Hola, acá les dejo el nuevo capítulo. Espero que lo disfrutes.

Por favor, dejen su comentario. Lo estaré esperando ansiosa.


AFLICCION

Baya que estoy enamorada de ese cabeza dura, aun no se marcha, y ya lo estoy extrañando…

Haruka sonrió con ternura, ese era el final de la primera hoja. Cerró el diario y le brindo una nueva sonrisa al conejito que se dibujaba en la pasta.

Un cosquilleo en su interior la incitaba a seguir leyendo. Sabía perfectamente que no era nada ético de su parte, pero en esos momentos lo único que le importaba era distraerse de la penosa realidad en que estaba viviendo, y ese pequeño diario le brindaba justamente eso, y como bono extra, y tal vez lo más importante, es que, a través de cada palabra allí escrita, podía sentirse más cerca de su amada gatita.

Un repentino e insistente sonido rompió el silencio en el que se encontraba. Con un poco de molestia, saco su celular del interior de su chaqueta.

-Hola –respondió sin mucho ánimo

-Haruka, nos tenias preocupadas, ¿En donde estas? Bueno, no importa, han transferido a Serena al área de cuidados intensivos. He hablado con Kenji y me ofrecí a pagar los gastos para ubicarla en una habitación privada –le informo aun con una notable tristeza en su voz – El médico a permitido que alguien permanezca a su lado día y noche, así que queremos…

-Voy para allá –le interrumpió, y tras eso, corto la llamada.

Se levanto de la cama y camino hacia el balcón aun con el diario de Serena en su mano. Por un segundo, volvió a considerar la idea de dejarlo en su sitio, pero al igual que la ocasión anterior, descarto esa posibilidad y lo deposito en el interior de uno de los bolsillos de su chaqueta, para después salir finalmente de la habitación con dirección a la iglesia, en donde recogería su auto, para posteriormente, volver al hospital.


En la sala de espera.

El cirujano que había operado a Serena se acerco al afligido grupo –Ya hemos instalado a la paciente en su habitación, y como ya les había informado, permitiré que alguien permanezca a su lado día y noche, por lo que deberán turnarse si así lo desean. Además, el resto de las visitas estarán restringidas, después de todo esto es un hospital. Así que tendrán que respetar el horario establecido y el límite de visitantes dentro de la habitación.

-De momento, Sr. Y Sra. Tsukino, pueden pasar a ver a su hija. En cuanto a ti –dijo el doctor refiriéndose a Sammy- lo lamento, pero considero que eres aun muy pequeño y no creo que sea recomendable que mires a tu hermana en ese estado, por lo que no permitiré tus visitas – afirmo con semblante triste, pero decidido.

-Pero… ¡Es mi hermana!- objeto el chico con un par de lagrimas cruzándole el rostro.

-Lo lamento –fue toda la respuesta del médico quien, indicando a los afectados padre el camino, se alejo junto a ellos por uno de los largos pasillos

-Pero… es mi hermana - volvió a sollozar el chico en tono por completo derrotado.

Rey se acerco a él, notablemente consternada por su pena, y lo envolvió en sus brazos en una emotiva muestra de cariño – Ella estará bien, ya lo veras. Serena es fuerte. Ella se pondrá bien – le aseguro con el mejor tono de confianza que pudo fingir en ese momento.

El resto de las chicas presentes, solo bajo el rostro visiblemente consternadas por la pena.


5 minutos después

Haruka entro a la sala de espera, encantarándose con el mismo afligido panorama que había abandonado hace poco más de una hora.

-Haruka – le llamo una consternada Michiru al tiempo que se acercaba para refugiarse en sus brazos. –

-Porque están todas aquí. ¿Quién está con ella?-cuestiono en tono molesto

-El hospital solo permite la visita de dos personas a la vez dentro del área donde se encuentra Serena, y en estos momentos sus padres se encuentran con ella.-le informo cabizbaja

A lo lejos, pudieron escuchar el desgarrador grito de una afligida madre. Sammy se puso de pie de un salto asegurando que se trataba de Ikuko y con esa afirmación la sangre de todos los presentes pareció congelarse por ese instante.

