Madre no hay más que una...

Una historia en el universo de Dragon Ball

Escrito por Iluvendure

El universo y los Canon Characters no me pertenecen, son propiedad de Akira Toriyama, Shueisha y Toei Animation. Dragon Ball © 1984 Akira Toriyama


4. Insomnio (segunda parte)

No hay nada más solitario que no poder dormir, tienes la sensación de que el planeta está desierto.

Insomnio (2002)

- ¿Los Hijos de Doom? ¿Los Hijos de Doom nos han robado el T900?

La imagen de la pantalla habló a la mujer de cabello turquesa:

- Safran me ha dado suficientes pruebas. No me ha mentido.

Bulma intentó recapacitar sobre el descubrimiento, pero en su cabeza únicamente se trazaron imágenes demasiado inquietantes para saber como expresarlas. Ah, que malas jugadas te dan los perjuicios y los miedos, siempre te hacen ver el lado malintencionado:

- Eso lo cambia todo... –habló con un deje meditabundo, más para si misma que para quienes estaban escuchándola, apoyando todo su cuerpo sobre la silla y apretando sus sienes con la punta de los dedos. Empezaba a notar, a la hora de ordenar sus ideas, los efectos de una noche en vela.- Bueno, igual no. Yo que sé... ¡claro que lo cambia todo!: Creí que nos habían robado una empresa rival. Incluso pensé en el gobierno y sus tejemanejes. Era lo más lógico. Ahora, ya no sé que pensar de todo esto.

- ¿Qué es exactamente el T900?- Lunch interrumpió desde la otra esquina del mundo.- Me comunicasteis que era un dispositivo especial para las granjas, o algo por el estilo.

Fue el Dr. Brief quien contestó:

- Mas o menos. En verdad, es una especie de avanzado fumigador ecológico: Ni siquiera lo hemos bautizado al ser un prototipo experimental. Lo llamamos T900, a secas.

El anciano hizo una pausa para comprobar que su explicación resultaba clara.

-Es un aparato de infrasonidos a gran escala, que produce una resonancia que no altera a los animales, pero los mantiene alejados. Está pensado para proteger grandes cosechas de plagas desmesuradas, como insectos y aves; o para resguardar a las ciudades de ataques de bestias gigantes, como dinosaurios y monstruos semejantes. La señal es inaudible para el ser humano y, dependiendo de la frecuencia, puede adaptarse a casi cualquier tipo de criatura. No les hace daño ni les molesta, es más bien que intuyen una perturbación, un ligero cambio en la atmósfera, y por ello, sienten la necesidad de alejarse.

- No, papá, no es exactamente eso. Es mucho más, el sonido es casi hipnótico. Hemos hecho diferentes pruebas, y hemos visto que ciertos animales parecían reaccionar como sugestionados por el eco.

- ¿Acaso obedecían ordenes?.- Preguntó la rubia.

Bulma se mordió el labio inferior, notando el sabor meloso del protector labial en la boca:

- No, no del todo... Si bien, con los ajustes necesarios y con una muy larga serie de pruebas, nunca se sabe... Igual sería posible un control semejante... Oh, mierda.

Al ver como Bulma se hundía cada vez más en su asiento, la efigie de la pantalla frunció el ceño:

-¿Qué creéis que pueden querer de vuestro invento?

- Yo que sé. Esa gente está loca: Todos los sectarios lo están...- Bulma dejo brotar su lado más taciturno, acentuado por la falta se sueño. Sus ojos estaban demasiado abiertos, poco relajados y perdidos en un mar de ideas...- Cualquier cosa, ahora mismo a mí me vienen ideas horribles: Igual quieren provocar una plaga de de proporciones apocalípticas, una fiesta de cuerpos a gran escala en nombre de sus "Queridos Hermanos Subterráneos".

El Dr. Brief negó con la cabeza:

- No hay porque pensar en lo peor.- indicó- Las organizaciones de este estilo necesitan grandes ingresos para funcionar. ¿Por qué no iban a robarnos? Igual, desean sacar al mercado el T900 antes que nosotros, y así poder financiar la secta. Parecen una gente muy precisa y meticulosa a la hora de actuar.

Bulma resopló hondamente ante la observación de su padre, siempre tan optimista y con los pies en la tierra (cuando quería): Una muy lógica explicación... El Zenni, al fin y al cabo, era el dios de este tiempo. Era amado por encima de cualquier religión...

¿Acaso ella veía males por todas partes? ¿Es lo que pasa cuando, año tras año, o década tras década, eres conocedor de como la Tierra se expone a un nuevo peligro? ¿Te vuelves un paranoico? Porque no iba a ser así. Bulma sabía de lo que hablaba, había tenido frente a ella el fin de los días demasiadas veces...

