x
x
x
x
-Hilos de Sentimientos-
Titulo cuatro: Comparaciones en Silencio
.
Siguió con aquel camino.
Con la cabeza abajo hundiéndose en sus pensamientos. Cada paso era más ligero cual si al irse a divagar su cuerpo no existiera. Las arenas estaban incandescentes a esas horas. Ya no estaba muy lejos, había ganado tiempo gracias a él.
No había aparecido alma alguna que le impidiera llegar a Suna. Era una rara situación, ya que con anterioridad le perseguían variados personajes. Todos de diferentes villas.
"Ya no falta mucho" Pensó clavando su vista al frente.
Soltó un suspiro audible, parando en seco para girar analizando el camino ya explorado, aquel que ya se veía difuso ante los vientos que jugueteaban con las arenas. Entrecerró sus orbes mientras una tristeza le invadía. Una incierta, algo que de pronto le quito la vida. Permaneciendo estática, dejando que sus cabellos ascendieran, pasando la mano a retenerlos.
Era de pronto parecido a estar en una habitación blanca. Sus pensamientos se esparcían por completo perdiéndose, ahogándose en un mar de indecisiones. La ayuda brindada despertó miles de cosas que no sabía definir…
Algo que se anidaba. Una corriente le motivo a continuar girándose a su camino algo preocupada. Cerro sus orbes en señal de resignación.
Sus pasos se vieron más veloces ganando movimiento a través del terreno. Con el pasar del tiempo diviso a lo lejos aquella fortaleza tras la cual residía la villa. Una pequeña sonrisa afloro en sus labios al verse tan cerca, reteniendo su andar para que los centinelas comprobasen su identidad.
─ Haruno Sakura ha llegado – Proclamo uno de ellos corriéndose la voz hasta uno que la joven alcanzo a divisar soltando un ave mensajera, para que esta con seguridad pasase a través de aquel estrecho pasaje, iba a paso lento, no tenía mucha prisa, después de todo esperaría que alguien fuese por ella a la entrada.
─ Sakura ─ Expelió una chica de rubios cabellos avanzó de entre los guardias extendiendo su mano a la joven. Seguida por dos jóvenes.
─ Temari ─ Musitó girando su vista hacia los varones que tenían una pequeña expresión de agrado por su llegada – Kankuro, Kazekage ─ Exclamó sonriendo hacia ambos.
─ Que bueno que has venido ─ Admitió el pelirrojo extendiendo la mano en señal de formalidad.
Una sonrisa se acentuó en la faz de la foránea. Tomo de inmediato aquella en un firme estrechar, ofreciéndola después al marionetista presente.
─ Llegaste temprano ─ Dijo con su usual tono el castaño, estrechando de golpe la mano de la chica ─ ¿Qué ha sucedido?... No hace mucho que salieron de aquí y ahora te mandan sola, ¿Qué paso con Naruto? ─ Cuestionó con su poco tacto el chico, provocando una mirada pesada de su hermana ─ Digo si se puede saber… ─ Continuó al sentir sobre si aquellos orbes.
─ Si, me ayudo mucho, él no descansar en el camino ─ Mintió al haber recordado el por qué de su avance tan veloz ─ Con respecto a lo otro, ellos irán a una misión… en busca de Sasuke, tienen que preparar todo ─ Musitó descendiendo su tono con notoria tristeza.
─ Ya veo, así que no has descansado. Lo mejor será que lo hagas y mañana te encargas de lo otro ─ Mencionó con firmeza la Kunoichi nativa, mostrando una sonrisa mientras los otros dos asentían.
─ Gracias ─ Claudicó haciéndole señas los hermanos para que avanzase junto con ellos. Hasta el edificio principal.
Pronto se separaron.
Gaara debía continuar en la oficina. Kankuro se encargaba de las armas de Suna, por lo cual estaba en la armería. Temari por su lado encamino a Sakura a su habitación.
Los débiles pasos resonaban por el pasillo.
Era un lugar silencioso. Hasta sepulcral en algunas ocasiones. La rubia se detuvo provocando lo mismo en la medico. Abrió la puerta haciendo un ademán de que pasase.
