Y lo prometido...

capítulo doble

disfrútenlo =)

Besos a todas!


¿Por qué lo haces Edward?

Cuando llegué al lugar que acordamos, ella ya se encontraba ahí. En cuanto me vio, sus pensamientos descansaron "Por fin... alguien confiable..."

-Perdóneme si lo interrumpí, pero si no fuera absolutamente necesario no lo hubiese hecho, además, usted es el único que puede ayudarme...-

-No me interrumpiste, y si quieres que te ayude, deja de llamarme señor-

-Ok... su... digo, tu esposa no se molestó... vienes llegando...-

-Llegué solo, por un par de días. Pero dime que te pasa...-

-Verá... el día de su boda... desde ese día, hay un chico que no deja de perseguirme. Cuando veníamos de regreso desde Seattle, me siguió hasta el aeropuerto, y me dijo que no podía irme de Forks, que él y yo no podíamos estar separados. Lo amenacé con la policía, pero aun así, no dejó de perseguirme, y hace algunas semanas, me lo encontré acá. Dijo que estaba aquí en Boston por mí... ¡es un acosador! Lo conoces porque estaba en tu matrimonio, es un tipo alto, moreno...- mientras la chica me iba contando la historia, yo pude ver en su mente los recuerdos del tipo que la molestaba -podría jurar que el tipo está enfermo, ¿acaso no encontró a alguien más interesante para molestar? Hoy prácticamente tuve que salir de casa camuflada...- ¡Cielo santo! Si el tipo del que Anna hablaba era Jacob, ¿pero por qué le perseguía de esa manera tan insistente?... ¡Claro!... Oh por Dios... Jacob se imprimó de esa chica. Ahora todo cobraba sentido.

-¿Lo conoce?¿sabe del quien le hablo?- me preguntó Anna, sacándome de mis conclusiones mentales.

-Oh, este, creo que si... pero quisiera estar seguro...-

-Ni siquiera sé cómo se llama... ¿le puede preguntar por qué demonios me persigue?- ¿qué le iba a decir a la chica? "Oh, sabes, él es Jacob, es licántropo y se imprimó de ti"... lo que me faltaba, tener que cuidar los pasos de Jacob ahora

-Escúchame, creo saber de quién me hablas. Hoy conversaré con él, y le pediré que no te moleste-

-Pues eso espero, porque de verdad me tiene los nervios de punta, por su culpa comencé a fumar...-

-¿Fumar? Tienes dieciséis años, no puedes fumar, es malo para tu salud niñita...-

-¡Y qué quieres que haga si ese tipo enfermo me tiene los pelos de punta! No puedo relajarme de otra manera...-

-Practica el piano, canaliza tus emociones sobre las teclas, ¡pero deja de fumar!-

-Como sea. ¿Entonces dejo en tus manos ese asunto?¿puedo irme tranquila?-

-Haré lo que pueda, pero tranquilízate, él no te hará daño- y más le vale que no -hablaré con él hoy mismo- me comprometí

-Perfecto. Ahora me marcho. El chofer de mi madre acaba de llegar. Estaré esperando su llamada- dijo, levantándose del lugar -Ah, y dele mis saludos a su mujer de mi parte-

-Claro, claro...- y salió del lugar, cubriéndose con un abrigo negro que le llegaba casi a los talones, una capucha negra y unos grandes anteojos oscuros, observando hacia todos lados, mientras se metía en el coche.

Me quedé ahí un momento, poniendo todo en orden dentro de mi cabeza: primero, Jacob se había imprimado de esa chica. Eso era lo que lo había hecho actuar de esa forma, aunque no me extraña. La cosa es que la chica estaba asustada porque no sabía que pasaba, claro que no. Ahora yo tendría que hablar con Jacob... lo que me faltaba, andar vigilando su comportamiento. El sonido de mi teléfono me distrajo, miré, y era Bella. Claro, hace más de una hora que tendría que haberla llamado:

-Amor, perdóname por no llamarte...- dije en tanto contesté

-Espero que tengas una buena razón para no haberlo hecho. He estado pendiente de las noticias, para ver si el avión no se cayó...-

