Saludos!

Y aquí les dejo el capítulo que marca el final de este pequeño fic, espero y les guste. Por lo mismo, dejo mi presentación y paso con la historia, ya al final puede que ponga uno que otro comentario =D

Oh, si, recordando que Inazuma Eleven no me pertenece, sólo les creo una historia distinta, jeje, para disfrute de todo aquel que la lea

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FUEGO CRUZADO

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Una vez que ya todos estaban en el comedor y con la comida servida en la mesa; los chicos tomaron asiento.

Tachimukai entró tras Goenji y cuando vió donde se había sentado el moreno, optó por sentarse en la mesa contigua, acción notada por el goleador.

Empezaron a entrar los demás al comedor; como ya era de esperarse, Kido, Toramaru y Endo se sentaron en la misma mesa que Shuuya, quien estaba al lado de Tachimukai, el cual llamó a Tsunami y a Fubuki una vez que los vió entrar.

Todos tomaron sus respectivos asientos y comenzaron a consumir sus alimentos; Tsunami se había sentado al lado de Yuki y veía a Goenji sin que éste se percatara; ya que, en cada oportunidad que se le presentaba veía a Fubuki, el cual no se atrevía a mirarle aún cuando sentía la intensa mirada de Shuuya.

Shiro se sentía nervioso y hasta cierto punto incómodo, por lo que, la hora de la comida se le hizo eterna. Yusuke se divertía viendo la escena mientras que Yuki, inquieto y algo nervioso veía al surfista.

Acaba la cena, Shiro se levantó de inmediato para salir del lugar.

- Me retiro. Gracias por la comida -.

Y antes de que saliera, el teléfono del lugar sonó.

Fuyuka fue quien contestó; los restantes le veían asentir a lo que le decía quien fuera el que llamase.

- Está bien, yo les diré -.

La chica colgó el auricular y cuando volteó a ver a sus compañeros, se dio cuenta de que ellos ya la veían atentamente.

- ¿Era el entrenador? – preguntó Endo.

- Si… - apenas y respondió la joven.

- ¿Y qué te dijo? – inquirió Kido.

- Mi papá quiere que Goenji-kun y Fubuki-kun tengan un encuentro -.

- ¿Cómo? – cuestionaban los nombrados.

- Si… debido al partido de hoy, dijo mi papá que tal vez deba cambiar a Goenji-kun -.

Al tiempo que decía esto, la chica se ponía nerviosa e inclinaba su cabeza hacia abajo, evitando ver a los demás.

- Lo siento… no sé que esté pensando mi papá – se disculpó.

Hubo silencio unos instantes, tras los que el goleador habló primero.

- No tienes porqué disculparte. Esto fue debido a fallos míos. Entiendo la situación -.

La chica continuó hablando después, ya un poco más tranquila.

- Dijo que será un breve encuentro de media hora entre Fubuki-kun y Goenji-kun; ellos serán apoyados por Tsunami-san y Tachimukai-kun en el lado de Fubuki-kun y, con Goenji-kun estarán Mamoru-kun y Kazemaru-kun -.

Todos salieron al campo y tomaron las posiciones indicadas.

- Kido-kun – le llamó Fuyuka.

- Dime – apenas y respondió el chico.

- Tú serás el encargado del partido y de informarle a mi papá el resultado puesto que tú eres imparcial –

Kido no pudo decir nada, sólo caminó en silencio hacia la cancha.

En el centro de ésta, Shuuya y Shiro se veían mutuamente, uno decidido y el otro muy tranquilo.

En una portería, Endo animaba a ambos chicos mientras que en la otra, Tachimukai hablaba con su compañero defensa.

- Tsunami-san… Esto no estaba previsto –

- Lo sé. Yo no quiero que haya problemas. El entrenador tiene la culpa – reprochó el peli rosa.

Fubuki optó por hablar con Goenji.