La habitación se encontraba alfombrada, con matices modestos. Tenía un fresco aroma el cual contrastaba con el de los pasillos. En una pequeña mesa se encontraba una foto con los hermanos Sabaku. La Haruno pronto enfoco su vista en Temari.
─ ¿Es tu habitación? ─ Cuestionó algo preocupada. Grabando en su mente cada detalle, eso explicaba el por qué de aquellas características femeninas que poseía.
Temari profirió un quejido para después sonreír.
─ No te preocupes, yo salgo de misión… tú te quedas aquí, no puedo permitir que alguien que ha ayudado tanto a mi hermano se quede en un hotel de Suna, o en el hospital ─ Aclaró haciendo un ademán, con la mirada endurecida, demostrando que no aceptaría un no por respuesta.
A los pocos minutos se retiro. Cerrando suavemente la puerta.
"Se ha ido… estoy tan cansada a pesar de que el viaje no fue extenuante… gracias a él" Pensó dejando sus cosas en una silla para después tirarse en la cama.
Su vista enfocada en el techo. Sentía un enorme estrés, no era como antes, algo en ella había cambiado.
– Sasuke… – Susurró apenas cerrando sus orbes para exhalar un suspiro.
─ Naruto… ─ Sentenció después, aquellos eran sus amigos, tanto han hecho por ella, ahora no estaba haya para ayudarles tenía que culminar con esa misión. Pronto una imagen del pelirrojo llego a su mente. Llevó sus manos a su cabeza como si fuera intolerante a ello.
"Aun es de tarde… pronto anochecerá… no me gusta estar tan encerrada… cuando menos no sin hacer nada" Pensó quitando sus manos de la faz que había palidecido.
Habían pasado apenas unos minutos que yacía en esa alcoba. No era que no le agradara el lugar, si no la situación en la que estaba. Mero silencio.
Silencio, solo este habitaba el lugar.
Unos toques en la puerta la animaron a levantarse de forma instantánea actuando por inercia hasta llegar a abrir la puerta, para encontrarse con un guardia a lo cual bufo de forma casi imperceptible.
─ Señorita… para que salga a cenar ─ Avisó con voz firme, impresionando a la Kunoichi, que avanzo a un costado de la salida, cerrando la puerta.
─ Muchas gracias… ─ Musitó haciendo una breve reverencia para después retirarse por los pasillos.
Su reciente estadía ahí, había provocado que memorizara los caminos del edificio. No tenía dificultad alguna, en saber su ubicación exacta. Se paro frente a la puerta dando leves toques, sin ser escuchados aparentemente, pronto volvió a tocar algo extrañada.
─ Pase… ─ Se escuchó de las fauces del pelirrojo. la joven abrió mostrándose ante los dos hermanos. Parecía ser que la chica de la familia se había marchado poco después de su llegada. Eso explicaba también el que no hubiera una respuesta rápida y concisa en esa habitación. Hizo una pequeña reverencia para después sentarse junto a Gaara quedando frente a Kankuro.
─ Provecho ─ Expelió el castaño con una sonrisa encajando su vista en el menor.
─ Si… Provecho ─ Musito el Kazekage con una leve mueca.
─ Provecho ─ Musito enérgica la Kunoichi, para así iniciar con la comida.
En ese lugar solo se reunían los hermanos a conocimiento de Sakura. En ocasiones sus invitados personales o por asuntos políticos.
Al terminar la cena, opto por retirarse. Hizo una reverencia para salir. Dejando a los hermanos solos.
.
.
Se tiro sobre la cama, arropándose de lleno. Parecía que nada le saciaba.
"¿Qué puedo hacer?" Cuestionó sin saber muy bien a que venía la pregunta. Frunció el entrecejo para girar en la cama tapándose aun más. Quería ahogar cualquier duda.
Rendida. Así se encontraba ahora, escuchándose su respiración. Aun faltaba por pasar toda aquella noche, que era nula para los que caían ante el cansancio.
.
.
Y amaneció.
Apenas despuntaba el alba el astro rey con sus dorados matices. Regocijaban con su candidez excesiva aquellas tierras, montándose ligeramente sobre los tejados.
la Kunoichi se encontraba despierta en el baño, secando su rostro después de haberse dado una ducha para revitalizarse, pues tenía que llegar temprano.