-Eres una exagerada, y tengo una razón, una muy buena razón-

-Qué sucedió-

-Dime, ¿tienes el número de teléfono de Jacob, su móvil? Necesito ubicarlo...-

-¿Qué pasa con Jake?-

-¿Recuerdas lo que te conté sobre el motivo de Jacob para llegar a vivir aquí?-

-¿La imprimación?-

-Correcto. Ahora sé de quién se trata, y creo que está haciendo las cosas algo... atolondradas- de ahí le conté la historia de la llamada de Anna y sobre el tipo que la perseguía como un acosador. Rápidamente buscó en sus contactos del teléfono el número de Jacob, y me lo dio para comunicarme con él. Juré llamarla en cuanto lo encontrara. Marqué el número y esperé que me contestara... ¡Demonios chucho, contesta el teléfono...!

-¿Sí?¿quién habla?-

-Jacob, soy Edward, tengo que hablar urgente contigo...-

-Estoy ocupado, no puedo...-

-¿¡Ocupado persiguiendo a una chica como un acosador!?-

-¡¿Qué sabes tú?!-

-Anna, mi alumna, me buscó para hablar conmigo, porque está asustada pues "hay un tipo acosándola", ¿sabes de quien hablo, no? te espero en el apartamento de Bella dentro de media hora- le indiqué, aunque sonó más como una orden que como una petición

-Pero...-

-Media hora Jacob, no me hagas esperar- y colgué. Salí del local, raudo hasta el apartamento. No tuve que esperar mucho, por fortuna, pues él llegó cinco minutos después que yo. A penas entró me increpó:

-¿Hablaste con ella?¿por qué tú?¿qué relación tiene contigo?¿qué te dijo?-comenzó a preguntar casi de forma violenta. Por supuesto no me causó temor alguno, y ni siquiera me quise poner a mirar en sus pensamientos, que ahora estaban cargados por Anna.

-Detente ahí Jacob, ¿me puedes explicar qué demonios estás haciendo?-

-Yo no sé para qué te voy a responder, si de seguro ya sabes...-

-Lo de tu imprimación si, y eso no lo puedo discutir, pero tu forma de actuar...-

-¡No puedo estar lejos de ella!- me gritó

-¡La estás asustando! Es sólo una niña Jacob... por qué no lo tomas con calma, y piensas las cosas y las haces de mejor manera...-

-¿Me vas a venir a dar consejos tú a mí?...¡No me hagas reír chupasangre!-

-Te aseguro que ella me va a escuchar a mí sobre cualquier cosa que le diga...-

-¡¿Ahora te vas a interponer entre ella y yo?¿no te basta acaso con Bella?!-

-¡Cierra el hocico Jacob!- me estaba exasperando, pero recordé que cualquier enfrentamiento que yo tenga con este...muchacho, lastimaría a Bella de alguna manera, así que me tranquilicé -Jacob, tú estás poniendo la distancia entre ella y tú. Sé que no puedes hacer nada en contra de lo que te sucedió con esa chica, pero debes irte con cuidado, debes pensar en ella...-

-¡Y es lo que hago todo el tiempo, pensar en ella. Me destroza la idea de que no me quiera cerca!- en ese momento lo vi como un chico desesperado. Un muchacho que había conocido a su "alma gemela" pero que no podía estar con ella. Es quizás la desesperación que yo hubiese sentido si mi esposa no me hubiese elegido a mí, esa sensación de desesperación multiplicada un millón de veces. Lo que dije a continuación, no pensé nunca que lo diría:

-Jacob, déjame ayudarte- solo levantó los ojos un poco: "¿De verdad quieres ayudarme?¿por qué lo haces Edward?" me preguntó a través de sus pensamientos -Por la chica, por Bella... y porque te debo una Jacob- claro que le debía una. Había cuidado de mi mujer cuando yo no lo hice.