-¿Qué... ¿Qué está pasando? –pregunto Amy de manera afligida a su madre quien en esos momentos se acercaba de la misma dirección de donde había surgido el desgarrador grito

-Es Ikuko, ha sufrido un ataque de nervios al ver a Serena.

-¿Qué? Pero… ¿Por qué?- pregunto afligida la hermosa chica, mientras que el resto de sus amigas se acercaban a ellas para poder ser informadas de la situación.

-Serena está muy herida, y a pesar del corto tiempo que ha trascurrido desde el accidente, su aspecto está muy deteriorado. Además, debido a la operación de su cabeza, debieron cortar su cabello, y por si eso no bastara, ella se encuentra conectada a un conjunto de maquinas, como el monitor cardiaco y el respirador artificial.-informo afligida la mujer

-Espere… ¿ha dicho un respirador artificial? -pregunto Setsuna de manera alterada –eso significa que ella… ella no...

-No –le interrumpió la doctora adelantándose a su pregunta –por el momento ella no respira por sí misma, el golpe que sufrió en la cabeza fue serio y de momento su cerebro… es como si estuviera apagado. Es por eso que se encentra en coma.

-Mama… ¿Cuánto tiempo crees que ella este así?

-La verdad es que… medicamente ya no podemos hacer mas… ahora todo depende de ella- les informo con tristeza para después retirarse.

La pequeña sala quedo nuevamente inmersa en el silencio. Nadie supo que decir. Nadie sabía que pensar. Lo único que podían hacer de momento, era esperar y consumirse en la angustia.

-Familiares de Darien Chiva, favor de acercarse al modulo de recepción – se escucho por el altavoz

-Seguramente ya ha despertado. Alguien debe informarle de la situación de Serena –

Las chicas voltearon a verse unas a otras ante las palabras de Michiru. Nadie quería ser la portadora de semejantes noticias. Y sin duda, ninguna de ellas quería informarle al herido príncipe de la tierra, la cruel realidad del estado de salud de su princesa.

-Yo se lo diré – se escucho la resignada voz de Setzuna, quien junto a Hotaru, se levanto del sillón, que hasta ese momento ocupaban.

Un minuto después, llego el Sr. Tsukino con semblante aun más preocupado. Sammy, en cuanto lo vio, no perdió oportunidad para interrogarlo. – ¿Como esta Serena? ¿Qué sucedió con mama?

-Tu hermana está muy delicada, tiene un aspecto muy… Tu madre no soporto la pena. Sufrió un colapso nervioso. El doctor la está atendiendo, le ha puesto un sedante y me ha pedido que la lleve a casa, así que…

-No se preocupe por Serena, Sr. Tsukino, sabe que todas nosotras la queremos más que a una hermana. Usted cuide bien a su esposa. –Sugirió Amy, al notar el afligido rostro del hombre.

-Se los agradezco chicas, sin duda Serena es muy afortunada en tener su amistad, y estoy seguro que su compañía le hará bien. Ella despertara. Mi niña es fuerte – aseguro con los ojos cristalizados- Ella… ella despertara –repitió una vez más, tratando de convencerse a sí mismo.

Notablemente angustiados, Kenji y Sammy dejaron la sala de espera para ir en busca de Ikuko. Debían llevarla a casa.

Aquel pequeño espacio, quedo nuevamente inmerso en el silencio. Y no fue, hasta que regresaron Setsuna y Hotaru, que dicho silencio fue quebrantado.

-¿Cómo está el? –Pregunto ansiosa y preocupada la hermosa Michiru -¿Cómo tomo la noticia?

-Como era de esperarse… -fue la triste respuesta de la guardiana del tiempo.

Recuerdo

Setsuna abrió la puerta, y junto a Hotaru, entraron en la habitación donde descansaba el príncipe de ese planeta.

