.- Luces de freno.-

Los automovilistas que circulaban por la autopista principal para entrar y salir de la ciudad vecina de RetroVille, desde sus parabrisas veían una aparente noche tranquila de cielo despejado, sin percatarse de que, con las luces de sus autos y los altos faros de luz de la avenida, creaban un manto luminoso que bloqueaba la visión de las estrellas que caía.

Por esa misma razón fue que nadie pudo ver cuando una inusual ráfaga de viento combinada con una luz roja y plateada se transformó de pronto en una mancha que poco a poco comenzó a tomar una forma material. El brillo de la luna se reflejo en pequeños destellos sobre un par de figuras, que muy pronto se convirtieron en una figura humana y un acompañante de color metálico.

Con una expresión seria, el niño genio se retiró el casco pasando una mano sobre la cabeza, que al instante se desvaneció como una luz holográfica , y entonces se tomó un breve instante para contemplar la vista desde las alturas.

El jet pack a sus espaldas brillaba con sus tubos de color ocre, y parecía haberlo dejado suspendido en el aire sin la menor turbulencia.

La fresca brisa de primavera, las luces de los autos que circulaban como un río bajo sus pies y el suave sonido de los motores que parecían ser casi una leve sinfonía, casi lograron hacerlo olvidar la razón de su vuelo nocturno hasta que un leve ladrido llamo su atención a sus espaldas.

.- Ya se que es tarde Goddard.- le sonrió a su mascota de perfil.- y yo también creo que ya deberíamos estar en casa pero realmente necesito encontrar el punto exacto de donde llegó la señal que recibimos esta vez. Estoy seguro que hace un momento estaba en tierra. Por eso utilizamos el nuevo sistema de vuelo ¿recuerdas?

Al recibir una nueva corriente de aire, el genio observo como su mascota ahora retraía sus patas y quedaba reducido a un dorso con cabeza para simular frío en sus extremidades, y aunque eso le pareció gracioso en principio, al contraerse un tacleteo metálico se dejo escuchar.

.- Eso no suena nada bien. ¿Podrías recordarme tu mantenimiento de nuevo la próxima semana? Y esta vez no hagas como que se llenó tu disco duro, por que acabo de revisar tu memoria interna y se que aún te queda espacio para recordar una simple tarea.- le dijo antes de girarse a ver la versión miniatura de una antena satelital que salía de su reloj de muñeca, aunque justo después alcanzó a escuchar un pequeño llanto canino.- Sé que últimamente no te gustan los días de mantenimiento, pero tienes que entender que es por tu propio bien o terminarás oxidándote y quedarás incompatible con las actualizaciones del resto de los inventos. No creo que quieras eso.

El perro metálico sacudió la cabeza y entonces dirigió su mirada hacia abajo donde se observaba una autopistas llena de luces de autos que continuaban fluyendo con rapidez.

Después de seguir por otro trecho de la avenida y observar de reojo a su can, que lo seguía por los cielos con la elice de su cabeza, Jimmy dio un leve suspiro y miró de nuevo su reloj detrás de la pequeña antena. Hasta entonces decidió cambiar su dirección de vuelo.

.- En realidad esto parece caso perdido ¿no?.- dijo casi hablando consigo mismo.- Después de todo hasta ahora no hemos tenido éxito. ¿Qué haría que las cosas fueran diferentes hoy?.- se cuestionó con ligereza y sin notar el espectáculo de luces sobre su cabeza.- Es mejor que regresemos antes de que nos alejemos más de la cuidad.- anuncio a su mascota que parecía haberse distraído lo suficiente con el movimiento de los neumáticos de los autos para asentir con sus ladridos.

El niño cerró y abrió sus manos varias veces, y se sujetó los brazos para intentar darse calor, porque sólo ahora que había renunciado a su misión, se sentía más preocupado por el frío en el ambiente.

.- Yo te llevo por esta vez.- le dijo a su can que lo miró con algo de curiosidad cuando lo atrapo en medio del vuelo y lo sujetó entre sus brazos.

El genio se percató de que en realidad el can era una caja de metal muy cálida a pesar de haber fingido frío hace un momento.

.- Hace mucho te construí como mi mascota y tal vez por una vez me sentaría bien darte un paseo en mis brazos como una.

El perro metálico miró a su amo por un instante más antes de guardar la elice de su cabeza, y aunque eso significó para el niño que su altura en el cielo disminuyera, logró equilibrar el vuelo del jet pack que brilló con eficacia a sus espaldas. Al final el can le dio un par de lamidas en el rostro que le hicieron algunas cosquillas, antes de terminar de retraer también su cabeza dentro de su dorso.

