Hola, perdón por la demora, pero ya tengo menos tiempo por culpa de la escuela. Espero que el capítulo recompense el tiempo de mi demora.

Disfruten el capítulo y no olviden dejar un pequeño Review, eso me ayuda mucho :)


Capítulo 4:

Me quedé recostado pensando en Alice, sin duda me había alegrado que ella hubiera venido a verme, ya no me importaba tanto el motivo, solo su gesto. Además había sido muy amable con Emma, solo espero que no le cause problemas.

Traté de calmar mis pensamientos hasta que el dolor se calmó, llamé al doctor y me dijo que era normal, tal vez los puntos cerrarían en uno días, pero mi contusión me causaría algunos problemas. Después de colgar decidí llamar a mi padre para avisarle por cualquier cosa, ¿qué tal si le llamaban del colegio? No, desde que mamá murió él se ha encargado de mi hermana y de mí.

Cuando recordé a mi madre, llegó a mi mente la cara de Alice al ver a Emma, sin duda había mucha tristeza en sus ojos, es más, estaban demasiado brillantes. ¿Qué lo habrá causado?

-Será mejor que intente contactar a Alice para ir con ella al castigo-suspiré con una sonrisa mientras sacaba mi celular.

Fue entonces que recordé que solo tenía el número de Cheshire y después de lo que pasó lo más seguro es que ni me responda.

-Nota mental, pedirle su número.

Me fui a mi cuarto, aunque a los pocos minutos de poner mi reproductor me quedé dormido.

-¡Jack! ¡Jack! –me llamó una voz.

-¿Qué? ¿Quién?

-Despierta dormilón-abrí los ojos y vi a mi hermana-¿Cómo estás?

-Ya mejor Emma-sonreí-¿y tú?

-Muy bien, la chica de bonitos ojos me calmó ya que no dejaba de llorar, y también me dio esto-sacó un pañuelo de su bolsillo.

El pequeño pedazo de tela era blanco, rodeado de encaje con un lirio morado bordado, además de sus iniciales A.L. una tímida sonrisa se formó en los labios de mi hermana, cuando terminé de verlo ella lo tomó y se lo llevó para lavarlo.

-Ten cuidado pequeña, esa tela es algo delicada-le dije mientras la picaba en su costilla lo que causó un leve cosquilleo en su espalda.

-Ya lo sé, no soy tú-se rio.

Vi el reloj y noté que estaba a tiempo para levantarme e ir a la escuela para el castigo.

Tomé mi mochila, le dije a Emma que iba a salir.

-Solo ten cuidado Jack.

-Cuando no lo tengo-dije ganándome una mirada algo sarcástica.

Tomé un gorro junto con las llaves de mi moto y me encaminé hacia la escuela. Dejé mi moto en el estacionamiento, silencioso esperé a que sonara la campana de salida, a los pocos minutos los alumnos salieron listos para irse a sus casas, entré a la escuela y lo primero que hice fue buscar a Alice.

Estaba a punto de llamar a Cheshire cuando la vi, llevaba su cabello recogido, además de no llevar el uniforme, eso sí que me sorprendió, me acerqué a ella cuando cierto chico me interrumpió.

-¿Qué haces aquí?

-Vine a ayudar a Alice.

-Eso la va a molestar-dijo antes de sonreír de manera extraña, sin duda esa sonrisa le daba un aspecto algo perturbador-Adiós Alice.

-Adiós Ches…-su despedida quedó suspendida cuando me vio-¿Qué hace aquí Frost? Su salud todavía no está mejor.

-Tranquila Alice.

-Haz lo que quieras-me contestó antes de marcharse.

-¡Espera! –la sujeté de su brazo.

-No tengo tiempo, tengo un castigo que cumplir… si me perdonas.

-¿Qué te pasa? ¿Por qué ese cambio tan drástico? Hoy en la mañana fuiste muy amable.

-Nada, solo quiero que te vayas… ya tienes varios problemas por mi culpa-dijo antes de salir corriendo.

-¿Qué? Pero no fue su culpa, ¿por qué sentía culpa por mi descuido?-pensaba mientras salí corriendo detrás de ella.

Crucé el pasillo, pero al mirar ya no había rastro de la chica, era como si se hubiera evaporado, suspiré cansado por la carrera, era la primera vez que alguien me ganaba en una carrera, ni siquiera Tooth corría más rápido que yo a pesar de ser la más rápida de toda la clase.

