POV Narrador
Ken y Miyako terminado el almuerzo, que era embarazosa para esa posición, pero ambos estaban en trance de vivir el momento. Cuando terminan la comida, el chico sólo puede agradecer de nuevo.
- He traído postre. - Miyako reveló en tono bajo, alcanzando la bolsa y retirando el recipiente.
- No por favor. - Dividir la comida ya había sido embarazosa lo suficiente.
- No haga deshecho. - Extendió el recipiente hacia él, con una sonrisa estampada en la cara.
- Miyako-san ... - aceptó tímidamente y la vio sonreír victoriosa.
El silencio reina, la brisa agitaba los arbustos y las copas de los árboles, ahora era posible oír la melodía dulce que venía de la sala de música, con certeza la maestra de piano aprovechaba su horario de almuerzo para tocar un poco.
- Ken-kun ... - Recibe la atención del niño y suspira, colocando algunas mechas lilas detrás de las orejas. - Sobre lo que dije el día de hoy ...
Inmediatamente el chico desvió la mirada para la tenencia dulce, que ha perdido su sabor, mirandoparar en la garganta.
- A veces cuando estamos en un grupito de amigos, decimos cosas exageradas, tontas, sólo para divertir. No sé por qué hacer eso, es natural, creo ... Quiero decir, nadie toma las cosas en serio todo el tiempo y ser idiota a veces es ... ¡Sé, es divertido!
- No sé si entiendo lo que quiere decir. - Fue sincero.- nunca tuvo un grupito de amigos, ni se imaginó tratando de divertir a alguien, ni siquiera divertirse, parando para pensar, era imposible entender lo que Miyako quería decir. ¿Como asi? ¿Por qué decir algo tonto por diversión?
- Lo siento! Eso es muy infantil por mi parte, ahora veo.
- ¿Es infantil? - Lo que ella quería decir con es infantil, después de todo, ella no era adulta.
- Las palabras deben ser tomadas en serio y divertirse con ellas puede traer consecuencias malas. - Y esta vez fue la violacea quien sintió sus ojos ardiendo. - Yo no soy esa idiota que idealiza el primer beso de la forma que dije, aquello fue para ser divertido, pero fue ridículo. Yo sólo, no soy así de verdad, lo siento.
- Me alegra que no sea. Que me disculpo por no poder entender cómo te sientes, sobre decir algo que realmente no siente solo para ser divertido, porque no sé nada sobre ser divertido, todavía estoy aprendiendo cómo es tener amigos, neh? - Fue sincero, él podría intentar entender, pero era una realidad a la que no conocía, entonces llevaría un cierto tiempo. - Todo bien sobre ser infantil, después de todo, es lo que eres todavía, ¿no?
- Bueno ... - Ella rascó la barbilla y dio una sonrisa confusa. - Es, tiene razón.
- Sobre idealizar ese tipo de cosas, bien ... Yo también lo hago. - Y él no sabría decir el por qué de decir tal cosa.
- ¡Oh! ¿En serio? - Los ojos de la niña se abrieron y ella sintió una punzada de celos y curiosidad. - ¿Cómo? ¿Con quien? ¿Quiere decir que hay alguien especial o un patrón de preferencia?
- ¿Hola? - Ah, bueno ... - Se dio cuenta de que había hablado más de lo que necesitaba y ahora se encontraba en apuros, su única salida fue a obstruir con los dulces, mientras la niña hablaba sobre varias posibilidades esperando una confirmación.
- ¿Sería con alguna chica que conoció durante la misión en Navidad? - Él apenas negó con la cabeza. - Una vecina de edificio? - Pésima idea fue la de decir aquello, ahora estaba acorralado y no sabía qué hacer. - ¿Acaso no eres de aquellos tipos de chicos que sueñan con las Digimons petitas y de bellas formas femeninas?
- ¿QUÉ? - Esa pregunta fue tan absurda que Ken sólo consiguió imaginar un Stingmon hembra corriendo detrás de sí queriendo besarlo, aquello era el fin. - No ...
En la desesperación, Ken terminó asfixia y tener un ataque de tos, de ser rescatado por Miyako. Cuando se recuperó, acabó analizando la visión absurda que tuvo y comenzó a reír, contagiando a la chica.
Era la misma sonrisa hermosa que él diera aquel día en la fiesta de Navidad, era tan tierno, sus sonrisas eran tan raras, al menos las divertidas como ése, Miyako terminó parando para admirarlo, dejándole constreñido. El silencio reinó por algunos minutos.
- Todavía quiero saber cómo es su primer beso ideal. - Afirmó curiosa.
- Bueno ... - Ken colocó algunos mechones de pelo índigo, detrás de la oreja y llenándose de coraje, devolvió el turno para ella. - Yo cuento si usted cuenta, esta vez de verdad. - La frase salió como un susurro.