Salió a toda velocidad tomando algunas cosas de su mochila, para surcar los pasillos como mera ráfaga, sin hacer mucho tumulto, consiente que no era la única habitante. Había salido a las calles, donde ni un alma se asomaba. Era un camino largo hacia los invernaderos para ir a recoger primeramente los venenos que se encontraban aislados de la población.
Pronto diviso el lugar. Una sonrisa de satisfacción apareció en su faz, para después dar un toque, abriéndole uno de los centinelas médicos del lugar.
─ Sakura, bienvenida ─ Clamó haciendo una reverencia, para dejarla pasar.
─ Gracias ─ Mencionó adentrándose con aquella mirada siempre segura ─ ¿Tienen las muestras? ─ Cuestionó a lo que uno de los presentes asintió corriendo hacia una cantidad asombrosa de tubos de ensayo.
─ Bien, iniciaremos… ─ Concluyó colocándose unos guantes para después recoger sus cabellos en una coleta.
─ De acuerdo ─ Respondieron al unísono iniciando con las investigaciones.
En esos momentos Sakura se despejaba de duda. Se concentraba en lo que tenía que hacer que por raro que fuese le traía suma tranquilidad, más que el estar en "paz", junto con la soledad.
Estaba analizando aquellos venenos, para elaborar un antídoto efectivo. Eso le tomaría fácilmente todo el día, estuvo en continuas mezclas, así como formaciones de sellos.
─ ¿Estos son los venenos propios de la villa? ─ Musitó insegura de si eran en su totalidad los que se conocían en esa zona, mas contra los pronósticos los hombres asintieron.
─ Bien pasadme aquello… tu por favor consigue mas contenedores ─ Ordenó accediendo sus subordinados a aquel trabajo.
Paso el tiempo hasta que sobre varios intentos consiguieron el cuarenta y cinco por ciento de los totales. Algo favorable para la chica pues significaba que no viviría ahí por mucho tiempo.
Se retiro soltando sus cabellos en un sacudir de su testa sosteniendo el listón en sus labios mientras acomodaba sus cabellos con la mano, ya había oscurecido no se había percatado exactamente del número de horas que estuvo encerrada, era completamente diferente y a la vez parecido.
De nuevo las calles estaban desoladas, parecía que en ese lugar no muchos salían a recibir el primer calor matinal o el frió de la noche.
.
.
"De nuevo me embriagaban aquellas sensaciones. Es como si por el simple hecho de pensar en ello tomara todo mi tiempo y lo consumiera.
Cuando pienso en Sasuke siempre llega a mi mente la imagen de Sasori. Son tan parecidos y a la vez tan diferentes, siempre es el mismo pensamiento. Porque es tan insistente, cuando pasa eso siento que me traiciono a mí misma.
Dominada por miles de dudas. Es que fue tan caballeroso, pero eso… ¿Es solo por compromiso? Ya se ha ido y no lo veré. Lo que significa que me preocupo por banalidades. Es triste, al igual que este camino. Esos cabellos rojos esta tarde que vi a Gaara… me recordó tanto a él, no solo por el hecho de que su cabellera es parecida. Si no por que por ello lo conocí, lo cual ya no sé si fue bueno o malo.
¿Cómo le irá a Naruto?... De seguro bien, después de todo es él, si me apresuro… tal vez llegue antes para poder ir a la misión…
¿Cómo estará Saso… Sasori?…¡Sasori!
Mis pensamientos mismos me traicionan inclusive me he detenido en mi trayecto ante la propia impresión que causan en mi estos sentimientos. Cada vez es más raro, pero al estar junto a él, mis dudas se esfumaron es como lo que sentía… sentía… ¡lo que siento hacia Sasuke!, ¿Qué puedo hacer? Soy un mar, ni siquiera a mi misma me puedo divisar. No sé lo que siento…"
.
.
Una punzada sintió sobre su pecho, reaccionando para seguir con aquel trayecto.
Un sonido metálico atrajo su atención girando su faz hacia un callejón. Un instintivo temor se apodero de ella. Un miedo tonto e irracional se apodero de ella avanzando un poco más rápido en dirección al edificio. Un sudor frió recorría su cuello, no sabía por qué todo esto le invadía de repente.
