Haruki no ah muerto mis queridas lectoras! *sale de atrás de una pared por los muchos tomatazos, cuchillazos, sillazos, etc. etc.*

Bueno, bueno... Sé que me eh tardado... Doce meses y una semana? *los demás asienten* Pero sepan disculpar: Eh estado enferma, con exámenes en la secundaria, una amiga atosigándome para que publique el capítulo... (cofcofSakuraKairi816cof) y varias cosillas más incluyendo un horrible bloqueo de escritor y una operación de columna ;-; así que estoy de vuelta! *la mencionada anteriormente me lanza una katana por la cabeza* Oi! ¡¿Y ESO POR QUÉ?!

Sakura: Porque eres una mentirosa.

¡¿Por qué?!

Sakura: *rueda los ojos* Escribiste y borraste el capítulo como no-sé-cuantas veces y ADEMÁS tardaste mil años en publicarlo, ¡¿Cómo quieres que no esté enojada?!

Gomen, gomen... Qué se le va a hacer... :3 Pero, quiero dedicar este capítulo a Luka952 que me animó muchísimo a continuar esta historia. Si, estuve pensando en abandonar la historia, pero NO! aquí estoy de vuelta con mas ganas de escribir e inspiración :D Así que no se librarán de mí muajajajaja! Ah, por cierto, las votaciones dicen que Yusuke lleva la delantera, seguido de Natsume, Subaru e Iori -me sorprendió leer esa pareja, realmente no se me había ocurrido-. No dejen de votar y poner en palabras sus ideas y ayudas si ven que algo no anda bien o quieren algún cambio; les agradezco mucho ^

Así que lo de siempre: Bro. Con. no me pertenece (ojalá), y... Disfruten el capítulo! Por cierto: para aclarar, el flequillo de Tsukiko es como el de Uta de Tokyo Ghoul pero un poco mas largo y despeinado que el del anime, tipo el del manga y fanarts y la cabellera como la de Acnologia versión humano de Fairy Tail ;)

Bueno, mejor dejemos lo aburrido de lado y on with the story!

Capítulo 4:

*General Pov*

Serían las 6:05 de la mañana en la residencia Asahina y cierta peliplateada ya se levantaba confundida de cómo llegó ahí. Pero poca atención le prestó. Vio que tenía puesto aún la ropa del día anterior así que solo se cambio la pollera y los borcegos por un short y unas zapatillas deportivas violetas. Además de que recogió su cabello en una coleta y tomó su MP3 enredando los cables del auricular en su cuello para que no le molesten.

- Aghhh! -recién se daba cuenta de que había dormido con sus lentesillas puestas, por lo que sus ojos le dolían a horrores.

El quejido despertó a su mascota Julie que se levantó del mueble con una pose defensiva y ojitos azules bien abiertos. Su dueña abrió apenas un ojo y le hizo una seña con la mano para que 'no moleste'. Luego buscó en su bolsillo un pequeño estuche blanco donde colocó las lentes de sus irritados ojos. "Genial, ahora mis ojos van a estar doblemente rojos", suspiró y cerró la puerta de su habitación, "Oh bueno, por el momento mejor voy a correr como de costumbre y luego vuelvo para ir a esa cárcel de todos los días...". Dicho y hecho, la peliplateada se dispuso a dejar el condominio para su sesión matutina de ejercicio. ¿Cómo haría para salir si no tiene todavía la llave? se preguntarán, bueno, digamos que tiene otro método no muy convencional para muchos: saltar por la ventana; a pesar de que esté en un tercer piso y con una reja de 2 metros que la separe de la calle, sin contar un sistema de alta seguridad que ella suponía que tendrían al ser personas importantes, no le importaba. Tsukiko sabía que podía pasar por encima de todo eso y más si quería.

...pero se dio cuenta que de hecho tenía las llaves del lugar.

...

"Nah, por una vez mas que lo haga no lastimo a nadie, ¿verdad?"

-Ohayo Juli!~ -saludó la joven al peludo animal y este solo asintió sacando un cronómetro de una caja de por ahí. Al ver el reloj, Tsukiko abrió las cortinas y la puerta de vidrio que daba a su balcón, con un pie al frente de otro y las piernas flexionadas.

- Muy bien Chii, ya sabes la rutina de todos los días; 3 kilómetros ida y vuelta en el menor tiempo posible. La ultima vez, o sea antes de ayer, fueron 17 minutos, ¿Podrás superarlo? -él ya sabía la respuesta a eso pero igual le gustaba darle desafíos a su ama.

Ella asintió con una media sonrisa en el rostro.

- Entonces... -ajustó el tiempo en el cronómetro y dio el grito, chillido de largada: - ¡Ya!

La chica en cuanto escuchó el 'clic' del aparatito, puso el pie en el barandal y saltó al suelo cayendo con los brazos al frente y dando una voltereta en el piso para pararse. Dio unos pocos pasos y veloz y ágilmente salió como se debe por la entrada del lugar. Una vez fuera, empezó a correr desapareciendo rápidamente de la vista de Julie.

En medio de todo esto, alguien salía del lugar también para salir a correr. Resulta que este chico, vio como la peliplateada aparecía de la nada y desaparecía a una velocidad que ni su hermano mayor Natsume hubiera podido alcanzar.