- Yo no quiero causarte problemas –

- ¿Eh? – el moreno no entendió.

- Tú eres el goleador del equipo; ambos podemos ser delanteros pero yo no quiero que pierdas tu lugar por mi culpa -.

- No es tu culpa. Yo fui quien estuvo distraído -.

- Puede ser, pero eso a todos nos puede pasar. Lo que menos quiero es tener problemas contigo – se sinceró el albino, sorprendiendo al moreno.

- Fubuki… Gracias -.

- ¿Por qué? –

- Por tu honestidad. Yo tampoco quiero problemas entre nosotros, por lo tanto, juguemos con todo nuestro corazón, sin preocupaciones y cuando el juego termine… Quiero hablar contigo… sólo los dos -.

Shiro se sorprendió, levemente, sus mejillas tomaron un tono rojizo y después sonrió-

- De acuerdo -.

Y así, el encuentro inició.

Las jugadas fueron contundentes y seguidas; ninguno daba pie a doblegarse. Asombrados, los restantes los veían.

- Goenji-san está jugando increíble – admiraba Toramaru.

- Sí. Tal vez, esta mañana no se encontraba bien – suponía Midorikawa – pero ahora parece estar al 100% -.

- Fubuki no se queda atrás, está a la par de Goenji – observó Hiroto – cualquiera de los dos puede tener el lugar de delantero -.

Los minutos transcurrieron y el juego estaba por concluir. Ambos se esmeraron y en sus rostros se notaba que se estaban divirtiendo; no parecían ponerle atención a nada más, de cierta forma, sentían que en la cancha sólo estaban ellos dos.

Porteros y defensas no sabían en que momento intervenir ya que no veían ningún hueco y, con una vez que Kazemaru llamó a Goenji y éste no le respondió, comprendió que aquello era asunto de los dos jóvenes que se disputaban el balón.

El tiempo pasó y, al término del partido el tiro que fue lanzado por Shuuya Goenji entró en la portería de Tachimukai con una fuerza abrumadora, como suelen ser sus tiros.

Fubuki estaba sorprendido y a la vez maravillado por la forma, tan decidida, de jugar de Goenji; no cabía duda de que es un excelente jugador.

Habiendo concluido el juego, el entrenador Kudou se acercó a los seleccionados japoneses.

- Papá… -

- Veo que terminó el encuentro - Acto seguido, fijó su vista en Yuto Kido y, cuando el chico estuvo a punto de hablar, intervino – No es necesario que lo digas, Kido –

- Pero… -

- Sé que pedí que observaras. Pero eso fue más que nada con la idea de que, en futuros partidos tu crees la forma más conveniente de jugar para así utilizar el juego que sólo Fubuki y Goenji pueden hacer, ya que eso beneficiará al equipo -.

- Ya veo, por eso pidió que yo viera sus habilidades de juego -.

- Así es. Tu percepción es la más adecuada –

Habiendo concluido esto, la tarde ya iba cayendo. Los chicos se dirigían de nuevo al interior de la cas. Fubuki y Goenji seguían dentro del campo por lo que Yusuke y Yuki se acercaron a ellos.

- Bien hecho chicos. Jugaron de maravilla – animó el surfista.

- Goenji-san, sus tiros siempre son increíbles – admiraba el castaño.

- Gracias ¿estás bien? –

- Sí. No me pasó nada… ni siquiera logré tocar el balón – respondía algo apenado el joven guardameta.

- Bueno, vamos adentro a festejar que todos conservamos nuestro lugar en el equipo – exaltaba el chico de Okinawa.

Ellos empezaron su andar y cuando Shiro se disponía a seguirles sintió que lo detenían del hombro y volteó a ver a su compañero.

- ¿Goenji-kun? – pregunto algo sorprendido el joven de ojos tristes.

Al oírle, los otros dos chicos detuvieron el paso y voltearon a verles.

- ¿Qué pasa? – preguntó Yusuke.

