de la chica dejaron todo en sus manos, por lo que al llegar a la mansión, bajó del auto casi arrastrando los pies, el mayordomo recibió sus cosas, estaba a punto de subir a su habitación cuando escuchó un grito, corrió en dirección a la puerta que llevaba al jardín, pues le pareció que de ahí procedía, al acercarse a la biblioteca, la puerta se abrió bruscamente, para ver salir a Terry corriendo, la llamó pero ella no le escuchó, subió corriendo las escaleras. Otra voz también le gritaba desde el interior. Entró y se topó con el joven.
- ¡¿Puedes explicarme que pasó aquí?
- Madre… - Dijo el chico parándose en seco muy confundido.- Na… nada…
- ¿Entonces por qué salió Terry corriendo… y tú gritando como loco?. - Dijo mientras lo miraba a los ojos, él sabía que no podía mentirle. Se acercó a la ventana para respirar un poco de aire.
- Tuvo un accidente… - Comenzó a contarle, mientras ella escuchaba, sentada en un sillón cercano, lo miraba atentamente, había algo distinto en la forma de hablarle sobre la chica, y en sus ojos un brillo que jamás había visto.
- Madre….- Por un momento, ella parecía no escucharlo.- Mamá… ¿Te pasa algo?...
- No… nada. Respecto a lo que pasó, trata de no presionarla… no todos somos como tú…
- ¿A qué te refieres?.- Preguntó sentándose a su lado.
- Tú siempre ves todo lo bueno que hay a tu alrededor, aun en momentos difíciles, sabes como abrirte paso ante los obstáculos, sabes como dar un buen consejo o palabras de aliento a los demás, brindas tu apoyo a quien sea y como sea, no importa lo que sacrifiques para ello…- Su madre lo acercó para abrazarlo como cuando era pequeño. Por lo que cerró sus ojos. - Pero hay personas que se atemorizan ante eso… ante personas así… y es difícil que puedan abrir su corazón a los demás… Tienes que ser paciente. Ella necesita mucho cariño, pero es tan obstinada que se niega a reconocerlo. No sabemos cual es su pasado... Solo trata de ser su amigo, apóyala y protégela.
- Pero ¿Y si no quiere?.
- Creo que no necesitas decírselo… pero si lo haces, no exageres… solo procura estar junto a ella cuando te necesite…- Dijo sonriendo Clarise, sabía lo obstinado que era cuando se proponía algo, en especial cuando se trataba de ayudar a alguien. Él se incorporó para darle un beso en la mejilla.- Ella no es Tony…
- Está bien lo haré… Y sé perfectamente que no lo es… jamás podría ser como ella… "lo que significó" (pensó)… Buenas noches…
- Que descanses…
Pasaron los días, Terry esperaba ansiosamente ver a su hermana, saber más respecto a su curiosa investigación para distraerse, evitaba lo más que podía estar a solas con Karl, después de lo ocurrido en la biblioteca, no sabía porqué razón huyó de esa manera. El tenerlo cerca la hacía comportarse de una forma muy extraña, jamás se había sentido intimidada por los chicos, menos por él. "Al menos en la escuela no es tan difícil evitarlo" pensó, mientras estaba rodeada de algunos compañeros con los que participaba en un proyecto, su mirada se cruzó con la de él y por primera vez sintió sonrojarse. "¡Maldición!... No me agrada esa mirada… No sé porqué me mira así…"
Al otro lado del aula Karl la miraba en ocasiones de forma disimulada, debía ser paciente, había intentado acercarse a ella, disculparse, aunque no comprendía bien que había sucedido entre ellos, pero siempre tenía una excusa perfecta para alejarse.
