La vida es como un cuento relatado por un idiota; un cuento lleno de palabrería y frenesí, que no tiene ningún sentido.
-William Shakespeare-
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Agente Ceniciento
Cuando Phil consiguió dejar de toser descubrió que estaba en una especie de cocina muy antigua. Se miró el cuerpo, vestía muy humildemente: una camisa azul claro, pantalones marrones… y un mandil blanco. Su mente analítica, sus años de entrenamiento y su gran inteligencia lo llevaron a la obvia conclusión y a sonreír de oreja a oreja… claro que el cubo de agua y el mechudo que tenía en las manos ayudaron a que el foco se prendiera en su cabeza. ¡Era La Cenicienta!
―Si no dejas de sonreír como todo un imbécil, Agente, me meteré en tus pantalones y no querrás saber lo que puedo morder.
―¡Agh! ¿Es necesaria tanta suciedad, Stark?
Phil miró a su alrededor buscando el origen de las vocecitas que había escuchado, sin dejar de sonreír.
―¡Aquí abajo, agente Coulson!― exclamó una tercera vocecita.
Phil desvió su mirada hacia el suelo… y sus ojos se agrandaron y la sonrisa de satisfacción cambió a una de pura ternura. Un "¡Aww!" salió de sus labios mientras se arrodillaba en el suelo y dejaba a un lado sus instrumentos de limpieza.
―Así que te parecemos muy lindos, ¿no?― dijo peligrosamente la pequeña ratoncita pelirroja― Stark, métete en sus pantalones y roe todo lo que puedas.
Pero Phil no atendió a la amenaza, con delicadeza tomó a los tres ratoncitos entre sus manos para que quedaran a la altura de sus ojos. La ratoncita era Natasha, vestida en un monísimo vestidito amarillo. Stark tenía un gracioso suetercito rojo y (gracias a Dios, pensó Phil, pantaloncitos también); y el tercero era el Doctor Banner, rechonchito y peludito, enfundado en un conjunto diminuto color verde.
―Creo que ha perdido la razón― murmuró éste último, mirando cómo los ojos de Phil brillaban y al parecer no era capaz de borrar esa sonrisa tan boba.
―¡Auch!― se quejó Phil cuando Stark mordió su dedo meñique, soltándolos con brusquedad en el proceso.
Los tres ratoncitos cayeron al suelo pesadamente, estrellándose unos con otros.
―¡Coulson! ¡Stark no será el único que te roa el trasero!― gritó enojada Natasha.
―¡Hey! Yo nunca hablé de roerle el trasero… ¡qué asco!― se quejó Tony, sobándose la retaguardia.
―¿Podrían dejar de pensar en "roer" a nadie y concentrarnos en éste cuento?― exclamó Bruce mirándose su larga colita, se había doblado al caer y dolió―. Parece ser que el agente Coulson es…
―¡Soy Ceniciento!― dijo Phil, volviendo a animarse.
―Parece que te lo tomas muy en serio, Agente― reclamó Tony, cruzando sus pequeños bracitos peludos y mirando de mal modo a Phil-Ceniciento.
―Me gustan los cuentos de hadas, ¿hay algún problema con eso?― inquirió Phil molesto―. Además, está comprobado que los cuentos no se acabarán hasta que Loki lo decida, y si puedo disfrutarlo, lo haré.
―Por supuesto, Coulson― sonrió Natasha perversamente―. Disfrútalo, al menos hasta que tengas que besar a alguien desagradable.
―¡Apoyo eso!― secundó Tony― Si a mí me tocó el abuelo, y a Romanoff el arquero…
―Yo sé quién será mi príncipe… bueno, mi princesa― interrumpió Phil con una sonrisa satisfecha.
―¿En serio?… ¿y quién es?― preguntó Bruce muy interesado.
―Maria― fue la contundente respuesta de Phil.
―¿Y cómo lo sabes?― se burló Tony.
―Porque es obvio que existe atracción entre las parejas que forma la magia de Loki.