- Quiero hablar con Fubuki, ustedes adelántense – dijo claramente Shuuya. Ante esto, Tsunami sonrió confiado.

- De acuerdo. Pero te advierto una cosa. En estos momentos Shiro está bien, en todo el sentido de la palabra; si tú lo regresas mal, puede que te arrepientas después. Vámonos, Yuki –

- Si – atendió el menor pero antes de retirarse habló – Goenji-san, cuide a Fubuki-san –

Y corrió para alcanzar al mayor. Shuuya y Shiro lo vieron retirarse.

- ¿Qué les pasa a ellos? Preguntaba Shiro en voz alta.

- Te aprecian y se preocupan por ti – respondió sin más el moreno – pero no tienen porqué preocuparse –

- ¿Cómo? –

Tras decir eso, Shuuya tomó a Fubuki de la muñeca y le llevó consigo, también recogió el balón y se lo llevó bajo el otro brazo. Fubuki sólo lo siguió sin comprender.

No caminaron mucho pues se sentaron dentro de la portería y en uno de sus costados. Fubuki quiso estar cerca del poste delantero para no sentirse tan atrapado.

- ¿Qué es lo que me quieres decir Goenji-kun? – preguntó el albino un tanto nervioso.

Goenji veía la puesta de sol fijamente, de pronto, desvió sólo su mirada y vio directamente a Fubuki, quien se sobresaltó.

- ¿Goenji-kun? –

- Fubuki… ¿no te agrado? Preguntó sin más.

- ¿Eh? ¿Por qué preguntas eso? – Shiro no pudo evitar sorprenderse y preocuparse.

- Responde –

- Me agradas –

- Entonces… ¿Por qué estos días has estado distante? –

- ¿Distante? – Fubuki no sabía que responder – Yo no… -

- No finjas. Más de alguno notó que actuabas extraño. Pero como estos días has estado con Tsunami y Tachimukai todos creen que ya estás bien –

- ¿Todos? ¿Tú no lo crees? –

- No. Porque conmigo sigues siendo distante –

- ¿Por qué crees eso? –

- No lo creo. Lo sé. Y tú también lo sabes –

Hubo un poco de silencio y después Goenji continuó hablando.

- Ya sé que no nos hablamos mucho pero llevas unos días en que ni el saludo me diriges –

Si bien Fubuki no lo notó, había algo de reproche en el tono de voz usado por el goleador. Fubuki se quedó callado unos instantes, viendo a Goenji en el más completo silencio.

- ¿Por qué me huyes? –

La pregunta de Shuuya resonó en la mente de Shiro y no evitó sonrojarse al ver el rostro del moreno tan cerca del suyo; intento retirarse pero lo único que consiguió fue toparse con el mástil dela portería, dando la impresión de querer meterse en el.

Shuuya se percató de eso; en un principio se desconcertó pensando que Fubuki le temía pero al notar el leve sonrojo en el blanco rostro sonrió para sí, divertido.

- Fubu… -

- ¡No sigas! – gritó de pronto el defensa y cerrando sus ojos con fuerza – por favor – pidió.

Goenji se contuvo de hacer cualquier comentario; sólo se limitó a tomar la mano del otro joven para después jalarlo hacía él.

Fubuki no reaccionó; abrió los ojos sorprendido cuando sintió que la mano de Goenji tomaba la suya y mayor fue su sorpresa cuando sintió chocar con el torso del moreno y sentir como éste lo abrazaba.

- Goenji… -

- No digas nada –

El rostro de Shiro se tiñó más de color rojo; sabía que debía moverse pero su cuerpo no le respondía. Y por el impulso con que Goenji había jalad o a Fubuki, el balón que estaba junto a ellos, rodó a lo lejos.

Mientras que Shuuya estaba impasible abrazando a Shiro, se acercó al oído de este y le habló en voz baja.