Demasiadas para poder enumerar cada ocasión.

- Tenemos que investigarlo, sea como sea.- Su voz dejaba patente el conocido sentido de la inmodestia que tanto la caracterizada. Ella podía ser muy combativa cuando la ocasión lo requería. - A la Capsule Corporation no le roba nadie, y menos cuando yo estoy al mando: No nos matamos a trabajar para que ahora vengan unos sectarios listillos a sacar la tajada del merito ajeno...

El Dr. Brief se encendió otro cigarro, camuflando una sonrisa detrás del bigote. Una sonrisa estancada entre la mofa y el orgullo paterno, mitad y mitad.

- Bien, estás al mando. ¿Cómo procederemos?

Bulma recapacito un segundo: Este asunto debía quedarse "en familia". No podía mandar a uno de sus investigadores contratados, tan ajenos a los misterios que rodeaban a su "particular" y "verdadero"círculo de amistades... Digamos que, por si las moscas, (porque nunca se sabe cuando podía requerirse la intervención de un grupo de guerreros experimentados en el kii) debía enviar a una persona dentro del círculo, alguien de confianza... Pero muchos de estos amigos ahora tenían sus vidas, sus hijos y sus problemas.

Podía enviar a Trunks, él se movía bien en este tipo de cosas. Pero su hijo tenía ahora obligaciones, la universidad y el trabajo, dos cosas que estaba desatendiendo descaradamente. Y una aventura podía ser más un premio que un castigo. ¿Goten? no estaba segura, él también debía sacar sus notas para adelante. Y Chi-chi se enfurecería con ella al saber que había apartado a su segundo hijo del recto camino por un pueril asunto de robos.

Y por supuesto, su marido estaba descartado. Para él (o para Goku) los tejemanejes humanos no tenían importancia. Vegeta, como buen Saiyanjin, raramente empezaba a preocuparse por algo hasta que no llegaba al limite de la esperanza. Hasta que no hubiera delante de él un hiper-hombre de millones de unidades para golpear.

Necesitaba alguien que no destacara demasiado, con experiencia, con buenas dotes para pasar desapercibido, para el hurto en todas sus formas... O para armar un infierno de balas si la situación lo requería...

- Lunch...- al final habló, sonando sinuosa y acaramelada, como si en el paladar tuviera un bombón.- Dime que te tengo libre y disponible sólo para mí.

La amarillenta imagen de la pantalla levantó una ceja y una sonrisa dura se dibujó en sus labios:

- Tienes suerte, tengo asuntos pendientes y "entregas" en la Ciudad del Este. Además, ya sabía que me lo ibas a pedir.

- Eres un encanto de mujer.

- No, no lo soy, y por eso me quieres. – Lunch siguió con la broma.

- ¡Te adoro! tienes carta blanca, ya lo sabes: Descubre sus intenciones, para que rayos nos han robado, y si puedes, consigue más pruebas en su contra, porque no sé si con la afirmación de Safran tendremos suficiente para una denuncia y un juicio. La gente que se relaciona con demonios tiene siempre los mejores abogados. Ante todo, entérate de todo lo que puedas, y ya veremos como actuamos después...- continuó impaciente y rauda- El precio no importa, y pide todas las cápsulas que necesites, están a tu disposición. Sólo tienes que ir a cualquiera de nuestras sucursales y te enviaremos lo antes posible aquello que quieras...

La rubia esperó un poco antes de hablar.

- Igual, hay algo que si necesitaría... No sé hasta donde voy a tener que llegar: Igual, no basta con que entre en el mismo corazón de la secta. Es posible que deba atravesar la Gran Puerta del Diablo, y no sé que podría encontrarme allí... Bueno, miento. Se lo que me esperaría. Ya he entrado, con metralleta en mano, en castillos poblados por mil demonios. Y los perjudicados siempre han sido ellos...

Bulma sintió hielo en la nunca.

- Eso no, Lunch. La Gran Puerta del Diablo, no. Ni se te ocurras hacerlo sola...

- No estoy tan loca.- dijo la aludida, sonriendo como una pantera.- El tocar el abismo se lo dejo a nuestros chicos heroicos. Pero igual es necesario, y me gustaría conocer donde me meto. Ya no soy tan joven como antes, y hacer una entrada "por todo lo alto" no siempre me funciona... Necesitaría un Analista técnico en Informática, un enlace con la red de información. Alguien que pueda entrar donde yo no pueda y darme alguna pista para seguir: Planos de los edificios, saber quien tiene una clave de acceso, referencias sobre alguien en concreto (una casa en la playa, número de hijos, cuenta corriente en el norte...). Ese tipo de detalles y datos.