―Bueno, eso aplica para Natasha y Clint― obvió Bruce―. Pero no para Tony y Steve… ¿O SÍ?― se apresuró a preguntar a Tony.
―¡Pero claro que por supuesto que NO!― gritó Tony a todo pulmón… pulmoncito― ¡Eso es un insulto a mi hombría, Coulson!
―Pues por la forma en que peleas todo el tiempo con Steve…
―¡Todos ustedes están locos!― interrumpió Tony, muy alterado, a Natasha― Me reiré de ti, Coulson, cuando tu estúpida sonrisa se borre de tu estúpido rostro cuando tengas que besar a… ¡Fury! ¡Sí! ¡Ustedes siempre están juntos…!
La vocecita de Tony se perdió cuando otras voces se escucharon de pronto acercándose, al parecer muy acaloradas. Phil, quizá por su instinto de supervivencia, o tal vez porque se sabía el cuento a la perfección, tomó apresuradamente a los tres ratoncitos y los metió en el bolsillo de su mandil, sin hacer caso a las protestas. Se levantó y en el proceso tomó el mechudo.
Las puertas de la cocina se abrieron de par en par, y por ella entró Fury, enfundado en un traje muy elegante color gris (Phil suspiró aliviado al descubrir que él no sería su príncipe). Detrás de él venían dos personas más, gritando y peleando.
―¡No es mi culpa, Thor!― gritó Loki vestido en un traje muy parecido al de Fury, sólo que era… rosa― ¡Mi magia está fuera de control!
―¡Pues debiste pensarlo cuando decidiste que sería muy divertido meternos en los cuentos Midgardianos!― gritó Thor de vuelta (toda la cocina pareció temblar con la potencia de su voz). Su traje era exactamente igual al de su hermano, pero en color verde claro.
―¡Cállense ya! ¡Los he escuchado gritar tonterías desde que aparecimos en éste cuento!― terció Fury también gritando, al parecer ninguno se había percatado de la presencia de Phil, ni de los ratones, que se asomaban por el filo del bolsillo― Ya estamos aquí, atrapados en los malditos cuentos de hadas, así que hay que seguir el curso de cada uno hasta que se acaben. Y quita esa sonrisa de tu cara, Loki, cuando estemos en la realidad yo mismo iré hasta Asgard de algún jodido modo y te la borraré a golpes.
―Eso será después de que mis repulsores lo hagan cenizas. Porque te aviso, Cuernitos, que Fury no es el único que te tiene en la mira.
Fue entonces que tanto Fury como Thor y Loki dejaron de fulminarse con las miradas para posarlas en Phil, que los miraba divertido con mechudo en mano.
―¿Desde cuándo hablas tan bajo, Coulson?― preguntó Fury.
―No fui yo…
―¡Aquí estoy, Rudholp!― gritó Tony con el puñito en alto, siento detenido de caer del bolsillo por Bruce y Natasha― ¡Primero me haces ser una princesa con beso de anciano incluido, luego me conviertes en una ridícula hada, y ahora, mequetrefe, me rebajas a un simple ratón…!
Loki se acercó lentamente hasta Phil y su mandil (el agente tomó el mango del mechudo como arma, sólo para prevenir). Cuando vio al trío de ratoncitos se soltó muy pancho a reír a carcajadas.
―¡Stark! Es mi magia la que los pone en su lugar, si ahora decidió que seas una criatura insignificante no es mi culpa. Es más, creo que es lo más acertado que ha hecho hasta ahora― rió Loki― ¡Agh!― exclamó adolorido cuando Tony pudo soltarse del agarre de sus compañeros ratones y saltó ágilmente hasta atrapar entre sus afilados dientecitos el dedo pulgar del jotun.
Loki se lo sacudió sin misericordia, y así, sin misericordia, Tony salió volando por los aires. Cerró sus ojitos, sintiendo ya el golpe que recibiría, pero no fue así. Cuando miró otra vez, yacía tomado por las agiles manos de Thor, que lo sostenía cariñosamente.
―¡Oh! Amigo Tony, eres una adorable cosita peluda― dijo el semidiós enternecido.