Una sombra se asomo desde aquel pasaje observando a la Kunoichi.
Esta no se detuvo para nada. Estaba segura de que no le convenía quedarse en ese lugar, menos en Suna pues tenía un escaso conocimiento sobre los peligros que podían desarrollarse, en especial por la noche. Al estar frente aquel imponente lugar no dudo en entrar, enfocando su mirada en un reloj que marcaba la una, pronto amanecería, mas aun así continuo con su camino a la habitación, rindiéndose inmediatamente.
.
.
Estaba rodeada. Una gran cantidad de sangre se deslizaba por el suelo ante sus ojos, variando su mirar a los costados donde residía el cuerpo de su equipo. Una tristeza le inundo…
Se sentía morir…
Pronto con el acercar de una sombra que le atravesó con el frió de la espada, sus manos se llenaron de ese elipsis carmesí…
Y lloro.
Se sintió débil.
Sucumbió.
Ascendió de forma agitada de la cama variando su vista hacia cada rincón de la normal habitación. Exhalando de forma acelerada, sentía el latir de su corazón, mientras repasaba las escenas mentalmente y aquel dolor volvía bañando su rostro de lágrimas. Paso sus manos para removerlas, intentando tragarse aquellos pensamientos para continuar con su día.
Se alisto a una velocidad impresionante. Tenía que continuar, quería continuar.
Salió a continuar con los antídotos en un proceso más acelerado. No se había topado de nuevo con los hermanos Sabaku, los tres estaban muy ocupados como para juntarse de vez en cuanto y era obvio que la hermana no regresaría de su misión tan rápido.
Había logrado todo en un tiempo impresionante, definitivamente era toda una genio en la medicina, pues se encargaba también del herido que llegaba al hospital, si era necesario.
Era de tarde y no tenía otra cosa que hacer más que recorrer aquel lugar, por lo cual se despidió de los subordinados. Tenía ganas de descansar, si no estaba ocupada era extraño mas se sentía agitada, triste…
Entro en el edificio agradeciendo que nada pusiera de punta sus nervios en el camino, se quedo en los pasillos contemplando desde los ventanales con sus orbes entrecerrados. Emitió un suspiro…abriéndolos de golpe al ver una sombra sobre los tejados que desapareció apenas parpadeo, girando en dirección a su habitación para internarse en ella.
"Será Sasori…" Pensó sonrojándose a la vez que se hundía en la mullida cama, mirando al techo, mañana descansaría para al día siguiente partir a primera hora, pero aquello la tenia nerviosa. "Espero que sea él… o mis nervios y mi ímpetu me forzara a ir tras esa sombra" pensó intentando conciliar el sueño.
.
.
Llevo sus pasos en un recorrido, ya había completado aquella misión, mas al entregar el informe le fue pedido quedarse un día más para descansar, pues sabían que era un trabajo exhaustivo. Era un paseo lento donde paseaba su mirada por cada rincón. No había muchas tiendas, eran más las viviendas; ya numerosas.
Suna había crecido a comparación de cómo se la describían y había ligeros cambios en apenas el tiempo que tenia de no venir. Sintió frustrados sus pasos, no llevaba rumbo, algo le decía que debía continuar mientras unas gotas de sudor se profanaban delineando su figura, entrando en un área donde las sombras invadían, frunciendo el seño al encontrarse con aquella figura…
─ Sasori… ─ Musitó algo insegura, mas con pasos firmes en su dirección.
─ Sasuke… ─ Corrigió notándose aun mas sus rasgos producto de los leves destellos que aun se vislumbraban.
.
Nota: Muchas gracias por los reviews nuevamente. Estoy algo feliz al ver que alguien fanatica el SasoDei cuando menos se asomo a mi fic o me dejo un review, estoy casi segura que no entro a leer si no a dejar el review, de lo contario pido una disculpa por lo anteriormente dicho, en realidad el que entra en mi lista de favoritos es Sasori y YO no tengo ningun pre-juicio contra Sakura, es maravilloso personaje.
Se siguen aceptando bombas, sellos explosivos, kunais y Shuriken, no acepto Dojutsus se ven peligrosos como ya dije, igual sugerencias y me digan si realmente valio la pena la edicion, asi como criticas de todo tipo.