- Vaya, tienes razón. Pero... Déjame pensar... Ahora mismo no me viene nadie a la cabeza: Entre mis técnicos, no sé quien podría ser de confianza y que no hiciera demasiadas preguntas... Debería hacerlo yo misma, dejaré la empresa en manos de mi padre y...

El Dr Brief tosió descaradamente para atraer la atención:

-Perdona, pero yo estoy retirado y tú ya te has divertido mucho de joven. Te quedas en tu puesto, niña...- Luego, el anciano se dirigió a la pantalla.- Yo seré ese enlace que necesitas.

Bulma entronó la mirada con escepticismo.

- ¿Tú, papá? ¿Vas a saber hacerlo?

El bigote de él se erizó de forma divertida, como si sintiera su orgullo herido:

- Claro que si... Cuando era un chaval, antes de conseguir que alguno de mis inventos me diera de comer, fui analista informático. Además, ahora me aburro tanto que me divierto entrando en los archivos del gobierno para ver que saben de nosotros. E incluso, he dejado escritas cosas muy graciosas... Si tienes tiempo, te las enseño.

- ¡PAPÁ!

- No me grites, no es para tanto. No me han pillado todavía.

- Mas te vale, ya hablaremos más tarde de todo esto... Muy bien: Mi padre te ayudará cuando sea necesario...- Bulma, rápidamente, recordó algo.- Ah, casi me descuido: remíteme la factura por lo de Safran.

- Ya sabes que yo nunca me olvido del dinero. Pero te daré un nuevo número de cuenta. Tengo problemas con la anterior.

- ¿Problemas?

La imagen de Lunch pareció suspirar:

- Digamos que a mi otra "yo" no le gusta como nos ganamos la vida. La muy zorra se deshace de todo lo que compro con mi dinero. Y, si puede, me vacía las cuentas, sobretodo si cree que el dinero viene de una "cacería". Según ella, somos "repartidoras" y debemos dedicarnos a cosas legales...

Bulma entrecerró los ojos. La extraña naturaleza cambiante de Lunch era un tema que aún le resultaba desconcertante e inesperado, aunque ya no temiera a ninguna de las dos personalidades. E incluso, Bulma no siempre sabía como abordarlo. Que curioso: tantas veces había comprobado, con sus propios ojos, lo que ocurría tras el estornudo (por no decir que, más de una vez, ella misma se había valido de la condición de su amiga para conseguir un propósito). Y aún así... Que incomodo era intentar que se viera como algo "natural".

- Oh, es eso. Sin duda, no suena nada bien.

- No tienes ni idea, pero una se acostumbra...- aunque fuera esa su afirmación, cierto grado de furia contenida florecía en las palabras de Lunch.- Acabo de esconder una PDA recién "adquirida" por miedo a no volver a verla. Veremos cuanto tarda en encontrarla, es muy intuitiva para lo que quiere... Yo ya se lo he dicho "Tú eres repartidora, yo no". Cuando yo esté despierta, haré lo que me de la gana. Y ella puede hacer lo mismo en su turno.

- Suena como si estuvierais en pie de guerra

- Lo estamos.- fue la rotunda réplica.- Hay días que me pegaría un tiro en la sien con tal de matarla.

- Que bestia eres, Lunch.

Tañó una carcajada muy poco femenina:

- Bah, la maternidad te ablandó el seso... De todas formas, yo le sigo el juego de vez en cuando porque, bueno, ya sabes, a la policía no le gusta que una chica con antecedentes se dedique a un negocio relacionado con las armas...

- Es algo que no comprendo.- interrumpió Bulma.- ¿Cómo has conseguido la licencia? Has estado encerrada por hurtos, te has fugado de prisión tantas veces que ni puedo recordarlas, has protagonizado tiroteos y, aunque ya estás limpia y tu deuda saldada con la sociedad; has conseguido que te permitan ser cazarecompensas. ¿Cómo lo has hecho?

- ¿Quién ha dicho que trabajo de legal? ¿Tanto tiempo y aún no me conoces?

No, no la conocía.