Los chicos habían notado el repentino cambio en las actitudes de ambos, por lo que optaron por no hacer ningún comentario al respecto, lo que le parecía bien a Annie ya que no le dedicaba más atenciones a la chica inglesa, y ella tenía más "campo libre". Mandy y Andy sabían que tarde o temprano algo habría de suceder entre ambos chicos, pues no les parecía extraño el comportamiento entre ellos… sólo que les parecía increíble que fueran tan ciegos para notarlo…
El tan esperado fin de semana llegó, después de regresar del colegio, toda la familia abordó las camionetas para el viaje a Lakewood, Terry se alegraba de que no durara tanto tiempo, optó por escuchar música e ignorar a los demás. Se sentía molesta porque Karl había decidido llegar al otro día a la casa de campo, alegando que tenía un proyecto importante que hacer para el colegio, Mandy se quedó con él para ayudarlo, por lo que llegarían al día siguiente. "¿Por qué habría de importarme tanto lo que haga?... Es… es solo un chico como cualquier otro…lo detesto… no quiero su lástima"… Annie la miraba molesta a través del reflejo de la ventana. Por suerte él había aceptado ser su pareja en la fiesta. Cuando llegaron, fueron recibidos por los criados, después de dejar su equipaje en sus habitaciones, se reunieron todos para dar un paseo a caballo, y aunque la idea le fascinó a Terry, ya que tenía mucho tiempo de no hacerlo, Andy se ofreció a mostrarle la propiedad ya que en la vez anterior no la había recorrido, le daba la impresión de sentir un profundo vacío y algo de tristeza, a pesar de apreciar los antiguos portales de rosas, el de roca y el de agua que le rodeaban, el río y ver la hermosa cascada. No sabía la razón pero el lugar le parecía extrañamente conocido. A la hora de la cena se retiró diciendo que se sentía un poco cansada. La mañana siguiente, al darse cuenta de que toda la familia estaba apurada con los preparativos, decidió recorrer la mansión por su cuenta, no pudo evitar la curiosidad. Se seguía preguntando porqué el lugar le fascinaba tanto, le parecía que lo conocía muy bien, "Pero… sólo he estado poco tiempo aquí… nunca lo he recorrido"… Sin proponérselo, caminaba hacia el tercer piso, al sentir tanto frío en esa dirección, encontró a alguien de la servidumbre bajando de las escaleras, por lo que le preguntó.
- Es el lugar donde se colocan las figuras de cera de los más importantes miembros de la familia Ardley.
- ¿Podría dejarme pasar?
- Claro, no está cerrado. ¿Quiere que le encienda las luces?...
- No, Gracias… yo lo haré, solo dígame como…- La mucama le dio las indicaciones y se retiró.
Aun así dudaba en continuar, estaba a punto de regresar cuando escuchó unas voces procedentes al pie de las enormes escaleras, así que subió rápidamente. Al caminar por el enorme pasillo pudo ver a los ancestros de los Ardley, vestidos desde el antiguo estilo escocés hasta los sofisticados trajes sastre. Se percató de algo curioso: sólo había una figura femenina en toda la galería, regresó a mirarla con más detenimiento, estaba junto a un caballero de porte distinguido, con larga cabellera rubia, ojos azul cielo, vestido con un Kilt, cruzado por el tartán del clan Ardley, estaba colocado de lado, sosteniendo una gaita, mirando a su derecha, donde se encontraba sentada y vestida al estilo de los años 30's del s. XX, una mujer de rizada cabellera rubia, de ojos verdes, respingada nariz cubierta de finas pecas, a la cual sostenía su mano, en su pecho lucía un prendedor con el escudo de los Ardley. Al mirarlos sintió un extraño escalofrío, "Es increíble el realismo de estas figuras…él tiene una sonrisa… cálida… muy natural, muy especial… tal parece que la dirige a ella… parece como si realmente estuviera viva… su mirada es muy expresiva, dulce y sincera...". Miraba con detenimiento el conjunto, le parecía muy extraño que fuera la única mujer de la familia a la que se hubiera incluido en un lugar tan distinguido. Al acercarse más, le parecía que había algo que sostenían, medio oculto entre las manos de ambos, creyó estar imaginando, por un momento se sintió aturdida, bajó la vista, donde descubrió unas pequeñas placas, miró las fechas y los nombres.
Era temprano cuando salieron de Chicago, Mandy observaba a Karl dormir, sabía perfectamente que estaba fingiendo. Se daba cuenta de que algo tenía, pero era imposible sacarle las cosas, le preocupaba que de pronto volviera a su mutismo, como cuando falleció Tony, jamás quiso dar detalles de lo ocurrido, sólo dejó de ser el chico sonriente y travieso; le pareció extraño el pretexto de no ir con toda la familia a Lakewood, su renuencia a asistir a la fiesta de Annie, a la cual se vio forzado a asistir porque ella insistió ser su pareja, por lo que aceptó a regañadientes cuando Terry se le quedó mirando de forma muy extraña, casi burlona; esa semana él y Terry parecían evitarse abiertamente. La noche anterior le comentó su pequeño secreto, con la esperanza de que él hablara, pero solo se limitó a expresarle su apoyo. Se detuvieron, Karl al no sentir el movimiento del auto, abrió los ojos, se dio cuenta de que Mandy había parado en un pequeño restaurante a la orilla de la carretera, se puso la chaqueta y salio, alcanzó a Mandy adentro, había comenzado a ver la carta.
- Creí que seguirías dormido.- Dijo tratando de ser casual mientras miraba lo que pediría.- Ya falta poco, pero no creo aguantar sin desayunar…
- Me hubieras despertado… yo no tengo prisa por llegar… pero si tu…
- No. Solo mi querida hermana disfruta estas tonterías de "Fiestas de Sociedad"…- Ambos ordenaron.