.- Creo que ya me estoy acostumbrando a estas salidas.- se dijo viendo las luces traseras de un auto.- Pero eso puede ser bueno a veces, por que hay oportunidades que no se dan en el día .

Hizo un pequeño movimiento desde la base de sus zapatos y tan pronto como una especie de luz azul de let se encendió, descendió un poco más a la autopista para luego dar un primer brinco en la carrocería, y el auto de antes pareció repelerlo a un segundo de que lo pisará.

Con algo más de entusiasmo, el genio empezó dando grandes zancadas sobre los autos, y al ganar impulso con el jet pack, comenzó a correr por lo que ahora empezaba a parecer un mar de lava hecho de luces rojas y amarillas.

Un niño de doce años que había sacado a su perro en un paseo nocturno. No debía ser tan raro, ¿no?, pensó logrando reír un poco aunque esa pizca de encanto desapareció bastante rápido.

Mientras el viento le daba en la cara, por un segundo se recordó que seguramente ya debería estar durmiendo y no cruzar las avenidas de esa manera y entonces volvió a elevarse al cielo con un último gran salto.

Ahora podía ver a la entrada de la ciudad de RetroVille, que se alzaba con el brillo de los grandes edificios de oficinas, que aún debían de tener gente trabajando, a juzgar por las luces encendidas de algunos pisos. Y solo por un momento no pudo evitar pensar que era la primera vez que se daba cuenta de lo mucho había crecido la cuidad, después de la reconstrucción de dos años atrás.

No demoro en llegar también al centro donde algunas pequeñas luces del juego mecánico del pulpo de Retrolandia seguían encendidas, y aunque el parque de diversiones ahora ya se encontraba cerrado, algunos detalles en luz neón aún le daban vida a todas atracciones

Cuando se detuvo sobre aquel parque, sus manos se reafirmaron en su carga, y por un momento llegaron a su mente los recuerdos de ese primer campamento de robótica de verano, en el que había inventado a su amigo canino, que no había cambiado prácticamente en nada desde aquel entonces, y que ahora, por una razón que desconocía, se negaba a que él le hiciera modificaciones mayores.

En sus recuerdos estaban los planos, las piezas y el ensamblaje, que aún recordaba con gran entusiasmo, pero por alguna razón, lo que se apoderó rápidamente de su mente fue el momento en que subía al avión para ir al campamento y su mamá lo despedía con lágrimas en los ojos mientras su padre intentaba consolarla recordándole que sólo se iría diez días, en su primer viaje fuera de casa.

Sabiendo que seguramente lo recordaba por que ahora se sentía culpable por haber salido de su casa sin el consentimiento de sus padres, como la vez que se había fugado y los Yemusianos los habían secuestrado, cambio su vista al brillo de la lluvia de estrellas y entonces se percató de lo difícil que ahora le estaba resultando intentar llegar aún más lejos. Sólo por un segundo vio a su yo más joven que ocultaba su rostro en un manual de ingeniería mientras intentaba ponerse cómodo en el asiento para el despegue del avión y sin querer ver por la ventana.

Vio las estrellas en caída, y aunque se convenció de que seguramente lo estaba imaginando, sintió que el deseo de volar más alto se hacia a más llamativo que nunca. Sabia que de verdad quería hacerlo, pero sin pesos extras o recuerdos del pasado, y aunque sus manos juguetearon con la carga, conscientemente sabía que nunca soltaría a su amigo de metal para hacerlo justo en ese instante,

Pero aun si lo sabia, una leve preocupación no desapareció y se dijo que en realidad estaba parado justo en la línea de un puente entre dos mundos a punto de dejar muchas cosas atrás para contemplar el tiempo que se acercaba.

Justo por eso había salido a investigar esa noche, y al recordar los acontecimientos recientes su vuelo se reanudó con suavidad hacia su casa.

Una brillante lluvia de meteoritos con mensajes para él cayendo en el domo de la ciudad llegaron a su mente en una casi incipiente fracción de segundo.

"No puedes recibir nada de extraños. No hasta que seas mayor y sepas lo que es correcto" decía su mamá en la mesa de la sala.

"Pero ellos sólo intentan compartir su conocimiento" intentó refutar él.

" Recibir educación también es "recibir algo"

"No estamos hablando de dulces" se quejó él.