―¿Quieres saber cómo se sienten mis dientes en tus dedos también, Thor?― inquirió Tony disimulando su alivio y agradecimiento.
―¡Basta ya de tanta tontería!― exclamó Fury― ¿Dónde estamos?
―¡Soy Ceniciento!― repitió Phil emocionado… con mechudo en mano.
―¡Ah, sí!― secundó Loki, sobando su dedo pulgar con su otra mano― La Cenicienta, fue uno de mis favoritos.
―Otro que se une al club de fans de Disney― rodó los ojos la pequeña Natasha―. Cuando maduren me avisan, por favor.
―Que tus emociones estén tan enterradas como la uña de mi pie izquierdo, no quiere decir que los demás no las tengamos― se defendió Phil ofendido.
Bruce hizo una mueca desagradable y murmuró algo como "existen los podólogos, agente".
―¿Quiénes se supone que somos?― inquirió Thor apretando en su mano al pobre Tony, sin medir su fuerza.
―¡Suéltalo!― corrió Phil a quitarle al pequeño ratón, que ya estaba asfixiándose.
―¡Ups! Lo siento, amigo Tony.
Tony sólo farfulló algunas palabrotas a medio oxígeno.
―Bien― dijo Phil guardándose a Tony en el bolsillo otra vez―. Señor― comenzó mirando a Fury―, es usted mi malvada madrastra. Thor y Loki, mis desagradables hermanastras, y los pequeños― señaló a los ratoncitos en su bolsillo, que ahora no se veían porque Bruce y Nat intentaban hacer respirar a Tony otra vez―: Gus, Perla y Jack, mis amiguitos peludos. Y ahora hay que esperar a que llegue la invitación para la fiesta real.
―¡Aquí hay un papel!― gritó de pronto Bruce, asomando su cabecita por el bolsillo y mostrando la esquina de un sobre lleno de florituras.
―Y aquí está― dijo Phil sacando por completo el sobre. Y sí, era la invitación para todas y todos los "jóvenes" casaderos del reino.
―Phil, en serio: No. Más. Disney― repitió Fury su orden en el cuento anterior.
―¿Y qué hacemos mientras llega la hora de ir a la fiesta?― volvió a preguntar Thor, contento en el fondo porque la magia le hacía estar siempre tan ligado a Loki.
―Seguir el curso del cuento― sonrió Loki― ¡Agente Ceniciento: tengo hambre! ¡Y prepara algo decente!
―Y termina de trapear ese suelo, Coulson. Cualquiera puede resbalarse con el agua que está regada.
Phil abrió los ojos como platos. La exigencia de Loki no le sorprendió tanto como la de Fury. Resignado sin embargo, se encogió de hombros y comenzó a usar el mechudo en el suelo.
―¡No te muevas tanto, cretino!― se escuchó la vocecita de Natasha dentro de su bolsillo― ¡Me mareo!
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Steve miraba de reojo a la agente Hill, que parecía muy complacida de estar sentada en ese trono magnánimo. Él estaba en uno parecido, mortalmente incómodo. Ya habían llegado a la conclusión de que estaban en "La Cenicienta". Clint se había encargado de detallarles el cuento, hasta que se molestó porque descubrieron que él era el simple mensajero real, mientras que Steve era un rey (su gran corona se los dijo), y Maria la princesa.
―¿Qué te molesta tanto, agente Barton?― le preguntó Maria― Al menos te salvaste de ser castrado por Natasha.
―¿Qué es lo que me molesta? ¡Tendré que ver pies! ¡Y los pies son desagradables!
Y la risa estruendosa de Steve retumbó de pronto en el palacio. La verdad es que toda la situación le había parecido estresante en un principio, pero ahora simplemente quería disfrutar. Loki, o su magia, eran ingeniosos. Salvo por el beso que se vio obligado a darle a Stark, todo era divertido. Él se había sentido atrapado en un mundo raro cuando despertó, pero ahora ese sentimiento era algo que todos los Vengadores tenían que pasar, y ya no se sentía tan fuera de lugar. Esperaba ansioso ver quién sería Stark en éste cuento…
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―¡Otro!― exclamó Thor con voz potente, exigiendo a Ceniciento otro plato de comida.