- Karl, tal vez no sea de mi incumbencia, pero hace días que noto… ciertas actitudes distantes entre tú y Terry. – Karl evitó por un momento la mirada de Mandy, al sentir que se sonrojaba.
- Es… Es solo… un pequeño mal entendido…
- Te conozco, debió haber sido algo más que un mal entendido…
- La verdad es que ni yo mismo sé lo que pasó.- dijo picando la comida.- Es… es la chica más extraña que he conocido, así que he decido darle tiempo…
- ¿Qué ha pasado respecto a Annie?
- ¿Tú sabias lo que Annie siente por mí?.- Mandy se sonrojó y desvió la vista. Karl comprendió todo. - Sabes que a ti y a ella las amo como mis hermanas, jamás las lastimaría… es sólo que no sé como hablar con Annie…
- Tienes que hacerlo ya… tiene que comprender las cosas…
- Lo sé… sólo que no quiero herirla…
- Si permites que siga haciéndose ilusiones lo harás.
- Tienes razón.
A pesar de que había cosas que tenía que hacer, no dejaba de mirar con insistencia a la ventana. Esa noche sería la mejor fiesta de cumpleaños que tendría, ya que Karl por fin había aceptado ser su pareja, aun cuando él había insistido en que se lo pidiera a Andy. La abuela se hubiera encargado de hacer una fiesta enorme, pero en ese momento no se encontraba bien de salud, por lo que no le importó que fuera pequeña y la organizara la tía Clarise. "Todo será perfecto", se dijo mientras se miraba al espejo.
Cuando llegaron a la propiedad, lo que ellos creían que sería una fiesta sencilla, era nada con lo que vieron.
- ¿Esta es la idea de Annie de lo que es una fiesta sencilla?.- Preguntó Karl cuando entraron a la mansión, vieron sirvientes corriendo de un lado para el otro, muchas mesas, adornos florales. - Yo creí que sólo la familia y sus amigos estaríamos aquí…
- Míralo de esta forma: habrá tanta gente que no te encontrarás con Terry tan fácilmente.- Dijo Mandy al llegar a las escaleras.
- Eso creo… - Respondió mientras subía a su habitación.
Mandy fue a buscar a su hermana, la encontró probándose varios vestidos de noche. Comprendía porque Karl no la amara, a pesar de ser una trigueña muy hermosa de grandes ojos color miel; el caso era que no podía evitar ser tan vanidosa, gastar el dinero en lo último de la moda y siempre andar de fiesta en fiesta, solo por lucirse. Era su hermana, pero a veces creía que con tanta frivolidad, no lograría conquistar algún chico.
Se sentía muy ansiosa, ya quería ver a su hermana, platicar acerca de sus descubrimientos, pedirle ayuda, en cuanto el auto se detuvo, bajó y preguntó a una mucama por Terry, ella la guió al interior de la casa, cuando llegaron a su habitación le dio las gracias a la mucama y decidió entrar, todo estaba en orden, pero ni rastro de ella, vio un ventanal abierto, por lo que supuso que estaría ahí y no se sorprendería ya de verla si estuvo todo ese tiempo fuera observando a todos los que llegaban. Pero al acercarse de dio cuenta de que no estaba, pudo haberse descolgado por el balcón y estar en cualquier parte de la propiedad. Salio para buscar a su padre y saludar a la familia Ardley. Su padre estaba conversando con el Sr. Ardley
- William, ¿Cómo se ha portado mi "pequeño torbellino"? – Preguntó algo angustiado Raoul.
- Bien. – Al ver la mirada de recelo de su amigo, comenzó a reír.- De verdad no tienes que preocuparte de nada. Aun que lo dudes, es idéntica a ti cuando tenías su edad…
- Entonces, si hay de que preocuparse… - Respondió algo sonrojado Raoul.
- Podríamos decir que hasta el momento, se ha sabido comportar según las circunstancias…
- Aun así me preocupa que esté tan calmada…
- No digas tonterías.- Dijo Clarise sonriendo a Raoul y a su esposo, ante la sorpresa de Alice.- Ambos pudieron dejar de ser unos revoltosos y convertirse en distinguidos caballeros.
- ¿Los conoció en el colegio?
- Claro… y puedo asegurarte que no los reconocerías.
En cuanto escuchó la voz de Alice, se deslizó rápidamente por un árbol cercano, cuidando que no la viera nadie, de momento quería estar sola. Al contemplar la corriente del río, por primera vez se dio cuenta de que tenía verdaderos amigos, que no le pedían nada a cambio de su compañía, solo ser ella misma, en especial los Ardley, aun le dolía la forma en que escapó de Karl, sin una explicación. "Quisiera poder arreglar las cosas con él" pensó mientras veía a lo lejos los últimos toques para la fiesta, "¿Cómo podría hacerlo?". Recordó la flauta que encontró en el parque de Nueva York. Así que decidió regresar a la mansión.