Desde que la conoció la noche anterior le resultó algo llamativa en cuanto al aura de superioridad que emanaba y el color de sus ojos. Le resultaban hermosos pero misteriosos asimismo. Ese negro ónix parecía brillar una tonalidad bordó como los ojos de su hermano menor Yusuke. ¿Atractiva? Sí, era un hecho de que es linda.

Luego estaba el tema de que era una fan suya. Pero no parecía una loca, desquiciada/acosadora como lo eran el grupo de fangirls en la universidad. No. Tsukiko solo se había mostrado sorprendida, y luego no le prestó mas atención a él o a ninguno de los otros hermanos en lo que quedó de noche.

Como sea, el caso es que no le prestó atención y siguió su camino.

Varios minutos después, la nueva residente de la casa Asahina la saltaba devuelta para entrar a su habitación jadeante. Cosa que no pasó desapercibida por la ardilla. Antes de que pudiera preguntar y o anunciar nada, Tsukiko habló.

- Antes de que digas que fue culpa de algún lobo, déjame decirte que me encontré con ellos otra vez y tuve que perderlos y escapar -dijo en un respiro y cerró la puerta del balcón-, en fin, ¿cuál fue mi tiempo?

Julie bufó molesto y revisó el cronómetro con una sonrisa orgullosa.

- Muy bien Chii, nunca dejas de impresionarme; 15 minutos y 12 segundos. Eso y que tuviste que trabajar extra.

La chica estaba feliz con lo dicho. Retiró los auriculares, el calzado y la campera. Comprobó que faltaría una hora y media para el instituto y con suma calma buscó sus productos para el baño al igual que su suave toalla desteñida. Si señor, la chica tiene preferencia por las cosas suaves.

Salió de su habitación tranquila hacia el baño en el quinto piso, como decía uno de los planos de la casa que alguno de sus hermanos le había dejado sobre el escritorio. Claro que le cerró la puerta en la cara a su mascota ya que esta había querido escoltarla allí por si se encontraba algún lobo en el camino. Ella solo rió con su peculiar risilla y se fue a por una 'bella y rápida ducha'.

Coincidencias de la vida, ¿no? Pues resulta que media hora después, nuestra peliplateada ya se había bañado y estaba a punto de salir del baño cuando...

- Oh.

Ahí, frente a ella, se encontraba un pelinegro con las mejillas más coloradas que el cabello del mismísimo Yusuke. Y es mucho decir, ya que es un tono escarlata fuerte. Ella no se inmutó mucho; solo levantó las cejas.

Oh.

Por.

Dios.

Esto debe y tiene que ser un sueño de esos que son bien raros.

Recién volvía de mi rutina de todas las mañanas de correr algunas vueltas y me desvestí para tomar una ducha fría rápida. Y ¿qué me encuentro?, al abrir la puerta corrediza del baño, justo alguien aparece del otro lado para, al contrario que yo, salir de este. Al principio pensé que era alguno de mis hermanos, pero una melena plateada y una mancha violácea me sorprendieron y presté atención. Resultó ser Tsukiko, ¡TSUKIKO!, con gotas en la cara y una toalla negra envolviéndole el cuerpo. Y...¿hablando por teléfono? ¿Quién habla por teléfono en la ducha?

En momentos como estos me recuerdo que tengo muy poca experiencia con mujeres, entiendan que nada. Mierda. ¿Ahora qué se supone que debo hacer?

- ¿Nani? ¿Te gusta lo que ves, Subaru-kun?~ -se burló poniendo una mano en su cadera y una sonrisa de lado, pero en voz baja; seguía hablando con quien fuere que estuviera del otro lado del teléfono.

Sentí mi cara arder. "¿Ella seria siempre así?", pensé. Abrí la boca para disculparme o decir algo, pero ella pasó por mi lado caminando tranquila fuera del baño.

Desapareció de mi vista por el pasillo y yo me quedé allí estático. Esa chica apenas lleva una noche aquí y ya me da la espina de ser algo asi como la version femenina de Tsuba-nii.

Negué con la cabeza las ideas y pensamientos que mi loca mente empezaba a producir y me concentré en darme un baño. Sin embargo, al entrar a la ducha, me di cuenta de que un pequeño hilo de sangre caía de un punto medio borroneado en la pared de cerámica. Sobresaltado por la frescura del líquido carmesí, medí con mi cuerpo mas o menos de qué parte del cuerpo sería y coincidía con mi espalda baja. Lo que sería la mitad de la espalda de Tsukiko. Podría ser que... No, no puede ser que se haya herido en unas pocas horas. Pero si lo pienso mejor, estoy seguro que era ella quien había salido corriendo del condominio hace un rato. ¿Se habrá lastimado en ese tiempo? No lo sé; ningún rastro de dolor había en su rostro como para poder decirlo a simple ojo. Hmp, qué raro.

Limpié con agua y jabón la mancha de sangre que no parecía irse. Pasé la mano por encima un poco harto de cinco minutos de fregar y nada, y el líquido vital se deslizó suavemente por mi piel, casi como un susurro. En el momento que llegó a la punta de mis dedos, las gotas se tiñeron de un color negruzco que cayeron a la base de la ducha y desaparecieron junto con el agua. Okay... luego tendría varias preguntar para hacerle. Porque eso simplemente dio miedo.