¿Alguna vez la había conocido? ¿Quién había sido y quien era ahora? Lunch era un misterio desde siempre: La ladrona de bancos, la amable asistenta de Roshi, la buena cocinera y adorable ingenua de ojos brillantes, la indómita y rebelde compañera que rara vez demostró miedo, la eterna y rechazada novia de Ten Shin Han... Esa doble muchacha que se mantuvo separada de ellos con brava y titubeante determinación... Cuya vida empezó cuando los pequeños Son Goku y Krilin la llevaron hasta "Kame House". Y cuya vida pareció terminar al partir... Y no quiso responder a las preguntas de su pasado o de su futuro. ¿O si lo hizo y ninguno de sus amigos quiso escucharla? Ella, bueno, "ellas" formaron parte de un elemento común, algo tan eterno como la madera de la pequeña Kame House. Y Bulma pensó que no importaban las respuestas porque ella siempre estaría allí, con ellos. Si bien, no fue así.

La mujer sintió un nudo en el estomago: Nada es eterno, y menos una amistad no trabajada ni alimentada.

¿Aún eran amigas? ¿Lo habían sido? ¿O simplemente eran dos conocidas que habían compartido más de lo que normalmente la gente comparte, unidas por aventuras imposibles y por el amor hacia chicos luchadores?

Bulma, como dueña de una gran compañía y madre de híbridos super-poderosos, esposa de un príncipe sin planeta, e inventora genial (que en otro futuro concibió una maquina para viajar por el tiempo) había tomado una ruta sin mirar atrás, solamente al frente y bien dispuesta a comerse el mundo. Lunch, por el contrario, seguía un doble sendero descontrolado; hacía atrás y hacia delante, a un lado o hacía el otro, olvidando sus pasos y los recuerdos con cada estornudo. Y nunca había conseguido retener nada que no fuera una maleta...

- Lunch, dios santo.- la mujer de cabello turquesa se mostró escandalizada. - ¿No tienes licencia? ¿Quieres que te metan en prisión de nuevo? Te conseguiré una en cuanto pueda.

- No pongas el grito en el cielo, eso no te pega. La policía y yo tenemos nuestros arreglos, no te preocupes. Digamos que hemos hecho un trato de mutuo acuerdo... La verdad es que me ha venido bien tener, de "tapadera", una furgoneta de repartos, y a las autoridades también les ha venido que ni pintado. Hacen la lista gorda porque soy eficiente como cazarecompensas, y soy capaz de ensuciarme las manos cuando ellos no tienen lo huevos para hacerlo. Así que yo consigo "recompensas" y "mi licencia particular" y ellos tienen una "delincuente reformada" que de vez en cuando les hecha un cable. ¿No te parece que salimos todos ganando?

- Hasta que quieran deshacerse de ti... ¿Por qué te metes en este tipo de embrollos? Ya tienes más de cincuenta años, madre mía.

Bueno, los debía tener, pero parecer... era otro cantar distinto: Bulma aún se maravillaba ante la juventud perpetua de su marido. Pero Lunch, o ambas "Lunch" mejor dicho, se mantenían muy bien para ser corrientes "humanas" (aunque nunca habían sido tan "guapas" como ella). Como poco, Lunch parecía tener diez años menos de los que tenía realmente, (¿diez? ¡Igual quince años menos!), cosa que Bulma no podía decir; a pesar de las costosas operaciones estéticas, de los centros de belleza o la admiración de sus celosas vecinas. Bien, la inventora dudaba en las propiedades beneficiosas de la pólvora en el cutis... Entonces ¿Había algo sobrenatural en todo ello? Algo debía haber porque, cada vez que ambas se encontraban cara a cara (en rarísimas ocasiones) quedaba patente la anormal diferencia...

Cualquier cosa podía ser posible con la distante Lunch. Eso si, le encantaría saber el secreto, aunque fuera por una razón tan narcisista. Odiaba ver en el espejo como los años pasaban factura a su belleza.

- No me vengas con eso.- Los ojos de Lunch parecían más oscuros. Como los de una bestia que se ve cercada.- Ya soy muy mayor para que me digan lo que tengo que hacer. Tanto tú como ese viejo calvo...

- Mira, no quiero discutir. Cuando termine todo esto... – Bulma, temiendo que la otra mujer cerrara la conexión, se tragó la mala contestación que tenía en mente y su voz se volvió alborozada e innatural. Debía darse prisa."No se que demonios te pasa, pero no te mantengas tan cerrada, tan ajena a nosotros" caviló para si misma.- No sería mala idea que nos veamos. Deseo hacer una nueva reunión, ya sabes, por los viejos tiempos: Hace años que no estamos todos juntos... Igual, déjame pensar...igual, no nos hemos congregado desde la inauguración del hotel de Satan, sin contar alguna que otra visita esporádica... Y tú ni siquiera conoces a mi hija Bra, tienes que verla. ¡Es una chica adorable!

-Tengo que colgar: Me lo pensaré... Te llamo pronto, en cuanto haga las primeras pesquisas...