-Pronto despertara –anuncio la enfermera que se encontraba acomodando unos vendajes en una mesita cercana – Por favor, que no se altere y en especial que no se mueva, hemos enyesado su brazo, pero no se puede hacer lo mismo con sus costillas rotas –aseguro la gentil mujer –debe permanecer en reposo.

Las recién llegadas asintieron en silencio y tras este gesto, la amable enfermera se retiro.

Setsuna y Hotaru se acercaron y en sus rostros fue notoria la pena que sentían al ver a su futuro rey en ese estado.

Darien estaba tendido sobre la cama, cubierto hasta la cintura por una sabana blanca, con el torso descubierto, donde podía apreciarse un grueso vendaje que rodeaba su abdomen hasta la altura del pecho. Sus brazos se extendían a sus costados. En el izquierdo, ambas mujeres pudieron apreciar una serie de finos cortes que ya habían sido atendidos, mientras que en su brazo derecho, se podía notar el rígido yeso que sin duda presionaba la piel del príncipe.

En su rostro, las pequeñas heridas que marcaban su piel, así como las obscuras ojeras que rodeaban sus ojos, le daban un aspecto lamentable.

Ambas chicas se quedaron paradas a su lado, en silencio, esperando que su príncipe despertara, y la vez, deseando que no lo hiciera, ya que sabían que las penosas noticias que tenían para él, seguramente lo devastarían.

-Serena- se escapo un murmullo de los labios del joven al tiempo que este, inevitablemente despertaba.

Ambas chicas notaron el esfuerzo que el joven hacia por volver a la conciencia, seguramente el efecto de la anestesia aun no pasaba del todo.

-¿Serena?-llamo a su amada al momento en que abría por completo los ojos, topándose de frente con la triste mirada de sus dos acompañantes. -¿Qué…que ha pasado? ¿Dónde está Serena?- pregunto comenzando a alterarse.

Ambas chicas desviaron la vista al no soportar la afligida mirada de su príncipe. –Hubo… ustedes han sufrido un accidente –murmuro Setsuna –la limusina en la que iban se salió de la autopista y volcó por un barranco –le informo con la pena impresa en cada palabra

-¿Qué? Pero… -miro a su alrededor mostrándose confundido y un segundo después, fijo nuevamente su angustiada mirada en la mayor del mujeres presentes - Ella… ¿Dónde está Serena? ¡¿Dónde está mi esposa? –demando saber ya por completo abatido, al terminar de asimilar la noticia.

-Sailor Uranus logro rescatarlos a tiempo –informo la más pequeña –pero al princesa resulto seriamente lesionada y…

-De momento se encuentra estable –se apresuro a decir Setsuna al notar en el rostro del joven príncipe, la inevitable desesperación creciendo tras cada palabra. – Pero…

-¿Pero qué?- pregunto en extremo nervioso al tiempo que trataba de levantarse.

-Darien, por favor, no te levantes, le enfermera ha dicho…

-¿Dónde está ella? ¡Quiero verla! –demando ya con las mejillas cubiertas de llanto y el rostro por completo desfigurado por la pena –

Un repentino repiqueteo proveniente de uno de los monitores se hizo cada vez más constante, indicando que el pulso del joven príncipe era cada vez más acelerado.

-Darien, por favor… tranquilízate – le pidió Setsuna mientras lo sujetada de los hombros tratando de impedir que él se levantara.

¡No! -exclamo el, tratando de apartarla con su brazo derecho, provocándose un intenso dolor en el proceso –aahh – gimió sin poder evitarlo. Pero el penetrante dolo no le hizo desistir, y con las pocas fuerzas que de momento tenia, hizo un nuevo intento por levantarse de la cama logrando como único resultado, un desgarrador dolor proveniente de su abdomen. -aahhg – volvió a gemir por el intenso dolor.