La ojirrojo dobló la esquina y llegó a su habitación. Cerró la puerta y soltó un suspiro cansado, poniendo una mano sobre su espalda. La retiró con una mueca de disgusto, viendo su palma cubierta de sangre fresca, claro que esto no pasó desapercibido por su mascota. Julie se subió a su hombro y la miró con ojitos preocupados.

Tsukiko asintió y pidió disculpas antes de colgar. Deslizó la toalla suavemente y se tumbó boca abajo en la cama.

- ¿Fueron ellos? -inquirió el peludo animal, viendo que, limpiando la sangre con su peluda cola, ésta seguía saliendo de un fino corte.

Su dueña sólo asintió despacio mordiéndose el labio inferior. Odiaba con toda su alma preocupar a su amigo, pero igual sabía que él debe cuidarla de los peligros y problemas. Ja, ironías de la vida; si algo era seguro que ella traía siempre, eran problemas.

Cerró los ojos con fuerza al sentir el alcohol pasar sobre su piel. Aún después de tantos años de cubrirse las heridas y tajos con la misma sustancia, le seguía molestando terriblemente. Cuando le dejó de arder, abrió los ojos y se encontró con su mascota mirándola a los ojos de manera preocupada, como diciendo: '¿Estás bien?'. Ella lo observó con una ceja levantada, diciéndole sin palabras que no sea ingenuo; ella le haría saber si estuviera mal.

Se levantó sin más esfuerzo y sintió la presión de la bandita sobre el tajo, impidiendo que salga mas sangre. Fue adonde la caja que guardaba sus artículos personales y la otra caja que contenía toda la indumentaria para el instituto: camisa manga corta blanca, pañuelito con el nudo ya atado para no complicarse la vida (idea suya), cárdigan beige con el logo de Hinode High, cancanes negros en vez tres cuartos y los infernales mocasines marrones. ¡Ah! Cuánto odiaba ella esos zapatos: eran incómodos, te morías de frío, y por sobre todas las cosas eran feos y pasados de moda. Prefería mil veces mas sus bien cómodas ojotas negras o su par de zapatillas sneakers hi-top violetas. Terminada ya de cambiarse, sacudió su melena mojada y pasó una mano por esta para acomodar los pelos sueltos.

Se dio vuelta y miró a su mascota, luego caminó en un pequeño círculo, parando otra vez frente al animal obteniendo de este un pulgar- eh, garrita arriba. Se fijó en el reloj de su celular y vio que ya sería hora de ir a desayunar. Palmeó su hombro y Julie saltó para posarse sobre este, luego salió de su habitación sin olvidar el bolso escolar y el celular. Notó a mitad de la escalera que empezó a sonar y atendió.

- ¿Moshi-moshi?

Una risa peculiarmente idéntica a la suya por los años, pero mas grave y masculina, la saludó del otro lado de la línea. Ella solo sonrió de costado.

- Ah. Cabeza de metal, ¿qué tal la vida? -preguntó normal llegando a la mesa. Notó a algunos de los hermanos ya despiertos y les saludó con una mano levantada y media sonrisa-. Ajá, sí, ayer. A la noche y hoy hace rato. No, estoy bien. ¡Pero cállate mierda!... Qué, ¡pffftjajajaja! ¡Enserio! ¡No te jodo, baka! Me muero... mataku, hazme saber todo lo encuentres y notifícale todo a Jirai. Ja ne~

Para cuando cortó la llamada, ella ya estaba sentada en la mesa con un plato de comida frente suyo. Le brillaron los ojos y se le hizo agua la boca, ¡si así iba a comer todos los días, suertuda de ella! El abogado de cabello engominado ahogó una risa junto con el castaño de ojos chocolate. La dama en cuestión levantó la vista e inclinó su cabeza con una sonrisa, agradecía la comida preparada.

- Imouto -chan, no tienes que ser tan formal con nosotros; ya somos familia -comentó el rubio wannabeplayboy sentándose frente a la chica.

Ella solo lo miró con desdén y volvió a su comida, el cual su mascota alababa que era un excelente desayuno tradicional japonés. Rió ante el comentario y le sonrió al rubio que estaba cocinando.

- Hmm, con que... ¿el abogado de la familia actúa de mayordomo para sus hermanos? Bueno, eso no me lo esperaba... -exclamó con una sonrisa algo burlona mientras tomaba de una taza, los demás presentes la miraron un tanto sorprendidos-, deben estar todos muy ocupados y por eso no tienen tiempo de cocinar ni hacer las cosas de la casa -balanceó la cuchara entre sus dedos mirándola atentamente-. Ñah, no me quejo.

Aunque lo último fue mas para ella misma y su mascota, el ojiazul lo tomó como un cumplido. Se sonrojó levemente dándole la espalda para que no lo viera. Mala suerte que si lo vio. Seguido de eso una pequeña risilla escapó de sus pálidos labios rosados.

Tsubaki, que estaba sentado en la mesa junto a la chica, la miró con una sonrisa y dos cejas levantadas. Azusa al verlo suspiró pesadamente; esto parecía un deja vu.

- Entonces... veo que no tienes vergüenza al decir las cosas, ¿ne? -interrogó el peliblanco.