- ¡TERRY!.- Escuchó que alguien le gritaba. Ella comenzó a buscar la procedencia de la voz.
- Terry… ¿No piensas salir de tu escondite?- Dijo Alice mientras se acercaba.
- Hola…- Respondió desganada.
- Creí que ya me había acostumbrado a todo de ti, pero cada vez encuentras algo con qué sorprenderme.
- Lo siento… estaba distraída.
- ¿Cómo se llama? - Preguntó con curiosidad Alice dirigiéndose a la mansión, como si no le diera importancia.
- No sé de que rayos estás hablando…- Respondió con una mirada gélida.
- Está bien, olvidaré el tema por el momento. Quisiera que veas algo que encontré en Nueva York…
- ¿Aun no dejas de andar husmeando?.- Se burló Terry.
- Descubrí que Terrence Greum Grandchester estuvo relacionado con el teatro…- Al escuchar las palabras de Alice, Terry sintió un leve escalofrío, quien no se detenía, hablaba atropelladamente por la emoción.-… Tenía una muy profunda amistad con los Ardley: cartas, recortes de periódicos… puede ser que hasta se haya casado con una de ellos…
- Estás diciendo disparates…
- Mira…- Dijo mostrándole un recorte de los que estaban enmarcados.- Tal vez ella finalmente se casó con él y… - Terry miró la foto detenidamente
- ¡Estas loca!... Esa es la tatarabuela del señor William…
- Encontré otra de una joven muy parecida a ella… en un cajón secreto, tal vez fue con ella con quien se casó…
- ¿Y eso en qué nos afectaría?…
- Solo quisiera conocer su historia… ¿Por qué no sabíamos algo de él?...
- Ja… Me sorprendes "Señorita no es mi asunto" que de pronto sintieras interés por ese tipo de cosas…
- Hay algo más…- Dijo Alice deteniéndose a un aprudente distancia de la mansión.- … Quisiera que me ayudaras a abrir otras cerraduras. Por más que busqué no están las llaves por ningún lado… Traje conmigo los diarios que encontré… - Terry la miró burlonamente levantando una ceja. -¡No me mires así!... seguiré con esto hasta el final, contigo o sin ti… y no me importa cuanto tiempo tarde…
Ya era la hora de la fiesta, Annie estaba muy nerviosa, tenía poco tiempo que había conversado con su hermana respecto a su secreto, no quería desanimarla, pero la preocupaba.
- Creí que sólo estaríamos la familia y tus amigos…yo… yo quería decírselos hoy…- Dijo con tristeza Mandy.
- ¿Que te parece si lo haces durante la cena? Todo el mundo te apoyará y…
- No… lo haré mañana, no quiero arruinar tu fiesta.
Unos breves golpes en su puerta la sacaron de sus pensamientos, supuso que era Karl.
- Adelante…
- Ho… Hola…- Dijo Andy al entrar.-… yo quería… ¿Estás lista?...- No podía dejar de ver lo hermosa que lucía esa noche.
- ¿Qué pasó con Karl?
- La tía Clarise le pidió que fuera acompañante de las Sritas. Grandchester.- Respondió nervioso.
- Pero… él… él lo prometió… - Reclamó decepcionada.
- Me dijo que abriría el baile contigo.
- Si claro…- Eso le daba mala espina, al darse cuenta de que Andy la miraba fijamente esbozó una leve sonrisa, al tiempo que extendió su mano para tomar a Andy del brazo.- Vamos.
- Te ves muy… muy linda Annie…- Dijo Andy sonrojándose, "Hermosa…" pensó, lo miró sorprendida. Al bajar al salón, ella comenzó a buscar a Karl con la vista. Al llegar junto a la abuela, dijo unas palabras, los invitados le desearon un feliz cumpleaños, la música se comenzó a oír.
- ¿Bailamos señorita?.- Escuchó una voz, al darse vuelta Karl le estaba sonriendo. Elegantemente vestido con un Frac Negro y su rubio cabello en una coleta.
- Claro…- Le dio la mano para dirigirse a la pista. No podía creerlo, su enojo momentáneo desapareció, solo le importaba que estaba junto a ella. En una mesa cercana a la pista, una chica de ojos azul profundo no quitaba la vista de la pareja, aún cuando los demás invitados se comenzaban a acercar.
- ¿Te sientes bien Terry?
- ... – Pero no respondió, la rubia solo miraba como retorcía con furia algo que sostenía envuelto en papel china. - ¿Terry?.- Insistió Alice.