Todos estaban fascinados con las capacidades culinarias de Phil. Loki repitió plato mientras ignoraba las miradas asesinas de todos, Thor exigía el tercero, Fury parecía satisfecho mientras se sobaba alegremente la barriga, y los tres ratoncitos ya habían devorado el contenido de sus platos, los tres sentados sobre la mesa.
―Sólo queda un plato y es para mí― le reprochó molesto Phil a Thor. El pobre, entre cocinar, trapear, servirles y demás, no había probado bocado. Estaba cansado y hambriento.
―De verdad haces honor a tu personaje, Coulson― le dijo Natasha divertida.
Cuando Phil ya estaba a punto de hincarle el diente a su comida, un estruendo se escuchó fuera de la cocina. Una tos y una exclamación femenina…
―¡Pepper!― exclamó Bruce entonces, reconociendo la voz.
Tony lo miró extrañado.
La mencionada mujer entró entonces a la cocina, vestida con un vestido azul que se ceñía a su figura, además de una enorme varita mágica en su mano derecha.
―Ni me lo digan: La Cenicienta― suspiró resignada― Y bien, ¿a quién tengo que convertir en…? ¿Tony?… ¿Eres un ratón?― se acercó a la mesa, ignorando a todo el mundo menos al ratón de rojo. Entonces vio a los otros dos… y abrió la boca muy parecidamente a como lo había hecho Phil cuando los descubrió― ¡Bruce!― exclamó reconociendo al científico, tomándolo entre sus manos― ¡Oh, eres adorable!― le dijo rascándole una orejita. Bruce se removió incómodo, pero sonreía.
―Y he ahí a los próximos protagonistas de cuento― murmuró Phil con la boca llena.
―¡Yo también soy adorable, Pepper! ¿Quieres dejar de lisonjear a Banner y vestir decentemente a Coulson para que deje de parecer un vagabundo y poder terminar con este ridículo cuento?― le gritó Tony enojado.
―¿Qué?― miró Pepper a Tony― ¡Ah, sí!― miró al agente, que le sonreía con un cachete inflado por la comida― ¡Phil! Esto es tan…
―¡PEPPER!
―Ya voy Tony― le dijo de mal modo al latoso de su ex. Dejó a un abrumadísimo Bruce en la mesa y procedió a acercarse a Phil, mirándolo
―¡Apresúrate, mujer!― le gritó también Loki, aterrado. Había escuchado el murmullo del agente sobre la próxima pareja, y supo entonces que su magia estaba juntando a aquellos que obviamente sentían algo el uno por el otro… ¡No quería ni imaginar si se le ocurría juntarlo a él con Thor! ¡En qué lío se había metido!
―¡No te atrevas siquiera a dirigirme la palabra, loco Asgardiano! ¡Todavía escupo madera!― reclamó Pepper blandiendo su varita. Loki sintió de pronto que algo apretaba sus labios; asustado, se llevó una mano a la boca. Las risas de los demás se escucharon entonces.
―¡Señorita Potts, exijo que le quite esa cosa rara a mi hermano en este momento!― se levantó Thor molesto.
―Soy yo la que tiene una varita mágica, Thor, no me obligues a usarla también en ti.
Y Thor se sentó de nuevo, también asustado. Virginia Potts podía ser muy atemorizante si lo quería.
―Vete acostumbrando, Banner― le susurró Natasha a Bruce, quien agrandó los ojos y tornó a mirar a Tony, pero su amigo parecía demasiado divertido con la cremallera que Pepper le había puesto en la boca a Loki.
―Muy bien― sonrió la pecosa―. Phil, querido, ¿quieres el típico azul de la Cenicienta o prefieres otro color?
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―¡Me aburro!
―Es la enésima vez que dices eso, Barton.
―Claro, porque me aburro― contestó Clint a Maria. Ella, Clint y Steve ya estaban desparramados en la escalinata del trono. Un suave vals se escuchaba desde hace rato, pero de sus compañeros ni sus luces.