Ella ni siquiera lo miró, siguió tomando su desayuno:- Si me importara lo que los otros piensen no diría todo lo que digo ni haría todo lo que hago, duh.

El ojivioleta rió y la abrazó complacido con la respuesta. Pero al abrazarla hizo que ella sonriera y girara sus ojos en su dirección. Esto logró un sobresalto de parte del chico y de sus hermanos, ya que no entendían el por qué de la cara del seiyuu. Kaname, Azusa y Masaomi observaron incrédulos a la peliplateada, y ella los miró sorprendida por el cambio de actitud.

Claro, eso duró tan poco como su paciencia.

- ¿Qué? -ladró irritada, no le gustaba ser observada tanto tiempo.

- Simplemente... Tus ojos carmín son muy bellos, Chii-chan -expresó con un bostezo Luis. Él venía bajando las escaleras aún con su pijama celeste a lunares blancos.

Tsukiko entrecerró los ojos "Qué ridículo" , luego pronunció un 'Hn' algo sonrosada, y prosiguió a terminar su desayuno. Pero se vio obligada a levantar nuevamente la vista al escuchar un bostezo bastante familiar, proveniente de las escaleras y unos pasos pesados. Sonrió para sí misma con burla; sabía de quienes eran esos pasos.

- Ah, es raro que Yusuke presencie la hora del desayuno. -pensó en voz alta el doctor.

- Hmp. -fue la única respuesta que consiguió.

- Ohayo Suba-kun! -el saludo del pequeño la hizo dejar de tomar su vaso de jugo (casi terminado) y mirar de reojo al azabache que tambien la miraba de igual forma y un poco sonrojado. Se fue a sentar inclinando un poco la cabeza en seña de que escuchó. Como esto no pasó por alto por el peliblanco, Tsubaki decidió cambiar el tema al tema anterior.

- Entonces... -tamborileó sus dedos por la mesa y colocó su cabeza cerca de la de ella, otra vez- ¿Soy yo o anoche tenías los ojos negros? Digo, porque como dijo Luis ahora son rojos...?

Esto captó la atención del grupo y de la mascota. La cual se puso a gruñirle al 'lobo insolente, entrometido y pervertido'. Mente de ardilla, no de autora.

- Ie, hasta donde yo sé mi color de ojos es rojo, pero sucede que uso lentesillas negras para no llamar la atención -lo observó detenidamente un momento-. Bueh, como si tener ojos violetas no fuera raro de por si... Sin ofender, claro; es un lindo color.

Los gemelos se miraron y le dirigieron una sonrisa a la chica. Ella correspondió el gesto con una de las suyas. Y con ese intercambio siguió el desayuno hasta que Yusuke habló:

- Oi, ¿Y Hikaru-nii? No lo vi todavía...

A esto, la ceja de Ukyo tembló en molestia, "Demos gracias a Kami que no..."

Si ustedes tambien se preguntaron por el bermejo travesti, pues él estaba caminando por la puerta principal hacia la estación de tren con una sonrisa pícara. Por un momento se vio obligado a parar de pensar en la escenita de anoche para estornudar. "Hmm, me pregunto quién estará hablando de mí. Ja, ingenuos. Nfu~".

Y volviendo al comedor, el rubio que anteriormente estaba molesto por la simple mención de su hermano favorito (léase odiado), comenzó a preocuparse por la hora. Ojeó a los adolescentes de 16 años en la mesa charlando tranquilamente como si nada pasara y carraspeó para llamar su atención.

- Yusuke, Tsukiko-chan, ¿ustedes no tienen escuela hoy? Hasta donde yo sé, es Lunes.

"Ni hacía falta que lo dijeras" "Otra vez a esa cárcel". Yusuke chasqueó la lengua y Tsuki solo se paró de la mesa, agradeció la comida y se fue escaleras arriba. Pasó un segundo y bajó nuevamente con algo brillante en la mano y dos cascos negros. El pelirrojo asintió agarrando el bolso suyo y de ella, y ambos dijeron "Ja ne" antes de salir por la misma puerta. Minutos después se podía escuchar el rugir del motor y las ruedas derrapando en el asfalto. Lo que ya los hermanos no sabían era que estos dos actualmente estaban bien con la hora, pero igualmente iban a gran velocidad por divertirse un rato mientras gritaban de emoción. Claro, cualquier policía que los viera, ya sabían a quién pertenecía esa moto negra con llamas violetas; por eso ni se molestarían en perseguir a dos chicos rebeldes.

Apenas se fueron, los familiares miraron al pequeño animal que ahora se encontraba comiendo un pedazo de pan que la chica había dejado. Juli al captar las miradas curiosas solo los miró feo y con odio, "Quiénes se creen, malditos lobos." Captó la sonrisa del peluquero y no pudo evitar relajarse, "Al menos ése lobo no parece tan malo... Me pregunto por qué me sonríe, debo preguntarle a Chii cuando vuelva". Dicho y hecho, les gruñó y se fue de la sala por la ventana a recorrer la casa, luego tendría tiempo de ayudar a sacar las cosas de las cajas de su ama.

El sonido de las gomas rodando en el pavimento acompañaba el viaje de los dos amigos. Aunque estuvieran sonriendo con suficiencia al sentir en viento despeinarlos, él notó que algo en su amiga estaba mal. Estaba tensa sobre el manubrio y tenía una sonrisa de ejecutivo en el rostro aunque no pudiera verla por el casco, la conocía demasiado.