-Entonces, según tú, que demonios debo hacer- dijo, aceptando mi propuesta de ayuda

-Esperar...-

-¡Que no puedo esperar!-

-Bueno, tendrás que hacer un esfuerzo entonces. Déjame hablar con ella. Le diré que sufriste una especie de amor a primera vista y que no pensaste antes de actuar... pero le dejaré en claro que no quieres dañarla, que te de una oportunidad y desde ahí comenzaras por ganarte su confianza Jacob. Su amistad, nada más...-

-¡No quiero ser sólo su amigo!-

-Tendrás que tener paciencia, ya sabes-

-¿Te hará caso?-

-Sí, lo hará- aseguré

-¿Ella se siente atraída por ti?¿por eso te busca, por eso te hará caso?-

-¡Claro que no! Yo solo soy su profesor que le ofreció amistad. Su vida no es color de rosa, Jacob. Ella necesita alguien que la escuche y le aconseje. Quizás me preocupo más por ella por lo que sabes, sobre su parecido con mi madre, aunque yo no la recuerde ya. Como sea, estaré ahí como su guía-

-Está bien- el muchacho estaba confiando en mí, lo leí en su mente, pero estaba ansioso

-Qué esperas para llamarla...- ahí estaba presionándome

-La llamaré más tarde Jacob. Me reuniré a hablar con ella lo antes posible, ojalá mañana. Pero debes prometerme que dejarás de perseguirla como un maniático enfermo-

-Lo intentaré...- no estaba convencido del todo

-Promételo Jacob-

-Está bien, está bien. Pero no te demores en hacer la cita- lo que faltaba ahora, para completar la escena: tener que estar haciendo de celestino con Jacob...ja!

-Ah, y antes que me olvide- saqué de mi bolsillo las llaves del apartamento y se las arrojé -Supongo que no te estás quedando en algún lugar fijo...Bella me pidió que te dijera que te puedes quedar aquí el tiempo que dure tu estadía en Boston...-

-No es necesario...-

-Si no aceptas quedarte, mi mujer hará caer su ira contra mí, así que si quieres que te ayude, coopera Jacob...-

-Está bien. Se lo agradeceré a Bells-

-Ah, y llama a tu padre, debe estar preocupado- le dije, y luego comencé a retirarme del lugar

-Este...Edward- me giré a verlo -Este...gracias por lo del apartamento y por ayudarme con lo de Anna. No sabes lo que eso significa para mí...-

-Descuida Jacob. Ahora descansa y espera mi llamada- le dije y salí del apartamento.

Debo reconocer algo: el que Jacob me agradeciera tan sinceramente lo que estaba haciendo por él me sorprendió. ¿Qué pasaría en el futuro entre Anna y él? No lo sabía, ni siquiera Alice. Sólo espero que todo marche bien y que nadie salga mal herido.

Trabajo de celestino a tiempo completo.

-¡Edward, por qué no me habías llamado!- ahí estaba mi mujer, controlándome

-¡Hey, cálmate! Hace muy poco llegué de hablar con Jacob-

-Y qué pasó...-

-Prometió hacerme caso, y lo convencí de que se quedara en el apartamento-

-¿Lo vas a ayudar con la chica?-

-Sí, creo que sí- se quedó en silencio un momento hasta que me volvió a hablar

-Ya sabía yo que me había casado con el ser más hermoso de la tierra- me dijo, con algo de emoción en la voz. Sabía que eso para ella significaba mucho

-Te extraño cariño...- le dije. Un día llevaba si ella, y en la soledad de nuestra casa me percaté de cuanto añoraba su compañía. Me iba a pesar cada momento del día que estuviese alejado de ella, y peor aún, sabiendo que quizás los tres días que habíamos acordado duraría mi viaje, quizás se duplicarían, "todo por ayudar a Jacob". Me confortaba saber que no estaría sola, que aprovecharía cada momento con su madre y que además Charly había accedido a tomarse unos días para ir hasta Florida a felicitar a Renée y ver a Bella. No estaría sola.

Dejé pasar la madrugada, paseando mis dedos por las teclas del piano, uniendo acordes para crear melodías nuevas. Además, revisé los álbumes de las fotografías de la boda, que Esme había dejado allí para nosotros. Estaban fabulosas.

Cerca de las diez de la mañana, recibí una llamada telefónica de Anna:

-¿Edward? Que tal-

-Anna, que bueno que me llamas, necesito hablar contigo-

-¿Habló ya con ese tipo?-

-Sí, precisamente de él quiero hablarte. Mira, estaré en Berklee a medio día viendo algunos cosas, ¿crees que puedas ir?-

-Por supuesto. Ahí estaré- su voz sonaba confiada y esperaba no defraudarla. Luego que le colgué, llamé a Jacob:

-Jacob, soy yo- le dije

-¿Me tienes noticias?-preguntó enseguida

-Hoy hablaré con ella a medio día...-

-Oh, está bien... este, dile que no quiero dañarla, ni asustarla...-

-Cálmate muchacho, ¿has comido?- ¿ahora me estaba preocupando también de su dieta?...vaya...