" Recibir conocimiento puede ser más peligroso que recibir dulces de un desconocido" sus palabras intentaban sonar dulces pero a él le parecieron aleccionadoras y ella entendió que su táctica con tintes filosóficos no funcionaria y por ello cambio su discurso a uno mas emotivo. " Si te fueras lejos tu padre y yo te extrañaríamos demasiado . Y en otras galaxias no hay teléfonos para saber que estas bien todos los días"

" Si ese es problema, yo podría construir un sistema de comunicación intergaláctico y…"

"No puedes salir de la orbita terrestre hasta que seas mayor" repitió ella comenzando a mostrar falta de argumentos.

"Si quieres que sea mayor, puedo reparar mi acelerador de envejecimiento y…"

"Primero termina la primaria y después ya veremos" habían concluido en esa ocasión su mamá hace dos años, con la evidente esperanza de que él lo olvidará para ese entonces.

Y luego su papá había hecho uno de sus comentarios al azar que evidentemente no significaba nada, para intentar animarlo.

"No intentes quebrar tu cascarón demasiado rápido" dijo acompañado de un movimiento de alas que recordaban un pato preparándose para volar.

Sus padres sólo querían protegerlo por el temor a lo desconocido, y aún si lograba comprender eso, pronto se dio cuenta de que esa charla que habían tenido sólo significaba, utilizando un tecnicismo, que sus padres no consentían la idea de que dejará la tierra para recibir educación lejos de ellos, pero eso no significaba que no podía recibir educación a distancia, hasta que creciera un poco más de forma natural.

Por ello, hace un tiempo había logrado hacer contacto con una especie avanzada del espacio exterior dispuesta a ayudarlo, y desde entonces había estado aprendiendo a hacer muchas cosas nuevas; con su ayuda cada vez lograba perfeccionar mas sus inventos y después de muchos proyectos exitosos, ahora sabía que las oportunidades que se le presentaban lo eran todo a pesar del riesgo. Y aunque había intentado rastrear sus mensajes (que cada vez se volvían mas extraños) sin éxito, se sentía capaz de afrontar la situación si algo se ponía turbio.

De alguna forma sentía que al fin habían reconocido su potencial, y ahora más que nunca estaba seguro que quería aprenderlo todo sobre los secretos que se ocultaban en el universo . Eso era lo que realmente siempre había querido desde que pensó que podría tener un intercambio de conocimientos con los demás seres inteligentes del espacio exterior. Y estaba determinado a conseguirlo.

Con sólo sentir la carga cálida de sus manos, estaba claro en su mente el hecho de que aún siendo un robot, su amigo canino era como una pila que un día terminaría, tal como su planeta azul donde un día los mares eventualmente se secarían y su propia existencia y la de su especie algún día llegaría a su fin.

¿Entonces no era lógico que si todo era tan efímero en el universo, el tiempo que tuviera debía dedicarlo a comprender lo que había más allá? ¿No quería que sus descubrimientos un día se convirtieran en luz que alcanzará a los que se encontraban a años luz de distancia aun después de que desapareciera?

Sin darse cuenta ahora ya se encontraba en su vecindario y cuando aterrizó en su techo de nuevo utilizó el truco de sus zapatos y no hizo ningún ruido al descender. Coloco por un segundo a la versión en caja de Goddard y se sentó en su tejado para observar a la infinidad frente a él y justo cuando el impulso de volar comenzaba a regresar y ahora se sentía más libre de hacerlo, una nueva luz amarilla parecida a la de las luces de freno de los autos lo deslumbró en el rostro.

Solo cuando intentó armarse de valor y se puso de pie en el tejado cerrando los ojos y recibiendo una fría brisa en el rostro, se percató, ahora que todo se hacia más real, que aún no se sentía del todo listo y que realmente aún quería hacer muchas cosas antes de seguir su destino. Fue entonces que se sobresalto con una suave vibración en el bolsillo derecho de sus pantalones.

Al abrir de nuevo los ojos, pensó que la luz ahora parecía menos brillante, y todavía con algo de incertidumbre, sacó el aparato de su bolsillo y tocó la pantalla.

.- Te dije que la próxima vez que te vieras escabulléndote empezaría a cobrarte por mi silencio.- dijo con reproche la voz en el teléfono celular.

