Mis más sinceras disculpas… soy consciente de haberme tardado en publicar, no me hagan sentir culpable al respecto por favor.


Capítulo 4

Feliciano se alejó bruscamente del Berwald, y le observó esperando alguna reacción peligrosa de parte del sueco, pero el rubio simplemente le observó durante un momento y continuó con su labor.

El italiano trataba de calmarse a sí mismo… "Berwald no es mala persona." Ser repetía mentalmente.

Una vez más se acercó al escandinavo y le observó de cerca, esta vez Berwald se hallaba utilizando el cuchillo de la forma que le había indicado.

—¿Puedo hacer pasta…? También podemos agregar albóndigas si gustas. —Agregó ante la mirada azulada del de lentes.

El sueco asintió, y empezó a buscar los ingredientes que Feliciano utilizaría.

—Yo me encargaré de las albóndigas. — Mencionó Berwald.

Feliciano sonrió ampliamente, tendría su deliciosa pasta al final de cuentas.

Berwald permaneció estoico al ver la sonrisa de Feliciano, le recordaba demasiado a la del finlandés, rápidamente se volteó tratando de ocultar su expresión de asombro.

¿Por qué estaba teniendo esos pensamientos? ¿Cómo podía comparar a esas dos naciones?

Feliciano ni se inmutó, él estaba ocupado esperando a que el agua empezase a hervir como para darse cuenta de lo que acaba de pasar.

El sueco volteaba a ver disimuladamente al italiano, debía asegurarse de que el de ojos ambarinos estuviera bien, después del golpe que tuvo podría desmayarse o algo por el estilo… o al menos esa era la excusa que el de lentes se daba a sí mismo para observarle.

El de cabello castaño empezó a tararear una canción, solía hacer eso para pasar el tiempo, la cocina estaba muy silenciosa, pero no se atrevía a iniciar una conversación con el escandinavo… ¿De qué podía hablar con el después de todo? ¿Del clima?

— ¿Cómo es el clima en tu casa? —Preguntó el rubio.

Feliciano se congeló internamente… ¿El sueco había leído sus pensamientos?

—¿E-eh? El clima varía demasiado… Durante el verano es cálido, y durante el invierno es frio, aunque no tan frio como aquí. —Dijo el italiano dando a conocer lo obvio.

—Entiendo. —Susurró el escandinavo sin saber que agregar realmente.

El agua empezó a hervir y Feliciano se emocionó, inmediatamente puso la cantidad necesaria de pasta dentro del agua hirviente… pronto estaría degustando su sabrosa pasta.

El italiano volteó a ver al sueco y se sorprendió al ver un tazón que contenía ensalada (Para eso eran los vegetales que el sueco estaba picando al principio.), más varias bolitas de carne perfectamente alineadas en la mesa.

Eso había sido demasiado rápido. ¿Acaso el agua se había tardado demasiado tiempo para hervir?

—Empezaré a preparar la salsa. —Mencionó el Feliciano mientras se apresuraba a tomar unos tomates.

El sueco aprovecho para acercarse a la estufa y comenzar a cocinar las albóndigas.

Feliciano volvió a posicionarse frente a la estufa para continuar con la salsa y los espaguetis, por lo que ambos estaban uno junto al otro.

El sueco había terminado su parte y había empezado a poner la mesa, mientras que el italiano se debatía a si mismo si debía hablar con Berwald sobre lo que Tino le había dicho…

Tal vez esa sería la última vez que probaría la pasta, por lo que se sirvió más de lo necesario.

Berwald no le dio importancia a eso, supuso que el italiano realmente disfrutaba de ese platillo.

Ambos se hallaban en la mesa, uno frente al otro.

—Gracias por dejarme preparar pasta. —Mencionó el de cabello castaño antes de empezar a comer.

Berwald simplemente asintió.

Ambos comían en silencio, lo cual agradecía Feliciano… puesto que debía escoger las palabras adecuadas para preservar su vida.

—Suecia… ¿Puedo preguntarte algo? —Decidió empezar Feliciano sin estar muy seguro de que esa fuese la manera correcta de empezar la conversación.

El sueco observó al italiano por un momento antes de asentir.

—¿Por qué te gusta Tino? —Decidió preguntar.

El rubio pensó su respuesta, había conocido al finlandés desde hace siglos, y al haber convivido demasiado tiempo juntos, llegó a la conclusión de tener ojos solamente para él.

—Porqué es mi esposa. —Fue la respuesta dada por el sueco. Un esposo debe amar a su esposa después de todo.

Feliciano se quedó con la mente en blanco, pensó que el de lentes diría algo como "Tino es tierno." O "Tino es amable." En realidad pudo haber mencionado cualquier virtud del finlandés, pero no… simplemente dijo que le gustaba porque se suponía que era su esposa.

—¿Alguna vez te ha gustado alguien aparte de Tino? —Preguntó esta vez el italiano.

—No. —Esa respuesta llegó más rápido que la anterior.

— ¿Cómo sabes que lo amas? —Quiso saber el de cabello castaño. —¿Cómo sabes que no es una mentira creada por ti mismo?

Berwald observó detenidamente al italiano.

¿Cómo podía pensar que lo que sentía por Tino era solamente una mentira?

