¡Un OS más y van...-perdió la cuenta-...cinco, creo!

Esta vez el tema es: "Celebremos que es Septiembre"

Y como en este topic teníamos que elegir una fecha conmemorativa, yo decidí que la mía sería: Día Internacional de la Beneficencia, que se celebra el 08 de Septiembre.

Sin más, espero que lo disfruten.

¡Adelante!

Los personajes no me pertenecen son de Hiro Mashima , y este fic Participa en el evento: "Super big aniversary party" del grupo en facebook: Gruvia en Fanfiction

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AND YOU TO CHEER THE HEART

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Todos sabían lo mucho que Juvia Loxar amaba a Gray Fullbuster. Sabían que ella lo amaba demasiado, tanto que celebraba cada día desde que lo conoció, que compraba figurines y cuadros de él. También sabían que tenía un montón de peluches del pelinegro. Peluches con distintas expresiones, y la mayoría adorables. Peluches que ella misma hacía, y que nunca, jamás, se atrevería a regalar. O a tirar, que era lo mismo que regalar.

Por eso, cuando en una mañana común y corriente, que luego ya no lo sería, Natsu Dragneel y su acostumbrado grupo, se cruzaron con una niña –bajita, castaña, dos trenzas, sin un diente- saltando de un lado para otro en la plaza de Magnolia, con una miniatura del mago de hielo entre sus manos, el fin del mundo pareció desatarse.

Desde luego era de esperarse la reacción del Fullbuster, y de todos los demás, cuando, al entrar al gremio, y luego de la sorpresa que se habían llevado en plena calle, no hubo nadie brincando para recibirlo, ni gritando su nombre con alegría.

Un "Buenos días, bienvenidos" de Mirajane fue lo único que los recibió. A él y a sus compañeros.

—Ella se veía muy contenta esta mañana. Es extraño, considerando que Gray no está…

El mago de hielo atrapó en el aire la frase de Laki. Una frase que claramente era mordaz, cargada de doble intención. Al parecer Laki no se había dado cuenta que él estaba ahí. Tampoco lo habían hecho Kinana y Evergreen, que rió tontamente, diciendo algo acerca de "Cuando el gato no esta los ratones hacen fiesta".

Gray no supo, ni quiso saber, qué tanto estaban sugiriendo esas mujeres.

Y no era como si le importara, de todas formas, mucho menos le importaba que Mirajane soltara uno de esos comentarios destinados a unir parejas (o terminarlas).

—Ella dijo que tenía una cita muy importante ¿recuerdan?

—Oh, cierto—agregó Kinana—Kanna-san iba a acompañarla a buscar "ropa apropiada"

Tras ellas, Wendy lanzó un verdadero grito de horror, y Erza la sostuvo antes de que la niña se fuera de espaldas.

—J-Juvia-san está en peligro—soltó Wendy.

Todos la miraron sin comprender, y ella les relató ese día en que Kanna le había llevado a comprar ropa, y toda la clase de ropa atrevida que le hizo probarse, cuando sólo se trataba de una visita al orfanato.

Gray no quiso imaginar la ropa que le ayudaría a conseguir a Juvia tratándose de una "cita".

— ¡Pobre Wendy! —Erza la abrazo fuertemente— ¿¡Pasaste una verdadera tortura ¿Dónde estaba yo para defenderte!?

Pero Gray ya no se quedó a escuchar la respuesta de una casi asfixiada Wendy, él simplemente se dio la vuelta lo más discretamente que pudo, y salió del gremio.

Evidentemente, la discreción no era algo en lo que él fuera un experto, porque lo que su huida fue notoria.

— ¿Creen que fue a buscar a Juvia? —soltó de pronto Lisanna, colocando sobre la barra una bandeja con bebidas, y sonriendo ante la visión de la puerta cerrándose

—Fue a buscarla—acoto Laki, una mirada pícara del otro lado de sus anteojos.

—Gray es cada día menos discreto—comentó Mirajane, antes de darse la vuelta y volver a sus deberes.

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No era como si ellos se hubieran puesto de acuerdo para hacer que Gray saliera a buscar a Juvia. De hecho, lo que habían dicho era verdad. Juvia había entrado esa mañana bastante animada al gremio, y cuando se lo preguntaron, ella sencillamente respondió "Juvia tiene una cita muy especial hoy".

Tampoco mentían cuando dijeron que Kanna la había acompañado a buscar "ropa apropiada", aunque probablemente mentían sobre lo apropiada que podría resultar esa ropa. Con Kanna había posibilidad de que fuera todo lo contrario.

Era precisamente eso lo que hacían en ese momento.