Por unos momentos, el muro se había disipado, ahora volvía con toda su forma.

- No digas tonterías ¿Qué hay que pensar? Ni se te ocurra... Lunch, no me cuelg... oh, será posible. Me ha dejado con la palabra en la boca...- Y volteando la cabeza, hizo una irritada declaración dirigida a su padre.- De ésta no se librará fácilmente.

El Dr. Brief había seguido la conversación con gran discreción, observando detenidamente la tensión en los rasgos de su hija al interactuar con su distante compañera de aventuras:

- Tu amiga es un autentica roca.

- Ni que lo digas: Quién se acerca a ella, de lleno recibe el golpe...Y no fumes más, que mamá notará el olor del tabaco en tu ropa.

Al decir esto, hurtó el cigarrillo de los labios de su padre y empezó a deshacerse de las "pruebas del delito". Él simplemente se remangó la bata y bromeó:

- Diré que has sido tú.

- Ja, ya veremos, traidor...- y ella le bañó con un spray ambientador hasta provocar que estornudara.

Un escueto estornudo que, al oírlo, Bulma permaneció inmóvil y pensativa.

- A veces- finalmente remarcó.- me parece que ella quiere aproximarse, que pretende decir "me gustaría volver, aceptarme"... Su presencia me hace sentirme un poco culpable, que gran idiotez, ¿no crees?: Yo... La verdad, es que no me he preocupado mucho de lo que Lunch ha estado haciendo estos años. Mi vida era otra, tenía que dar forma a una familia insólita. Di por sentado que, hiciera lo que hiciera, estaría bien...Y ahora, empiezo a darme cuenta que Lunch nunca ha estado bien. Nunca. Que su increíble condición podría ser una terrible maldición... Sólo ese pervertido de Roshi ha mantenido el contacto con ella. Bendito sea a su manera, pues no se rinde. Con Lunch, Kame Sennin nunca se ha rendido...

Un pitido suave en la sala, una indicación: Un miembro de la familia Brief acababa de abrir la entrada primordial a la mansión.

-Ahí tienes a tu niño...- habló el Dr. Brief, sin darle demasiada importancia.

-Lo voy a matar...

... ...

Bulma, con la bata y el kimono apestando a tabaco, atravesó de forma vertiginosa el (recientemente decorado y largo) pasillo de la casa, hasta llegar al recibidor principal. Lo que vio no fue lo que esperaba:

- ¿Dónde estabas?- Ni siquiera gritó. Lo dijo con un acento tan atónito que su hijo levantó la vista, con la misma expresión sorprendida en el rostro. Él estaba sentado en el rellano, cambiándose los zapatos de vestir por cómodas zapatillas de estar por casa, trajeado de forma formal e impoluta, y con el portafolio a sus pies. Desde luego, el alcohol no estaba presente en su ropa.

- ¿Dónde iba estar? – Dijo él, con los ojos muy abiertos.- Pues trabajando, en la empresa...

-¿Toda la noche? ¿Y por qué razón no has contestado a mis mensajes?

Trunks metió la mano en el forró de la chaqueta y se adueñó del móvil.

-Oh, vaya, olvide cargarlo: Tenía el teléfono muerto todo este tiempo... Lo siento.- Su voz era suave, templada, aunque no podía camuflar el cansancio.- De todas formas, te mandé varios emails. ¿No los has leído? Y, por si acaso, también te deje una nota en la cocina.

En menos de un segundo, Bulma se sintió como una gran idiota. Una idiota de primera categoría: No se le ocurrió mirar su correo electrónico ese día. Y ahora recordaba que, al entrar en la cocina estando tan enfadada, tiró al cubo de basura un papel sin tomarse la molesta de mirarlo.

Desde el otro y distante lado del pasillo, brotó una pequeña y ajada risa. Bulma se giró con ceño fruncido en cuanto llegó a sus oídos:

- Uhm... Vaya, tu abuelo está de buen humor, por lo que parece... ¿Y por qué has ido a la empresa a tan malas horas?

Trunks continúo con el cambio de calzado, aunque un trivial sonrojo empezó a teñirle la piel:

- Bueno, ¿como decirlo?.. No he estado muy contento conmigo mismo desde hace unas semanas. Tenía muchas cosas en la cabeza, y no he conseguido centrarme ni lo estudios ni en el trabajo... Incluso, me he escaqueado demasiado últimamente. Por eso, hoy he llamado al equipo creativo, al jefe del departamento, a los diseñadores y a los publicistas; y me he disculpado con todos ellos. Nos hemos puesto las pilas.- Con ambos brazos, tendió a su madre el elegante portafolio. Ella aún no había borrado la aturdida expresión de su rostro.- Nos ha llevado toda la noche, pero ya tenemos diseñada la nueva campaña familiar. Aquí tengo el esbozo para el manual de identidad corporativa, aunque hay que hacerle algunas correcciones. Deberías echarle un vistazo cuando puedas...