Estuve buscándola hasta que recordé el lugar donde podría estar, corrí hacia el Salón de Artes, , aunque una ligera punzada de dolor golpeó mi cabeza, me relajé hasta que se detuvo. Me asomé por la ventana y cuando la vi no pude evitar sonreír con cierta arrogancia al haber descubierto su escondite.

La vi juntando los pinceles y demás materiales de pintura, entré al salón y me acerqué lo más callado que pude, de hecho el único ruido que se escuchaba era el sonido del viento.

-¡Te encontré!-la abracé por la espalda… después un dolor infernal atacó mi entrepierna.

-¡No! ¡Suéltame!-gritó.

-Al..ice-susurré por el dolor.

-¡Frost! ¡¿Qué estabas pensando?!-me gritó cuando me vio tirado.

-No… lo… sé-contesté mientras intentaba recuperar la respiración.

-¡No vuelvas a hacer eso!

-Ajá-contesté con mis pocas fuerzas.

La chica me miró y después retomó su trabajo de limpieza, a los pocos minutos el dolor empezó a disminuir lentamente, así que imité a mi compañera.

Estuvimos limpiando hasta que vi un poco de pintura azul, no pude evitar y decidir pintar mi dedo para después pintar la mejilla de Alice, empecé a repetir el mismo gesto hasta que toda su cara tenía puntos azules, pensé que se iba a enfadar pero ella me ignoró. Suspiré molesto por su falta de humor, ¿qué tengo que hacer para hacerla sonreír?

Fue en ese momento que se giró y pude ver mejor la travesura que le había hecho, intenté sostener mi risa pero era imposible, sobre todo cuando intentaba mirar la razón de mi buen humor.

Una risa malvada se formó en mi rostro cuando vi un pequeño espejo en el suelo, sin duda sería la oportunidad perfecta para que viera su rostro.

-Alice, me pasas ese espejo.

-No me llames por mi nombre-dijo entre dientes, antes de pasarme el pequeño objeto.

-Gracias-lo tomé de manera que viera su rostro, ella simplemente me ignoró… otra vez-Oye, tienes algo en tu nariz.

-¿Qué cosa?-me preguntó, antes de tomar el espejo.

Su expresión fue memorable, sus ojos se abrieron como platos, y un ligero color rojo coloreó sus mejillas haciendo más llamativas los puntos de su cara. Sin poder evitarlo empecé a carcajearme, aunque después me arrepentí de haberlo hecho.

Sus ojos verdes me veían con una furia que nunca le había visto, y se empezó a acercar mucho, su mirada no se despegaba de la mía, me fui moviendo hacia atrás, hasta que choqué con la pared.

-Jack Frost, ¿qué hiciste?-susurró.

-Espera Alice, no, recuerda que sigo herido.

-Te vas a arrepentir- en ese momento vi que su mano se acercaba peligrosamente a mi cara, solo sentí algo…pegajoso.

Cuando levanté mi mirada la vi con una ligera sonrisa traviesa, ya no quedaba rastro de su furia, sin duda ese gesto la hacía ver ¿tierna? No, es otra palabra… Me quedé clavado mirando esos ojos verdes que ahora brillaban con cierta alegría, sentí mucho entusiasmo cuando salí de mis pensamientos, ¡la había hecho sonreír!

-¿Quieres pelear Alice?

-¿Es un reto Frost?

-Claro que sí.

Ambos empezamos a tratar de pintar la cara del otro, ¡Que suerte que ninguno tenía puesto su uniforme, yo intentaba esquivarla pero ella era muy rápida, es como si fuera natural para ella esquivar mis movimientos.

El resultado final… los dos teníamos la ropa y la cara azul, miré a mi compañera, ambos respirábamos rápido por la energía gastada además de nuestras mejillas rojas por el esfuerzo.

-¡Qué están haciendo!

-Aster-se giró al escuchar la voz-Estábamos…

-Cumpliendo con nuestro castigo-terminé su frase.

-¡Señorita Alice! –espetó cuando la vio-Creí que no habías venido, ¿qué haces aquí?-exclamó.

-No vine a clases debido a esto-me retire el gorro.

-Pudiste avisar y tu castigo hubiera sido agendado para otro día.

