CAPITULO 4

(Pov Hakon)

V no tardó demasiado en irse evadiendo el hecho de que una mujer bastante guapa, y era la verdad, se paseaba frente a nosotros con un plumero y tocando una y otra vez sus ligeros, era asqueroso.

-Pon orden en esta jungla- me dijo y se fue-.

-Hola- una chica menuda de pelo rubio me habló-.

-Hola- dije-.

-¿Tú puedes hablar con nosotros?-.

-Si- le dije- ¿Que quieres?-.

-Solo quería no sentirme tan mal-.

-¿qué te pasa?-.

-El fantasma del niño... se me aparece... no me deja, no para de asustarme-.

-¿Por qué crees que lo hace?-.

-Intenta que no me olvide como me siento al estar loca-.

"Oh... bien"-.

Xinia abrió la puerta y vino con esa bata blanca, del hospital.

Ella era tan guapa, tan sexy, cuando estaba con ella podía ser normal.

-Te he echado de menos- la abracé todo lo fuerte que pude-.

-¿Qué ocurre?- susurró-.

-Nada- la besé en los labios y la llevé rápidamente al salón-.

Necesitaba estar con ella, que me devolviese al mundo real, y ella lo sabía, sabía que la necesitaba.

Desabroché esa bata blanca y rasgué lo que vi debajo, ella gimió y en un momento yo estaba sin pantalones, sonreí y la llevé al sofá al tumbarnos allí uno sobre el otro, parecía estar todo en orden, todo como debía ser, en su lugar.

Besé su cuello y chupeteé sus pechos, mi esposa, mi refugio, Xinia era mía y era mi logro más importante, lo era todo para mí.

Bajé su ropa interior y acaricié esa parte tan suya y tan mía.

Introduje mis dedos y tembló explotando en un glorioso orgasmo,

Metí mi miembro en ella y me hundí en su cuello, era todo sensaciones y marqué el ritmo hasta hacerla llegar y como si eso fuese mi detonante llegar con ella.

Mi rostro hundido en su cuello y su perfume me inundaban, este era mi hogar sin duda, lo era.

La rodeé con mis brazos y ella hizo lo mismo, sus delgados dedos se metían por las hebras de mi pelo ahora sudado y esparcido por todas partes sobre sus pechos y sobre su hombro.

-Me tienes preocupada- susurró-.

-¿Por qué?- la miré por un momento y volví a esconderme y a hundirme en ella-.

Xinia gimió nuevamente y se agarrotó bajo mi cuerpo.

-Tienes que hablar con mi madre- me susurró- pero después...-.

Sonreí al escucharle.

-Te quiero, muchísimo- besé sus labios en un tórrido agarre y me seguí moviendo con ella sobre nuestro sofá-.

"Definitivamente, esto es estar en casa, lo demás no importa, todo está justificado cuando estoy con ella, no hay errores, no hay dolor, estoy en el mundo real cuando estoy con ella"