- Yo… quisiera tomar un poco de Aire.- Se levantó bruscamente de la mesa.
- ¿Quieres que te acompañé? .- Preguntó su padre preocupado.
- No gracias… sólo es un momento… en seguida regreso… - Respondió con una sonrisa forzada mientras se dirigía al vestíbulo. En la pista, Annie se sintió feliz cuando vio salir a una chica morena, "Por fin lo comprendió… él me prefiere a mi…" sin poder evitarlo se acercó a él y lo abrazó fuertemente, Karl se sintió extraño, se detuvo.
- ¿Te ocurre algo Annie? .- Ella continuaba abrazándolo, aspiraba su aroma.
- No. Es… Me agrada… estar en tus brazos.- Al escucharla, Karl se puso tenso, "No…No está bien… Debo hacer algo antes de que ella diga algo más"…- Sabes… yo siempre…
- ¿Qué te parece si nos vamos a sentar?... La abuela está indicando que la cena ya se va a servir…- Trató de ignorar lo que estaba apunto de decir, dándole el brazo para caminar hacia la mesa principal.- Después hablamos…
- Haaa… pero yo…- Algo en la mirada de él había cambiado, aun cuando le hablaba gentilmente.- si… cla… claro.- Como pudo se apartó un poco de ella y le pidió a Andy que se sentara con ellos en la mesa principal, así que no hubo oportunidad de que hablaran en privado. Después de la cena y los brindis, varios chicos la sacaron a bailar, mientras observaba a Karl que conversaba animadamente con otros chicos y chicas, pero nunca con Teresa Grandchester. Estaba feliz.
La noche estaba fresca, pero no le importó, después de la cena volvió a salir al jardín y ahí se quedó el resto de la fiesta, en una banca oculta por arbustos, no lejos de las escaleras de la entrada principal de la mansión; jamás le gustó ese tipo de reuniones y si podía evitarlas, mejor. Pero no estaba en Inglaterra, y no era su casa, por lo que debía comportarse, aunque fuera a hacer breves actos de presencia. No se explicaba la razón por la que sintió una repentina angustia cuando vio a Karl bailando con Annie, en especial cuando ella se percató de que los miraba. Sus manos aún retorcían una y otra vez el papel del objeto que llevaba esa noche.
- ¿Por qué estás tan sola?...- Preguntó alguien, cubierto por la sombra de un arbusto.
- ¿Quién está ahí?.- Preguntó sobresaltada.
- Así es Karl… le gusta traer a todas las chicas lindas a sus pies… - Dijo esa persona acercándose lentamente.- Y… cuando logra obtener de ellas lo que quiere… pues… ya te imaginarás…
- No sé quien es usted, ni por qué está hablándome de esa forma…- Cuando estuvo más cerca pudo ver que era Edward Legan. – Vaya… ya entiendo… Ahora es usted el reportero oficial de comentarios poco honorables respecto a su familia…- Dijo cambiando su tono a algo ácido.
- Creo que solo tú no sabías de su fama de casanova…- Dijo mirándola de una forma que la incomodaba.
- Le agradezco su recomendación… Sr. Legan… debo entrar…
- ¿Puedo acompañarla lo que resta de la fiesta?... Insistió él.- Tal vez…
- ¡Edward!... ¡EDWARD!...- Gritó una voz chillona en lo alto de las escaleras.- ¡DEMONIOS! ¿DÓNDE DIABLOS ESTÁS CUANDO SE TE NECESITA?...
- Espérame un momento… No tardo… -Dijo Tomando su mano y besándosela. Ella contuvo su repulsión, forzó una sonrisa, esperó hasta que lo vio desaparecer y se alejó.
Ya no soportaba más estar en ese lugar. Pero no era tan fácil escabullirse. Había muchas personas que querían hablar con él. En un momento en que pudo librarse de tanta gente, habló con Andy, para que lo cubrieran en su huida para tomar un poco de aire, en especial por que Annie insistía en que quería hablar con él en privado, y aun no sabía la forma en que aclararía las cosas con ella. Salió al jardín, había una ligera bruma, sin darse cuenta se encaminó hacia el portal de las rosas, le daba gusto ver que a pesar de que Antonia no estaba, los jardineros de la propiedad hacían un enorme esfuerzo por mantenerlos sanos, para que ese año pudieran dar hermosas flores, como hacía mucho tiempo no lo hacían. A lo lejos vio una silueta, creyó estar imaginado de nuevo, era una mujer. "¿Tony... eres tú?... ¿Es tu alma la que viene a ver las Dulce Candy?..." Comenzó a caminar más rápido, pero al acercarse se dio cuenta de que era Terry, ya que estaba fumando sentada a la orilla de una fuente, quiso irse sin que ella lo descubriera, pero una ramita crujió tras de él, ella se incorporó rápidamente.