―Clint, ¿dices que esa tal Cenicienta tiene que aparecer aquí antes de la media noche?― preguntó Steve.
―Ajá.
―Pues creo que la agente Hill debería mejor salir a buscar a su princesa. Faltan dos minutos para las doce― señaló Steve el enorme reloj de pared que estaba en una esquina del salón.
―¡Mierda!― exclamó el arquero incorporándose de golpe― ¿Y si les paso algo? ¿Y si Loki se volvió totalmente loco y los asesinó a todos dejándolos en un charco de sangre y miembros descuartizados?
―¿Qué…?
―Barton, deja de evidenciar tu afición a los videojuegos, ¿quieres? Ya asustaste suficientemente al Capitán con tu afición por las películas de Disney. Eres raro.
Antes de que Clint pudiera responder a Maria, una explosión se escuchó de pronto. El rey rubio, la morena princesa y el mensajero castaño se agazaparon en la escalinata con tremendo susto.
―¡Apresúrate, Phil! ¡Ya casi son las doce!― gritó Pepper liderando la comitiva con la varita al ristre. Ella había explotado el muro del palacio― ¡Se supone que primero tienes que impresionar a tu príncipe!
Desde su posición, sólo la cabeza de Steve se veía entre el humo de los escombros. Y sobre su cabeza, la corona ladeada.
Phil, que ya estaba corriendo al interior del salón, se detuvo abruptamente.
―¿Capitán?― inquirió con voz ahogada― ¿Usted es mi…?
―¿Qué? ¡Eso es imposible! ¡Rogers es MI príncipe!― exclamó Tony con su vocecita de ratón desde el bolsillo del impoluto traje azul de Phil. Bruce y Natasha, junto a él, compartieron una sonrisa cómplice.
―¡Philip Coulson!― se oyó entonces la voz de Maria, que yacía en lo alto de la escalinata, junto a Clint― ¡Yo soy tu princesa! ¡No me salgas con qué prefieres al Capitán!
―Maria― respiró Phil otra vez― ¡Lo sabía! ¡Ven acá, muñeca!
Y ya cuando estaban a punto de encontrarse, sonó la primera campanada anunciando la media noche. Phil se detuvo a medio camino de Maria, mirando tristemente cómo su traje azul volvía a ser la vestimenta de sirviente de antes. Y cuando quiso dar un paso, uno de sus lustrosos zapatos negros se salió de su pie.
―Oh, y yo que me esmeré tanto en arreglarlo para que se viera tan guapo― gimió Pepper frustrada.
―Si no te hubieras tardado tanto en "arreglar" a Phil, habríamos llegado a tiempo― le recriminó Fury cruzándose de brazos― Pero bueno, este era el objetivo, ¿no?
La última campanada sonó entonces, y Phil miró decepcionado a Maria. Ella lo miraba, sin embargo, sonriendo.
―¿Es hora del beso?― preguntó coqueta.
―¡Nada de eso, mortal!― habló Loki esta vez. La cremallera en su boca estaba abierta, y esa había sido otra de las razones por las que tardaron tanto. Ninguno de esos miserables les había dicho a él y a Thor que sólo tenían que abrir el cierre, hasta que a Thor se le ocurrió jalar el tirador y voila…― Según el cuento, el mensajero debe probar el zapato en las hermanastras primero.
Y con esas palabras jaló a Thor del brazo, se sentaron en la escalinata y con un gesto indicó a Thor que se sacara su bota izquierda, igual que él mismo, Loki, estaba haciendo.
―¡Espero que se hayan lavado los pies!― dijo Clint resignado a tener que probar el zapato en el enorme pie de Thor y el pequeño de Loki.
―Esto es innecesario, ya sabemos que el zapato es mío. ¡Se me acaba de caer a mí!― ladró Phil, no quería perder más tiempo para el beso de amor.
―Es necesario seguir las pautas importantes de cada cuento, tonto― dijo Loki. En realidad lo que quería era atrasar lo más posible el fin del cuento. No quería pasar al siguiente y descubrirse como la damisela en apuros.
