*Saca las telarañas* ¡Vaya! Si hace años luz que no vengo por acá D: ¿Seguirán mis lectoras por ahí? ¿Habrá alguien nuevo? No los culpo si abandonaron mi fic, pero sería lindo que volvieran :') Anyway, a lo que nos importa. Entenderán que las ideas que tenía en la época del fic, ya se fueron totalmente al otro mundo, así que empezaremos de 0 con lo que ya hay.

Disclaimer: Shugo Chara y sus personajes no me pertenecen de ninguna manera, la historia es de Peach Pit.

Con anterioridad:

"Así fue que después me volví a casa y me acosté, estaba muerta, increíblemente cansada y con muchas ganas de dormir. Les di las buenas noches a mis Charas y antes de que me diera cuenta, me dormí. Estaba segura que mañana sería otro día cansador, tenía que recuperar fuerzas."

Capítulo 4: Un alivio

Miércoles a la mañana. La fecha de partida cada vez se acerca más, y yo en realidad en lo único que pienso es en parar el tiempo y dejar todo tal y como está.

Mamá nos dijo que nos tenía una sorpresa preparada, así que cuando bajé por las escaleras, apareció frente a mí un gran desayuno, todos estaban en la mesa, hasta Ami, que aparentemente estaba emocionada.

-Buenos días Amu-chan.- Me dijo mi mamá sonriente. Yo la verdad ni idea a qué viene tanta felicidad. Suspiré resignada y le devolví el saludo:

-Buen día.- A decir verdad fui muy cortante, pero no me sentía de ánimos, y todo ese ambiente de felicidad me estaba irritando, quería saber que pasaba con esto, y Ami me hizo el favor de contármelo, sin sacar esa gran sonrisa de su cara.

-Onee-chan, ¡iremos a ver la casa!-

-Así es Amu-chan, en cuanto terminemos de desayunar, partiremos a conocer nuestra futura casa.- Dijo mamá calmadamente, ambas hablaban como si fuera una muy buena noticia, como si… como si les alegrara irse de aquí y dejar toda la vida detrás. Me enfurecí, me cegué, me dolió demasiado, las lágrimas salían sin control por mi cara.

-Y que tal… ¿Qué tal si yo no quiero irme?- Susurré casi inaudiblemente.

-¿Dijiste algo?- Pregunto papá.

-¿¡Qué pasa si yo no quiero irme de aquí, ha?! ¿Qué sucede con todos ustedes? ¿Tan felices están de irnos? No puedo creerlo, de verdad ¡no puedo creerlo!- Y dicho esto, salí corriendo.

Las lágrimas salían, recorrían mis mejillas y seguían cayendo hasta mi boca, estaba furiosa, estaba triste, me sentía traicionada, sentía que nadie me comprendía. Es normal, ninguno de ellos tiene nada muy valioso para perder, yo aquí dejo a mis amigos, a mi colegio, yo aquí dejo a… Ikuto.

Ahí me paré, Ikuto… necesitaba hablar con él, es verdad… pero no estaba de ánimos para lidiar con él, no tenía fuerzas para mantenerme parada, no podía…

De repente sentía como caía, y unos brazos me sostenían, no logré distinguir quién fue el que me atrapó en el momento justo, creo que me desmayé después de eso.

Cuando desperté, estaba en el parque acostada en el pasto. Estaba tapada con una campera, que después de verla mejor era la campera de… ¡Ikuto! Me sobresalté y miré para todos lados pero él no estaba por allí. Me invadió una sensación de soledad y la angustia se apoderó de mi al recordar porqué huía antes de desmayarme. Me acomodé en forma de bolita, estaba sola y desprotegida, seguí llorando hasta que…

-Si lloras está bien, nadie te lo prohíbe. Pero si te desmayas en el medio de la calle… no siempre estaré para agarrarte, ¿sabes?- Era la voz de Ikuto, levanté la vista y vi cómo me tenía una lata de soda. Su cara era inexpresiva, pero por su tono de voz, pude notar que estaba preocupado.

-Lo siento.- Y tomé la lata con ambas manos, tomé un poco y el nudo en mi garganta fue desapareciendo, ya me estaba sintiendo mejor. De pronto sentí como un brazo tomaba mi hombro y me atraía hacía su cuerpo. Después rodeó sus brazos alrededor de mi espalda y apoyó su cabeza en mi hombro. Yo solté la lata y repetí la acción. Me sentía protegida. Instintivamente comencé a llorar, no sé qué me pasaba, estaba demasiado sensible. Enterré mi cabeza en su pecho y deje que las saladas gotas mojaran la camisa de Ikuto. Al parecer no le importó. El sólo me sostuvo más fuerte hasta que deje de llorar.

-¿Ya estás mejor?- Me dijo cuando me soltó. Y me miro directo a los ojos… esos ojos azules eran mi perdición. Y yo seguro tenía los míos hinchados y rojos de tanto llorar, asentí con la cabeza:

-Gracias…-

-No agradezcas.- Dijo incorporándose. Fue ahí cuando noté que tenía su violín, se ve que siempre lo lleva a todos lados. –Sólo escucha.- Y a continuación, comenzó a tocar una hermosa melodía. Yo sólo cerré mis ojos y me dejé llevar por la sinfonía. Era espectacular, sentí que no había nadie en el universo salvo él y yo. Me calmó de una manera asombrosa. Cuando terminó, guardo cuidadosamente su violín en el estuche, y besó mi frente. Me miró nuevamente a los ojos y dijo:

-Mucho mejor.- Al ver su sonrisa no pude evitar sonrojarme. Ahora que lo pienso ¿de dónde había salido este Ikuto tan tierno y considerado? ¿Estaría soñando? –Trata de no volver a desmayarte en plena calle.- Y dicho esto, se fue. Dejándome, nuevamente, desconcertada.

Me paré con resignación y caminé hacia casa. Creo que es inevitable esto de la mudanza, y no es justo de mi parte ser tan egoísta e irme así porque sí, sólo porque no me agrada la idea de irme. Cuando volví, aún estaban todos en casa:

-Perdón por lo de esta mañana, es que…-

-No tienes que disculparte Amu-chan, es una reacción más que normal.- Me interrumpió mi papá. Realmente me sentía mal por haberme comportado así, pero me sentí bien al saber que ellos no estaban molestos. Le devolví una sonrisa, se las debía. Fue cuando mamá se acercó a mí, puso sus manos en mis hombros y se agachó para estar a mi altura.

-No haremos nada que no quieras hacer, si no quieres venir con nosotros a ver la casa, podemos dejarte aquí, pero a cambio, no quiero que salgas de la casa, ¿sí?-

-¡No! Si quiero ir… con ustedes…- Noté como mamá me miraba con sus ojos de 'gracias'. Supongo que era un alivio para ella. A decir verdad, para mí también lo fue. -¿Cuándo nos vamos?-

-¡Ya mismo!- Dijo papá, y salió en busca del auto.

El viaje fue bastante largo, y es que Kyoto no quedaba a la vuelta de la esquina. Cuando al fin llegamos eran las cinco de la tarde.

Y esto es todo por hoy. Si hay alguien allí leyendo, por favor dejen en los reviews sus comentarios, tomatazos por tardar tanto, lo que sea! Sean amables w Prometo actualizar pronto, no me tomaré vacaciones de dos años de aquí en más ~