-No como yo quisiera- claro, como iba a comer si andaba con la cabeza en otro lado. Le indiqué que en uno de los cajones había una tarjeta de crédito que podía ocupar para sus necesidades, como la comida, "Y no te haría nada mal algo de ropa" le comenté. Le dije que en la tarde pasaría por allí y que ahora aprovechara el tiempo es sus cosas.

Pasadas las horas y cuando ya me encontraba viendo mi calendario de clases en Berklee, Anna apareció:

-¿Estás ocupado?-

-Oh, no, pasa por favor-

-Gracias. Entonces, ¿me puedes decir de quien se trata?-

-Sí, verás. Antes, quiero que sepas que él no tiene intención alguna de dañarte en lo más mínimo. Digamos que comenzó haciendo las cosas de modo errónea-

-A qué te refieres-

-Mira, lo que pasó con él fue algo...normal. Él se sintió profundamente atraído por ti. Su temperamento es algo impulsivo, que lo llevó a perseguirte de esa forma...- y ahí estaba yo, como nunca pesé verme, justificando el comportamiento de alguien que alguna vez fue mi enemigo por naturaleza...un momento, ¿dije "fue", en pasado?...como sea, pero ahí estaba, justificando a mi enemigo natural y al hombre que intentó arrebatarme la razón de mi existencia. Menuda broma del destino.

-¿Qué?- "A Edward le pasó la cuenta la luna de miel o aún debe estar viviendo en la Isla de la Fantasía" pensaba la chica luego de mi intervención a favor del pobre muchacho. Así que fui lo más claro y persuasivo posible para que me entendiera y confiara en mí, sin lugar a dudas.

-Anna, el amor nos llega a cada uno de forma diferente, con una intensidad diferente. Jacob cree que le llegó el amor por una muchacha hermosa en cuanto la vio. O sea tú. Eso no le resta credibilidad a su amor. Es amor a primera vista-

-¿Y por qué alguien se enamoraría así... de mí? Yo no soy...- dejó la frase inconclusa en sus labios, pero la concluyó en su mente: "No tengo ninguna cualidad, no soy interesante ni menos atractiva..."

-Anna, tú eres más de lo que tú misma piensas. Él quiere acercarse a ti, quiere ganarse tu confianza. Por qué no le das la oportunidad de reivindicarse...- en su cabeza sopesaba esa posibilidad. Incluso, ahora que ella lo pensaba mejor y más detenidamente, nadie había hecho lo que hizo él por ella. Dejar todo por seguirla.

-¿Debo confiar en él. Edward?-

-Sí, confía en él y deja que las cosas tomen su curso, y que pase lo que tenga que pasar. Te aseguro que si no supiera con claridad de quien se trata, yo mismo lo alejaría de ti- admití

-Edward, gracias por estar cerca de mí, como te lo pedí. Me hace mucho bien tenerte cerca-

-Es un gusto Anna- se puso en pie para retirarse

-Ah!, dígale a su amigo...Jacob, ¿no?, que si desea, mañana podemos juntarnos a hablar. Le das por favor mi número de teléfono y que se comunique conmigo para coordinar la cita...-

-Te aseguro que en cuando le de tu mensaje, te llamará- aseguré. Al salir, pensé en llamar a Jacob de inmediato, pero era mejor hacerlo todo de una vez. Iría hasta el apartamento a contárselo personalmente. Al llegar, para variar, me bombardeó con preguntas, y me pidió que le diera con lujo de detalle toda la historia esa. La mirada compungida del muchacho desesperado que vi ayer, se estaba esfumando, dando paso al semblante de un hombre esperanzado. Ahora, desde que supe lo de la imprimación, me era atractivo indagar en la mente de Jacob. Era increíble como ese sentimiento nacía poderoso, y como esa chica era literalmente el centro de su universo, su imán. Pensé también en la sabiduría del destino, pues por algo no se confabuló en que aquella imprimación hubiese sido sobre Bella, después de todo, el muchacho "había" estado enamorado de la misma mujer que yo... "Había"... eso me sonaba por fin a tranquilidad... y me hacía sonreír.