- Ne, Tsuki...

La nombrada solo hizo un 'hum?' esperando al pelirrojo que continuara, ya estaban a cinco cuadras del establecimiento educativo.

- ¿Estás bien? Digo, ¿no te parece raro tener de la nada tantos hermanos?

Pensó unos segundos qué contestarle, ya que no se le había ocurrido que eso fuera lo que la pusiera incómoda.

- Etto, la verdad es raro que un dia esté yo sola en el departamento y que a la noche siguiente ¡Oh por Belial!, tengo toda una familia de trece hermanos -justo cuando estaba aparcando, quitó la vista del suelo y lo miró de reojo por el casco-. Gracias por preocuparte, Yusuke.

Yusuke se sonrojó levemente quitándose el casco y bajando de la moto para ayudarla como todo un caballero que es (léase, que intentaba ser para ocultar su vergüenza). Murmuró una respuesta inentendible y ambos marcharon hacia las puertas de entrada, saludando con sonrisas o manos levantadas.

Mientras estos caminaban, el alumnado presente ojeaba a la pareja de pelirrojo y peliplateada. Algunos chicos miraban con corazones a Hinata y admiración o envidia al Asahina. Las féminas hacían exactamente lo mismo solo que con los roles invertidos. No era secreta la existencia de esos dos en Hinode High; él, hijo de una de las mejores diseñadoras de Japón, guapo y bueno para los deportes, a pesar de tsunedere, era LA pareja para otra estrella como ella. Hija de un famoso aventurero y fotógrafo, bella en todo sentido y pro en la música. Inalcanzable como su nombre lo dice (Tsuki=Luna), el reto mayor de sus compañeros y senpais, al igual que su amigo-hermano que se había robado el corazón de grandes masas de chicas. Lo único que mantenía las esperanzas en sus corazones era el saber publico de que ambos eran como hermanos y que estaban solteros. "Por ahora" era el pensamiento de muchos.

Aunque todo diamante brille, debe tener partes que no. Me refiero a que estos dos no son la definición de perfección juvenil: están muy lejos de eso. Ambos eran horribles en matemática y geografía, a él le costaba historia y ella era un queso en dibujo. Él tenía un carácter de temer y ella uno burlón, además de que ambos eran unos rebeldes que se saltaban clases para ir al techo o vaguear.

En fin, ambos llegaron a su salón y Tsukiko buscó con la vista a un par de cabezas rubia y colorada mientras que su hermano iba a hablar con sus amigos. "Tal parece que siguen de viaje. Suertudas que no tiene que fumarse estas clases...". Y con un ceño fruncido y un suspiro, ambos se sentaron junto con el resto de los compañeros cuando escucharon la campana. Primera clase del dia; faltaban seis más.

Luego del dia escolar, ambos chicos se despedían de sus amigos/compañeros/profesores y dirigían hacia el vehículo negro. En el viaje, Tsukiko se puso a pensar en la noche anterior donde había conocido a todos sus trece hermanos, y algo le picó la curiosidad. Y como buena persona que era, no se iba a callar ni una sola duda ni pregunta que tuviese.

- Yusuke... me quedó la duda... -empezó aún mirando hacia delante y apenas moviendo los ojos para ver al mencionado por el espejito.

- ¿Ah? Si, si, ¿qué pasa? -contestó luego de un momento.

- Pues... -una sonrisa traicionera se escapaba por la comisura de sus rosados labios, aunque él no pudiera verla, se le escuchaba en la voz- ¿Anoche por qué te presentaste otra vez? Digo, pudiste haber dicho que ya te conocía o algo por el estilo.

Decir que Yusuke estaba rojo de la vergüenza sería entendible, pero Tsukiko no podía darse cuenta por el casco que llevaba puesto.

- B-bueno... fue la-la costumbre! -exclamó- Si, costumbre. Ya sabes, siendo el hijo y hermano de gente famosa hizo que me acostumbrara a presentarme mecánicamente...

Eso no tenía ni un cuarenta y cinco porciento de cierto, pero valía la pena mentir en momentos desesperados, no? Aunque, no es tampoco tan falso ya que lo último era cierto. Así que en realidad su intento de 'mentira' había resultado siendo bastante verdadera, a que no?

...okay irse por las ramas ya se me esta pegando. Así que mejor sigamos con la historia:

Condujeron unos cuantos minutos y finalmente llegaron al condominio (wow que forma mas original de empezar). Aparcó su moto la chica de pelo largo y entraron a su casa haciendo chistes y hablando sobre los exámenes que se venían. Claro, en ese tema estaban cuando Yusuke salió disparado a su cuarto clamando que tenía que terminar- ejem, hacer un trabajo. "Típico de Yusu, me pregunto si sería conveniente agendarse las co-". Sus pensamientos fueron distraídos al escuchar un ronquido del sillón. Sin entender, se acercó para ver quién era el tonto que se había quedado dormido allí-

Sonrió con sorna al ver al tonto.

- Ara, ara~ Futo-kun, ese no es lugar para dormir! -canturreó apoyándose en el respaldo del mueble con los codos. Esperó una cara fea o algún insulto, pero no; el chico se despertó de golpe y con confusión en el rostro.

