DOG DAYS ARE OVER: Chapter 4: Artie/Sugar: Pretty Young Thing

Artie está dispuesto a dar el primer paso, pedirle una cita a Sugar será su nuevo reto. Ahora que ya ha tenido una novia, está más seguro de él mismo, y no tiene tanto miedo aún rechazo. Se acerca el día de San Valentín y no está dispuesto a pasarlo solo. Y lo cierto es que Sugar le gusta mucho, quizás no tanto como a Brittany, pero si le da un oportunidad, está seguro que llegará a quererla tanto o mucho más que a Britt.

Sugar camina como cada mañana por los pasillos del McKinley, con su típica falda que tanto le gusta a Artie, con sus medias lilas, y el pelo recogido en uno de sus pañuelos favoritos. Y Artie mueve la silla acercándose a Sugar.

- Buenos días Sugar.

- Hola Artie. – Sugar le mira de arriba abajo y después mira a los costados por si alguien le está haciendo una broma.

- Tranquila, no te estoy tomando el pelo ni nada parecido, solo quería preguntarte algo.

- Dime Artie.

- Me arrodillaría para pedírtelo pero como puedes comprobar no puedo. – bromea Artie pero sin sonreír, lo que hace que Sugar no tenga claro si debe reír o no, así que le regala una sonrisa irónica.

- Entonces no lo hagas. – responde Sugar sin haber entendido el chiste de Artie. Este hace oídos sordos y continúa con su petición.

- Me preguntaba si… te gustaría… salir conmigo mañana. Quiero invitarte a Breadstix.

- Oh, claro Artie, iré contigo. – contesta Sugar entusiasmada con una sonrisa en la cara.

- Te pasaré a recoger a tu casa.


Artie llega a casa de Sugar y pica a la puerta, abre la puerta, su madre que tiene unos ojos azules preciosos y un pelo dorado como el oro.

- Hola Artie, mi hija me ha dicho que la has invitado a cenar a Breadstix, ¿se lo vas a pagar?

- Britt, ¿cómo puedes preguntarle eso? – se oye una voz al final del salón, y cada vez se acerca más, se sitúa al lado de la madre de Sugar otra mujer, por su aspecto parece latina, de piel oscura y con unos ojos marrones profundos y preciosos también.

- Hola Artie, soy Santana, la madre de Sugar – Artie no se lo acaba de creer, las madres de Sugar, son dos chicas, dos mujeres. – Sí, estamos casadas, no te asustes, y Sugar no es adoptada, es… bueno esa es otra historia que ya te contaremos más adelante.

- Ya estoy lista, vamos Artie. – se oye la voz de Sugar que baja de las escaleras con un precioso vestido corto y negro, y una chaqueta de pelo corta, Artie se queda con la boca abierta.


Sugar se pide un menú infantil en Breadstix y eso le resulta gracioso a Artie.

- Estás preciosa Sugar.

- Gracias, tú también. – le piropea mientras se como su presa de pollo.

- Tranquila, tenemos toda la noche por delante, no hace falta que comas tan rápido. – bromea Artie, esta vez marcando su sonrisa para que Sugar entienda que es una broma.

- ¿Sabes qué? Me gustaría besarte… - le propone Sugar mientras se muerde el labio.

- A mí también me gustaría que lo hicieras. – Sugar se acerca a la silla de Artie y se sienta en sus piernas.

Acerca sus labios a Artie y suavemente los besa, Sugar deja escapar una sonrisa coqueta, mientras Artie no se separa de los labios de la morena. Los clientes del local comienzan a aplaudir al ver a los enamorados besándose. Y ellos sonríen sin abandonar el beso, que cada vez es más intenso y con más sentimiento.

- Eso ha sido muy dulce. – consigue pronunciar Artie.

- Me pido otro plato de esto. – bromea Sugar y vuelve a posicionar sus labios en los de Artie, y esta vez, funden sus lenguas en una.

FIN