-Llamé, pero es dije que iría, no dejaría sola a Alice.

-Muy bien, pero… ¡Dejen de desperdiciar la pintura!-nos regañó mientras miraba bien nuestras acciones-Que sea la última que hacen algo así, la próxima avisaré al Director.

-Sí Aster-dijimos los dos al unísono cuando se marchó.

-No creo que hayamos desperdiciado mucha pintura-le comenté a lo que ella me dio el mismo espejo.

Mi mejilla izquierda tenía pintada la mano de Alice con el mismo azul que había usado anteriormente, además de que mi cabellos estaba igual… y ni para decir algo sobre mi ropa. Al verme y verla a ella no pude evitar carcajearme.

-Será mejor que terminemos-dijo Alice cuando miró el reloj-Si llego tarde, Cheshire se preocupará.

-Lo mejor será limpiarnos…

Ella se quedó viéndome antes de ponerse a limpiar, sin duda la chica con esa bella sonrisa de hace unos minutos había desaparecido, no pude evitar hacer un gesto de desconcierto ante su drástico cambio.

-¿Dije algo malo?

-No-me contestó de manera cortante-Solo quiero terminar.

-Está bien.

Estuvimos unos 20 minutos más pero al fin el salón estaba limpio, después fuimos al baño para intentar quitarnos algo de pintura. Cuando regresé al salón, suspiré algo cansado mientras mi estómago rugía debido a la falta de alimento.

Ella se acercó a su mochila y sacó unos emparedados, sin decirme nada lo dejó en mi regazo, acto después ambos comimos en completo silencio.

Sin duda ella era muy impredecible, aunque solo llevo unos pocos días de conocerla, creo que será mejor que le pregunte a Tooth algún consejo.

-Alice-intenté romper el hielo-Están ricos, ¿tu madre los hizo?

-No, yo los hice.

-¡Wow! Eres una muy buen cocinera.

-Solo son emparedados-me contestó con ese mismo tono cortante y frío, después se limpió sus labios y preparó sus cosas para irse.

-Espera-le jalé su mochila-¿Te parece si vamos juntos?

-No.

-Pero.

-No, adiós.

Ella volvió a salir corriendo pero al parecer olvidó que la tenía agarrada por lo que se cayó, pensé que se levantaría lista para volver a golpearme, pero se quedó sentada en sus rodillas con su cara hacia abajo.

De pronto sus hombros empezaron a temblar, me quedé estático por lo rara que había sido esta situación.

-¿Alice?-la llamé-¿Estás bien?-me acerqué para ayudarla a levantarse, fue cuando escuché sus sollozos.

-Déjame, quiero estar sola.

-Y otra vez con eso-resoplé cansado de esa actitud-No te voy a dejar.

-Claro que sí…

-No-le aseguré-Ahora levántese bella dama-le ofrecí mi mano.

-¡Que no!-me gritó.

-Y creí que yo era el testarudo-comenté-Vámonos-la levanté aplicando algo de fuerza, aunque cuando lo hice, vi esos ojos esmeralda, cubiertos de lágrimas.

-Déjame en paz, no es bueno que estés cerca de mí.

-Estaba a punto de decir lo mismo, yo siempre causo problemas a donde quiera que voy-bajé mi rostro al recordar que usaban esa frase para insultarme, si no hubiera sido por Jamie seguiría con esa actitud.

-No lo entiendes, yo no soy como tú-me contestó con la voz quebrada.

-Alice, mírame-la sujeté del hombro-Quiero ser tu amigo, de verdad… Solo quiero que confíes en mí.

-Pero-la silencié con mi dedo.

-Sin peros, aunque me gustaría saber que hice para provocar su llanto.

-Nada, no fue-suspiró-nada.

-No te creo.

-Es la verdad-insistió.

-Me gustaría que confiaras en mí.

-Ja-espetó sarcástica-Suerte con eso…no confío ni en mí misma.

-Bueno, al menos confía en mí.

-Es difícil Frost, llevo muy poco tiempo de conocerte, y a diferencia de ti no es fácil para mí relacionarme con otras personas.

-Pues yo te enseñaré.

-Eso no es tan fácil

-Bueno, comencemos por lo mas básico…¿Quieres ser mi amiga? Te prometo que nunca te lastimaré y te protegeré de esos patanes.