Clint tomó el zapato y caminó directo hacia los Asgardianos. Intentó poner el zapato en Thor, pero obviamente le quedaba demasiado pequeño. Bufando, siguió con Loki (mientras lo miraba asesinamente).
―¡Deja de moverte, idiota! Es obvio que no te queda…
Mientras Clint forcejeaba con el pie de Loki (que hacía un enorme esfuerzo porque el zapato le quedara), Steve se adelantó hacia Phil, había visto a los ratoncitos. A Stark para ser más precisos.
―Te ves…― le susurró una vez que lo tomó en sus manos para ponerlo a su altura.
―¿Adorable? Ya lo sé, Capi-paleta― sonrió Tony.
―No. Te ves ridículo, Stark― y comenzó a reír.
―¡Estúpido anciano!
Mientras tanto, Bruce y Natasha fueron tomados por Pepper. La ratoncita le susurró algo a la pelirroja, ésta asintió y la dejó en el suelo. Luego acomodó a Bruce en su regazo.
―¡Ya está bien!― exclamó Fury, harto de la actitud de Loki. Arrebató el zapato de su pie y se lo entregó a Maria― ¡Quiero salir de aquí!
Maria tomó el zapato, tomó la mano de Phil y lo sentó en la escalinata también. Se acuclilló y delicadamente deslizó el zapato en el pie del agente. Una vez puesto, Phil se levantó junto a Maria, y se fundieron en un profundo y prolongado beso, suave y cariñoso.
"¡Awww!" se escuchó entonces a lo largo del salón.
―Clint, ¿estás bien?― preguntó Bruce en la mano de Pepper al arquero. Éste tenía los ojos como platos y comenzaba a removerse incómodo.
―Hay algo…― tragó saliva― algo peludo en mi espalda… y se mueve…
―Oh, no te preocupes, Clint― le sonrió Pepper―. Es Natasha. Dijo algo sobre venganza.
Y Clint salió disparado, removiéndose como loco.
―¡Estúpido Stark!― se oyó entonces Steve, que también había sido mordido por Tony.
―¡Despéguense ya!― gritaba Fury a sus agentes, que seguían muy entretenidos en lo suyo.
―Al final de todo, no es tan malo, ¿verdad?― le dijo Thor a Loki, pasando un brazo por sobre sus hombros, mirando divertido a los agentes besarse mientras Fury les gritaba; a Pepper acariciando a Bruce mientras él le hacía cosquillas en la mejilla con su colita; a Steve intentando aplastar al pequeño ratón Tony mientras se gritaban groserías; y a Clint corriendo a lo largo y ancho del salón clamaba a Natasha que parara de mordisquearle el trasero―. Bonitos cuentos Midgardianos.
―Estúpidos cuentos Midgardianos― murmuró Loki.
Thor se apresuró a cerrar la cremallera en la boca de su "hermanito".
El humo verde los envolvió de pronto…
N/A:
¡Hola, hola!
Primero que nada: Mil perdones por la tardanza. He tenido mucho trabajo Y_Y. Pero bueno, espero que les haya gustado éste cuento.
Gracias a:
Rosen Lelio, elapink100, kiras70, Lady Crowned, MarQueZa-N1, BlackLady-AoD, Olimka, Escritora17, rWaNa y Alex por sus bellos comentarios.
Darkmoon: Tú me haces sonrojar, de verdad. Muchísimas gracias por tus palabras. Claro que tomo en cuenta tus sugerencias (das unas ideas estupendas), y si el Nat/Clint fue "La Bella Durmiente", es porque ya lo tenía casi terminado. ¡Y tienes un ojo analítico impresionante! Y me lanzaré ahora mismo a ver los videos que me recomendaste. Vale, muchas gracias otra vez.
PD: Me atreví a hacer dibujos sobre el cuento de Tony Nieves... Si quieren echarles un vistazo, la dirección a mi cuenta en DevianArt está en mi perfil ^^.
¡Besos!
Látex.