Al cubrir con una mano su frente para pasar de la luz y dirigir la vista al frente (y activando por error de nuevo el casco holográfico) pudo ver a su vecina rubia al otro lado de la calle asomada por la ventana, y que después de bajar su lámpara de mano, ahora lo imitaba en mirar las estrellas con disimulo mientras alzaba una mano

Él también levanto la mano para responderle el saludo, y se distrajo con el hecho de que ella seguramente ya debía de haber estado durmiendo antes, dado que tenía puesto su pijama de karate, mientras que en su rostro se reflejaba un rastro de sueño, que de alguna forma le daban una mirada extrañamente misteriosa.

.- A veces no creo que sepas lo afortunado que eres.- volvió a hablar ella.- Estuve intentando ver la lluvia de estrellas con mi telescopio, pero las luces de la cuidad no me dejaron. Aunque seguro que tú no tuviste problema para verla en las alturas.

.- ¿Qué?.- preguntó él levemente despistado.

.- ¿Me escuchaste?.- cuestionó Cindy, y después ella dio un leve suspiro de cansancio.- Sabes que no puedes seguir así, ¿verdad? Tienes que dormir en algún momento. Aun un sabelotodo como tú no podrá concentrarse en lo que hace si no tienes un momento de descanso.

.- ¿Estás preocupada por mí? .- preguntó él con marcada arrogancia en sus palabras.

.- ¡Por supuesto que no!.- negó rotundamente ella alzando la voz.- No sé que se supone que haces todas las noches, y realmente ya no me interesa saberlo, pero sólo te diré que no me gusta por que me pone nerviosa que uno de tus inventos se salga de control mientras duermo y no pueda hacer nada para salvar la cuidad.

.- ¿Quieres calmarte un poco?.- pidió el genio.- No soy el criminal científico que crees que soy. ¿Y desde cuando eres la heroína que defiende la paz y la justicia en RetroVille?

.- Desde que te mudaste a mi ciudad, amigo.- se mofo Cindy y ella pareció escuchar una ligera risa del otro lado del auricular.- Pese a que talvez hayas engañado a todos con una buena racha de inventos sin percances, sé que en el fondo aún está el verdadero tú que se equivoca todo el tiempo..

.- Lo dudo.- negó ligeramente él.

.- Y cuando vuelvas a equivocarte yo estaré ahí para echártelo en cara y ponerte en evidencia ante los demás.- sentenció ella.

.- Si, claro.- dijo el genio restándole importancia.- ¿Pero sabes que podría ser más divertido que esperar a que yo me equivoqué?

Cuando ella volvió su vista en su dirección con una ligera sospecha, el genio dio un gran salto de un sólo impuso y cruzó la calle para llegar al techo sobre la entrada y frente a su ventana. Él se tambaleo por un segundo, en el que ella no tuvo intenciones de ayudarlo para evitar que cayera, y al final él dio un silbido de alivio al lograr sostenerse con equilibrio.

.- Puedes acompañarme a dar un paseo.- dijo él ofreciéndole una mano y la rubia lo miró con desconfianza mientras se cruzaba de brazos.- Puedes tomarlo como un premio de consolación por no haber visto la lluvia de estrellas, y un pago por tu silencio.

.- El jet pack no esta diseñado para llevar a dos personas.- señaló la rubia.- Y si es uno que tú diseñaste, a veces ni siquiera a uno.

.- Esa era la versión anterior. Esta es una versión mejorada y perfeccionada sin riesgos de fallas.- aseguró el genio.

La rubia subió al marco de su ventana, y por la expresión en su rostro al genio le dio la impresión de que ella no creía del todo en sus palabras, aunque terminó por abrazarlo por el cuello para sostenerse.

.- ¿Quién te crees con ese casco? ¿Jhonny Quasar?.- se burló un poco ella cuando el genio empezó a flotar ligeramente.

Hasta ahora el genio se percató del detalle del casco, aunque le resto importancia.

.- Muy graciosa.- dijo el genio.- Pero quisiera ver al tal Jhonny Quasar intentar hacer lo que yo hago todos los días.

.- ¿Cómo que?.- preguntó ella.

.- Como sobrellevar una amistad contigo.

Ambos desaparecieron en un parpadeo, dejando un simple rastro de pequeños destellos fuera de la ventana abierta donde las cortinas comenzaron a agitarse con el viento.


Los pequeños bulbos de luz amarilla se encendieron para sumarse a las luces de neón de la atracción del pulpo de Retrolandia, y aunque el juego mecánico permaneció estático un sonido parecido al de un tableteo metálico más adelante le dio algo de más vida a la atracción.