- Eh? ¡¿Q-qué haces en mi cuarto?! -a dos kilómetros y medio se podía notar la histeria y vergüenza del idol. Cosa que divirtió en demasía a la joven.

- Jaja! Hay pero que tonto... -rió parándose derecha- Hasta donde yo sé, el living no es tu habitación, niño. -hizo énfasis en la palabra niño porque eso era él para ella: un pequeño niño malcriado que se cree el dueño y amo de todo. Sí. Todo eso y solo lo conocía por una noche. No hace falta decir que esto enojó al adolescente.

- Hmph, eso ya lo sé -refunfuñó mientras se sentaba derecho y paraba, una ves cara a cara la miró feo-. No te creas la gran cosa, Onee-san. Solo por ser la chica nueva de la familia no te hace especial -"Celos nivel Idol... Ja, qué ironía", no pudo evitar pensar-. Sin embargo, no pareces muy lista...

- ¡¿Disculpa?!

-... de hecho luces bastante idiota -agregó con una sonrisita malvada, muy para las crecientes venitas del cuello de la insultada-. ¡Y no lo niegas! Wow, de verdad eres una idiota. Hasta luego, ba-ka-Onee-san!~ -terminó con una expresión dulce e inocente yéndose hacia las escaleras.

Cinco segundos de silencio bastaron para que la pobre salga de su shock:

- ¡¿A QUIÉN LLAMAS IDIOTA, MALDITO IDOL MALCRIADO?! ¡YA VAS A VER CUANDO TE PONGA LAS MANOS EN EL CUELLO! -gritó con ira y molestia palpable en su tono y apuntando con un dedo hacia donde se había ido el chico. Y, podía jurar, que había escuchado a lo lejos al basta- ejem, quiero decir maleducado jovencito, reírse. Estuvo a punto de ir tras él si no hubiera aparecido su fiel Julie en su hombro, apoyando una patita en su mejilla negando la cabeza y diciéndole, o asegurándole, de que no valía la pena. Al final, ella accedió y decidió subir a su habitación a mover cajas. Pero en sus pensamientos estaba, cuando de pronto le dio hambre.

Al diablo con ordenar; lo acomodaría rápido y volvería a la cocina a comer algo que su estómago estaba muriendo.

Cuando Ukyo llegó a casa y dirigió a empezar a preparar la cena, no se imaginó que se encontraría a su nueva hermana en la cocina. Con vestido violeta, chaleco gris elegante y delantal negro para no manchar con harina ninguna de las dos prendas estaba allí parada. Espera, ¿harina? Realmente no entendía nada. Pero antes de que pudiera pisar el último escalón, ella notó su presencia.

- Okairi, Ukyo-kun! -le sonrió y agachó la cabeza respetuosamente. El hombre se acercó lentamente con la cara petrificada en una expresión de sorpresa- Eh... ¿Pasa algo, Señor Abogado?

La pregunta y el sobrenombre lo sacaron del trance momentáneo y le sonrió a la jovencita enharinada frente a él. Un sentimiento cálido y acogedor se estaba formando en su pecho.

- No, al contrario; por favor discúlpame, hacía mucho tiempo que nadie me recibía con un 'bienvenido a casa' -explicó con una sonrisa, luego miró la mesada donde había una bandeja llena de galletas y algo de harina aquí y allá- ¿Cocinas?

Ella rió ante la obvia pregunta y le invitó a servirse con la mano, mientras con la otra desataba el pañuelo que sujetaba su flequillo.

- Bueno, creo que la respuesta es un poco clara -dijo señalando a las masitas y delantal-, pero la pregunta no -una vez mas el rubio la miró sin entender-. No sé de cocina salada, ni como preparar un festín; pero si me enorgullezco de mi pastelería.

- Están deliciosas, Tsukiko-chan -premió después de probar la masa de vainilla y chocolate-. Ahora que lo recuerdo, ¿viste a Futo? -inquirió poniéndose el mismo delantal verde de la mañana, pero como estaba de espaldas no pudo ver la cara de molestia que hizo la chica.

- Si te refieres al mocoso malcriado que se la cree de talentoso en la música y amo y señor de todo, sí; me lo eh cruzado. ¿Por? -terminó con una sonrisa forzada que vio de reojo el ojiazul.

-Eh, lamento si ha dicho algo inapropiado -dijo rápido notando su mandíbula tensarse-, pero te preguntaba porque quizás no esté esta noche.

Eso la confundió, ¿había algo importante hoy? "Hay por favor de qué me perdí ahora..."

- Oh claro, no lo sabías. Hoy cumple años Subaru -le aclaró con una sonrisa al ver su cara de impactada-. Usualmente no hacemos la gran cosa, pero como este año es especial por cumplir veinte años le planeamos una pequeña fiesta sorpresa familiar.

Los ojos de Tsukiko se iluminaron ante la palabra fiesta. Frases y pensamientos como 'Party hard!', 'rave after rave' cruzaban su cabeza ese momento.

- Oh! Puedo apostar que esto va a ser ¡épico! -exclamó con un puño en el aire, pero pronto lo bajó ante la mirada del mayor- Gomen...