Mas él hizo una pausa antes de seguir:

- Tengo que hablar contigo de algo, no sé como empezar: Hay unas fotos y una muchacha que...

- Ya, ya...- Bulma dejó fluir al instinto de toda madre celosa. Lo sabía, siempre había una chica a la que culpar.- Por eso estabas escurriendo el bulto.

- Mas o menos.- En la cara de Trunks se acentuó un brillo de preocupación. Estaba a punto de hablar de algo que para él era muy importante.- Es una chica que conocí en la universidad, la hija mayor de una de las familias más elitistas de la ciudad. No, no pongas esos ojos...

-¿Qué ojos?- ella bufó igual que una gata ante la desaprobación de su hijo.

- Esos ojos que siempre pones cuando crees llevar la razón...- indicó él tajantemente. No obstante, no parecía tener ganas de empezar una discusión y retornó al tema anterior.- Ella no es una snob. Es un encanto, con las ideas claras... Algo fría y distante, un tanto preocupada por su status social; pero pienso que es insegura y sensible en el fondo... Empezamos a quedar, ya sabes... Una cosa llevo a la otra... Y ella me preguntó que si íbamos en serio. Que si daríamos el siguiente pasó de una vez. Entonces tuve mis recelos, porque si era mi novia tendría que explicarle... ejem...cosas que no todos los humanos comprenden... Por eso no os he dicho nada: la he mantenido alejada de nuestra familia sin saber que hacer y ella, que no es tonta, lo intuye. Que digamos, en esta casa no pasan situaciones muy normales, ni nos relacionados con gente común...

-No seas tonto, invítala a comer un día.- Indicó de nuevo la voz lejana- Por las fotos, parece una chica muy guapa e interesante... Y me alegró ver que llegasteis a la "Segunda Base". Haber si pronto te deja llegar a la Tercera...

El joven parecía un autentico tomate, si bien sonrió como lo hacen los enamorados:

-Ah, ejem... Gracias, abuelo. Ella es...

-¡Ahora no, papá!...- Bulma levantó la voz para hacerse oír en la distancia.- ¿No ves que estoy hablando con Trunks? Anda, sigue...

Pero el joven mestizo necesitaba una pausa. Se alisó el pelo con una mano y a su madre le pareció que volvía a ser su guapísimo niño.

- Bueno, en el fondo da igual, no sé si querrá volver a verme.

- Que idiotez: Ninguna chica con dos dedos de frente dejaría de querer ver a un hijo mío. ¿Qué pasó?

-Se enteró que falte al trabajo para estar con ella y eso no le gusto. No le gusto nada.- prolongó la charla Trunks, con una sonrisa amarga y atractiva coronando su boca. - Me dijo que no quería estar con un vago que vive de la fortuna de sus padres. Pero eso no fue lo peor, porque luego vino la pantomima de las fotos... Al pertenecer a una familia tan importante, está acostumbrada a los focos, pero no a los escándalos. Sus padres son muy exigentes, no puedes imaginártelo, y quieren que se muestre como un modelo de virtud en todos los sentidos... Tenías que haberla visto, estaba destrozada. Dice que ahora no tiene valor para conocerte. Palabras textuales "¿Cómo voy a poder mirar a tu madre a los ojos? Se ha enterado de mi existencia por unas horrendas imágenes. ¿Qué pensará de mí?" Ya le dije que no importaba, que tú no mostrabas interés por los rumores ni por la prensa sensacionalista...

Dejó de hablar para levantar el mentón y regalar una mirada de reproche, la cual provocó que Bulma sintiera las mejillas encendidas.

- Pero ella no me cree y, por lo que veo, tenía razón... Así están las cosas.

Como contestación ella rió en voz alta, dejando patente lo atractiva que seguía siendo a pesar de los años trascurridos. Luego propinó un codazo a su sorprendido vástago:

- Menuda imaginación que tienes, chiquillo.- una disimilada mentira.- Qué poquito me conoces: Estaba levantada porque no conseguía conciliar el sueño y he pasado las horas de cháchara con tu abuelo... ¿No ves que fumo demasiado?. Bah, en cuanto amanezca, se acabó. Lo dejo. El insomnio y el humo son letales para la piel... Vaya pinta que tienes, ¡mírate al espejo! La falta de sueño no te sienta nada bien. Acuéstate, anda... Si pretendes conquistar de nuevo a esa muchacha, ya puedes estar tan apuesto como siempre. Y, si necesitas consejo para un plan de ataque. ¡Aquí tienes a tu madre!