- ¡¿QUIÉN ESTÁ AHÍ?... ¡SALGA DE INMEDIATO O LLAMARÉ A SEGURIDAD!
- Disculpa… no quería asustarte. - Respondió Karl acercándose nervioso.
- ¿ASUSTARME?... ¿ESTÁS LOCO O QUE?... – Dijo ásperamente la morena molesta por la interrupción.- SÉ DEFENDERME PERFECTAMENTE… PECOSO…- Se detuvo, ya habían hablado en otra ocasión de esa forma.
- Oye, lo siento… ¿estás bien?.- Ella se quedó callada por un momento, el silencio fue demasiado incómodo para ambos.
- ¿No te habrá seguido el detestable de tu primo Edward?.- Respondió ella un poco más relajada, volviéndose a sentar.
- Espero que no… Él… ¿Ha intentado algo?.- Dijo con preocupación, sentándose a su lado.
- Es solo que… su persistencia es incómoda, aun cuando le he dejado en claro mi desagrado por él…
- Si… Tony también se quejaba de él… siempre acechando… - Cuando se volteó a verla se percato de que Terry lo miraba con un extraño brillo en los ojos.-…Lo siento no quise incomodarte…
- ¿Por qué habrías de hacerlo?.- Preguntó ella con cierto desenfado, aspirando el humo de su cigarrillo. El chico comenzó a hacer gestos. - ¿De nuevo me vas a decir que parezco chimenea ambulante?
- No. Solo creo que deberías buscar otra cosa mejor en qué ocupar tus labios…- Cuando volteó, ella lo miraba con picardía, él se dio cuenta que no se expresó correctamente. Ella acercó su rostro al de él coquetamente.
- ¿Podrías sugerir algo?... ¿Cuál sería esa forma mejor?...- Susurró acercándose más al verlo nervioso.
- Yo… yo quise referirme a… a que buscaras algún hobbie… - Ella acercaba más su rostro al de él mirándolo fijamente, después bajó lentamente su vista a los labios del chico, quien estaba muy nervioso.- …no sé… ummm… tal vez…- sus labios estaban muy cerca.
- Algo… ¿más privado?... Sabes… tengo algo para ti… esta noche…- Volvió a susurrarle ahora al oído.-…en este momento…- El chico se sonrojó tanto que no supo como fue, que cayó al agua. Terry se comenzó a reía a carcajadas, viéndolo totalmente empapado. Cuando se pudo incorporar ella aún seguía riendo, le daba la espalda, por lo que no pudo notar los movimientos del chico, hasta que la haló al agua.
- ¿COMO TE ATREVES?...- Gritó aun sentada en medio de la fuente.
- Estamos a mano…- Respondió riendo.
- ¡Oh no!... ¿Dónde está?... - Dijo angustiada, tratando de encontrar algo en el fondo.
- ¿Qué pasa?... ¿Has perdido algo?.- Dijo Karl que poco a poco dejaba de reír.
- Yo… quería… yo tenía que darte algo…- Dijo mientras continuaba buscando hasta que su mano lo encontró.- Listo… ¡Oh Rayos!... Espero que no le pase nada por esto…
- ¿Qué … que es?.- Al ver que quitaba el papel empapado, se dio cuenta de lo que era. – La flauta de Tony… ¿Cómo puede ser?… ¿Cómo es que tú?... yo la perdí en…
- En el parque de Nueva York… cercano a la residencia de los Grandchester y Ardley…
- Pero…
- Yo te escuché tocar esa noche…- Karl la miraba de forma penetrante.- No me lo tomes a mal… yo no sabía quien eras… Acababa de llegar a América, me sentía muy mal… me agradó escucharte… tu música me dio paz… por un momento…
- Pero después… tú lo supiste…
- ¿Recuerdas que te pedí que me enseñaras?… yo quería devolvértela… pedirte que me enseñaras a tocar como lo haces tu… - él la miró detenidamente.
- Está bien… con la condición de que dejes de fumar.
- Que más da… - Suspiró con fastidio.- Después de todo, es algo que ya me estaba aburriendo.
La fiesta continuaba, Terry se había escabullido como siempre lo hacía en Londres, así que decidió ir a buscarla. En su habitación no estaba, tampoco la habían visto las mucamas. Salió al jardín, sabía que sin importarle lo que vistiera, ella encontraría la forma de treparse a un árbol para no ser encontrada. El jardín era muy hermoso, rodeado por esculturas, fuentes y bancas para apreciarlo mejor, las rosas estaban a punto de florecer, al estar ahí, una extraña sensación de tristeza la invadía, un vacío que jamás había sentido, se estremeció, estaba a punto de retirarse cuando escuchó risas, se acercó y pudo distinguir la voz de su hermana y la de Karl Ardley, ambos empapados saliendo de la fuente. Ahora comprendía todo.