-Darien… por favor – suplico esta vez la pequeña Hotaru

-¡No!-volvió a exclamar él con furia –Quiero verla. ¡Quiero ver a mi esposa! –afirmo haciendo un nuevo intento por levantarse. Al parecer, el intenso dolor que este simple hecho le provocaba, no lo detendría. El debía llegar al lado de su amada. De su esposa.

El constante repiqueteo del monitor se hacía cada vez mas continuo, y en medio del alboroto que ya tenía lugar en esa habitación, se pudo apreciar la llegara de la enfermera que minutos antes había salido.

-¡¿Qué han hecho?- pregunto molesta –les he pedido que no lo alteraran - reprendió molesta a las dos visitantes.

-Mi esposa - repetía una y otra vez ahora en contra de la enfermera, que hacia lo posible por tranquilizarlo mientras tomaba sus hombros para tratar de impedir que se levantara.

-¡Quiero ver a mi esposa!- demando furioso al tiempo que empujaba con su brazo izquierdo a la joven mujer, que sin poder evitarlo fue a dar contra el piso.

Setsuna y Hotaru miraban la escena sorprendidas y asustadas. Comprendían la imperiosa necesidad del príncipe por ver a su princesa. Pero también comprendían que en su estado, no era posible cumplir sus deseos.

La determinada enfermera se levanto del suelo a velocidad record, y apretó con furia un botón rojo situado cerca de la cabecera de lama, lo cual dio paso a un contante sonido, y tras el cual, dos fornidos enfermeros se presentaron, y sin perder tiempo, aprisionaron a Darien, sujetando cada uno de ellos, uno de los hombros del alterado joven, mientras que en medio de exigencias y maldiciones por parte del paciente, la eficiente enfermera le inyectaba lo que seguramente era algún calmante, puesto que sin poder evitarlo, Setsuna y Hotaru, fueron testigo de cómo las fuerzas del joven de ojos azules iban desapareciendo, mientras que sus exigencias terminaron por convertirse en simples murmullos, al tiempo que caía rendido nuevamente en los brazos de Morfeo.

Fin del recuerdo.

El grupo de chicas quedo consternadas ante ese relato. Sin duda comprendían la imperiosa necesidad que el apuesto joven mostraba por ver a su esposa, ya que ellas, de momento, se sentían por completo igual.

-Como han de imaginar –hablo Setsuna con la voz apagada – después de lo ocurrido, han prohibido las visitas para Darien. La enfermera nos reprendió severamente por haberlo enterado, y aseguro que lo mantendría sedado por un par de días, hasta que el estado de sus costillas mejorara un poco.

-Pobre Darien… -murmuro Lita –debe ser horrible estar en su lugar en estos momentos.

El resto de las chicas asintió en silencio respaldando el comentario.

En ese momento, el médico que había atendido a Serena volvió a acercarse. –Chicas, como ya dije, permitiré que una de ustedes permanezca al lado de su amiga. Pero el resto debe marcharse –aseguro el hombre –después de todo, esto es un hospital, y por lo tanto, no pueden quedarse aquí como si se tratara de un campamento.

Más de una estuvo a punto de protestar, pero ante la rígida mirada del hombre, su protesta quedo ahogada en un profundo suspiro.

-Además, a partir de mañana, deben respetar los horarios de visita, el ingreso esta limitado a grupos de dos, y considerando que una de ustedes se quedara de forma permanente, ya serian tres. No puedo hacer más excepciones. –Informo el galeno – Les recomiendo que se turnen, y les recuerdo que no es necesario que alguien se quede, pero lo permito.

-Gracias- se escuchó la voz de Hakuca y tras esa palabra, el doctor volvió a retirarse.

-Bien, entonces supongo que debemos designar quien se quedara con ella esta noche, ya que supongo que ninguna de nosotras quiere que ella este sola en ningún momento y también…

-Yo me quedare –afirmo Haruka con voz autoritaria, que no daba lugar a replicas.

Nuevamente, más de una protesta se ahogo en la garganta de algunas de las chicas.