—Mis sentimientos son reales. —Sin darse cuenta dijo el rubio en voz alta.

—Yo no digo que no lo sean. —Mencionó Feliciano tratando de arreglar un poco la situación. —A lo que me refiero es que deberías considerar como se siente Tino al respecto.

¿Considerar los sentimientos de Tino? ¿Debería contenerse de llamarle esposa para que el finlandés fuese feliz?

El sueco no dijo nada esperando que Feliciano continuara con su explicación.

—Tal vez si tratas de salir con alguien más podrías verificar si de verdad amas a Tino o no. —Sugirió el italiano.

¿Salir con alguien más? Berwald nunca tuvo necesidad de pensar en una loca idea como esa… Tino lo era todo para él ¿Por qué tendría que buscar ser feliz con alguien más que no fuera el finlandés?

—No puedo hacer eso. —Respondió luego de pensar en lo que el italiano acababa de mencionar.

—¿E-estás seguro que no quieres intentarlo? —Preguntó Feliciano con un tono de súplica.

Inmediatamente Berwald malinterpretó la pregunta del italiano…

—¿Q-Quieres salir conmigo? —Preguntó el sueco mientras tartamudeaba… La impaciencia del italiano por que dejara de pensar en Tino le había hecho llegar a esa conclusión.

Feliciano entró en estado de shock, nunca… jamás de los jamases se imaginó que llegaría estar en una situación como esa…

—Y-yo… —Fue lo último que balbuceó antes de caer desmayado.

Berwald inmediatamente se levantó y se acercó rápidamente al cuerpo inerte del mediterráneo… lo cargó entre sus brazos y lo llevó a la habitación en la que le había dejado cuando recién habían llegado a la casa.

Lo depositó sobre la cama y le observó… Que el italiano se encontrase en esa situación era su culpa, lo menos que podía hacer era aceptar la "petición" del de cabello castaño y salir con él.

Si, lo recompensaría de esa forma, después de todo Feliciano solo quería ayudarle.

El sueco acercó una silla juntó a la cama para esperar hasta que el de ojos ambarinos recuperase la conciencia, no tenía mucho que hacer y no tenía idea alguna de saber en qué momento despertaría el italiano, por lo que se dedicó a observar detenidamente al inconsciente.

A la vista del sueco, Feliciano parecía ser muy débil, su cuerpo no parecía ser fuerte pues no parecía tener ningún musculo que fuese útil en alguna batalla…

La piel levemente bronceada del italiano contrastaba con la pálida del nórdico, Berwald no logró evitar posar sus dedos sobre el rostro del joven que estaba frente a él, la piel del italiano era suave al tacto, sus dedos delinearon las facciones de Feliciano y sin darse cuenta su mano había empezado a acariciar su cabello, el cual estaba sedoso…

El rulo sobresaliente que diferenciaba al italiano menor del mayor se hallaba intacto aún, Berwald lo observó como si fuera lo más interesante del mundo… Noruega tenía uno de esos extraños rizos también, pero nunca le había preguntado a que se debían… Lukas siempre evitaba ese tema, tanto como evitaba que alguien se atreviese a tocarlo, aunque la realidad era que Lukas no era una persona que disfrutase demasiado del contacto físico…

¿Se molestaría Feliciano si él tocase su rizo?

Hace momentos el ahora inconsciente estaba insistiendo que saliera con alguien más… y si esa persona era el mismísimo italiano… debía de tener derecho a tocarle ¿no?

La mano del sueco se deslizó por su cabello y estuvo punto de tomar con sus dedos el rebelde mechón de cabello, pero una mano se lo impidió.

Feliciano le observaba con los ojos abiertos como platos… acababa de despertar y lo primero que se encontró fue la aterradora mirada del escandinavo, que al parecer tenía intenciones de violarlo.

Berwald, al sentir que el italiano le detenía abandonó sus intenciones y se enderezó en la silla en la que se hallaba sentado.

—Saldrás conmigo. —Fueron las primeras palabras que el italiano escuchó.


Fin del capítulo

Nuevamente pido disculpas por la tardanza… no negaré que tengo inspiración, pero hay tantas cosas en mi mente que no me dejan escribir en paz. Haré todo lo posible por actualizar pronto.

Rosadargento: I'm supposing (and that may be wrong) that your first language is English, your Spanish is good if you are able to understand what I write XD, thank's for your review. I´m glad of knowing that you read my story, and if it is easier to you to review me in English that is fine with me ;)

dani . mtzacuma: Espero que este capítulo no te haya decepcionado, no pude incluir al maravilloso gato, pero volverá pronto! hahaha gracias por tu review, me motivo a continuar :)

Guest: Gracias por leer el fic :) al igual que tú, celebro por el SuIta! Esperó que continúes haciéndome saber qué piensas al respecto de la historia.

Tobi Lawli-pop: Créeme que traté de actualizar pronto, me alegra saber que te gusta como escribo, eres la primera persona que me halaga de esa forma *Abrazo*

Gracias a todos los demás que han leído esta historia… desde el principio pensé que no era gran cosa, pero saber que hay gente que la lee me motiva, así que gracias!

Hasta entoces, Sayonara.