Decisiones.
Disclaimer: Love Live! Pertenece a su creadora Sakurako Kimino y a ASCII media works junto con Sunrise.
NdelA: Una semana zura. No ha pasado rápido, pero ya falta menos para estar juntas de nuevo. Te amo.
—You-chan, ¿me puedes explicar qué es esto? —preguntó Riko.
You tomó el sobre de las manos de Riko. Sin necesidad de leerlo, supo cuál era el contenido de la carta.
—Oh… Pues, solo eso. Fui aceptada en la escuela naval —explicó con simpleza.
—¿La escuela naval? —frunció el ceño—. No sabía que habías aplicado para ella. Pensé que ambas lo habíamos hecho para Tokio.
—Lo hicimos —aseguró You, doblando el sobre y guardandolo debajo de su almohada—. Es sólo algo estúpido que hice, pero no quiere decir nada, nuestro plan sigue en pie.
—¿Que no? Pero si la carta dice que fuiste aceptada. Es más, es la segunda que te envían —Riko tomó la mano de You y la jaló para que se sentara con ella sobre la cama, a su lado—. ¿Qué está pasando You-chan? Y no te atrevas a mentirme —sentenció.
—No es nada —se encogió de hombros—. Es sólo que siempre tuve el deseo de acudir a la escuela naval, y papá insistió en que tenía talento pero yo estaba segura que no me aceptarían y por eso lo hice.
—Y pasaste You-chan.
—Lo hice, pero no tomaré ese lugar —se encogió de hombros, con tristeza—. Mamá no quiere que vaya y creo que tiene razón. De todas formas nuestros planes son diferentes —tomó la mano de Riko entre las suyas y le dió un suave apretón.
—Pero aún no sabemos los resultados del examen de ingreso a la universidad, y para cuando lo sepamos, tu lugar en la escuela naval se habrá perdido —Riko acarició su mano—. ¿Estás segura de que no lo tomarás?
You desvió la mirada.
—No lo sé —rascó su cabeza—. No sé qué es lo que debo hacer. Papá dice que el me apoyará en lo que sea que decida; mamá dice que ni pasando sobre su cadaver lo permitiría, porque es una vida que nadie debería llevar; y los planes que tu y yo tenemos… No son compatibles con ese tipo de vida —dijo eso último con pesar.
—Bueno… En eso tienes razón You-chan —Riko apretó su mano—. El plan inicial dista mucho de la escuela naval, pero tampoco esta bien que renuncies a tus sueños para cumplir los míos —suspiró—. Creo que si lo haces, al final te arrepentirías, con los años. Y el tiempo perdido es tiempo que no vuelve. No me gustaría que vivieras frustrada por no haber seguido a tu corazón.
—Mi corazón eres tú Riko-chan, si te tengo a ti, no me hace falta nada —You se recostó en su regazo.
Riko la recibió y comenzó a dar suaves caricias en su cabello.
—No me refiero a eso You-chan. Yo voy a apoyarte siempre, en lo que sea que elijas, aún si esa decisión cambia los planes que ya teníamos hechos hasta ahora.
—Pero… ¿Y si no funciona? ¿Y si yo no funciono? —preguntó con temor—. O aún peor, ¿Y si nosotras no funcionamos?
—Son muchos "y si" para considerar. Tienes que confiar en nuestro amor pero también tienes que buscar tus sueños. ¿Que chiste tiene vivir una vida en la que no persigues tus sueños?
—Mi sueño es ser marinero, como papá, pero también lo es pasar mi vida a tu lado —suspiró—. Y mamá tiene razón en algo, la vida en el mar es muy dura. Basta con ver a papá o mejor dicho, con no verlo. Él sólo pasa algunas semanas al año con nosotras y después se vuelve a ir.
—Pero de alguna manera su matrimonio ha funcionado You-chan, y estoy segura de que nosotras podemos hacerlo funcionar.
—Pensé que repudiarías la idea —confesó You.
—Bueno, tampoco es que esté saltando de emoción —frunció el ceño—. Pero no se me hace justo que, si tienes una oportunidad en frente, decidas dejarla ir por miedo.
—Es un miedo justificado —You escondió su rostro entre el abdomen de Riko, produciéndole cosquillas—. No quiero separarme de ti.
—Y yo menos You-chan, pero debe haber otra forma de hacerlo funcionar. Aún estoy a tiempo de aplicar a otras universidades fuera de Tokio.
You negó con la cabeza.
—Ya se pasaron todas esas fechas, lo verifiqué hace una semana.
Riko le dió un golpe en la cabeza.
—Y hasta ahora me dices —se quejó—. Eres una tramposa You-chan.
You se sobó el golpe, que realmente no había sido tan fuerte pero exageró un poco para conseguir un poco más de amor duro de su novia.
—No puedes culparme, tardamos tanto tiempo en empezar a salir que ahora lo que menos quiero es separarme de ti —se incorporó, para quedar frente a ella y robarle un beso.
—Yo tampoco me quiero separar de ti —le devolvió el beso—. Pero se trata de construir un futuro juntas y eso es lo que vamos a hacer.
—¿Aunque no estemos juntas?
—Aunque tengamos que trabajar para estar juntas de nuevo —la corrigió—. Quiero estar contigo You-chan, pero también quiero que seamos felices y no podemos empezar a armar un futuro juntas si no estás planeando hacer lo que amas, tu pasión es el mar así como la mía es la música.
—¿Podremos hacerlo? —You tragó duro. Era la primera vez que realmente se planteaba la posibilidad de seguir su sueño.
—Puedes apostar que lo haremos —respondió Riko con una amplia sonrisa—. Tu y yo nacimos para estar juntas, así que lo haremos.
—Espero que cuando me manden en alguna misión a altamar puedas recordar este momento Riko-chan, porque estoy segura que no te vas a acordar —dijo You, en tono bromista.
—Cuando te manden a una misión seguramente me patearé mil veces por haberte dicho todo esto —devolvió la broma Riko—, pero aún si lo hago en ese momento, lo que te digo ahora es real. Te amo y quiero que seas feliz.
You la abrazó tan fuerte que ambas cayeron en la cama.
—No se que hice para merecer una novia como tú, pero te amo Riko-chan —la abrazó con fuerza y se acunó en su pecho.
—Yo también te amo You-chan…
El sonido de la alarma sonó con fuerza, sacando a Riko de su hermoso sueño.
Le tomó unos segundos darse cuenta que todo había sido un sueño. Que estaba sola en su habitación y que por ahora, esa sería la única forma en que podría tener a su novia cerca, pero al menos, por un día, recordó por qué todo su sacrificio estaba valiendo la pena. Todo se trataba de la felicidad de la otra, lo hacía por You así como ella también hacía sacrificios por su felicidad.
Con esto en mente, se levantó para descontar un día más en el calendario, esperando que pronto llegara la fecha de su regreso.
