-¿Acaso crees que estoy jugando contigo, rin?

-No me das explicaciones, ni dejas que otros lo hagan por ti. Me llamas y luego me devuelves como si fuera un objeto prestado. Ahora, me besas y esperas que lo olvide.-

Estaba totalmente indignada y él lo sabía, su rostro lo decía todo.

-Amo, si me va a llamar cada vez que necesite un objeto para sus experimentos será mejor que no me llame más y que busque otra tonta para su diversión.

Le había faltado el respeto y lo sabía pero no le importaba, ya no era una niña asustadiza. Ahora, esperaba que su amo se enfadara o que la termine de echar del palacio.

-Si es lo que quieres.

Rin se vio contra la pared de vuelta con un sesshomaru sosteniéndola de las muñecas a la altura de sus hombros, sus labios rosaba la piel desnuda de su cuello y ella solo inclino su cabeza para un costado permitiendo un mejor acceso a su cuello. Dejo libre a una de sus muñecas para bajar unos centímetros el kimono, dejando su hombro al descubierto. Era una tortura mutua, el solo rosaba sus labios a la piel que dejo al descubierto y rin esperaba aunque sea uno de sus besos.

Se separó de ella, volvió a su escritorio y estaba más que seguro de lo colorada que estaba.

Rin, en un arrebato de orgullo se marchó sin decirle nada y este no era la primera vez. Ese trabalenguas le había cambiado la vida, ella no pensó los acontecimientos que se descarrilarían más tarde y por culpa de eso había llegado a esta situación.

Flashback de hace un año y medio atrás:

La nieve caía cada vez con más fuerza, ya había cubierto gran parte de la tierra y lo que se podía ver era una neblina mezclada con nieve. Desgraciadamente, en la aldea se había perdido un niño y su madre por culpa de eso. Rin había sido gran amiga de la madre y se escapó de las manos de kaede para buscarla en la tormenta aunque sabía que el grupo de inuyasha estaba buscándola pero el tiempo se acaba, sino los encontraba era muy probable de que murieran.

Unos de los guardias asignados a la tarea de vigilar a rin dio el aviso de su travesura, estaban por devolverla a la anciana kaede cuando sesshomaru apareció de improvisto. Todos se retiraron ante la presencia del lord pero al parecer, rin era la única que no se había percatado.

-Sino me apuro, morirán.- Con su abrigo, un manto hecho de paja para la nieve y un kimono azul hacia frente a la tormenta. Ya no sentía sus dedos pero estaba segura que estaban ocultos en una cueva que estaba cerca de la aldea.

Rin había llegado pero no estaban allí, se empezó a realmente a preocupar y pensamientos e ideas de lo que les habría sucedido se acumularon. La tormenta empeoraba y sino estaban allí era muy probable de que aun estuvieran vagando. Comenzó a caminar por lo que se suponía que era el sendero, ya no sentía sus piernas y no le importo. Su objetivo era encontrarlos, no podían morir así después de toda la lucha que dieron por librarse del padre del niño y evitar que los mataran.

Se sentía muy cansada así que se apoyó en un árbol hasta que se quedó profundamente dormida. Tenía mucho frio pero ya no temblaba, no sentía su cuerpo y debía buscarlos aun pero el cansancio gano.

Rin iba despertando, estaba realmente cómoda y muy calientita. De seguro, el grupo la hallo y la trajeron de vuelta a la cabaña. Toda esa idea se esfumo cuando siento que en su pierna algo se enrollaba, algo que era suave y aterciopelado. Abrió los ojos pero todo estaba oscuro por el manto que tenía encima, sintió una mano en su cintura y como está la atraía hacia un cuerpo ajeno.

-No te asustes. Quédate quieta y vuelve a dormir.

Ahora estaba todo claro, la estola de su amo la enrollaba por completo y junto a un manto oscuro pero lo suficiente para hacerle frente al invierno le daba el calor que ella había perdido. La cuestión era como salir de esa situación tan penosa en el que estaba boca abajo encima de su amo con una mano encima de su cintura y la otra quien sabe en donde estaba, todo el calor se le fue a la cara. Gracias a todos los dioses que estaba tapada hasta la cabeza, le ardía los cachetes ¡y lo peor de todo era que no estaba con su armadura! Para tranquilizarse prestaba atención a como su pecho bajaba y subía, escuchando su corazón latir.

-Rin, si sabias que inuyasha estaba buscándolos. ¿Por qué fuiste por tu cuenta sabiendo que podías perderte?

-Porque no quería quedarme sin hacer nada. No quería quedarme con los brazos cruzados mientras… mientras…- no quería decirlo, no podía permitirme decir semejante barbaridad.

-Eres humana, no hibrido y tampoco demonio.

-Amo, ¿crees que alguien día podre ser lo suficientemente fuerte para que sea eficaz en una tarea de rescate?

-Lo serás.

-¿en dónde estamos, amo?

-En la cueva.

Su estola se movió, se enrollaba a mi pierna y sentí como la mitad de mi cuerpo estaba encima del amo y la otra mitad en la estola. Con mi mano, acariciaba la estola y en respuesta se aprisionaba más a mi cuerpo.

-Deja de hacer eso.

-Discúlpeme amo, es que es tan suave.- ¡No puedo creer lo que dije!

-¿Aun recuerdas el trabalenguas?

-Sí, amo…- no asomare mi rostro por varios años, eso era seguro.

-¿entonces?

-pues yo…. Yo…Aun no puedo decirle.

-Entiendo.

-Yo debería marcharme, debería seguir buscando.

Rin se separa del pecho en el que estaba apoyada con la ayuda de sus manos, casi no se ve nada si no fuera por la luna. Es de noche y ya era inútil seguir con una búsqueda pero inuyasha habrá hecho algo o simplemente habrá traido la peor noticia.

Hace rato que se había resignado pero su mente no quería aceptar esa idea.

-Esa mujer y su cachorro fueron encontrados por los guardias que te custodian, se le fue informado a tu cuidadora.

Ella miro a los ojos de sesshomaru, estaba realmente feliz que se le ilumino en el rostro. Su corazón se sintió realmente aliviado y sin más, se acostó de vuelta encima para abrazarlo. Se separó de su cuerpo apenas unos centímetros, agarro su rostro con ambas manos y lo beso.

Sesshomaru estaba más que sorprendido pero rin no se separaba, así que decidió corresponderla. Fue despacio y lento pero luego se convirtió en uno lleno de desesperación como si ambos lo hubieran querido hacer hace mucho tiempo atrás. La fue girando para que quedara espaldas al suelo, siempre encima de la estola y mientras que esta se aferraba aún más. Abandono sus labios y le empezó a besar el cuello, mientras que rin elevaba la pierna que tenía enredado la estola y soltaba pequeños gemidos. Quería hacerla suya pero aún era demasiado pequeña, debido a este pensamiento se separó de ella.

Fin de flashback