- Usted quiere saber ... Con una persona dulce, gentil, a veces muy caldo, sensible, tímido, con la sonrisa más hermosa que he visto ... - El tono de la chica también era casi inaudible, su estómago se contorsionaba, las mariposas revolucionaban, mientras todo su flujo sanguíneo parecía concentrarse en sus mejillas. ¿Por qué de repente parecía haber quedado tan difícil respirar?
- Y usted quiere saber ... Con una persona vivaz, contagiosa, carismática, divertida, que se queda medio espeluznante cuando está enojada, aún así sigue linda ... - Porque él tenía la sensación de que el mundo estaba más lento, hasta las hojas de los árboles parecían haber congelado su caída, parando en el aire, cuando sus ojos se encontraron y los ámbares vivaces, se le relujo hacia él detrás de las lentes?
- Ken-kun ... - Porque de una hora a otra parecían tan cerca, ella no se acuerda de haber dado impulso, de lo que incluso estaban hablando? ¿Qué quería saber? ¿Qué le preguntó? ¿Por qué el azul de esos ojos parecía ser tan hipnotizantes?
- Miyako-san ...
No había ningún sonido, no el viento o el canto de los pájaros, los latidos de su corazón era como audible entre sí. Era como si de una hora para la otra las flores se mezclasen en un hermoso tornado de pétalos coloridos girando y girando alrededor de ambos, empujando hacia más y más cerca el uno del otro, al sonido de los golpes cardíacos y todo el giro parecía girar en cámara lenta ... respiraciones cumplido con la fresa aroma pastel, párpados pesan y se cierran de forma sincronizada ...
... ... ... Dokidoki Dokidoki
- Ves! - La voz de Daisuke sonó alta haciendo que ambos saltar de susto, volteando sus rostros cortados, hacia el lado contrario al otro. - ¿Por qué están escondidos aquí? - Antes de alguna respuesta. - ¿Qué pasa?
- Yo sabía que era buena idea traer mi cámara. - Hikari surge de detrás de la otra mota, sacando algunas fotos. - ¿Ai Daisuke-san, usted había tenido que haber llegado ahora? - Si lamenta la castaña.
- Hasta que salieron unas buenas. - Rina sale de la misma mota, cogiendo la cámara y pasando las fotos.
- ¿Cuánto tiempo están escondidos ahí? - Miyako pregunta irritada, tratando de disimular la vergüenza.
Antes de que alguien abriera la boca para justificar algo, Takeru e Iori caen de otra mota, haciendo Miyako crujir los dientes y levantarse de puños cerrados.
- ¿Hasta ustedes? ¿Hasta ti, Iori-chan? ¿Cómo podían?
Todos se miraron callados, excepto Ken que permanecía sentado en la hierba, con los puños cerrados sobre el cuello, mirando fijamente a los mismos, como si estuviera ajeno a la confusión. Él sólo podía pensar en cómo casi ... ¿Incluso iban a hacer eso? Que iban a besar así ...
Mal confusión se resolvió ese momento y el lugar estaba lleno, las chicas co-Miyako, la misma clase del inicio de la investigación e incluso algunos espectadores llegado a la escena.
- ¿Qué estaban haciendo ustedes solos, escondidos aquí? - Naoko pregunta maliciosa, animando a las otras chicas.
- ¿Cómo puedes esconderlo sólo para ti? ¡Qué egoísta! - Una se rebeló.
- También queremos estar cerca de él. - Otra exclamó.
- Quiero que él pruebe mi almuerzo también ... - Otra lloriqueó apuntando el obtilado vacío sobre la toallita.
- Inoue-san, ustedes dividieron el almuerzo, eso es un paso muy serio! - Una morena cantó.
- ¡AHORA LLEGA! - El grito irritado de Miyako resonó por la escuela. - Deja de hablar del Ken-kun como si él fuera una mascota, quiero coger, quiero tocar el pelo, quiero hacer cariño, quiero alimentar!
- Miyako-san, eso no parece una defensa! - Ken murmuró ofendido, con unas gotas formándose en su cabeza.
Y una discusión se inicia entre las chicas, mientras los chicos se acercan a Ken y se encoge, temiendo las preguntas que vendrían.
- Ustedes comieron todo ... - Dramatiza Daisuke, apuntando hacia el obvio vacío. - ¡Eso es traicion!
- ¿Qué tiene de especial en esa comida? Daisuke-kun roba el almuerzo de Miyako-san todo el año. - Takeru interroga, curioso.
- La comida de Inoue-san es realmente deliciosa, pero la cara de palo del Daisuke-kun es sin límite. - Iori opina.
- ¡Aeee! ¡Mira cómo habla conmigo, tapa! Soy atleta, necesito mucha comida para mantenerme sana.