— ¡Ah, Juvia está realmente entusiasmada! —exclamó la maga de agua, su cabello enfundado en un lindo gorro.

—Bueno, creo que es normal, es la primera vez que haces esto ¿no? —Kanna la miro sonriente, mientras elevaba un abrigo azul oscuro frente a los ojos de la chica.

A Juvia le encanto, así que lo compro y salió de la tienda junto a Kanna.

— ¿Estás segura de querer regalar todas esas cosas?

Juvia giro el rostro hacia su compañera, sonriendo cálidamente.

—Kanna-san vio la sonrisa de esa pequeña—comenzó—Juvia comprende la soledad, Kanna-san, Juvia comprende ese deseo de querer importarle a alguien, es por eso que, cuando esa niña sostuvo ese muñeco entre sus manos, y su rostro se ilumino, Juvia deseo poder ver esa sonrisa en otros niños, también.

Y era cierto. La tarde anterior, cuando de una forma extraña ella y Juvia habían terminado caminando juntas rumbo a Fairy Hills, Kanna había decidido pasar frente a las puertas del orfanato de Magnolia, y Juvia, no teniendo nada que hacer, le acompaño. Kanna pudo darse cuenta de la forma en que Juvia había mirado a todos esos niños: con empatía, como si se viera a si misma de pequeña.

Kanna sabía que era una buena chica, y sabía que había más en ella que lo que la mayoría veía.

Juvia no sólo era la enamorada de Gray Fullbuster. Ella ya lo había comprendido con anterioridad, aquella vez antes del festival de fantasía.

Pero lo reitero en esa ocasión. Cuando Juvia descubrió a una niña que no paraba de llorar, retirada del resto, oculta tras una columna en el fondo del orfanato. Juvia, que casualmente llevaba uno de esos muñecos de Gray, que acostumbraba a hacer, se acercó a ella y extendió el peluche con dulzura. La niña primero pareció desconfiada, pero luego lo sostuvo, y una sonrisa adorno su rostro en el acto.

Juvia y Kanna salieron de ahí con la promesa de volver al día siguiente con regalos. Y Juvia iba a cumplir esa promesa.

—Juvia está segura de querer hacerlo.

Kanna arrugo la frente, conteniendo el llanto que la adorable Juvia estaba provocándole, pero no pudo contener el tomarla entre sus brazos y estrujarla con fuerza.

— ¡Eres tan tierna y buena, Juvia! —lloriqueo, y Juvia emitió una risita nerviosa.

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La cita era más tarde, por lo que Juvia tuvo tiempo de asegurarse que cada peluche estuviera en su lugar. Paseo su mirada azulina por las cómodas y demás muebles de su habitación, reconociendo los espacios vacíos que ahora existían.

—Así está bien, Juvia, realmente harás algo bueno—se dijo, antes de mirarse en el espejo y notar, de nueva cuenta, esos cambios que progresivamente había ido teniendo.

Su cabello estaba más largo, sus ojos más luminosos, su piel se le antojaba más colorida. En resumen: Era feliz.

Gray le había mostrado la felicidad. Y ella se había dado cuenta que, esos peluches que tanto le gustaban, podían tener un mejor uso. Si la hacían feliz a ella ¿Por qué no harían felices a otros más?

Gray se dio cuenta que el abrigo no mostraba demás, pero no por eso dejaba de ser coqueto. Además, probablemente el atuendo ese ocultara algo verdaderamente provocativo, o incluso, podría sólo estar cubriendo la desnudez de Juvia.

Ellas iban sonrientes, sonrisas cómplices, de amistad y confianza. Gray las siguió discretamente. Preguntándose una vez más porque era exactamente que iba tras ella. Porque era Juvia quien le interesaba. Juvia y sus mejillas ruborizadas, Juvia y sus saltitos de felicidad.

Gray se quedó quieto cuando noto que ellas entraban a la iglesia. Y entonces, la idea de que Juvia llevaba algo provocativo o tenía alguna cita indecente se evaporo por completo de su mente.

Entro también. Sus pasos retumbaron en el espaciosos reciento, pero continuó avanzando, tras el eco que dejaban los pasos de las otras dos. Las encontró de pie, en medio de un jardín, rodeadas de niños. Kanna saco algo de su bolso: cartas, y luego todo se encendió en un lluvia de luces doradas y azules.

Regalos sustituyeron a las luces. Juvia se inclinó, tomando uno entre sus manos, entregándoselo al primer niño. Pero Gray noto una cosa más: a su lado, con una mano sosteniendo la falda del abrigo de Juvia, y la otra acunando protectoramente un peluche con su cara, estaba la niña de esa mañana.

— ¡Es tan suave! —chillo una vocecita a su lado.