Ukyo sonrió con ternura a la jovencita frente a él; podría tener el cuerpo de una modelo de tapa de revista y una mirada fría y calculadora, pero con ese entusiasmo aniñado parecía una pequeña a la que habían dado un dulce. "Realmente es adorable." Aunque... ahora que lo pensaba...

- No hay problema, pero necesito ayuda con algo-

- Lo que sea que requiera de mi ayuda para que la fiesta sorpresa salga bien, puede encargármelo -interrumpió con una mano alzada como si estuviera jurando-. Soy una persona responsable y cien por ciento confiable~ -canturreó la última palabra con una sonrisita inocente pintada en la cara.

"Bingo."

- ¿Cómo negarme a ese entusiasmo? -sonrió de oreja a oreja complacido por sacarse un peso de encima- Pues entonces...

Centro comercial Akiabara.

La chica caminaba hacia la salida de la peatonal con cuatro bolsas cargadas al máximo en sus manos. El sudor empezaba a formarse en su coronilla y los anteojos negros amenazaban con caerse, pero Julie estaba allí para ayudarla con esas dos pequeñas cosas.

- Ugh... Bendito calor... -se agachó en la acera para tomar aire y de paso dejar las bolsas- ¿Por qué tenía que tener sangre caliente y estar en temporada de verano...?

Julie ha decir verdad no sabía bien qué estaban haciendo en el centro comercial y comprando a esta hora de la tarde. Literalmente era la hora pico donde hace más calor. Mejor pasarse de seguros que arrepentirse, pensó, pero por alguna razón presentía que algo de todo esto tenía que ver con los hermanos lobo.

- Digo yo, Chii, ¿por qué estamos aquí? Tenemos comida de sobra en la casa... -ella resopló y puso cara de indignada.

- Mi querido Julie, qué denso eres. ¡Hoy es el cumpleaños de Subaru-kun! -explicó con una sonrisa y haciendo ademanes con las manos- El pastel tiene que estar a la altura de un basquetbolista famoso, ademas de ser mi ídolo, o sea tiene que ser perfecto.

Julie la miró de arriba con una cejita levantada y una gotita en la sien, "Mataku Chii..."

- ¿Pero no están muy pesadas las bolsas? Y mas importante, ¿tienes claro que no puedes arruinar su dieta de deportista, verdad?

Ella rodó los ojos, ¡no era tan tonta! Se sintió un poco lastimada porque su mascota dudara de ella y sus capacidades. Pero ya le iba a enseñar una o dos cosas a esa bola de pelos.

- Julie, por favor, no soy tonta; primero, sí puedo llevar esto perfectamente bien, solo estoy un poco fuera de estado por el viaje inesperado a Los Ángeles. Y segundo; ¿en serio? ¿Realmente me ves capaz de arruinar el perfecto y trabajado físico de Subaru-kun solo con una torta? Tonterías.

Mientras estos dos discutían, no se dieron cuenta de que el personaje central del debate estaba parado a unos pocos metros escuchando todo lo que la chica decía. Y los chillidos del animal, pero eso no importa. Rojo cual frutilla por la cantidad de cumplidos juntos, no pudo evitar murmurar un '¿Lo notaste?' al aire. Pero no salió cómo quiso:

- ¿Huh? -la peliplateada dio vuelta su cabeza rápidamente al creer que había escuchado a alguien- Hmm, puedo jurar que vi una persona allí recién... Ñah, ok, ¡vamos Julie! ¡Este pastel no se hará solo!~

Y mientras Tsukiko se alejaba silbando una melodía alegre, detrás de un pilar y todo sonrosado, estaba el mismo Subaru Asahina. Si se lo están preguntando, sí; el chico obviamente no estaba espiando. Eso hubiera sido muy mal visto. Claro, él simplemente escuchó algo que probablemente no debía y se sonrojó involuntariamente por los halagos.

Al salir del ascensor, se pegó el susto de su vida al ver a Luis tirado en los escalones del entrepiso, al lado del sillón. Se acercó a él dejando las bolsas a un lado y lo despertó. El peliblanco le sonrió somnoliento, y con algún que otro bostezo explicó que él, en realidad, pensaba dormir en el sillón pero no lo había logrado. La joven lo observó incrédula, y si no fuera porque sabía la edad del hombre, le hubiera tachado de adolescente con fetiches de niño.

Luis le preguntó a Tsukiko, una vez que ambos estaban de pie, por la cantidad de bolsas de supermercado. Con una sonrisa orgullosa le explicó que eran ingredientes para la torta de Subaru. Él no podía creer que ella hubiera cargado todo eso sola.

Al final rieron juntos por la ridiculez de la situación. Luis vagueando en la casa, durmiendo, mientras Tsukiko hacia compras para el hogar. Ambos concluyeron que Ukyo se había olvidado de hacer los mandados.

- Y seguramente estará ocupado haciendo la cena -concluyó Tsukiko dejando caer algunas bolsas en la mesada.

- Acaso, ¿Chii-chan no cocina? -preguntó el peluquero dejando otras bolsas y sacando paquetes de harina y cajas de huevos.

Ella lo miró un momento y una risa nasal que sonó como un nfufu escapó de sus fosas nasales.

- Lo siento, pero yo sirvo para hacer cosas dulces. No es recomendable dejarme a cargo de carne o vegetales.