- Eso no te da el derecho de salir por ahí cogiendo la comida de las chicas. - Takeru apunta.
- ¡Ken cogió y nadie habló nada! - Resmunga cerrando la cara.
- Pero en el caso de él fue diferente, ¿no? - Había una punzada de malicia en el tono de Takeru.
Ken ya se sentía aliviado por la conversación girar alrededor de comida, se vio blanco de las miradas de los amigos y de extraños también.
- ¿Espera? - Daisuke abre una sonrisa, como si solamente ahora la ficha hubiera caído. - Ahora lo entiendo todo. Quiero decir que ustedes corrieron para acá sólo porque sabían que iba a querer de la comida. El comentario hace que todos los presentes caigan al suelo.
- Nada de eso ... - Rina toma la cámara de Hikari y la levanta, pasando las fotos. - Al parecer ellos estaban en una proximidad muy comprometedora.
Y cuando todos empiezan a hablar al mismo tiempo, Hikari va tirando a Miyako de la confusión y por suerte la señal golpea, obligando a todos a volver a sus salas.
- Al final de la clase vamos al parque a tomar helado y me vas a contar todo. - Yagami le dice a la amiga.
- Al final de la clase no puedo, mi hermano se mudó a un apartamento y yo voy a ayudar con el cambio. - Revela la violacea aún perdida en toda la confusión.
Cuando planeó su último año como primario, seguramente no estaba en la lista un primer día de clase tan agitado, primero un mal entendido, después una fuga, un encuentro inesperado, aquel momento hermoso con su crush, un casi beso! Kami! ¿Un casi beso? Sería su primer beso y sería con él, fue todo tan inesperado, pero si él iba a besarla entonces ... Bingo! ¡Ella era correspondida, era de ella que él estaba faltando aquella hora!
- Entonces de esa usted escapó, pero quiero saber, hoy la noche me cuenta por el D-Terminal. - La voz de Hikari ya estaba lejos, Miyako corría hacia el segundo piso.
Mientras tanto, los chicos hablaban varias cosas, las chicas preguntaban, pero Ken estaba aéreo y salió ignorando a todo el mundo, dejando a todos confusos. No fue por mal, pero su mente estaba lejos, su rostro aún quema y el corazón golpeaba tan fuerte que llegaba a doler. Las cosas llegaron tan lejos y él necesitaba hacer algo al respecto, pero ¿cómo? Él estaba dispuesto a ir hasta el final y declarar sus sentimientos no importa cuánto le pareciera difícil.
(...)
Ninguno de los dos protagonistas, podría centrarse en las cosas que se dijeron en el aula, estaban ansiosos el momento en que se verían después. Se dividían en pensar sobre lo que sintieron y sobre lo que el otro estaría sintiendo.
Las horas pasaron arrastradas, Miyako rodaba la pluma entre los dedos finos, suspirando de tiempo en tiempo, con una sonrisa involuntaria quemando los laterales de sus labios, mientras que Ken mantenía la barbilla apoyada la palma de la mano, sosteniendo sobre el codo, la mirada perdida en el vacío, de vez en cuando, miraba el reloj sobre el cuadro, su voluntad era de gritar y salir corriendo por la escuela, aquella ansiedad era torturante.
En fin la señal tocó y ambos recogieron sus cosas y corrieron fuera de sus salas encontrándose en el patio y parando uno de frente al otro mirándose sin saber qué decir, tal vez el otro quisiera decir algo.
Ken pensaba que quizás era una buena idea invitar a la niña a pasear en el parque, mientras Miyako recordaba que necesitaba ir a ayudar al hermano con el cambio, pero un poco de retraso para conversar con su crush no haría mal.
Así que oyeron las risas ellos se acordaron de algo que se habían olvidado totalmente "a los amigos". Al mirar hacia las risas, se encontraron con Hikari con la cámara en las manos, como si fuera a fotografiarlos una vez más, mientras el resto hacía una expresión divertida.
- ¿Qué está rodando con ustedes dos? ¿Por qué están aquí en el patio mirando con cara de momias con dolor de vientre, sin decir nada? - Daisuke cantarola debochado. - Viene cara, vamos a hacer la inscripción en el equipo. Después de que usted coquetea con la magrela ahí. - Segura el amigo por la muñeca y salió arrastrando, él sólo consigue mirar la violácea con cara de "yo siento mucho".
- ¡Parece que, la cabeza hueca del Daisuke-kun, estropeó el esquema! - Rina apunta maliciosa y Miyako cora inmediatamente.
- No tiene esquema, yo voy, hasta mañana. - Se despide furioso.
- Hey, no te vas con la gente? - Grita Takeru para la amiga que ya estaba a cierta distancia.
- Se molesta por lo que sucedió en el almuerzo ... - Iori susurra preocupado por genio fuerte de la amiga, todo el mundo la interrumpió en un momento muy íntimo, incluso él.