Era una niña también, con un peluche –también de él- pegado a sus mejillas. Una sonrisa involuntaria le jugueteó en los labios. Y un suspiro se le escapo.

— ¿Verdad que es increíble?—la voz de Kanna se abrió paso a su lado, Gray sintió un escalofrío— ¿Por qué no te uniste a nosotras en lugar de estarnos siguiendo como un verdadero acosador?

Entonces, después de todo, no había sido tan discreto, pensó con ironía.

—No las estaba…

— ¡Oh, claro que no "nos estabas"! —lo interrumpió Kanna—Estabas siguiendo a Juvia, que es diferente.

Gray se cruzó de brazos, volteando el rostro hacia cualquier otro lado.

—Juvia no pensó dos veces antes de decidirse a regalar todas esas cosas ¿Sabes? —Kanna tenía su atención en la maga de agua, que no terminaba de repartir los regalos a los niños—Casualmente hoy es el día de la beneficencia, y Juvia no tiene ni idea. Ella pasó por aquí ayer, se conmovió tanto con lo que vio, regalo un peluche a esa niña que ahora vez abrazada a ella, y luego ya no fui capaz de sacar la idea de traer regalos hoy.

— ¿Y eso qué? —rezongo Gray, todavía sin ver a la cara a Kanna.

La castaña chasqueo la lengua, y apoyó su brazo en el hombro de él.

—Pues nada, que Juvia no es sólo la Juvia que nosotros conocemos.

Y diciendo eso se fue. Gray sólo noto el peso removiéndose de su hombro, y luego, fijó su mirada en la chica, que había terminado de repartir los regalos.

Ella se dio la vuelta repentinamente, a su alrededor todo parecía opaco. Ella estaba tan feliz, que brillaba. Y sus colores apagaban los demás.

— ¡Kanna-san ¿Ves lo felices que…?!—Juvia no fue capaz de terminar. Sus manos apretaron la tela de su abrigo nerviosamente, y sintió su boca árida, como su hubiera comido arena— ¡Gray-sama! —exclamó, auténticamente admirada, notando la presencia de él— Juvia no…—se atoro—Juvia no pensó encontrar a Gray-sama aquí.

Ella se acercó a él, lenta e insegura. Había demasiados muñecos de Gray despotricando por ahí, y aunque a ella le hacía feliz, y sabía que él era una buena persona, podría no gustarle al Fullbuster.

—Tampoco pensé encontrarte aquí, Juvia

Alguien grito, un grito de excitación, de idolatría y nervios. Juvia y Gray reaccionaron al mismo tiempo ante lo que sonó como un "¡Él es el muñeco!"

E imprevistamente quedaron rodeados de niños. Todos riendo, todos felices, lanzando un montón de preguntas, reconociendo la marca del gremio en el peluche. Reconociéndolo a él, reconociendo también a Juvia.

— ¿Entonces son novios? —curioseó la niñita que Gray había visto la primera vez. Sintió que su rostro ardía, y luego percibió la risa de Juvia a su lado.

Seguro que se había hecho un montón de ideas raras, pensó abrumado.

Juvia se inclinó hacia la niña, rozándole la nariz con la yema de su dedo meñique.

—Juvia no es la novia de Gray-sama—contesto encantadoramente, con sinceridad y Gray la contemplo admirado. Contempló también la decepción en el rostro de la niña de las trenzas. Juvia volvió a reír tranquilamente, y su risa era como el sonido relajante de un riachuelo, pero contrario a eso, le dejo un mal sabor de boca a él.

Era la primera vez que la veía hacer algo así: negando algo que ella soñaba. Y no le gustó. Estaba mal esa negativa. Estaba mal que ella corroborara esa negativa.

Así que se reclinó, rozando con su hombro el hombro de Juvia, mirándola antes de hablar.

—Eso es una verdad a medias— la comisura de sus labios curvándose hacia arriba, Juvia entreabrió los labios, sin comprender lo que él estaba diciendo, pero comenzando a ilusionarse de todas formas— Nosotros no lo somos—la sonrisa ladina de él terminó por completarse, y entonces sus mano busco la de ella, y los ojos de Juvia, y de la niña frente a ellos, resplandecieron—pero estamos de camino a serlo.

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Debo confesar que esa última frase Gray me pudo *fangirlea* ¡Amo al Gruvia! -pero le gusta el crack- ¿Quedo bonito? ¿Les gusto? ¿No es muy empalagoso?

La idea me vino solita, lo de regalar peluches y Juvia siendo tan así con los niños, y también lo de meter a Kanna.

Espero que quedara lindo. Y sobretodo, que les gustara.

¡Besos y abrazos!

ammipime