Luis la contempló con ojos expertos. Ese cabello plateado largo y... desmechado sin duda necesitaba tratamiento. Y uno urgente si quería estar bien para la fiesta casera. Mientras ella estaba en lo suyo, él tomó uno de los mechones mas largos y lo inspeccionó. No estaba tan mal, pero habría que hacer algo para suavizarlo un poco. Y peinarlo; mucha crema de peinar. ¿Algo para alisarlo..? no mucho, ya tenia un lacio natural, pero algo extra no vendría nada mal. ¿Quizás sujeto? ¿O mejor suelto? Negó con la cabeza y soltó el mechón, un intermedio seria lo mejor. Pero ese flequillo se quedaba, era como una firma personal.

- Ne, Chii-chan... ¿Me dejarías arreglar tu cabello para esta noche?

La Hinata lo miró y parpadeó dos, tres veces. Al final accedió y una vez que terminó de preparar la masa le sugirió que vaya a buscar sus cosas mientras ella dejaba la torta en el horno.

Ni lento ni perezoso, voló escaleras arriba a buscar sus herramientas de belleza.

"Peine, plancha de pelo, cepillo chato, clips... Hmm?"

Ojeó el pasillo y notó la puerta de la joven entreabierta. Sin malas intenciones se metió y buscó por los accesorios femeninos. Al final encontró un cofre plateado, con detalles de dragones y piedras rojas por ojos, y rebuscó por algún broche. Sus ojos malva brillaron al ver algo que le vendría como anillo al dedo: un pequeño broche negro con flores en pedrería violeta y blanca. Pidió disculpas al salir, siendo consciente y sorprendiendo a la ardilla gris que lo miraba desde un estante.

Volvió a la cocina y vio a la joven metiendo un bowl en la heladera, hablando por teléfono y con el ceño fruncido. Decía cosas en algún idioma que creyó ser alemán y en un tono bajo, casi apresurado.

- ¿Esta todo bien, Chii-chan? -la sorprendió y ella cerró la llamada enseguida, sonriéndole y asintiendo.

- Hn -asintió bloqueando el aparato-, todo en orden, Rui.

Corrieron una silla cerca del enchufe y Luis empezó su trabajo, sonriendo al escuchar el apodo. Mientras, una conversación amena surgió, y el chico aprovechó para aprender sobre la chica. Su pasado fue lo que mas le intrigó:

- ¿Como es ser hija de un aventurero? -había preguntado en algún momento, junto con las cosas que le gustaban.

- No sé. Vivía con Rintarou en un departamento chico, al contrario de lo que piensan muchos. Había veces que no dormía ni dos horas, y casi no desayunaba o almorzaba -le explicó-. Imagínate, entre el secundario, guitarra, piano y el gimnacio, y a todo eso súmale mis escapadas a Rusia, no me queda tiempo físico...

Él la escuchaba hablar, encontrando muy interesante la vida adulta y sofisticada de ella. Le preguntó sobre Yusuke y si eran novios, y Tsukiko respondió con una carcajada. Resulto que ellos son amigos/hermanos, inseparables, y que se conocían tanto como a su propia mano. Admitió ser la mejor amiga del colorado y que él era una de las -demasiado- pocas personas que la conocían a ella al cien por ciento.

Luis rió bajito y tambien le contó cosas de la familia Asahina, sobre su profesión como estilista, el padre de los ellos, el futuro prometedor de cada uno, y la lista sigue. La ojirrojo tuvo que taparse la boca muchas veces para no reírse y evitar interrumpir al peluquero en su trabajo. En otras ocaciones, como cuando el chico tocó el tema del Señor Asahina, ella simplemente escuchaba sin comentar mucho.

Al final, Luis terminó su obra maestra, ganándose una sonrisa y pulgar arriba de parte de Tsukiko. Le había hecho una media coleta, sostenida por el broche. Se excusó diciendo que iba a guardar el peine y ella asintió, alegando que 'vaya libre', y se quedó sentada en la silla. La fiaca le ganó y todavía tenia tiempo para terminar la torta...

Felicitaciones!

Si llegaron hasta acá y están leyendo esto, significan dos cosas:

- 1• que tienen una paciencia increíble y son dioses; y

-2• que todavía sigo vivita y coleando, asi que o aún no lograron asesinarme o me quieren dar una segunda oportunidad.

Cualquiera sea la razón... el hecho es que les agradezco de antemano por su apoyo y lamento de verdad si decepcioné a alguien por ahí entre los lectores. Simplemente no encontraba el momento para escribir y el nuevo año escolar me tiene un tanto tensa (verán, es complicado ser la hermana menor de uno de los profes :P). Además, loco, me tardé una banda en actualizar! Estaba sacando la cuenta y hace ya UN P#TO AÑO QUE PUBLIQUÉ EL PRIMER CAPÍTULO. My fuckin' God...

Anyway! Aquí estoy de vuelta para continuar este -futuro- desmadre. Además, tengo los prólogos y primer capítulos de dos (dos! y ni siquiera podía con uno) nuevos fanfictions. Uno de Fairy Tail y otro de una serie francesa llamada Miraculous Ladybug.

Nos leemos dentro de una o dos semanas! Sigan votando y recuerden: "Persevera y conquistarás" ;D