- Hoy no, voy a la estación a tomar un metro para ir al apartamento nuevo de mi hermano. - Gritó agitando de lejos, los amigos aclamaron de vuelta.
Iori y Takeru se despidieron de las chicas y siguieron su camino, Hikari invitó a Rina para un paseo en el parque, ella estaba loca para llegar a casa y pasar las fotos que había sacado al PC.
Miyako corrió a la estación, quería tanto haber hablado bien con Ken, pero Daisuke y esa obsesión por el equipo de fútbol se quedó entre ella y su crush. ¡Ah, eso no era nada bueno, pero al menos al día siguiente él estaría allí y ella no dejaría el pelirrojo quedarse entre ellos, no incluso, ni que para eso tuviera que romper la nariz de él!
Mientras tanto, Ken daba gracias a Kami, pues la responsable de las inscripciones ya se había ido y además de no querer volver a jugar al fútbol, él estaba con la cabeza en otra cosa, mejor en otra persona, pero cuando llegó a la portería todos ya tenían se ha ido.
- ¡Ni esperaron, amigos de la onza! - Reclamó Daisuke cruzando los brazos.
- Err ... Motomiya, yo ya voy, estoy con mucho sueño, si me quedan más voy a terminar durmiendo de pie. - No era mentira, él apenas había conseguido cerrar los ojos durante la noche y ahora el sueño le estaba abatiendo con fuerza.
- Ah, cara, yo incluso me gustaría ir contigo hasta la estación, pero tengo que ir a hacer compras con mi hermana, si no va a comprar sólo cosas que le gusta, ni me acordará de mí. - El pelirrojo revela la frustración
- No se preocupe, amigo, todo está tranquilo. ¡Nos vemos mañana entonces, hasta! - Acarició al amigo, dejándolo hacia atrás.
No decía aquello por gentileza, adoraba a la compañía del amigo, se puede decir que de todos los Digiescolhidos, Motomiya fue el que mejor lo recibió después de su redención. Cuando Ken se vio libre del efecto de las semillas de las tinieblas e intentó reparar sus errores, abandonando el manto de Kaiser, el chico fue el primero en extenderle la mano, jamás se olvidaría de eso, pero en el momento deseaba quedarse solo. Así, se despidieron y cada uno trazó su rumbo.
Mientras tanto, Miyako terminó retrasándose por haber ido a ayudar a una amiga de su madre, mirando a uno de sus niños, mientras la mujer llevaba al bebé al pañal de la estación, para cambiarlo, Ken caminaba aéreo pensando en todos los acontecimientos del día, ellos apenas podrían suponer que pronto se encontrarían de nuevo.
Como no necesitaba comprar pases para el metro, pues tenía una tarjeta con una buena cantidad que duraría un mes, él se encaminó hasta la plataforma y se quedó mirando el horizonte recostado contra una pilastra, su mente perdida en varios cuestionamientos. Este fue a un paso de su primer beso, si cierra sus ojos todavía podía sentir el calor de la respiración de la niña contra sus labios y el aroma de torta de fresa.
- Ken-kun? - La voz de la chica lo quita de sus silencios.
- Miyako-san? ¿No fue a casa? - Cogió la posibilidad de estar teniendo un devaneo.
- En realidad no, voy al apartamento nuevo de mi hermano. Prometi ayudar a organizar el cambio.
- Ah, y ¿dónde queda?
- Bueno ... En realidad él no me explicó bien, está con la rutina tan agitada que apenas paraba en casa, pero dejó ese billete, sólo que ... - Ella hizo una expresión divertida. - Su letra es horrible y no puedo entender nada.
- ¿Puedo echar un vistazo? - Ella asintió animada y sacó el pedazo de papel de su bolsillo al entregar. - ¡Oh, realmente es horrible! - Él cubre la boca después de verbalizar el pensamiento. - Lo siento!
- Todo bien. - Miyako juzgaba tan tierno cuando se quedaba tímido por tan poco. - Es horrible. - Dejó una risita contagiando al chico.
- ¡Espera! - Él fijó los ojos en el papel e hizo una expresión incrédula. - ¡No puede ser!
- ¿Qué fue, Ken-kun?
- No creo, eso es ... Eso es ...
- Ohlo agonía! ¡Para de suspenso el habla pronto de una vez! - Habló exaltada haciendo que algunas personas miraran hacia ellos, cortando al percibir lo que hizo. - Me preocupa.
Era tan linda cuando estaba asustado por nada y fue uno de drama después de darse cuenta y era tímido, podría repetirá esa escena sólo para divertirse con las expresiones muchacha encantadora, pero por el momento lo que importaba era que ...
- ¡Su hermano va a ser mi vecino de edificio!