-¡Qué esperas! ¡Dame su número de una vez!-

-Calma Jacob, calma. Dime primero, que le dirás... digo, yo ya le dije sobre eso del amor a primera vista, pero ella querrá saber más de ti-

-La verdad. No voy a esconderle nada-

-No sé qué tan buena idea sea eso, quizás ella salga corriendo en la primera cita... Recuerda que no puedes andar develando ese secreto-

-Tranquilízate, no te pondré en peligro. Y sobre "lo que soy", tengo que ver que tal se dan las cosas, y claro que no se lo contaré de buenas a primeras. Pero anda ya, dame su número- saqué mi celular, y busqué entre mis contactos en número de Anna. Enseguida lo anoté en una hoja y se lo di.

-Prudencia Jacob, por favor-

-Sí, si, si...- tomó el papel, sacó su móvil y marcó el número de teléfono. Esperó unos segundos a que le contestara hasta que la voz de Anna sonó al otro lado del auricular. Jacob sonrió al instante en que le oyó hablar, y cuando ella quiso saber quién le hablaba, el muchacho se puso a tartamudear

-Este... so... so... soy... Ja... Jacob- logró responder. Yo me estaba aguantando reírme a mandíbula batiente de lo que estaba presenciando, que era mil veces mejor que una telenovela. Así que me acomodé en el sillón a escuchar esa charla.

-¿Jacob?¿el amigo de Edward?-

-¡Sí! Bueno, en verdad soy más amigo de Bella que de Edward, pero nuestra relación está comenzando a mejorar...- ¿por qué Jacob le estaba dando esas explicaciones ahora...? jajaja. El muchacho estaba realmente nervioso. Anna guardó silencio, supuse que no sabía que decir, así que le hice señas con la mano a Jacob para que de una vez la invitara a salir. -Bueno, te llamaba porque Edward me dio el recado, y este... quisiera reivindicarme contigo... este...¿quisieras salir a comer conmigo hoy?¿o mañana? ¿qué dices?...-

-Ehh... claro, por qué no. Esta noche hay un concierto de piano en un local cerca del centro, ¿me acompañarías? No quisiera perdérmelo...-

-¡Si! Adoro los conciertos de piano...- ¿desde cuándo?...jajaja

-Estupendo entonces, ¿pasas por mí?¿nos juntamos allá?- Jacob me miró confundido. "Ve por ella hasta su casa" le dije.

-Voy por ti hasta tu casa, a las siente en punto estaré allí- afirmó

-Te espero a las siente entonces. Hasta entonces-

-Hasta entonces...- enseguida Anna cortó y Jacob se quedó bobeando con el teléfono pegado en so oreja. El muchacho estaba repitiendo en su cabeza una y otra vez el corto dialogo que había tenido con la chica. Jacob estaba ilusionado. Me levanté y quité de sus manos el teléfono.

-Ya está hecho Jacob. Y dime una cosa, ¿qué sabes tú sobre conciertos de piano?- le pregunté para traerlo a la realidad

-Nada- asumió

-Perfecto. Deja que ella te enseñe entonces. Ella ama la música, así que tendrás que...- y comencé a aconsejarlo sobre lo que tendría que ser su primera cita con ella. Desde la llegada a su casa hasta el regreso. Pasando por su vestuario, los temas de conversación y la comida. Le dejaría ocupar mi carro para su cita. En fin.

Cuando llegó la hora de que se marchara, lo previne que estaría al pendiente de cualquier cosa. Y que lo estaría esperando aquí para que me contase que tal le había ido.

-Me voy. Espero que esto resulte, o si no, lo haré a mi manera-

-Ve entonces muchacho, y no hagas esperar a la dama- le dije

-Y gracias una vez más Edward- me dijo sinceramente antes de salir, y luego se marchó. Ahí esperaría yo para ver los resultados de aquella cita...quien lo diría, yo ayudando a Jacob con una cita. Ja! Pero ¡ay de él si le hacía daño con sus arrebatos a Anna! Pues yo estaba ahí para defenderla de él o de cualquiera... como un padre lo haría con su hija.