Los ojos azules de Trunks dejaron entrever genuina desconfianza, mas decidió que era mejor callarse por una vez. La adoraba, pero también la conocía lo suficientemente bien como para saber por que pie cojeaba:

- Lo que tú digas, hasta luego...- e, inclinando su cuerpo, le dio un beso en la mejilla, antes de dirigirse al piso de arriba.- Me voy a la cama, necesito una cuantas horas para volver a ser persona... Pero no demasiadas: A mediodía, tengo que entregar un proyecto en la universidad.

- Oh, da gusto oírte: Yo nunca fui tan formal a tu edad...

En cuanto el muchacho desapareció, Bulma soltó un profundo suspiro. Con pasos pesados, de alguien que se siente derrotado en su propio terreno, se dirigió de nuevo al laboratorio y bromeó desde la puerta:

- ¿Qué? ¿No me vas a decir "ya te lo dije"?

No, el Dr. Brief no tenía nada más que expresar por hoy: Acababa de conseguir conciliar el deseado sueño, apoyado en su silla favorita y aún llevando los pantalones manchados. En la habitación, solamente fueron audibles los ronquidos del anciano y el ronroneo de los felinos adormilados.

Su hija utilizó su propia bata como improvisada colcha.


Lunch encendió el motor de la furgoneta. En el Oeste ya la penumbra se disipaba, mas no en el Norte. Aún no. Según la diferencia horaria, la noche estaba en su apogeo.

Por eso, ella conduciría en silencio hasta llegar al aeropuerto y a su nuevo destino. Conducir distraía la mente, le ayudaba a trazar un plan, pues necesitaba uno para afrontar el "nuevo trabajo".

Desde hace años sufría insomnio... O mejor dicho: Deseaba sufrir insomnio.

Un insomnio que adormilaba la sensación de aislamiento y a los malditos recuerdos... Que encerraba a esos problemas, a los que no tuvo valor para dar solución. Que mataba a las preguntas o cercenaba las malas decisiones tomadas... Ella era una mujer muy valiente en muchos aspectos... En otros, prefería no serlo.

Había tantas razones para desear el insomnio, para no querer la cama, ni el calor de las sabanas...

Para no cuestionarse en la duérmemela ¿Qué ha pasado con mi vida? ¿Dónde la he perdido?

El techo era su enemigo, lo mataría a tiros. Le agobiaba su blancura, su invalorable cercanía, su callada presencia. El edredón parecía una soga alrededor de su cuello... O un navío demasiado vacío sin una persona para compartirlo... Y pasarse la vida soñando con un mismo hombre podía convertirse en una condenación sin fin

Y a Lunch no le importaba el silencio, a "ninguna de las dos" le importaba: Estaban acostumbradas a ser una única despierta criatura atravesando el mundo de durmientes. Estaban acostumbradas a permanecer solas incluso rodeadas de aquellos que deseaban entenderlas.

En el Este, también había alguien que la esperaba, que "las" esperaba. Y se sorprendía a si misma por ansiar llegar cuanto antes y adentrarse más en la oscuridad. Creía haberse vuelto realmente dura con los años, igual que una bala del calibre 300... Pero empezaba añorar la etapa más extraña, y más feliz, de su vida; en una pequeña casita rodeada por el mar. Bajo la forma de la rubia insensible y letal, no lo deseba reconocer, pero así era.

Echaba de menos a ese maldito viejo verde que tenía por amigo.


Lejos, muy muy lejos, con un amanecer dominándolo todo, y donde las nubes y el aire tenían un significado diferente, alguien hacia una llamada telefónica de dudosa moralidad:

- "Aquí la línea erótica de Miso Caliente... Dime, ¿eres un chico malo? Me gustan los chicos malos... Vamos, no seas tímido, hablaremos de lo que quieras. Esta noche, Miso se siente muy sola, cariño, muy, muy sola ¿tú no? Claro que sí... Empiezo a sentir como el sudor me corre por el cuerpo... ¿No tienes calor? yo necesito enjabonarme... Dime, chico-malo ¿Qué llevas puesto?"

- ¿Qué llevo puesto? ¿Acaso eso importa?... Pues ropa, "como todo el mundo"... – dijo una voz infantil para la gran sorpresa de "Miso Caliente". Esta voz, por alguna razón en particular, remarcó intensamente el "como todo el mundo". – Y no se bañe ahora, que necesito hablar con usted. ¿Es una "señora" o un "señor"?