- No me alejes –

Estas palabras hicieron reaccionar a Fubuki; el carmesí de su rostro se esfumó y, como pudo, se movió y acomodó sentado frente a Goenji; como estaban en un principio. Con un poco de nerviosismo, el defensa se animó a hablar.

- Goenji-kun ¿qué te pasa? ¿Por qué me abrazaste? –

- No pude evitarlo. Quería hacerlo desde ya hace tiempo –

- Pero ¿por qué? – insistía el defensa, ya que, no quería hacerse vanas ilusiones.

- Aún no lo entiendo del todo pero… Que tú estés lejos de mí, me molesta –

- ¿Cómo? –

- Si, llevo pensando en ello desde hace un par de días. No puedo dejar de pensar en ti. Cuando jugamos juntos me siento completo, como si nos entendiéramos perfectamente –

- Yo también lo he sentido en cada jugada – concordó Shiro.

- Y estos días que has estado distante… No sabía como acercarme a ti. Y cuando vi que estabas con Tsunami me preocupé y molesté –

- ¿Por qué? –

- Porque creí que te perdería – dijo al fin el delantero.

- ¿Perderme? – Fubuki no creía lo que escuchaba, no podía evitar querer sonreír pensando en que había una posibilidad para él.

- Jamás he sido bueno para expresarme pero, si no lo hago ahora, puede que me arrepienta después, como dijo Tsunami –

- Goenji, yo… - Shiro quiso intervenir pero no lo dejaron.

- Fubuki, escúchame por favor –

- Está bien –

- No soporto verte con alguien que no sea yo – fue claro el delantero.

- ¿Eh? – La sorpresa de Shiro fue total. Sabía que Goenji era directo y posesivo pero ¿a tal grado? ¿Y con él?

- Bueno, mejor dicho, no me gusta que otros te toquen o que tú les sonrías a los demás tal dulcemente – le dijo recordando a Yusuke y a Yuto.

- Pero… -

- No puedo evitarlo. Sé que tú eres un chico muy noble y por lo mismo… No puedo evitar pensar que otras personas querrán aprovecharse de ello… Y no quiero eso. No quiero que nada ni nadie te lastime –

- Goenji yo… sé que me veo débil pero… -

- Lo sé. Sé que tal vez estoy exagerando. En un principio creí que yo sólo sería así con mi hermana. Incluso llegué a pensar que te veía como a un hermano pero no es así –

- ¿Entonces? – preguntó el albino con un dejo de esperanza.

- Te quiero para mí – Dijo Shuuya con suavidad pero a la vez muy seguro de sus palabras.

Shiro se quedó mudo unos instantes para después bajar levemente su rostro y evitar la mirada de Shuuya.

-¿Fubuki? – le llamó el delantero un poco preocupado y más se preocupó cuando vió que unas lágrimas caían de sus ojos.

- ¡Fubuki! –

- Ah, no… no te preocupes – la voz de Shiro se trababa.

- ¿Cómo que no me preocupe? Estás llorando –

- Si pero… no es de tristeza –

- ¿Entonces? –

- Es que yo… Yo también quiero ser tuyo – dijo apenado, ocasionando que más lágrimas brotaran de sus ojos y sus mejillas se pusieran rojas a causa de la frase que había dicho.

- Fubuki… -

Goenji no pudo evitar sonreír cálidamente. Las palabras y el comportamiento de Shiro le habían resultado tiernos. Se dispuso a tomar el blanco rostro entre sus manos y, suavemente, limpió las lágrimas que aún estaban en los tristes pero bellos ojos del albino.

Como pudo, Shiro comenzó a calmarse y a cesar su llanto y cuando sintió las manos de Goenji se sonrojo un poco pero sonrió y agradeció la atención que el moreno tenía para con él.

- Creí que ya no me veías – dijo de pronto el defensa.

- ¿Por qué? – quiso saber el delantero.

- Ya no importa. Sólo creía que ya tenías más ocupaciones – quiso sonreír.