.- ¡Debo reconocerlo, Neutrón!.- gritó la rubia para sobrepasar el sonido del riel de la montaña rusa.- ¡No había pensado que fugarse de casa podía ser tan divertido! ¡Ahora de verdad empiezo a creer que tienes algo de potencial!

.- ¡Tal vez debimos hacer esto antes!.- grito él también con los oídos casi tapados por el sonido del juego mecánico.

.- ¡Debo recordarte que ya estuvimos juntos aquí!.- gritó la rubia justo cuando la montaña rusa los ponía de cabeza.- ¡Por ese concurso de venta de chocolates en que quedamos empatados!

Ambos se miraron por un instante en que vieron la expresión del otro y su cabello siendo agitado por el movimiento de la montaña rusa de cabeza con la seguridad de que estaban pensando lo mismo.

.- ¡Fue horrible venir contigo!.- gritaron al mismo tiempo y riendo un segundo después.

.- ¡Y míranos ahora!.- gritó Cindy siendo la primera en parar de reír.- ¡¿Qué fue lo que nos pasó?!

.- ¡No lo sé!.- admitió el genio justo cuando la montaña empezaba a dar vueltas.- ¡Todo paso de forma tan gradual que ni siquiera me di cuenta cuando empezaste a gustarme tanto!

.- ¡¿Qué?! .- gritó la rubia sosteniendo la cabeza.- ¡Ya no te escucho!

Él genio dio un suspiro aliviado en medio de la última vuelta del riel.

Entonces la serie de vagones empezó a perder velocidad justo donde comenzaba el juego de nuevo.

.- Es gracioso.- dijo ella riendo todavía un poco por la emoción de la montaña rusa.- Creí haberte escuchado decir… …

.- ¿Qué tal una vuelta extra?.- sugirió el genio de pronto apuntando su reloj a la palanca de mando y sin dar oportunidad siquiera que los vagones se detuvieran del todo.

El primer vagón empezó a subir de nuevo por la primer pendiente de la montaña rusa, y de alguna forma el genio evitó mirar a su lado hasta que un sorpresivo beso en su mejilla lo hizo girarse con algo de asombro. Y aunque ese tipo de muestras de afecto en su relación amistosa ya no eran del todo irregulares, no pudo dejar de advertir un ligero sonrojo en sí mismo acompañado de una sensación hueca en el estómago que no había tenido nunca antes en esa montaña rusa.

Mientras tanto, a la vista de Cindy el niño genio, que ahora la miraba con sus brillantes ojos azules ligeramente turbados, empezaba a lucir un poco más similar a uno de esos chicos que aparecían en sus revistas para adolecentes, y de pronto se percató de que tal vez era el momento de que todo quedará claro entre ellos. Después de todo, estaban a punto de entrar a secundaria.

Ella intentó comenzar de nuevo con un nuevo comentario sarcástico, pero conforme el vagón continuaba su ascenso, la oportunidad para decir algo más importante, antes de la cúspide y el descenso, de pronto pareció tan decisiva que no supo como empezar.

.-¿Sucede algo?.- cuestionó él, incapaz de seguir observándola por mas tiempo, y regreso su vista al cielo, sintiéndose ridículo un segundo después, dado que llevaban años de conocerse y no tenía que pretender que no la miraba. En especial ahora que parecía que un brillo especial en ella empezaba a rodearla todo el tiempo y que lo hacía cuestionarse sobre las distorsiones de la luz en el espacio y el tiempo.

Al volver de nuevo la vista hacia las estrellas el genio volvió a recordar las ideas iniciales con las había sobrevolado la ciudad y entonces tuvo una pequeña revelación.

."Ya lo he comprendido" se dijo cuando todo a su alrededor pareció desaparecer por lo que pareció solo un leve instante "Nada se queda quieto" "Nada es permanente"

.- ¿Me escuchaste?- preguntó Cindy regresándolo a la realidad, justo cuando llegaban a punto más alto.

Él la miró con una mirada incrédula, justo antes de la caída.

.- ¿Qué dijiste?

.- ¡Te dije que yo…

El vagón cayó rápidamente por los rieles dejando una visión de las estrellas que continuaban centellando cuando una última luz cayó.


Notas de la autora.-

.- Me dieron ganas de hacer una historia de Jimmy como personaje principal, pero con el estilo de lo que pudo ser Jhonny Quasar. Si algo sale de eso, verán mi publicación.

Un saludo, un beso.