La fiesta había terminado, por más que quiso, no pudo escabullirse. Karl había desaparecido de la reunión sin que ella lo notara. Al subir los demás a sus habitaciones ella bajó, creyendo que lo encontraría en la biblioteca o en el despacho de su tío. Pero nada, fue a buscarlo directamente a su habitación, pero no lo encontró, abrió la puerta para salir cuando escuchó su voz, se oía animado. "¿Con quien está?", un estornudo.
- Debiste hacerme caso cuando te dije que…
- ¿Es que jamás dejas de ser tan entrometido y mandón?
- Como futuro médico…
- Vas a comenzar de nuevo… ¿y dices que no quieres ser mi médico de cabecera?
- Hasta donde yo recuerdo, tú no querías entrar… y es tu culpa que estemos a sí…
- Pero al final te desquitaste… Pecoso…
Se asomó más, un poco de luz se colaba por uno de los ventanales y descubrió a Teresa Grandchester apoyada en la puerta de su habitación, completamente empapada, junto a Karl en las mismas condiciones. "No me agrada que estén hablando…no ahora que él prefirió estar junto a mi…", ellos seguían riendo, aunque muy bajo para no molestar a los demás que seguramente ya estaban dormidos, dejó entreabierta la puerta para escuchar cuando Karl se dirigiera a su habitación.
- Nos vemos mañana…- Dijo la chica
- Si… me he pasado muy bien esta noche…
- Yo también, tal vez podamos volver a hacerlo algún día…
- ¿Qué parte? – Preguntó él. Cada pausa la angustiaba, quería salir y decirle que el chico solo estaba jugando con ella, que no la quería.
- ¿Cómo que a qué te refieres con qué parte?.- se escuchaba a la chica decir con pícara risilla.- Ummm… ¿Olvidas esa pequeña cercanía que hubo por un momento?…- "¡Maldición!... ¿Es que a caso están coqueteando?"
- Tal vez… No lo recuerdo…
- Sr. Ardley, que atrevido se ha vuelto usted conmigo…- Se asomó un poco, le pareció ver que el joven la miraba largamente.
- Yo jamás me aprovecharía de una dama como usted…- Rió suavemente.- Aunque a veces dudo de que realmente sea una dama… con el comportamiento de hoy… y de siempre…
- ¿Y dice usted que no es un atrevido?... Debería acusarlo con su padre…
Annie se burló de lo ridículo que se escuchaban, pero en el fondo no lo soportaba, jamás se había portado así de esa forma con ella, al contrario, siempre que comenzaba a decirle algo que lo halagara, de alguna forma le rehuía. - … Entonces… – dijo él, rompiendo el silencio – Buenas noches…
- Buenas noches… Hasta mañana.- Escuchó la puerta al abrir y cerrarse, unos pasos masculinos que se dirigían hacia donde ella estaba. Se ocultó detrás de la puerta.
Aunque al parecer todos se habían ido a dormir, Mandy continuaba en el jardín, conversando con Patrick, por fin había decidido comentar sus planes a alguien que no era de la familia, para su gran sorpresa, el chico la apoyaba, le demostraba su admiración por la madurez de su decisión, ambos tenían muchas cosas en común, le agradaba mucho, aun cuando en alguna ocasión se haya burlado de la torpeza de él. Se estaban despidiendo cuando vieron salir a alguien por una puerta de servicio, rumbo a las caballerizas, para después verlo salir a todo galope.
- Vaya… por fin llegas… ¿Qué te pasó?.- Dijo al momento de que entró la chica y encendía la lámpara.
- A… Alice…
- ¿Fuiste a nadar a estas horas?
- ¿Es que no puedo hacerlo?.- Dijo tratando de recuperar su aplomo.
- No con un vestido tan fino y lindo puesto… ¿Junto con Karl Ardley?... Qué casualidad que ambos no estuvieran al finalizar la fiesta…
- No sé de lo que me hablas…- Dijo fingiendo inocencia, mientras entraba al baño para quitarse la ropa húmeda y estornudó nuevamente.- ¡Diablos!...
- Si sigues usando ese lenguaje lo lamentarás. Un chico bien educado no lo aceptaría… en especial viniendo de una Grandchester...- Se burló, sabía que a su hermana no le irritaría.
Esperó a que saliera, quería mostrarle los diarios que había encontrado en Nueva York, los colocó en la mesa.
- Estoy cansada… quiero dormir…- dijo al salir envuelta en una bata de baño, cepillándose el cabello.