Ella tardó en contestar:

- "Vaya, eh... Soy una señora"

-Uhm, es lo que me parecía...

- "¿Cómo has conseguido el número? No es adecuado para tu edad".

- Usted no sabe que edad tengo porque no puede verme.

Un niño respondón. Miso Caliente empezó a sonar ética y preceptora, olvidando completamente su acento sexy:

-"Nene, se te nota en la voz. Así que ¿de donde has sacado este número?"

- Estaba apuntado en la nevera de "la pasa arrugada" de Roshi.

-"¿Qué?"

- Un señor muy mayor que es amigo de mi viejo y a veces me entrena.

- "¿Te entrena?"

-Para que sea fuerte.

-¿Y tu viejo es?"

- Mi papá.

- "Claro, eso pensé... Tu papá no le gustara saber que has llamado aquí. Ni a tu mamá"

- Yo no tengo mamá.

Una franca, directa y fría frase que abrió la vereda a un lamentable silencio:

- Oiga, señora ¿sigue ahí?

- "Eh, ay si, claro...Lo siento mucho, nene... Mira, este número es sólo para mayores y..."

- ¿Por qué es para mayores? Es un número para hablar con mujeres, ¿no es verdad? Y yo necesito hablar con mujeres... Y me da igual lo que piense mi viejo. No es asunto suyo.

-"Mejor te cuelgo, tengo que trabajar"

-Señora, un segundo. Necesito ayuda... ¿Qué hay que hacer para conseguir...? Oiga... ¿oiga?...

El pequeño se quedó quieto con el auricular en el oído, esperando una respuesta que no vino. Al otro lado, oyó como colgaban el teléfono y luego un pitido.

Tanto trabajo para nada: No había sido fácil robarle el móvil al "bola de sebo" que vivía debajo de ellos.

Al principio, él había intentado hacer las cosas por las buenas, pedir prestado el teléfono al gordo a cambio de un favor. Mas, enseguida comprendió que el muy caradura se estaba aprovechando descaradamente, obligándole hacer mil y un recados. Y, aunque fuera pequeño, no estaba dispuesto a ser mangoneado por un tipejo semejante, que no hacía más que dormir y comer. Viéndolo así, el robo era una necesidad (y una aventura puesto que, para proteger sus pertenencias, el gordo podía ser muy desenvuelto).

Ahora debería deshacerse de las pruebas, si no quería que tarde o temprano lo descubrieran. Lanzaría el móvil al vacío y desde esas alturas no quedaría rastro de su existencia (¿se desintegraría antes de tocar el suelo?). Pero primero, una llamada más... No hoy, pues el sol estaba ya muy alto... Mañana, mañana sería otro día. Escondería el teléfono dentro de una vasija y cerraría la tapa a conciencia (ojalá que la bola de sebo no estuviera esperando ninguna llamada).

Ya tenía en mente un nuevo número para marcar.

Y una pregunta que esperaba tuviera contestación...

... ...


NOTA DE LA AUTORA- Me temo que, a partir de ahora, actualizare más despacio, se acabaron las vacaciones. Es un capitulo un poco triste, y cuando más nos hundamos en el pasado de Lunch (y en esos años en los que no supimos nada), puede volverse aún más triste. Menos mal que tendremos algo de acción y al maestro Roshi para dar una nota alegre. La cosa empieza tener forma.

En cuanto a la vida y amores de Trunks a sus veintiún años: Normalmente los fans, lo emparejan con Maron o con Pan (que en este tiempo es una niña XDDD); Es una posibilidad, así todo queda en familia. Pero me pareció interesante darle un interés amoroso distante y diferente, que igual nunca pueda llegar a nada y sin embargo, fuera cosa natural. Después de todo, es hijo de Bulma, aunque su interés por el otro sexo sea mucho más controlado... ¿Y la chica? Alguien para que el lector se pregunte ¿Quién será? Mirai Trunks se fijaría en una chica totalmente distinta a ésta, una chica optimista que quisiera cambiar el mundo y traer esperanza. El Trunks de la verdadera línea temporal debe de relacionarse con gente elitista, gracias a la fortuna de su familia, por eso me pareció interesante que se fijara en una reina de hielo a lo "Blair Waldorf", insegura, temperamental pero de buen corazón. Gossip Girl es una serie que no me agrada, si bien, uno no sabe de donde puede venir la inspiración.

Y, para todos aquellos que me siguen y me han dejado sus valiosos comentarios, otra vez mil gracias. Gracias por haberos tomado la molestia en leerme y más aún en comentarme XD


Dragon ball © 1984 Akira Toriyama

A Dragon Ball fanfic by Iluvendure