- ¿Lo dices por Toramaru? –

Y como no hubo respuesta, Shuuya entendió.

- No tienes porqué preocuparte. Toramaru es un buen chico y me cae bien; pero no hay nada más allá del trato entre compañeros de equipo -.

- Lo siento. Sé que no debí ponerme así –

- Está bien. Porque así pude conocer tus sentimientos -.

Fubuki sonrió, en respuesta a la sonrisa que Goenji le otorgaba.

Para ese momento, la noche ya había llegado y ya no se escuchaba sonido alguno. Una vez que Shuuya vió a Shiro más tranquilo le habló.

- ¿Ya estás mejor? –

- Si, gracias –

Y al ver la sonrisa de Fubuki, Goenji no pudo evitar volver a tomar el blanco rostro entre sus manos y acercarse al chico, el cual se ruborizó ante tal acción.

- Goenji…. –

El nombrado no dijo nada, continuó acercándose al otro chico, éste no se rehusó y recibió con gusto el beso que Goenji le ofrecía.

Un placentero beso fue el que ambos se dieron; el moreno con mucha seguridad y el albino con mucho nerviosismo pero ambos deseosos de que eso sucediera.

Un fresco viento se hizo presente, el cual fue notado por los chicos hasta que se separaron uno del otro.

- Hace frío – comentó Shiro

- ¿Quieres entrar a la casa o jugamos un partido? – preguntó Shuuya

- ¿Sólo los dos?

- Así es – sonrió el moreno

- Juguemos – respondió decidido.

Ambos se pusieron de pie y, a un mismo paso caminaron en dirección al balón. Habiendo llegado a él, Shuuya iba a patearlo pero Shiro le ganó; con un dribleo tomó el esférico y se dirigió a la portería contraria de donde habían estado sentados.

- ¡Fubuki! – le llamó Goenji.

A cierta distancia, el defensa se detuvo y volteó a ver al delantero.

- No te confíes – le dijo y continuó su carrera a la meta.

Goenji no espero más y corrió tras Shiro. Habiéndole dado alcance, ambos comenzaron a luchar por el balón y, nuevamente, una amplia sonrisa adornaba sus rostros.

Ellos continuaron así gran parte de la noche; mientras que, en la casa, Yusuke y Yuki veían a esos dos desde la ventana del cuarto de tiliches.

- Mira, parece que ya está todo bien, Tsunami-san –

- Si. Goenji lo hizo bien –

- ¿Aún te duele la mejilla? – preguntó el menor notablemente preocupado, tocando con suavidad el rostro del mayor.

- Un poco, pero creo que fue un golpe que valió la pena. Fubuki me cae bien y por lo mismo quise ayudarle en todo lo que pudiera –

- Te expusiste mucho –

- Tranquilo, Yuki. Ya todo se arregló – sonrió ampliamente el surfista, convenciendo al guardameta.

- Tienes razón -.

Y así, los dos chicos siguieron viendo al otro par disputar por el balón; eso sí, como la noche había refrescado, Tsunami optó por abrazar a Tachimukai, el cual no puso resistencia alguna y así ambos entrarían en calor.

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Y aquí damos por terminado este fic! Espero que les haya gustado como quedó. En opinión personal, me gustó mucho, aunque creo que me pasé durante la plática de Shuuya y Shiro, creo que me salí un tanto de la personalidad real de ellos pero… pues necesitaba que fueran así las cosas ñ.ñu, sí lo sé, eso no es excusa.

Pero bueno, he concluido esta historia, es momento de que ponga mi atención en el fic "Pesadilla" (Digimon) para ya hacer el final (gomen, por el comercial, je)

Muy bien, sin más que decir, los dejo por esta ocasión, si alguien leyó esta historia y me deja un review, le recuerdo que éstos serán bien recibidos y eternamente agradecidos.

Saludos y que estén bien!

Atte: Kaede H. Y.