- ¿Qué pasó?... Soy tu hermana mayor e insisto en…
- No sé de que rayos hablas… Sólo caímos en la fuente es todo…
- ¿Te gusta?...
- Por favor… es solo un chico… agradable…
- Si claro…- Respondió Alice dirigiéndose a la puerta.- Mañana hablaremos… que descanses… y sueña con tu príncipe Azul… o mejor dicho: tu príncipe de hermosos ojos verdes…
- ¡MALDICION!... ¡DEJA DE DECIR ESTUPIDECES!.- Gritó arrojando una almohada a la puerta que se cerraba, mientras escuchaba una breve risilla. "Sólo es un chico… como cualquier otro… es amable, dulce… pero nada más… sólo será un amigo más… no tengo ningún interés en él…" Se decía en voz alta mientras se preparaba para dormir, continuó pensando lo mismo cuando apagó la lámpara y se acostó. "El tipo de amigo… que alguna vez quise tener… en quien pudiera confiar…" se estaba adormeciendo, "Todo es… muy simple… sólo somos amigos… buenos… amigos…"
Mientras estaba oculto por un grueso cortinaje, apoyado en uno de los ventanales del pasillo que llevaba a las habitaciones, pensaba en lo ocurrido en el transcurso de la noche. Después de la cena, y la continuación del baile, quiso hablar con Annie, poner en práctica lo que le había dicho Karl, después de todo, fue su plan el que lo hizo que acompañara a la joven cuando comenzara la fiesta. Pero en cuanto la vio fue muy poco lo que pudo decir, ella no se percató de su cumplido, después estuvo rodeada de muchas personas que se acercaban a felicitarla o bailar con ella; Mandy estuvo junto a él todo el tiempo, como apoyo, pues sabía lo difícil que le sería acercarse a su hermana. Karl le avisó que saldría de la fiesta pues no le gustaba estar mucho tiempo en ellas, aconsejándolo que era su gran oportunidad. Cuando terminó la fiesta la siguió para poder hablar por fin con ella, pero se dio cuenta de que andaba buscando a Karl, hasta que la vio entrar en la habitación del chico, la vio atrapada cuando su amigo y Teresa Grandchester estaban hablando en el pasillo, el se ocultó y pudo apreciar mejor las cosas, "Espero que esto, pueda hacer que ella se dé cuenta de que él no la ama, jamás podrá ser así…" Se angustió cuando vio que cada uno entraba a su habitación… y no la veía salir, después de que vio a Alice salir de la habitación de su hermana, "Esto no me gusta… Por despecho… ¿sería capaz de…?" Salió de su escondite en dirección a las caballerizas, necesitaba sacar su angustia. No soportaba la incertidumbre, la probabilidad de lo que ella sería capaz de hacer por obtener lo que quería.
Entró en su dormitorio, prefirió no encender las luces, mientras se dirigía al cuarto de baño para asearse, se quitó el saco y la camisa húmedos, aunque no tanto como cuando cayeron, si no se apresuraba, podría pescar un resfriado. Mientras preparaba todo, pensaba en Terry, terminó de desnudarse para entrar a la tina, se miró por un momento al espejo para deshacer la coleta, su cabello rubio y ondulado, cayó de forma seductora sobre su rostro, cerró los ojos al sentir el agua tibia. Le parecía increíble la forma en que ambos cambiaban de actitudes uno frente al otro. "Eso jamás sucedió con Tony… nos entendimos desde el principio, nunca discutimos… todo era perfecto…" estaba a punto de quedarse dormido, así que salió, se preparó para dormir. "Tú siempre ves todo lo bueno que hay a tu alrededor, aun en momentos difíciles, sabes como abrirte paso ante los obstáculos, sabes como dar un buen consejo o palabras de aliento a los demás, brindas tu apoyo a quien sea y como sea, no importa lo que sacrifiques para ello… Pero hay personas que se atemorizan ante eso…ante personas así… y es difícil que puedan abrir su corazón a los demás… Tienes que ser paciente. Ella necesita mucho cariño, pero es tan obstinada que se niega a reconocerlo. No sabemos cual es su pasado... Solo trata de ser su amigo, apóyala y protégela… solo procura estar junto a ella cuando te necesite…" recordó las palabras de su madre. Comenzó a quedarse dormido. Tan sumido estaba en sus pensamientos, que no se percató de que alguien estuvo todo ese tiempo, observándolo en su habitación, en el baño, ahora se acercaba lentamente hasta su cama, dejando escuchar un leve roce sobre la alfombra de algo al caer. Él suspiró entre sueños, al sentir los brazos de alguien que comenzaba a besarlo "Tony... eres tú…"
- Karl… te amo… te necesito…- Le susurró.
Continuará…