-Bueno, supongo que, conociéndote, no vale la pena discutir – murmuro Reí en tono molesto y un tanto derrotado-

-El hospital tiene tres horas de visita y como el doctor ha dicho solo se nos permitirá entrar en grupos de dos. –Recordó Amy – Sin contar a Haruka, nosotras somos siete, así que…

-De hecho, seriamos seis –anuncio Mina un tanto apenada –recuerden que el doctor no permitió que Sammy pasara, mucho menos permitirá que Hotaru lo haga siendo aun menor- afirmo viendo con tristeza a la pequeña del grupo.

-Pero… - trato de protestar la niña con los ojos ya cristalizados.

-Tranquilízate pequeña –la consoló Haruka rápidamente –Amy tiene razón, con tu edad no podrás pasar por la puerta, pero... –Se inclino para murmurar algo a su oído –prometo dejar la ventana abierta para que Sailor Satur pueda visitar a su princesa. –le aseguro con una sonrisa coqueta –esta noche no, ya que quiero que vayas a dormir, pero lo prometo…

La niña, a pesar de las lágrimas que ya se deslizaban por su rostro, pudo sonreír con ilusión.


10 minutos después.

Las chicas finalmente se habían retirado. Haruka le había entregado a Michiru las llaves de su auto con instrucciones de que levara a las inners a sus casas, y ahora, ella era dirigida por una de las enfermeras a la habitación donde se encontraba su princesa.

Finalmente podría verla.

-Aquí es – anuncio la mujer indicándole una puerta, para después retirarse.

El corazón de Haruka comenzó a acelerarse en ese momento. Quería verla, moría en deseos de estar a su lado. Pero tenía miedo. Sabían que sin importar lo que viera detrás que aquella puerta, le dolería.

Giro la perilla y entro cerrando la puerta tras de sí. La habitación era amplia y sombría, apenas iluminada por la luz de la luna que entraba por la ventana.

Un constante y lento sonido de uno de los aparatos era todo lo que interrumpía con el sepulcral silencio. Era el monitor cardiaco que indicaba el pausado ritmo del corazón de su princesa.

Camino en silencio acercándose a la cama, mientras sentía que el corazón poco a poco se le iba estrujando, al tiempo que sus ojos comenzaban a humedecerse.

Allí estaba su pequeña y dulce gatita, postrada en una cama después de haber estado a punto de perder la vida.

Llego a su lado y en ese momento pudo apreciar el deplorable estado de la rubia. Sus ojos se abrieron con descomunal asombro y tristeza, mientras que sin poder evitarlo, sus rodillas se doblaron impactándose contra el suelo.

Comenzó a llorar de forma desconsolada. La cruel imagen que tenia ante sus ojos le desgarraba el corazón.

Su hermosa piel de parcela, estaba por completo pálida y reseca, cubierta por pequeños cortes que le daban un aspecto aun más deplorable.

Su hermoso y largo cabello rubio había desaparecido, y en su lugar se encontraba un abultado vendaje, que sin duda, ocultaba la cicatriz de la reciente operación.

Su rostro lucia en extremo pálido, y las profundas y oscuras ojeras que rodeaban sus ojos, le daba un aspecto aun más macabro.

Sus mejillas, que en general mostraban un hermoso color durazno, ahora estaban cubiertas de pequeñas heridas que adornaban de forma siniestra su reseca y pálida piel. Mientras que sus labios, siempre carnosos y apetecibles, ahora eran resecos y de un mortal color azulado.

No lo resistió, y en medio de un profundo llanto y un afligido lamento, tomo la mano derecha de la inconsciente joven, acercando a ella su atormentado rostro y permitiendo que sus gruesas lagrimas mojaran los lánguidos dedos de su princesa.


Hola

¿Quién quiere llorar?

Que barbará yo, cada vez me pongo más dramática ¿no creen?

Espero que les haya gustado el capitulo.

Por favor, dejen sus comentarios.

Saludos.

Vinisa.